Bueno… Bueno…Bueno. Aquí estamos xD Los perdones y lamentos os los pongo al final, porque si empiezo ahora no daría hasta mañana xD Ahora sólo decir que a lo largo del fic aparecen dos canciones, por si las queréis escuchar o haceros una idea de cómo son, son Dancing on my own, de Robyn y I love Rock and Roll (por más que me avergüence de ello, la versión que sale en el fic es la de Britney Spears xD). Sé que ninguna de ellas son de la época en que en teoría se enmarca Slam Dunk pero en fi, a este fic se le ha ido tanto la pinza que imagino que esto es ya lo de menos xD
12.- Los 6 estadios de la verguenza
Ya he perdido la cuenta del paso del tiempo, pero según mis cálculos científicamente empíricos, deduzco que estamos a 28 de Enero. O tal vez no. Sólo sé que me duele la cabeza y que no me quedan ibuprofenos. Matadme.
Querido confidente a quien cuento los traumas que a nadie más podría contar porque sino decidirían internarme en un centro hospitalario psiquiátrico:
Resaca. Resaca. Sequedad de mi cavidad bucal, dolor de cabeza, descomposición estomacal. Oh, sí, suena incluso poético. Creo que la muerte sería mejor que este semi estado vegetativo… Pero en fin, Shina , debes ser una mujer y asumir las consecuencias de tus actos. Lo pasado, pasado está y no hay nada mejor que una actitud positiva para…
Vale, vale, no, puedo aparentar ser una chica madura y resolutiva que afrenta con decisión sus errores pero no, lo siento, este es mi diario y aquí me dejo de apariencias, desnudo mi alma o esas cosas cursis que se dicen las películas y en definitiva, muestro mi patetismo en toda su extensión, a lo largo y a lo ancho, y a amplio y en lo profundo, y puedo reconocer que ME QUIERO MORIR y que TENGO GANAS DE LLORAR como un bebé que ha perdido su chupete y ha visto como su osito amoroso era arrollado por el camión de la basura. Y permíteme, querido amigo, que te de una importante lección. Una lección de vida resabida y mil veces escuchada, pero es que creo que nunca nadie le presta suficiente atención esa sabia frase que dice que BEBER ES MALO. De verdad. Y dirás que no tengo fiabilidad porque tampoco es que yo tenga mucha experiencia como bebedora… Sinceramente, mi falta de vida social había hecho que no hubiera bebido nunca hasta exactamente ayer. Tal vez precisamente por eso, no imaginé con qué cantidad exacta de alcohol mi cuerpo dejaría de obedecer las órdenes que llegaban lejanas desde mi aturdida parte consciente. Ahora que lo sé, te lo digo. Un cubata basta para que el mundo se cierna sobre mi patética existencia y la idea de empezar a construir un zulo debajo de mi cama con todas las comodidades necesarias para no ver nunca más la luz cobre más encanto que nunca. ¿Por dónde empiezo? Sinceramente no lo sé. Por el principio, supongo, pero claro, cuando te has bebido hasta el agua de los floreros me dirás como me acuerdo qué iba antes de qué. Qué fue primero, ¿bailar borracha sobre la barra o enrollarme con un desconocido?
Verás que el dilema que te he planteado deja vislumbrar bastante cómo de penosa resulté ser. Pero voy a dejarte con el suspense, y no te anticiparé acontecimientos. Empecemos por el principio de los tiempos, por cuando estaba sobria y la vida me sonreía y mi mayor preocupación era robar una simple pelotita a mi profesor de gimnasia…
Acabo de girar la página y veo que ese fue el último que te escribí. En el par o tres de semanas que han pasado desde entonces han pasado tantas cosas que es que no he encontrado un hueco para psicoanalizarme. Mentira. Más bien no ha pasado nada lo suficientemente interesante como para que merezca gastar tinta y esfuerzo así que ahí te dejé… Pero en fin, supongo que el episodio de la primera borrachera de Shina se merecía unas cuantas páginas. Dejémonos de cosas trascendentales y vayamos a dónde lo dejé, la cena de espaguetis con Rukawa….
