Levantándose rápidamente alzó el ligero cuerpo de la joven Sakura y colocándola sobre el Escritorio en el que estuvo sentado él momentos antes, la colocó de espaldas y desató su ropa como si fuera un regalo que urge ver y cuando la femenina ropa estuvo lo suficientemente desatada, contempló por un instante el increíble cuerpo de ella, era una combinación de frágil modelo con el radiante tono muscular de una aguerrida gimnasta, la perfección de los senos, el exquisito talle y el lampiño y plano vientre, eran en conjunto una invitación al placer.
Aquello era demasiado para nuestro buen Syaoran que en ese momento estaba absorto con la contemplación de ese cuerpo perfecto que ahora estaba en su poder, no dejaba de felicitarse a sí mismo por el éxito de su infame treta.
En efecto, él lo estaba imaginando todo, puesto que facilitó los sucesos con los que la atrapó entregándose a sus ardorosos juegos sexuales y que no puedo llevar a cabo su cometido por la maldita alarma contra incendios.
Retomando su vivida imaginación… ahora ésta inocente y virginal criatura estaba a punto de conocer el único tipo de agasajos que serían permitidas para ella, los cuales como autor de los sucios pensamientos, tendrían que ser aplicadas por Syaoran mismo.
Ahora el apuesto joven se disponía a cosechar los frutos de su enviciada mente.

Sin decir palabra, Syaoran se montó sobre el improvisado camastro e inclinó su rostro hasta tocar el abdomen de la chica, succionando la parte baja de las costillas en un meticuloso e interminable agasajo que provocaba contracciones y espasmos en el cuerpo de Sakura que en ese momento gemía de placer tocando a modo de defensa con sus manos la poblada y caliente cabeza del castaño mientras sentía como el agasajo se dirigía lenta pero inexorablemente hacia su excitado monte venus, y una vez ahí pudo sentir como el lujurioso mancebo hundía esa perfecta cara en su regazo y lamía con impudicia tan adentro como le era posible entrar en su húmeda vaina, y en breve, el lujurioso chico diese a succionar tan deliciosamente el turgente clítoris, que Sakura, en un arrebato de éxtasis pasional, sacudió su joven cuerpo con espasmódicas contracciones de placer, de nuevo la chica sentía aproximarse una sensación que nunca había experimentado y esta era provocada por la laboriosa lengua que momentos antes la convenciera de su total entrega, y entre gritos de placer y sacudidas de su dorso que parecían estertores de muerte, derramó la dulce emisión femenina de su sexo, misma que Li engulló cual si fuera elixir de vida.

Para el insoluto muchacho era un manjar de dioses paladear el primer néctar de esa chiquilla, arrancado de su cuerpo a través de la terrible emoción que le provocó con esa santificada faena, emulando la perversa caricia que una laboriosa abeja hace a la más bella flor, la cual no tiene otra opción que permanecer inmóvil.

Comenzaba a imaginarse cosas fuera de contexto, signo de que el sueño lo estaba venciendo. Se puso a descansar, pensando que de alguna u otra manera, su fantasía se haría realidad.

El viento soplaba fuerte por la tarde, no había visto aun a la protagonista de su hipérbole, y comenzaba a desesperarse. Temía haberla asustado de verdad, pero sabía con claridad que ella lo había disfrutado tanto como él.

Cuchicheos se escucharon fuera del salón de música con puertas abiertas de par en par, era ella, Sakura Kinomoto y como amenazó no venía sola, venía en compañía de Daidouji, solo sabía su apellido, no su nombre de pila.

—Aquí es, verás que tú también entenderás las clases del tutor Tomoyo.
— ¿Habrá llegado ya? Espero no nos haga esperar mucho
—El tutor ya está aquí señoritas— Su voz era como la del trueno.

Las 2 chicas sobresaltadas tomaron asientos una junto a la otra, como acostumbraban en todas las clases de la preparatoria, siempre juntas, susurrándose confidencias y planes para el final del día.

—Lo que veremos hoy será multiplicación de ecuaciones, algo en lo que evidentemente no son buenas, las instruiré en las ecuaciones más complejas, y los exámenes finales serán pan comido, pongan mucha atención, puesto que no volveré a explicar nada de esto, y cualquier duda, deberán esperar hasta el final de la clase.

