Capitulo 5: La amenaza.

Aunque aquella mujer no le daba la suficiente confianza al pelirrosa y cierta incertidumbre sobre la forma tan amable en que los trataba le hacía desertar la idea de ir con ella, sin embargo su compañera pensaba todo lo contrario, pues su idea era de empezar a formar un ambiente más confiable, sin crear ideas precipitadas. Los dos le quedan mirando con cierta duda, Maddame lo detecta y suelta una inmensa carcajada.

-Oh Deus, lo siento, mi idea era darles alguna cálida invitación. No los volveré a molestar- agacha su cabeza en modo de respeto –Seguiré en mi búsqueda.

Sin más preámbulos les da la espalda sumergiéndose entre las ramas. Juvia le llama por su nombre deteniéndola en su paso. Aunque su mente tenía la incertidumbre de si su compañero estaría de acuerdo, debía admitir que necesitaban un refugio, y si es cierto que la chica practicaba magia, quizás le podría ayudar en su objetivo.

-¿Me llamabas Juvia-chan?

La peliazul siente un escalofrío entrarle por la espalda mientras Natsu opta una actitud seria, preguntándose los dos el como aquella desconocida chica logro acertar en el nombre de Juvia.

-¿Cómo sabes su nombre?- pregunta el pelirrosa con un tono autoritario sacando una llamarada en su mano –Exijo respuesta.

La peliblanca no se inmuta al ver aquel poder emerger del cuerpo del muchacho, delicadamente retrocede sus pasos y le responde con un tono relajado.

-Soy una portadora de magia antigua, aun no la he clasificado pero, por alguna extraña razón, puedo leer sus almas.

La llamarada del chico se torna oscura, Juvia observa aquello y posa su mano sobre la de él transmitiéndole tranquilidad, el chico se calma y le mira a los ojos provocando un ambiente algo íntimo.

Maddame se sonroja ante el contacto visual de los forasteros y gira su vista a otro lado, mueve sus manos en busca de atención.

-Yo creo que será mejor que me vaya…- susurra la peliblanca intentando retomar su camino.

-No…- le detiene Natsu aun sin retirar la mano de su compañera de la suya –Creo que…iremos contigo…- mira a la peliazul a los ojos para notar alguna inconformidad.

-¡Excelente!- exclama de la emoción la muchacha mostrando una sonrisa de oreja a oreja. Sin embargo vuelve a guardar su emoción al ver la reacción de sus nuevos compañeros –Lo…lo siento, no hemos tenido invitados en mi casa.

Los dos asienten y emprenden un camino algo tedioso hacia la profundidad del bosque. Entre el camino se detienen por algunas cortezas de árboles que le servían de utilidad para sus labores, y aunque estaba soleada la tarde, el chico sentía melancolía, aquella que solo la peliazul lograba transmitir en sus gotas de agua, sin embargo, para no preocupar a sus compañeras, decide caminar atrás con la excusa de que no debía meterse en conversación de mujeres. Juvia no ve problema en eso y mantiene una conversación amigable con la otra chica, descubriendo que Maddame era huérfana y, según sus anécdotas, ha leído muchos libros y vivido muchas experiencias.

Finalmente se detienen en medio de un terreno espacioso rodeado de frondosos árboles, Maddame mueve sus brazos despejando la magia que cubría aquella choza de madera. Los invitados se asombran ante la acción y se disponen a acercarse para cerciorarse que no sea una ilusión.

-¡Increíble Maddame-san!- exclama Juvia tocando la superficie de madera. Natsu pasea por alrededor impresionado por la magia que posee la chica, de alguna forma le hacía recordar el Fairy Sphere, llegando a pensar que posee el mismo poder que su anterior maestra Mavis.

-Esto no es nada comprado contra el poder de mi pupilo- comenta emocionada la peliblanca –¡Anko-kun! – Exclama golpeando la puerta –¡Tengo invitados!

