Él se culpaba
Ella no tenia la culpa, Él lo sabía ...
En su cabeza, todos la culpaban, sin saber lo que paso ...
Ella no tuvo la culpa ... o eso quería creer
_¡Akane!, ¿Qué paso?.- Fue hacía ella tomándola por los hombros intentando que la viera.
_Ranma...
_¿Qué pasa?, ¿A dónde fue él?.- Toda la familia entro al cuarto, extrañados de verla en ese estado
_Él... él...
_¡Por Dios Akane!, ¡¿Qué paso?!.- Que su hermana no hablara con claridad la ponía de los nervios y la preocupaba mucho más de lo que ya estaba.
_...él se fue...
_¿Pe..pero qué dices?, ¡¿Cómo que se fue?!.- Preguntó la señora Saotome, no creyendo una palabra de eso. ¿En serio hablaban de su hijo?.
_...él... cuando le conté lo que pasó... no dijo nada y salió golpeando absolutamente todo "Y... la forma en la que me miró...".- Habló Akane, siendo interrumpida por sus propias lagrimas.
Al escuchar la versión de la chica, toda la familia quedó de piedra, ¿Osea qué Ranma la había abandonado?, ¿En serio podía haberla dejado en un momento como éste, cuando más lo necesitaba?. Ninguno de los presentes podía creerlo... o más bien no querían hacerlo.
_Dejemos que Akane duerma un poco, creo que es demasiado para un solo día.- Intentó romper la tensión del ambiente la mayor de las Tendo, luego fue a abrazar a su hermana.- No te preocupes, todo se va a arreglar.- Le susurró al oído a su hermana, pero estaba segura de que su abrazo no era el que necesitaba en ese momento, cuando intento levantarse, Akane no se lo permitió.
_Por favor... ¿Podrían quedarse un poco conmigo?.. solo hasta que me duerma.- Pidió a sus hermanas, realmente no quería quedarse sola.
_Por supuesto Akane, aquí nos quedamos.- Le sonrió Nabiki y tomó una de sus manos. Kasumi tomo su otra mano e hicieron que se acostara.
Los demás miembros de la familia decidieron que lo mejor era irse ya a dormir, era muy tarde ya y sabían que no podrían hacer mucho para ayudar, era mejor que dejaran que sus hermanas la confortaran, por lo que los padres se fueron.
Ambas hermanas veían a la menor intentar dormir, sin soltar las manos de ninguna, se le notaba asustada y triste, aún una que otra lagrima se escapaba de sus ojos cerrados. Sin duda, la partida de Ranma le había afectado más de lo que ninguno hubiera podido imaginar. Con mucho esfuerzo, al fin logro dormirse, aunque alguna que otra vez se quejaba un poco pero no era nada que el calor de sus hermanas no pudiera solucionar.
Ya era de madrugada cuando Akane despertó, estaba sola en la habitación pero no se encontraba asustada, "mejor así" pensaba ella. Salió de la cama y intentó pararse, aunque claro que el aparato alargado por el cual aún estaba conectada se lo impedía, por lo que resolvió llevarlo con ella, necesitaba asearse un poco aunque sea. Con paso lento fue hasta el baño y abrió el grifo del lavabo para limpiarse la cara. Se tomo un minuto para verse y, como era de esperarse, su aspecto era completamente desalineado, tenía aún las ojeras algo marcadas, los rasguños que no llegaban a se cubiertos por las vendas aún se notaban un poco al ser tan recientes, decidió dejar de examinarse por miedo a que eso la hiciera recordar como fue que cada rasguño fue ocasionado. Tomo su cepillo de dientes y empezó a limpiarlos, al terminar se enjuago y secó con la toalla, con cuidado ya que aún le dolía bastante. Cuando salió se encontró con su hermana Kasumi, quien llegaba acompañada del Dr. Tofu.
_Buenos Días Akane, ¿Cómo te sientes?.- Preguntó Tofu.
_Pues... si tomamos en cuenta que hace unas horas fui secuestrada y abusada, supongo que regular... aún me duele todo y me gustaría sacarme esta cosa.- Señalando la aguja que tenía en su brazo.
_Lo siento Akane, pero no puedo quitártelo aun, eso disminuirá un poco el dolor que tienes y contrarrestara las drogas que te dieron, tengo que ponerte uno nuevo.- La menor suspiro con cansancio, sabía que no podría desobedecerlo.
Los tres entraron a la habitación y ayudaron a Akane a volverse a acostar. Tofu cambio el saco y le puso uno nuevo, esperaba que eso la relajara un poco más, pues tendría que revisarla para que la Policía pueda iniciar la investigación y descartar algún efecto secundario, provocado por Kenta.
