VI


Al cerciorarme de que Lenalee se marcho a hacer las compras, en ningún momento dude en abentar, regalar o matar a ese gato que me mira como si él fuera superior a mí –lo que para mi desgracia y a ojos de Lenalee, así es– inclusive parece como si él maldito estuviera burlándose de mí.

Es como si supiera que si yo le hago algo Lenalee me odiara el resto de su vida; logrando el objetivo de deshacerse de mí.

Incluso tiene los huevos para retarme.

Él descarado se acerca a mí, pone su gordo trasero en mi regazo y suelta un maullido.

«Te vas a arrepentir por retarme»

–Saco de pulgas parece que has olvidado mi acción favorita para vengarme de ti.

Me sorprende que no le tema a lo amenazante de mi voz o mirada, me parece como si él meditara a qué se debe mi frase.

–Es hora de darte un baño.

Y con mi venganza descubierta por fin logro que me tema, y lo hago palidecer en el proceso.