CAPITULO I

Con la vista puesta en el par de hojas que el director le había entregado Vegeta salió de la oficina, apenas empezaba la mañana y se sentía con humor de mil demonios que ni él mismo se soportaba, antes de salir de su casa había tenido una fuerte discusión con su padre, éste le había dejado más que claro que si volvían a expulsarlo del colegio no iba a ayudarlo más económicamente y mucho menos a dejarlo vivir en su casa.

- ¡Tks! Maldito imbécil.- murmuró entre dientes al recordar el suceso con su progenitor mientras observaba en una de las hojas el horario de clases que tendría en esa nueva institución, leyó en las líneas negras que algunas materias eran las mismas que las de su anterior escuela, pero aquí se le sumaban clases de natación y se exigía unirse a un grupo deportivo.- Estupideces.- articuló con desprecio bajando las gradas de forma rápida sosteniendo con firmeza la mochila de cuero oscurecido en su hombro, miró en la parte de arriba del programa que su clase era el grupo "A" de segundo año y que su salón estaba en la segunda planta en el pasillo izquierdo, giró la página mirando en el reverso un pequeño croquis en donde se mostraba el diseño del campus y en qué posición se encontraba cada sitio, detuvo sus pasos un momento al llegar al final de las escaleras y alzó sus orbes oscuras buscando con la vista el pasaje que lo llevaría al aula correspondiente, cuando se percató de cuál era anduvo a través de este hasta que encontró su salón. Al llegar, se quedó estático en la puerta percatándose de la presencia de un hombre mayor en el escritorio intuyendo que ese era el profesor, todos los estudiantes llevaron su mirada hacia él, Vegeta no les tomó importancia y simplemente les dio un ligero repaso para entrar a pasos firmes hasta llegar al maestro.

- ¿Señor Ouji?- preguntó el sujeto al darse cuenta del joven que venía hacia él.

- Hola.- articuló secamente sin ánimos mirando al individuo que se puso de pie.

- Buenos días.- aseveró serio el tipo al ver que el chico no se molestó en saludar educadamente, giró su cabeza para ver a los colegiales que no tardaron en hacer bullicio al cuchichearse entre ellos, las chicas no perdieron ningún detalle del rostro y el cuerpo masculino del jovencito frente a ellas, el chico se notaba serio, tenía facciones duras y podía intuirse un tanto arrogante… pero todas concordaron dentro de sí que era extremadamente atractivo.- ¡Por favor, guarden silencio!- gritó el mayor haciendo callar inmediatamente a los estudiantes, buscó con la mirada a alguien en especial pudiendo hasta ahora notar su asiento vacío, no era difícil encontrarla pues con aquella cabellera turquesa resaltaba entre sus compañeros, arrugó sus cejas blancas al no hallarla moviendo su bigote del mismo color cuando abrió la boca para hablar.- ¿Dónde está Bulma?- preguntó serio escrutando la respuesta en las compañeras de la femenina que siempre estaban con ella.

- No ha venido profesor Gero.- respondió Zuno con timidez al sentirse observada por el superior.

- Bien, entonces vaya y muéstrele las instalaciones a su nuevo compañero el joven Ouji.- ordenó volviendo su atención al estudiante.- Vaya con la señorita Okawa y cuando terminen el recorrido puede ir y comprar estos libros que están disponibles en la biblioteca, lea el capítulo seis y siete de cada uno, sus clases comienzan el lunes.- agregó tomando de la mesa una hoja entregándosela, Vegeta sujetó la página escudriñándola, era una lista con más de cinco nombres diferentes de libros, bufó para sí mismo, todo era un fastidio. La chica a la que había llamado el maestro se puso de pie ante la orden de este, sintió que su corazón se atoró en su garganta cuando llegó frente al nuevo estudiante que la observó con esa mirada negra tan intensa, sonrió retraída entrelazando los dedos de sus manos a la altura de su cintura y agachó la vista, se le hizo imposible mantener la mirada fija en los ojos de él.

- En cuanto le muestre el campus al joven Ouji regresa inmediatamente señorita Okawa.- indicó el profesor viendo a la chica que alzó la mirada asintiendo. Los estudiantes salieron del aula y él regresó a su escritorio para hojear el libro del cual daría la clase ese día.

Zuno, una de las mejores amigas de la peliazul, de cabello rojizo, piel blanca, con ojos de color azabache y de contextura delgada, se sentía demasiado nerviosa caminando un paso adelante del nuevo chico que la seguía a través de los pasillos del colegio. Él no había dicho una sola palabra desde que salieron del salón y eso la ponía más tensa ¿Por qué había tenido que ser ella quien le mostrara el lugar? Ella que era una femenina tímida y de pocas palabras.

- ¡Hey tu!- escuchó la voz ronca del muchacho haciéndola detener sus pasos, cuando se giró para verlo se encontró con su mirada pesada sobre ella.

- ¿Qué… pasa?- preguntó con voz suave en un tono bajo.

- Ahorrémonos el teatro y llévame a la biblioteca.- dijo más como una orden que como un pedido a lo que ella no pudo negarse.

- Sígueme.- manifestó al momento en que el timbre de la primera clase sonó haciendo que algunos estudiantes que vagaban por los pasillo se adentraran a las aulas. Bajaron por las gradas que daban a la planta baja hasta que salieron del edificio, cruzaron en silencio hacia la derecha atravesando el jardín hasta llegar a la biblioteca, era una construcción más pequeña que de donde acababan de salir pero aún así el lugar era bastante grande con muchas estanterías altas llenas de libros, al centro estaban una gran cantidad de mesas y sillas dispuestas para los alumnos, además, contaba con una sala de estudio individual para los que preferían leer a solas y en silencio. El joven Ouji fue directo al mostrador donde pidió los libros, una vez los compró salió del lugar con la muchacha tras él que lo observaba expectante ante su actitud indiferente y arrogante hacia ella, después de aquello le mostró la cancha de fútbol al igual que la de basquetbol explicándole que habían equipos para ambos deportes que entrenaban con un mínimo de cuatro veces a la semana. También le enseñó el gimnasio, éste le llamó rápidamente la atención a Vegeta ya que le gustaba ejercitarse de vez en cuando, era algo que le ayudaba a relajarse cuando se ponía tenso.

