Hola de nuevo!... disculpen por subir tarde, pero entre la universidad no me deja mucho tiempo, pero lo prometido es deuda y aquí esta el capitulo, espero les sea de su agrado.

Muchas gracias a las que me escribieron, a las que siguen la historia y a las que las pusieron en favoritos :D y también a mis lectoras anónimas. Bueno las dejo y espero les guste.


Capítulo 1: De lo Inesperado a lo Inevitable.

Su vida jamás había sido tan "normal", o lo que se podría llamar normal a situaciones en las que comprometía a distintas personas ya sea cuando la hacían sentirse miserable o simplemente feliz – que ha decir verdad era escasa- . Desde muy chica tenía cierta atracción por los libros y las historias fantásticas, pero más que todo hacia el conocimiento y el saber. Su madre siempre antes de acostarse le leía Shakespeare, Geoffrey Chaucer y su historia de "Los cuentos de Canterbury", Thomas Malory y su obra "Le Morte d'Arthur" y su favorita del el poeta Thomas of Britain que cuenta la leyenda de Tristán e Isolda en su poema "Tristán".

Su padre siempre distante se veía absuelto de todo lo que sentía y vivía su hija, el únicamente se preocupaba del bien estar de ella y que no faltara nada en la casa. Miserable, esa palabra la tenía grabada en su mente y en su retina desde que hacía uso de su conciencia de lo que pasaba su alrededor. Los causantes de esto tenían nombre los Granger, jamás se destacaron por ser los padres perfectos, No, eran escasos de afectos y muy poco preocupados por lo que le pasaba a su hija, al principio todo iba bien hasta que a sus 6 meses (cosa que ella no tenía conciencia todavía) empezó a tener ciertos atisbos de magia, que los Granger se lo explicaban como algo extraño y simplemente sin explicación. Hermione empezó a crecer con cierta habilidad muy poco "Normal", para una niña de su edad, sus padres tendían a aislarla de los demás niños o sea que su comunicación con el mundo exterior era escasa casi nula por así decirlo.

Cuando llego la época escolar, sus compañeros la trataron de integrar al curso pero, ella misma se ponía sus limitaciones, aportaba lo debido en clase, jamás se juntó con nadie, jamás intento hablar con alguien, jamás intento entablar una conversación de más de dos palabras con alguien, a lo sumo decía GRACIAS o ESTOY BIEN o un POR SUPUESTO, y todas ellas eran solo porque le preguntaban más por cortesía que por amistad. Todo esto era producto del miedo que le habían inculcado sus padres al hablar con alguien que no fueran ellos. Hermione creció con el amor extraño que le profesaban sus padres y extraño por que ella había conocido el amor de verdad que poseían los padres de sus compañeros hacia sus hijos, se preocupaban por sus tareas, por sus notas, por si dormían bien, o el simple hecho de que si disfrutaban el colegio; nimiedades pensaba Hermione, pero esas nimiedades como les llamaba, la hacían sentir vacía, incomprendida, como que no calzaba en esa realidad que vivía. Siempre se preguntó si era el lugar justo para ella o si el destino la había colocado junto a sus padres por algún pecado.

Las vacaciones eran sus épocas favoritas del año, porque no se preocupaba por tener que rendir cuentas en el colegio ni a sus padres, no, la verdad que solo disfrutaba el salir de casa he ir a un parque no muy lejos de donde vivía a solo leer. Una tarde cuando volvían de Francia, ya acomodados en la casa, toca a la puerta una mujer de aspecto senil, vestida de unas túnicas verdes y un sombrero que terminaba en punta, su semblante era serio y su mirada fría como los dos glaciares del polo norte, en su mano traía una carta envuelta en una cinta roja de aspecto muy formal.

