Capitulo 4: Comienzo

La ciudad de Era paso el resto de la tarde con una nubosidad que pronosticaba lluvia, sin embargo, la maga de agua no quería volver a sus depresiones de hace poco, tenía claro que debía aceptar las cosas como son y empezar a cambiar su actitud sobre varios temas, pero el simple hecho de recordar, o mejor dicho, de escuchar los sucesos de la guerra con la versión del causante hacia que dentro de su corazón, un aura negra retomara en sus sentimientos, sentía el miedo de enamorarse, y ya no por el hecho de que provoca la lluvia y esconde los días soleados, sino porque al ser una maga de buen rango, corría peligro, y no solo ella, sino también el que la amara. Natsu no pudo aguantar el ambiente creado por ellos mismos, así que pidió una habitación aparte consumiéndose por el dolor y la soledad.

A la mañana siguiente, unos rayos del sol se filtran en la habitación despertando a los susodichos, recordando sus promesas se levantaron con un poco de desánimo propuestos a olvidar el pasado. Toman una ducha por aparte y se visten sin alguna refutación o cambio de plan, ya listos para salir del hotel, la gente se quedaba mirando con miedo al chico, quien tras tomar el baño su cabello había vuelto a ser rosado y desenmarañado, lo que provocaba que alguna gente lo recordara.

Los rumores de que un mago de Fairy Tail clase S estaba en la ciudad como si nada altero a los soldados que se maldecían por tener la guardia baja. Natsu notó las miradas hacia su contra y al momento que salió la peliazul, la tomó de la mano y saco sus alas negras de dragón.

-¡Natsu-san!- gritaba Juvia tras el impacto de ya no sentir el tacto de la tierra en sus zapatos. La liga de su cabello se soltó provocando que su cabello de color azul brillara en el cielo dándole una imagen celestial.

-Miren…- susurró uno de los citadinos, ese demonio acaba de robarse a un ángel.

La chica tras la inseguridad de estar sujeta de solo manos le clava las uñas y trata de no mover sus piernas. Sus gritos provocan cierta diversión en el chico quien al relajarse, su magia oscura se empezaba a desvanecer cayendo levemente.

-¡Natsu-san, estamos cayendo!- exclama la peliazul con miedo intentando subir sus piernas para no balancearlas.

El pelirrosa suelta una risotada mientras la chica observa temerosa como aquellas alas negras se desvanecen cayendo más rápido, sin pensarlo grita lastimándose su garganta, mueve sus ojos abajo y se topa con un lago a unos cuantos metros, recordando sus poderes trata de tranquilizarse y eleva una burbuja de agua soportando la caída. Antes del caer suavemente en la elevada colcha de agua, las alas negras se evaporan como humo como si nada hubiese pasado, esta acción hace que la chica se cuestione el cómo su poder surge.

Cuando sacan sus cabezas para tomar aire y bajar el agua a su lugar de procedencia, el chico se muestra risueño ante una preocupada Juvia. La peliazul crea una escalera artificial hacia la orilla del lago, empapados bajan escuchándose a kilómetros las risotadas del pelirrosa.

-No es chiste

-Tienes que admitir que fue demasiado chistoso tu reacción

-Juvia estaba asustada

-Natsu estaba nervioso, hasta que me hiciste reír- vuelve a reírse al recordar sus gritos.

-Natsu-san…- Juvia trata de plantar su pregunta sin sonar atrevida -¿Por qué…no, como sacó esas alas. ¿Eran las alas de END?

El chico oscurece su sonrisa al recordar su verdadero nombre, desvía su mirada hacia el cielo y nota que el sol está en su máximo resplandor.

-Deberíamos dejar nuestras ropas secarse.

-¿Eh?- pregunta la chica desconcertada, llegando a su imaginación un Natsu desnudo mostrando toda su gloria, un ligero color carmesí aparece en sus mejillas. El pelirrosa le ve sonriente.

-Dejamos nuestras cosas en Era…

Juvia frunce sus cejas sin entender la situación.

-¿No vamos a volver?

-¿Crees que nos van a dejar entrar después de enterarse que tú y yo somos de Fairy Tail?

-¡¿Eh?!- pregunta la chica de nuevo desconcertada -¡¿Cómo lo supieron?!

Natsu señala su cabellera.

-Hoy me bañé

El gremio exaltaba a kilómetros la palabra auxilio en busca de algún salvador, pues desde que l gigantesca Titania Erza tomo control del gremio, no paraba de festejar con la excusa de que todos los días trae algo novedosos, mandando a traer Sake a los más novatos, y obligando a los de clase alta a animar la grandiosa fiesta. Pero tras estos acontecimientos, Laxus notaba la decadencia de la imagen del gremio y del dinero que escasamente entraba. Encontrado esto decide plantear una reunión para solucionar no solo esta problemática, sino también las que se avecinaba.

-Erza-san…- susurra el rubio con seguridad hacia la mujer que le miraba con poco entusiasmo –Disculpe la interrupción, pero como maestra debe ayudar a solucionar esto.

Erza se queda mirando aquellos papales que fueron lanzados a la mesa con brusquedad: -Ustedes pueden hacerlo sin mí…

-Entienda que debemos hablar para tomar riendas en la situación.

La pelirroja hace una mueca de desagrado volteando el rostro: -Sencillo, aumenten el trabajo sin ningún filtro, los novatos irán primero.

