Hola de nuevo, lamento mucho la tardanza, lo que pasó es que no esperaba que este capítulo desde el punto de vista de Morinaga me saliera tan largo u.u pensé en cortarlo, pero al final lo dejé tal como esta.
Notas: como ya saben los personajes de KSB no me pertenecen, yo solo los tomo prestados para mis locuras XD
Advertencia: un muy posible ooc de Morinaga y Souichi, en especial de este último.
Este capítulo POV de Morinaga nos contará lo que ocurrió antes, durante y después del dichoso trato jeje
Sin mas que decir, por ahora, les invito a leer, espero que sea de su agrado n_n
.
.
Segunda parte: Si pudieras decirlo con palabras
.
.
¡¿Cómo es que había aceptado tan extraña proposición?!
Era lo que me preguntaba mientras besaba y abrazaba a mi apuesto sempai del cual estoy enamorado desde el primer día que lo vi.
Recordaba mi primer día en la universidad, fue uno muy especial porque supe de la existencia de un hermoso ángel de cabellos largos platinados, de bellos ojos miel y de atractiva figura, que llevaba unos lentes redondos que le daban una apariencia intelectual. Me quedé estupefacto, pues no podía creer que tanta belleza podía poseer una sola persona, quería conocerlo, quería entablar amistad con él, por eso cada vez que lo veía trataba de acercarmele, pero por alguna razón que desconocía, me ignoraba o hacia como si no me hubiera escuchado cada vez que lo llamaba.
Sí, sabia su nombre, de hecho, todos en la facultad sabían de él, pues lo conocían como el demonio de la facultad de agricultura. No entendía por qué alguien tan apuesto podía ser considerado un demonio, así que hice caso omiso a las advertencias de mis amigos y seguía con la misión que me había autoimpuesto el cual consistía en presentarme y hacerme su amigo o al menos ser un poco más cercano a él, pero como ya lo había mencionado con anterioridad, sempai parecía ignorarme o huir de mí, y yo no entendía, pues no recordaba haberlo molestado.
Conforme los días siguieron pasando comencé a comprender el por qué era considerado mi amado sempai un demonio, eso se debía a su mal carácter, pues poseía unos terribles cambios de humor, algunos de los cuales fui testigo. Mis amigos me decían casi al borde del ruego que no me acercara a él si no quería recibir su ira. Entendía la preocupación de mis amigos así como su miedo a que yo pasara lo mismo que ellos, pues tuvieron la mala suerte de cruzarse en su camino, justo un día que él estaba con un humor de perros, y hacerlo enfadar, tal parecía que ese día él quería mandar a todo el mundo al diablo y mis pobres amigos fueron los sacrificios ese día ya que a ellos les cayo toda la ira de Tatsumi Souichi. Pero yo lejos de asustarme y renunciar a mis deseos de saber más de él, una enorme curiosidad me llegó, ahora lo tomaba como un desafío.
Para mí, sempai era alguien que valía la pena conocer y si eso significa ser regañado por él, que así fuera.
Mis sentimientos hacía mi sempai seguían, incluso sentía que habían aumentado, pues en el transcurso del tiempo había descubierto la gran dedicación que tenía hacia sus estudios. Mi sempai era uno de los mejores estudiantes de su generación y aunque su mal carácter dejaba mucho que desear, esto ultimo no disminuía mi admiración hacia su persona.
Quería saber qué se escondía detrás de toda esa coraza de indiferencia o enojo que mostraba en su rostro cada vez que lo veía pasar.
Nadie es perfecto y yo soy un claro ejemplo de ello, pues he cometido muchos errores en mi vida que pienso no volver a repetir, por eso vine a Nagoya para comenzar desde cero, para ser alguien en la vida, encontrar al hombre que pueda amar y que este pueda corresponder mis sentimientos de manera sincera. Cuando acepté mis preferencias sexuales supe de inmediato que mis padres no me apoyarían, pero aun así quería creer que habría una posibilidad de ser aceptado, que al ser yo su hijo harían una excepción conmigo.
Por desgracia, eso no ocurrió…
Mis padres sienten vergüenza de mí, mi hermano me odia por lo que le hice a Masaki-san, traté de explicarles muchas veces como era la situación real que poseía con Masaki-san, pero no me quisieron escuchar y prefirieron creer lo que los padres de Masaki-san dijeron de mi persona, que yo había seducido a su hijo en contra de su voluntad y que después lo había dejado y que a causa de eso intentó suicidarse…
Quiero creer que sempai es la persona correcta para mí, el amor que mucho tiempo he estado buscando, el que llenará de alegría y seguridad mi corazón y que me hará olvidar la soledad y la tristeza que por varios años han sido mis fieles acompañantes en la vida.
Aunque no me conoce me siento feliz con solo ver que dirige su mirada hacía mí por unos segundos, a pesar de no haber tenido la oportunidad de conversar con él, me emociono al oír su voz aunque esta sea solo regaños a completos extraños ajenos a mí.
A veces quisiera ser uno de los muchos libros que sempai se queda muy concentrado leyendo en la biblioteca, pues así como las letras que hay en los libros él me miraría y sus ojos miel estarían concentrados solo en mí, y al igual que la tapa de los libros él me tocaría y se aferraría con sus largos dedos y no me soltaría; podría sentir su calor, su cercanía, su perfume, la fragancia natural de su cuerpo...
Pero para mi mala suerte, él no tiene ni idea de que existo, a pesar de mis muchos intentos por acercarme y hablar con él, siempre consigue desaparecer como si huyera de mí y eso me hace sentir muy mal.
¿Es que acaso nunca tendré la oportunidad de al menos decirle mi nombre?
Parecía que todo estaba en mi contra, ya llevaba un año intentando presentarme y no obtenía resultados.
Un mes después, cuando creía que ya no había caso seguir insistiendo, pude hablar con sempai y entablar poco a poco amistad. La forma de cómo se dio esa oportunidad es algo que preferiría olvidar pues a veces no puedo evitar ponerme a pensar qué hubiera pasado si no hubiese regresado al salón a recoger un cuaderno que había olvidado, si ese profesor le hubiese hecho algún daño a sempai no me lo hubiera perdonado nunca…
Sempai resultó ser una persona muy agradable con un carácter de los mil demonios, tal vez suene contradictorio pero esa personalidad tan fuerte, tan segura de sí misma me enamoró aún más, además que comencé a ver muchas expresiones que antes no podía ser testigo. Su rostro sonrojado era lo más lindo que había visto en mi vida, tenía unos enormes deseos de besarlo y abrazarlo, pero si lo hacia podía asustarlo y yo no quería eso así que me conformaba con tenerlo cerca; ahora que ya éramos amigos, y mejor aún, como su nuevo asistente podía permanecer a su lado todo el tiempo, mi felicidad era tan grande que no podía dejar de sonreír. Creo que había pasado mucho tiempo que no sonreía de verdadera felicidad y eso se lo debía a mi sempai...
Pasaron un par de meses desde que me volví su asistente y últimamente he notado a mi sempai algo nervioso y no sé la causa exacta. Cada vez que me acerco, él retrocede dos pasos, sé que trata de aparentar que no le afecta mi presencia, pero cada vez es más obvio que mi cercanía le incomoda.
¿Por qué pasa eso?
¿Será posible que él se haya dado cuenta de mis sentimientos?
Ante esa posibilidad no pude evitar sonrojarme y asustarme al mismo tiempo, es que tenia miedo a un posible rechazo.
Los días siguen pasando y el nerviosismo de mi sempai es cada vez mas notorio, pues apenas podemos estar solos fuera del laboratorio, es obvio que trata de evitar estar a solas conmigo la mayor parte del tiempo, pero en el laboratorio él no puede huir, como su asistente, tengo que estar a su lado apoyándole en los experimentos.
Un día, después de hablar con mi amigo Hiroto, el cual sabe de mis sentimientos hacia mi sempai, tomé la decisión de declararle mi amor a sempai, ya no soportaba un día mas con esta incertidumbre que me carcome desde que él comenzó a ignorarme cada vez que nos quedábamos solos y solo dirigirme algunas palabras relacionadas a los proyectos que estábamos trabajando.
Ese mismo día, en la noche, en el laboratorio… le dije a sempai que lo amaba, él no parecía creerme, me miraba como si me estuviera burlando de él, entonces volví a declararme esta vez agregando mi orientación sexual, tal vez así si me creería…
Y por su mirada, supe que me había creído, ahora solo esperaba su respuesta…
Quería creer que estaría preparado a su posible rechazo, mas sin embargo no me esperaba lo que él diría...
Realmente me sorprendí cuando escuché las palabras de sempai después de confesarle mis sentimientos, tal vez había escuchado mal porque no era posible que él me propusiera algo tan ¿atrevido?, creo que esa no es la palabra que buscaba, una que explicara lo sempai quería de mí…
Sí, Tatsumi Souichi no me había rechazado, pero tampoco me había aceptado, al menos no a mis sentimientos… lo que él quería de mí era… sexo…
Cuando él me propuso el trato de ser su compañero sexual, casi grito al cielo de la indignación que sentía, pero sobre todo de la tristeza que me embargaba por la forma como me trataba después de confesarle mi amor.
Si bien era cierto que la idea de tener intimidad con él me era muy atractiva, lo que me indignaba es que él solo quería algo carnal de mí cuando yo buscaba que correspondiera mis sentimientos.
No le entendía, si no sentía lo mismo que yo, si no creía que fuera posible que existiera amor entre personas del mismo sexo e incluso odiara la idea de que lo vieran como un homosexual, entonces…
¿por qué quería hacer ese tipo de trato conmigo?
¡¿por qué yo?!
Yo que busco un amor correspondido y no un revolcón de una noche.
¿Acaso no se daba cuenta que se contradecía?, la respuesta muy posiblemente sea no, pero aun así tenia mis dudas…
—sempai, no me amas, no crees en el amor entre dos hombres y no quieres ser gay, entonces ¿por qué quieres que tengamos sexo?—
—¡no lo digas de esa manera!—me gritó algo avergonzado por escuchar la palabra sexo—eso no es asunto tuyo, aceptas el trato ¿si o no?
—mi respuesta la tendrás cuando respondas mi pregunta primero—lo dije con firmeza en mi voz.
Podía ver que a sempai no le gustó para nada mi actitud, pero es que quería saber a qué me estaba enfrentando, si había alguna posibilidad de conquistarlo, de enamorarlo, y si era necesario aceptar su trato para conseguirlo ¡lo haría!, pero primero tenía que saber su respuesta.
—porque a pesar de no considerarme gay, siento… en ocasiones… atracción hacia los chicos—
Sempai me hablaba sin mirarme a los ojos, parecía que le avergonzaba lo que me estaba contando, se avergonzaba de su homosexualidad, aun así él quería tener intimidad con un hombre y tal parecía que yo había sido su opción.
—¿por qué yo, sempai?, estoy completamente seguro que podrías encontrar a otros chicos que no les importaría solo tener sexo contigo—
A pesar de que me molestaba la sola idea de imaginarme a sempai con otro hombre, necesitaba que me dijera qué tenia yo de especial.
¿Qué era lo que tenía, para que él, alguien que no acepta ser gay, quiera tener intimidad conmigo?
—¡¿estas insinuando que soy un ofrecido?!—
Se notaba claramente molesto, creo que malinterpretó lo que dije
—Eso no es lo que trataba de decirte—trato de explicarle—mencionaste que en ocasiones sientes atracción hacia los chicos, entonces debo suponer que yo también te atraigo para que quieras hacer ese tipo de trato conmigo ¿verdad?—el asintió con la cabeza sin mirarme con la mejillas un poco sonrosadas, seguramente por admitir que le atraigo, eso lo hace lucir inocente—mi duda está en querer saber en qué me diferencio de los otros para que quieras hacer el trato conmigo, ¿qué te hizo descartar a los otros?—
Me miró por unos segundos directamente a los ojos y después desvió la mirada mostrando en sus mejillas un sonrojo aun mas notorio, era claro que él no quería que me percatara de su rubor. Se veía tan adorable y creo que podía pasar horas solo observándolo, pero fui interrumpido por su voz…
—No lo sé, no sé que tienes tú para que… me sigas atrayendo—dio un largo suspiro, parecía agotado, seguro no había esperado que lo interrogaría después de mi declaración—¡no quiero ser gay!, pero aun así yo…—ya no pudo continuar, para él era aun difícil admitir abiertamente que quería intimar conmigo, algo que me sorprende, pues cuando me propuso el trato parecía no tener ningún problema en decirme que me quería como su compañero sexual, ahora sin embargo estaba nervioso por completar la oración.
Sempai resultó ser muy tímido a cuando la sexualidad se trata…
Así que decidí terminar con su tortura y darle mi respuesta
—Acepto—sempai me miraba sin entender a qué me refería, así que decidí explicarle—que acepto hacer el trato contigo, pero eso sí, aunque me digas que solo va haber sexo entre nosotros yo me encargaré de enamorarte, ya verás que pronto seremos una feliz pareja, sempai—le dije mostrando mi mejor sonrisa, tal vez sempai no crea en el amor entre dos hombres, pero le haré ver que no hay nada de malo que haya sentimientos de amor entre nosotros.
Seguro me tomará tiempo, pero aun así haré lo posible para enamorarlo y acepte el amor que siento hacia su persona.
Él parecía algo molesto, digo algo porque en realidad no estaba seguro de cómo definir la expresión que puso su rostro cuando acepté su propuesta y mis claras intenciones de cortejarlo, era una especie de mezcla de vergüenza, molestia y ¿terror?, ¿a que le temía? ¿a que le gustara?, podía ser, quería preguntárselo, pero opté por no hacerlo tal vez cambie de opinión y ya no quiera nada de mí después.
Después de estar analizándome por unos minutos, sempai pareció aceptar mis condiciones aunque advirtiéndome que seria una perdida de mi tiempo el intentar cortejarle, aun así yo seguí firme con mi decisión.
—Has lo que quieras—
Fue lo que sempai dijo, después nos dimos un apretón de manos para cerrar el trato, y aprovechando lo cerca que lo tenía, lo jalé hacia mi cuerpo para poder besarlo y abrazarlo, este movimiento no se lo esperaba mi sempai quien de inmediato trató de alejarse de mí lo cual no permití. Profundice el beso y metí mi lengua en su boca en un momento de distracción de su parte, después eso, sempai ya no opuso resistencia, comenzó a corresponderme y a enredar sus brazos alrededor de mi cuello, tal parecía que sus piernas no iban a resistir mas.
Nos comenzamos a acariciar, sempai acariciaba mis cabellos y mi espalda, yo, sus largos cabellos, su espalda y su lindo trasero. Me emocioné al escuchar sus dulces gemiditos, realmente era muy tierno ver como hacia intento para que no salieran, pero yo quería escucharlos fuertes y claros así que lo levanté y lo senté en la mesa donde estábamos trabajando hacia mas de media hora, y comencé a besar su cuello y dejar pequeñas marcas, seguro se molestará conmigo por eso, pero no me importa recibir castigo en estos momentos y sigo seduciendo a mi sempai
—Mori…naga de-detente ahh!—
Entre gemidos mi sempai trata de hablar y hacer que me detenga, pero yo lo ignoro, ¿cómo podría si él está respondiendo tan bien?, sus manos no dejan de acariciar mis cabellos azules, incluso apretó un poco mis cabellos para que baje mi cabeza hasta su pecho, el cual esta descubierto porque en medio de besos le había desabotonado la camisa que lleva, para que bese sus tetillas, algo que no dudo en complacerle y comienzo primero dándole un beso para después comenzar a succionar su rosada tetilla, la cual comenzó a ponerse dura, hice el mismo tratamiento a su otra tetilla obteniendo como respuesta que sempai arquee su espalda.
Sin duda sempai es alguien muy sexy el cual me enamora con sus reacciones y lindas acciones como el de acariciar mis cabellos. A pesar que fue sempai el que me propuso el trato, pude verificar que él no tenia ninguna experiencia sexual de ningún tipo, se excita tan rápido, se retuerce de placer en mis brazos y por mas que lo intenta no puede dejar de gemir, y mis gemidos se mezclan con los suyos.