Revisando mi historial desafortunado, casual, y ya casi patológico de los últimos meses creerás que a continuación te explicaré que se me quemaron los spaghettis, que Rukawa llegó demasiado puntual a la cita y no me dio tiempo a ocultar las pruebas del delito culinario, que a consecuencia de eso tuvimos que pedir una pizza, que tuvo que pagar él porque yo no tenía suelto, que vino uno de los compañeros de Matsuda a traer el encargo y se encaró contra él porque se pensaba que era mi novio y estaba platónicamente enamorado de mí y que se acabaron pegando en el rellano y rompiendo la maceta del helecho…
Pues entonces estáis plenamente equivocados porque por primera vez en mi vida…
Os estoy tomando el pelo, ya que sí, fue exactamente así, tal vez variando ligeramente el detalle de que la pelea estuvo más bien provocada por que el repartidor de pizzas jugaba en un equipo que rivalizaba enormemente por los campeonatos nacionales con el Shohoku que por mí, pero bueno, vista mi desgraciada, supongo que entenderás que me conceda breves licencias literarias para no sentirme tan frustrada.
A pesar de todo esto, si hacemos un balance general de la noche, tampoco ha estuvo tan mal. Al menos no acabé desnuda. Y tuve ocasión de meterle algo de mano a Rukawa. La intervención del tal Kyota este nos ha salvado del ambiente de de silencio sepulcral que inundaba la velada y que estaba haciendo que me replanteara, desde un punto de vista tanto filosófico como inevitablemente cómico, que hacía yo cenando con Rukawa spaghettis a la carbonara requemados – en serio que me salen super buenos, pero el espejo me retuvo, sometiéndome de nuevo al dilema existencial del qué-me-pongo- el día después de haberme declarado a mi profesor de gimnasia.
Yo… Rukawa, te juro que… que no lo entiendo. – Me miraba totalmente escéptico, para a continuación acercarse a la cazuela. Un cúmulo de lo que habían sido unos jugosos y sabrosos spaghettis, plenamente compactados y abrazándose entre sí reposaban totalmente incrustados en el fondo de la olla. El agua hirviendo se escurría por aquel enredo de pasta de tal manera que todo aquel mejunje parecía tener vida propia- Habrá sido combustión espontánea. No hay otra explicación.
Mi mirada ingenua pasó a sorprenderse cuando vislumbré un amago de sonrisa dibujado en sus labios.
Habrá que llamar a tu amiguito Matsuda. Por más que digas, eso es incomible.
Pss, que delicado nos ha salido el señorito… Si total…
Acabé llamando a Pizza Dista – yo creo que ya deben tener mi número memorizado y todo- y pedí dos familiares, una de carbonara – para mí, que me había quedado con el mono- y una mejicana para Kae, que se ve que le va el picante.
Hoy pago yo- propuso en cuanto colgué- Así no hará falta que montes uno de tus numeritos porno- Oh, sí, aquí venía de nuevo, Rukawa, cabelleroso, romántico y encantador.
¿De que vás? Pues no guapo, no hace falta que pagues tú, puedo pagar perfectamente y sin necesidad de montar el numerito.
Ya,sí.
Pues sí! – Mi rabia y mi indignación eran tales que saqué la lengua en la mejor de mis muecas de enfado. Rukawa se limitó a levantar las cejas y se sentó en el sofá.
Quince minutos después sonó el timbre de la puerta. Deseaba por primera vez en mi vida que no fuera Matsuda, porque si no aún se acabaría autoinvitando a cenar y estropearía mi velada romántica con Rukawa. Resultó ser una incorporación reciente a la franquicia que mi nulidad culinaria ha hecho prosperar, llamado Kyota y jugador de Kaynan. La rivalidad no tardó mucho en estallar. Que si qué haces aquí cara mono, que si mira Rukawa,¿ de verdad tienes novia? Si en el vestuario pensábamos que eras maricón… Maricón… Y ya tenemos a un Rukawa enfurismado y salido de sus casillas (y yo salida de mis hormonas, que sexy está cuando se enfada, ¡Por Dios!) liándose a puñetazos con el repartidor en el rellano. Yo lo miraba todo atónita desde el quicio de la puerta, preguntándome en qué momento había empezado todo y si las pizzas estarían bien. Ver la barbilla de Rukawa bañada en sangre me hizo salir de mi estado catatónico. Me interpuse entre ellos al tiempo que el repartidor melenudo hacía añicos el tiesto de mi querido helecho.