Al lugar llegaron 2 personas más, una de ellas era prima del joven tutor

—Debía verlo para creerlo, Syaoran ¡estás dando clases de matemáticas!
—Únete a la clase o vete, haces que pierda el tiempo Mei Ling, y el tiempo, es valioso— Dijo esto al mismo tiempo que veía los ojos verdes de Kinomoto.
—De acuerdo, no busco hacerte enojar primo, me uniré a tu clase para que tengas un poco más de audiencia.

La clase transcurrió con algo de normalidad a no ser por una pequeña cosa… El tutor no dejaba de ver a la alumna castaña de ojos grandes sentada enfrente de él.
Puso su mano en el escritorio y de pronto llego a la mente su reminiscencia de la noche anterior, donde poseía a la chica.
Tuvo que contener las ganas de seguir recordando, o su prominente tiesura lo delataría.

Al término de su método de enseñanza, puso ejercicios para entregar, de los cuales el de la protagonista de sus fantasías estaba más que erróneo.
Era evidente los desaciertos del ejercicio, ¿Qué era lo que pretendía?
—Kinomoto Sakura, tu ejercicio… deberás resolverlo si quieres irte— trataba de sonar lo más autoritario posible, pero el simple hecho de pensar que podría repetirse lo del día anterior, hacia cada vez más difícil controlar su postura.

—Me quedaron algunas dudas, pero Tomoyo también quiere resolver las suyas— Su estómago se fue al piso… No se quedaría solo con ella.
—Sakura, será mejor resolverlo mañana, vienen más alumnos— al terminar de decir esto Tomoyo mas alumnos llegaron a ocupar el aula de música, pasaron por en medio de ellos rompiendo contacto visual y desapareciendo de repente.

—Disculpa, ¿Seguirás ocupando el asiento del escritorio?, daré clases de apoyo de química— Un tosco chico lo sacó abruptamente de sus pensamientos.
—No, es todo tuyo...

Varias semanas pasaron, llego el día en que pasaron los exámenes finales, Syaoran se había dado por vencido en poseer a la muchacha, ocasionalmente pensaba en ella para darse placer en esas noches solitarias. Su trato hacia ella era solo cordial, nada de preferencias.

Se daría una gran fiesta en la preparatoria, a la que todos debían asistir, y por fin era esa noche. Llego el chico al salón social de la escuela, y vio gran cantidad de personas bien vestidas, algunas ya alcoholizadas y otras en la pista de baile.

—Lo que hace la gente normal es bailar en estas situaciones
— ¿Qué quieres Eriol?, vine solo porque es requisito venir
—Nunca pensé verte en un baile, con lo serio y malhumorado que eres.
—Déjame en paz, baila con tu prometida.
—Lo haré, aquí viene mi novia

Significaba una cosa y una sola cosa, Kinomoto había hecho su aparición
—Si me disculpas, hare lo que acabas de sugerir y por lo pronto puedes bailar con la señorita Kinomoto... —El pelinegro había recién terminado de decir estas palabras cuando Syaoran se acercó a la ojiverde.

— ¿Puedo hablar a solas contigo? — parecía exasperado y nervioso.
— Pero…
— Prometo no hacer nada estúpido, solo hablaremos

Los dos quedaron en la misma sala de música, las manos del ambarino temblaban y sudaban.
— ¿Qué era lo que querías decirme? — Con vestido hasta las rodillas, color azul celeste, zapatos un poco altos de tacón, y con un escote en "V", Sakura derramaba más sensualidad de la que normalmente derrochaba.
—Quiero decirte… Esto es difícil, normalmente no soy yo el que lo dice…
— ¿Decirme que? — con más confianza se acercó al muchacho y tocó su hombro.
—Que no he dejado de pensar en ti desde aquel día, me has atrapado, no solo de manera sensual, si no en todos los sentidos… Me gustas. —sus ojos buscaron los de la chica
—No me esperaba eso…
—Lo sé, solo quiero acercarme más a ti
— ¿Así? —Sakura dio un paso al frente hasta quedar muy pegada con el joven
—No pensé que lo tomarías tan literal—Tomó de la cintura a la chica
—Debo confesar, que yo tampoco he dejado de pensar en ti… y siempre quería quedarme sola contigo, es solo que…
— ¿Solo qué?
—A pesar que me equivocaba a propósito para estar a solas contigo, Tomoyo nunca se separaba de mí, termine por darme por vencida.