Y mientras volvía a besar su deliciosos labios y me perdía en el deseo, sempai de alguna forma trató de hablar para detenerme, esta vez con mas firmeza.
—Morinaga, aquí no, alguien podría enterarse—
Después de escuchar sus palabras recordé en que lugar nos encontrábamos, el laboratorio no es el mejor lugar para expresarle mis deseos de forma tan intima, al menos no ahora. Así que decidí obedecerlo, pero no sin antes invitarlo a mi apartamento a continuar lo que estábamos haciendo, sempai se sonrojó, seguro se imaginó lo que quiero hacerle cuando lo tenga en mi cama.
Pero aunque tenía un fuerte deseo por hacerle el amor, decidí mejor esperar a que él me dé la señal para hacerlo mío, así se daría cuenta que no acepté el trato solo para tener sexo con él. Esa noche él fue a mi apartamento y como lo supuse, sempai no dejaba de mirarme como esperando a que hora me le lanzaba encima, yo decidí complacerlo sin llegar realmente a tener sexo. Solo me dediqué a besarlo y susurrarle al oído lo mucho que lo amaba; mis palabras parecían avergonzarlo, él me decía que parara de decir cursilerías, pero ignoré su petición y seguí con los susurros junto con besos y leves caricias.
Esperaría a que él tomara el valor nuevamente y me dijera que desea acostarse conmigo…
.
.
Pasó un mes y nosotros, a la vista de todos, parecíamos simples amigos, y las personas mas cercanas a mí me veían como el esclavo personal de mi sempai, algo que me causó gracia porque no estaba del todo errado ya que me encargaba de atenderlo no solo en el laboratorio sino también fuera de él, incluso le preparaba la comida para que no descuidara su alimentación cada vez que teníamos que quedarnos mas tiempo de lo normal en el laboratorio.
Lo que los demás no sabían es que también me encargaba de desestresar a mi lindo sempai mediante masajes con besos incluidos, algo que a él le fascina aunque no me lo diga con palabras, lo puedo ver en su rostro y mas aun porque no hace intento alguno por alejarme, algo que en la primera semana de estar saliendo con él no sucedía…
Creo que se fue acostumbrando a mi forma de ser.
—sempai, ¿le pasa algo?— le pregunto, en esta ultima semana lo he notado mas tenso de lo normal y me preocupa que tal vez tenga algún problema serio que no quiera contarme, puede que no seamos novios, pero somos amigos.
—No me pasa nada—me responde sin mirarme, continua mirando el microscopio tratando de ignorar mi presencia, algo que me duele pues estoy preocupado y a él parece no importarle, pero no estoy molesto, sé que le es difícil expresar sus sentimientos, él siempre quiere cargar con todo
Algo que yo también suelo hacer en ocasiones y que molesta mucho a sempai
Sempai continúa en lo suyo, yo dejando mis apuntes a un lado, comienzo a acercarme a él de manera sigilosa, tratando de no llamar su atención, me ubico detrás de él y coloco mis manos en sus hombros tomándolo por sorpresa, pues se asustó.
—demonios, no memmm—
No lo dejé terminar de hablar, con mis labios aprese los suyos y le di un beso profundo, sempai trataba de soltarse de mi agarre, pero no podía, yo lo tenia bien agarrado por detrás, me había aferrado a él junto con la silla en la que se encontraba sentado. Mientras lo besaba, una de mis manos comenzó a deslizarse desde su cuello hasta su pecho y una vez ahí comencé a rozar una de sus tetillas sobre la ropa
—¡ah! Detemm.. te ¡ahh!—
A pesar que sempai me decía que me detuviera, sus acciones me decían otra cosa, él ya no hacia intento de soltarse, él correspondía mis besos, se aferraba a mí. Entre besos, jadeos y gemidos dirigí mi mano a su creciente erección, sempai estaba excitado, eso me excitó aun mas y no dudé en expresárselo con palabras
—Sempai, estas tan duro, ¿tanto me deseas…?
—basta, ¡ahh! no digas tonterías ¡aah!
—No son tonterías sempai, estas muy duro y también algo húmedo, quieres tenerme dentro…—
Le susurré de manera lasciva, pude notar con emoción que mis palabras lo estaban excitando aun mas, me había dado cuenta estas ultimas semanas que a él le avergonzaba como también le excitaba que le hablara sucio…
—no digas ahh tonterías, aahhh! Deten…te ngh! Ahh Bastaaahh!—
No dejaba de jugar con sus tetillas las cuales se encontraban erectas y apretaba su erección sobre su pantalón, podía sentir que se correría, era solo cuestión de tiempo, pero aun así no tengo pensado darle el gusto hasta que me lo diga con palabras que quiere terminar...
No era la primera vez que le daba este tipo de atenciones a mi sempai, él siempre se negaba al principio para después dejarse llevar por completo, pero una vez que hacia que se corriera lo dejaba descansar y ya no continuaba con lo que debía de hacerle, eso era algo que quería que él mismo me pidiera, después de todo era su idea cuando me propuso ese trato de acostarnos, lo mas curioso es que hasta la fecha sempai no se me ha insinuado, sino que he sido yo el que ha hecho todo los movimientos.
Estoy seguro que él desea que se lo haga, que llegue al final, que lo penetre y que me corra en su interior, su mirada lujuriosa me lo ha dicho muchas veces, pero de su boca no ha salido palabra alguna, quiero que me diga que me desea con palabras y no solo con su cuerpo.
Quiero que sea él el que de el siguiente paso
"somos amigos, pero gracias al trato podremos acostarnos, nada de sentimentalismos de por medio, solo sexo y ¡mas te vale que no pienses en buscarte a otro mientras tengamos el trato o lo pagaras muy caro!"
No pude evitar recordar las palabras que me dijo sempai después que hicimos el trato mientras giraba la silla para tener cara a cara a mi sempai y así poder observarlo mejor, y sin dejar de acariciar sus tetillas, me acerqué a su oído izquierdo y le hablé…
—¿Enserio quieres que me detenga?, si eso es lo que realmente quieres, entonces… me detendré—
Una vez que terminé de susurrarle al oído, dejé de tocarlo y comencé a acomodar mi ropa que se había desarreglado un poco, Sempai me miraba, con su respiración agitada, sin poder creer lo que veía, seguro pensó que esta vez si lo tomaría. Ganas no me faltan, pero no tenía pensado continuar hasta que él me lo pidiera.
Mientras trataba de pensar en cómo calmar mi propia excitación, sempai sin previo aviso, sin darme tiempo a reaccionar, sujetó mi brazo y me besó…
¿Sempai, me besó? No lo podía creer, el beso era bastante torpe, algo que demostraba su falta de experiencia, pero que me alegraba porque significaba que yo era el primero en recibir un beso de su parte.
El beso fue corto, pero aun así me dejó sin aire y con un fuerte deseo de querer mas…
Sempai me miraba, me analizaba, parecía que busca algo en mi…
—¿Sempai?—
—¿por qué no haces nada?—me preguntó con la voz agitada, tal parecía que aun no se recuperaba del todo del beso que compartimos— pensé que tu querías…
—¿tener sexo?—complete la oración, él se sonrojó, algo que me gusta ver en él—claro que quiero acostarme contigo, sempai, te amo y tener intimidad es algo que también deseo de ti.
—entonces ¿por qué hasta ahora no has hecho nada?—
—quería que tu me lo pidieras
—Ja!, ¡¿por qué tendría que pedírtelo?! Se supone que cuando hicimos el trato el… el tener s-sexo seria… lo que haríamos—
—Lo sé, pero aun así quería que tú me lo pidieras, por eso te provocaba ya que tu dabas por sentado que me lanzaría a ti apenas hicimos el trato—me acerco a él y comienzo a susurrarle al oído lo siguiente con lascivia—te amo, sempai, quiero ser uno contigo, he sido paciente, pero creo que ya no puedo aguantar mas el poder besarte sin hacerte mío—escucho un jadeo de sempai, es obvio que desea que demos el siguiente paso—¿Qué me respondes?, ¿quieres que continúe con mis avances?, ¿deseas que te lo haga aquí o en mi apartamento?—le beso la mejilla y levanto su rostro para poder verlo, el rostro de sempai muestra un claro sonrojo mientras frunce el ceño, parece que lo esta pensando—la decisión es tuya, yo solo obedeceré y seré tuyo—una vez que termino de hablar me separo de él, me pregunto si me lo pedirá, es muy probable que no lo haga aunque lo desee, en el tiempo que llevo conociéndolo me he dado cuenta que es demasiado orgulloso, pero también algo tímido, cualidades que también me atraen de él.
Estoy tan sumido en mis pensamientos que no me percaté que sempai se encontraba en la puerta del laboratorio, seguro se piensa ir, no puedo evitar soltar un suspiro de decepción al pensar que sempai no piensa doblegar su orgullo aunque sea un poco, pero luego recordé que él si lo doblegó un poco al proponerme ese trato tan atrevido, no puedo evitar sonreír al recordar ese día
—¿Qué es lo que te parece gracioso?—
Es la pregunta que oigo de mi sempai y que hace que le preste atención—solo recordaba el día del trato, eso es todo—le respondo mientras le sonrió, él solo frunce el ceño aun mas de lo que ya estaba, pareciera que no se cansa de hacerlo
—no le veo lo gracioso—
—mejor no hablemos de eso y respóndeme, quieres que te lo haga ¿si o no?—si no se ha ido aun es porque ya ha tomado su decisión y deseo escucharlo.
Él me mira y el sonrojo que apenas mostraba se vuelve aun mas notorio, eso debe significar un sí, pero no me moveré hasta que él me lo diga, tal vez esta sea la única oportunidad de tenerlo así sin que intente golpearme primero, ya que anteriormente lo ha hecho pero era porque no me había puesto firme y no parecía muy convincente mi actitud hacia él.
Pasan los minutos que para mí parecen horas, "tal vez se arrepintió" es lo que pienso al ver que no hace ningún movimiento, veo el reloj de pared y puedo observar que ya son mas de la once de la noche, será mejor que ya no le insista mas por hoy.
—debo suponer que es un no, no te preocupes, ya será hasta otra oportunidad—me dirijo a recoger mis cosas y guardarlas en mi mochila, sempai solo me mira y eso me pone un poco nervioso, evito mirarlo mientras termino de guardar mis cosas, pero justo cuando termino de cerrar la mochila siento una respiración cerca de mí y cuando giro mi rostro para ver a quien le pertenece, este se me aferra a mi cuello y me roba un beso, mis ojos se abren por completo por el asombro, esta vez no es un beso casto ni tampoco corto, él prácticamente me está devorando la boca...
—se-sempai mmm por qué mm—
—No me preguntes ahh ya sabes mi respuesta mmm—
Sempai me respondió en medio de jadeos y me siguió besando, podía notar el empeño que ponía en el beso que me estaba dando, dejé de resistirme y me comencé a corresponderle, él me había dado su respuesta de manera indirecta y decidí conformarme con eso.
Comenzamos a besarnos con mas hambre que nunca, habíamos dejado que la lujuria controlara nuestros cuerpos y que el deseo latente guiara cada uno de nuestros movimientos. Podía sentir sus manos ya no solo acariciar mis cabellos, sino también comenzó a explorar mis espalda, yo en cambio tocaba mas terreno, estaba excitado y esta vez no me iba a detener, en medio de caricias comencé a desvestirlo, como ya tenía la camisa desabotonada mi atención se fue directo hacia su pantalón del cual no dudé en bajárselo con todo y ropa interior apenas desabroche su pantalón.
—¡ahh!—
Fue el dulce gemido que salió de los labios de sempai apenas toqué su miembro erecto y comencé a masturbarlo, estábamos parados, él se sostenía con sus brazos en mi cuello sin dejar de besarme, parecía que esa era su forma de callar sus gemidos, pero yo quería escucharlos claro y fuerte así que me comencé a guiarlo al suelo para acostarlo y así poder besarle cuello y comenzar a marcarlo
—ah! Morí…naga ahhh!—
Sempai seguía gimiendo, ahora no podía callarlos, yo no se lo permitía ya que tenia apresada con una de mis manos sus dos muñecas sobre su cabeza, mientras mi otra mano lo seguía masturbando y mi boca besaba su delgado cuello y sus labios. Sin lugar a dudas, sempai tiene un cuerpo demasiado sexy y me encanta saber que yo soy el primero en verlo de esta manera, tan excitado, tan caliente y ardiendo de deseo mientras su rostro muestra placer junto a un bello sonrojo y un camino de saliva que sale de sus labios mojando su mentón y el piso en donde se encuentra echado, sin duda todo un espectáculo de cual soy muy afortunado de ver.
Los minutos siguieron pasando y nosotros seguíamos en lo nuestro, ya no tenia apresada las manos de sempai, así que aprovechando mi mano libre comencé a pellizcar cada una de sus tetillas, algo que ha sempai le encanta que le haga. Para este momento, él ya se encontraba completamente desnudo y yo también lo estaba y es que el calor nos hizo sentir que la ropa sobraba. Sempai llevaba el cabello suelto y ya no llevaba sus lentes puestos, no sé en que momento se los había quitado, solo sé que ya deseo unirme a él así que comienzo a prepararlo
—¡agh!, d-duele, Mori…naga—
—relájate, pronto pasará y comenzarás a sentir placer—
Había metido un dedo en su ano y comenzaba a moverlo en círculos en su interior para comenzar a ensanchar su entrada. Sempai gemía, ya no veía dolor en su rostro así que introduje un segundo dedo y después un tercero. Él se retorcía, era claro que le gustaba y cuando toqué su próstata no pudo callar su grito de puro placer, yo sentía mis dedos siendo succionados, eso me deleitaba y deseaba sentir mi miembro succionado en ese estrecho lugar que le pertenece a sempai.
Retiré mis dedos y comencé a masturbarme, mi pene se encontraba bastante erecto y húmedo, lo había dejado de lado por completo al estar acariciando el bello cuerpo de mi sempai.
Él me observa con sus ojos entreabiertos, un sonrojo cubriendo sus mejillas y un gran rastro de saliva en su boca, la cual se encuentra hinchada por los apasionados besos, que se encuentra entreabierta tratando de regular su respiración. Por su rostro y por la forma en que me mira sé que él ya sabe lo va a pasar a continuación. Me acomodo mejor entre las piernas de mi amado, las levanto y beso la cara interna de sus muslos mirándolo directamente a los ojos, sonrió con lascivia, eso lo estremece un poco. Comienzo a dirigir mi erecto pene en su entrada sin dejar de mirarlo, él me corresponde la mirada y… lo penetro de un solo golpe
—¡Aghh!, i-idiota ¡ahh!—
Le escucho quejarse, sé que fui algo brusco, así que sujeto su miembro y comienzo a masturbarlo nuevamente buscando distraerlo del dolor, algo que veo que funciona muy bien ya que de inmediato comienza a gemir y a cambiar la expresión de dolor con una de puro éxtasis.
Me quedé quieto esperando alguna señal para comenzar a embestirlo sin dejar de tratar su miembro, quiero moverme, el interior de sempai es tan estrecho que siento claramente como apreta y succiona mi miembro haciendo que quiera embestirlo de una buena vez, pero no quiero lastimarlo, así que sigo esperando su señal
—Mori… ahh! ¡maldita sea! ¡muévete o te mato!—
Me ordenó mi sempai sin mirarme, yo decidí obedecerlo y comencé a embestirlo, primero suave, pero al ver que sempai parecía desesperarse por mi lentitud, aumenté la velocidad haciendo que él no pueda cerrar su boca por los gemidos que salían de ella
—¡Ah! ¡Ah! ¡Ahh más rápido, más… ¡más ahh!—
—sempai, e-eres tan estrecho, tu interior es tan cálido ¡ahh!