Después de recorrer el campus decidió irse a su casa pues el profesor le había indicado que sus clases iniciarían la semana entrante, fue hasta el estacionamiento donde esa mañana había dejado su moto, una Kawasaki ninja h2 carbón, hacía un par de años que había venido ahorrando para comprársela, nunca quiso aceptarle nada al idiota de su abusivo padre, solo esperaba cumplir la mayoría de edad para largarse de su casa ¡Ya no soportaba convivir con el tipo! Pero claro… primero tenía que buscar un empleo fijo con sueldo aceptable para poder mantener a su madre y a Tarble, por ahora solo le quedaba vivir allí y asistir al instituto para con ello tener mejores oportunidades de trabajo en el futuro. Había aprendido de mecánica con algunos conocidos de las tantas escuelas a la que había asistido y ahora usaba el oficio para ganarse un buen dinero de vez en cuando, hacía unos pocos meses atrás que se había comprado su moto y no podía sentirse mejor que obtener algo con su propio esfuerzo. Sacó las llaves del bolsillo de su pantalón colocándolas en el switch de ignición de la moto para después abrir su mochila y meter los libros dentro, volvió a cerrarla colocándosela a la espalda colocándose el casco saliendo del lugar a gran velocidad.

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Se le había hecho tarde ¡Rayos! ¡Por qué precisamente hoy en donde la primera clase era con el decrépito de Gero tenía que llegar demorada! Pero lo hizo por consentir a su cabello, definitivamente era muy difícil ser ella y el mundo parecía estar en su contra, de eso se daba cuenta ahora que corría sobre la verde hierba y que su tacón se enterró en el barro que estaba en el pasto del jardín debido a las lluvias de los días anteriores.

- ¡Lo que me faltaba!- bufó dando leves saltitos hasta llegar al piso de cemento en la entrada del campus, agradeciendo en esos momentos la hora pues ningún estudiante transitaba por los alrededores, se detuvo irguiéndose para sacar de su mochila un trozo de papel limpiando el barro en su zapato, de ninguna manera entraría sucia al salón de clases, siguió removiendo todo rastro de lodo hasta dejar su calzado impecable, perder unos segundos más no la salvaría del sermón que seguramente le daría Gero.

Acomodó su calceta después de tirar el papel en el cesto de la basura, arregló su melena azulada la cual se alborotó al agacharse y una vez que volvió a estar arreglada siguió con su camino escaleras arriba hasta dar con la puerta de la entrada que llevaba al pasillo que recorría todos los días antes de llegar al aula encontrando toda el área vacía y se lamentó acelerando sus pasos, justo cuando el timbre sonó llegó al salón encontrándose con la sorpresa de que el viejo estaba allí ¿Por qué demonios estaba antes de la hora? Sin mirarlo se adentró andado apresurada hasta su pupitre donde se sentó tirando la mochila sobre la mesa. Movió un poco la banca provocando un rechinado que llamó la atención del sujeto el cual en seguida puso su mirada fría sobre ella, fijó su escudriñó en cada uno de los alumnos de manera severa observando todo en silencio, en cuanto el joven Ouji había desaparecido del salón los estudiantes habían cesado el murmullo. Si bien la ojiazul era una de las predilectas había ocasiones en las que ni ella se salvaba de su mal humor típico de un hombre entrado en edad como él. Suspiró aliviada una vez que el viejo volvió a darles la espalda tomando su maletín que estaba sobre el escritorio de madera el cual abrió sacando un par de libros.

- Bien jóvenes, saquen su libro en la página sesenta.- demandó con voz alta tomando el marcador, se dirigió al pizarrón donde copio una serie de fórmulas siendo obedecido por todos los alumnos incluida la chica peliazul que mientras registraba en su mochila aprovechó para buscar a Zuno con la mirada, su vista llegó hasta el lugar de ella encontrándolo vacío… no ha venido, pensó un poco enardecida ¿Entonces para que me llamaba está mañana? ¡Ya la escucharía en cuanto la viera! Era ella la que se encargaría de conseguir los pases, o más bien la asistente de su padre y ahora seguramente ya estaban agotados, por su culpa se perdería del desfile primera- verano de esta temporada ¡Maldita sea y yo que quería ser la primera de la escuela en tener esa colección, no es justo! Se lamentó mentalmente mientras abría la página tomando un lápiz entre sus dedos.

- Resuelvan los problemas del libro y continúen con estos.- escuchó decir a Gero mientras volvía aún sosteniendo el libro en su mano a su silla detrás del escritorio desde donde los vigiló atentamente. La clase continuó al igual que las demás, aburridas y sin ningún imprevisto llegándose la hora del receso.

La peliazul caminaba acompañada de Milk y Lázuli, aún no podía dejar de pensar en esa tonta de Zuno, sin darse cuenta se reprochó en voz alta captando la atención de sus compañeras.

- Esa Zuno, ya me las pagará.- musitó apretando su puño con rabia. Durante su andar ignoraba las miradas de los alumnos que estaban en los pasillos y que posaban sus ojos en ella murmurando halagos un tanto obscenos hacía su persona. El trío de chicas se abrió paso entre la multitud que se hacía a una lado despejándoles el camino a las "reinas" de la escuela, todos las admiraban por una u otra razón, ellas eran las porristas encargadas de animarles los partidos más importantes a los equipos de la escuela, cuyo capitán del área de fútbol era Yamcha, un chico de la misma clase alta, muy guapo… novio de la ojiazul.

Las compañeras de Bulma al igual que la mayoría de los estudiantes de esa preparatoria eran hijos de hombres acaudalados, siendo Lázuli la chica linda y ruda del grupo, hija del profesor Maki Gero, un veterano maestro de álgebra de ese mismo colegio que al igual que de Lázuli era padre de Lápiz. Milk Ox Satán, la muchacha bien educada y recatada era huérfana de madre, la joven era hija del alcalde de la ciudad siendo esta una de las niñas más ricas del colegio. Zuno Okawa, la joven nerd más apegada a Bulma era hija de un reconocido abogado de la ciudad, famoso por haber llevado casos de gente de la farándula.

- ¿Qué pasa, tienes algún problema con Zuno Bulma?- preguntó la rubia una vez que llegaron hasta una mesa redondeada de madera situada en medio del jardín trasero del colegio donde tomaron asiento colocando sobre ésta su almuerzo, el de todas consistía en frutas o verduras y no precisamente porque eran esclavas de alguna dieta, sino que tenían como regla no comer comida chatarra delante de toda la escuela, solo lo hacían es casa o en las pijamas que organizaban de vez en cuando puesto que tenía una imagen que cuidar.

- Si.- suspiró la ojiturquesa dejando de lado el popote de su jugo que succionaba para quejarse con el resto de las muchachas de la traición que la peliroja le había hecho.

- ¡Se atrevió a dejarme plantada! Habíamos quedado hoy de asistir juntas al desfile de esta tarde en la plaza después de clase y resulta que precisamente hoy faltó.- chilló encolerizada. Ambas rieron ante ella al ver como las mejillas de la muchacha se teñían de rojo así como casi todo su rostro debido al enojo que la invadía, no era sorpresa para la rubia y la morena esa reacción de de su parte. Sabían que para Bulma Briefs el llevar la ropa de la temporada era lo más primordial.