Natsu regresa al lado de la peliazul en modo de protección, recordándole en cierta parte a su amada Lucy. La peliazul sonríe ante la emoción y devoción de la muchacha ignorando a su compañero. Unos pasos retumban entre la madera con cierta voz respondiéndole a la peliblanca. Finalmente se abre la puerta y un joven de contextura algo gruesa y de pelo blanco también los saluda con frialdad.

-Buenas tardes, bienvenidos a nuestra humilde estadía- agacha la cabeza en modo cordial –Espero que Maddame-sempai no les haya interrumpido en su velada- les mira como si fuesen una pareja. Juvia le ignora asombrada del paisaje y la belleza de aquella chozita, mientras Natsu se siente algo nervioso ante lo dicho por Anko.

-Anko-kun, no tienes que hablar de más

-Ya hemos hablado Maddame-sama, cuando hay una pareja en el bosque es porque necesitan intimidad

-¿Ah?- pregunta Juvia desconcertada por la afirmación de Anko, cierta palidez se forma en su blanco rostro.

-Anko-kun…pero me dijiste que esa era la ocasión cuando notaba un aura 'caliente'- comenta con cierto reproche recalcando las comillas con sus dedos.

-No, oye…- trata de interrumpir Natsu sintiendo la incomodidad de su compañera, sin embargo los otros dos se empeñan en ignorarlos.

-Maddame-sempai… no siempre en todas las ocasiones notamos esa aura.

La mujer peliblanca se tapa la boca y mira asus invitados con cierto asombro.

-Lo siento- susurra rebotando la mirada entre Natsu y Juvia.

-Maddame-san, creo que han entendido mal nuestra situación…- habla Juvia intentando reparar aquel malentendido. La mencionada no espera e inclina su cabeza dejando que Juvia sintiese más vergüenza.

-No hay de que disculparse señorita. Hay cosas que hasta el más ciego puede ver. Una pareja candente no anda merodeando en el bosque así porque sí.

-Yo pensé que eran forajidos…- susurra Maddame con cierto tono de vergüenza.

-Bien, suficiente- comenta Natsu al borde de la inconformidad –Juvia y yo no somos pareja- al mencionar el nombre de su compañera, Anko levanta su rostro y se queda con la mirada fija en la susodicha –Estábamos en el bosque alejándonos de la ciudad porque somos magos de Fairy Tail, así que…

-¿Juvia Lockser?- pregunta Anko interrumpiendo a Natsu en su explicación, ocasionando cierta irritación en el pelirrosa.

Juvia desvanece su sonrisa al ver como el muchacho se le acercaba poco a poco. Ya ha ciertos pasos que parecían congelarse en el transcurso del tiempo, Anko se deja caer sobre sus rodillas y posa su frente el suelo mientras se escuchaban ciertos sollozos.

-¿Anko-kun?- pregunta Maddame sin alguna reacción tras lo ocurrido.

-Juvia…- susurra Natsu hacia su compañera para que le demuestre si lo conoce, o si al menos sabe lo que le sucede.

-Perdóname, no debí apoyarte para que estuvieras con Bora, de saber que era un maldito canalla…- suelta su ira arrancando de forma brusca el pasto en sus palmas.

Juvia frunce el ceño sin entender a que se refería, hasta que ciertos recuerdos le invaden la mente, sus ojos se llenan de agua salada mientras su corazón late rápido.

-Perdóname…

-Kurosaki-kun…- susurra juvia recordándolo por su apellido que poseía en el orfanato.

-¿Kuro…saki?

-Sí, mi nombre es Ryuu Kurosaki, veo que no haces muchos amigos- susurra el chico de pelo negro mirando a sus alrededores, la chica de pelo azul se retrae con el miedo de que la humille –No te precipites, me preguntaba el por qué no tenías amigos si eres una maga de agua.

-¿Maga de…agua?