_Bueno Akane, si te parece bien, tenemos que comenzar.- Ella asintió.- Si no te molesta, Kasumi quiso ver que estuvieras bien.- Volvió a asentir.- Muy bien, pues empecemos.
_¿Cómo se encuentra la niña?, ¿Ya dijo algo?.- Preguntaba al oficial al padre de Akane.
_Akane.. pues... al principio no quería que nadie la tocara, menos yo, y las veces que intentó dormir despertaba gritando, solo dejaba que mi..yerno la abrazara. Pero yo desconozco la historia, solo quiso hablar con él.- Explicaba lo que había pasado anoche.
_Entiendo..- Hizo una seña para que su compañero escribiera lo relatado.- ¿Su yerno se encuentra aquí?, me gustaría hablar con él.
_Lo siento, pero mi hijo tuvo que irse y desconocemos cuando volverá.- Habló Genma.
_Ya veo... entonces si me disculpan, me gustaría hablar con su hija, quiero oír lo que ocurrió.
_Por supuesto, por aquí por favor.- Nodoka los guió a la habitación de Akane, de la cual salían Kasumi y Tofú.
_Doctor Tofu, ¿Tiene las muestras que le pedimos?.
_Esto es todo lo que pude rescatar.- Les entrego una pequeña bolsita.- También pude tomar algo de su ropa, pero de seguro ustedes también la necesitaran.- Kasumi les entrego en una bolsa de papel la ropa que Akane había usado.
_En efecto, es una de las cosas más esenciales, gracias. Necesito pasar a ver a Akane.
_Por supuesto, pero por favor, no sea brusco con ella.
_Entendido.
La Señora Saotome entró, siendo seguida por ambos oficiales, Akane al verlos entrar, automáticamente se contrajo un poco en su lugar.
_¿Quiénes son ustedes?.- Preguntó con miedo.
_Akane querida, no te asustes, estos señores no te harán daño.- Dijo Nodoka mientras se sentaba al lado de su nuera.- Ellos sólo quieren ayudarte, necesitan que les digas que fue lo que pasó. Akane la miró por un momento y luego asintió.
_Correcto, ¿Puedo sentarme, Akane?.- Preguntó intentando no asustarla, a lo que ella asintió y se sentó en la silla de su escritorio.- Me presento, soy el Oficial Murakami, él es mi compañero, el Oficial Sasaki.- Señaló al hombre que estaba escribiendo todo lo que decían.-.. y estamos aquí para que nos cuentes que ocurrió, así podremos ayudarte, ¿De acuerdo?.- Akane asintió, tomando la mano de Nodoka.- Muy bien, entonces, puedes contarme ¿Cómo empezó todo?.
_Bueno...- Dudo un momento antes de hablar, sabía que debía hacerlo, pero eso no hacía que sintiera menos vergüenza de si misma. Nodoka apretó un poco su mano, intentando que se relajara. Tomó aire y luego lo soltó.- Mi hermana me había pedido que vaya por un encargo a la tienda.. era algo bastante habitual que casi siempre hago pues todos ayudamos en la casa.. normalmente es.. mi prometido el que me acompaña, pero decidí ir sola ya que.. pensé que sería más rápido así.- Se tomó un momento para volver a suspirar.- Había comprado todo como siempre y ya iba camino a casa, cuando... sentí que algo o.. alguien, me seguía. Mi primera reacción fue pensar que me lo estaba imaginando, ya que no era la primera vez.. que me sentía perseguida, desde que volví de china.- Bajó la cabeza, no le gustaba recordar su trayecto allá.- Y bueno, decidí no pensar en ello, pero luego de que escuché pasos detrás mío y cuando volteaba a ver no había nada, empece a asustarme, por lo que empecé a acelerar mi paso. Ya estaba por llegar a casa, cuando siento a alguien correr detrás mio, iba a darme vuelta cuando sentí en mi nariz un olor muy amargo... ya no recuerdo nada más de ese entonces...- Unas pequeñas lagrimas corrían por sus mejillas, no sabía en que momento, pero volvió a revivir la escena, haciendo que apretara muchísimo más la mano de Nodoka.
_Entiendo, ¿Podrías decirme lo que recuerdes de aquel hombre?, ¿Recuerdas donde estaba el lugar al que te llevo?, ¿Algún nombre?.
_Kenta... su nombre es Kenta Minami... y en cuanto al lugar... sólo recuerdo que fue en un bosque, no muy lejos de aquí.
_¿Podrías describirlo?.
