Él se culpaba
Ella no tenia la culpa, Él lo sabía ...
En su cabeza, todos la culpaban, sin saber lo que paso ...
Ella no tuvo la culpa ... o eso quería creer
Todo estaba oscuro, no podía ver nada ni escuchar nada, ¿Dónde estaba?. Intentó levantarse pero no podía, se extraño al no poder moverse y rápidamente miró sus pies, estaban atados!. Intento liberarse pero sus manos también estaban atadas. Con toda la fuerza que tenía, intentó liberar sus manos, inútiles intentos, la cinta que tenía era demasiado dura como para romperla. No iba a rendirse, tenía que salir de ese lugar. Sus recuerdos eran nublosos, no recordaba como fue que llegó allí, pero si recordaba quién era su captor. Sintió la puerta abrirse y la luz que se filtro de repente en la oscura habitación le lastimó los ojos. Con su mano se hizo algo de sombra hasta que se acostumbró a la nueva iluminación.
_Por fin despertaste.- Sonrió orgulloso de su "botín".
_Todavía no entiendo por qué me tienes aquí, y más así.- Dijo con un claro tono de enojo, levantando levemente sus brazos para hacer referencia a que no podía moverse.
_Oh Akane, querida, eso no es nada, sólo una pequeña forma de estar seguro de que no huirás.
_Aunque quisiera, no podría hacerlo, pero puedes estar seguro de que apenas me libere te romperé todos y cada uno de tus huesos.- Se levanto tanto como pudo para intentar quedar a su altura, de forma amenazante.
_¡Ja!, ¿En serio me crees tan suicida como para liberarte?.
_Eres tan suicida que no tienes idea de donde te estas metiendo, Cuando mi familia me encuentre te juro que..
_¿Tu familia?, ¿En serio crees que te están buscando?, o será que... ¿Esperas que aparezca cierto chico aparezca?.
Akane volteó la vista.- Eso no te importa, además..- Ella volvió a mirarlo con odio.- ¡Estoy segura de que él te partirá los dientes, Kenta!.
_Eso solo si logra encontrarnos.- Sus ojos negros brillaron al instante.- Aunque dudo que él te acepte como su prometida si te encuentra, sentirá vergüenza de ti.
_¿A..a qué te refieres?.- Volteó un poco el cuerpo recelosa, la situación empezaba a aterrarla.
_Simple. Estamos en un bosque totalmente desolado. Tu estas atada de pies y manos. Jamás te dejaré salir de aquí. Así que ahora...- Caminó hasta el armario que había en esa habitación.-...Te enseñaré lo que se siente que te lastimen.
_Alto. Espera. ¡¿Qué estás haciendo?!.- Con absoluto terror observaba la rapidez con la que el hombre se acercaba a algo muy similar a un látigo, pero muchísimo más grueso.
Por cada paso que él daba, ella intentaba alejarse hasta que su espalda toco la pared. El rostro del joven estaba a escasos centímetros de los de ella, de repente vio como el levantaba un pequeño frasco y le rociaba un extraño spray, con un olor espantoso que no le permitió mover ni una parte de su cuerpo, no podía defenderse.
_Esta droga es muy fuerte.- Dijo tomándola de la barbilla.- Te mantendrá inmóvil por horas.- Puso su mano en la mejilla de ella.- Así que no podrás escapar nunca de aquí. Que te quede claro, serás mía, de nadie más.- Dicho esto, la besó duramente mientras intentaba quitarle la camisa a la fuerza.
Akane intentaba hacer reaccionar a su cuerpo, pero nada. Lloraba y lloraba, quería que parara. Sentía las manos de él quitándole la camisa que traía y poniéndola de espaldas.
_¡No no no no no no no!.- Decía dormida totalmente sobresaltada, dando manotazos al aire y pataleando, estaba llorando con una clara muestra de horror en su rostro.
_Akane, ¿Qué pasó?.- Ranma se acercó de repente hacia ella. No entendía el por qué estaba tan asustada.
Al notar la presencia de alguien más con ella, se despertó y de golpe se alejó de el, apoyando su cuerpo lo más que pudo sobre la pared, abrazando sus piernas y susurrando.- Por favor... ya déjame en paz..no quiero...- Los recuerdos no dejaban de atormentarla, lloraba cada vez que recordaba la rudeza con la que fue tratada.
_¿Pero de qué hablas Akane?, soy yo, Ranma.- Susurraba intentando no volver a asustarla, aunque no entendía el por qué estaba así.
Al escuchar la voz de Ranma, dejo de abrazar sus piernas y lo miró fijamente. Tenía unas pronunciadas ojeras y parecía que no había estado comiendo mucho que digamos. No pudo evitarlo, sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas y bajó la cabeza, no quería que la viera llorar.
_Hey...- Intento llamar su atención, necesitaba hablar con ella y saber qué le pasaba.
La chica alzo un poco la cabeza y tan solo lo miro un segundo, no tenia el valor de verlo a los ojos.
_..¿Cómo te sientes?.- Pregunto acercándose un poco más a la cama en la que ella estaba. Ella aún no le respondía, lo cual lo podía más nervioso aun.- Oye, ¿Me estas escuchando?.- Pregunto de nuevo, esta vez sentándose de golpe en la cama de ella, haciendo que se asuste.