-Buenas tardes- dijo la mujer parada en el umbral de la puerta- Mi nombre es Minerva McGonagall, ¿puedo pasar?- pregunto haciendo una seña con su mano hacia adentro, el señor Granger que había abierto la puerta, la dejo entrar y se sentó en uno de los sillones de la sala, la mujer lo siguió y se sentó en una al frente de este- Soy profesora en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería y quería informales que su hija Hermione ha sido acepta en el colegio.- Los señores Granger que habían escuchado atentamente la explicaciones de las situaciones que podría haber estado su hija por exposición de magia y de cómo era el colegio, lo único que pensaron en ese momento fue el deshacerse de ella, así que sin más aceptaron gustosamente la invitación.

Hermione que hasta ese momento no había hablado, no encontró raro la actitud de sus padres, al contrario siempre creyó que sus padres algún día buscarían la forma de deshacerse de ella pero no creía que iba a llegar a tan pronta edad. Jamás fue devota del amor que le daba a sus padres ni ellos a su persona, pero si les tenía cierto afecto, más que mal eran sus familiares más cercanos y los únicos que conocía, siempre se recriminaba que ella era una mala persona por el simple hecho de pensar de manera muy distinta a sus padres y porque no decirlo su modo de actuar,- nadie es perfecto-, se decía siempre como para darse ánimos y seguía con lo que estaba haciendo anteriormente.

Del otro lado de la sala la mujer que hace un momento atrás había entrado en esa casa de aspecto llamativo, de un color rosado colonial y rodeado de frondosas enredaderas, se levantaba con toda la parsimonia que se podía y con gestos elegantes se despedía de sus padres, se ofreció gustosa de acompañarla a comprar los materiales requeridos para el año escolar, sus padres aceptaron y se disculparon excusándose de ir a buscar el dinero para la compra de dichos materiales. La profesora que hasta ese momento no se había percatado de la presencia de la niña la observo con determinación y encontró en ella cierta familiaridad, que la hacían recordar viejos tiempo, esos tiempos en los que disfrutaba con sus hermanos y sobrinos.

-Disculpe- dijo Hermione haciéndola salir de sus cavilaciones- ¿dice usted que soy una bruja?- ahora todo le calzaba a la perfección, aunque jamás lo dudo de sus ideas-

-Sí, disculpa que no me haya dirigido a ti cuando hablaba- la observo de nuevo algo en ella le llamaba la atención y no sabía que era- te explico. En Hogwarts podrás intérnate en un nuevo mundo, uno que no conoces todavía pero que en definitiva es el que siempre te perteneció desde que naciste, un mundo donde no serás juzgada por tus poderes por tu conocimiento de ¿cómo le dicen los Muggles?- dijo la profesora haciendo uso de los pensamientos- "lo raro"- dijo esto haciendo un movimiento con sus manos de comillas, acto seguido se empezó acercar a Hermione, le extendió su mano y le dijo- por sobre todo un mundo donde serás queridas por personas que te aceptes como eres, donde harás a tus verdaderos amigos y porque no a la persona que podría llegar a ser tu esposo en el futuro uno nunca sabe- y le guiño un ojo-

Hermione ante lo último dicho por la señora que tenía enfrente quedo totalmente perpleja, seria verdad que conocería gente que quisiera la amistad de ella o simplemente alguien que la quisiera. Estaba tan emocionada por abrirse paso en un mundo totalmente y absolutamente nuevo para ella, las puertas que se le estaban abriendo y oportunidades eran grandes u obviamente no muchos lograban entrar y salir de ellas pero eso no iba hacer un impedimento para ella, No señor, iba luchar por mantenerse en el tiempo que fuera necesario y aprender de todo lo que le querían enseñar. Si estaba decidida y nadie se lo sacaría de su cabeza.