—c-cállate y sigue moviéndote aagghh! Aahhh!—
Aumenté el movimiento de mis caderas haciendo que las estocadas fueran más profundas, sempai también seguía el ritmo de mis movimientos al mover sus caderas, era una sensación deliciosa, me sentía uno con él, como si por fin estuviera completo, que había encontrado a mi otra mitad. Seguía con las embestidas, mientras besaba a sempai y le susurraba entre gemidos lo mucho que lo amaba, él correspondía mis besos y se aferraba a mi cuerpo con sus brazos alrededor de mi cuello y sus piernas alrededor de mis caderas haciendo que lo penetrara aun mas profundo.
—Mori…naga ya…ya no aguanto ¡ah! m-me voy a..¡aaahhh!—
—Hagámoslo juntos ¡aah! se-sempai…—
Di unas cuantas estocadas mas y sempai se corrió derramando su esencia en mi torso, poco después yo llegué también al orgasmo al sentir como mi pene era apretado por las paredes internas de sempai llenando completamente su interior con mi semen. A causa del cansancio me desplomé cayendo encima de mi sempai sin salir de su interior, ambos tratábamos de regular nuestras respiraciones, estábamos sumamente exhaustos, pero también muy satisfechos pues pude ver por solo unos segundos la sonrisa de sempai mientras ocultaba sus ojos con uno de sus brazos, gesto que hizo que yo también sonriera al saber que él había disfrutado tanto como yo nuestra unión.
Estuvimos unos minutos más calmando nuestras respiraciones, una vez repuestos, comenzamos a levantarnos del piso. Yo me hice a un lado, después de haber retirado mi miembro de su interior, para dejarlo respirar mejor y me levanté para buscar algo con que limpiarnos, una vez que lo encontré comencé a limpiarme, sempai también hizo lo mismo, ambos sin mirarnos directamente, me sentía algo nervioso y tenia el presentimiento que sempai se sentía igual o peor que yo. Veía de reojo que a sempai le dolía su trasero, él trataba de ocultarlo de mí, pero yo podía ver la mueca de dolor en su rostro cada vez que hacia algún movimiento.
Nos alistamos en completo silencio, ninguno de los dos decíamos nada, realmente era una situación muy incómoda.
Quería saber que era lo que pasaría de ahora en adelante, ¿nos seguiríamos acostando como si nada?, ¿sempai seguiría viendo nuestro relación como algo meramente carnal?
Ya estando listo para salir del laboratorio, sempai habló
—lo que ocurrió no se volverá a repetir en el laboratorio, ¿entendido?
—¿Qué?—
—no permitiré que volvamos a hacer eso en el laboratorio ni en otro lugar donde nos puedan descubrir—hizo una pausa y continuo hablando todavía sin mirarme, pero podía notar que el sonrojo en sus mejillas iba en aumento hasta sus orejas—la próxima vez será en un lugar… más privado, c-creo que tu apartamento es el mejor lugar para eso—
Dicho eso, sempai quitó el seguro con llave de la puerta y salió como si nada hubiese ocurrido aunque podía ver que cojeaba un poco. No me había percatado en que momento le había puesto llave a la puerta, pero después recordé que antes de que sempai me besara como aceptando acostamos él se había dirigido a la puerta del laboratorio.
Yo decidí seguirlo después de escuchar sus palabras, al menos sabia que él seguía teniendo en mente el acostarnos.
.
.
Los días siguieron su curso, sempai y yo nos seguíamos tratando como siempre, yo seguía consintiéndolo y asistiéndolo en el laboratorio, lo besaba, lo acariciaba y le susurraba algunas palabras en el oído cada vez que tenia oportunidad. En cuanto a la intimidad, pues nos pusimos de acuerdo en tener sexo una vez por semana, la forma como llegamos al acuerdo no fue fácil. Sempai insistía que debíamos hacerlo dos veces al mes para que así no terminara bastante adolorido y muy agotado haciendo que después no pueda concentrase bien en su trabajo, en cambio yo pensaba que hacerlo cada tres o cuatro días era la mejor opción ya que no solo tendría a mi sempai de manera intima mas seguido sino que haría que se acostumbrara cada vez mas a mi compañía…y a tenerme dentro…
Soy muy consciente que soy un pervertido, que desearía pasar la mayor parte del tiempo con mi sempai, pero él no piensa ni desea lo mismo, siempre me dice que deje de ser cursi, que pierdo mi tiempo el solo pensar que algún día llegará a corresponderme. Eso me duele, pero trato de no demostrarlo y sigo mimándolo aunque él diga que no lo quiera, si bien solo le demuestro lo mucho que lo amo cuando estamos en el laboratorio y en mi apartamento, eso no significa que deje de cuidarlo cuando no estamos solos. Me preocupo mucho por su alimentación, no quiero que se enferme por eso me puse de acuerdo con Kanako-chan para prepararle sus platillos favoritos los días que él se encuentra mas ocupado con los experimentos, así él no podrá decirle no a la comida.
Kanako-chan es una niña muy agradable, es como la hermanita que me gustaría tener, aunque si logro que sempai se enamore de mí, pasaré a ser automáticamente el onii-san de Kanako-chan, y en eso tanto ella como Tomoe-kun están de acuerdo…
Pero eso es algo que sempai no sabe aun.
Él cree que sus hermanos no saben de su posible homosexualidad, pero ellos ya habían sospechado desde hacía un buen tiempo de los gustos de mi sempai, creo que desde que él estaba en la preparatoria. Kanako-chan me explicó mas o menos de eso un día que fui a la casa Tatsumi llevando a un sempai borracho, yo le había acompañado a beber en un bar cercano a la universidad y al ver su estado había decidido llevarlo a su casa, pues temía que pudiera pasarle algo si lo dejaba irse solo en ese estado a su casa, él se había negado, pero al final aceptó. Esa fue la primera vez que fui a la casa de sempai.
Él no quería que fuera, pues pensaba que yo terminaría hablando de más con sus hermanos y que tendría como resultado que sospecharan de su sexualidad, algo que yo sabía que no tenia de que preocuparse porque sus hermanos ya sospechaban desde antes de hacer el trato conmigo.
Sempai siempre trataba por todos los medios que sus hermanos y también su tía Matsuda no sospecharan de sus salidas de los fines de semana hacia mi apartamento, siempre le ponía una excusa de que iba a visitarme para terminar los informes de los experimentos o que yo le había pedido ayuda como mi tutor y otras excusas mas que no recuerdo bien.
—sempai, ¿no sería mejor decirles que estamos saliendo?, así no tendrías que inventarte tantas excusas para justificar tus visitas a mi apartamento—
Le preguntaba mientras lo preparaba para comenzar a penetrarlo
—¿para que piensen que soy gay?, ¡claro que no!, prefiero inventarles mil excusas a que se enteren de lo que hago contigo—hizo una pausa, me miró directamente con el ceño muy fruncido y habló—además ¡yo no estoy saliendo contigo!, tenemos un trato, eso es todo…
Me respondía mientras jadeaba un poco, había detenido el movimiento de mis dedos para que pudiera hablar. Realmente no entiendo que hay de malo en lo que hacemos, él disfruta tener relaciones sexuales conmigo, me lo ha dicho repetidas veces, claro que todas esas veces han sido mientras lo embestía con algo de fuerza, pero cuentan ¿verdad?
—Cierto, es un trato, el cual consiste en acostarnos sin tener sentimientos de por medio—hablé de manera sería tratando de ocultar mi dolor al escuchar sus palabras, retiré mis dedos de su ano, giré su cuerpo para colocarlo en cuatro y comencé a dirigir mi miembro a su entrada mientras me acercaba a su oído para susurrarle—pero aun así yo te amo y deseo con todo mi corazón que algún día puedas corresponderme—y lo penetré apenas terminé de hablar.
Sempai gritó por el dolor y el placer que esta sintiendo en estos momentos, una vez que veo que ya se acostumbró a tenerme dentro comienzo a embestirlo
—AAaaahhh! Ah! Ah! Mori…naga no tan… rápido… —me habla entre gemidos mientras cierra fuertemente los ojos derramando algunas lagrimas. Yo en cambio beso su nuca, su cuello, sus hombros, todo lo que esta a mi alcance sin dejar de embestirlo
Sé que estoy siendo algo brusco con mis movimientos, pero aun así no los detengo, sempai no deja de gemir, de gritar, mientras se toca su propio miembro por el placer que esta sintiendo y moja la almohada con su saliva.
—sempai... ahh sempai.. ngh! ¡ahh! ¿te gusta… tenerme dentro?..ahhh ¿me deseas? Ahh! ¡Dímelo!—le pregunto mientras me pierdo en el placer, en el deseo que solo él me provoca.
—Ahh sí! ahh sí! Aaghhh! me gusta ah! continua moviéndote ahhh quiero correrme, hazlo ¡mas fuerte! Ah! MÁS RÁPIDO AAHHHH!—
Sempai no aguantó mas y se corrió mojando con su semen las sabanas de la cama mientras yo di un par de estocadas mas y me corrí en su interior.
Me sentía sumamente agotado, traté de regularizar mi respiración y una vez mas calmado salí del interior de sempai, el cual se encontraba boca abajo, todo sudoroso, con los cabellos pegados a su espalda y completamente inconsciente en mi cama...
—Sempai...
Esta era la cuarta ronda de esta noche, sempai siempre es muy exigente aunque trate de no demostrarlo, seguro para que yo no piense que es un pervertido o algo así. Me levanto de mi cama con algo de cuidado ya que mis piernas me tiemblan un poco y busco los pañuelos para poder limpiarme y de paso limpiar a mi sempai.
Disfruto tener intimidad con él, no solo porque puedo ver su rostro lleno de placer, sino porque solo en esos momentos me siento realmente correspondido, además que es solo cuando estoy en su interior que sempai es mas sincero y me dice sin rodeos lo mucho que disfruta el tener intimidad conmigo, pero aun sabiendo eso no me animo a preguntarle si me ama mientras se lo hago, pues temo que su respuesta sea un rotundo no.
Una vez que termino de limpiarme y limpiarlo a él, me acomodo en la cama junto a mi sempai, y nos cubrimos con las sabanas limpias que he colocado.
Mientras abrazo a sempai no puedo evitar pensar si el haber aceptado el trato fue un error, últimamente me estoy cuestionando eso, que tal vez lo mejor sería darle fin a lo que he estado haciendo con sempai por casi dos años.
Dos años en lo que he estado entregándole mi corazón con cada palabra, con cada caricia, cada mirada que le he dedicado cuando le hago el amor o cuando simplemente estamos conversando. Pero sempai no muestra cambio en su actitud con respecto a mis sentimientos a pesar que ya no me regaña sobre mis cursis actos hacia su persona, él sigue viendo lo que hacemos como un trato que se puede romper, aunque no me ha amenazado con romperlo, no me sorprendería del todo si un día me dijera que quiere terminar conmigo.
—Mori…naga—
Escucho la voz de mi sempai llamándome y al dirigir mi mirada a él no puedo evitar sonreír.
Puede que no me ame aun y que vea lo que hacemos como algo temporal que se podría terminar en cualquier momento, pero aun así yo lo amo, y aunque puede ser considerado una completa estupidez de mi parte seguir con un hombre que solo le interesa tenerme en la cama para tener sexo, seguiré a su lado, lo seguiré a todos lados mientras él me lo permita…
…y cuando se canse de mí… yo… yo… me iré...
Me iré hasta que mi corazón deje de doler…
Realmente deseo que eso nunca llegue a pasar
—sem…pai…—
Pero aun así no puedo evitar sentir miedo a un futuro rechazo…
.
.
.
Los meses siguen pasando y nada ha cambiando entre nosotros aparentemente, yo sigo todavía tratando de enamorarlo, de que vea que entre los dos si hay sentimientos por ambas partes, que se de cuenta que lo que ve en mí hay algo mas que simple atracción física o deseo carnal.
Comencé a sospechar de los supuestamente casi nulos sentimientos de amor que mi sempai siente hacia mi persona cuando se molestó sobre lo que había tenido con Masaki-san. No era mi intención que él se enterara de mi primer amor ni mucho menos lo que hice con mi vida después de descubrir que el noviazgo que había tenido con Masaki-san era una completa mentira ya que él no me amaba, sin duda el tener una vida liberal para superar mi soledad no fue la mejor opción.
Realmente me sorprendió que una noche antes de comenzar a desvestirnos para tener intimidad sempai me preguntara de dónde había aprendido tanto sobre sexo, cuando escuché su pregunta no pude evitar sonrojarme y avergonzarme a la vez, pues se me vino a la mente Masaki-san y también la vida liberal que tenía antes de llegar a Nagoya.
No quería contarle nada a sempai, ese tema me traía recuerdos dolorosos y también me daba miedo lo que él pudiera pensar de mi, pero al final le terminé contado, y es que él prácticamente me había amenazado con castrarme si le decía la verdad a medias, debo admitir que me dio mucho miedo pues sentía que si era capaz de cumplir con su amenaza.
Después del interrogatorio, porque así era como yo lo sentí, sempai y yo comenzamos a iniciar nuestra sesión de sexo, que para esta fecha ya no eran solo los fines de semana, a veces lo hacíamos en mitad de semana también, y me pude dar cuenta que él parecía estar más apasionado que nunca...
Me besaba como desquiciado, movía sus caderas con mucho descaro y sus manos tocaban todo mi cuerpo sin ninguna vergüenza, era obvio para mí que a sempai le había molestado lo que le había contado.
¿Cómo llegué a esa conclusión?, pues no era la primera vez que él ya había reaccionado de manera similar
Sempai rara vez intenta tener algo de control en la intimidad, muy pocas veces me toca todo el cuerpo y casi nunca me deja algún chupetón en mi cuello. Yo soy quien casi siempre se encarga de eso, soy yo quien suele tener control en la intimidad, yo no dudo en dejarle marcas en su cuerpo en especial en su torso siempre tratando de no dejar alguna marca en su cuello, pues a sempai no le gusta y lo tuve que aprender por las malas castigándome con un mes en abstinencia. Aunque cuando cumplí con mi castigo le hice el amor toda la noche, al final no fue tan malo, pues pude ver que él estaba muy necesitado de mis atenciones y pasé una noche maravillosa a su lado.
Las veces que él decide mostrarse algo desvergonzado es cuando muestra enfado, que yo lo califico como celos, aunque sempai dice que son tonterías mías al pensar así de él. La primera vez que ocurrió su ataque de celosfue un año después de hacer el trato, una chica se me había declarado y sempai la escuchó, pero lo que lo enfadó fue cuando ella me besó tomándome totalmente por sorpresa, ese día realmente creí que el apocalipsis había llegado cuando vi el aura asesina de sempai rodeándolo ese día. Ya no he vuelto a ver a esa chica y puede que ella ya no quiera acercarse a mi sin recibir los gritos de sempai por su atrevimiento.
La segunda vez fue tres meses después del primer incidente cuando un amigo me abrazó con fuerza solo porque me estaba dando las gracias por haberlo ayudado, yo solo correspondí el abrazo, mi amigo antes de irse me dio un beso en la mejilla y se fue muy feliz a buscar a su novio. Sí, mi amigo era gay y eso sempai lo sabía, por eso él malinterpretó el abrazo y el beso dando como resultado que me ignore por todo un día, no me hablaba, no me miraba y trataba de alejarse de mi. Cuando le encaré y le pregunté el por qué de su actitud no me lo quiso decir, fue recién mientras estábamos teniendo intimidad que me contó la razón de su molestia, esa noche fue la primera vez que sempai me dejó un chupetón en el cuello, uno tan notorio que creo que media facultad se dio cuenta.
"No sabia que tenias novio, Morinaga-san, y tal parece que es algo posesivo contigo porque esa marca en tu cuello no se va a quitar en semanas jajaja…"
Esas fueron las palabras de mi amigo, el mismo que me puso en problemas con sempai, cuando se dio cuenta del chupetón en mi cuello, lo peor es que su novio lo vio y llegó a la errónea conclusión de que yo era el pasivo en la relación que tenia con mi sempai. Y mientras yo estaba algo avergonzado de que la marca en mi cuello fuera tan notoria, sempai se paseaba de lo lindo viéndome como trataba inútilmente de ocultar la marca.
