CAPITULO II
- ¡No te atrevas ni a pensarlo chiquilla vulgar!- gruñó cerca de su rostro con voz gutural tomando con su otra mano la mandíbula de la hembra que se agitó en un intento por soltarse de su agarre ¡Ese tipo estaba invadiendo su espacio personal! ¿¡Cómo podía ser tan atrevido!? Pudo percibir su aliento fresco golpear sus mejillas cuando él habló notando el aroma a menta de su boca así como el olor a vino amaderado que emanaba de su piel producto del perfume que seguramente usaba.
- ¡No me toques!- chilló ella sintiendo cómo el muchacho que sostenía su cara con su tosca mano movió de un lado a otro su rostro con fuerza mientras la observaba a escasos centímetros.
- Debería de castigarte por ser tan insolente mujer.- articuló fijando su mirada en las orbes turquesa de la peliazul, la chica apreció como su corazón se aceleró al ver esas facciones duras en el rostro del hombre sintiendo temor de sus palabras, parecía que el sujeto hablaba en serio ¿Sería capaz de hacerle daño?- Pero sería una pena marchar de sangre tu hermoso rostro.- añadió soltándola rudamente de un empujón haciendo que ella diera dos pasos atrás. Bulma se quedó estática mirando al salvaje sonreírle con arrogancia cuando le pasó de lado empujándola con su hombro provocando que tambaleara en su lugar.
- ¡Maldito!- gritó ella agachándose a recoger sus cosas de manera apresurada al recordar que pronto sonaría el timbre y si no se apresuraba llegaría tarde a clases, los estudiantes que presenciaron la escena disimularon cuando el nuevo estudiante les lanzó una mirada fulminante mientras se dirigía a su casillero donde lo abrió para dejar ahí alguna de sus cosas, cuando terminó giró el rostro observando a la hembra con la que acaba de discutir a unos metros de él cerrar su casilla donde también había guardado los libros que no necesitaba y luego vio como corría lejos de ahí, sonrió para sí mismo al notar como la falda de la muchacha se levantaba con su trote dejando ver más de sus piernas blanquecinas, sus orbes obscuras no pudieron dejar pasar desapercibido ese panorama.
Cuando Bulma entró al salón aun faltaban algunos minutos para que se llegara la hora de la clase, se sentó de sopetón en su banca dejando caer su mochila con golpe en la mesa donde se recostó con los brazos cruzados y su cabeza sosteniéndola entre estos, respiraba entrecortadamente mientras su corazón galopaba con rapidez cuando a su mente vino la reciente escena ¡Ese idiota! pensó dejando salir un bufido.
- ¿Qué te sucede Bulma?- preguntó Zuno poniéndose de pie al mirar a su amiga entrar agitada a pasos apresurados, se sentó en una silla que estaba frente a la peliazul que alzó la cabeza para ver a la chica que la observaba fijamente.- Te ves muy cansada.- agregó sacando del bolsillo de su camisa a la altura de su busto un pequeño paño blanco que se lo ofreció a la joven para que limpiara un par de gotitas de sudor en su cien. La ojiturquesa lo tomó abriendo su mochila buscando dentro de esta su espejo.
- ¡Maldita sea!- renegó al ver su cabello un tanto revuelto.- ¡Me pasó algo terrible Zuno!- volvió a decir en el mismo tono mientras se limpiaba con el pañuelo, apartó los ojos del espejo y miró a su amiga.
- ¿Terrible?- preguntó la muchacha imaginándose de que algo malo le había ocurrido a la chica.
- Si Zuno, un idiota me tiró cuando iba hacia el casillero y en vez de ayudar a levantarme se burló.- explicó indignada guardando el espejito dentro de su bolso cuando se sintió a gusto con su apariencia más decente al haber acomodado nuevamente su melena.
- ¡Oh mira Bulma! Ese es el chico nuevo al que le mostré ayer el campus.- escuchó que dijo la peliroja así que alzó la mirada sacando la mano de su mochila donde estaba metiendo el espejito, sus orbes turquesa se abrieron con asombro cuando su vista se fijó en el tipo con el que acaba de tener el incidente, lo miró pasar frente a ella casi en cámara lenta, ¡No, esto no puede ser! Se dijo mentalmente sin apartar su escudriño de él que desvió su atención a ella haciendo que su corazón diera un sobresalto cuando aquellos ojos negros llegaron hasta su persona, contuvo el aliento cuando el hombre le sonrió arrogante caminando hacia las mesas que estaban al fondo, la ojiazul no pudo dejar de mirarlo hasta que tomó asiento, incluso se había girado un poco para seguirle el paso, lo vio sentarse y entonces regresó hacia Zuno con expresión estoica mordiendo su labio inferior.
- ¡Bulma, ese chico te sonrió!- dijo con entusiasmo la muchacha tomando las manos de la chica con emoción pensando en que su amiga le había cautivado al atractivo macho que ahora miraba su móvil sin prestar atención a nada más.
- Mi año está arruinado.- pronunció la peliazul aún sin salir de su estado impasible mirando hacia un punto inespecífico en la pared donde estaba colgado el pizarrón blancuzco.
- ¿De qué rayos estás hablando Bulma?- preguntó la muchacha soltando sus manos.
- ¡Ese es el tipo que me acaba de derribar en los casilleros!- bramó enfurecida mirando entrar a Lázuli que se sentó a su lado sin dejar de ver hacia donde el nuevo estudiante estaba.
- ¡Por Kami! En cuanto entré pude notar al fondo a mi futuro novio.- comentó la rubia dejando su bolso sobre la mesa sin dejar de detallar a Vegeta que seguía con la vista en el teléfono en sus manos.
- ¿Qué? ¿Estás loca? Ese tipo es insoportable.- se quejó Bulma acomodándose en el asiento para girar disimuladamente el rostro y ver al maldito altanero atrás.
- ¿Por qué dices eso?- cuestionó Lázuli arrugando el entrecejo al escuchar hablar mal de su novio en puerta, ese chico estaba como quería y si ella se lo proponía sabía que caería para cuando el año estuviera terminando, que ya faltaban solo 3 meses para salir a vacaciones, ese hombre sería suyo a toda costa.
- Bulma dice que ese muchacho la tiró y no fue digno de ayudarle a levantarse.- respondió Zuno con la vista puesta en la rubia que ahora llevó sus ojos a ella.
- ¿En serio?
- Si, es un imbécil.- habló la peliazul con rabia poniéndose recta volviendo a ver a sus amigas, Lázuli rió ante el pensamiento de ver a Briefs tirada en el piso no pudiendo evitar carcajearse.
- ¡Ay Bulma! No es para tanto no te pongas así, tienes que llevarte bien con él porque será mi novio.- indicó mordiendo su labio inferior poniendo nuevamente su mirada celeste en el muchacho. El timbré sonó en ese momento y todas tomaron su posición en sus asientos, la peliazul miró tras Lázuli dándose cuenta de que Milk no se había aparecido hasta ahora y el profesor ya iba entrando.
- ¿Dónde está Milk Zuno?- preguntó en un susurro mirando por el rabillo del ojo al maestro que se sentó en la silla tras el escritorio dando los buenos días que los demás respondieron al unísono, la femenina se encogió de hombros al no tener idea sobre la pelinegra sacando el cuaderno de su morral.
- Anoche me envió un mensaje pidiéndome que les avisara que su padre la había llevado a una conferencia fuera de la ciudad.- respondió la rubia sacando su móvil y mostrándole a sus amigas el texto, ambas chicas miraron la pantalla leyendo en sus mentes comprendiendo la situación.
- ¡Maldita sea! Hoy es la prueba de los nuevos trajes.- se quejó la peliazul molesta mordiendo el borrador en la punta de su lápiz amarillo mirando al profesor que había abierto un libro y escribía en el pizarrón, la ojiturquesa al igual que las demás comenzaron a tomar nota de la clase en donde se presentaba una serie de veinte preguntas relacionadas al área lingüística que el maestro Piccoro impartía, el tipo era serio y aunque la mayoría de veces solo llegaba a escribir una infinidad de letras en la pizarra se caracterizaba por su forma tan distintiva de hacer relacionarse a los estudiantes durante su hora de enseñanza, siempre estaba ordenándoles formar grupos para trabajar e incluso les solía dejar tarea para elaborar en parejas, este día no era la excepción, cuando terminó de escribir todas las preguntas en el tablero blanco colgado de la pared dejó el marcador de lado y se dispuso a tomar la hoja donde estaba la lista de estudiantes, esa mañana le informaron en la dirección que se había integrado un nuevo alumno dándole detalles de su historial de calificaciones haciendo que arrugara el entrecejo en cuanto las vio, Vegeta Ouji de 17 años de edad apenas aprobaba las materias para poder avanzar de nivel, eso no lo toleraría en su clase y ya había pensado la mejor manera para que elevara esas notas tan bajas y vergonzosas.
- Tienen diez minutos para copiar.- indicó sentándose en la silla mientras veía a todos trabajar, sus ojos se fijaron en la cara nueva del salón, el chico se miraba serio pero al menos estaba haciendo los que les había pedido, también lo habían enterado que era un adolescente problema y que lo expulsaron al menos de tres colegios anteriores por no poder manejarlo durante ese año, los profesores terminaban hartándose de él por su rebelde comportamiento. Viró sus ojos desde el jovencito hasta la mejor estudiante que tenía esa institución, la señorita Bulma tenía muchas cualidades pudiéndose jactar que todas eran buenas, era inteligente, amable, obediente y no era de las típicas chicas ricas con un comportamiento impúdico como la mayoría de las alumnas que habían en el plantel, era bastante seria para su edad.
Los minutos transcurrieron rápidamente concluyendo con el tiempo que el profesor les había dado para que anotaran las preguntas en sus cuadernos, Piccoro dejó la lista con los nombres de los alumnos de lado poniéndose de pie para tomar el borrador que estaba sobre el escritorio limpiando el pizarrón, escuchó las quejas de algunos estudiantes que aún no terminaban pero hizo caso omiso, esos haraganes necesitaban disciplina.
- Muy bien, voy a nombrar parejas para que resuelvan esas preguntas en sus hogares y me las presenten mañana.- disertó volviendo a tomar la hoja con los nombres escogiendo al azar, todos comenzaron a cuchichear, algunos enojados porque no habían terminado de apuntar las preguntas y otros porque no les gustaba que él eligiera con quién trabajaban porque nunca quedaban con sus amigos.