-Disculpe la demora señora McGonagall - se disculpó el señor Granger- será esto suficiente- dijo mostrándole un fardo gigantes de billetes, la profesora lo observa impresionada y solo asintió-

- si por supuesto, bueno creo que es hora- se giró y observo a Hermione- es hora de irnos, ve por un abrigo- dicho esto la castaña se giró y camino directo hacia su habitación. Todo le parecía tan irreal por fin se alejaría de sus padres, conocería un mundo nuevo uno que siempre le perteneció, uno que hasta ahora no conocía. Bajo a toda prisa y se volvió a ver a sus padres-

-Regreso pronto, muchas gracias por la oportunidad-

-Demórate el tiempo que necesites- les sonrieron. Salieron de la casa caminaron unos cuadras en silencio cada una encimada en sus pensamientos hasta llegar a un callejón sin salida-

-Sujétate de mi brazo y no te sueltes- le ordeno la profesora, Hermione hizo lo ordenado y en un abrir y cerrar de ojos apareció ante ella un bar oscuro y tétrico y sumado a eso la sensación de mareo que sentía en esos momentos no la consolaban bastante. Siguió a la profesora por todo el bar hasta llegar a la parte trasera donde se hallaba un muro enorme de ladrillos. Ante ella el muro se movió de manera osca dando lugar a un callejón plagado de personas, todas ellas vestían túnicas de distintos colores y donde entraban y salían de distintas tiendas, camino de manera rápida siguiendo a la mujer que se encontraba delante suyo pero no sin percatarse las distintas cosas que se exhibían en las vitrinas, libros, plumas, túnicas, animales, calderos, etc. Una infinidad de cosas nuevas para ella.

-Profesora disculpe- se hizo notar la castaña- podre comprar todo lo de la lista con el dinero dado por mis padres- dijo esto último señalando una de las vitrinas- puesto que aquí dice que vale 7 galones y yo no tengo dicho dinero- frunció el ceño y espero una respuesta-

-Muy observadora señorita Granger-le sonrió- no la verdad para poder comprar en el Callejón Diagon y en este mundo mágico se necesita de sickles, galones y knuts- la castaña la miro asombrada y confundida- te explico- tomo aire y prosiguió- Diecisiete sickles de plata hacen un galeón y veintinueve knuts equivalen a un sickle.-

- ¿y dónde puedo conseguir ese dinero?- pregunto Hermione animada-

-En Gringotts- dijo la arrugada mujer- es uno de los mejor y me atrevería a decir el mejor banco que tenemos- Hermione escuchaba atentamente y la seguía por el concurrido callejón, a lo lejos diviso un edificio, blanco crema, que se alzaba sobre las pequeñas tiendas, pudo observar que delante de las puertas de un bronce medianamente lustrado, se veía a una pequeña "persona" con un uniforme carmesí y dorado. Hermione quería observarlo con determinación pero la voz de la mujer de túnicas verdes no la dejo- no los mires, no les gusta que los observen-. Y acto seguido prosiguió su marcha. Mientras subían por los escalones pudo notar los detalles que la rodeaban, paso por unas puertas dobles que tenían un escrito en ellas y se detuvo a leerlas.

"Entra, desconocido, pero ten cuidado

Con lo que le espera al pecado de la codicia,

Porque aquellos que cogen, pero no se lo han ganado,

Deberán pagar en cambio mucho más,

Así que si buscas por debajo de nuestro suelo

Un tesoro que nunca fue tuyo,

Ladrón, te hemos advertido, ten cuidado

De encontrar aquí algo más que un tesoro."

Hermione trago saliva y se recordó jamás robar en Gringotts, prosiguieron adentrándose en el edificio y se encontraron en un amplio vestíbulo de mármol. Un centenar de "personitas" como les llamaba ella se encontraban sentados en unos altos taburetes, y detrás de un largo mostrador, escribiendo en grandes libros de cuentas, pesando monedas en balanzas de cobre y examinando piedras preciosas con lentes. La castaña estaba fascinada con lo que veía. Caminaron hacia una esquina donde se hallaba una de esas "personitas" escribiendo en un libro bastante extraño para su conocimiento.