Y así hubo otras ocasiones más que hizo que sempai se pusiera algo posesivo conmigo, y ante tanta evidencia pues pensé que definitiva sempai sí sentía celos y eso de alguna manera me hizo feliz porque significaba que él tenia algún sentimiento por mi que no era solo de deseo carnal.
Aunque cuando le conté de Masaki-san fue aun mas claro sus celos, pues a diferencia de las anteriores, sempai se puso mas posesivo en la intimidad. Me volvió a dejar sus marcas en el cuello, marcas que ahora no me apenan tanto mostrar, pues es su clara muestra de su interés hacia mi persona, y no dejaba de renegar de el por qué me fijé en una persona como Masaki-san.
—sempai, no estés molesto conmigo, yo ya no amo a Masaki-san, yo te amo a ti, ¡nos estés celoso!—
Yo trataba de calmar sus celos, le decía que lo amaba, que lo de Masaki-san era parte de mi pasado y que mi presente y mi futuro ahora le pertenecían únicamente a él, pero aun así sempai seguía enojado y mis intentos por calmarlo lo molestaban aun mas, tanto así que simplemente estalló...
—¡deja de una maldita vez de decir que estoy celoso de ese maldito!, solo estoy enojado por lo que te hizo, no malinterpretes mis palabras a tu conveniencia—
—pero…—
—ningún pero, Morinaga, si sigues insistiendo con la misma tontería de mis supuestos celos terminaré por romper el trato que hicimos, ¡entendiste!
No podía creer lo que sempai me decía, me había amenazado con romper el trato que teníamos como si fuera algo sin valor para él, como si lo que hemos hecho por mas de dos años fuera algo que fácilmente se podría olvidar. Me dolió la amenaza, pues yo no quería que sempai me dejara, así que me disculpé y le dije que ya no volvería a molestarlo con mis tonterías…
Fue a partir de ese momento que sempai tomó prácticamente el control sobre mí, pues lo obedecía en todo, ya no lo molestaba con mis sentimientos baratos en la universidad ni en ningún lado que no sea mi apartamento, pues ahí estábamos seguros de que nadie nos descubriría. Y para empeorar la situación él ya no se quedaba conmigo a dormir después del sexo…
Eso se debía a que él sentía que sus hermanos comenzaban a sospechar de sus salidas y el hecho de que se quedara siempre a dormir conmigo después de las sesiones de sexo no ayudaba mucho, así que sempai decidió que nuestros encuentros íntimos ya no serian en los fines de semana, que podían ser cualquier día en la que él tuviera que quedarse hasta tarde en la universidad, que después iría a mi apartamento, tendríamos sexo, solo una ronda, y después se iría a su casa. De esa manera sus hermanos y su tía ya no especularían sobre lo que hace conmigo en mi apartamento.
Me sentí muy mal cuando me contó sus planes, no quería que sempai solo se acostara conmigo y después se fuera y me dejara solo. Si había algo que disfrutaba mas de tener intimidad con sempai, eso era que podía tenerlo en mis brazos y dormir juntos como si fuéramos una pareja de verdad y no dos hombres que se acuestan por un trato que hicieron, y que al despertar darme cuenta que lo tenía a mi lado aun.
No quería eso, me negaba rotundamente hacer lo que me pedía, pero… al final decidí hacerle caso porque temía que por desobedecerlo, por no estar de acuerdo con sus planes me dejaría y ya no quisiera tener nada conmigo.
Lo amaba, lo amo tanto y el que me hiciera a un lado era lo que menos quería…
por eso decidí obedecerlo.
.
.
—Nos vemos mañana en el laboratorio, Morinaga—
—sempai, ya es muy tarde, por que mejor no te quedas esta noche a dormir—
—sabes muy bien que no puedo hacerlo, Morinaga, no quiero que mi familia sospeche nuevamente de mí—
—Pero hace tiempo que no te quedas a dormir conmigo, ellos no sospecharan porque te quedes un día en mi apartamento—
—No, Morinaga, no me hagas repetirlo, nos vemos mañana en la universidad—
Una vez que sempai se fue, me puse a llorar, no soportaba tener este tipo de trato por parte de él. Ya llevábamos cuatro meses con la misma rutina, casi todas las noches me acostaba con sempai y una vez que llegábamos a orgasmo, él se iba a su casa como si nada, como si solo hubiese venido a acompañarme a mi hogar.
Antes era todo tan distinto, lo sentía más cercano, más mío, pero ahora me siento usado, como una puta que solo cumple su labor de satisfacerlo y una vez que terminé de hacerlo se larga para que otro día pida mis servicios. Es horrible esta situación, no se qué hacer para que regresemos a como estábamos antes, me duele seguir este ritmo de vida, yo quiero su amor y darle mi corazón de paso, pero a él no parece importarle ni un poco como me siento, aunque en cierta forma eso se debe a que trato de ocultarlo lo mejor que puedo.
Siempre tratando de mostrar mi mejor sonrisa…
.
.
Me encuentro en el bar de un amigo tratando de calmar mi tristeza conversando, ya que si no le cuento a alguien mis problemas sentiré que mi cabeza va a estallar.
—angel-kun, no puedes seguir así, debes terminar con ese absurdo trato, ¿no te das cuenta que solo te estas lastimando?—me habla mi amigo bastante preocupado por mi situación, Hiroto-kun sabe lo que tengo con mi sempai, se lo he contado todo, es un buen amigo.
—Hiroto tiene razón, Tetsuhiro, tú te mereces a alguien mejor, alguien que te ame y que no te vea como la persona que lo libera de sus frustraciones sexuales—me dice con algo de enfado en su voz, mi amigo Yuki, él se preocupa por mí como si yo fuera su hermano menor, bueno, él me dijo que siempre quiso tener un hermanito—
—eso lo sé, pero no quiero estar lejos de él, además todavía no pierdo la esperanza de que sempai me corresponda algún día—lo que les digo a mis amigos es cierto, a pesar de todo, yo sigo teniendo esperanzas, tal vez ya no tantas como antes de iniciar el trato, pero todavía las tengo—así que no estés molesto, Yuki—
—No estoy molesto contigo, Tetsuhiro, sino con el desgraciado roba hermanos que tienes por sempai—ahora si muestra claramente su enojo, Yuki resultó ser algo sobreprotector conmigo
No puedo evitar reír un poco por el comentario que hizo, mi amigo Hiroto también se puso a reír de lo lindo mientras a Yuki no parecía hacerle gracia que no riamos de él
Hiroto-kun y Yuki son amigos de la infancia, se tratan como si fueran hermanos, ambos tienen la misma edad. Después de que Hiroto se mudara a Nagoya, se comunicaba mediante mail con Yuki quien hasta hace un año se encontraba viviendo en Kyoto por trabajo, pero después de recibir otra propuesta de trabajo se mudó a Nagoya, su actual residencia.
Yuki no es gay, aunque al principio pensé que si lo era, no tanto por su atractiva apariencia, que no es muy distinta a la de mi sempai salvo que es mas alto y tanto sus cabellos como sus ojos son tan negros como una noche sin luna ni estrellas, sino por el hecho de que me lo presentaran en el bar gay Adamsite, lugar de trabajo de Hiroto-kun.
—¡ya dejen de reírse!— gritó Yuki ya bastante molesto, pero aun así Hiroto-kun y yo seguimos ignorando su molestia, al final se resignó y nos mostró una pequeña sonrisa.
Debido a que sempai ya no me visita los fines de semana para no llamar la atención y causar sospechas a su familia, yo me dedico a hablar con mis amigos en el bar AdamSite sobre mis problemas amorosos, problemas que antes era solo de exclusivo conocimiento de Hiroto-kun, pero desde hace unos meses esa exclusividad es compartida con Yuki, quien resultó ser un buen amigo, algo renegón cuando lo confunden con una mujer debido a su rostro fino pero sobre todo por su larga cabellera negra la cual siempre la lleva en un cola alta.
No es homofóbico, de hecho no le molesta que alguien piense que es gay.
"si me preocupara por mi orientación sexual, no podría entrar al bar a visitar a mi amigo Hiroto, ¿no lo crees, Tetsu?
Lo que si le hace hervir la sangre es cuando lo tratan como una mujer, tal parece que tiene cierto complejo con su rostro de mujer refinada, el cual es bastante obvio cuando lleva su cabello suelto. Solo una vez lo vi de esa manera y desde ese entonces no me deja que lo vea de nuevo, no después de que le dije que se veía realmente hermosa.
Fuera de eso, es como un hermano sobreprotector, siempre trata de consolarme mientras reniega de mi sempai. A Yuki realmente le molesta el que yo haya aceptado el trato que me propuso sempai, me dice que yo valgo mucho como persona, que no debería estar con un hombre que solo busca sexo de mi y que debería de darme mi lugar y no ceder a todos sus caprichos.
"si no he ido a tu universidad a golpear a ese sujeto aun es porque eres el activo en la relación, pero eso si, Tetsuhiro, apenas tu sempai quiera tener también control en la intimidad no dudaré en golpearlo por aprovechado"
A veces pienso que Yuki me ve como una virginal damisela en peligro cada vez que ve una marca en mi cuello, y es que Yuki tiene miedo que un día sempai también quiera tener el control en la actividad sexual como activo, algo que sinceramente veo poco probable, pues a sempai le encanta tenerme dentro, lo cual puedo verificar en sus deliciosos gemidos, además que siempre soy yo quien comienza con los juegos previos, quien tiene la iniciativa.
Si bien, sempai no ha sido mi primera vez, eso no quiere decir que no pueda convertirse en mi primera vez como pasivo.
Y es eso lo que mas teme Yuki…
Ya que él desea que se lo entregue a mi pareja formal y no a un compañero sexual… ya que si me entrego, no quedaría nada que podría llamar mío.
Todo lo tendría sempai…
.
.
—oi, ¡Morinaga!, ¡MORINAGA!—
—Ahh!, sempai, ¿por qué me grita?, no estoy sordo...—
—pues lo parecías, ya que llevo mas de cinco minutos llamándote, idiota—
—Auch!, no me pegue, eso dolió…—
Sempai solo gruñó ante mi queja, mientras yo me sobaba mi brazo izquierdo donde mi sempai me golpeó, si bien no fue un golpe muy fuerte eso no significaba que no me doliera. Él está molesto conmigo por no prestarle atención, no lo culpo, pues soy consciente de que últimamente he estado bastante distraído, y es que no puedo dejar de pensar en las palabras de Yuki…
"deberías poner a prueba a tu sempai, Tetsuhiro, para que al fin ese sujeto se de cuenta de lo valioso que eres como persona, amigo y pareja"
No es que no haya pensado en poner a prueba a sempai antes, es solo que me asusta el resultado que pueda obtener de dicha prueba, que al final todo haya sido producto de mi imaginación, que todo el tiempo he malinterpretado las acciones, los gestos y los celos que supuestamente siente sempai por mí.
—Morinaga, ¿que es lo que tienes?...—
—¿eh, sempai?—las manos de sempai en mi rostro me toman totalmente por sorpresa, pero sin duda sus palabras mientras me mira con cierta preocupación, tanto en sus palabras como en su mirar, hacen que me sienta… apreciado—no es nada por lo debas preocuparte, estoy bien—le digo mientras pongo mi mejor sonrisa, no quiero que vea que él es la razón de mi tristeza.
—no mientas, desde hace un tiempo me he percatado de que algo no anda bien contigo—quita sus manos de mi rostro y bajando la mirada al suelo continua hablando—dime, es por la forma en que te estoy… tratando… ¿verdad?—habla mientras frunce mucho el ceño y apreta fuertemente sus puños, tal parece que le costó decirme eso.
No tengo el valor para contestarle por eso solo asiento con mi cabeza, acto que sempai vio de reojo, él luce triste y yo me siento mal por hacerlo sentir así.
—maldición, Morinaga, sabias las consecuencias si seguías pensando que te correspondería, ¡lo sabias muy bien y aun así aceptaste el trato!, entonces, ¡¿por qué luces tan miserable?!, debería ser suficiente con tenerme a tu lado… ya que yo no puedo corresponderte…—
—Lo sé, sempai, lo lamento, tienes razón al decir que debería estar feliz con el solo hecho que me permitas tenerte, tal vez no de manera romántica, pero al menos compartir algo, sin embargo yo…—
—no es suficiente, ¡nada es suficiente para ti, Morinaga!, siempre quieres mas de mi, pides mas de lo que te puedo dar…—
—sempai… yo…—maldición, mis ojos están comenzando a arder, no quiero llorar, no quiero verme vulnerable frente a él, no quiero que se de cuenta lo mucho que sus palabras me lastiman, ¿qué debo hacer?
—trataré de ser menos frío contigo—
—EH?—
¿Escuche bien, acaso estoy soñando, sempai?, dímelo...
—es lo único que puedo hacer por ahora—
No estoy soñando, no lo estoy, sempai esta hablando en serio
—¿esta bien, Morinaga?—
Me mira y yo le devuelvo la mirada todavía sin poder creer lo que me ha dicho, tengo ganas de abrazarlo y besarlo, sempai está mostrando claramente preocupación por mi, pero sobretodo no es tan indiferente a mis sentimientos como yo pensaba,
¿sempai, que tienes que haces que me enamore de ti un poco mas?
¿Cómo puedo siquiera intentar romper el trato si tú pareces mostrar un claro interés en lo que sea que tenemos funcione?
Son pequeñas cosas como estas, sempai, que haces que mi poca esperanza de ser correspondido aumente un poco mas…
—si, esta bien—le respondo mientras lo abrazo, acto que tomó desprevenido a sempai, pero aun así no lo rechaza, él correspondió mi abrazo, comenzó a acariciar mi espalda para tranquilizar mi respiración ya que yo no pude aguantar mis lágrimas mucho mas—
—idiota—sempai me dijo idiota, pero no lo sentí como un insulto, tampoco percibí molestia en su voz, él solo por simple inercia me dijo idiota, supongo que es por la costumbre—
Estuvimos abrazados por varios minutos, sempai no se molestó el que mojara con mis lágrimas su ropa, una vez mas calmados, se alejó de mi y siguió con sus experimentos, yo al ver eso, decidí continuar con mi trabajo pendiente, y en eso estaba hasta que sempai me interrumpió con sus palabras
—Morinaga, si tienes libre el próximo domingo, puedes ir a mi casa ese día—
—¡¿en serio?!, ¿no esta bromeando?—creo que abrí grandes mis ojos por lo que escuché
—¿alguna vez he bromeado, Morinaga?—me dijo con clara molestia en su voz, parece que otra vez hice enfadar a sempai
—no, sempai, es solo que… tú siempre me dices que nunca vaya de visita a tu casa, incluso me amenazaste con romper el trato si me asomaba aunque sea un poco a tu vecindario—lo dije con tristeza en mi voz, pues cada vez que él me dice que va a anular el trato me asusto, pues no quiero que me deje y se busque a alguien más, no lo soportaría.
—EH?, e-es cierto, lo había olvidado—me dice mientras muestra un claro sonrojo que intenta ocultar, seguro por la vergüenza de haber olvidado su amenaza—pero aun así ¿puedes venir a mi casa el próximo domingo?, hay una reunión familiar—
—Si, por supuesto, pero puedo saber por qué esta vez si puedo ir—recuerdo que las anteriores reuniones familiares que ha tenido sempai no asistí a pesar que Kanako-chan me dijo que estaba invitado, no pude ir debido a que sempai no quería que fuera, así que tuve que inventar alguna excusa para poder justificar mi inasistencia, algo que a Kanako-chan le hizo ponerse triste, pues ella sabe por qué realmente no podía ir, ella es una muy buena amiga y mi hermanita de corazón—siempre te molestas cuando Kanako-chan o Tomoe-kun me invitan a ir a tu casa
—porque ellos insistieron demasiado esta vez, en especial Kanako, así que al final no tuve otra opción mas que aceptar a regañadientes, además que el viejo también quiere conocerte—habla mientras apretada los puños.