- Por favor maestro Piccoro déjenos decidir a nosotros con quien hacer la tarea.- expuso Lázuli mirando con clemencia al hombre de tez morena que volvió a verla con el entrecejo marcado dándole a entender un rotundo "NO" con su expresión, la hija de Gero siempre queriendo hacer lo que ella quiere, mocosa engreída, pensó regresando sus ojos a la hoja.
- Zuno y Ten Shin Han.- pronunció haciendo que la pareja mencionada se mirara entre sí, Bulma sonrió con burla ante aquello, sabía que su amiga era geniecilla y odiaba que la equipararan con uno de los más flojos del salón, pudo comprobar su descontento cuando la chica frunció el ceño amurrando sus labios enojada, aunque no dijo nada, el profesor lo ordenaba no pudiendo hacer nada contra ello.
- Chaos y Lunch.- articuló nuevamente prosiguiendo con la lista, se escuchaba el murmullo de los alumnos pero obvió sus quejas, no era gran cosa el deber impuesto como para tomar en cuenta sus reclamos, solo tenían que convivir una tarde y listo, esos chiquillos mimados necesitaban mano dura.- Vegeta y Bulma.- finalizó alzando la vista para ver a los muchachos, ya le habían notificado que Milk, la hija del alcalde de la ciudad no estaría presente por lo que no la mencionó al formar las parejas. La peliazul que estaba en silencio sentada en su mueble abrió grande sus ojos cuando escuchó quien sería su compañero de trabajo, se sabía su nombre perfectamente ya que Zuno le había contado el fin de semana todo sobre él al igual que Lázuli que no paró de hablar sobre el chico, giró su cabeza para mirar al joven que sonrió con malicia mirándola desde atrás haciendo que se pusiera roja de la rabia, se puso de pie sin pensar y golpeó la mesa con su mano.
- ¡No trabajaré con él profesor!- chilló encolerizada ¿¡En qué demonios pensaba el maestro Piccoro como para emparejarla con ese imbécil!? Por ningún motivo tendría un cruce más de palabras con ese tipejo que la había tirado en los casilleros y burlado en su propia cara.
- Que suerte tienes Bulma.- murmuró Lázuli mordiendo su labio inferior observando al atractivo chico que tanto le gustaba, moría de solo pensar en tenerlo cerca y la tonta de su amiga se estaba quejando como retrasada, si fuera ella estaría más que feliz. La peliazul descendió su vista mirando a la rubia que la veía con desaprobación al igual que el maestro.
- No cambiaré de opinión señorita Briefs.- aseveró el sujeto mayor dejando la hoja con la lista de nombres en el escritorio mirando a la muchacha que frunció sus cejas turquesa delgadas colocando sus manos en su cadera.
- Por favor maestro no sea injusto.- moduló con un puchero infantil tratando de convencer al mayor.
- Yo podría ser la pareja de Ouji profesor Piccoro.- comentó Lázuli atrevidamente levantando la mano, Vegeta que se había mantenido con una sonrisa divertida al ver cómo la mujercita azulada hacía berrinche se puso serio cuando la rubia habló ¿Y esa otra loca qué pretendía? Otra zorra, pensó, por lo menos la malcriada con la que se había cruzado esa mañana le causaba gracia con sus arranques histéricos.
- ¡El joven Vegeta será su pareja señorita Briefs y no está en discusión!- dijo en un tono de voz alzado dando por finalizada su decisión, la ojiturquesa se sentó de golpe en el mueble, ese era el peor día de su vida ¿Cómo podría ser que justamente él fuera su compañero? ¿Cómo podía ser que justamente le asignaran a él para hacer la tarea?
- Ni que fuera un sacrificio estar con ese cuero Bulma.- expuso en tono bajo la rubia que aunque intentó cambiar de pareja no logró nada, ese profesor sí que era estúpido, nada le costaba asignarle a alguien más a su amiga y dejarle a ese atractivo chico a ella para que se terminara el problema, pero como todo maestro, solo quería hacer lo que él demandaba.
- Abran el libro en el capítulo seis.- ordenó serio el hombre volteándose para tomar el plumón y comenzar nuevamente a escribir en el pizarrón, la peliazul se giró un poco hacia atrás para ver a su odioso compañero que estaba mirando el libro, Vegeta se sintió observado por lo que alzó la vista encontrándose con los ojos de la peliazul puestos en él, esa chiquilla no tenía ni idea de lo imposible que le haría la vida, esas mujeres vulgares y mimadas debían ser corregidas como correspondía, sonrió engreído sin dejar de verla y ella se recompuso al ser descubierta sonrojándose un poco con vergüenza, el chico tenía una mirada penetrante que intimidaba. La clase pasó sin más inconvenientes, la ojiturquesa se había resignado, tendría que hablar con Ouji a la salida para ponerse de acuerdo en dónde y a qué horas trabajarían.
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Ese día la estaba esperando bajo las escaleras de metal situadas cerca del audiovisual del colegio, no la miró en todo el fin de semana por lo que sabía que ella estaría molesta y por ende en un inicio tenía que hacer méritos para contentarla, para su fortuna ya corría la voz de la fiesta de Maron, una chica de la sección "B" al igual que él a la cual había sido cordialmente invitado personalmente por ella, sonrió perverso al saber que ese era el mejor pretexto que tendría para acercársele a su novia. Salir juntos era lo que les hacía falta a su monótona relación que aunque llevaba pocos días no podía hacer mucho con esa niñita que ni siquiera dejaba que la acariciara demás como un hombre debía tocar a su hembra.
No pasó mucho tiempo cuando logró divisarla venir hacia él acompañada de sus inseparables amigas, el timbre sonó hace pocos minutos por lo que había ido a esperarla por donde ella solía transitar en el receso. Ahí estaba su hermosa chica que caminaba con seguridad contoneándose pasó a pasó en descenso por los escalones, su cabello se movía coqueto al igual que ella por el suave viento mientras él la escudriñaba hechizado por la belleza de la femenina regocijándose por ser quien se pavoneaba por toda la escuela de su mano, el color de sus fibras turquesa y su piel lechosa la hacían resaltar de entre todas sus compañeras, Bulma era perfecta.
-¡Yamcha!- exclamó con emoción yendo a su encuentro, llegó hasta su posición depositando un beso en los labios de su galán olvidando por unos minutos el bochornoso episodio durante la clase con el engreído de Ouji, fue arropada rápidamente por los brazos del joven que rodeó su estrecha cintura apretándola contra sí sintiendo ese esbelto cuerpo rosarse con el suyo, cada vez estaba soportando menos aguantar no propasarse con ella, todas las mujeres con las que salía se habían acostado con él incluso el mismo día, pero Briefs era un tanto mojigata, apenas intentaba meterle mano lo detenía y quizá esa era la razón por la cual no podía serle fiel a la ojiturquesa.
- Hola preciosa.- saludó una vez que correspondió su beso sin soltar su agarre mientras sus amigas se adelantaron a la cafetería donde comúnmente se reunían proporcionándoles la privacidad que el resto del colegio no les daba, al ser la pareja sensación del momento acaparaba toda la atención y miradas de los estudiantes, algunos con comentarios tanto positivos como negativos para ambos, siendo Yamcha el capitán del equipo de fútbol había dejado a algunas de sus admiradoras con el corazón roto al saberlo involucrado en una relación sentimental con la chica más popular del plantel y líder del equipo de porristas, los hombres tras de ella tuvieron la misma mala fortuna.
- Vamos, almorcemos junto a las chicas.- lo empujó cuando lo miró asentir, sin duda su sonrisa le había cambiado el humor de un momento a otro al ver a su novio. Yamcha Nakahara, el chico más codiciado de la escuela caminaba tras su novia de la mano enorgullecido, desde que la conoció, la chica Briefs lo había cautivado con su inusual belleza y aunque le fue difícil convencerla de que fuera su novia ahora ahí estaba, si todo salía según sus planes podría jactarse de decir que era su mujer dentro de poco tiempo, pensaba en seguir insistiendo hasta que la femenina accediera a tener relaciones con él. Ahora tomaban asiento junto a Lázuli y Zuno que habían cogido mesa en la cafetería repleta de estudiantes. Zuno comenzaba a acostumbrarse a la presencia de la pareja de su amiga muy al contrario de la rubia quien conocía a la perfección la verdadera naturaleza de ese tipo mujeriego, a ciencia cierta no sabía lo que en realidad Bulma representaba para él, no era para algo serio claro estaba, esas deducciones las sacó al sorprenderlo en contadas ocasiones verla a ella de manera lasciva, miradas que lograban incomodarla, aunque no estaba segura si contarle o no a la ojiturquesa, ella por supuesto jamás le dio entrada y no se la daría, nunca le haría eso a una de sus mejores amigas, estaba determinada y buscaría el momento apropiado para hacérselo saber, la apreciaba y temía que ella la mal interpretará o peor aún no le creyera, pero era mejor a que las cosas pasaran a mayores o ella misma se diera cuenta, esto último sería más doloroso.
Por el momento Lázuli lo miró inexpresiva sin demostrar ningún gesto hacia él, tomó el café que recién dejaban en la mesa y vio a Bulma notando en seguida como su temperamento había cambiado desde que se encontró con su novio, sonrío al recordar el por qué de su enojo, era una tonta, debería sentirse afortunada por ser ella la elegida para trabajar con él, primero Zuno y ahora la ojiazul, bufó por lo bajo más pensó que ya le llegaría su hora, sino era así pues por sí misma se acercaría a Ouji, ese galán debía ser suyo a toda costa, ya lo tenía decidido.
- ¿Y esa cara?- preguntó Zuno a su lado notando como la rubia parecía ida y ausente a la conversación del resto sobre la mesa.
- No, no es nada.- respondió seca, Bulma que había puesto sus ojos en ella notó una sonrisa torcida en sus labios que fácilmente pudo ser leída, se fijó en dirección a donde su amiga observaba y lo vio, Ouji tomaba asiento en una mesa alejada en solitario lo cual no le sorprendió pues en su cara se notaba el hastío hacia las demás personas, arrugó su entrecejo al recordar el encuentro fastidioso con él en la mañana así que optó por ignorarlo prestando atención a su novio a su lado, giró la mirada para ponerla en Yamcha observando sus hebras azabaches.
- ¿Te cortaste el cabello?- preguntó al chico que tenía uno de sus brazos colgando por su hombro abrazándola mientras ella paseaba una mano por su negra melena. Yamcha quien comía de su emparedado tragó para responderle.
- Así es, fue una sugerencia del entrenador.- espetó él sin dejar de mirar su sándwich llevándolo a su boca para darle otra gran mordida.