- Bulma, Zuno si asistió hoy a clases, lo que sucede es que está con ese bombón.- comentó Lázuli mordiendo su labio inferior mientras llevan un pedazo de melón a su boca.

- ¿Bombón?- cuestionó Bulma sin comprender a la muchacha.

- Se refiere al chico nuevo que se nos unió esta mañana que llegaste tarde.- respondió Milk quien por primera vez dejaba de ver hacia su lado derecho donde se encontraba Goku, el chico que a ella le gustaba y de quien estaba enamorada desde hace mucho, el joven estaba acompañado de su hermano Raditz, Turles y Nappa, estos dos últimos molestaban a un sujeto tímido de primer año como los abusivos que eran.

- ¿Hay un chico nuevo en nuestra clase?- preguntó la peliazul alzando la ceja rememorando que ese día no había notado a nadie nuevo en el salón.

- Si así es, y esa mustia de Zuno fue muy afortunada en ser ella quien le diera la bienvenida a ese cuero, mi papá debió de elegirme a mí para hacerlo.- renegó Lázuli en tono reprochable. El estudiante nuevo le pareció sumamente encantador, como ninguno de los que había visto, esas facciones endurecidas y masculinas a pesar de su joven edad le daban un aspecto de chico rudo como los que a ella le gustaban, que decir de su cuerpo tonificando, a leguas se veía que se ejercitaba.

- ¿De verdad es tan guapo?- exclamó la ojiazul más interesada pensando en que Zuno ya se había tardado.

- Demasiado.- respondió la rubia con una mirada maliciosa.

- Es extraño que Zuno aún no regrese.- manifestó la chica mirando hacia todos lados con la esperanza de verla.

- ¡Por favor! si ella no es capaz de hablarle ni hasta al más tonto de la escuela, es más, ni siquiera a ese distraído de Goku ha podido conquistar.- comentó Lázuli divertida esperando la reacción de Milk contagiando con su humor a Bulma quien soltó una risilla.

- ¿Por qué dices eso? ¿A caso Zuno está interesada en mi Goku?... digo Goku. ¡Anda quiero la verdad! ¿Tú qué sabes?- inquirió levantándose de su asiento golpeando con sus manos la mesa tirando el jugo de la peliazul, estaba que echaba chispas del coraje con los dientes casi rechinando, en esos momentos se sintió traicionada por sus amigas.

- Oye espera ¿Qué te pasa?… No es para que te pongas así, era solo una broma.- objetó la rubia exaltada por la reacción de su seria compañera.

- ¡Esa tonta de Zuno no va a ganarme a mí pretendiente! ¡Él es solo mío!- las miró con los ojos chispeantes alzando su puño, se le miraba muy decidida a pesar de que llevaba toda la prepa enamorada del joven Son, más nunca se había atrevido si quiera a hablarle. La morena se relajó dejándose caer en su asiento una vez aclaradas las cosas, no era un secreto para sus amigas que ella estaba loca por Goku, así que confiaba en que tanto Zuno como las otras que respetarían sus sentimientos, no podría llamarlas sus amigas si hicieran lo contrario ya que para ellas estaba prohibido ganarse al chico en prospecto o andar con el ex novio de alguna si querían que su amistad perdurará, aún sentía su sangre hervir, el sentimiento de tenerlo cerca y no poder hablarle la estaba matando, el siempre se juntaba con los chicos populares, era tan guapo y las tipas resbalosas les sobraban.

- ¡No soporto a esa golfa de Maron! ¿Qué hace ahí con ellos esa ofrecida?- rezongó la pelinegra preocupada mirando junto a esa coqueta a Zangya, ambas merodeaban cerca de los chicos. Se sintió defraudada e insignificante en esos instantes, ella no podía competir con ninguna de esas muchachas lindas, miró a Lázuli y Bulma, sus compañeras eran tan bellas y tenían muy buen gusto en su vestir, que decir de la ojiturquesa, con ese físico tan delicado parecía un maniquí, suspiró triste, ella era alguien en esa escuela por juntarse con sus amigas las populares, sabía que no destacaba al igual que ese par, nadie volteaba a mirarla como lo hacían con Briefs. Agachó su cabeza recostando su rostro de lado sobre la mesa, seguramente su amor imposible prefería a una de esas zorras tan bien agraciadas que lo rodeaban o a cualquier otra antes que a ella.

- ¿Que te sucede Milk? Primero tiras mi bebida y ahora te comportas extraña.- preguntó la ojiazul ofuscada por la actitud de la chica Ox Satán, más Lázuli que había aprendido a leerla bien supo qué era lo que la acongojaba.

- ¿Por qué no vas y le hablas?- sugirió de repente captando la atención de la morena que alzó su mirada para concentrarse en la vista azulada de la rubia.

- ¿A qué te refieres?- inquirió irguiéndose de manera nerviosa notando la mirada lasciva de su amiga.

- ¿Te refieres a Goku Lázuli?- cuestionó Briefs comprendiendo y le pareció lo correcto, no sabía a ciencia cierta cuanto tiempo llevaba Milk enamorada de Goku, pero siempre la escuchaba lamentarse sin siquiera dar el primer paso, así que siendo ella una de sus mejores amigas se sintió comprometida a darle un pequeño empujoncito, tal vez a él la pelinegra no le era indiferente, nunca lo sabría sino intentaba nada.

- ¡Si por supuesto que él!- expresó la rubia para ambas harta de la situación de su compañera, estaba cansada de sus lloriqueos infundados y constantes por ese chico tonto. Sabía que él no era como el resto de sus acompañantes, quizá solo estaba con ellos por ser hermano de Raditz, sin mencionar que también Turles era parte de su familia, Goku era tan diferente al resto de ellos, de esos mal vivientes y groseros empezando con el mastodonte retardado de Nappa.

- Pero… pero ¿Qué es lo que podría hacer? ¡Mírenme!- exclamó desanimada fijando sus orbes azabaches en todo su atuendo, desde sus calcetas largas al igual que su falda, la blusa la llevaba holgada escondiendo bajo esta una esbelta figura que le daba pena mostrar y de la cual sus amigas se habían percatado. Goku no resultaba ser un chico superficial, pero ella necesitaba darse a notar.

- Pues solo ponte a pensar.- indicó Bulma animada.- Son es un tragón incorregible y a ti se te da cocinar muy bien, porque...mmm no se, lo invitas a comer a tu casa o algo por el estilo.- agregó haciendo una mueca pensativa amurrando sus labios.

- Un cambio de Look tampoco te caería mal.- comentó la chica ruda.

- ¿De verdad ustedes me ayudarían?- expuso Milk con los ánimos subidos agradeciendo tenerlas por amigas.