_Tendrá unos... 24 o 25 años... es muy pálido, de cabello castaño oscuro y ojos oscuros.
_¿Algún tatuaje o una especie de cicatriz que hayas podido ver?.
_Creo... tiene un tatuaje en su cuello.. parecía ser un trébol de color negro.
_De acuerdo... emm Akane, mañana vendremos otra vez, intenta recordar algo más, ¿Si?.- Akane asintió.- Si no te importa, tengo que llevarme la ropa que usaste.- Akane movió su cabeza de lado a lado.- De acuerdo, gracias.- Hizo una reverencia, la cual Akane correspondió levemente. Luego se retiro de la habitación, siendo seguido por su compañero.
_¿Hay algo que puedan hacer por mi hija?.- Preguntó temeroso, Soun.
_Pues.. aún hay muchas cosas que me faltan saber, pero con lo que tenemos podremos comenzar, pero tendremos que investigar más a fondo, y por favor, intenten contactar con el prometido de Akane, quiero hacerle algunas preguntas.
_¿Está insinuando que mi hijo tuvo algo que ver en la desaparición de mi nuera?.
_No eh dicho eso, sólo me gustaría hablar con él, necesito más detalles. Mañana volveré y me gustaría escucharlos a ustedes también.- Dicho esto, él y su compañero hicieron una reverencia que fue correspondida por los padres, luego bajaron la escalera, seguidos por la señora Saotome.
Ambos padres se miraron preocupados, la situación estaba difícil, desconocían el paradero del joven de la trenza y no tenían modo de contactarlo... sólo les quedaba esperar a ver como se desarrollaban
Los días fueron pasando desde entonces, y la policía había empezado una investigación para encontrar a ese tal Kenta Minami. Akane no quería saber absolutamente nada sobre el tema, hasta llegaba a aborrecer las veces en la que los oficiales le hacían una y otra vez las mismas preguntas, hasta casi estuvo por gritar cuando llevaron a una psicóloga especializada en casos como el suyo, o algo así.. la verdad es que no escucho nada de lo que esa mujer estuvo diciéndole durante esa hora que estuvo metida en su habitación, pues tenía la cabeza ocupada en otros temas de mayor importancia para ella. Ranma por ejemplo. Durante esa semana en la que ella estuvo siendo asesorada por la psicóloga y visitando de manera más frecuente el hospital para descartar algún tipo de enfermedad o embarazo no deseado, él brillaba por su ausencia.
Cada día que pasaba, perdía más las esperanzas de verlo, casi hasta podía asegurarse de que no lo vería nunca más... y eso era lo que más le dolía.
Desde lo que le ocurrió, se volvió más fría y distante con todos, no quería bajar a comer y se encerraba con mucha frecuencia en su habitación, ya casi no dormía si no era por la mañana y no más de tres horas como máximo. No tenía valor para dormir por la noche, tenía horribles pesadillas y la sensación de siempre sentir que nunca estaba sola, tenía miedo de volverse loca. Siempre que miraba su reflejo, ni ella misma se reconocía, hasta le parecía que su propio reflejo le decía cosas muy hirientes, tales como "No vales nada", "Mírate, solo un pedazo de carne sin valor", "¿Por qué sigues viva?", "Deberías de haber dejado que Kenta te matara", "Te lo merecías".
Ella se sentía realmente herida, sus amigas habían ido a verla pero no sabían todo lo que le pasó, su familia decidió guardar el secreto para la comodidad de Akane, lo cual ella agradecía profundamente. Sorpresivamente, las prometidas de Ranma también vinieron a verla, menos Kodachi, se veían aliviadas de que ella estuviera bien "que buenas son" pensaba ella, pero eso le hacía recordar de que Ranma ya no estaba con ella, lo que volvía a deprimirla de sobremanera.
Era verdad, recibía muchas atenciones de todos, pero le faltaba algo... o alguien más bien... necesitaba que fuera su prometido quien la abrazara y dijera que todo iba a estar bien, necesitaba que velara por ella y la hiciera tener un sueño pacífico. Necesitaba de su calor. Un calor que solo sus brazos podían proporcionarle.
La madre de Ranma salía junto a su marido a buscar a su hijo, con la esperanza de que sólo hubiera salido por algún entrenamiento o algo así, estaban negados a creer que su hijo había sido capaz de huir y dejar a Akane a su suerte. Rogaban que no fuera así. Cuando volvían a casa, tenían la esperanza de verlo allí comiendo o lo que fuera, pero verlo. Sin embargo, recibían una negativa por parte de Kasumi.