-Disculpe, queremos hacer cambio de moneda Muggle por favor- dijo la profesora expresándose de manera clara y autoritaria-

-Oh! Señora McGonagall, tanto tiempo, un gusto en verla- dijo la "personita" -deposite el dinero en el mostrador por favor- dicho esto la profesora saco de su bolsillo el montón de dinero entregado por los padres de la joven y lo coloco en el mostrador, el ser que se encontraba al frente de ella lo empezó a contar y se asombró- disculpe profesora no le parece mejor abrir una cámara para colocar el dinero, es que es más de lo cambiado habitualmente-

La mujer que hasta ese momento no se había fijado en el dinero lo observo y se giró para ver a la niña que se hallaba atrás de ella.

-Hermione tú quieres abrir una cuenta en Gringotts, para guardar el dinero que te entregaron tus padres, que ahora que me doy cuenta era una cantidad considerable- la muchacha se acercó al mesón y hablo-

-Disculpe, ¿me podría explicar cómo funciona el abrir una cámara aquí?, ¿ustedes se quedan con un cierto interés de lo que guardan o deposita las personas?, ¿y de cuanto es el interés?, ¿a parte de mí, alguien más puede tener acceso a mi cámara?- dijo esto de manera rápida pero con un tono serio y frio. La profesora que se hallaba junto a ella quedo tan impresionada junto a la "personita" que estaba enfrente, ¿cómo una niña de 11 años tiene tanto conocimiento en economía?-

-Despacio señorita…-

-Granger- le dijo la castaña-

-Señorita Granger, le explico- tomo aire y siguió- las cámaras pueden guardar una capacidad increíble de dinero, no existe un porcentaje de interés, por lo que cuando guarde su dinero y después vuelva para sacar una parte este seguirá en las mismas condiciones en las cuales usted lo deposito. Eso sí que lo único que se paga es el valor de abrir dicha cámara (y a esto me refiero a una nueva). Y por último respondiendo a su pregunta, la única capaz de abrir su cámara seria usted ya que sería la titular de la cuenta, pero en su caso necesitara de un tutor ya que es usted menor de edad.- Hermione iba a hablar pero esto no la dejo y continuó- su tutor no puedo hacer uso de su dinero, a lo menos que posea la llave de su cámara y una autorización por parte de usted.-

-¿Qué tengo que hacer para abrir una cámara?- pregunto muy interesada la joven, la verdad es que lo único que quería era juntar una cantidad no menor de dinero e irse de su casa y mantener lejos todo lo que tenga que ver con magia de sus padres.-

-Bien- dijo sacando de entre el mesón un montón de papeles como formularios- tiene que llenar estas fórmulas, y pagar esta cantidad de dinero- mostrando una hoja con distintos valores de bóvedas- y venir con su tutor a cargo-

-Estupendo- dijo Hermione sonriendo, lo tenía todo, sabía que algo tenía esa profesora que la hacía confiar o por lo menos eso mostraba. La profesora que hasta ese momento se había obtenido de comentar proceso toda la información y llego a la misma conclusión que en ese momento estaba pasando por la mente de Hermione ella iba a hacer de tutor de la niña- Profesora- dijo esto girándose hacia la mujer mayor- ¿le molestaría ser mi tutor?, no es que no confíe en mis padres- bueno en realidad si, pensó Hermione- es que ya que estamos aquí y usted ha sido la que me ha enseñado este mundo prefiero que usted guarde mi secreto, si no le molestaría claro está- la profesora se mostró asombrada y a la vez comprensiva, logro ver en la cara de la joven cierta ansiedad y nerviosismo y se recordó a ella cuando fue por primera vez a Gringotts a comprar los útiles y lo nerviosa que estaba para ese entonces-

-Para nada querida- dijo la profesora dedicándole una cálida sonrisa, Hermione le sonrió de vuelta y se maravilló con que su plan estaba saliendo como ella había planeado. Anoto todo lo pedido en los formularios, la profesora a su lado firmaba papeles y una vez terminado todo la "personita" le hizo entrega de la llave de su bóveda.-