-¡Por supuesto Milk! ¿Por qué no trabajemos en eso este fin de semana? Es más, el nuevo traje de animadora se te verá muy bien.- respondió con júbilo Briefs, ella había estado trabajando en un nuevo diseño para el uniforme que usaban ella y el resto de las porristas.

- ¿Nuevo uniforme?- inquirió Lázuli despegando su vista de la pantalla del teléfono celular.

-¡Sí!- exclamó Bulma sacando del bolsillo de la blusa blanca del uniforme escolar que tenía a la altura de uno de sus senos su móvil, mostrándoles las fotos de los posibles diseños el cual tenía que escoger todas las chicas, el que aprobaran sería elegido para la final del partido de fútbol que jugarían en dos meses sus compañeros.

-Tienes razón, el actual ya está muy viejo.- opinó la rubia mirando con atención el teléfono de su amiga mostrando favoritismo por algunos trajes un tanto atrevidos.

- Si los chicos siguen avanzando cuando menos lo esperemos nuestro colegio será el nuevo campeón de los interestatales.- respondió con entusiasmo la peliazul al recordar que su novio Yamcha era el líder del equipo de futbol.- El lunes o martes haré una reunión en el gimnasio de la escuela con todas las chicas y ahí se los mostraremos, espero que ustedes no falten.- comunicó guardando su celular en su bolsillo al mirar la hora en este dándose cuenta que estaba por terminar el receso.

- Si, está bien.- comentaron Milk y Lázuli al unísono haciendo lo mismo que su compañera disponiéndose a reanudar sus clases, aún no se levantaban de sus asientos cuando la última mujer que integraba el cuarteto se les unió corriendo agitada, descubriendo que ya no le daría tiempo de almorzar con ellas.

- Perdón chicas, pero esa guía se alargó demasiado.- comentó tomando asiento frente a ellas que la miraban expectantes.

- No te preocupes Zuno, quedan cinco minutos es mejor que te des prisa… pero dime una cosa ¿Trajiste contigo las entradas para la tarde?- preguntó la peliazul animada, su buen humor de esta mañana había regresado junto con la peliroja, ya solo faltaban escasas horas, los minutos que faltaban transcurrieron mientras Zuno comía, Bulma le sugirió pasar antes al salón de belleza en esa hora que tenían libre anterior al desfile a lo que su compañera no objetó.

- Y dinos Zuno ¿Cómo te trato ese chico nuevo? El que está como quiere.- curioseó Lázuli alzándole en repetidas ocasiones la ceja derecha mostrando gran interés en saber, aunque de algo estaba segura, esa tonta de su amiga no ha de haber sacado provecho de la cercanía y privacidad con semejante hombre, siendo como era, bastante cohibida.

- Pues… es un muchacho muy guapo.- contestó retraída engullendo su comida teniendo la total atención de las tres.- Pero lo que tiene de guapo lo tiene de grosero.- esta vez arrugó el entrecejo al recordar cómo el tipo después de ser tan amable en mostrarle todas y cada una de las instalaciones del colegio, al final del recorrido no dijo ni un simple gracias ni una palabra de aliento, se había mantenido en el total silencio en el trayecto.

- Yo creo que le están dando mucha importancia a ese sujeto, la verdad no creo que sea tan guapo, o al menos no más que mi novio Yamcha.- disertó la ojiazul quien comenzaba a aburrirse de las pláticas donde ese tipo era el tema de conversación, pero había algo que si llamó su atención, era raro que Zuno se expresara así de un joven, gracias a eso una latente curiosidad en ella emergió, tendría que verlo para creérselo.

-Ya lo conocerás.- expuso Lázuli poniéndose de pie mientras las demás la imitaron dispuestas a emprender su marcha con rumbo a las aulas. Minutos después, el timbre se escuchó dando inicio a la reanudación de las clases, era viernes y los muchachos no podían estar más motivados por el fin de semana en puerta donde los del grupos "B" se divertía en la vida nocturna que la parte sur de la ciudad les ofrecía, solían disfrutar de los sábados y domingo en excesos, uno de los pasatiempos favoritos eran las carreras que se organizaban en los suburbios siendo estos lugares más que perfectos para llevar a cabo ese tipo de eventos, las apuestas, el alcohol y el sexo eran expuestos en las calles vacías de ese sitio con difícil acceso para la policía puesto que esa zona era controlada por bandas ilícitas.

Los alumnos de la escuela Orange Star Hight School, Ginyu y compañía, eran los organizadores de dicho evento teniendo los mejores corredores, siempre se quedaban con la mayoría de las ganancias que las apuestas de los espectadores les dejaban, de vez en cuando también el de las victorias que ellos mismos injustamente se adjudicaban dividiéndolos en dos bandos despertando una eterna rivalidad, no solo por la competencia de las escuelas sino por el lado contrario de la ciudad a la que pertenecían.

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Tardó un poco más de 20 minutos para llegar a su casa, vivía en un vecindario de clase media alta, no era una mansión como algunas que había visto en el trayecto del camino pero era cómoda. Suficiente. Lástima que su odioso padre arruinara la tranquilidad que sentía cuando estaba solo con su madre y hermano. Aparcó frente a la residencia y se bajó de la moto llevando consigo el casco que se quitó además de las llaves, se sentía un tanto irritado, no sabía si era por saber que retomaría sus clases en un nuevo colegio puesto ya que eso implicaba conocer nuevas personas o por estar llegando a su casa, esa que a veces se convertía en un infierno. Abrió la puerta con la llave que tenía junto a la de la moto en el mismo llavero y en cuanto pasó por la puerta principal miró que Tarble corrió hacia él abrazándose a su pierna, no tardó mucho en escuchar su llanto y descendió la vista observando al chiquillo esconder su rostro en su muslo que apretaba con fuerza con sus pequeños brazos.

- ¿Qué sucede Tarble?- preguntó moviéndolo por el hombro pero no logró apartarlo ya que el niño se aferró con más fuerza a su pierna, el joven suspiró profundo tratando de tener la mayor paciencia posible con su pequeño hermano, suspiró profundo dejando caer la mochila a su lado en el piso y ejerció más fuerza en el hombro del menor hasta soltarlo de su agarre, buscó con su mirada sus ojos encontrándolos húmedos y con lágrimas que bajaban por sus mejillas.

- Hermano.- murmuró con voz ahogada, el mencionado se acuclilló para quedar a la altura de infante y pasó su mano por su cabello alborotándolo.

- ¿Por qué lloras?- inquirió observando que suspiraba una y otra vez en un intento por calmar su llanto, agachó la cabeza junto a su mirada hasta al piso e inmediatamente volvió a subirla lanzándose a abrazar a su hermano mayor por el cuello, había sentido tanto miedo.