Seguro le inventó mil excusas para que yo no pueda ir que al final no le sirvieron para nada, pobre sempai si supiera que casi toda su familia sospecha de su homosexualidad, al menos eso es lo que me cuenta Kanako-chan por celular. El único que podría tal vez no sospechar es Souji-san, el papá de sempai, ya que él siempre para viajando y solo viene de visita los días festivos, como cumpleaños, aniversarios, etc.
Después de calmar a sempai, pues parecía un volcán apunto de erupcionar, decidí no hacer más preguntas y continuamos con los experimentos pendientes. Aprovechando que hoy ninguno de los dos teníamos clases, pudimos avanzar mucho con los experimentos. Sempai solo me hablaba lo necesario y yo solo lo molestaba cuando era la hora del almuerzo y la cena, a pesar de los constantes regaños que le doy sobre descuidar su alimentación, sempai sigue cayendo en lo mismo, bueno, al menos estoy yo para cuidarlo y evitar que se enferme.
—Morinaga, es todo por ahora, continuaremos mañana—
Una vez que sempai terminó de hablar comenzó a guardar sus cosas, yo pensaba hacer lo mismo pero antes di un vistazo al reloj de pared que hay en el laboratorio, al ver la hora pude percatarme que aun no eran las diez de la noche, lo que eso significa que sempai tiene pensado ir a mi apartamento para tener relaciones sexuales…
…Sempai es un goloso…
—¡¿en qué estas pensando, Morinaga!—
—¡en nada, sempai!, ¿por qué lo preguntas?—
—por la cara de imbécil que estas poniendo—me mira minuciosamente de arriba abajo, seguro se dio cuenta de los pensamientos pervertidos y de alto contenido sexual que aparecieron en mi pervertida mente—solo espero que no estés pensando en tus cochinadas—deja de mirarme y continua guardando sus cosas
A veces sempai puede ser tan inocente, eso me encanta de él, es tan lindo. Recuerdo que al principio era bastante tímido a la hora de hacerle el amor, se ponía como un tomate cuando le insinuaba que quería tenerlo en mi cama. Todavía ahora me sorprende recordar que a pesar de su timidez me propuso el trato de acostarnos, eso me hizo pensar que su deseo por tener intimidad conmigo fue superior a su timidez y orgullo. Con el pasar de los meses en el que nuestros cuerpos se fueron conociendo mejor esa timidez y su vergüenza inicial fueron disminuyendo. Ahora es mas fogoso y aunque todavía no toma la iniciativa de desvestirme y lanzarme a la cama, algo que he soñado varias veces, le gusta dejarme alguna marca de posesión en mi cuello, que según sempai, lo hace solo para evitar gemir
Una vez en mi apartamento, ambos comenzamos a besarnos mientras nos dirigimos a mi habitación, yo como siempre comienzo a desvestirlo sin dejar de besarlo. Sempai tiene sus brazos alrededor de mi cuello para evitar caer al piso y mueve sus caderas para que nuestros miembros se rocen, gracias a que él se tiene bien sujeto a mí es fácil desvestirlo y desvestirme sin dejar de consentirlo, llegando así a la cama…
Ambos completamente desnudos, ambos completamente excitados, ambos ansiosos y deseosos de ser uno.
—Hoy s-serán tres, Mori…naga—
—s-si…—
Comenzamos con nuestro ritual, yo, como siempre, beso y acaricio todo su cuerpo sin dejar ningún lugar sin explorar, mientras él trata inútilmente de callar sus gemidos con sus manos, eso es algo que no me molesta porque después lo haré gritar de placer…
Y eso sempai lo sabe muy bien.
Él me ha dado la orden que hoy serán tres rondas, eso significa que se quedará a dormir, algo que no hacia hace meses, eso me pone feliz y se lo voy a demostrar consintiéndolo esta noche, lo bueno es que no me especificó el número de orgasmos que desea tener…
Una vez que estoy dentro de él, ambos nos besamos mientras le doy fuertes estocadas que le encantan, mientras él me araña la espalda, mueve sus caderas al compás de mis embestidas y cruza sus piernas alrededor de mis caderas para tenerme mas profundo. Ambos siempre tenemos noches bastante apasionante, bastante inolvidables, pero esta noche lo sentí mas mío como ningún otro…
Y eso me hizo sentir mas unido a sempai…
Los días que siguieron antes de la reunión familiar, sempai estuvo más entregado, más fogoso, más necesitado de mí, y yo me encargué de complacerlo. Lo besaba, lo acariciaba, hacia todo sin dejar de decirle lo mucho que lo amaba. Y aunque ya no se quedaba a dormir, él, de alguna manera, me hizo sentir querido.
.
.
Es sábado en la noche y me encuentro platicando con mis amigos en el bar, estoy nervioso y asustado por la reunión familiar que sempai me invitó.
—mañana es el gran día, Hiroto-kun—no puedo evitar ponerme nervioso al pensar que mañana iré a la casa de sempai y conoceré por fin a Souji-san—espero caerle bien al papá de sempai—
—no te pongas tan nervioso, angel-kun, pareciera que fueras a ir a pedir la bendición a tu futuro suegro y no a una simple reunión familiar jejeje—
—ya lo sé, pero aun así no puedo tranquilizarme, es como una mezcla de emoción con terror lo que estoy sintiendo en estos momentos—
—creo entender, será porque a diferencia del papá de tu sempai, el resto de la familia ya te conoce y hasta parecen verte como el futuro novio de tu sempai jajaja, estoy seguro que si ese amargado supiera que todos ya sospechan que es homosexual le da un infarto—
—no digas esas cosas, Yuki—le digo molesto para que deje de burlarse de mi sempai—para él no es nada fácil aceptar que es gay, él piensa que su familia lo puede tachar de anormal o que se avergonzarían de él si se enteran que es gay a pesar de que varias veces le he dicho que su familia no sería capaz de hacerle eso—
La familia de sempai es asombrosa, todo lo contrario a la que yo tenía.
Tomoe-kun siempre se preocupa por el bienestar y felicidad de su hermano mayor y a pesar de que él se encuentra viviendo actualmente en Tokio, siempre se toma un tiempo para preguntarme por sempai. Kanako-chan y yo siempre platicamos, cada vez que el tiempo nos lo permite, siempre tratando de que sempai no se entere, para aclarar algunas dudas que tenemos relacionadas con sempai. Matsuda-san siempre me dice que cuide mucho de su sobrino, que le tenga paciencia y que no me rinda porque esta segura que sempai corresponderá a mis sentimientos. En cuanto a Souiji-san, tengo el presentimiento de que él no rechazaría a su hijo por su orientación sexual, algo en mi corazón me hace creer firmemente en eso.
Todavía no sé cómo los hermanos y la tía de sempai se han dado cuenta que estoy enamorado de él, ¿tan obvio soy?. Lo bueno es que ninguno de ellos saben lo del trato, solo tienen conocimiento de mi amor hacia sempai y que él no me corresponde aun.
—bueno, bueno, realmente espero que pases un lindo día mañana, Tetsu, y que nos cuentes a Hiroto y a mi como te fue, ¿si?—me dice en un tono dulce, y hasta podía decirse tierno, son pocas las veces que se muestra así en el bar—realmente espero que ese chico pronto se dé cuenta lo que siente por ti—ahora cambió a un tono de voz resignado, él ha comenzado a aceptar, a regañadientes, que amo a sempai y que lo quiero a mi lado.
Yuki me ha dicho muchas veces que la posible razón para que sempai me haya propuesto ese trato es porque no entiende, o no quiere entender, que lo que siente es mas que simple atracción física hacia mí
"él no entiende sus sentimientos, Tetsuhiro, él esta confundiendo enamoramiento con simple deseo carnal, es lo único que se me ocurre para que sea tan posesivo y celoso contigo y aun así no quiera tener algo formal contigo"
Espero que lo que me dijo Yuki sea cierto, porque de ser así, solo tengo que esperar hasta que sempai se dé cuenta al fin lo que siente por mí…
Hasta entonces yo seguiré expresándole mi amor…
.
.
Me encuentro en la casa de sempai esperando que alguien abra la puerta mientras trato de calmar mi nerviosismo. A pesar de las palabras de apoyo que me dieron Hiroto y Yuki anoche, no pude dormir hasta pasado de las tres de la mañana.
—bienvenido, Morinaga-san—me saluda la pequeña Kanako apenas termina de abrir la puerta. Me da un fuerte abrazo que yo correspondo de inmediato una vez que entro a la casa de la familia Tatsumi, ha pasado tiempo desde la ultima vez que vine aquí—te extrañé mucho-me susurra Kanako-chan sin dejar de abrazarme
Los nervios que tenia se fueron…
—yo también, Kanako-chan, no es lo mismo hablar por celular que vernos en persona—sin romper el abrazo le respondo bajito solo para que ella me escuche, ella solo se ríe, pues nosotros conversamos por celular sin que sempai se entere, Matsuda-san a veces se une a nuestras conversaciones.
Una vez que he dejado mis zapatillas en el recibidor, me dirijo a la sala donde puedo ver a sempai, Matsuda-san, Tomoe-kun e… ¿Isogai-san?... ¡¿Qué?!
¡¿Qué hace ese maldito aquí?!
¡¿Acaso vino a quitarme a sempai?!
No pude evitar mirar de mal modo a Isogai-san hablaba de lo lindo con dos desconocidos para mí, "tal vez uno de ellos sea Souji-san" pensé, pero eso ahora no era mi prioridad averiguar sino el saber por qué Isogai-san se encontraba en la casa de sempai,
¿él también fue invitado?, era lo mas probable, pero eso me hizo sentir triste pues él tenia menos de un año de conocer a sempai y ya le permitía asistir a las reuniones familiares en cambio yo que pronto se cumplirá tres años de conocerlo recién se me permitía asistir…
Estoy molesto y celoso, lo admito… estoy muy celoso de Isogai-san
—oi! Morinaga, ¡te estoy hablando!—
Escucho una voz que resulta muy familiar para mi y me percato que sempai se encuentra justo en frente de mi, mirándome con su habitual ceño fruncido, creo que no lo escuché cuando me saludó
—lo siento, no era mi intención ignorarte… es solo que... Isogai-san… él…. ¿por qué esta aquí, sempai?—
Quería saber por qué había sido invitado ese sujeto, ¿no se suponía que ha sempai le desagradaba?
Sempai pudo notar mi molestia por la presencia de Isogai-san, lo escuché maldecir bajo, tal parecía que yo no era el único que estaba incómodo por la presencia de ese sujeto. Justo cuando parecía que iba darme explicaciones, el resto de la familia se dio cuenta de mi presencia y comenzaron a saludarme.
Fue Tomoe-kun quien me presentó a Kurokawa Mitsugo, supuestamente como su casero, aunque sempai y yo sabemos lo que hay entre ellos dos. Podía ver la mirada asesina que dirigía sempai hacia el pobre Kurokawa-san, quien me agradó de inmediato, algo que no puedo decir con Isogai-san, quien es el mejor amigo de Kurokawa-san. Pude comprender que fue justamente por él que Tomoe-kun invitó a Isogai-san a la reunión familiar...
Todo para alejar a sempai y sus ganas asesinas hacia el infame casero.
Algo que era posible porque Isogai-san sabía sobre el trato que tenemos sempai y yo.
Continuando con las presentaciones, el otro invitado era el papá de sempai, Souiji-san, el cual resultó ser una persona muy amigable y un apuesto señor de mediana edad del cual sempai heredó su atractivo. Apenas me presenté ante él, Souji-san comenzó a agradecerme el cuidar de su hijo mayor y que lo siguiera cuidando por mucho tiempo más, esto ultimo me pareció algo extraño aun mas por el tono con que lo dijo, y no pude evitar pensar que tal vez…. Souji-san se dio cuenta… que yo…
No pude evitar tragar grueso
—¿tan obvio soy?—le pregunto a Matsuda-san mientras le ayudo a preparar el almuerzo, después que terminamos las presentaciones me ofrecí a ayudarla—que incluso Souji-san, a quien apenas acabo de conocer, se dio cuenta…
—Bueno, un poco… es porque siempre miras de manera muy tierna a Sou-kun—me dice mostrando un sonrisa, mientras yo no puedo evitar sentirme abochornado, y yo que pensaba que ocultaba mas o menos bien mi amor hacia sempai—pero… esa no es la verdadera razón por la que Souji se dio cuenta, estoy segura que simplemente fue la conclusión a la que llegó con todo lo que le contó Kanako de ti hace dos días
—¡¿Qué?!—
Decir que estaba sorprendido por lo que me contó Matsuda-san, es decir poco, ella me contó con lujo de detalles, debo aclarar, que hace dos noches Kanako-chan tuvo una larga conversación con Souji-san, al parecer él quería saber mas de mí, y pues ella aprovecho para contarle que era el kohai de su hermano mayor, el asistente, el que vigilaba su alimentación, el que lo cuidaba, mimaba, consentía y muchas cosas mas que ya no quise procesar.
—eso quiere decir que Souiji-san también sospecha eso de sempai—fue la conclusión a la que llegué, una parte de mi estaba preocupada por como iba a reaccionar sempai si se enterara que ya toda su familia sospechaba de sus preferencias sexuales y la otra estaba feliz porque todos ellos habían aceptado a sempai tal como es "como me hubiera gustado que mi familia me hubiera aceptado tal como soy"
Matsuda-san no me respondió solo me sonrió dándome a entender que lo que dije era cierto, mientras terminaba de ayudar en la cocina podía escuchar claramente como sempai renegaba con Isogai mientras este solo reía de lo lindo…
Tengo tantas ganas de alejar a mi sempai de ese chantajista de Isogai, ¡maldicion! ¡Quiero no este tan cerca de él!,
¿Quien se cree para rodearle con su brazo el cuello de mi sempai?
¡Rayos! Debo controlar mis celos o sino sempai se molestará conmigo.
Si no fuera porque nos vio ese día nada de esto estaría pasando, pero por desgracia ese sujeto sabe demasiado y sempai no quiere que nadie se entere de lo que tenemos, en especial, su familia. Así que no puedo hacer otra cosa mas que tragar mis celos, por ahora...
Ya una vez en la mesa, todos almorzamos mientras contamos algunas anécdotas, todos menos sempai quien solo se dedica a comer mientras mira con aura asesina a Kurokawa-san y a Isogai-san. Estoy de acuerdo que mire de esa manera molesta a Isogai, quien parece no afectarle para nada el aura siniestra que sempai lleva desde antes de que sirviera el almuerzo, pero no creo que debería recibir el mismo trato Kurokawa-san, según lo poco que pude conversar con él, realmente es una buena persona quien parece haber aceptado ser gay solo por haberse enamorado de Tomoe-kun, algo que me sorprendió pues pensaba que era gay desde antes. Se lo conté a sempai, pero no me hizo caso, de hecho se enfadó por estar a favor del noviazgo de Tomoe-kun, que por cierto, hizo público antes de que empezáramos a comer…
—sempai, tu familia es sorprendente—le susurro en el oído, aprovechando que lo tengo abrazado, sempai a pesar de haber puesto resistencia al comienzo cuando le propuse un momento a solas, me permitió al menos tenerlo cerca un momento en su habitación
—¡Ja!, ¿por qué lo dices?—puedo ver su lindo sonrojo, seguro provocado por mi cercanía.
—Porque tomaron de buena manera la relación de Tomoe-kun y Kurokawa-san—pude percibir que mis palabras estaban enfadándolo, no me sorprende pues fui testigo de como trataba inútilmente de convencer a Tomoe-kun que Kurokawa-san no era lo mejor para él, y también trató de hacer entrar en razón a Souji-san, quien dio su bendición a la feliz pareja— sé que no estas de acuerdo con su noviazgo, pero debes de admitir que Tomoe-kun se veía muy feliz cuando Souji-san les dio su bendición.