El chico rio en su interior, ¿Cómo era eso posible?, se había metido de tutor por enseñarle a ella para nada.

—Eso me hace reír, no te imaginas lo que hice para volver a hacer esto— Buscó la boca de la castaña y la besó apasionadamente.
—Debería cerrar la puerta profesor, recuerde, este salón es a prueba de sonido— su voz escurría sensualidad al mismo tiempo que buscaba un poco de aire

Al tener la puerta cerrada, no hubo marcha atrás, el osado muchacho estaba sumamente complacido por el éxito de una estratagema que había puesto en sus manos una víctima y también por la extraordinaria sensualidad de la naturaleza de la joven que había capturado y el evidente deleite con el que ésta se entregaba a la satisfacción de sus deseos. Tras uno de sus largos y prolongados periodos de besos en espera paciente de sus objetivos, por fin había logrado capturar a la víctima con la que desde hacía mucho quería desfogar su espantosa lujuria, todos los delicados encantos de ese cuerpo perfecto eran suyos y se regodeaba disfrutando lo indecible con la idea de todo lo que tenía planeado hacerle a esta inocente chiquilla. Ahora, una por una de las virginidades de esta jovencita irían cayendo en poder de Li Syaoran.

Y sin más rodeos, Syaoran al comprobar la total y absoluta docilidad de su joven y bella acompañante y sin poder soportar por más tiempo la presión de su erección, dejó a Sakura parcialmente en libertad para treparla al escritorio hasta colocarse frente a su rostro y abrir el frente de su camisa y pantalón y sin el menor pudor, dejó expuesto a los atónitos ojos de la jovencita un miembro cuyas gigantescas proporciones grado de erección y rigidez la dejaron sorprendida.

Es imposible describir las encontradas sensaciones despertadas en Sakura por el repentino avistamiento de aquel formidable instrumento a escasos centímetros de ella.
Su mirada se fijó instantáneamente en aquello al tiempo que Syaoran advirtiendo su asombro pero descubriendo que en él había más señales de curiosidad que de rechazo, lo colocó tranquilamente sobre sus blancas manos, muy cerca de su vaina de placer. Tras las emociones que había experimentado, sentir el caliente contacto con tan tremenda cosa hizo que se apoderara de Sakura un terrible estado de excitación.

Tanto la visión como el contacto de tan notable miembro hacían que la jovencita sintiera en su pecho el cálido cosquilleo de las sensaciones lascivas que empezaban a despertar en su mente y asiendo el inmenso objeto lo mejor que pudo con sus manecitas lo palpó sintiendo el tremendo calor que esa parte del cuerpo del muchacho le transmitía a sus frescas manos.
—¡Increíble! — Exclamó Sakura — ¡Por favor profesor, dígame cómo debo proceder para aliviar de esos sentimientos que según dice usted tanto lo inquietan!

Syaoran estaba demasiado excitado para poder contestar, tomó la mano de ella con la suya y la hizo sujetar su enorme objeto, jalándolo suavemente hacía arriba y hacia abajo.

— ¡Santo Dios, esto es enorme! —Murmuró la ojiverde—.

El placer del joven era intenso y el que él le había provocado Sakura con su lengua, en sus besos aún no se apagaba.

La chica siguió presionando el miembro del muchacho con la suave caricia de su mano, mientras contemplaba con aire inocente la cara de él. Después le preguntó en voz queda si ello le proporcionaba gran placer y si por lo tanto tenía qué seguir actuando tal como lo hacía.