- ¡Es papá!- gritó con el rostro escondido en la garganta de Vegeta que correspondió al aferre del menor intuyendo que el maldito viejo había hecho algo que tenía así de asustado a Tarble.- Golpeó a mamá.- agregó en tono de voz temeroso alejándose del joven para verlo.- Le dio un puñetazo en su rostro.- finalizó pasando el dorso de su manita por su nariz.

- ¿Estás seguro de lo que dices?- cuestionó Vegeta mirando al chiquillo sintiendo a su sangre hervir de rabia, claro que no dudaba de las palabras del niño, pero solo quiso persuadirlo un poco para que ya dejara su llanto agudo, seguramente había sido traumante para él presenciar al bastardo golpear a su progenitora.

- Vegeta.- escuchó la voz de su madre que venía bajando por las escaleras desde la segunda planta, él alzó la vista poniéndose de pie yendo directo a ella, la mujer retrocedió un paso cuando miró a su hijo acercarse más no pudo escapar ya que él la tomó de la mano.

- Maldita sea… es cierto.- susurró en tono lúgubre endureciendo su mirada al percatarse del pómulo oscuro por el hematoma en el rostro trigueño de la femenina.- ¡Ese imbécil te golpeó nuevamente!- gritó soltándola marcando con dureza el ceño, corrió escaleras arriba preso de la ira pasándole de lado a su madre ¡Le daría una lección a ese mal nacido en cuanto lo encontrara!

- ¡Hijo!- llamó su madre con voz alta al verlo perderse en la segunda planta.- ¿Adónde vas?- preguntó yendo tras él sujetando la falda de su vestido para no tropezar con esta.

- ¿¡Dónde estás maldito bastardo!?- bramó entrando a la habitación de los adultos buscándolo con desesperación.

- ¡Vegeta tranquilízate! Tu padre está en el trabajo.- confesó entrando con el joven a su habitación.

- ¡Juro que de esta no se salva madre! ¡Mira cómo te ha dejado!- aseveró acercándose a ella tomando con su mano la barbilla de la mujer para escudriñarla mejor.

- Por favor hijo no discutas con él.- pidió temiendo por el muchacho, sabía que el chico la defendería pues así lo había hecho desde hace un par de años en los que él ya se sentía con la fuerza suficiente para enfrentar a su esposo, pero siempre el chico terminaba con un par de golpes por tratar de protegerla. Le había advertido a Tarble que no le dijera nada para evitar conflictos pero el niño la desobedeció. No había podido evitar que el hombre le diera ese puñetazo, toda la mañana su pequeño había presentado fiebre debido a un resfriado y ella no tuvo tiempo para preparar el almuerzo, cuando su marido llegó encontró la cocina vacía, así que sin dudarlo subió a buscarla encontrándola en la recámara de su hijo menor, exigió una explicación pero para él no fue suficiente cuando la mujer le dijo que estuvo atendiendo a su niño enfermo, le soltó el golpe en su rostro gritándole lo inútil y buena para nada que era, después de eso él había regresado a su trabajo. El chiquillo que observó todo desde la cama pensó que en cuanto su hermano llegara se lo contaría a pesar de los consejos de su madre.

- No me digas lo que tengo que hacer.- gruñó soltándola para salir de la habitación encontrándose a Tarble en el pasillo del segundo piso donde estaban, Viara, la madre de Vegeta, caminó hasta el pequeño para tomarlo en brazos verificando con el contacto que su temperatura había bajado.

- Tu padre salió de viaje de trabajo, no volverá en una semana.- comentó la femenina haciendo que Vegeta detuviera sus pasos, el joven miró a la mujer enmarcando con más fuerza el entrecejo, ya se llegaría el día en que ese maldito pusiera un pie en la casa, no se la dejaría pasar aunque tardara meses en llegar.

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Las horas de clases por fin habían terminado, la mañana pasó lenta y tormentosa para los jóvenes Son y sus amigos, el menor de ellos bajaba por las gradas que daban al estacionamiento de la escuela rumbo al coche acompañado de Nappa, su hermano mayor y su primo. Raditz, sacó del bolsillo de su pantalón las llaves del lujoso auto deportivo que estaba estacionado accionando la alarma para abrirlo, seguido de ello los demás chicos se detuvieron a la espera de que el de cabellera larga abriera la cajuela depositando sus pertenecías dentro de esta.

- Escuché que mañana vas a correr.- habló Goku en tono de reclamo acercándose a Raditz pues para él ya no era un secreto que su hermano mayor participaba en carreras clandestinas. Estas se llevaban a cabo por las noches en los suburbios de esa misma ciudad hacia el sur donde el menor de los Son junto a Nappa y Turles siempre lo acompañaban.

- Así es Kakaroto, ¿Y por qué me hablas en ese tono?, más te vale que sigas manteniendo la boca cerrada porque si mis padres se enteran te daré una golpiza.- dijo mirándolo de manera amenazante, sin embargo el muchacho no se inmutó, Raditz ya no era rival para él desde hacía mucho tiempo, los días del hermano mayor abusivo habían quedado atrás pues él había crecido, y al contrario de ese trío que pasaba los fines de semana metidos en el taller y en bares de juerga, él usaba su tiempo ya sea en el gimnasio de la escuela o en el de su propia casa, teniendo siempre como prioridad el ejercicio y las artes marciales.

- ¿Quieres intentarlo hermano?- lo retó con una sonrisa desafiante poniéndose en posición de combate ante la mirada de asombro y burla de su primo y amigo que decidieron intervenir antes de que se desatara una pelea.

- ¡Eres un insolente Kakaroto! Te estás ganando una paliza a pulso y con gusto te la daré para que te eduques.- alegó avanzando hacia él dispuesto a propinarle un puñetazo cuando Nappa se le atravesó.

- Ya tranquilízate Raditz y guarda eso para los Ginyu el día de mañana, o ellos si te darán una buena tunda.- le advirtió el joven calvo intentado calmarlo.

- Basta Kakaroto… entremos al coche, de aquí iremos a una pizzería, muero de hambre e imagino que tu también.- expuso Turles tomando por los hombros a su primo andando con él hacia el auto cambiándole por completo el ánimo al hablarle de comida. Raditz, se quedó por unos momentos pensativo acompañado del enorme joven que lo miraba expectante.

- Esos infelices ya se han burlado mucho de nosotros.- comentó Nappa una vez a solas con su amigo.