-Muy bien- dijo el Gnomo- su dinero será llevado a su bóveda 707 señorita Granger- dijo esto último dirigiéndose a su nueva tutora- y como veo vienen con asuntos de Hogwarts, así que hare el cambio para que pueda realizar sus compras- dicho esto se retiró y volvió con un montón de monedas en una bolsa roja- aquí tiene, espero que sea suficiente- dicho esto, la profesora junto con la joven castaña salieron y se adentraron de nuevo en el callejón-

-Bueno veamos, este año necesitaras- dijo la mujer de ojos verdes, tomando la carta de la muchacha entre sus manos viajas y arrugadas, pero finas- :

Tres túnicas sencillas de trabajo (negras).

Una capa de invierno (negra, con broches plateados)-(Todas las prendas de los alumnos deben llevar etiquetas con su nombre.)-

-Bueno partamos por aquí- dijo señalando una tienda llamada "Madame Malkin, túnicas para todas las ocasiones". Se adentraron en la tienda, era de verdad muy amplia y con una variedad excesiva de túnicas de todos los colores, al frente de un mesón se podría ver a un bruja regordeta vestida con una túnica de un color azul marino quien las miro como si la sonrisa ya no podría ensancharse más-

-Profesora McGonagall que gusto en verla- dijo la mujer saliendo de atrás del mesón- veo que vienen por motivo de Hogwarts, por aquí- Dijo señalando a un rincón, Hermione se subió a un taburete le pusieron encima una túnica negra, la empezó a medir y acortar. Salieron al poco rato después con túnicas en su mano y caminaron en silencio. Ha cercándose a ellas venia un hombre alto esbelto de una cabellera larga y rubia, caminaba con aires aristocráticos y mirando a todos a su alrededor como si fueran la cosa más inferior que existiera, junto a él, un niño igual de rubio y de unos 11 años, supuso que era su hijo.

-McGonagall ¿que la trae por aquí?- dijo el hombre rubio de unos ojos grises, mirando con desprecio a la susodicha- no me diga que venía a comprarse otra túnica a parte de la que tiene puesta, es que ya se aburrió- dijo esto último riéndose de su chiste-

-Señor Malfoy, tan gentil como siempre- dijo haciéndose la desentendida. Para la Hermione esto no pasó desapercibido, pero no tuvo tiempo de pensar en nada cuando siente una fuerte mirada observarla de pies a cabeza. Esta se felicitó de ir bien vestida ese día.- no la verdad no vengo sola vengo a acompañar a mi SOBRINA- dijo haciendo énfasis en sobrina- a realizar las compras para Hogwarts- Hermione junto con los recién llegados quedo tan sorprendida de lo dicho por la bruja mayor.

-So… Sobrina- dijo sorprendido el señor Malfoy, y observo a la niña que tenía enfrente, la verdad ahora que la miraba tenía un leve parecido con la bruja mayor, pero lo que llamo la atención de este fue el colgante que llevaba la niña. Era de plata y en el centro se alzaba una piedra de zafiro y a su alrededor estaba adornado por un cuervo de plata con detalles en diamantes, si bien sabia era el emblema de la casa de los Dippet, pero eso no podía ser cierto como una niña podía poseer tal joya- Y dime muchacha cómo te llamas- Hermione iba a contestar a la pregunta cuando la mujer a su lado la detuvo.-

-eso no le incumbe señor Malfoy, ahora si nos disculpa estamos atrasadas con su permiso- y se alejaron de los dos hombres rubios, que miraban alejarse a las mujeres. Caminaron sin pronunciarse ninguna palabra hasta que Hermione rompió el silencio-

-Disculpe profesora, pero ¿Porque dijo eso?-

-Lo siento señorita Granger, es que el señor Malfoy es selectivo con la gente y su sangre- la castaño la observo como instándole a proseguir y así lo hizo- él es del tipo de personas que creen en la pureza de la sangre, me explico, para el existen tres tipos de personas pero solo uno de ellos son los merecedores de llamarse magos y esos querida son los llamados "sangre pura" ósea aquellas personas de renombre. Las otras dos "clases"- dijo esto haciendo comillas con sus manos- se llaman "sangre sucia", que vendrían siendo los hijos de Muggle ósea gente sin magia y los mestizos que como bien dice la palabra son una mescla de ambas clases.