- Te queda muy bien ese corte.- musitó sincera la peliazul pues en verdad el cabello corto del chico lo hacía lucir aún más atractivo, siguió mirándolo fijamente devorar la comida pues le divertía la cantidad de alimento que el engullía y aún así mantener ese cuerpo atlético que la tenía cautivada, de pronto la voz de Zuno se escuchó llamándola.
- ¿Oye Bulma y en que quedarás con el chico nuevo? ¿Harán la tarea en tu casa o en la de él?- preguntó la joven con interés, en el momento en que escucho que ella sería la pareja de Vegeta la envidió tanto como la compadeció. El viernes que tuvo que darle el tour a ese hombre le pareció el tipo más grosero y pedante con el que se había topado y conociendo el carácter explosivo de la peliazul estaba segura que entre esos Troya ardería. Al escuchar las palabras de su compañera, su sonrisa se esfumó.
- No me recuerdes a ese sujeto Zuno.- bramó la chica Briefs enarcando sus delgadas cejas cruzándose de brazos al dejarse caer bruscamente en el respaldo de su silla recordando los sucesos de esa mañana. Su novio a su lado sintió el cuerpo de ella tensarse buscando sus ojos oceánicos que echaban chispas de coraje, definitivamente no era la mujer dulce y melosa que lo recibió hace unos momentos, fue por ello que sintió curiosidad por saber a quién se referían pero sobre todo qué es lo que le habían hecho para molestarla tanto. Si bien Bulma no se caracterizaba por ser una mujer apacible.
- ¿Pero qué es lo tan malo que pudo hacerte ese bombón para ponerte así?- expresó Lázuli con emoción mordiendo su labio inferior al mismo tiempo que giró su rostro hacia el lado derecho encontrando al joven comiendo aislado de las demás personas ignorando a todo y a todos a su alrededor.- Míralo, es tan atractivo.- agregó lamiendo su labio inferior con la punta de su lengua rosa sin apartar sus ojos de él.
- Pues lo que te dijo Zuno, el muy idiota me tiró y ni tuvo una pizca de delicadeza conmigo sabes, fue todo lo contrario, se porto muy grosero ese imbécil.- dijo bufando totalmente encolerizada, pasarían días para que el coraje con ese sujeto se le bajara. Las orbes de los cuatro ahí presentes se centraron por unos momentos en el alumno nuevo quien era ajeno a que en esos momentos era el tema de conversación del grupo a unas cuantas mesas de él. Al verlo con atención inmediatamente Yamcha notó su aspecto airoso y orgulloso, según cómo se expresaba su novia de él parecía tener razón, el individuo ni siquiera veía a nadie, parecía muy concentrado en sus alimentos no prestando cuidado a nada más que a la comida, arrugó el ceño con disgusto, a leguas se miraba lo engreído que era.
- Puede que tengas razón, pero de verdad que está como quiere.- balbuceó la joven rubia sin despegar su vista pícara del nuevo estudiante.
- Pues yo creo que es un idiota que no merece que le prestemos tanta atención.- musitó el pelinegro relajado dejando de lado su plato vacío. Bulma seguía hecha un manojo de rabia cuando sintió la mano de su novio colgarse en su hombro nuevamente dejándola reposar ahí, enseguida ella se giró al encuentro de sus ojos y labios, se miraron por unos segundos antes darse un suave y lento beso que perduró hasta que el timbre de una llamada entrante en el celular del joven de cicatriz los interrumpió. Lázuli y Zuno entablaban una conversación ignorando al par de enamorados, luego posaron su mirada al escuchar el insistente llamado que el chico de su amiga no respondía, se hacía el desentendido mirando el nombre de alguien en la pantalla, por la distancia a Bulma le fue difícil alcanzar a leer, se extrañó de que él no colgara pero que tampoco contestara.
- ¿No responderás?- preguntó la ojiturquesa luego de intentar por unos segundos descifrar el nombre en la pantalla del móvil. La rubia percibió un ápice de nerviosismo en el chico, él tipo estaba en shock, la mano con la que sujetaba el celular se apretaba demás alrededor del dispositivo y no había contestado la pregunta de Bulma, ella no era una tonta como la ciega de su novia, ella si notaba las inconsistencias del individuo.
- No importa, no quiero que nos molesten.- musitó apagándolo devolviendo el aparato a su bolsillo, seguido de ello volvió a abrazar a su novia haciéndose el disimulado pero para Lázuli sus movimientos fueron demasiados sospechosos. La peliturquesa achicó sus ojos de forma dubitativa, no era la primera vez que él no atendía el teléfono en su presencia, está vez la llamada fue muy insistente ¿Cómo sabría su novio si no se trataba de una mala noticia o una emergencia de parte de su familia? Percibió su mejilla ser tocada por los labios de él y en seguida lo escucho hablarle.
- ¿Iremos está noche a la fiesta de Maron?- cuestionó y Briefs interpretó sus palabras más como una afirmación que invitación. No entendía como él prefería ir a ese lugar infestado de chicas atrevidas y vulgares como Maron que tener la privacidad de un buen restaurante o unos asientos continuos en el cine con ella. Sin embargo era una buena oportunidad para lucirse ante los intercolegiales, era lo que su relación necesitaba y pasar el mayor tiempo unidos para reforzar su romance no sonaba nada mal, lo importante es que estarían juntos. Yamcha esperaba la respuesta de su novia cuando de pronto miró a Goku pasar cerca de ahí viendo como el observado se detuvo tomando asiento al lado de Bulma saludando a los presentes. De todos los Son, Kakaroto como los amigos del hermano de este lo apodaban ya que su nombre era Goku, era la persona más accesible y simpática del grupo tanto que lograba encajar de vez en cuando en los dos bandos, tanto como con los chicos deportistas y más sobresalientes en clases como lo eran él, Krilin, Ten y Chaos como con los malvivientes y busca pleitos de Raditz, Turles y Nappa los cuales eran más bien conocidos por su fama de malandrines, incluso había rumores de que participaban en carreras clandestinas por las noches siendo el más rudo y temido de todos Nappa que vendía sustancias ilícitas a compañeros del colegio.
- Hola Goku.- respondió Briefs dándole un beso en la mejilla a su mejor amigo de la infancia. Habían crecido en el mismo vecindario y por ende coincidido en las mismas escuelas, desde un inicio la ojiazul reclutó al chico Son como su guardaespaldas quien siempre la defendía de los tipos abusivos que querían sobre pasarse con ella. El carácter de la femenina un tanto agresivo le hacía sentir cómodo al estar con ella, esa chica era intrépida, audaz e inteligente, última cualidad que usaba a su favor ya que gracias a la hembra se había salvado en infinidad de ocasiones de tronar materias.
- Hola Bulma.- respondió con la voz amable que lo caracterizaba acompañada de una gran sonrisa.
- ¿Tú también irás a la fiesta de Maron?- preguntó Lázuli con inquietud buscando ser acompañante de Son ya que ella no había sido invitada, más tenía la intuición de que el chico nuevo también iría y sería una buena oportunidad para lanzarse, si llegaba de la mano de ese niño despistado la zorra de Maron no la echaría de su casa.
- Pues, aún no lo he decidido pero Raditz y Turles si lo harán, bueno supongo que tendré aunque no quiera ya que yo siempre soy el que conduzco de regreso, ya saben, mis papas están más tranquilos si yo estoy con ellos.- habló el de cabellera alborotada rascándose la parte posterior de su cabeza quedándose algo pensativo.
- Lo sabemos, tú eres el único normal de ese grupo de locos.- habló Zuno encogiéndose de hombros.- Pero bueno espero que se diviertan yo no tengo cabida a ese lugar y tampoco me interesa estudiare para el examen de álgebra.- agregó mirando a sus amigas pues de las cuatro ella era la que menos disfrutaba de las fiestas.
- ¿De verdad Zuno?- preguntó Lázuli alzándole la ceja en repetidas ocasiones.- ¿No lo harás ni porque Turles también estará ahí?- completó en entonación pícara que encendió de un tono rosáceo las mejillas de la peliroja.
- ¡Por supuesto que no, porque habría de hacerlo!- exclamó apenada de que Yamcha y Goku se enteran de que a ella le gustaba el primo de este último, sin duda la rubia era una indiscreta, pero ya le reclamaría. Bulma soltó una risilla divertida al ver el estado de su amiga, no entendía el por qué de su interés por Turles si ahora que lo pensaba hasta era tan parecido a ese chico Ouji en lo idiota y grosero, ella jamás se fijaría en un hombre así, definitivamente no eran su tipo.
- ¿Y qué es lo que te trae por aquí Goku?- preguntó el pelinegro con interés por el motivo de su presencia en la misma mesa que ellos, observó y se dio cuenta de que el grupo de Turles los miraban con interés desde otra mesa al otro lado del jardín. Tal vez y hasta quisieran darle una golpiza al de cabello alborotado por haberse mezclado con un perdedor como ellos los llamaban, pero claro al aludido eso era lo último que le importaba.
- Es sobre el partido de este fin de semana.- respondió el hermano de Raditz con el propósito de plantearle al capitán una reunión con el equipo completo de fútbol el viernes y hacer una nueva estrategia. Yamcha escuchaba con atención las palabras de su compañero, coincidió en la mayoría de los puntos a tratar por el chico, sin embargo los 20 minutos transcurrieron en un abrir y cerrar de ojos llevándolos de nuevo a todos a las aulas. Bulma se despidió de manos adelantándose junto a las chicas dejando al par de jóvenes por detrás pues había notado que desde que su mejor amigo llegó su novio ya no le había prestado la misma atención, el susodicho además de mostrar pasión por las mujeres también lo hacía por los deportes, la plática les aburrió y quedaron de verse en el gimnasio. Milk y Zuno no estarían en la fiesta, pero en caso de algún inconveniente ella y Lázuli podían hacerle frente a las mujeres del grupo "B" con quienes no lograban llevarse bien del todo.
Tocaba el ensayo general del equipo de porristas, por lo que después de pasar a los casilleros para llevar los uniformes nuevos que la peliazul había guardado ahí en la mañana que el engreído la tiró se apresuraron hasta los vestidores situados en la parte posterior de la cancha de baloncesto donde también sus compañeros masculinos tendrían su práctica con el entrenador. El día de hoy sería la presentación del nuevo conjunto que con la votación del resto del equipo femenino habían escogido para ser el próximo en usar en el partido oficial, tanto en el equipo al que pertenece su novio y amigo, como en el de Raditz y compañía, en este último era cuando la tensión más subía, le resultaban incómodos los comentarios y miradas lascivas de los chicos del siguiente grupo quienes no desaprovechaban el tiempo cada vez que la veían para lanzarle sus vulgaridades, por qué sus sucias palabras estaban lejos de ser piropos, aunque de parte de ellos no se podía esperar nada bueno, ese trío de jóvenes eran los peores del platel. Llegaron hasta los vestidores donde comenzaron a cambiarse con entusiasmo, ya querían ver cómo lucían con el nuevo atuendo.