- Tienes razón.- concordó Raditz respirando hondo, pensó que una pelea con su hermano menor no valía la pena, tenía otras cosas más importantes en qué pensar como en hacerse de un mejor motor para su auto ¿Pero de qué manera si dependía de sus padre?, además, el motor actual estaba en buenas condiciones ¿Qué pretexto les podría poner para que le compraran otro? Llevaba días pensándolo y llego a la conclusión de que no tenía otra opción. Soltó una sonrisa cínica que su enorme compañero logró descifrar al instante, él desde un principio lo había sugerido, más no creyó convencerlo al provenir Raditz de una buena familia, nunca se imaginó que el joven llegara a tanto, pero ya estaba decidido.

- ¿Estas pensando lo mismo que yo Nappa?- preguntó convencido.

- Esta bien, hagámoslo.- se expresó con convicción tomando el lugar del copiloto mientras Raditz iba al volante de su coche. El resto de la tarde tendrían trabajo que hacer y mañana por la noche una carrera que ganar. Una vez que el auto emprendió su marcha con rumbo a la pizzería más cercana, tras de ellos se estacionó la limusina con el logotipo de la corporación cápsula, Bulma y Zuno después de despedirse de Milk y Lázuli en la entrada del campus abordaron el auto ordenando al chofer ser llevadas hasta la plaza comercial donde las esperaba el estilista de la peliazul quien había hecho previa cita durante las clases, esa tarde quería lucir despampanante aunque no le diera tiempo de ir a su casa a cambiarse, ahí harían tiempo justo para llegar al desfile después de una hora.

El evento exclusivo se llevó a cabo en las instalaciones de la tienda de la marca de renombre, los organizadores les dieron la bienvenida, la mayoría de las personas que se paseaban en la pasarela de difícil acceso eran exclusivamente treinta, influyentes al igual que la chica Briefs y su amiga Zuno. Algunos reporteros y fotógrafos también hacían ahí su acto de presencia. Los presentes tomaron asiento en las sillas de adelante, después de unos largos minutos para las jovencitas se llegó el momento dando inicio al desfile de la ropa de última temporada.

Las horas transcurrieron, el tiempo que duró el espectáculo fue breve a diferencia del que tardaron ambas en escoger los atuendos que más les gustaron, una vez elegidos ordenaron el envío que les serían enviados en el transcurso de una semana a cada una hasta la puerta de sus casas. Para cuando salieron del centro comercial ya se había hecho de noche, regresaron al aborde del vehículo de la familia de Bulma, estaban tan hambrientas y exhaustas que antes tuvieron que hacer una parada en un estacionamiento de comida rápida, venían comiendo y conversando en la limusina cuando está comenzó a acercarse a la casa de la peliroja.

- Ibrahim, por favor detente en la casa de Zuno, solo será por unos minutos.- pidió Bulma a su chofer desde la parte trasera del vehículo.

- Como diga señorita.- contestó el maduro hombre bien parecido de cuerpo corpulento, dobló a la derecha estacionándose justo en frente de la mansión Okawa en la que residía la mejor amiga de la peliazul. Bulma conocía a Zuno desde el preescolar no pudiendo jamás separarse. Los Okawa eran socios en algunos negocios del viejo Briefs, amigos cercanos que compartían momentos importantes como la navidad y el año nuevo, qué decir de las graduaciones de sus hijas en las que les celebraban a la par cumpliendo hasta la última exigencia de parte de sus únicas hijas.

- Te veo mañana en la noche en tu casa.- indicó Zuno al despedirse de ella con un beso en la mejilla cuando el chofer abrió la puerta para que la chica bajara.

- ¿Mañana irás a mi casa?- preguntó extrañada por sus palabras.

- Claro que sí… recuérdalo, por la emoción del desfile olvidaste el fin de semana de chicas, mañana toca en tu casa.- afirmó con una sonrisa divertida por el descuido de la ojiturquesa bajando del auto de esta. Bulma era casi perfecta en todos los ámbitos de su vida, más era demasiado distraída, el único defecto que le veía a su mejor amiga a la que ella quería tanto como admiraba, y como no, si había estado en los momentos más duros de su vida, el más difícil fue cuando su hermana mayor falleció. La peliazul jamás la abandonó y luchó por ayudarla a salir de su depresión. Así que esa era solo una de las razones por las que la apreciaba tanto.

- Es cierto, la pijamada ¡Rayos cómo pude olvidarlo!- exclamó con vergüenza.- Pero no se preocupen, tendré todo listo mañana, en la noche las espero puntuales, te mandaré mensajes.- comentó la heredera de la corporación despidiéndose de Zuno una vez el chofer se subió al auto y arrancó.

- Está bien hasta mañana, buenas noches.- respondió moviendo su mano en señal de despido, una vez la peliazul partió caminó con dirección a su hogar, estaba exhausta por lo que ansiaba llegar hasta su cómoda cama, las compras con Bulma casi siempre llevaban un día entero.

Ya habían transcurrido un par de minutos desde que dejó a su amiga en su casa cuando su celular timbró dentro de su bolso, rápidamente lo sacó mirando en la pantalla el nombre de Yamcha, no había olvidado que habían quedado de salir a cenar esta noche, pensó en seguida en cambiar los planes al notar sus pies adoloridos pero vino a su mente la idea de hacerlo en su casa, la comida sería de mejor sazón que cualquier fino restaurante si era cocinada por su dulce madre.

- Hola.- contesto con voz melosa a su novio desde hace dos semanas.

- Hola preciosa, te llamo para decirte que no podré ir a verte, surgió un inconveniente, lo siento linda fue de improviso.- lo escuchó decir de manera acelerada, parecía como si tuviera prisa por algo, apenas y pudo percibir los ruidos del fondo que se escuchaban a lo lejos, parecía música si no se equivocaba, de todos modos no sería la primera vez que le mentía, eso le entristeció, apenas llevaban saliendo unos días y ese muchacho no paraba con sus mentiras, arrugó el entrecejo molesta reponiéndose de su repentino sentimiento.

- No te preocupes Yamcha, ya será otro día.- respondió tratando de sonar lo más seca posible, pero un nudo se formó en su garganta por lo que tragó evitando soltar una lágrima.

- Está bien linda, gracias por comprender, te amo y te veo el lunes en la escuela.- contestó el joven cortando la comunicación sin esperar a que ella se despidiera, la peliazul apartó el móvil de su oído mirando en la pantalla que la llamada había finalizado, en ese momento pensó en cómo su relación con el capitán del equipo de fútbol de la escuela había comenzado, la atracción que había antes ambos era indiscutible, sin embargo ella en el fondo sabía que era más que superficial, a ella siempre le gustó ser el centro de atención, estar en boca de todos por sus habilidades o virtudes, siendo la alumna más hermosa y popular la relación de la capitana de las porristas con el del líder del equipo de fútbol era la novedad en el colegio, su noviazgo era criticado desde todo los aspectos, tanto por enviada de parte de femeninas que estaban enamoradas de Yamcha como por chicos que ella había rechazado en un pasado, al principio se sintió feliz al darle el sí al muchacho, ahora se daba cuenta de que no todo en las relaciones era color de rosas. Movió su cabeza intenta borrar sus pensamientos, no quiso seguir atormentándose imaginando el fracasado futuro de lo que había entre él y ella. Llevó su atención al camino dejando de lado su celular percatándose de que estaban llegando, esperó a que el auto se detuviera en la entrada para bajar y entrar en la casa, iría a la cama temprano después de un relajante baño, de ninguna manera permitiría que ese infiel le arruinara el día.