-Hm- asiente el muchachito sentándose a su lado –Lo sé por tu color de pelo, y además, no cualquiera provoca una lluvia así porque si- Juvia se queda asombrada al verlo sentado al lado suyo.

-Kurosaki-kun… ¿Conoce la magia de agua?

-Aunque no lo creas, sé más de lo que parece…

El chico no se espera y levanta su mirada sorprendido de que lo reconociera. –Kurosaki-kun…- vuelve a susurrar aquel nombre mientras le sale lágrimas de tristeza y nostalgia.

-Kurosaki-kun… Juvia no cree que sea seguro- comenta la peliazul sintiendo incertidumbre sobre el trabajo que le solicitaron –Juvia ha oído que últimamente están robando magos para mala caña.

-No te preocupes por mí. Es una misión de bajo rango, y recuerda que después de los diez años, ya estas apto para trabajar en el orfanato- comenta Ryuu colocándose su mochila –Juvia, si nadie me desea adoptar, lo mejor que puedo hacer es trabajar y demostrarle al mundo que no soy holgazán-

-¿Ryuu-kun cree que debería salir con Salamander?

-Es un buen partido- comenta amarrándose las botas –Lo conocí en el mercado de Fiore, parece ser que esta ganado mucha admiración. Además, quizás conozca a alguien que te pueda adoptar.

-Pero Juvia ya tiene trece años, ¿es eso posible?

-Bora maneja muchas personas, y reconozco que sabe también de gremios, estoy seguro que te será de mucha ayuda- cierto sentimiento de protección le invade –Más de lo que yo podría hacer…- susurra esto último cerciorándose que no lo escuche.

–¡Kurosaki-kun, no me vuelvas a abandonar!- exclama lanzándose hacia el peliblanco abrazándolo. El chico no responde al principio, pero después sus manos se dirigen a corresponder aquella bella acción. Natsu se queda observando sin entender la situación.

¿Qué no estaba enamorada de Gray?

-De verdad lo siento Juvia- comenta Anko ocultando su rostro tras el hombro de la chica.

-¿Anko-kun?, ¿Qué sucede aquí?-pregunta Maddame observando la escena con asombro mientras el pelirrosa tenía una actitud más despistada.

-Lo sentimos mucho Maddame-sempai- comenta el chico terminando el abrazo y levantándose en el suelo –Juvia y yo nos conocimos hace años, específicamente en el orfanato, somos como hermanos- esta explicación logra que Natsu ahora quede asombrado.

-¡Increíble!- exclama Natsu acercándose hacia la peliazul dándole golpecitos en la espalda -¿Cómo logran reconocerse tras años?, bien que lo tenías guardadito ¿no Juvia?

-Juvia creía que Kurosaki-kun había fallecido- comenta la chica sin ninguna pizca de gracias provocando que Natsu sintiese incomodidad con sus palabras.

-Además, no es difícil olvidar a una chica de pelo azul y la única con magia pura de Agua…

-¿Magia pura?- pregunta Maddame con cierto asombro interrumpiendo al muchacho –Quieres decir que ¿Juvia posee una de las magias creadoras?- se acerca más a la chica.

-Se me olvidaba decirte, pero sí, Juvia es la poseedora de una de las magias más antiguas y veneradas de este mundo- comenta Anko con cierta pizca de emoción y alegría.

-¿Hay algún problema con eso Maddame-san?- pregunta Juvia con cierto temor de que los vaya a delatar.

-¡No!- exclama la mujer con más emoción de la que siente su pupilo –Es decir, es una magia poco vista, casi inexistente. Oh Dios mío, siento la inspiración fluir en mis venas…

-Maddame…

-Lo siento, am… Anko-kun, trae mis utensilios… Juvia-chan ¿me podrías describir toda tu magia para mi libro?, podrías trabajar para mí como una musa.

-¿Eh?