-Lo entiendo profesora, pero lo que no entiendo es porque le dijo que yo era su sobrina- dijo entre medio enojada- bastante ya tengo con que existan personas con ideologías narcisistas más ahora que tengo que entrar a un colegio con esa misma clase de personas y pensamientos. Y a eso sumándole con que viendo a ese niño y a su padre no me cae duda que es igual a él y se podría decir que podría llegar a decirles a todos que es mi TIA, eso no me relaja para nada-

-Lo lamento por mi inoportunidad señorita Granger, es que no vi otra salida-

-Siempre las hay- dijo la castaña y le sonrió, tomo de las manos de su profesora la carta entregada por ella y la empezó a leer-

Un sombrero puntiagudo (negro) para uso diario.

Un par de guantes protectores (piel de dragón o semejante).

LIBROS

El libro reglamentario de hechizos (clase 1), Miranda Goshawk.

Una historia de la magia, Bathilda Bagshot.

Teoría mágica, Adalbert Waffling.

Guía de transformación para principiantes, Emeric Switch.

Mil hierbas mágicas y hongos, Phyllida Spore.

Filtros y pociones mágicas, Arsenius Jigger.

Animales fantásticos y dónde encontrarlos, Newt Scamander.

Las Fuerzas Oscuras. Una guía para la autoprotección, Quentin Trimble.

RESTO DEL EQUIPO

1 varita.

1 caldero (peltre, medida 2).

1 juego de redomas de vidrio o cristal.

1 telescopio.

1 balanza de latón.

Los alumnos también pueden traer una lechuza, un gato o un sapo.

-Bueno manos a la obra- y siguieron su camino pasando entre tienda y tienda. Llegaron al atardecer a la casa de la joven y la profesora McGonagall le entrego el boleto del tren, le explico cómo entrar al andén y se despidió.

Los días pasaban más rápido de lo que Hermione hubiera deseado, se había estudiado todos los libros pedidos por el colegio, cosa que cuando llegara y le preguntaran no quedara en ridículo y no le sacaran en cara lo de ser hija de Muggle, cosa que ya bastante problemas suponía que le podría traer. No es que se avergonzara de sus padres- bueno la verdad si, un poco- y es que cuando fue a el callejón con McGonagall había comprado libros que llamaron su atención, "magos oscuros a través de los tiempos", "posiciones: Como quebrantar a tu enemigo" entre otros. La verdad es que quería conocimiento y el conocimiento te lleva a la ambición y la ambición te lleva al poder, aunque no quisiera poder, pero si de una cosa estaba segura que iba a absorber todo lo que quisieran enseñarle.

Había llegado el tan ansiado día, el día que estaría lejos de sus padres más de 8 horas como lo hacía en su antiguo colegio, ese día que emprendía vuelo al conocimiento, el día que conocería a gente como ella con magia, el día en que su destino se habría camino un camino sinuoso, espinoso, oscuro ante sus ojos, y sobre todo el día que iba a tener pistas de su verdadera identidad.

Sus padres se habían ofrecido a acompañarla hasta el tren, pero ella se reusó y dejo que la dejaran en la puerta de la estación. No quería proporcionarle a ese niño rubio la satisfacción de burlarse, No, si la viese que fuera sola y no mal acompañada. Cruzo el muro y se encontró con un mundo distinto al que estaba obligada a ver, estaba abarrotado de personas que se despedían de sus hijos, madres llorando seguramente por ser la primera vez que asistían al colegio, otros acomodando el equipaje o simplemente conversando. Se dirigió a depositar su baúl en la parte trasera del tren, intento subirlo pero le era imposible.