Al día siguiente por la tarde tal y como lo habían planeado, Milk, Zuno y Lázuli se presentaron en la recepción de Capsule Corporation con todo tipo de frituras y golosinas, pidieron a algunos empleados llevar las maletas a la habitación de Bulma. La ojiazul estaba con su madre tomando el té en el jardín cuando le fue anunciada la llegada de sus amigas, de inmediato subió con ellas hasta su habitación en el segundo piso.

- Chicas, ya están aquí bienvenidas.- saludó a cada una con un beso en la mejilla, esa noche tenían como propósito desvelarse comiendo, charlando, bailando y cantando tanto como el cuerpo aguantara. Los padres de la peliazul salieron por la noche dejándolas solas en la gran casa. Se encontraban en la alfombra rosa del piso de la habitación, Milk peinaba el cabello de Zuno en una trenza mientras Bulma comía helado y Lázuli les contaba una aburrida historia de terror que lejos de darles miedo les daba risa, no prestaban demasiada atención a ello, tal vez eso les daría algo de miedo si estuvieran en primaria, pero no ahora que eran ya unas mujercitas.

- Bueno porque mejor no cambiamos de tema.- propuso la ojiturquesa dejando de lado el bote de helado vacío mientras Milk terminaba con la cabeza de Zuno dejando los cabellos rojos atados en un moño que le encantó a peliroja la cual tomo un espejo para verse. Ataviadas con sus cortas pijamas de shorts y blusas de tirantes siendo cómodas en ese cálido clima del verano, todas se acomodaron en círculo a la espera de una nueva confesión por parte de alguna. Lázuli tomó su almohada yendo al encuentro situándose al lado de Bulma, puso el cojín sobre sus muslos emocionada para estar más cómoda, desde ayer se había quedado pensado en el chico nuevo, nunca había visto a un hombre más atractivo como ese.

- Con ese mango sería capaz de llegar a todo.- pensó en voz con la vista perdida en un punto inespecífico de la habitación alta mordiendo su labio inferior solo de imaginarse a ella y él en una escena candente.

- ¿Hablas del chico nuevo?- cuestión Zuno que mordía una manzana roja sintiendo en sus papilas el delicioso sabor dulce de la fruta.

- Por supuesto que si tonta, ese tipo está como quiere, yo sería feliz de estar en su cama aunque sea una noche.- comentó sin pena alguna ante sus amigas que abrieron la boca sorprendidas por su falta de pudor.

- ¡Pero Lázuli tu eres virgen!- exclamó Milk espantada más que el resto al ser la más recatada del grupo, le asustó la idea de que la rubia ya no fuera pura como ella y las otras muchachas.

- Ya no lo soy.- confesó al tiempo que negaba con su cabeza.

- ¡Qué!- gritaron al unísono asombradas, se preguntaron internamente en qué momento tal hecho se concretó. Zuno que estaba comiendo su fruta roja casi se había atragantado con ella al escuchar la noticia.

- Cuéntanos Lázuli ¿Te dolió?- inquirió la peliazul más que interesada por saber de la boca de su amiga sobre los hechos de perder la virginidad.

- Dinos con quién fue ¿Cuál es el nombre del chico?- preguntó la peliroja dejando de lado su alimento y acercándose más a la rubia que las miraba con una sonrisa pícara al recordar cómo había pasado a ser toda una mujer.

- ¿De verdad quieren saberlo?- preguntó mirándolas asentir rápidamente.- Deben prometer no decirle a nadie, este es un secreto entre las cuatro.- manifestó mirando a cada una que estaba expectante porque ella hablara.

- Está bien lo prometemos.- respondió Bulma más que interesada.

- Si Lázuli dinos.- concordó Zuno sin dejar de ver a su amiga rubia, Milk se quedó callada, estaba aún sorprendida.

- Está bien.- dijo suspirando acomodando sus brazos sobre la almohada que estaba en su regazo.- Fue una vez que…- esa noche la rubia les reveló sus íntimos secretos a sus amigas que la escuchaban con curiosidad.

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Mientras tanto en el sur de la ciudad se llevaba a cabo el evento ilícito donde los estudiantes de la Orange Star Hight School caminaban de un lado a otro sobre la explanada llena de autos de carreras lujosos los cuales reposaban sobre la superficie del duro concreto, el clima era fresco y se vivía la adrenalina de ver los costosos coches derrapar sobre las curvas más peligrosas del lugar. El buen ambiente se avecinaba con la llegada de las guapas mujeres que acudían al sitio a mezclarse en el ambiente entre hombres, sexo y alcohol. La música en algunos autos resonaba fuerte animando a unos cuantos a bailar, era noche de fiesta, noche de disfrutar. Las parejas permanecían en espera por saber quién sería el ganador, el dinero que apostaron estaba en juego y no eran solo pocos pesos. Turles, Nappa y Goku observaban como el auto de Raditz se quedaba varado en la parte final de la carretera, lo más seguro es que había experimentado una falla. Se alejaron del bullicio de todas las personas corriendo hasta la pista improvisada donde el joven sentado sobre el asiento con su cinturón puesto se lamentaba por otra pérdida más de su dinero, orgullo y tiempo en ese sitio.

- ¿¡Qué rayos fue lo qué pasó Raditz!?- preguntó Turles al llegar donde su primo, pues el festejo de los otros tipos especialmente el del capitán logró ponerlo de mal humor ¿Cómo era posible que de seis carreras seguidas solo hayan podido ganar una? El robo a mano armada de ayer para conseguir la pieza faltante del auto no había valido la pena. Mientras auxiliaban a su compañero a lo lejos se podía escuchar los gritos de sus contrincantes, Ginyu, Burter y Recoome acompañados de la multitud.

- ¡Felicidades mi amor!- chilló la novia del capitán Ginyu acercándose a este en cuanto lo miro descender del auto, él se bajó en seguida recibiendo entre sus brazos a su exuberante mujer con la que llevaba saliendo desde hace un par de años… Violeta una chica joven de piel blanca, ojos negros y cabello púrpura haciéndole honor a su nombre.

- ¿¡Maldita sea qué es lo que está pasando!? Estoy seguro de que algo está mal con el coche.- se expresó Raditz renuente a seguir con esa cadena de derrotas.