-¿A qué viene todo eso?- pregunta Natsu sin entender la situación –Escuchen, no sabemos quiénes son, bueno Juvia conoce al chico de pelo blanco, pero no podemos quedarnos aquí, tenemos más cosas que hacer, y además, pertenecemos a un gremio- Natsu expone su marca y Juvia le sigue el paso mostrando su pierna izquierda.

-Juvia tiene un promesa que cumplir- comenta decidida la chica rechazando la propuesta de Maddame.

-Además, esa niña no me trae confianza- susurra el pelirrosa hacia Juvia, con tal desgracia que Maddame le escucha.

-¿Qué dijiste insolente?- pregunta la mujer peliblanca sin quitar la sonrisa de su rostro.

-No entiendo por qué este chico tiene que tratarla como su maestra, si solo es una niña…

Anko sacude sus brazos por detrás de Maddame para advertirle a Natsu que no siguiese.

-Niña… ¿eh?

-Debes tener como diecisiete años…- comenta el pelirrosa dudando de su edad –En fin, no me importa, así tuvieses treinta yo soy mayor que todos ustedes.

-Claro…- vuelve a comentar Maddame con cierto tono amenazador –Niño, tengo trescientos diez años, mi cuerpo se ha conservado de esta manera debido a que conozco magias antiguas embellecedoras.

Natsu suelta una sonrisa: -Tengo más de cuatrocientos años… te gané vieja.

Juvia se lleva las manos a la boca por tal grosería de parte de su compañero mientras Anko se golpea la frente ante la inmadurez de su maestra.

Maddame se asombra lo cual sorprende a Natsu ya que no se esperaba esa reacción: -De casualidad eres un… ¿Dragón Slayer?

-¿Te interesa?- cuestiona el pelirrosa cruzándose de brazos sintiéndose poderoso.

-Natsu-san…- le reprime Juvia aquella actitud desagradable.

Maddame se coloca nerviosa: -Tengo dos magos poderosos en mi casa, eso es una emoción demasiada para digerir- comenta para así misma -¿Hay más Dragones Slayers?- se le resaltan el brillo en los ojos debido a su inmensa curiosidad. Natsu no responde y a cambio enarca su ceja.

-Sé lo que piensas Natsu-san- comenta Anko defendiendo a su maestra –Lo que pasa es que Maddame es una escritora e investigadora. Ha encontrado cientos de magia antiguas y los ha compartido con el mundo, el hecho de que frente a nosotros estén dos poseedores de grandes magias antiguas, es para nosotros una gran oportunidad de conocimiento.

Natsu abre la boca para hablar, pero su compañera la interrumpe: -Juvia se siente alagada por el interés, pero Natsu-san y yo tenemos asuntos que arreglar…- la chica se detiene bruscamente al sentir que le llega una idea –Maddame-san…usted sabe de todo sobre nuestra magia ¿cierto?- la mujer de pelo asiente sin entender la situación.

-La verdad, solo lo básico, ha sido muy difícil encontrar magos puros de agua y Dragones Slayers.

-¿Usted sabe cómo entrenarnos?, o alguien que lo pueda hacer…

Natsu cruza sus brazos como si no le importase, pues el hecho de entrenar a un Dragón Slayer era complicado por el tipo de poder que manejan, si eso era con un portador, no quería imaginarse con una Etherias. Su mente sentía la realidad de su asunto, realidad que Juvia creía poder afrontar.

-La verdad, no conocemos a alguien que sepa eso…- comenta Maddame mirando a su pupilo -Pero tengo libros de personas de hace siglos sobre las magias antiguas, las estuve guardando por curiosidad pero jamás los he leído, no creo que hablen específicamente la de ustedes pero…quizás, les pueda ayudar.