-Déjame ayudarte- se ofreció un niño a su lado. Cuando se giró a darles las gracias se topó con unos ojos grises fríos como el mercurio y de una cabellera rubia platinada- me llamo Draco un gusto- dijo ofreciéndole su mano de modo de cortesía- Tu eres la niña que nos encontramos en el callejón Diagon con mi padre- dijo esto en un tono de asombro-

-Muchas gracias por ayudarme- y le estrecho la mano- yo me llamo Hermione y el gusto es mío y si soy esa niña- y le sonrió- disculpa pero voy a apartar un vagón, puesto que están subiendo todos, permiso- dicho esto hiso un movimiento de cabeza en son de despedida y subió a él tren. El viaje fue de lo más normal. Lo que más la mantenía feliz era que no se había topado de nuevo con el niño rubio y sus preguntas, se cambió gracias a que un niño de aspecto regordete y de unos ojos azules le aviso que estaban llegando y también le dijo que si por algún lugar del tren viese a un sapo le avisara-

Al llegar a la estación lo estaba esperando un hombre enorme con barba, quien les indico que iba a ser su guía hasta llegar al colegio, se subieron a unos botes en donde no era necesario los remos en el bote iba un chico de lentes, el niño del sapo, un pelirrojo y ella. Doblaron por una curva y el gigante les aviso que podrían tener la mejor vista del colegio, justo cuando el bote se giro pudo apreciar el castillo con todo su esplendor era enorme antiguo como de esos que había leído en sus historias pero mejorado. Cuando se bajaron fueron guiados hacia el colegio hasta llegar a un enorme pasillo, al final de este los esperaba la profesora McGonagall con un papel en la mano, les dijo que subieran y los detuvo.

-El Banquete de comienzos de este nuevo año escolar dará inicio dentro de poco, pero antes de que ocupen sus lugares en el gran comedor deberán ser seleccionados para sus respectivas casas. Esta ceremonia es muy importante puesto que dichas casas serán como vuestra familia en Hogwarts. Tendrán clases con el resto de las casas que les toque, dormirán en los dormitorios de vuestras casas y pasaran el tiempo libre en la sala común de la casa, estudiando o los que quieran que hagan ustedes con su tiempo libre- dijo esto en un tono de notable irritación-. Las cuatro casas se llaman Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin. Cada casa tiene su propia noble historia y cada una ha producido notables brujas y magos. Mientras permanezcan en Hogwarts, sus triunfos harán que su casa gane puntos, mientras que cualquier falta de las reglas hará que los pierdan. Al finalizar el año, la casa que obtenga más puntos será premiada con la copa de la casa- Ya para ese momento los alumnos se encontraban emocionados y a la espera del comienzo de dicha ceremonia. La profesora les dijo que esperaran unos minutos antes de ser llamados a él Gran comedor-

Mientras esperaba su nivel de nerviosismo aumentaba, logro escuchar del pelirrojo que la prueba a la que serían sometidos causaba dolor, pero no creía que fuera cierto. No logro escuchar nada más cuando la bruja de cabellos negros y túnica verde esmeralda aparecía de nuevo. Los hizo formar una fila de dos y para su buena suerte la persona a su lado era nada más que el rubio oxigenado- Karma- se repetía mentalmente. Entraron al Gran comedor y este estaba iluminado por miles de velas flotantes, a sus costados se encontraban cuatro grandes mesas, donde los demás estudiantes ya estaban sentados. En dichas mesas se hallaban platos, cubiertos y copas de oro. En una tarima, en la cabecera del comedor, había otra gran mesa, donde supuso que era la de los profesores. La profesora McGonagall los guio todos los de primer año y los hizo detener, para formar otra fila delante de los otros alumnos. Situados entre los estudiantes, se podía visualizar a los fantasmas que tenían un leve brillo plateado debido a su trasparencia. Los murmullos se elevaban por todo el Gran comedor, pero de la nada fueron apagándose cuando pudo mirar que la profesora depositaba en un banco un viejo y roñoso sombrero terminado en punta. Pudo apreciar que el sombrero se movía y luego abría un agujero en el- era una boca!- pensaba Hermione, a continuación empezó a cantar:

Oh, podrás pensar que no soy bonito,

Pero no juzgues por lo que ves.