Laxus trata de contenerse creando puños en sus manos: -Usted es nuestra maestra, tome su rol como tal y ayude a este gremio a emerger de las cenizas.

-¡¿Qué no me escuchaste imbécil?!- exclama con cierto sonrojo, las copas de tragos empezaban a tomar el control -¡No me importa!

El rubio sube su mirada y Mirajane se sitúa a su lado para ayudarlo a controlarse. En esta situación, lo que menos necesitaban es que la construcción se dañara por peleas.

-Aplazaremos esta reunión para mañana a primera hora, cuando este sobria y sepa contar con los dedos.

Lucy, quien no se encontraba tan lejos en el momento de la discusión decide formar parte de la reunión, y aunque no se sentía segura de sus habilidades con la toma de decisiones, decide lanzarse con tal de mantener aquel vínculo de amistad y familia que tanto anhelaba y que encontró estando en el gremio de Fairy Tail. De cierta forma, no iba permitir que su 'familia' fuese separada de nuevo por cosas que tienen solución.

-Esto es increíble…- susurra una juvia molesta abrigándose así misma tratando de conseguir calor

-Oye, deberías parar, estos truenos y nubes negras ya me tienen con los pelos de punta

-¡Si no hubiésemos escapado de esa forma tendríamos nuestras cosas!

-Oh vaya- susurra Natsu con cierta diversión ante su enojo –Tienes razón, si tan solo hubiera saludado amablemente, nadie dudaría de mí, bajaría mis maletas y le hubiera dicho a los guardias que venía entrenar. Diablos, soy un idiota.

-¿Acaso está siendo sarcástico?- una mirada inquisitoria sale por parte de la peliazul quien sentía que iba a entrar a una crisis nerviosa -¡Juvia solo quería que todo saliera perfecto!

-Vaya, gran novedad- vuelve a comentar el pelirrosa con cierto tono de ironía – ¿No sabias mi pequeña maga de agua, que conmigo todo sale al revés?

-Es que soy idiota…- susurra la mujer para sí misma ignorando aquel hombre que trataba de subirle los ánimos con frases que lo único que le sacaban era el quicio. Juvia sin pensarlo, torna imágenes y pensamientos tristes dentro de su mente, provocando un aire melancólico atrayendo la lluvia, las gotas de agua caen pesado sobre el muchacho.

-Oye… no es necesario que llores, si quieres vuelo hacia el pueblo y rescato nuestras cosas…

La muchacha sigue abrazándose a si misma cerrándose poco a poco en una burbuja de agua

-Juvia…oye no hagas eso, de verdad, siento un pequeño repudio hacia la tristeza, enserio, las cosas negativas me descontrolan.

La chica escucha aquella afirmación y voltea su rostro desapareciendo poco a poco el agua a su alrededor.

-¿En serio?- desenreda sus brazos mientras dispersa sus pensamientos, el chico respira profundamente al ver que la peliazul le presta atención –Juvia debería mejorar su actitud.

-Ya, solo relajémonos y busquemos un refugio, estoy algo tenso.

-¡Claro!- sus ojos azules brillan mientras mira a sus alrededores –También debemos buscar comida y ropa, Juvia se siente sucia.

Los dos asienten mientras los rayos del sol se filtran entre las nubes. No muy lejos de ellos unas ramas se sacuden con fervor asustando a la chica.

-No te preocupes- le comenta el pelirrosa sacudiendo su pelo -debe ser algún animal que busca refugio.

La chica suspira y asiente, el crujido de las ramas se hace mas cercano y Juvia prepara unas lanzas de agua. Finalmente aquellos objetos se rompen y se hace presente la figura de una chica, su cuerpo era un poco mas ancho que el de peliazul, sus abundantes pechos le amortiguan la caida reluciendo su trasero acompañado de mechones largos blancos.

-Lo siento- susurra con delicada voz mostrando una enorme sonrisa -Caminaba en busca de madera triple capa, son buenas para crear hojas- se levanta sacudiendo su pequeño vestido de hojas.

Natsu oscurece su mirada ante la presencia de la chica, ciertas dudas y mal presentimiento le invadían los nervios, Juvia desaparece sus artefactos de agua con el miedo que fuera una citadina y la llevase ante las autoridades.

-Mi nombre es Maddame, encantada de conocerlos- extiende su mano con cierta gracia.

Los dos quedan pasmados al notar una magia desconocida circularle en las venas.

-Eres maga ¿cierto?- pregunta la peliazul

La chica cierra sus ojos y muestra una sonrisa sin retirar su mano: -Si, practico magia desde que tengo memoria.

-Vaya- habla el pelirrosa relajando sus facciones.

-Últimamente no hay personas que se adentren a este bosque, ¿que les trae por aquí?

Juvia mira a sus alrededores para cerciorarse que no sea una trampa: -Nos escondíamos de las autoridades de Era, últimamente los magos de alta clase están prohibidos.

Maddame se sorprende de tal afirmación: -Vaya, no sabíamos eso.

-No, ¿sabíamos?- pregunta Natsu con la duda de si habían más.

-Si, mi pupilo y yo no estábamos enterado de eso.

-¿Tienes un pupilo?- pregunta la peliazul con cierta curiosidad.

-Hmp, deberían venir conmigo, les puedo enseñar todo lo que sé.*******

Lo siento chicos por la demora, me han sucedido cosas personales que se me salieron de las manos.

Espero que les guste este capitulo, nos estamos leyendo.