Juvia observa a su compañero con cierta pizca de esperanza, pero los ojos del pelirrosa muestran desmotivación. Natsu se queda callado para no causarle negativismo, devolviéndole una mirada apagada a la chica, sin embargo, un cosquilleo inconsciente le envuelve el corazón recordándole aquella chispa de su amada Lucy. La comisura de sus labios se eleva un poco dándole una interpretación equivocada a la peliazul.

-Maddame-sama…- comenta la peliazul agachando su cabeza sorprendiendo a su compañero pelirrosa –Por favor ayúdenos y cuide de nosotros.


Lucy caminaba de un lado a otro por los extensos pasillos del gremio con la incertidumbre de hablar con su maestra, pues aun que tenía el valor suficiente como para proponer una idea no tan descabellada para el funcionamiento del gremio, no podía negar que si llegasen a aceptar el proyecto, muchos magos se irían al no encontrar respaldo suficiente.

La chica de pelomono se muerde las uñas con el temor de destruir algo sagrado para ella. Happy mueve sus patitas de un lado a otro mirando sin expresión alguna a su compañera, el pequeño gato sentía innecesaria su presencia, cuestionándose de nuevo si había sido buena idea quedarse; recordando aquella época en la que viajaba con su dueño por los frondosos bosques y tenían aventuras. Sin embargo, al notar su posición actual, le desalienta un poco llegando a pensar que Juvia seria su próxima 'Rival d amistad'

-Lu-chan, si seguirás caminando de esa forma dañaras el suelo- comenta Levy sacando de su ensueño a aquella chica. Lucy se detiene y le mira a los ojos con cierta desesperación.

-Lo siento Levy-chan, quiero ayudar en la reunión de mañana, quiero hablar con Erza pero…- se detiene recordando su incertidumbre.

-¿Pero…?- le alienta Levy acercándose hacia su compañera, al notar que no le sigue la corriente con su pensamiento sumergido en sus ideas, la pequeña mujer le soba la espalda tratando de tranquilizarla –Lucy-chan es muy inteligente, estoy seguro de que si expresas tu idea la van a tener en cuenta para la mejora del gremio.

Lucy se tranquiliza y le mira directo a los ojos notando cierto brillo de más en ellos: -Te veo más alegre de lo normal Levy-chan

La mencionada expande su sonrisa con cierto sonrojo, expresión que sorprende un poco a Lucy.

-De hecho quería hablar de algo personal contigo.


Mientras se irradiaban los rayos blancos de la Luna, los tres chicos buscaban insistentes entre los libros antiguos de magia, alguno que hablara sobre sus poderes. Sin embargo, los ojos de la chica no daban más esfuerzo debido al cansancio del día.

-Juvia-chan, ve y descansa, Maddame-sempai tiene una habitación para ustedes- Comenta preocupado Anko guardando unas hojas que hablaban sobre el nacimiento de la magia –Natsu y yo podemos seguir revisando y si no encontramos resultado alguno, mañana te tocaría buscar.

Juvia niega mientras se golpea suavemente la frente con la palma de su mano: -Juvia se siente bien. Además, no pienso dejar toda la carga en Natsu-san.

El chico pelirrosa voltea mirándola serio mientras agarra un libro y o abre por la mitad: -No te preocupes por mí, por alguna extraña razón tengo energía de sobra- vuelve a cerrar aquel libro sin leer alguna palabra –Además, esto es divertido- crea una sonrisa falsa hacia la chica, lo cual se lo cree.

-¿Seguro…?- divaga Juvia sin energía. Finalmente, tras ver a sus amigos sin preocupaciones, se convence de que un momento de relajo no le hará daño. Asiente y se levanta de su butaca de madera –Juvia descansará y mañana a primera hora seguirá con su labor.

La chica abandona aquel lugar envuelto en polvo y ácaros confiando en que Natsu encontrara algo sobre su búsqueda, su mente se despeja paso a paso, haciendo eco en la pequeña habitación donde estaban sus dos compañeros. El ambiente se siente tenso y desinteresado tras el abandono de la peliazul, Anko nota que el pelirrosa abre y cierra libros sin esperar al menos un segundo , acion que lo desespera un poco.