Ella al sentirlo ir hacia ella tan de repente por poco grita. Luego de alejarse un poco respondió.
_Es..estoy bien.- Volvió su vista hacia la pared que esta a un lado de ella.
_Entiendo...- Se regaño a si mismo, "no acercarse de forma brusca", acababa de hacer justamente lo que le dijeron que no haga.-... Te molestaría decirme, ¿Qué fue lo que te paso?... estaba muy preocupado, todos lo estábamos.- La miraba fijamente, esperando que sus miradas se crucen.
¿Qué se supone que debía hacer ahora?, ¿Cómo podía siquiera explicarle lo que le paso?, sabía que tarde o temprano se enteraría, pero le daba miedo, miedo a que la odie, que la culpe, que le tenga asco, desprecio... repulsión incluso. Después de todo, ella fue tratada como si fuera un objeto del que te desases cuando te place y ella no se defendió. Ella misma se odiaba, se odiaba más a cada segundo. Deseaba estar muerta.
_No puedo...- Fue lo único que salio de su boca antes de llevarse las manos a la cara y llorar, ella sentía repulsión de si misma, se odiaba profundamente.
_Esta bien, no tienes que decirme... pero no llores por favor.- Se sentía débil viéndola llorar, no le gustaba que las chicas lloren y mucho menos que esa fuera su prometida. La tomo de la barbilla e hizo que lo mirara, con su dedo fue quitando las lágrimas que corrían por esa cara tan linda que adoraba. No soportaba verla así.
Todo fue instantáneo prácticamente, ella se lanzo a sus brazos mientras seguía llorando y le imploraba perdón. Él no entendía nada de lo que estaba ocurriendo pero la acuno en sus brazos, dejando que llorara todo lo que ella quisiera, balancenandola un poco.
_Tranquila, ya estoy aquí...- Susurraba una y otra vez, tratando de calmarla, sin dejar de abrazarla.
_Auch.- Se quejó la chica en un momento que él la abrazo un poco más fuerte.
_Lo siento, ¿Fui muy brusco?.- Se preocupo Ranma, de seguro estaba algo lastimada o había apretado demasiado el brazo en el cual aun tenía la aguja que le pasaba en suero.
_No... no es tu culpa.- Se separó un poco de él.-... sólo aún me duele la espalda.
_¿Y eso por qué?.
_Creí.. que ya te lo habían contado.
_Nadie quiere decirme nada, siempre pareciera que me ocultan algo, ¿Qué fue lo que paso?.- Preguntó seriamente tomándola de los hombros.
TOC TOC
Ambos prometidos voltearon a ver como la puerta se abrió poco después, dejando ver a los padres de ambos.
_Trajimos algo de comida, imaginamos que tendrían hambre.- Habló el señor Saotome, levantando un poco la bandeja abundante en alimentos.
_Gracias, pero yo no tengo hambre.- Dijo levemente Akane, a lo que todos la miraron con desaprobación, pero sólo Ranma habló.
_Nada de eso Akane, de seguro no has comido nada, así que nada de quejas y come algo.- Habló mientras se levantaba de la cama, tomaba la bandeja de las manos de su padre y la dejaba en la mesita de luz de ella.- ¿Quieres el Yakisoba* que preparó mi madre o prefieres el Tonkatsu* que hizo tu hermana?.
_Si no me queda elección, te dejare el Tonkatsu, sé que te gusta mucho.- Sonrió de medio lado y tomó el plato de fideos.
Ranma no empezó a comer hasta que no vio que ella comiera, quería estar seguro de que no dejaría el plato. La conocía de sobra. Tomó la silla de su escritorio y se sentó al lado de su cama, de frente a ella. Iba a empezar a comer cuando los palillos de Akane tomaron un trozo de la carne que comía, antes de que él lo tomara.
_Oye, yo quería ese.- Se quejó un poco y haciéndose el enojado frunció levemente el ceño.
Akane le sacó la lengua y se comió el trozito que le robó a Ranma. Él por su parte le sacó un poco de los fideos de su plato y se lo comió. Ambos empezaron a intentar robarse la comida, se atacaban con los palillos los platos y a la vez los alejaban para que ninguno pudiera tocar la comida. Aunque tenían el ceño fruncido, estaban sonriendo. Se notaba que extrañaban pelear, aunque fuera algo leve.
Los padres de ambos miraban la escena enternecidos de verlos así, felices.
Sin duda, no tenían corazón para arruinarles su momento.
Ambos padres se retiraron y los dejaron solos. Se podían escuchar leves quejidos o incluso un "Es mi comida". Sin duda la casa ya estaba necesitando una pelea de aquellas. Esas que llenaban de vida la casa.
*El Yakisoba son fideos fritos con ingredientes muy variados como pescados, mariscos, carnes y una buena cantidad de vegetales. Y el Tonkatsu es una milanesa de chuleta de cerdo rebosada en pan rallado japonés y frita. Se la sirve cortada en trozos con arroz o vegetales.