La práctica comenzaba dentro de quince minutos, Goku junto a su primo, Nappa y Raditz se dirigieron al gimnasio del fondo en la segunda torre de la escuela, cuando Turles observó caminar detrás de ellos al estudiante nuevo, andaba a paso lento ignorándolos con la vista en el móvil que llevaba en su mano derecha, al ver su facha despreocupada se sintió un poco familiarizado y una idea surgió en su mente, sus ojos tenían un tono codicioso que precisamente combinaba con el de los demás. De pronto el grupo de chicos que iban delante de Vegeta se detuvieron de golpe y sin darse cuenta él se estampó en la espalda de Nappa, quiso reaccionar asestándole un golpe al inútil mastodonte que osaba impedir su paso cuando las risas femeninas se colaron en sus finos oídos comprendiendo al instante por qué ellos se pararon de repente.
Los tres rebeldes compartieron una mirada cómplice y se dejaron llevar muy cerca de la puerta que estaba entre abierta, eran los vestidores femeninos, pocas veces se les presentaba la oportunidad de espiar a las chicas en ropa interior así que sin ningún maestro cerca se asomaron para deleitar sus pupilas lujuriosas, eran ellas… él equipo de porristas, las mujeres más guapas y codiciadas del colegio, las hembras compartían palabras y carcajadas mientras se paseaban de un lado a otro vestidas con tan solo su lencería mientras extendían sus diminutos trajes en sus manos fijando su escudriñó en los detalles de la tela nueva como las costuras que estos tenían comprobando el buen gusto de su capitana Bulma.
- Mira nada más, esto es el paraíso.- escuchó parlotear al gigante con el que chocó, por poco casi había tirado su móvil por culpa de ese idiota, el grandote estaba delante de él casi babeando por el espectáculo de las chicas ahí dentro. Vegeta estaba por empujarlo cuando un tipo con peinado extraño se hizo a un lado girándose para verlo atento.
- ¿A ti también te gusta mirar a las mujeres verdad?- preguntó con lubricidad Turles moviéndose para permitirle tener una mejor vista del agradable panorama al nuevo del otro grupo. Vegeta pudo notar lo que había allí dentro, eran los vestidores de sus compañeras, el imbécil ese estaba muy equivocado si se había acercado para ver a esas mocosas pues no tenía idea de dónde ellas se cambiaban de atuendo, sin embargo sus ojos no pudieron apartarse del entretenimiento que las femeninas inconscientemente les estaban regalando. El otro par de sujetos ni siquiera prestaron atención a su presencia pues estaban más que distraídos. La abertura de la puerta les permitía regocijarse desde un buen ángulo a la mayoría. Al ver el ceño fruncido pero con un ligero brillo en los ojos del nuevo, Turles sonrió con maldad y le indicó con sus dedos.
- ¿Ves a esa de allá? La de piel pálida y exquisita.- murmuró en vos baja mientras tragaba la saliva acumulada al ver tal manjar frente a él. Vegeta no perdió detalle de lo que el tipo ese le mostraba, se dejó llevar por unos momentos, sus orbes obscuras se posaron en la muchacha y cómo no iba a notarla si tenía la tez más lechosa de todo el grupo haciéndola destacar de entre las demás. La peliazul se encontraba de pie dándoles la espalda vestida únicamente con una fina lencería color negra de encaje que dejaba notar casi por completo su desnudes por debajo de esta, el joven fijó su escudriño en sus hombros delgados pasando por su estrecha cintura hasta finalizar en su trasero respingado amelocotonado e inconscientemente relamió sus labios al notar sus glúteos que se transparentaban en la fina tela, percibió su boca secarse cuando ella se giró agachándose para tomar una prenda que yacía en el piso regalándole el más hermoso panorama de sus montes apresados en el estorboso sostén que los cubría, se notaban firmes, redondos y muy apetitosos dejando a la vista ese endurecido pezón rosa que solo aguó su saliva, su piel se miraba aterciopelada al igual que todo su magnífico cuerpo, fue ahí cuando la miró al rostro, sus ojos se abrieron imperceptibles ante la revelación, era ella, la chiquilla atrevida con la que se había topado en los casilleros, aún así no podía restarle crédito a las palabras del sujeto junto a él, la mujercita estaba como quería, con esa figura sexy era imposible poder pasarla desapercibida más para esos tipos pervertidos que estaban viéndola, el rostro de ella aunque aún tenía rasgos infantiles era como el de una muñeca de porcelana, parecía la hembra más agraciada que sus ojos hayan visto.- Es Bulma Briefs, la más buena del colegio y a que no sabes qué es lo mejor.- agregó Turles con la voz excitada, Vegeta siguió observándola sin perderse ninguno de sus movimientos mientras deslizaba la diminuta falda por su cuerpo hasta cubrir su redondeado trasero.- Que esa muñeca está sin estrenar.- finalizó inhalando y exhalando tratando de controlarse pues algo en su zona sur comenzaba a despertar de solo ver a las chicas.
- Ella es un sueño hecho realidad y ese estúpido de Yamcha está desperdiciando una gran oportunidad.- pronunció Nappa con la voz lujuriosa y con un destello perverso en sus negras pupilas.
- ¿Cómo podemos saber si sigue virgen? A lo mejor ya se la tiró.- afirmó Raditz con incredulidad pues qué hombre en sus cabales podía tener una hembra así y no hacerle nada.- ¿O tu qué opinas?- cuestionó el joven dirigiendo su mirada al nuevo estudiante sacándolo de su trance, el muchacho tan solo les dedicó una gélida mirada para posteriormente alejarse de ahí siguiendo el recorrido que recordaba del día viernes cuando su compañera le mostró donde entrenaban los equipos. Sin darse cuenta se había rebajado a espiar a las chicas como un maldito pervertido y todo por culpa de esos idiotas, aún así la sonrisa en su rostro se mantenía al igual que la imagen de Briefs semidesnuda. Llegó hasta las gradas frente de las canchas, tiró su mochila de mala gana sentándose a la espera de la llegada del resto del alumnado. Por unos instantes mientras su mirada se mantenía fija en algún punto inespecífico frente a él pensaba en la posición que mantenía en su hogar encontrándose entre la espada y la pared con la situación que ahí se vivía, no creía poder encontrar un empleo donde le pagaran los suficiente como para hacerse cargo de su madre y Tarble, de ser así ya se habrían ido hace mucho tiempo de esa maldita casa, estaba cansado de la situación, además su mamá sería la primera en negarse a que él abandone sus estudios para tomar el lugar como el hombre responsable del que su padre estaba lejos de ser, suspiró llevando su mano a sus bolsillos sacando una cajetilla de cigarrillos colocando uno en su boca y lo prendió con él encendedor importándole poco las reglas del instituto. Dio la primer calada relajándose por unos instantes tratando de esquivar esos deprimentes pensamientos, ya encontraría una solución para su realidad pero por lo pronto su progenitor no se salvaría de una golpiza la próxima vez que lo viera, comprobaría que tan macho era siendo capaz de golpear a una mujer, no le dejaría pasar ese pómulo amoratado de su mamá por ningún motivo, su sonrisa se expandió hacia un costado solo de imaginar al viejo magullado por su causa, el día en que fuera capaz de hacerle frente había llegado y se cobraría poco a poco cada golpe y humillación hacia su propia familia. Su espléndida soledad se vio opacada cuando miró aproximarse a él al mismo trío de los vestidores, el de cabellera larga se sentó justo a su lado pidiéndole una fumada, de ninguna manera compartiría su cigarrillo con ese imbécil por lo que optó en tirar a su regazo la cajetilla completa sin decirle nada.
- ¿De dónde has venido? Nunca te había visto.- preguntó el hermano de Goku encendiendo su tabaco con la misma tranquilidad que él.
- De la capital de Oeste de donde más.- siseó el peli flama con el semblante sereno y la mirada fija hacia la parte baja de las gradas donde las porristas del equipo hacían acto de presencia comenzando con una corta rutina.
- ¿Y cuál es tu nombre?- volvió a cuestionar observando al joven.
- Vegeta… Vegeta Ouji.- respondió de la manera más seca posible.
- Soy Raditz Son.- dijo presentándose dándole otra calada a su cigarrillo.- He escuchado que este es el cuarto colegio en el que estás este año, bueno…- cerró sus ojos dibujado una sonrisa arrogante.- Supongo que eso no es de gran importancia, solo quería saber si te interesa estar en el equipo de basquetbol, lo mejor de ello no son los partidos, si no nuestra forma de celebrar nuestros triunfos.- expresó Raditz refiriéndose a la fiesta que ellos solían dar en sus casas u otros sitios privados donde el alcohol, sexo y drogas era lo que más perduraba.- ¿Que dices? Tienes que unirte a algún equipo y no creo que logres llevarte bien con aquellos idiotas.- agregó el mayor de los hermanos Son haciendo un ademán con su cabeza mostrándole a Ouji el otro lado de la cancha donde estaba el equipo de fútbol incluido Kakaroto, Yamcha, Krilin, Ten y Chaos quienes al igual que ellos permanecían atentos a los movimientos de las femeninas. Para Vegeta no era de gran interés en qué equipo pudiese estar, pero ese sujeto tenía razón, aquellos individuos se notaban aún más patéticos y estos al lado de él parecían haber madurado más, serían más fáciles de lidiar, no vio otra opción así que decidió unírseles.
- Bien, ya que insistes.- musitó dando una última y fuerte calada al cigarro empujando la colilla hacia abajo de las gradas. Nappa y Turles se mantenían ajenos a la plática pero expectantes al inicio de los ensayos de las jóvenes que se daban en esos momentos liderados por Bulma y su rubia amiga. El arribo de la peliazul al centro de la cancha fue fenomenal al hacer un par de sexis movimientos, la chica alzaba sus manos sacudiendo sus pompones con agilidad, su top blanco con triángulos azules mostraba gran parte de su abdomen plano dejando lucir en su ombligo el brillante piercing en forma de una piedra preciosa de color blanco, sus sugerentes pechos sobresalían mostrándose con discreción sin llegar a parecer exhibicionista, la mini falda a juego con el mismo diseño que el strapless mostraba en gran parte sus esbeltas y bien torneadas piernas blanquecinas, los apetitosos muslos de la chica se alzaban a cada trote dándoles un agradable panorama a los ahí presentes. La llegada del entrenador alertó a Raditz y a sus acompañantes quienes de inmediato descendieron de las escaleras reuniéndose con él en la cancha comenzando con el calentamiento. Vegeta permaneció por unos segundos más ahí, pues su vista seguía pérdida en las coquetas animadoras, en especial en aquella mujer de pelo azul, era bonita por supuesto pero era demasiado vulgar para su gusto, aunque no era de los que optaban por las relaciones serias mucho menos duraderas. Bulma, si mal no recordaba era el nombre con el que el sujeto de hace un rato se refirió a ella, frunció el ceño al pensarlo y deletrearlo en su cabeza, que nombre tan más ridículo era la primera vez que lo escuchaba.