- PERO SE PUEDE SABER QUE DEMÓNIOS HACÉIS? – Mi timbre de voz agudo de niña que aún no se ha desarrollado del todo era la única arma que tenía para hacer frente a dos tíos de metro ochenta que pasan 8 horas a la semana en el gimnasio.
Los dos se me quedaron mirando, refunfuñando entre jadeos, rebuznando odio en cada uno de sus bufidos.
- Ha empezado él! – Se apresuró a justificarse el melenitas
- Ha empezado él? Ha empezado él? Sabes, majete? Dos no se pelean si uno no quiere. Ya te estas largando y da gracias porque te vaya a pagar la pizza. Te has quedado propina! – HAHÁ! (pretende ser una risa victoriosa-maléfica) Shinaesquivapropinas en otro fantástico episodio de cómo ahorrar en el pedido de tus pizzas.
Kyota cogió su casco, el billete que le había dejado encima de la mesa y empezó a bajar amenanzado a Rukawa, consternado.
- ¿ Pero se puede saber qué os pasa a los tíos? – Ya habíamos entrado en casa y yo estaba decidiendo que trozo de pizza era más grande y jugoso. La actitud infantiloide de Rukawa no me iba a apartar de mi cena
- Es un gilipollas! Menudo fantasma,…
- Pero bueno, algo le habrás hecho no?
- Claro, ser mejor que él
- Y quien es el fantasma ahora, eh…?
- Eso no es ser fantasma, es la verdad.
-Claro
- Yo hago unos espaguetis que me salen súper bien – Dijo falseando un tono infantil y pavo que deduje (Shina Sherlock Holmes) que hacía mención a lo que había dicho la noche anterior.
- MiñiMiñiMiñi – Contrarresté yo sacando a pasear mi brillante ingenio una vez más.
El silencio volvió a bailar por nuestro salón, acompañado por los coros de mis ruiditos al masticar y el frenético ritmo con el que Rukawa agitaba su pierna derecha. Decidí cambiar de tema para amenizar un poco la noche y que Rukawa no se fuera a casa con la impresión de que mi edad mental rondaba el preescolar.
- Bueno… Bueno… Bueno…
Y Shina Suzakashi presenta: Clases prácticas para romper el hielo, volumen I. Primera lección, repetir una palabra muchas veces puede ser una genial presentación de tu capacidad retórico-dialéctica.
- Bueno que? – Rukawa se me quedó mirando mientras masticaba el último bocado de su trozo de pizza con un pasmo abrumador. ¿Tiene que ser tan lento y relajado para todo?
- Bueno… nada. Aquí estamos, tu… yo… y la pizza… Y nada. ¿Ya tienes tu pelotita a buen recaudo?
- Sí.
- Ah, que bien. No la pierdas otra vez, ¿eh?
- No.
- Bueno… - No te creas que, por lo último que te conté, Rukawa se hubiese transformado de la noche a la mañana en un gran conversador con quien debatir durante largas horas y a quien refutar argumentos. Hablo con él, y eso es todo un gran logro.- Bueno, bueno, bueno…
Segunda lección de cómo iniciar conversas adecuadas. Escoge un tema que puede ser de interés mutuo y que pueda suscitar opiniones diversas aunque no muy contrapuestas entre sí. El calentamiento global, la última película de Malick, el desviacionismo postmoderno de la sociedad contemporánea…
- ¿Que tal el cole?
¿HOLA? ¿Puedo recordar más a una madre/abuela? Adiós imagen de Shina sexy y explosiva. Esa Shina se queda despidiéndose en el andén, mientras yo me voy sin rumbo fijo, subida en el tren del patetismo que circula por los raíles de la ridiculez.
- Bueno – Creo tendencias- Bien. Me ha quedado lengua e inglés. I física i química. E Historia. Pero lo demás bien.
- Por lo demás quieres decir educación física y arte?