- El próximo fin de semana tendrán la revancha y está vez esos idiotas no correrán con la misma suerte.- bramó Nappa con seguridad en sus palabras mirando a los imbéciles burlarse de ellos.

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Agradecía mentalmente suspirando con pesadez mientras se bajaba de su moto negra en el estacionamiento del colegio que su padre no se había aparecido el fin de semana en la casa, como su madre lo había dicho, estaría fuera por cuestiones de trabajo una semana, por lo menos la había pasado tranquilo en ese aspecto cuidando del pequeño Tarble que ya no había presentado fiebre pues el resfriado estaba pasando, el chiquillo había estado más irritable que de costumbre, quiso pasarse en su regazo casi todo el fin de semana viendo películas, no había podido decirle que no, estaba enfermo y quería evitar su llanto a toda costa, así que en contra de si mismo aceptó que el mocoso mimado no se le despegara esos dos días. Quitó las llaves de su moto dejando el casco sobre esta y las guardó en la bolsa de su pantalón, caminó atravesando el estacionamiento con su mochila en la espalda, había leído algunos capítulos de los aburridos libros pero al final le había terminado hastiado de la lectura sin sentido prefiriendo ponerle su total atención a su hermano ¿Por qué rayos tenías que estudiar historia si eso ya había pasado hace siglos? Malditos programas estudiantiles esclavizadores gobernados por la dictadura de los decrépitos profesores. Se abrió pasó entre la multitud de estudiantes que llegaban invadiendo la entrada al edificio, algunos chocaron con él pero le importó poco que casi cayeran, las chicas de primer año que estaban en los pasajes fijaron sus ojos en el estudiante que nunca habían visto, se escuchaban rumores de que el viernes se había presentado un alumno bastante llamativo y que sería parte del segundo año en el grupo "A", ahora sus ojos coquetos lo comprobaban al mirarlo caminar dentro del campus, en verdad que era atractivo pensaron algunas mientras otras miraron en él su maldita arrogancia que solo lo hacía lucir más interesante, lo observaran por donde lo observaran, era endemoniadamente encantador.

El fin de semana Vegeta se tomó el tiempo de leer con detenimiento el par de hojas que el director le había entregado, ahí estaba señalado el número de casillero que le asignaron así como la clave de acceso y su ubicación que indicaba que estaba en el primer piso en el pasillo de la derecha, recordando aquello dirigió sus pasos hasta allí, no pensaba cargar con todos esos estorbosos libros todo el día, había memorizado la contraseña así que con sus ojos buscó el número de su casillero y marchó con pasos firmes a este, estaba mirando el número de cada uno colocado en la parte de arriba mientras avanzaba sobre sus pasos cuando sintió chocar con algo. Descendió su vista mirando hacia el piso donde una chica estaba de espaldas con los cuadernos sobre su regazo y algunos más a su lado. Sonrió cuando ella fijó sus ojos en él, se notaban chispeantes y molestos, la vio erguirse acomodando su falda que se había subido demás poniéndose de pie con aparente rabia.

La mañana de la peliazul había comenzado de manera agitada, se había levantado tarde por lo que rápidamente se arregló no pudiendo hacer toda su rutina de belleza que solía implementar, pero aún así lucía radiante con lo que pudo hacer en el corto tiempo por su aspecto. Había corrido prácticamente a dejar sus cosas a su casillero cuando chocó con alguien, su trasero dolió demasiado al impactar con el frío suelo y todo lo que traía en sus brazos cayó sobre ella, se quejó de dolor abriendo sus ojos que por inercia había cerrado, pero no contó con lo que vería, enfocó su mirada turquesa en quien la había tirado detallando al sujeto que sonreía con insolencia observándola desde arriba, su cólera fue inmediata ¿Qué se creía ese idiota para burlarse de ella? Sintió su sangre subir a su cabeza ¡Ella era Bulma Briefs! Ese tipo tendría que pedirle perdón de rodillas por su osadía, nadie la tocaba y menos le causaba daño.

- ¿¡Qué te pasa imbécil!?- preguntó en un grito arreglando la corbata en su cuello que se había torcido con el golpe. Vegeta que seguía viéndola borró la sonrisa ladina de su rostro marcando más su entrecejo cuando la escuchó bramar en ese tono tan agudo y de forma altanera.- ¡Me tiras y encima te burlas! ¿Tienes idea de con quién estás tratando eh?- agregó amurrando sus labios con rabia al ver al tipo que ahora había puesto una expresión de irritación.

- ¿Con una mocosa petulante y estúpida?- inquirió en una respuesta irónica volviendo a sonreír presuntuoso cuando miró a la femenina abrir la boca ligeramente con sorpresa al igual que sus ojos, Vegeta escudriñó con su obscura mirada las facciones delicadas en el rostro de la mujer frente a él paseando su vista de arriba abajo sobre el cuerpo de la chica.

- ¿¡Qué!? ¿¡Cómo te atreves a hablarme así idiota!?- chilló acercándose a él con todos los ánimos de darle una buena bofetada para ponerlo en su lugar, alzó la manó para golpearlo más nunca llegó a la mejilla del hombre ya que él tomó su muñeca con fuerza atrayéndola a su cuerpo de un tirón. Todos los estudiantes que estaban cerca se detuvieron a observar al escuchar los gritos de la ojiturquesa mirando con asombro cómo discutía con el nuevo estudiante.


RinPink Susaiyajin: ¡Hola! Que emoción saber que les gustó el prólogo de esta nueva historia, agradecemos enormemente su apoyo a cada de una de ustedes que dedican su tiempo a leernos. A mi amiga Viara04 y yo no nos cabe la felicidad en el corazón.

Para la chica que preguntó la edad de Tarble quiero decirle que en el flash back el pequeño acababa de nacer, cumplió un año después de 12 meses desde ese suceso donde Vegeta está protegiéndolo de los abusos de su padre, por eso tiene 4 años, espero me entiendas no soy buena explicando jaja.

Las que me leen desde hace tiempo saben que me gusta llegar a una cantidad de review con cada capítulo, solo les puedo decir que entre más comentarios dejen más rápido escribiremos, así que esas anónimas anímense a dejarnos aunque sea un "Continua", no sean tacañas xdxd

Perdonen por las faltas de ortografía :v

Feliz navidad mis niñas y que tengan una excelente cena en noche buena :3

Las amo :*

Viara 04: Hola aquí les dejamos el segundo capítulo de esta historia que nos tiene con mucho entusiasmo a ambas :3

Comienza el desarrollo de esta y surgen las tramas principales, espero que les guste y nos lo hagan saber, mil gracias por sus comentarios positivos, esperamos actualizar pronto :3 cuídense mucho y felices fiestas. Bye.