Entretanto, la enorme erección de Syaoran engordaba y crecía todavía más por efecto del excitante cosquilleo al que lo sometía la jovencita.
— Espera un momento. Si sigues frotándolo de esta manera me voy a venir —dijo por lo bajo. — Será mejor retardarlo todavía un poco.
—Entonces quieres decir que yo… ¿soy buena en esto?
— ¡Excelente! quiero que la coloques en tu dulce boca y la succiones como lo haces con esas paletas de dulce.
Enseguida, Sakura se inclinó, el objeto de su adoración exhalaba un perfume difícil de definir, pero que de alguna forma la excitaba.
Lentamente lo acercó a su cara, y pegó su mejilla para frotarlo, luego con mil trabajos logró dominar el rechazo que sentía y depositó sus abultados y sensuales labios sobre el extremo superior, cubrió con su adorable boca la endurecida punta, de la que empezaba a erupcionar, luego besó ardientemente el reluciente miembro, pronto comprobó que las gotas que exudaban de la dura punta a pesar de que eran tan viscosas y pegajosas como la medula de la sábila, no tenían mal sabor.

Excitado por la inocente Sakura, y por la indecisión de la misma para entrar en acción, Syaoran se adentró por su cuenta en la boca de ella, pero luego de unos instantes, la chica con gran delicadeza, movió su cabeza hacía un lado para librarse aunque fuera por un momento.

Sin mediar palabra, el chico volvió a introducir su largo miembro en la boca de Sakura, esta vez tan adentro que presionaba su fina garganta, para en seguida empuñar el tronco raíz con una de sus manos, jalar todo el largo que quedaba afuera de la su boca.

Sakura no volvió a rechazar el miembro del chico, había quedado como hipnotizada, tanto con la ereccion como con los ojos del muchacho, excitada tanto por la vista como por el contacto de tan notable objeto, que tenía asido con verdadero deleite en su boca, la joven se dedicó a succionar, frotar y exprimir con sus labios el enorme y tieso miembro, de manera que proporcionaba al excitado chico el mayor de los goces, pero no contenta con friccionarlo con sus delicados labios, Sakura, dejando escapar un suspiro de devoción y satisfacción, llevó la espumeante cabeza tan adentro que la introdujo hasta donde le fue posible, con la esperanza de provocar con sus toques y con las suaves caricias de su lengua y su garganta la deliciosa cúspide que debía sobrevenir.

Esto era más de lo que el chico había esperado, ya que nunca supuso que iba a encontrarla tan dispuesta para el irregular ataque que había propuesto. Despertadas al máximo sus sensaciones por el delicioso cosquilleo de que era objeto, el muchacho se disponía a inundar la boca y la garganta de la muchachita con el flujo de su poderosa descarga.

Syaoran no sólo estaba dotado del singular don de poder repetir el acto venéreo con intervalos cortos, sino que la cantidad con la que terminaba su placer era tan tremenda como desusada.
La exagerada superabundancia de sus descargas parecía estar en proporción al modo en que habían sido despertados sus instintos animales y cuando sus deseos libidinosos habían sido prolongados e intensos, sus emisiones de semen lo eran igualmente.

Fue en estas circunstancias que la dulce Sakura había emprendido la tarea de dejar escapar los contenidos torrentes de lujuria de aquel hombre e iba a ser su dulce boca la receptora de los espesos y viscosos chorros que hasta el momento no había experimentado e ignorante como se encontraba de los resultados del alivio que tan ansiosa estaba de administrar, la hermosa doncella deseaba la consumación de su labor.

Pero por salaz que fuera la jovencita, las continuas emisiones de semen que exudaba el miembro de Syaoran pronto la hicieron desistir, por lo que estiró su cuello hacía atrás para librarse.

— ¡Hug!... Ya no ¡Por favor! — Exclamaba Sakura dejando ver las viscosas muestras de semen en sus labios y su lengua.

Pero el enardecido muchacho la volvió a tomar de la cabeza introduciendo su erecto miembro en una clara demostración de que ella no era la que mandaba, forzándola a seguir con esa libidinosa acción domándola.

El exuberante miembro del chico engrosaba y se enardecía cada vez más a medida que los excitantes labios de Sakura apresaban su anchurosa cabeza y su lengua jugueteaba en torno al pequeño orificio provocando en el engrosado miembro una excitación que se traducía en una continua descarga que la chica tenía que conducir hacía su garganta, hasta que el continuo goteo de su semilla que se acumulaba era tragado mientras apretaba sus hermosos parpados con fuerza expresando con su bello rostro el esfuerzo que le costaba cumplir con esa difícil penitencia.

- CONTINUARÁ