- Sí. Bueno, en arte tengo un 49, pero supongo que me aprobaran.
Yo tenía mi mirada fija en él. Más bien perdida en su dirección. Que conmoción, yo creía que Rukawa era listo. Y ahora la realidad me golpeaba como un jarro de agua fría, Rukawa era más tonto que la suela de un zapato. ¿Cómo te pueden quedar 5 asignaturas? Claro que tenía que haber a una turbia realidad tras esos abdominales de acero… Rukawa es guapo y está como un jodido tren. Como uno de esos de alta velocidad que son ultramodernos y tienen las mejores instalaciones, recién importadas de Wisconsin. No podía ser todo perfecto. Pero teniendo en cuenta de también es un borde monosilábico de cuidado, podría compensarlo siendo algo más listo.
- ¿Pero tú no querías ir a la universidad en Estados Unidos?
- Sí. Iré.
- Y de verdad crees que con ese expediente podrás ir…?
- Soy buen deportista.
- Oh claro, porque con el deporte se soluciona todo… - Cogí el teléfono inalámbrico que estaba en la mesita de al lado del lado de sofá dónde me sentaba- ¿Sí? ¿Prada? Ponme dos bolsos… No tengo dinero, pero soy buena deportista!
Rukawa se me quedó mirando como si estuviera bailando una conga caribeña agarrada de la cintura de un cerdo ibérico. Pero sin mutar su impasible expresión… Sí, es como raro de describir cuando estamos hablando de un adolescente con menos emociones que un caracol.
- Déjalo… - suspiré resignada- Pues mira, yo estoy al revés que tú… Todo genial pero… Me quedó gimnasia el semestre pasado y ahora cómo no haga 30 abdominales en un minuto volverá a manchar mi expediente. Tal vez Tayama me tenga más aprecio ahora… - Ups. Había hablado demasiado. Más de valía no reconocer que el temita de la pelota me acabaría beneficiando o no podría seguir jugando a ser la damisela desvalida a quien Rukawa arruinó la vida. – Pero soy incapaz de hacer 30 abdominales en un minuto.
- Te propongo algo…
- Vade reto Satanás – Me levanté del sofá tirando mi último trozo de pizza a la mesa y apunté a Rukawa con mi índice- Yo no acepto más propuestas tuyas. O es que vuelves a traer fotos mías en ropa interior?
- Te iba a decir que podíamos intercambiarnos clases. Yo entreno y tú me das clases.
Volví a sentarme con la cara de un perrito desconfiado que viene a tu porque le has tirado un bistec de carne.
- Um… Interesante…
Oh, y tan interesante! Pasar horas junto a Rukawa, encerrada en su calurosa habitación y nuestros cuerpos, juntos, inclinados sobre el libro de texto, respirando en sincronía. Agitadamente. El sudor no podría evitar deslizarse por mi pronunciado escote, de la talla 95B, y Rukawa no podría dejar de mirarme. "Lo siento, pero estoy obligado a besarte. No puedo evitarlo". Oh, y si lo haría. Me besaría como si el mundo expirara al amanecer, y me tiraría sobre mi escritorio…
- Suzakashi?
- Eh…- Tuve que escapar de mi vívidas imaginaciones. Qué lástima- Sí, claro… ¿Por qué no?
Mis hormonas y mi intacto himen desearía con todo su ser que mis vaticinios de lo que podría ser una clase con Rukawa se hubieran cumplido… Por el momento nuestras (ehemmásbiensu) apretadas agendas sólo nos han permitido quedar una vez por semana, y todo se ha limitado a Rukawa haciendo ejercicios y a una frustrada y distraída Shina ayudándole cuando tiene dudas. Y no, su parte de trato no la ha cumplido todavía… Pero casi que mejor. Si la Shina maquillada y ataviada con sus galas más sexys no ha incitado a Iceman sobre su escritorio, mucho menos voy a conseguir nada yendo en chándal. Es que me da escalofríos sólo de pensar en esa tela que hace frisfrisfris cuando mueves las piernas y en la cara de chimpancé enfermo que se me pone cuando corro más de cinco minutos.