El sol comenzaba a despuntar cuando se escuchaban ruidos en la cocina, toda la familia se despertó debido a eso y cuando salieron de las habitaciones vieron que todos estaban en la planta de arriba, por lo que pensaron que era un ladrón, así que Soun y Genma bajaron primero, pero no vieron a nadie. Akane salio de su cuarto y no supo por qué, fue directamente al Dojo, acompañada por Nabiki. Cuando prendió la luz, pudo ver a Ranma de espaldas a la entrada, dando golpes a algo. Él al sentir que alguien ingresaba se volteo a ver quién era. Se detuvo y bajó la guardia al ver que era Akane.
_Akane, ¿Cómo te sientes?.- Preguntó preocupado.
_...
Akane no sabía que responder, pestañeo muchas veces para asegurarse de que estaba allí en realidad y no un sueño. Luego sus lágrimas empezaron a recorrer sus mejillas.
_Con que derecho... ¡¿Con que cara te atreviste a volver, Saotome?!.- Grito Nabiki, totalmente enfurecida.- Después de abandonar así a mi hermana, ¿Creíste que tendrías un lugar en esta casa?, ¡Lárgate!.- Señaló la puerta del Dojo, esperando que la obedeciera.
_¿Por qué mejor no te callas y miras?.- Se hizo a un lado y dejó ver que tenía a alguien atado a una silla. Se veía totalmente maltratado.
El hombre subió la mirada y Akane por poco se cae del susto, más por ver que se trataba de Kenta, que por su deplorable estado. Al ver como reacciono ella, la familia supo de inmediato de quién se trataba.
_¿Qué quieres que haga, Akane?.- Preguntó levantandole la cabeza de manera brusca, tirandole de los cabellos.- Si lo deseas, puedo matarlo ahora.- Señaló con su cabeza a un muy maltratado Kenta, que respiraba con dificultad.
Akane levantó la cabeza ante la pregunta realizada, miró a Ranma y luego a Kenta... no podía hacerlo, no podía matarlo... por más que quisiera.
Ella negó rápidamente con la cabeza.- No quiero.. que me separen de tí.- Dijo mientras se limpiaba las lágrimas con las mangas de su pijama.
Ranma comprendió a lo que se refería, por lo que soltó bruscamente la cabeza de Kenta y fue al lado de su prometida, quién lo abrazó fuertemente, volviendo a llorar. Él correspondió al abrazo y acarició su espalda con ternura. "Quiero ir a dormir" le susurró ella al oído, por lo que él la tomó en brazos y salió del Dojo. Pero luego un pensamiento golpeo su cabeza, haciéndolo detener en seco.
Volteó a ver a la familia, quienes aún miraban callados la escena.- Sé que no estuvo bien irme sin decir nada, pero el que quiera explicaciones puede preguntarme, aunque creo que con lo que acaban de ver, queda más que claro el porqué me fui.
_...¿Y qué harás con él?.- Preguntó su padre, haciendo referencia a Kenta.
_Yo nada, Akane me dijo que no lo hiciera, pero si ustedes desean hacerle algo, ya corre por su cuenta.- Dicho esto, se fue con Akane en brazos, con dirección al cuarto de ella.
Toda la familia quedó callada por un momento, pensando que hacer. Debían entregarlo, sin duda, pero eso no quitaba el sentimiento de rabia que les provocaba el solo hecho de verlo, aunque prácticamente no pudiera moverse.
_Kasumi, llévate a tu hermana de aquí, no quiero que vean esto.- Ordenó Soun, mirando con profundo odio a Kenta.
_No me iré papá, quiero quedarme.- Respondió Nabiki.
_Pero...
_Papá, es de mi hermana de quién hablamos. No dejaré que salga bien librado.- Totalmente decidida y a paso firme, fue avanzando de a poco a la silla en la que él estaba atado.
_Nodoka, si no te molesta, también me quedaré.- Dijo Genma, de forma decidida.- Akane es parte de nuestra familia también, no estaré tranquilo si no lo hago pagar.- Señaló con la cabeza a Kenta, quién miraba expectante como todos querían, como mínimo, molerlo a golpes.
_Entiendo.- Respondió la señora Saotome.- Sólo no cometas una locura.- Su marido asintió y lo vio ir con Soun. Estaba segura de que lo dejarían peor de lo que su hijo lo dejó.- Kasumi, mejor vayamos a ver a tu hermana.- Ella asintió y ambas fueron a ver a los jóvenes prometidos.
Kasumi tuvo que cerrar con fuerza los ojos y taparse los oídos al escuchar los gritos del castaño, provenientes del Dojo. Nodoka supo que lo mejor era avanzar más rápido, no quería que la mayor de las Tendo sufriera así.