- ¡Oye Ouji, ven aquí!- escuchó a Raditz llamarlo desde el centro de la cancha, habían comenzado sin él, suspiro poniéndose de pie para unirse al equipo en el que recién se incorporaba. Ese sería su primer entrenamiento oficial como el nuevo integrante del equipo de basquetbol del Orange Star School.
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La última hora no dio comienzo debido a la ausencia no justificada del profesor Gero con una hora antes de anticipación provocando la alegría de los alumnos en especial de Raditz, Nappa y Turles que recién duchados después del intenso ajetreo en el soccer se dirigían al estacionamiento del plantel, habían quedado de verse esa misma noche en la casa de Maron por su fiesta de cumpleaños.
- ¿Está vez haremos una apuesta para ver quién se tira a la zorra del salón?- farfulló Nappa con una estruendosa carcajada al rememorar algunos hechos del pasado donde la voluptuosa mujer había sido la principal protagonista. No perdió detalle de la mueca de burla que se dibujó en el rostro del mayor de los hermanos Son recordando muy bien esa noche.
- ¿De verdad cómo pueden ser tan repugnantes? Media escuela se ha tirado a esa vieja ¿No les da asco?- está vez fue Turles quien se expresó con cara de repugnancia, le parecían desagradable algunas pláticas que se daban entre esos dos viéndose obligado a escucharlas pues ninguno de ellos tenía una pizca de pudor.
- Pues puede ser que sea una golfa Turles, pero no me vas a negar que está como quiere.- indicó Nappa relamiendo sus labios al acordarse de ese cuerpo candente completamente desnudó a su merced.
- Dejen eso y mejor vamos algo más importante ¿Que les pareció el desempeño de Vegeta? ¿Fue buena idea que se integrará al equipo no? Esta noche le haré otra atenta invitación pues escuché rumores de algunos alumnos de primero y dicen que maneja muy bien su moto, supongo que puede hacer lo mismo con un auto.- habló Raditz pensando el algunas posibilidades, si bien el chico resultó ser bastante serio, aislado y reservado, no era muy diferente al resto de ellos, coincidiendo en algunas cosas, una de ellas sus bajas calificaciones y el poco interés que demostraba por la escuela. Creyó que más bien gustaba de la adrenalina y los suburbios.
- ¿A mí me pareció que juega bien, y a ti Nappa?- respondió Turles mirando hacia el calvo notando como este detenía sus pasos, su mandíbula se colgó al abrir su boca mirando pasmado el parabrisas de su coche estrellado.
- ¡Debe ser una maldita broma!- expuso Raditz fuera de sí paseando una mano por su cabello, no daba crédito a lo que veían sus ojos, su coche nuevo situado en medio del estacionamiento del colegio tenía una gran grieta extendida de orilla a orilla sobre la superficie del parabrisas. Se apresuraron a llegar hasta el vehículo, el pelinegro permanecía en shock mientras sus camaradas detallaban el auto de alrededor e interior una vez que lo abrieron comprobaron la alarma desactivada, ese acto de mala fe sin duda había sido ejecutado por alguien que conocía sobre sistemas automotrices y el dueño de la nave intuyo quien pudo haber sido.
- ¡Quién demonios se habrá atrevido a tanto!- exclamó el grandulón visiblemente molesto aventando su mochila en el asiento trasero.
- Mi padre está vez si va a matarme no me jodan.- replicó el de larga melena dando un golpe en la cajuela sintiéndose totalmente furioso e impotente al no tener idea de quién mierda le había hecho aquello a su coche. Turles observó hacia todos lados buscando algún indicio o al culpable de tal acto, pero nadie a excepción de compañeros estudiantes transitaba por el lugar. No era la hora oficial de la salida, la mayoría de los alumnos y maestros aún permanecían en las aulas, él se encaminó en busca de alguna evidencia.
- ¿Y ahora cómo rayos sabremos quién fue?- cuestionó Nappa con el ceño fruncido mirando a sus acompañantes. De verdad que el rostro desencajado de Raditz daba pena, lo sentía mucho por su amigo ya que le esperaba una buena reprimenda de parte de sus progenitores quienes le habían regalado el auto Corvette Stingray negro en su último cumpleaños. El silencio era rotundo en el ambiente, hasta que de pronto se rompió cuando resonó el bullicio proveniente de la entrada del colegio, se alertaron al ver la estampida de estudiantes que se avecinaba, la mayoría de su grupo "B" y los del "A" que tenían la clase de Gero endosada a la de ellos, los jóvenes se desplazaban corriendo a toda prisa como si huyeran de algo o alguien.
- ¿Que está pasando aquí?- objetó Turles mientras los golpeteos de varias chicas se sintieron en su hombro al pasar cerca ignorándolo, se aceró curioso al lado contrario de los demás para observar mejor que es lo que estaba pasando descubriendo las visitas indeseadas, al parecer el encuentro del sábado no había sido suficiente y regresaron por más.- ¿Ya vieron quien está ahí?- bramó con sarcasmo para sus amigos quienes le seguían por detrás.
- Ya sabemos quién partió tu coche Raditz.- musitó Nappa sintiendo como corría la adrenalina por sus venas al mirar al trío de los Ginyu conformando por Jeice, Ginyu y por último Recome afuera del colegio situados al lado del gran portón de la entrada, era obvio que el líder de esos rufianes había sido el autor material del incidente de hace unos minutos pues el tipo sostenía una gran bate de beisbol dejándolo reposar en uno de sus hombros viendo con burla y arrogancia que los definía a sus contrincantes.
- ¿Qué diablos están haciendo aquí? Están en territorio ajeno.- replicó Turles a la defensiva llenándose de cólera al ver la mirada retadora y risa conflictiva de ese trío.
- ¡Ginyu vas a pagar por lo que le hiciste a mi auto!- expresó Raditz con un deje de maldad enmarcada en su endurecido rostro, estaba que echaba chispas solo de recordar el aspecto del coche en el estacionamiento.
- ¿Ah sí? Pues eso quiero verlo.- le increpó el líder de la banda contraria sosteniendo su bate por delante de modo amenazante.
- ¡Son unos cobardes!- bufó Nappa al ver al capitán como ellos los llamaban con el utensilio del juego deportivo no teniendo las agallas de pelear con su amigo a puño limpio. Por otro lado Recome se había desplazado entre las personas molestando precisamente a las chicas que le parecieran más atractivas mientras Jeice retaba a Turles acercándose a él extendiendo unas largas cadenas de hierro entre sus manos, soltó un latigazo contra el primo de Goku quien ágilmente lo esquivó, intentó acorralarlo en la pared más cercana a la vez que Nappa se le abalanzaba comenzando a asestarle una serie de puñetazos logrando darle en el rostro provocando que su nariz sangrara, Turles sintió alivio al ser salvado por su amigo de una segura buena tunda, no estaba en sus principios ser aprovechado como lo eran ellos, pero en ese momento quiso hacer una excepción.
- ¡Sostenlo fuerte Nappa!- gritó a su compañero quien de inmediato cesó con los golpes tomándolo fuertemente con uno de sus musculosos brazos apretando el cuello de Jeice dejando el rostro de este expuesto para Turles quien sin piedad se acercó a él comenzando a castigarle el rostro con el puño.
- ¡Suéltame maldito!- increpó el de cabellera blanca que estaba apresado entre los brazos de ese mastodonte, en medio de los golpes que su enemigo comenzó a impartirle trató de removerse pero el aplastante agarre del calvo era demasiado apretujado, la fuerza del grandulón era descomunal y fue ahí cuando se arrepintió de haber ido a buscar pleito solo porque su líder quería robar el auto del desgraciado de Son. Turles se divertía sin darse cuenta de la situación de Raditz, Ginyu lo castigaba con el bate mientras este yacía tirado sobre el duro pavimento protegiéndose tanto como sus piernas y manos le permitían ya que el capitán le pegaba sin piedad aprovechando el uso de sus pies pateándolo en las costillas de manera repetida observando como el par de idiotas de sus amigos parecían disfrutar del momento mientras el sufría. De la boca de Jeice comenzaba a emanar el líquido escarlata como consecuencia de las contusiones en el abdomen provocadas por el puño de su contrincante quien incluso comenzaba a fatigarse, el aferre de Nappa se mantenía firme hasta que notó cómo el chico perdía fuerza y se desvanecía inconsciente dejándolo libre cuando ya no opuso resistencia permitiendo que cayera boca abajo al suelo impactando su cabeza en el frío concreto. La sonrisa del joven más corpulento del grupo se curveo al detallar las condiciones del cuerpo maltratado de ese imbécil, el infeliz había pagado por haberse metido con las personas equivocadas.
- Mira nada más como lo dejaste.- soltó engrandecido Nappa alzando su vista reparando ahora en el chico de cabellera alborota quien aún no se controlaba por la reciente agitación al haber molido a golpes a ese estúpido.
- Si.- sonrío escupiendo sobre el joven apaleado.- ¡Que estás esperando vamos a ayudar a Raditz!- bramó alzando la voz al verlo relajado, sin duda lo que tenía de grande lo tenía de idiota y eso a veces lo irritaba.