En fin. A que ha venido todo este largo recorrido sobre mi nueva relación con Rukasoso? Ah, sí, claro! Cómo olvidarme? Si aún me duele la cabeza… Vayamos a ello. Ya he dado suficientes rodeos. Ya he rellenado las páginas del diario con demasiada paja. Asúmelo, Shin. Y explica el día… o más bien EL DÍA. No, más bien, LA NOCHE.
En páginas anteriores te expliqué aquello del proyecto "Jóvenes emprendedores", y que íbamos a dar una fiesta y tal… Pues bien, las chicas y yo estuvimos organizando la fiesta y la verdad es que al final quedó bastante resultona. El bar que tenía pensado, el que está a las afueras del barrio de Sayaka, aceptó nuestra oferta sin problemas. Fijamos la fecha: Iba a ser el sábado 27 de Enero, y nos inventamos que era el día mundial de los animales. Sí, ya, muy original todo. La cosa sería que todo el mundo fuera disfrazado de animal, y mi logrado eslogan clamaba: FIESTA BESTIAL, HAZ EL ANIMAL! Sí, lo sé, me podré dedicar a esto en futuro. La idea gustó mucho en general en el Shohoku, sólo hizo falta decir que Mari era la organizadora para que todo el mundo considerar que iba a ser la fiesta del año… Las voces corrieron incluso antes que mis maravillosos carteles, y gente de otros institutos o incluso de la universidad de Kanagawa ya había confirmado su asistencia.
- Lo vamos a petar chicas! – Dije ayer por la mañana mientras decorábamos el local. Básicamente banderitas con dibujitos de leones, conejitos y demás variedad faunística a quien dedicábamos la fiesta.
- Si… Tuvimos una gran idea – Dijo Mari con su tono cantarín. ¿Tuvimos? Cómo nos gusta usar el plural cuando las cosas salen bien…
El local había quedado resultón y yo casi que no podía esperar a que llegara la noche. ¡Iba a ser mi primera fiesta! (Sí, vale? Creo que ya ha quedado claro que no es que sea super mega social y al fin y al cabo, hace poco que cumplí los 16…).
Total, dediqué horas a prepararme. Desde que decidimos el tema tenía mi disfraz super preparado: Iba a ir de gata. Más que nada porque con comprarme unas orejitas la cosa ya servía. Me maquillé con esmero los ojos con sombra negra, me puse mi sexy-ajustado-vestido negro (Al principio me sentí como un lomo embuchado. Nota para mí: Haz dieta, que te has engordado como un bebé foca, tía). Zapatos de tacón negro, bigotitos negros pintados con eyeliner y las orejitas para rematar. Qué mona estaba por dios.
Pero no acababa de estar convencida. Faltaba algo. Vale que no era un concurso de disfraces, pero sentía que ponerme unas simples orejitas y un vestido negro era esforzarse muy poco. Entonces lo ví allí, en la esquina de mi habitación. Sir Bacon Wallace. Sir Bacon Wallace era mi conejito de peluche. Aquél que me acompañó en mis noches de insomnio pueril, el que había jugado conmigo y con mis pececitos de colores (lo metía en la pecera jugando con él y barbie Sirenita). El que había defendido a capa y espada de las zarpas antidiógenes de mi madre, que donde yo veo nostalgia y dulces recuerdos ella sólo ve ácaros acumulados y espacio mal aprovechado. Había llegado el momento. De que él se sacrificara por mí. Tal y como yo lo había hecho años antes. Me armé de valor y acerqué mis tijeras a su mullida colida redonda. "Siempre te querré Sir Bacon Wallace" le susurré antes de que las dos cuchillas de la tijera se abrazaran a la colita si piedad.
Luego enganché la bolita de pelo del pobre tullido Bacon Wallace a mi tanga negro, con superglue, e hice un pequeño corte en mi vestido (no te escandalices por mi derrocamiento, era de rebajas). Saqué la bola por la ranura del vestido… Et voilà, ya era una linda gatita con colita de conejo. Cuando salí por la puerta después de haber cogido mi bolso de mano y haberme asegurado de que llevaba todo lo que necesitaba, Miau me hizo un maullido que a mi sonó a gato en celo. Estás estupenda Shina.