—eso ya lo sé—se soltó de mi abrazo y dándome la espalda siguió hablando—y es lo que más me molesta—dio un largo suspiro amargo
Tal parece que sempai ha desistido en su intento por separarlos, eso me alegra pues realmente se ven muy felices juntos. No puedo evitar sentir cierta envidia hacia Kurokawa-san pues ha conseguido lo que yo tanto deseo…
Ser aceptado…
Sempai continúa dándome la espalda, seguro está maldiciendo internamente a Kurokawa-san, así que me acerco a él y lo abrazo por detrás, tomándolo desprevenido, pero aun así no me rechaza. Estamos solos, en la habitación de sempai, un lugar que siempre quise que él me invitara a entrar...
Estoy feliz el haber venido a la reunión de la familia Tatsumi, el compartir un almuerzo familiar, el ser testigo de la bendición de Souji-san hacia la relación de Tomoe-kun y Kurokawa-san, el sentirme parte de una familia…
—sempai, gracias…
—¿De qué me das las gracias?—sempai se da la vuelta para poder mirarme directamente esperando mi respuesta
—el invitarme a la reunión familiar— él me sigue mirando sin poder entender a que se debe mi felicidad—sabes que siempre quise asistir, quería volver a ver a Kanako-chan, a Tomoe-kun y a Matsuda-san, también quería conocer a tu padre, y si bien no esperaba conocer a Kurokawa-san tan pronto y ver de nuevo a Isogai-san, esta reunión la he disfrutado mucho, sempai, realmente espero tener la oportunidad de volver a asistir a una nuevamente—le digo mientras sonrío estoy feliz, puede que para sempai no sea la gran cosa, pero para mi significa mucho.
—ya veo—es la simple respuesta que me da sempai mientras se dirige a la puerta de su habitación con claras intensiones de irse, pero antes de salir dice en voz baja pero audible para mi—si te comportas…puede que te deje asistir nuevamente a otra de nuestras reuniones—y sale de la habitación dejándome solo, sorprendido y feliz por lo que me dijo.
Y pensar que cuando hice el trato con sempai, él trataba por todos los medios ocultarme de su familia, que no tuviera ningún tipo de contacto con ellos solo para evitar que nos descubrieran tarde o temprano, ahora es él quien me invita a una futura reunión familiar. Realmente deseo que esta felicidad que siento no se termine nunca
—¡sempai!— digo emocionado al encontrarlo por los pasillos de las habitaciones rumbo a las escaleras que dirigen al primer piso de la casa
—no gritmmm—No lo dejo terminar de hablar, simplemente me dedico a abrazarlo después de haberle robado un beso—oye, suéltame… Morinaga—sempai trata de separar de mí sin poner mucho empeño en lo que esta haciendo…
—te amo, te amo demasiado, sempai, tanto que ya no sé que hacer con todo lo que siento por ti…—le susurro en su oído en voz baja, solo para que él escuche lo que le digo—quiero estar siempre a tu lado…
—d-deja de decir… eso…—escucho la voz entrecortada de sempai, pareciera que mis palabras le afectaron, pues ya no esta haciendo ningún intento de separarse de mí, mas bien todo lo contrario, ahora puedo sentir como sus brazos comienzan a colocarse alrededor de mi cintura de manera tímida…—nosotros no somos…
—lo sé, sempai, pero aun así yo no puedo dejar de amarte—me separo un poco sin romper el abrazo para poder ver su rostro, él me mira algo sonrojado y con su habitual ceño fruncido, nos miramos directamente a los ojos, con nuestra respiración chocando en nuestro rostro, nuestros labios tan cercanos, centímetros que poco a poco se van reduciendo—te amo, Souichi—y nuestros labios se terminan uniendo en un beso
Un beso que al principio solo consistía en un roce de labios, un beso tan casto que solo desea transmitir mis sentimientos sin ninguna segunda intención, pero después ese beso comienza a profundizar. Puedo sentir la lengua de sempai en mi boca, recorriendo cada rincón dentro de ella, seduciendo a la mía a que le corresponda con la misma intensidad, algo que hago de inmediato.
Debo de admitir que no esperaba que sempai fuera el que se aprovecharía un jadeo de mi parte para introducir su lengua, pero estoy contento que sempai me bese de manera tan apasionada, tan entregado a mí.
Como quisiera que esto se repitiera muchas veces más…
—Kyaaaa!—
Un grito por Kanako-chan fue suficiente para regresar a la realidad y hacerme recordar en donde me encontraba, al mirar de reojo a sempai pude ver que el también pasaba por lo mismo, pero al ver a su hermanita y sobretodo a la persona con quien estaba acompañada fue suficiente para mí saber que me encontraba en problemas…
—Sou-kun, ¿qué significa esto?—era la primera vez que escuchaba la voz de Souji-san tan seria, ¿acaso está molesto?
—papá, ¡no es lo que crees!—en cambio la voz de sempai se escuchaba aterrada y yo sé por qué
—Sé lo que he visto, ¿acaso ustedes están saliendo?— preguntó mostrando mas curiosidad que molestia en su voz.
—¡claro que no!, ¡no soy gay!
—Pero niisan, ustedes se estaban besando, eso quiere decir que están saliendo, ¿verdad?
—Kanako-chan, no es lo crees, lo que pasó es…—
—Morinaga fue el que me besó, yo no quería…
Sempai trataba de convencer a Souji-san y a Kanako-chan que lo que vio fue mi culpa, lo cual se podría decir que es cierto porque yo fui quien lo besó en primer lugar, pero, aun así, escucharlo negar una y otra vez que entre los dos no hay nada mas que amistad me dolía, pues yo sé que somos mas que eso…
—hijo, no puedes estar negando de esa manera a Morinaga-kun—esa era lo que decía Souji-san a sempai quien parecía que iba a explotar en cualquier momento
—Morinaga-san, ¿por qué no me contaste que ya estabas saliendo con niisan?—Tomoe-kun me preguntaba algo sorprendido por lo que le habían contado Kanako-chan y Souji-san
—Me alegro por ustedes—Matsuda-san felicitaba a su sobrino y a mi por nuestro supuesto noviazgo
—Souichi-kun, ya era hora que lo confesaras jeje—Isogai también metía su cuchara en la conversación que sempai y yo tratábamos de explicar.
Todo era un desastre y es que debido al escandalo que se había formado en los pasillos del segundo piso, los demás miembros de la familia se comenzaron a preguntar que era lo que estaba pasando dando como resultado que uno a uno se enteraran lo que sempai no quería que supieran. Ahora estando en la sala del primer piso, todos los presentes no dejan de hacernos preguntas sobre nuestra relación. Desde cuándo estábamos saliendo o cómo comenzó nuestro amorío, esas preguntas estaban exasperando a sempai, que en todo momento negaba lo que teníamos, pero debido al beso que vieron, todos seguían insistiendo que no deberíamos ser tímidos o algo por el estilo.
Por mas que intentaba explicarles que no era lo que ellos creían, no me hacían caso, lo peor era que sentía que la paciencia de sempai se estaba agotando por completo, sabia que era cuestión de tiempo para que explote…
—¡YA CALLENSE DE UNA MALDITA VEZ!—
Todos nos callamos de inmediato, podía ver con tristeza que sempai estaba dolido y yo sentía que todo era mi culpa…
—¡yo no soy gay, a mi no me gustan los hombres ni mucho menos me fijaría en alguien como Morinaga!—y mirándome con sus ojos llenos de lágrimas por la impotencia que seguro sentía, me gritó—¡TODO ES TU CULPA! ¡TÚ TIENES LA CULPA DE TODO!
Él no dudó en gritármelo sin importarle la mirada atónita de los presentes. Souji-san e Isogai-san trataban de calmar a sempai quien en su arrebato de ira no dudó en darme un golpe en la cara. Ellos hacían lo posible para que ya no intentara agredirme de nuevo, y mientras él me insultaba culpándome por el beso, por el que su familia lo vieran como un gay, por todo, yo me sobaba mi rostro en donde él me había golpeado.
Me dolía el golpe, pero me dolían más sus insultos junto con su mirada llena de reproche, de enfado y de decepción…
Lo había decepcionado, a él, a quien tanto amo, a quien quiero ver feliz, a quien siempre trato de complacer. Yo lo había arruinado todo, y todo por ser tan impulsivo…
¿por qué no pude controlarme un poco mas?
¿por qué las cosas tenían que terminar así?
Y mientras me lamentaba por lo sucedido, pude ver como sempai lograba soltarse del agarre de Isogai-san y Souji-san, y una vez libre se iba corriendo rumbo a las escaleras, seguro se encerraría en su cuarto.
Después de un largo e incomodo silencio, Matsuda-san trató de llamar mi atención mientras acariciaba mi rostro, justo donde estaba lastimado.
—Morinaga-kun, no es tu culpa lo que ha pasado, así que no llores—
Sus palabras solo hicieron sentirme más culpable, y por ende, que mis lágrimas no se detuvieran, ni siquiera sabia en que momento había comenzado a llorar, pero eso ahora no importaba, mi prioridad era saber cómo se sentía sempai en estos momentos, si había algo que pudiera hacer para remediar lo sucedido…
Quería disculparme con sempai, pedirle perdón por mi impulsividad que fue la causante que su familia no le crea cuando dice que no es gay…
—sempai, quiero hablar con usted…—golpeaba un poco la puerta de su habitación, lugar donde se había encerrado ya hace mas de media hora, quería pedirle perdón por lo sucedido, quería verlo y disculparme frente a frente y no a través de una puerta
—vete, no hay nada de que hablar, solo vete…—podía escuchar la voz desanimada de sempai, hasta podía jurar que se escuchaba quebrada, seguro a estado llorando desde que se encerró…
Ahora me siento mas culpable aun…
—lo siento, sempai, perdón, todo esto es mi culpa, yo lo sé, pero por favor abre la puerta, no me gusta esta situación, que debo hacer para compensarte, dímelo y lo haré…
—vete, Morinaga, lárgate, ¡no quiero escucharte!—
—pero…
—¡TE DIJE QUE TE LARGARAS!—pude escuchar un golpe al otro lado de la puerta, creo que sempai lanzó algo directamente a la puerta para que yo me callara y ya no insistiera en verlo—maldición, todo es tu culpa, te dije claramente que te comportaras que no quería que mi familia se enterara lo que hacíamos
—sempai, ellos solo nos han visto besándonos, nada más, yo ya les expliqué que solo yo estoy interesado en ti, que tu solo me ves como un amigo, que solo hay amistad entre nosotros, así que no te preocupes tanto…
—¡tu eres un idiota! ¡Acaso no te das cuenta de la gravedad de la situación!—su voz se escuchaba agitada, pero aun así continuó hablando—¡ellos piensan que soy gay! No me creyeron cuando les decía que solo eras tú el homosexual, ¡¿acaso no vistes sus rostros?!, aunque tú hayas negado todo, estoy seguro que ellos seguirán creyendo que soy gay, un maldito homosexual y ¡todo esto es porque tu no supiste controlar tus impulsos!, ¡TODO ES TU CULPA!—
Sempai ya no habló más, solo trataba de calmar su llanto, él estaba llorando y yo podía escucharlo fuerte y claro desde el otro lado de la puerta.
Él tenía razón con eso de que su familia creía que era gay, pero ellos ya sospechaban desde antes de conocerme, aunque eso él no lo sabe y tal vez sea mejor que no lo sepa pues podría desmoralizarlo aun más
Será mejor que siga pensando que todo es mi culpa…
—lo siento tanto, realmente lo siento…—No escuché respuesta de su parte, pero tampoco lo esperaba, así que tratando de calmar mi respiración, pues tenia ganas de llorar, me dirigí al primer piso con toda la intención de despedirme de la familia Tatsumi, lo mejor era que me vaya del lugar…
—Morinaga-san, lo siento, si no me hubiera emocionado los demás no me habrían escuchado y no se habrían enterado del beso que vimos papá y yo—Kanako-chan se veía muy triste, pero yo no la culpaba de nada, ella solo se había puesto feliz al pensar que entre sempai y yo había una relación, eso era todo
—no te disculpes, Kanako-chan, desde un comienzo sempai me advirtió de que me comportara, y yo le dije que lo haría pero al final no lo hice, así que es mi culpa que sempai esté encerrado en su cuarto ahora…
—yo hablaré con Sou-kun cuando esté mas calmado, ya verás que todo se solucionará, así que no pongas esa mirada triste, ¿esta bien?
No respondí, solo le mostré una tenue sonrisa, sinceramente no estaba de ánimos para sonreír. Ellos querían que me quedara un poco mas pero rechacé la invitación, sempai no quería verme así que era mejor que me fuera a mi apartamento tal vez así saldría de su habitación. Antes de irme les volví a reafirmar que solo yo era el que estaba enamorado, que sempai no correspondía mis sentimientos, que solo había amistad entre los dos y que no trataran de convencer a sempai que es gay. Eso era algo que solo le concernía a él…
—Morinaga-kun, ya verás que Souichi-kun se dará cuenta tarde o temprano de que no hay nada de malo en lo que ustedes tienen—fueron las palabras que Isogai-san me dijo antes de irme
Este día lo había arruinado, y sempai estaba muy enojado y herido por eso. Triste y perdido en mis pensamientos llegué a mi apartamento, me encerré en mi cuarto y me puse a soltar toda la frustración, la impotencia y la tristeza que sentía. Lloré todo lo que mis ojos podían, sabia que mañana estarían hinchados, pero eso no era de importancia. Solo esperaba ver a sempai con sus ánimos de siempre, eso era lo que quería y con eso en mente fui a la universidad al día siguiente…
Como ya lo había esperado, sempai me trataba con indiferencia, hacia como si no existiera y solo me hablaba cuando era necesario. Para mí, esa actitud significaba que ya no quería tener ningún tipo de relación conmigo que no sea solo el laboral. Eso me entristeció pero no se lo hice ver, traté en todo momento de ocultar mi incomodidad y solo me enfoqué en ayudarlo en los experimentos, ahora solo le era necesario como su asistente…
Y cuando pensaba que nuestra relación iba a seguir esa manera, una noche en el laboratorio, sempai decidió hablar conmigo sobre lo que ocurrió el domingo en su casa…
—simplemente olvida lo que ocurrió ese día…
¿Qué lo olvidara?
¡¿Cómo me puede pedir eso?!
Yo no puedo olvidar lo que pasó ese día, por mas que lo intento no puedo, y es que ese domingo sempai, con sus palabras y sus acciones, hizo añicos mis esperanzas. Él nunca me va a corresponder incluso si llegara a sentir algo por mí, él nunca permitiría que alguien, sobretodo su familia, lo viera como un homosexual. Su reputación es muy importante para él, y la imagen que tiene su familia de él es lo que mas le interesa. Y yo solo soy una persona que podía arruinar eso que él, por tanto tiempo, ha luchado por mantener.
—¿por qué me pides eso? Pensé que ya no querías tener nada conmigo…
—eso también pensé yo, pero luego de meditarlo creí que no era conveniente mantenerme alejado de ti, además que mi familia te aprecia mucho, así que pensé en olvidar el desastre que pasó ese día, hacer como si ese domingo no hubiese ocurrido
—entiendo…
No dije más, entendí que sempai todavía quería que lo tratara como siempre, que lo mimara, que lo siguiera a todos lados como un perro abandonado desesperado por tener su atención…
Pude ver que sempai puso un rostro mas relajado cuando le di a entender que seguiríamos con nuestro trato, ¿tanto le preocupaba que yo dejara de satisfacerlo sexualmente?, ya que por qué otra razón me diría que olvidara lo sucedido…
¿Tan poco valgo para él?
Ya no estoy seguro si lo que siento por él es amor…
.
.
Han pasado dos semanas desde esa conversación y nosotros seguimos tratándonos como siempre, o al menos eso es lo que trato de aparentar. Desde hace varios días estoy pensando en romper el trato que tengo con él.