-Natsu-kun… ¿puedo preguntarle algo?- cuestiona el peliblanco leyendo rápidamente las kanjis.

-Hmp- responde el pelirrosa desechando otro libro a su reguero.

-¿Qué relación tienes con Juvia-chan?

El maltrato hacia los libros se detiene.

-Compañeros de gremio.

Tras ciertos segundos de paz, se vuelve a escuchar el cierre abrupto de las pastas deterioradas.

-¿Tienes algún interés en ella?

-No- responde rápidamente el pelirrosa desechando más rápido los libros.

-Si no lo tienes, ¿Por qué le ayudas?- comenta Anko molestando al chico de su dirección contraria -¿Qué los une a hacer esto?- vuelve a cuestionar girando su vista.

Natsu lo ignora sintiendo desesperación. Un aura negra invade la pequeña choza, el pelirrosa se trata de tranquilizar pero siente que el peliblanco no le colabora.

-Si no tienes interés en Juvia-chan, no deberías estar aquí. De hecho, ahora que lo recuerdo, ella habló algo sobre una promesa, dímela…

El pelirrosa pasa las páginas deterioradas rápidamente provocando que sus manos emanaran fuego y las quemara.

-Escúchame niño bonito- le amenaza girándose hacia el chico -¿Por qué tienes tanto interés en Juvia?, ¿te crees alguien con mayor poder que nosotros para mandarnos?

-No lo hago- responde tranquilamente levantándose del suelo –Me preocupa el futuro de mi hermana, la dañé en el pasado, le aconsejé estar con un hombre quien no la amaba, si puedo ayudarla ahora y para siempre, me sentiría en paz. Y déjame decirte que no eres alguien de confianza, acabo de detectar tu poder, no eres un Dragón Slayer.

Natsu aprieta su mandíbula y saca bolas de fuego de sus manos.

-No te servirá- comenta Anko con una expresión tranquila en su rostro –Soy mago de Agua, no a tal poder de Juvia, pero manejo lo básico.

El pelirrosa suelta una sonrisa mezquina: -A ti es a quien no le servirá, no sabes el poder que tengo.

El chico avanza dando pasos firmes incendiando algunas hojas libres con la mirada fija en el peliblanco quien ni se inmutaba por su presencia. Parecía que iba a estallar otra guerra en medio de una habitación mohosa, pero son interrumpidos por una pared de agua que se levanta en medio de ellos.

-¡Natsu-san!- exclama Juvia revelando su posición en la entrada de la habitación con las manos en el piso.

-Juvia…- susurra Natsu guardando sus flamas. La muchacha no se demora en formar una pequeña lluvia para apagar las llamaradas en los libros.

-¿Qué haces despierta a esta hora?- pregunta Anko sintiendo las pequeñas y delicadas gotas entrar a su cuerpo.

-Juvia quería cerciorarse de que Natsu-san no formara problemas ya que tiende a ser travieso- comenta levantándose del suelo sacudiéndose el polvo de las rodillas –No me equivoqué.

-Es algo impaciente tu compañero- Anko cierra sus ojos sacando paciencia.

-¡Oye pequeño idiota!

-¡Natsu-san!- reprime la muchacha dándole un puño de agua en la cara al chico –Tiene que aprender a manejar su vocabulario en casas ajenas.

-Sigo sin entender- comenta Anko mirando la acción de su amiga refiriéndose a las preguntas que le había hecho a Natsu.

La peliazul detecta aquello y se moviliza al lado del pelirrosa.

-Juvia le dirá todo…


Buenas noches chicos. Perdonen la demora pero estoy en el mes de proyectos y parciales, espero que me entiendan.

Gracias por todo el apoyo, espero que les guste el capítulo y nos estamos leyendo.

(Es la tercera vez que corrijo esto)