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Bulma se había despedido de las chicas después de ducharse y volver a colocarse su uniforme para ir a casa, estaba contenta con los resultados pues la rutina les estaba saliendo perfecta además de la aceptación de los nuevos atuendos con que animarían a los equipos en los futuros partidos que estaban próximos, su sonrisa se borró cuando recordó hacia donde se dirigían sus pasos, había visto salir a Vegeta del edificio con dirección al estacionamiento, quisiera o no tendría que hablar con él para exigirle que le ayudara con la tarea, no es que no pudiera sola pero tampoco se tomaría la molestia de trabajar por él y regalarle la calificación, ese majadero no tenía ni idea con quien se había metido. Suspiró irritada a detallarlo a lo lejos, parecía que él estaba frente a una moto negra de buen estilo, nunca imaginó que él se transportara en una, creyó que como los revoltosos del grupo "B" gustaba de lujosos coches de carrera. Mordió su labio inferior cuando se vio cerca del joven, trataría de razonar con el sujeto sin gritarle, quizá así se entenderían mejor ya que después de todo no podía estar enojada con ese tipo todo el tiempo siendo que ahora era su pareja de trabajo. Cuando llegó a un metro del muchacho notó que traía audífonos, estaba guardando unos libros en su mochila que estaba sostenida sobre el asiento de la motocicleta por lo que optó por aproximarse más tocando su hombro para llamar su atención y así fue, Ouji se giró quitándose los audífonos de sus oídos con esa típica mirada penetrante que ella ya había notado en él.
- ¿Qué quieres?- preguntó volteándose colocando la mochila a su espalda dejando los auriculares reposar en su cuello.
- Escucha Vegeta no estoy aquí porque me apetezca hablar contigo, pero necesito que nos pongamos de acuerdo para hacer la tarea.- habló seria manteniendo sus delgadas cejas turquesa arrugadas mirando al chico que sonrió altanero ¡Cómo odiaba que hiciera eso! ¿A caso se estaba burlando de ella nuevamente o que se creía ese imbécil?
- ¿Qué te ayude con la tarea dices?- cuestionó con un tono de voz sarcástico que sulfuró más de lo que ya estaba a la ojiturquesa.- Te informo que esa mierda es lo que menos me interesa, aunque si quieres que nos veamos por la tarde para otra cosa entonces si podríamos discutirlo.- añadió dando un par de pasos hacia ella que retrocedió en sus talones al verlo que se acercaba peligrosamente ¿Qué cosa estaba insinuando ese mentecato? ¿Acaso había escuchado una proposición deshonesta de su parte? Sus ojos se abrieron con incredulidad ante sus palabras, no supo en qué momento él se había situado a escasos centímetros de su cuerpo.
- ¡Eres un pervertido!- chilló espantada sin pensarlo estampándole la palma con todas sus fuerzas en la mejilla del hombre que giró su rostro por el golpe.- ¡Cómo te atreves a decirme algo así eh!- agregó temblando ¡Estaba tan enojada que no dudó en ponerlo en su lugar! No sabía exactamente con qué clase de mujeres él estaba acostumbrado a tratar pero ella no se comparaba con ninguna sin duda alguna.
- ¡Maldita!- rugió acariciando su rostro para inmediatamente acercarse a ella tomándola de la cintura con rudeza.- ¡Nunca vuelvas a atreverte a tocarme entiendes!- gritó frente a su facciones femeninas mirando los ojos chispeantes de la muchacha observarlo con temor.- ¡Estas obligándome a castigarte por atrevida insolente!- completó apretándola contra su cuerpo que notó menudo tal como se miraba y aún que ya la había tenido así de cerca en la mañana ahora su escudriño hacia ella fue más detallado, los montes de la hembra rosaron su duro pecho aplastándose y pudo percibir que sus manos rodeaban su diminuta cintura casi a su totalidad, era tan frágil que con un golpe la podría matar.
- ¡Suéltame!- bramó ella empujándolo por el pecho tratando de zafarse pero no logró moverlo ni una pizca, ese tipo estaba invadiendo su espacio personal nuevamente y lo peor que la amenazaba con ¿Golpearla quizá? No lo sabía a ciencia cierta pero no dudaba que fuera capaz de hacerlo, como todos los estudiantes sabía que él había pasado por muchos colegios ese año llegando a la conclusión que no era nada bueno, se notaba en su facha de rebelde.
- Ve a encerrarte en una biblioteca mujer y haz la tarea pero a mi déjame en paz.- concluyó empujándola lejos sin ninguna clase de delicadeza haciendo que la muchacha perdiera el equilibrio y cayera al piso sentada.
- ¡Auch!- se quejó ella cerrando las piernas por instinto evitando mostrar demás.- ¡Eres un idiota!- gritó poniéndose de pie viendo cómo el tomaba el casco sobre su moto y se montaba en esta sin prestarle mayor importancia a sus dichos.- ¡Vas ayudarme quieras o no!- bramó furiosa al verlo arrancar y salir dejándola a medio estacionamiento totalmente ignorada, ya vería Ouji quien era Bulma Briefs, ese tarado no se saldría con la suya y ya sabía por dónde comenzar. A pasos apresurados se dirigió a la salida, su chofer aún no llegaba, en cuanto se dio cuenta de que la última clase estaba cancelada había llamado a su madre para que enviara por ella así que tendría que esperar unos minutos. Vegeta detuvo su recorrido una vez salió por el portón, no podía acelerar ya que su paso se vio frenado por el grupo de estudiantes que estaba en la entrada del colegio observando todos hacia un punto determinado, miró cómo sus compañeros del grupo "B" lideraban una revuelta pudiendo ver como el sujeto llamado Nappa soltaba a otro escuálido de cabello blanco que cayó al piso totalmente molido a golpes, su boca chorreaba sangre concluyendo que lo habían noqueado ya que no se movía. Sus ojos volvieron al frente cuando percibió la presencia de un enorme mastodonte acercarse a él ¿Qué rayos pasaba allí? No entendía nada pero el hombre no lo miraba con buena cara por lo que mentalmente se preparó para lo que sea que viniera.
- ¿Quién eres tú? Jamás te había visto en este colegio.- escuchó que dijo el sujeto, jamás en su vida había escuchado voz más estúpida por lo que instantáneamente sintió repulsión, no respondió pero le dedicó una fría mirada al hombre corpulento que dio otro par de pasos a él posando su mano sobre su moto haciendo que su sangre hirviera al ver como la tocaba.- Oye, deberías de prestarme esta belleza para dar un par de vueltas.- articuló con el mismo tono sonso.
- ¡Piérdete insecto!- masculló entre dientes tensando su mandíbula, el tipo alzó su vista hacia el muchacho que montaba la moto no gustándole nada su respuesta, pobre gusano, la suerte que había tenido al toparse con él que al negarse pensó en darle una paliza para hacerle saber quien dominaba las calles.
- ¿Qué dices? ¡Sino me la das ahora mismo te partiré ese rostro tonto!- bramó, Vegeta no esperó segundo reto, apagó la moto metiendo sus llaves en su bolsillo y bajó de esta con una sonrisa ladina en su rostro.
- ¿Estás seguro imbécil?- aseveró dejando caer su mochila a un costado poniéndose en posición de combate, ya vería esa escoria con quien se había metido, lejos de sentir temor por verse involucrado en esa pelea se emocionó, con solo ver al mastodonte estúpido supo que no era oponente para él. Sus ojos no perdieron movimiento cuando el tipo se abalanzó sobre él que fácilmente esquivó el puñetazo dirigido a su rostro, puso ambas manos en el piso alzándose con fuerza hacia arriba dándole una certera patada en la quijada al hombre que cayó tres metros atrás.
- ¡Maldición Recoome!- gritó Ginyu al ver a su compañero en el piso sangrando por la boca, nariz y oídos, él estaba tirado en el pavimento, el maldito de Raditz le había quitado el bate cuando Turles y Nappa lo sujetaron y lo había golpeado hasta casi dejarlo por muerto.
- ¡Demonios me confié!- moduló Recoome irguiéndose para quedar sentado tocando uno de sus dientes flojos al frente de su dentadura.- ¡Me ha dolido este golpe pero pagarás!- agregó escuchando su contrincante se rió en una carcajada burlona.
- Inténtalo estúpido.- aseveró Vegeta que corrió hacia este que aún seguía en el piso y lo pateó en el rostro con todas sus fuerzas, la cabeza del gigante se fue hacia atrás impactándose contra el piso en tanto su cara recibía patada tras patada sin poder poner resistencia, trataba de cubrirse pero le fue imposible, cada golpazo lo aturdía impidiéndole pensar ya que el dolor de sus labios siendo machacados contra sus dientes y sus mejillas partidas no lo dejaba coordinar sus pensamientos hasta que todo se nubló.
Raditz, Turles y Nappa que observaron todo no podían creer que Ouji había dejado a Recoome en ese estado sin recibir un solo golpe, sin duda el mastodonte ese no era oponente para ninguno de ellos pero no podían negar que ninguno hubiera podido hacer tal daño sin llevarse un puñetazo de ese perdedor. La peliazul que salió a los minutos después de Vegeta llevó una mano a su boca cuando miró a Vegeta golpeando en repetidas veces con su pie el rostro de aquel joven en el piso que no podía moverse, miró hacia el frente detallando a sus compañeros del grupo "B" también magullados y otro tipo de cabello blanco en la banqueta con los ojos en blanco, no podía creer que el nuevo estudiante en su primer día de escuela ya se viera envuelto en problemas de esa magnitud junto a los vándalos de su escuela, aunque seguramente esos individuos que no conocía habían llegado a buscar problemas pues su facha era sospechosa, no vestían uniforme y algunos estaban tatuados ¿Sería que Vegeta los ayudó a defenderse? Los murmullos de los estudiantes no se hicieron esperar y pudo escuchar que unas chicas que también presenciaron la pelea gritaron con emoción diciendo que el alumno de intercambio era más que genial a lo que ella viró los ojos, nunca faltaban esa clase de tontas.
- ¡Rayos Ouji eres bueno!- gritó Turles acercándose a él con una sonrisa victoriosa, esos imbéciles habían pagado con creces lo que le habían hecho al auto de su amigo, no se habían equivocado con Vegeta que compartía con ellos los mismos gusto por lo que no dudaron en invitarlo a la fiesta pidiéndole su dirección para pasar por él en la noche y aunque le muchacho se negó un par de veces terminó por aceptar ante la insistencia del trío. La peliazul se largó del lugar cuando miró la limusina que llegó por ella, corrió antes que se acercara al murmullo y se subió, no quería verse involucrada en lo que sea que allí pasó.