Ya no quiero esto, ya estoy cansado de estar ocultándome.
Estas semanas poco a poco me he estado convenciendo en que lo mejor es alejarme de él y para eso tengo que romper el trato ya que mientras no lo termine, sempai seguirá haciendo lo que le de en gana conmigo, y eso en parte es mi culpa. Yo lo he consentido demasiado, le dado todo lo que he tenido y nunca he intentado darme mi lugar…
"Ya es hora de que muestres lo que vales, Tetsuhiro, no permitas que él siempre haga lo que quiera contigo. Tú eres una excelente persona, un chico alegre, no quiero que permitas que esa linda sonrisa desaparezca por ese sujeto al que dices amar"
Yuki es un buen amigo, una persona amable y al que quiero como un hermano. Él ha estado tratando de convencerme de que deje a sempai y que me enfoque en mis estudios, que trate de superarme y que ya no sea tan dependiente de sempai.
Desde hace tiempo que él me pedía eso, pero yo siempre le decía que sempai me correspondía a su manera, mediante pequeñas acciones que para mí significaban mucho. Después de un tiempo se resignó, pero no dejó de aconsejarme y cuidarme, ahora con lo que le conté a él y a Hiroto-kun sobre lo sucedido en la reunión familiar, se puso más sobreprotector conmigo, tanto así que me pidió que me mudara a su apartamento, pues tenía miedo de dejarme solo...
"No es justo que él reciba todo tipo de cariño de ti, angel-kun, mientras que tú solo recibas sus migajas"
Hiroto-kun estuvo de acuerdo con Yuki de que me mudara a su apartamento, después de meditarlo un poco, decidí aceptar su propuesta. Ahora solo faltaba terminar con sempai…
.
.
Era lunes, y aprovechando que ya era mas de las diez de noche, decidí hablar sobre lo que había estado pensando durante dos semanas
—sempai, deseo hablar contigo—
—ahora no, Morinaga, después hablamos en tu apartamento, será mejor que sigamos avanzando con los experimentos
Él me contestaba sin dejar de observar el microscopio y sus apuntes, necesitaba que me prestara unos minutos de su atención para decirle sobre el trato, y aunque me asustaba un poco la reacción que podría tener después de que le diga que ya no pienso seguir con él, tenia que seguir firme con mi decisión
—ya no quiero seguir teniendo solo sexo contigo, sempai—
Apenas terminé de hablar pude ver que había llamado completamente su atención, así que seguí hablando
—yo te amo, sempai, pero ya no puede soportar que sigas maltratando mi corazón, mis sentimientos, ya no puedo seguir recibiendo solo migajas de ti. Tantos rechazos y tu negación tan rotunda a sentir algo por mí me han hecho dudar lo que siento realmente, de que tal vez solo me he estado ilusionado contigo todo este tiempo—trataba de hablar de manera pausada y no alterarme mucho, no quería que él viera mis nervios y mi temor a lo que iba decir a continuación—es por eso que yo siento que lo mejor es que le demos fin a todo esto, sempai, yo quiero que anulemos el trato que hicimos.
Pude ver en su rostro incredulidad, él no me creía o tal vez no quería creer, me acusó de estar jugándole una broma mientras me miraba con indiferencia.
—no es ninguna broma, quiero terminar con el trato, sempai, y lo digo en serio— hablé con el tono de voz mas serio y frío que pude, nunca antes le había hablado de esa manera y tal parecía que mi nueva actitud tuvo efecto en él
—pero ¿por qué?, pensé que estábamos bien—escucharlo hablarme así me hizo sentir mal, me siento como un villano, pero traté de esconder el sentimiento de culpa y seguí hablándole seriamente
—simplemente ya no puedo seguir con esto, sempai, ya no puedo seguir mintiéndome, dándome falsas esperanzas de que algún día corresponderás mis sentimientos—por mas que traté de ocultar mi dolor, en mi voz se notaba la decepción y la tristeza que siento, realmente quería seguir a su lado como siempre, pero entiendo que eso no estaría bien ni para mí ni para sempai, ya era hora de darme mi lugar—cometí una gran error al creer que podrías amarme…
—te avisé desde un principio que lo nuestro era solo carnal. Solo sexo, nada de sentimientos de por medio—pude ver su enojo, sempai estaba molesto parecía que estaba apunto de golpearme, pero no lo hizo, solo me sujetó del cuello de mi camisa de manera muy brusca, me zarandeó un poco y siguió hablando sin soltarme—y tú estuviste de acuerdo con el trato que hicimos, ¡ASI QUE NO ME VENGAS CON ESAS CURSILERÍAS DE QUE YO ME ENAMORARÍA DE TI!—
Me duelen sus palabras…
¿Como puede ser tan cruel?
¿Cómo es que me enamoré de un persona como él?
No lo entiendo…
—si así son las cosas—tomé sus manos y las separé de mi camisa, sin soltar sus manos y sin dejar de mirarlo a los ojos di por terminado lo único que creía que me unía a él—entonces damos el trato por anulado, sempai—y solté sus manos apenas terminé de hablar.
—has lo que quieras, no me importa… no te he necesitado antes, mucho menos lo haré ahora—
Me sentía dolido, decepcionado y resignado, no importaba cuanto lo intentara, sempai nunca sentiría amor por mí, y comprendo que todo este tiempo el poco afecto que me había mostrado era solo porque me tenia un poco de aprecio, ya que no solo era su amigo sino también su compañero sexual, pero nada más…
Y yo que creía que estaba logrando conquistarlo un poco…
Que estúpido y arrastrado he sido todo este tiempo…
Duele mucho…
Sin duda sempai tenia razón al decirme que era un perdida de mi tiempo el tratar de conquistarlo, pero aun así… yo…
Guardé todas mis cosas y me dirigí a la puerta del laboratorio para irme, pero antes de salir le dirigí unas ultimas palabras—solo espero que te creas todo lo que me has dicho, sempai, nos vemos mañana—y salí completamente del laboratorio.
Tal vez sempai no me ame, pero él mostró un claro interés en mi persona cuando me propuso el trato. Así que, en realidad, él si me necesitó, puede que no de la manera que me hubiese gustado, pero lo hizo…
No sé que nos deparará de ahora en adelante, aunque ya no nos acostemos, eso no significa que voy a dejar de ser su asistente, tendré que aprender a ocultar mis sentimientos y hacerle ver que puedo seguir sin el dichoso trato. Será difícil, pero lo lograré y para eso le pediré ayuda a Yuki, ahora que estoy viviendo con él debo aprovechar mejor sus consejos y tratar de superar el amor que todavía siento por sempai…
.
.
Los días pasan rápido y sin darme cuenta ya llevo dos semanas desde que anulé el trato. Sempai me sigue tratando con indiferencia y aunque me duele le sonrío de manera burlona cada vez que me mira, estoy seguro que él ha estado malinterpretado mi sonrisa, y eso esta bien para mí. Según Yuki, esa es la idea, hacerle creer que no me afecta en lo mas mínimo nuestra separación, mostrarme frente a sempai que él era el que me necesitaba y no al revés.
A veces pienso que Yuki tiene su lado malvado, pues le divierte saber que no le estoy dando el gusto a sempai. Yuki me dice mientras se ríe que seguro ahora sempai se estará preguntando donde se habrá metido el kohai que lo consentía todo el tiempo, a mi no me causa mucha gracia, pero comprendo un poco su alegría, pues él me había visto muchas veces llorando por la indiferencia de sempai y ahora soy yo el indiferente. Aunque sempai trata de aparentar que no le afecta mi nueva actitud hacia su persona, muchas veces lo he sorprendido observándome como esperando en que momento estaré rogándole por un poco de su atención.
—Sempai, ¿necesitas que haga algo más para usted?—le pregunto, últimamente lo he visto un poco distraído
—N-no, ya puedes retirarte—sempai me responde sin mirarme—buen trabajo—
—con su permiso, nos veremos el lunes—termino de guardar mis cosas y me retiro.
Mientras voy saliendo de la facultad me pongo a pensar mucho en las palabras de Kanako-chan
"Morinaga-san, no estés molesto con Souichi-niisan, no me gusta que estén peleados, conversa con él, por favor… él ha estado muy triste…"
Recuerdo que su llamada me sorprendió, no entendía del todo eso que sempai se veía triste, él solo me ha mostrado un rostro indiferente... aunque creo que… su fachada se ha estado cayendo un poco con cada día que pasa…
¡Rayos!
Ahora tengo ganas de regresar al laboratorio y abrazarlo para que no esté afligido… a pesar de la indiferencia con que lo trato, todavía me sigo preocupando por él, tal vez ya no le esté abrazando o besando, pero todavía vigilo su alimentación y lo ayudo en todo lo que puedo en los experimentos.
¿Que debo hacer?
—¿ocurre algo, Tetsuhiro?, te veo muy distraído—me pregunta Yuki, no me he dado cuenta en que momento llegué a la salida de la universidad.
—no es algo por lo que debas preocuparte—le hablo mientras le sonrió esperando que no se de cuenta que no le estoy siendo sincero. Yuki se queda mirándome fijamente y yo sé que significa esa mirada "no te creo, ¡habla de una maldita vez!", resoplo con resignación, no le puedo ocultar prácticamente nada a Yuki, no sé cómo lo hace, pero de alguna manera siento que puedo confiar completamente en él.
Ambos decidimos dirigirnos al parque mas cercano para poder conversar lo mas antes posible, al menos eso es lo que quiere Yuki, en cambio yo hubiese preferido estar en el apartamento. Una vez en el parque, el cual se encuentra bastante solitario tanto que asusta, nos sentamos en una de las bancas que hay en el lugar y comienzo a contarle mi preocupación por las palabras de Kanako-chan, el sentimiento de culpa que siento al pensar que sempai está sufriendo y el deseo que tengo por abrazarlo de nuevo. Realmente extraño mimarlo, ver su rostro sonrojado y su leve sonrisa…
Extraño tanto a sempai…
—no puedes caer en sus redes de nuevo, Tetsuhiro, si lo haces solo lograrás que ese sujeto se vuelva a aprovechar de ti y eso no te lo mereces—
—lo sé, pero no puedo evitar desear protegerlo, verlo feliz…—
Pude ver el ceño fruncido de Yuki, sé que está molesto, no conmigo sino con sempai por tenerme embobado, según sus propias palabras.
A pesar de haber tomado la decisión de anular el trato, de saber que mis sentimientos no serán correspondidos, no dejo de pensar en sempai. Pero como me han estado aconsejando Yuki y Hiroto, no puedo permitir caer de nuevo, debo ser mas fuerte y menos dependiente de sempai, aunque sea tan difícil y doloroso tenerlo cerca en el laboratorio
—ese chico solo te causa dolor, sé que es difícil para ti dejar de amarlo, pero sabes que es lo mejor. Él nunca te corresponderá hasta que él mismo decida dejar de lado sus prejuicios y su tonto orgullo, y eso lo sabes bien ¿cierto?
—Yuki, ¿en serio crees que sempai me correspondería si no pensara que ser gay esta mal?—
—lamentablemente sí, sabes que no me agrada para nada la actitud que ha tenido ese malhumorado contigo durante tres años, pero también he comprendido que ha estado a tu lado porque siente algo especial por ti—resoplo con molestia y siguió hablando—podrá mentirle a su familia a ti a todos lo que él conozca, pero a mí no me engaña. Con todo lo que me has contado estoy completamente seguro que él está interesado en ti, y no me refiero con el deseo de tenerte en la cama, sino como su compañero de vida
—entonces por qué él...—
—Porque se avergüenza de su condición, se preocupa por el que dirán, y la imagen que tiene su familia de él le importa mucho, seguro piensa que perderá su respeto si se enteran que es gay o que se estuvo acostando por tres años con un hombre, ¡qué se yo!, solo pensar en ese desgraciado me molesta porque no debió arrastrarte a ti en sus problemas existenciales.—se puso de pie y yo hice lo mismo, él comenzó mirar el cielo nocturno y yo decidí hacer lo mismo y comencé a ver las pocas estrellas que iluminaban la noche, al pasar unos segundos pude sentir la cálida mano de Yuki sobre la mía y sujetarla un poco, yo correspondí el gesto dándole un apretón a su mano—estoy seguro que eso tú ya lo sabias, ¿verdad?, o al menos tenias la sospecha…
—sí, pero quería creer que podría estar equivocado, el solo pensar que sempai prefiere a su reputación me duele, quería creer que simplemente lo hacia conmigo porque no soy la persona indicada. Y que cuando aparezca el amor de su vida, él botaría su orgullo y sus prejuicios por estar con esa persona, eso es lo que quería creer…
Pude sentir mi rostro humedecerse mientras miraba el cielo nocturno, no había dejado de mirarlo me gustaba perderme al ver las estrellas, quería dejar de sentir dolor. El apretón en mi mano se hizo mas fuerte, voltee a ver a Yuki y sin darme cuenta ya me encontraba en sus brazos, él me había atraído a su cuerpo para tenerme aferrado en sus brazos, yo también lo abracé, lo necesitaba en ese momento.
Yuki me susurraba palabras tranquilizadoras para calmar mis lágrimas. Sus palabras amables, el que me diga que no estoy solo, el que pueda confiar en él, sus te quiero me hicieron sentir mejor
—gracias Yuki…
—no hay nada que agradecer, te quiero y deseo lo mejor para ti—
Habremos estado abrazándonos durante varios minutos, cuando le iba a decir a Yuki que ya me podía soltar, pude ver su ceño fruncido mientras miraba a otro lado, parecía que algo había llamado su atención.
—¿Qué pasa?—le pregunté
—shhh…—hizo que me callara, y siguiendo mirando por los alrededores sin dejar de abrazarme soltó una pregunta—¿hay alguien ahí?
Ahí fui que comprendí la extraña actitud de mi amigo, él había escuchado, al parecer, a otra persona pasear por el parque cerca a nosotros. Al no escuchar respuesta supuse que tal vez solo se trataba del viento cuando mueve las hojas de los arboles que hay alrededor, pero Yuki no compartía mi opinión
—hay un chismoso en este lugar—me dijo algo molesto, seguro porque piensa que alguien nos está espiando
—Tal vez lo has imaginado, solo estamos nosotros dos, Yuki—
—no lo creo, Tetsuhiro, estoy seguro que hay alguien aquí, ¡RAYOS!, y yo que creí que podríamos hablar con mas privacidad en este parque solitario—renegaba sin dejar de abrazarme, ahora me siento asfixiado
—Yuki me estas… quitando el aire—
—l-lo siento, creo que me dejé llevar…
Mi amigo se estaba disculpando, pero sin soltarme todavía. Ya era tarde y quería ir al apartamento a descansar, así que cuando iba a decirle a Yuki que dejara de disculparse pude sentir la presencia de otra persona la cual con su grito hizo que se congelara mi corazón por la impresión
—¡MORINAGA!—
No podía ser, ese era sempai… ¡¿qué hacia él aquí?! ¿no debería estar ya camino a su casa en estos momentos?
—¿se-sempai…?—podía ver el aura oscura que lo rodeaba, era bastante claro que estaba molesto y que tenía ganas de buscar pelea.
—¿quién eres y qué quieres con Tetsuhiro?—habló Yuki, quien a diferencia de sempai, él puede controlar mejor su ira, pues hizo la pregunta con voz seria, pero yo sabía que estaba enfadado.
—eso no es asunto tuyo—se acercó a nosotros y sin previo aviso me apartó de los brazos de Yuki, quien en ningún momento me habían soltado hasta ahora—¡aléjate de mi kohai, maldito!
—sempai, ya fue suficiente…
—¡cállate!—me gritó para después sujetar el cuello de mi suéter y seguir gritando—¡¿a que estas jugando, Morinaga?!—me zarandeaba—¡habla de una maldita vez!