Me comeré a mí mismo si puedes encontrar

Un sombrero más inteligente que yo.

Puedes tener bombines negros,

Sombreros altos y elegantes.

Pero yo soy el Sombrero Seleccionador de Hogwarts

Y puedo superar a todos.

No hay nada escondido en tu cabeza

Que el Sombrero Seleccionador no pueda ver.

Así que pruébame y te diré

Dónde debes estar.

Puedes pertenecer a Gryffindor,

Donde habitan los valientes.

Su osadía, temple y caballerosidad

Ponen aparte a los de Gryffindor.

Puedes pertenecer a Hufflepuff

Donde son justos y leales.

Esos perseverantes Hufflepuff

De verdad no temen el trabajo pesado.

O tal vez a la antigua sabiduría de Ravenclaw,

Si tienes una mente dispuesta,

Porque los de inteligencia y erudición

Siempre encontrarán allí a sus semejantes.

O tal vez en Slytherin

Harás tus verdaderos amigos.

Esa gente astuta utiliza cualquier medio

Para lograr sus fines.

¡Así que pruébame! ¡No tengas miedo!

¡Y no recibirás una bofetada!

Estás en buenas manos (aunque yo no las tenga).

Porque soy el Sombrero Pensante.

El comedor estalló en aplausos para luego ser callados por McGonagall- Cuando los llames deberán sentarse en el banco que se encuentra a mi costado para ser seleccionados por el sombrero y luego dirigirse a la casa selecta- dicho esto abrió un pergamino y empezó a nombrar. Hufflepuff, Hufflepuff, Ravenclaw, Ravenclaw, Ravenclaw, Gryffindor, Slytherin, Hufflepuff, Gryffindor- contaba la castaña ya con los nervios a flor de piel.-

-Hermione Granger- dijo la profesora mirándola y ofreciéndole una disculpa con la mirada, por haberla expuesto ante el rubio, esta le respondió de la misma manera y se dirigió donde antes se había sentado un niño de cabello arenoso de apellido Finnigan. Una vez sentada la profesora coloco el sombrero en su cabeza y este empezó a hablar-

-Emm… interesante, fascinante, veo que tienes una sed de conocimiento, que te podrían llevar a Ravenclaw, pero tu ambición es más grande y quedarías perfecta en Slytherin, ¿dónde te pondré?- decía el sombrero indeciso-

-A donde tú decidas pero lo único que quiero una casa en donde conozca a mis verdaderos amigos- decía la joven-

-Amigos he, no veo muchos en tu destino, muchacha, tendrás que pasar por muchas cosas hasta que conozcas la verdad- decía este con la misma entonación en que minutos atrás canto su canción- pero algo es seguro en tus venas corre sangre tanto de Ravenclaw como de Slytherin- Hermione no entendía nada de lo dicho por aquel sombrero. Ella someterse a un destino cruel sinuoso, espinoso, como había dicho un tiempo atrás, y uno muy oscuro por lo expresado por aquel sombrero, no se sentía preparada, pero bien sabía que la vida era una caja de sorpresas y nada es color de rosas ni mucho menos para ella que jamás vio de cerca ese color. Fue sacada de sus cavilaciones por la elección del sombrero…- SLYTHERIN-


Espero les haya gustado no me maten... plisss ahahahaha nada ,espero poder subir todos los domingos si no tengo muchas cosas por hacer

Por favor Reviewssss!

besos Pauli Jean Malfoy