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Faltaban escasos 50 minutos para que diera la hora de la fiesta de Maron a la cual no había sido invitada, ese era su destino, solo faltaba que su novio llegara esperando que esta vez no se retrasara como comúnmente lo hacía en cada una de sus citas. Suspiró al salir del cuarto de baño cubriendo su cuerpo empapado con una toalla enredada en su cuerpo y la otra de fino algodón en su cabello que evitaba el frizz. Inhaló una gran bocanada de aire sentándose en la cama a la vez que llevaba con ella su crema corporal dejando salir el aire por su boca, vertió un poco en su palma del lechoso líquido espeso comenzando a frotarlo entre sus palmas estirando el contenido en sus piernas untando con suma suavidad en toda la superficie de sus muslos. La celebración de esa tipa era para ella solo una oportunidad de estrenar uno de los vestidos que había adquirido en días pasados y por supuesto estar junto a su novio. Fijó su vista en el maniquí al lado del closet, este estaba ataviado con el hermoso atuendo de una sola pieza esperando ser puesto en la fina figura de ella. Secó su cabello y se atavío con el vestido negro de encaje alzado un par de dedos sobre la rodilla, de manga corta, se ajustaba perfecto a su figura curvilínea dándole un talle aún más ceñido en la cintura, lucía una abertura en forma de rombo en la parte baja de su espalda donde sobresaltaba la piel blanca y nívea de la muchacha, el escote en "v" era sensual y discreto dejando ver solo el inicio de sus montes, optó por unos tacos altos nude dándole una silueta más estilizada, sus abundantes fibras turquesas las llevaba sueltas lisas hasta la espalda con ondas sedosas definidas que caían hasta la cintura en sus puntas, su maquillaje ligero consistió en un fino delineado en sus párpados que adornaban sus orbes oceánicas dándole un aspecto felino a su mirada con unas largas pestañas, espolvoreó sus párpados con un rubor en tono rosado al igual que el labial en su boca. Se miró satisfecha tomando su bolso negro con piedras cristalinas cuando escuchó el timbre anunciando la llegada de su novio. Se dio un último vistazo verificando estar perfecta en el espejo enterizo que ocupaba todo el largo y altura de las puertas de su closet, al comprobar que estaba lista salió de su habitación a toda prisa, bajó a la sala encontrándose a Yamcha al pie de las escaleras pues fue recibido por su atenta madre.
- Estás hermosa.- le dio su novio un cumplido al tomarla de la mano mientras ella se daba una vuelta entera siendo halagada por ambos. Yamcha se perdió por unos momentos en la sensual belleza que tenía frente a él deleitando muy bien su pupila encontrando como única palabra para definirla, perfecta, sin duda Bulma era una mujer muy bella y exótica, hoy más que nunca pondría todo su empeño en traspasar el corazón de la muchacha y enamorarla por completo para que por fin se le entregará, no veía el día en que pudiese hacer ese esbelto cuerpo completamente suyo.
- Gracias, tú también estás muy guapo.- dijo devolviendo el halago.
- Bulma estas tan linda mi amor, y tú jovencito cuídamela mucho.- le increpó al chico cambiando su usual tono meloso a uno más serio. Bunny Briefs a pesar de parecer una mujer bastante distraída pudo notar las miradas lascivas que ese niño le lanzó a su hija en cuanto la vio.
- Claro que si señora.- contestó Yamcha apenado rascando su cabeza.
- ¡Mamá!- objetó la peliazul agrandando sus ojos a modo de advertencia esperando que como siempre su madre no cometiera una imprudencia.- ¿Nos vamos?- preguntó a su pareja con una sonrisa colgándose de su brazo mientras caminaban a la salida donde está vez no era la limusina si no el coche del pelinegro situado en las afuera de la mansión Briefs que los esperaba.
- ¡Que te diviertas cariño!- escuchó a su progenitora gritar y ella solo se giró para regalarle una enorme sonrisa. Yamcha conducía a una velocidad moderada mientras la chica Briefs texteaba con Zuno, a último minuto la peliroja había decidido ir junto a su amiga y no quedarse aburrida en casa pues sus padres habían salido al teatro como cada lunes, encontraba ese pasatiempo de ellos demasiado insípido.
- Yamcha.- lo llamó su novia de pronto exaltándolo pues había usado un tono muy chillón al dirigirse a él, no era la primera vez que Bulma le metía ese tipo de sustos, la noche anterior salió con una chica y algunos compañeros lo habían visto por lo que imagino que ya le habían ido con el chisme temiendo que ella le reclamara.
- ¿Podemos pasar por Zuno?- preguntó una vez que obtuvo la atención del joven.
- Sí, claro.- contestó aliviado doblando a la derecha con dirección a la Mansión Okawa.
Se encontraban afuera de su casa una vez estuvo listo situándose en una banca cerca del jardín delantero a la espera del tal Turles quien pasaría por él para llevarlo a la dichosa fiesta, se había vestido con un jeans negro y una camiseta roja, llevaba su chaqueta de cuero negra sobre esta y calzaba zapatos estilo desert en el mismo tono que el pantalón. Aún no entendía cómo fue convencido por ese trío de ir al patético evento si era de los que encontraba demasiado aburrida esa clase de celebraciones, le desagradaba estar rodeado de tanta gente y lo peor de todo era que si no lograba soportar el bullicio tendría que regresarse solo y por sus propios medios hasta su casa, sonrió al recordar que sin duda estaba muy acostumbrado a su motocicleta, si tan solo supiera la dirección de esa tipa no tendría que estar ahí esperándolos como estúpido, comenzaba a cambiar de parecer cuando el auto negro de Son se detuvo frente a él, puso atención en ellos cuando miró bajarse el vidrio dejando ver la calva de Nappa.
- Oye Vegeta sube.- gritó en voz alta a lo que el bufó poniéndose de pie avanzando para incorporarse junto a ellos. Minutos después se encontraban al pie de la puerta de la casa de la festejada, desde afuera se podía escuchar la música de Dj y el relajo amenizando por todos los estudiantes de segundo y tercer grado que habían acudido al esperado evento que esa noche les ofrecía su compañera. La puerta se abrió por unos de los empleados de la peliceleste despampanante quien al verlos no tardó en recibirlos siendo ellos algunos de sus invitados de honor, los más esperados.
Los tres hombres se abrían paso entre las personas que bailaban o charlaban en el centro de la pista. Llegaron hasta él área verde en el patio trasero que era el corazón de la fiesta alrededor de la alberca rectangular con poca profundidad. Ahí estaban esparcidas algunas mesas redondeadas con todo tipo de bocadillos y bebidas, estas últimas abundaban para fortuna de los recién llegados, las luces neón rebotaban por cada rincón dándole un mejor ambiente a la música electrónica. Meseros se paseaban de un lugar a otro con botellas de vino o cerveza para los jóvenes.
- ¡Bienvenidos chicos!- se escuchó la voz chillona de la cumpleañera una vez que se situó frente a ellos. El físico estrambótico de la femenina no pasó desapercibido para los tres pares de negras pupilas, toda esa voluptuosidad se movía al compás del contoneo de sus embarnecidas caderas. La garganta de Nappa se secó al ver el rebote de los grandes senos en ese vestido rojo entallado con escote pronunciado con un largo muy encima de su media pierna exponiendo en casi toda su totalidad sus muslos suaves y torneados.
- Maron, Feliz cumpleaños.- dijo el grandulón que la miraba lascivo recibiendo el beso de la chica en la mejilla aprovechando su acercamiento posando su mano derecha en una de sus caderas.
- Feliz cumpleaños.- repitió Turles entregándole un obsequio envuelto en un papel azul metálico y un moño rojo.
- ¡Gracias Turles! Pero no era necesario, con tu presencia me basta y sobra.- contestó coqueta guiñándole el ojo después de recibir un beso de él eso su pómulo.
- ¿Y tú Nappa? ¿No me digas que tu regalo es este chico tan guapo?- preguntó entusiasmada al ver al joven atractivo al lado de sus compañeros. Él Permanecía estoico mirándola con el ceño fruncido y las manos en sus bolsillos, lucia bastante relajado a pesar del bullicio y las risas de los presentes que se paseaban por el lugar. Sintió una emoción al estar frente a ellos, se encargaría de que tuvieran una increíble velada o al menos ese chico nuevo al que ella misma se acercó para recibirlo con un beso que al contrario de sus amigos posó sus labios muy cerca de la comisura de sus boca, este acto no impresionó a Ouji, a leguas se veía que esa mujer era una zorra atrevida y que por supuesto se le estaba insinuando. Torció una sonrisa ladina ante los recuerdos de las pláticas candentes que Nappa y compañía hablaron durante el trayecto a esa casa, le fue imposible no escuchar el sin fin de vulgaridad y perversiones que esos dos mencionaron de la mocosa. No estaba nada mal, era una tonta pero eso no importaba al saber que hacía maravillas con la boca.
- Pasen y pónganse cómodos.- musitó indicándoles el camino avanzando con ellos siguiéndola por detrás. Raditz quien estaba junto a Goku en una mesa cercana les hizo un ademán con la mano, los llamo e invitó a sentarse. El de melena larga ya tenía compañía femenina, alguna conquista nocturna mientras su hermano menor parecía aburrido en el lugar al no disfrutar de los mismos gustos incluidos el alcohol y las mujeres.
- ¡Qué bueno que viniste Vegeta! La diversión de esta tarde con Recome continúa.- bramó el chico de melena crecida entregándole una copa de licor al mencionado. El aludido la tomó devolviéndole la sonrisa maligna, una de las principales razones por las que había ido era por ello, las bebidas embriagantes y la facilidad de conseguir sustancias ilícitas. Hacía tiempo que no se distraía así que fue preferible asistir a quedarse en casa aburrido escuchando los sermones de su madre y los berrinches de Tarble, no estaba de humor para ello por lo que esa noche tenía previsto relajarse al máximo y olvidarse de todo ese estrés.
- No podías dejar de venir Vegeta hasta Maron ya te hecho el ojo.- comentó Nappa mientras bebía de una copa recordando los sucesos de hace unos momentos observando cómo el muchacho no se inmutaba, de verdad que es un tipo serio, pensó el calvo con la mirada puesta en su nuevo compañero que parecía atento hacia un punto en específico, se giró y comprobó el trasero de la anfitriona que el peliflama detallaba. Comenzaron a disfrutar de la comida, cervezas y de la bella vista desde ese lugar donde se podía apreciar desde mejor ángulo a todas las chicas que llegaban.
- De verdad que al verte no te conocía Zuno te ves muy linda.- la peliazul y compañía arribaban al festejo, Bulma miraba por encima de las personas buscando a Lázuli o a Goku ya que la rubia no le confirmó su asistencia pero tampoco le dijo que no iría, de pronto se topó con la tipa indeseada que se aproximaba hasta ellos con una sonrisa coqueta dirigida a su novio y eso la incomodo al instante.
- Muchas gracias tú también luces hermosa.- devolvió el cumplido a su mejor amiga aunque no esperaba menos de ella, sabía que la ojiturquesa era así, linda, refinada y sofisticada, siempre caracterizándose por su buen gusto ya que gracias a su atuendo hacía resaltar aún más su inigualable belleza acaparando todas las miradas de los chicos presentes y provocando la envidia de la mayoría de las femeninas.