—suelta a Tetsuhiro, maldito aprovechado—hablaba mi amigo dirigiéndose a sempai, por la forma que le habló estoy seguro de que ya se dio cuenta quien es él, lo cual hizo que se pusiera mas colérico—no voy a permitir que sigas lastimando el amable corazón de una de las personas mas importantes de mi vida
—no estoy hablando contigo, este no es asunto tuyo, si no quieres que te golpee será mejor que te vayas de una maldita vez—
—¿Y dejar que maltrates a Tetsuhiro?, ¡JAMAS! OISTE—Yuki sujetó del brazo a sempai haciendo que me soltara—ahora que sé como es el maldito que ha estado lastimando a Tetsu por tres años, con mayor razón pienso alejarlo de ti, ¡te quedó claro!—ahora mi amigo sujetaba el brazo de sempai para evitar que intentara acercarse a mí.
Sempai no se quedó quieto y en medio del forcejeo tiró un golpe a Yuki, el cual pudo esquivar a tiempo.
Conociendo a ambos, sabía que esos dos serian capaz de matarse a golpes, tenia que detenerlos
—¡ya basta los dos!—me puse en medio de los dos para evitar que comiencen una verdadera pelea—sempai, vete de una vez, solo estas causando problemas—le dije seriamente aunque en realidad estaba muy preocupado por él, no quiero que salga lastimado
—así que defiendes a ese sujeto—me miró con rabia, pero había algo mas en su mirada que no sabia como definir—¿acaso estas saliendo con él?, ¡es por ese idiota que decidiste terminar nuestro trato!
—¡¿Qué sí fue así?!—habló Yuki antes de poder contestar a sempai quien fulminaba con la mirada a mi amigo—¿te molesta que Tetsuhiro esté saliendo conmigo?
—¡YUKI!—no entiendo que es lo que piensa para decir tremenda mentira, ¡acaso no se daba cuenta que solo está enfadando más a sempai!
—¡Morinaga no saldría contigo ni con nadie porque él me ama!—gritó, pero sin duda lo que nos sorprendió a Yuki y a mí es lo que dijo, creo que incluso el propio sempai se sorprendió de sus propias palabras—esto… yo…quiero decir…
Podía ver que sempai estaba muy avergonzado por lo que había dicho tanto así que su rostro era como la hermosa pintura de un tomate, estaba totalmente rojo hasta las orejas. Mientras sempai trataba de pensar como justificar lo que nos había gritado pude ver que Yuki trataba inútilmente de no reírse, para mi amigo, él ver a mi sempai en ese estado le parecía muy divertido, pero yo no iba a permitir que se burlara de él
—Yuki, será mejor que regreses al apartamento—le hablé seriamente, él dejó de reírse y comenzó a mirarme como si otra cabeza me hubiera salido—estoy hablando en serio.
—me estas tratando de decir que te piensas quedar con ese amargado—dijo señalando con la mirada a mi sempai, quien parecía menos abochornado y que solo nos miraba con el ceño fruncido, yo asentí con la cabeza—ese sujeto no es tu dueño, no tienes porqué cumplirle cada uno de sus caprichos, él no te merece
—oye ¡deja de hablar de mí como si me conocieras! Eres un completo desconocido para mí—habló sempai ya habiendo recuperado su humor habitual—no sé que estupideces te habrá dicho Morinaga, pero estoy seguro que son exageraciones suyas para hacerse la víctima de todo
—se nota que no te has tomado la molestia de conocer mejor a tu kohai, aunque debo de suponer que para ti eso debe ser irrelevante ya que lo único que quieres de él es un buen revolcón
—eso no es cierto, ¡Idiota!
—no me digas idiota, ¡pervertido!
—¡YA FUE SUFICIENTE!—grité, estaba harto de escucharlos gritar, alguien tenía detener a esos dos de una maldita vez.
Así que jalando del brazo a sempai, para evitar que se le lanzara encima a Yuki con todas las intenciones de golpearlo, lo hice aun lado para sacarlo del parque mientras le daba indicaciones a Yuki, quien me seguía desde atrás con el ceño fruncido
—tengo que hablar con sempai, Yuki, será mejor que regreses al apartamento, prometo que apenas termine de hablar con él iré al apartamento…
Yuki parecía no estar de acuerdo, lo pensó unos minutos antes de darme su respuesta
—esta bien, Tetsu, tú ganas—resopló resignado—nos vemos en casa, no llegues tarde—y se fue dejándonos en la entrada del parque a sempai y a mí.
Yo me sentía un poco mas tranquilo ahora que Yuki se estaba yendo, pero sempai no parecía muy feliz que digamos
—¡Oye no huyas!—gritaba sempai que en todo momento trataba de soltarse de mi agarre, yo lo sujetaba fuerte, no iba a permitir que intentara golpear a mi amigo—Maldición, Morinaga, ya suéltame—
—lo haré si te comportas—le regañé—solo así te soltaré y escucharé lo que tengas que decirme, porque supongo que para eso me seguiste al parque, ¿no es así?
—en eso te equivocas, yo no sabía que te encontrabas aquí ni mucho menos que estabas acompañado—me miró directamente a los ojos y pude ver que había sinceridad en sus palabras. Al ver que se encontraba mas calmado decidí soltar su brazo, él de inmediato comenzó a frotarlo, seguro por lo brusco que había sido al agarrarlo del brazo.
Pasó unos minutos en que ninguno de los dos dijo nada, así que decidí ser yo el que hablaría primero y terminaría con el silencio incomodo que se había formado.
—entonces ¿Qué quieres de mí?—le preguntaba mientras me adentraba nuevamente al parque para sentarme en una de las bancas mas cercanas que había a la salida, sempai solo me miraba sin ninguna intención de sentarse—que sea rápido, tengo que regresar al apartamento temprano
—entonces mejor hablemos ahí, lo que quiero decirte no quiero que lo sepa nadie
—no creo eso sea posible, a Yuki no le agradas, así que él no querrá verte en el apartamento, sería capaz de echarte a patadas de su hogar si te ve...
—¿Qué tiene que ver ese sujeto con tu apartamento?, yo no tengo ninguna intención de ir a la casa de ese maldito, no entiendo por qué lo mencionas
—lo que pasa es que estoy viviendo con él desde hace dos semanas, sempai—el me miraba con cara de espanto, debo decir que me causo cierta gracia—así es sempai, me mudé de apartamento, ahora vivo con Yuki
—¡¿como pudiste?!—habló con indignación, como si el mudarme con mi amigo fuera un crimen—¡¿en que estabas pensando al querer vivir bajo el mismo techo que ese sujeto?!
—superarte…—me miró con cara de no entender—quería olvidar lo que siento por ti, necesitaba un cambio de ambiente, mi antiguo apartamento solo me traía recuerdos de nuestros encuentros sexuales y eso no me hacía sentir bien, por eso cuando Yuki me propuso mudarme a su apartamento no lo pensé mucho y acepté su propuesta.
—¿acaso ustedes dos son… pareja?
—no, él es solo un buen amigo al que he comenzado a ver como un hermano protector desde hace un tiempo—le dije mientras sonreía unos segundos para después borrarla por completo—aunque no entiendo a que se debe tu pregunta, sempai, hasta donde yo sé, eso no debería de importarte
—no me hables de esa manera, y tienes razón al decir que eso no debería de importarme, pero…
—pero qué…
—no puedo permitir que salgas con eso sujeto, teníamos un trato ¿lo recuerdas?, ¡tú no puedes buscarte a otro hombre!
Esto era el colmo, como se atreve a decirme eso
—eso era cuando teníamos el trato, pero yo lo anulé, ¿acaso lo olvidaste? ¡Y tú estuviste de acuerdo! incluso me dijiste que hiciera lo que quiera que no te importaba, ¡así que no me vengas con tus tonterías!
—no son tonterías, Morinaga, es cierto que anulaste el trato y que no fui sincero al decir que no me importaba lo que hicieras, es que estaba molesto con tu decisión, incluso ahora lo estoy porque me has estado evitando todo el tiempo
—¡que más podía hacer!, el hombre a quien amo no puede corresponder mis sentimientos, no podía seguir a tu lado como si nada pasara, ya era hora de darme lugar
—solo olvida estos estúpidos sentimientos, ¡¿por qué no podemos volver a como estábamos antes?!
—Porque ya me cansé de estarme ocultando todo el tiempo, ya te lo había dicho, tú no me amas, solo quieres que te complazca en la cama. En cambio yo busco que correspondas a mis sentimientos, pero ya tengo bastante claro que eso nunca sucederá…
—Mori…naga
—si eso era todo lo que tenias que decirme, me voy—me puse de pie y me dirigí a la salida nuevamente, necesitaba irme de ese lugar, alejarme de sempai, todavía no entiendo como puedo seguir amando a alguien como él...
Pero cuando estaba apunto de salir del parque, sempai me detuvo jalándome de una de mis manos, ¿qué quiere ahora?
—no te dejaré ir hasta que hagas el trato nuevamente conmigo
—yo no pienso aceptar nuevamente eso, búscate a otro que quiera hacerlo—forcejeaba con sempai, él no quería dejarme ir, ¿tanto le gusta hacerme sufrir?—sempai, suéltame, me lastimas…—pero sempai no me hacia caso, solo aumentaba la fuerza de su agarre—¡¿por qué te importa tanto que vuelva hacer ese maldito trato contigo?!
—¡porque no quiero que vuelvas a tener una vida liberal nuevamente!—me miró seriamente— tú todavía me amas, es por eso que no puedo dejar que salgas con otro sujeto, no mientras tengas sentimientos por mí
¡Eso no tiene sentido!
—sempai, el hecho que te siga amando no significa que vaya a lazarme a los brazos de cualquiera que me lo proponga—me sentía indignado—aquella vez solo era un chiquillo ingenuo que cometió muchos errores, los cuales no tengo la intención de volver a cometer, así que no me ofendas con tus horribles deducciones
En un descuido de su parte, aproveché para soltarme de su agarre, él parecía meditar lo que le había dicho, sea lo que sea que me quiera volver a decir no me interesa, sempai nunca entenderá que todo este tiempo he hecho todo por él porque lo amaba y que cada pequeña muestra de su afecto significaban mucho para mí, es por eso que ya no puedo seguir soñando que él me aceptara algún día como una pareja, para él es solo deseo lo que siente por mí… y yo no quiero eso
—¿acaso no hay manera de estar como antes?—sempai seguía insistiendo, ¿tanta falta le hace que esté a su lado?, esa posibilidad me hace querer soñar de nuevo, pero no puedo permitírmelo
—solo hay una manera—le hablaba mientras lo miraba fijamente, él hacia lo mismo—y esa es si somos parejas formal—le sentencié—pero conociéndote estoy seguro que lo rechazarás, tú solo te entregas al placer… no al amor
—¿hay algo malo en eso? Es solo una reacción física que, aunque me molesta aceptarlo, es necesario para el cuerpo…
—si eso es cierto, ¡no sería mejor que te buscarás a otro y me dejaras de una maldita vez!—hablé con enfado y es que escucharlo decir que lo que hacíamos antes era solo una reacción física para él me molestaba, me dolía y me hería—¡ya estoy harto que solo me busques para tener sexo!
—Morinaga… ¡cálmate!
—¡NO!—me sentía frustrado—¡siempre es lo mismo!, por qué tengo que ser yo el único que esta enamorado, ¡por qué no te das cuenta que yo no quiero solo sexo de ti!—estaba muy enfadado
Sempai parecía sorprendido por mi actitud, incluso yo lo estaba, pues nunca antes le había gritado. Estaba furioso con él por su insistencia, ya le había dejado en claro que ya no quería tener solo intimidad con él, pero sempai no aceptaba mis palabras, siempre seguía con lo mismo, y él no me daba una buena razón para su insistencia…
¿por qué se molesta tanto el que pueda salir con otro hombre?
¿tanto significa para él el tenerme en su cama?
"él no entiende sus sentimientos, Tetsuhiro, él esta confundiendo enamoramiento con simple deseo carnal, es lo único que se me ocurre para que sea tan posesivo y celoso contigo y aun así no quiera tener algo formal contigo"
"deberías poner a prueba a tu sempai…"
Recordé lo que anteriormente me había dicho Yuki. Había renunciado el poner a prueba los casi nulos sentimientos que tiene hacía mí, pues tanto era mi temor a perderlo si mi suposiciones eran erradas, además que era feliz cuando sempai mostraba preocupación por mí.
En ese momento no quería perder lo poco que tenia con sempai, pero ahora…
—esta bien, acepto volver hacer el trato nuevamente—lo que dije hizo callar a sempai y que me prestara su atención—solo que esta vez será de la manera correcta, como debió haberlo sido desde el principio—
Estoy seguro que al final me lamentaré por haber aceptado hacer eso nuevamente…
—¿a qué te refieres?—podía sentir la angustia en su voz, creo que está comenzando a preocuparse por lo que diré a continuación
—que solo habrá sexo entre nosotros, ¿entiendes?—me miraba con cara de no entender mis palabras, entonces decidí explicarle mejor—no habrá besos, ni abrazos ninguna de las cursilerías a la que te tenía acostumbrado, ya no mas sentimientos baratos de mi parte—lo dije de manera cortante, repitiendo las mismas palabras con las que él expresaba mis sentimientos
Una vez que terminé de hablar pude ver que la expresión de sempai era de incredulidad, seguro piensa que no puedo cumplir con lo que he dicho, pero está muy equivocado, me será difícil pero haré lo que he dicho, ya no le daré mi corazón a alguien que no sabe apreciarlo, aunque ese alguien sea sempai, ya no será de la manera fácil…
—¿te parece bien?—hablé para captar su atención nuevamente al darme cuenta que parecía algo ido—¿o es que ya te estas retractando de hacer el trato?
—eso quisieras…—resopló fastidiado con mis palabras—me parece bien, de hecho ¡es mejor de lo había imaginado!, ya que desde un principio así era como debió ser, sin ningún sentimiento de por medio
—bien, entonces solo avísame con anticipación cuando quieras intimar conmigo—le hablé de manera indiferente tratando de ocultar mi decepción, pues no obtuve la reacción que quería ver—eso sí, no olvides mencionarme el día, el lugar y la hora del encuentro, ahora que vivo con Yuki, mi apartamento no es una opción
—deberías buscarte otro lugar, no deberías estar viviendo con él—dijo amargado o tal vez celoso… ya no quiero llegar a tontas conclusiones—
—¡eso no está en discusión!—me molesté—si tanto te molesta mi amigo, será mejor que olvidemos hacer el maldito trato de una vez
Sempai no dijo nada, aunque pude ver que apretó sus puños con fuerza, y yo intérprete su silencio como que estaba de acuerdo con mis términos. Después de discutir unas cuantas cosas mas de lo que sería de nosotros de ahora en adelante, nos fuimos cada uno a nuestros respectivos hogares.
Realmente debo ser el mas grande estúpido para aceptar hacer de nuevo ese trato, pero quiero saber que es lo que hará, ahora él tendrá que decidir cuando quiera tener sexo, yo no moveré ni un dedo para intentar seducirlo, no haré nada, solo acataré el trato al pie de la letra…
Estoy seguro que Yuki y Hiroto-kun se molestarán con mi decisión…
Yo incluso estoy molesto por caer tan bajo…
Es la primera vez en mucho tiempo que me siento el ser mas miserable de este planeta…
Solo espero que sempai no sufra por mi culpa de nuevo…
.
.
Bueno, hasta aquí dejo el capítulo :)
Sé que lo hice demasiado largo y espero no haberlas(os) aburrido u.u los capítulos siguientes me enfocaré un poco más en Souichi ya que hay muchas situaciones que mencioné con Morinaga en este capítulo que no mencioné en el POV de Souichi, o al menos no entre en detalles jeje
Es muy probable que escriba fash back desde el POV de Souichi, en las que sabrán que es lo que sentía cuando ocurrieron ciertos eventos (por ejemplo la reunión familiar XD).
Quería agradecer los reviews y sus likes en este fic, me hicieron muy feliz n_n
Espero que hayan disfrutado de la lectura y agradezco por adelantado sus reviews :)
Gracias por leer
Atte: Mari-chan
