Él se culpaba

Ella no tenia la culpa, Él lo sabía ...

En su cabeza, todos la culpaban , sin saber lo que paso ...

Ella no tuvo la culpa ... o eso quería creer


Corrió lo más rápido que pudo para llegar a ella, sintió un gran alivio al verla otra vez, pero tan rápido como llego se fue esa sensación, dejando paso para que se preocupara muchísimo más, ya que no sabía como estaba ni donde había estado. Llego a ella y se tomo unos segundos para ver su estado, era deplorable verla así, por lo que la tomo en brazos y salio casi volando en dirección al Dojo Tendo.

La familia se alarmo al verlo entrar con esa rapidez, pero lo que más los aterró fue ver a Akane en sus brazos, en un estado muy horrible, casi parecería que se encontraba... muerta.

_¡Ranma!, ¡¿Qué diablos pasó?!.- Preguntó el señor Saotome al ver la cara de su hijo, terror absoluto.

_¡No lo sé!, la encontré tirada en el suelo, ¡No se que le pasó!.- Dijo el muchacho sin dejar de estar nervioso.

_Llévala a su habitación, habrá que cambiarle la ropa.- Ordenó Kasumi. Orden que fue obedecida al instante por el chico de la trenza, subió corriendo las escaleras y llegó a su cuarto.

Una vez ahí, la acostó suavemente sobre la cama y se dispuso a buscar algo de ropa para ella, la más abrigada que ella tenía. Encontró un pijama de dos piezas amarillo, unos calcetines y su ropa interior, ¿Nerviosismo por ver su cuerpo desnudo?, eso no existía para él en ese momento. Iba a cambiarla de ropa cuando aparecieron las hermanas de ella, y su madre. Las tres le pidieron que saliera para poder cambiarla, a lo que él se negó rotundamente, no quería dejarla sola otra vez. Las mujeres se miraron preocupadas, entendían su preocupación pero querían que él vaya cambiarse. Luego de bastante insistir y insistir, él salió de la habitación y se fue a la suya para cambiarse de ropa, la cual estaba empapada. No podía dejar de pensar en ella, lo tranquilizaba el hecho de que ya estuviera en casa, pero no reaccionaba, no sabía que es lo que había pasado y las múltiples posibilidades de lo que podría haberle pasado no lo ayudaban en lo más mínimo. Una vez ya cambiado y un poco más calmado, fue a la habitación de su prometida y toco la puerta, esperando a ser recibido. La voz de su madre le dio el permiso para que pasara y cuando entro pudo observar a Akane durmiendo y a el Doctor Tofu poniéndole suero, ¿A qué hora había llegado él a la casa? ¿Por qué le ponían eso a su prometida?, no lo sabía y para ser sinceros prefería no preguntar. Por las dudas.

_Ranma, ya estas aquí, ¿Como te sientes?, imagino que estuviste bajo la tormenta un buen rato.- Pregunto el galeno con un intento bastante evidente de sonreír.

_¿Tomaste un baño para entrar en calor, hijo?

_No, solo me cambie, quería ver como seguía Akane.- Explicó intentando seguir tranquilo, para luego caminar a su prometida y tomar una de sus manos.

Los demás presentes se miraron preocupados, sabían en que situación se encontraba la más pequeña de los Tendo, pero no estaban seguros si deberían decirle a Ranma. Él ya estaba lo suficientemente preocupado como para que ellos le sumaran un disgusto más.

_Yo.. iré con nuestros padres, de seguro querrán saber que Akane ya se encuentra bien.- Habló Kasumi intentando romper esa tensión que se sentía en el ambiente.- Doctor, ¿Gusta acompañarnos?.- Sonrió.

_Me encantaría, pero tengo que arreglar algunos asuntos.- Dijo y con sus ojos señalo a la hermana de ella.- En cuanto haya novedades, los informaré lo más rápido que pueda. Aunque si me gustaría hablar con tu padre.

_Gracias por cuidar de mi hermanita, deje que lo acompaño, voy de paso.- Kasumi señaló a la salida y se quedó observando a Tofu.

_Con su permiso, me retiro.- Levanto el pequeño bolso que había traído consigo apenas lo llamaron.- Ranma...- El joven lo miró.- Eres, creo, el único que Akane dejara que se le acerque, por favor, no seas brusco con ella... ya ha pasado por mucho.- Dicho esto último, bajó la cabeza, evitando la mirada de Ranma.

Antes de que pudiera preguntar el por qué dijo eso, que por cierto no entendió, el hombre salió de la habitación, seguido por las hermanas Tendo. Su madre se quedó por un momento, y lo miró expectante.

_Hijo mío, tienes que prometer que estarás con Akane sin importar lo que pase.- El muchacho la miró extrañado.- Ella te necesita más que nunca.

_Mamá.- Volteó su mirada para ver a su prometida.- No hace falta que prometa nada, sabes bien que estaré con ella siempre.- Apretó un poco más fuerte la mano de ella.- Sin importar nada.

_Entonces esta bien, solo te pido que cuando las cosas se pongan difíciles, no pierdas la compostura.- Dicho esto, se fue.

¿Que no pierda la compostura?, ¿Por qué ahora todos parecían hablar muy raro?, no podía entenderlo, pero un leve quejido hizo que olvidara por completo el tema y le prestara atención de nuevo a Akane, ¿Qué le importaba lo demás?, solo esperaría que ella despertara. Necesitaba saber que fue lo que le pasó.


_Si necesitan cualquier cosa, basta con que me llamen y vendré en seguida.- Se despedía Tofu de la Familia Tendo.

_Gracias a usted por venir a estas horas, de verdad lo agradezco.- hizo una reverencia el Señor Soun.

_No hay por qué, siempre es un placer ayudarlos.- Antes de correr la puerta, se detuvo en seco unos minutos.- Por favor, recuerden que no deben alterar a Akane, probablemente no despierte hasta mañana, pero si lo hace antes de tiempo, no la agobien con mucha información, nada de movimientos bruscos ni gritos. Ella esta delicada.

_No se preocupe, la cuidaremos bien.- Afirmó Nabiki.- ¿Los oficiales vendrán mañana?.

_Así es, ya les informe de que ella estaba bien, pero de todas formas necesitan verla por si mismos, además de hablar con ustedes.- Paró un segundo.- Todos ustedes.

_Entendemos.

Al abrir la puerta, pudo ver que ya no llovía, pero aun así, seguía nublado, salió de la casa, pero se volteo para verlos una última vez.

_Lamento que estén pasando por esto.

_No se preocupe, lo importante es que Akane ya esta en casa.- Habló la señora Nodoka. Luego de esto, el Doctor se Marcho.

Silencio...

...

...

_Ranma, no ha comido, ¿O si?.- Preguntó su padre, a lo que todos negaron.- Será mejor que le llevemos algo de comida. Señor Tendo.- Volteó a verlo.- Tenemos que poner a mi hijo al corriente.

_Lo sé.- El patriarca ni siquiera levantó la cabeza. Se sentía devastado.- Cualquiera qué sea su decisión, ninguno de nosotros lo juzgara ni objetara algo en contra, ¿Entendido?.- Preguntó a las mujeres y todas afirmaron.

Sería una charla dura, sin duda.