- Hola Yamcha.- llegó la cumpleañera hasta ellos tres quienes permanecían de pie alejados de la música.
- ¡Maron felicidades!- saludó el muchacho con un beso en la mejilla sin importar las advertencias de la chica. La incomodidad que el rostro de la peliazul expresó no pasó desapercibido para Zuno quien le dio un ligero apretón a su brazo en modo de advertencia el cual captó rápido, reaccionó y sacó el obsequio para la resbalosa de su bolso entregándoselo con una sonrisa fingida.
- Maron feliz día.- bramó extendiendo la pequeña cajita con un anillo de oro dentro. La mirada de idiota que detectó en su novio puesta en los senos flácidos en esa apretada tela de la cumpleañera la encolerizó.
- ¡Oh gracias querida! No te hubieras molestado.- contestó destapándolo al instante saludando a ambas por pura cortesía, no recordaba haberlas invitado pero al menos el guapo Yamcha había ido y eso era lo que le importaba, siempre le había parecido un chico encantador además de atractivo por lo que no dudó en avisarle apenas sus padres accedieron a que ofreciera la fiesta en su casa. No retiraba sus manos del pecho fornido del hombre cuando Bulma lo tomo del brazo empujándolo.
- Vamos busquemos a Lázuli, felicidades de nuevo Maron.- vociferó la ojiturquesa con la misma actitud hipócrita de hace unos momentos, quería desaparecer junto a él y propinarle los estirones de oreja que ese atrevido se merecía, pero ni él ni esa tipa le iban a arruinar la noche por lo que decidió contenerse y guardarlo para el final. Continuaron hasta llegar a la piscina cuando Zuno pudo ver del otro lado de está a Goku y sus amigos todos en la misma mesa, su corazón se aceleró al observar al primo de él situado a su lado, sintió una sensación extraña en su bajo vientre experimentando un tipo de ansiedad o miedo así como en su estómago. Él tenía a una mujer sobre las piernas, se besaban e intercambiaban fogosas caricias sin controlarse y sin pudor alguno al tener compañía, comenzaba a arrepentirse de haber ido, bajó su mirada soltando un largo y triste suspiro de decepción sintiendo unas ganas tremendas de llorar.
- Bulma… yo.- titubeó con la mirada agacha pero la peliazul la interrumpió.
- Ya lo encontré, vamos.- dijo comenzando a caminar en dirección a su amigo sin captar el cambio de estado de ánimo de la peliroja.
- Yo te espero con Yamcha, iremos a saludar a Krilin y los demás.- respondió tratando de ocultar sus sentimientos pues Bulma se veía contenta y no iba a arruinarle la noche, tomó una copa de alcohol de un mesero que pasaba, tal vez el vino le ayudaría armarse de valor en esa noche e ignorar al chico que le gustaba junto a esa tipa, era Zangya, desde ahí se apreciaban sus hebras naranjas, esa era de la misma calaña que Maron.
- Vamos Yamcha.- pidió al novio de la ojiturquesa y se perdieron entre las personas.
- Miren nada más quien viene para acá, ahí te buscan Kakaroto.- expuso Nappa y todos tomaron una actitud más relajada para observar mejor a la mujer que se aproximaba con alegría incluidos Turles y Raditz aún así tuvieran compañía, eso no fue impedimento para que pudieran admirar el candor y la belleza de su joven compañera a la que si bien estaban acostumbrados a ver siempre impecable está noche lucia preciosa. La chiquilla vulgar llamó la atención del peliflama al verla más de cerca cuando se situó al lado del tipo apodado Kakaroto e inmediatamente el suave olor de un dulce perfume que ella desprendía lo golpeó. La detalló por el rabillo de ojo mientras fumaba apreciando su atractiva silueta en ese vestido ceñido a su cuerpo menudo, era bonita y siendo la primera vez que la escudriñó sin uniforme la encontró más guapa… más mujer, la corta tela mostraba gran parte de sus muslos blanquecinos bastante apetecibles subiendo sus orbes oscuras hacia su estrecha cintura y esos pechos firmes, el color peculiar de su cabello le pareció llamativo, este enmarcaba su hermoso rostro y hacía juego con esos enormes zafiros, en ese instante la imaginó de nuevo en ropa interior, sonrió al recordarla esa tarde en los vestidores, sin duda la hembra se veía mejor sin esos estorbosos trapos.
- Hola Goku estaba buscándote.- comentó la peliazul saludándolo con un corto beso en la mejilla.
- Hola Bulma, así es Raditz y yo llegamos hace rato.- expresó su amigo, la ojiturquesa se dio un breve tiempo para escanearlos rápidamente, su vista se cruzó con la de ese chico engreído, el tal Vegeta le dedicó una mirada gélida y sonrisa arrogante no pudiendo evitar rememorar el suceso de la tarde en la escuela, su glúteo derecho aún dolía por el golpe que le ocasionó ese majadero al empujarla y hacerla caer. Ahora que lo notaba no le extrañaba para nada verlo junto a esos rufianes, eran tal para cual, él no había perdido tiempo encontrando en donde encajar. Inhalo y exhalo imperceptiblemente retirando su vista de él volviendo su atención en Goku.
- Sí hubo un inconveniente, Yamcha y yo pasamos antes por Zuno, mira allá está.- señaló la mesa de su novio y cuando Turles dirigió su vista hacia donde ella indicaba pudo notar aunque no muy bien a una chica desconocida que le pareció bastante atractiva.
- ¿Oye preciosa y para nosotros no hay beso?- preguntó lascivamente enmarcando sus toscas facciones Nappa que no había perdido detalle del cuerpo de la femenina.
- ¡Vete al diablo Nappa! ¡Ni muerta haría eso!- exclamó con el temperamento y carácter fuerte que la distinguía provocando burlas y silbidos para el calvo quien solo había colgado su quijada sin poder decirle nada a la muchacha.
- No vemos Goku, fue un gusto saludarte te veo mañana en la escuela.- esta vez uso un tono dulce para dirigirse al hermano de Raditz a la vez que una sonrisa se dibujó en sus labios carnosos.
- Adiós Bulma y disculpa a Nappa.- contestó Kakaroto bromeando, le había divertido ver el rostro enfadado de ella.
- Esta que se cae de buena, ya quisiera yo tener la misma oportunidad que el perdedor de Yamcha, si yo fuera su novio ella ya no seguiría virgen.- murmuró Turles una vez que Bulma llegó hasta la mesa donde su novio.
- Ese imbécil es un marica y esa hembra le queda grande.- afirmó Nappa con convicción en sus palabras. Las declaraciones de esos dos llegaron a oídos de Ouji llamando su completa atención, era la segunda vez que mencionaban el dato de que la mujer era virgen haciendo que se preguntara si en verdad aquello era cierto o simplemente habladurías de ese par, sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando la festejada se acercó al grupo dirigiéndose a él específicamente, observó a la hembra pavonearse hasta él tomándolo atrevidamente de la mano sonriéndole con coquetería.
- Ven y baila conmigo Vegeta.- rogó haciendo que Ouji se pusiera de pie al jalarlo de la muñeca, sabía que esa ramera estaba buscando algo más esa noche y aunque estaba al tanto de que sus compañeros ya se la habían echado estaba dispuesto a complacerla como demandaba. Los demás se quedaron murmurando entre ellos un sinfín de vulgaridades cuando miraron a su nuevo integrante entrar a la casa con la cumpleañera colgada de su brazo.
La fiesta avanzaba con el pasar de los minutos esa noche, más personas se agregan a la festividad aunque algunos no daban con la chica que estaba cumpliendo su mayoría de edad. Vegeta no dudó en subir con la mujer voluptuosa hacia las habitaciones de la mansión, ella misma lo estaba dirigiendo hacia allí y en cuanto llegaron a la puerta de lo que supuso eran las recámaras ella se colgó de su cuello y posó su boca sobre sus labios, sonrió ante el acto tomando la perilla para abrir e introducirse directo hacia la cama empujándola con tosquedad, se follaría a esa zorra ahí mismo obviado besarla, su sucia boca le asqueaba aunque no su cuerpo al darse una idea de donde habían estado sus labios durante toda su experiencia.
La peliazul hace rato se encontraba sola en la mesa, Yamcha había dicho que iría por unos bocadillos pero hacía ya más de media hora y no regresa, estaba muy contenta platicando con Zuno cuando esta se puso de pie disculpándose confesándole que iría al baño, su vejiga no aguantaba más después de haber ingerido cuatro copas de vino, subió las gradas que daban a la segunda planta y observó al final una puerta por lo que no dudó en entrar, ya sentía sus mejillas acaloradas por el alcohol que estaba subiendo a su cabeza, abrió la puerta y cuando su vista se fijó al frente no dio crédito a lo que miraba, era Yamcha besando los senos de una chica desconocida que estaba sentada sobre el lavabo con la camisa arrollada hasta arriba de sus pechos y estos fuera de su sostén.
RinPink Susaiyajin: ¡Hola chicas! Uff por fin Viara y yo hemos finalizado el capítulo que esperamos y les agrade, agradecemos enormemente su apoyo no saben los felices que nos ponen al hacernos saber por sus comentarios, fav y fallow cuanto esperan nuestra actualización, debo decir que el capítulo lo acortamos debido a que ya estaba bastante largo.
Ya tenemos as escenas planeadas para el tercer capítulo así que estén pendientes de la próxima entrega :3
Recuerden dejar siempre sus review que saben que amamos al igual que siempre insisto en que las lectoras fantasmas no hagan saber que nos leen no sean malitas amamos cada uno de sus comentarios n.n
Cualquier error de ortografía disculpen por favor siempre se nos pasan xd
Viara 04: Hola aquí está el tercer capítulo por fin xd lamentos la demora ❤ Espero que hayan tenido felices y prósperas fiestas. Quiero darles gracias infinitas a todas y cada una de ustedes por tomarse un tiempo y dejar su huellita de verdad mil gracias, nos poníamos felices cada que llegaban ya que es el único pago por nuestros desvelos xd.
A las chicas que me leen en Wattpad las invito a dejar su rw si son tan amables nos gustaría saber su opinión. :3
Estamos emocionadas con un sin fin de ideas que iremos plasmando, espero nos sigan animando ya que ello nos inspira e impulsa a darle rienda suelta a la imaginación. Bueno me despido de ustedes, besos y se me cuidan mucho:3 Chain.