No te cuento toda la historia de cómo torturé a mi compañero de batallitas infantiles por nada. No os penséis que soy así de sádica. Que sepas que Sir Bacon Wallace ya tiene su colita de vuelta, con superglue. La cuestión es que la operación "colita linda" me robó los quince minutos necesarios para que pudiera coger el bus que me dejaría en la puerta del garito de la fiesta. Y ahora cómo a ir hasta allí? No podía cruzar Kanagawa con una colita de conejito en mi culo, a esas horas. Sí, podría haber cogido un taxi. Pero a mí ya se me había ocurrido una idea mejor…
(Ding Dong)
- Hola Rukawa!- Otra vez, esa cara, la de la conga y el cerdo ibérico con gorrito de fiesta triangular (si, le añado el gorro porque su mirada tenía más componente de "tu estás como una chota" que antes)- Tu no… no… no tendrías pensado ir a la fiesta de hoy no?...
- No.
- Ah. Y no… ¿no te lo planteas?
- No.
- Y no… no me llevarías? Va,…. Rukawa! Porfi, porfi, porfi! Me lo debes…
- Ah sí?
- Oh! Claro que sí! – Hicé un ademán indignado- ¿Es que no te acuerdas? Tu pelota de los Bakers…
- Lakers
- De lo que sea. La tienes. Y gracias a mi. Y a mi futuro suspenso en gimnasia…
Me miró sin cambiar un ápice de su expresión. Este tío debe querer entrar en la guardia real inglesa. A veces te dan ganas de imitar a una paloma, así moviendo los brazos y cacareando currucu, currucu a ver cómo reacciona.
- Habrás muchas chicas… o chicos, o lo que sea con lo que quieras ligar. Y yo la organizo, te invitaré a un cubata!
Estiré tanto mi sonrisa que casi desplazo mis orejas a la nuca. Tal vez fue mi momento Colgate lo que le hizo replantearse las cosas.
- Bueno. Te llevo. Y así estamos en paz.
- Qué majete eres Ruki! – Ruki? Me dejé llevar por la emoción.
El trayecto en moto se repitió (esta vez con gasolina) y yo y mis orejitas de conejito disfrutábamos del aire frío, mientras me abrazaba a ese torso musculoso… Por dios, contente Shina. Contente.
Llegamos al local en unos diez minutos (que orientación tiene este chico, yo había estado por la mañana y no recordaba el camino) y me bajé de la moto (eso sí, me aseguré que ninguna de sus fans estuviera cerca. Aunque claro, cómo reconocerlas? Tiene tantas…).
- No entras un ratito? De verdad que te puedo invitar a una copa. Las tengo gratis! – Le dije mientras le daba mi casco
- Bueno tengo que ir al lavabo, pero no voy disfrazado… - Ni falta que te hace, cariño
- Ah! No hay problema! – Rebusqué en mi bolso y saqué una orejas de conejito idénticas a las mías.- Iban en packs de dos. Puedes decir que eres un zorro.
Aparcó la moto y entramos en el local. Hacía bien en llegar dos horas tarde, porque no había prácticamente nada de cola… No me quiero imaginar el revuelo que se hubiera armado si todo el Shohoku me hubiera visto llegar con Rukawa. Le dije a la chica de la caja que yo era de las organizadoras y Rukawa y yo entramos. La música palpitante, a un volumen atroador, nos engulló, y hordas de gente bailando, con cubata en mano, empezó a convertir el bar en un laberinto hipnótico. Él tardó menos de un segundo a quitarme las orejitas y devolvérmelas.
- Mueeeermo – Le tarareé mientras volvía a guardármelas en el bolso.
- Nos vemos – Me dijo mientras se encaminaba hacia al lavabo de hombres. Ni siquiera me dio tiempo a responderle la despedida que ya no estaba allí.
- Tííííííííaaaa! Has venido con Rukawa?
Me giré hacia atrás, de donde venía la pregunta, para ver a una Mari enfundado en el típico bañador de conejita Playboy. Oh, señorita Suuh, que original! Sólo has coincidido con 500 asistentes más. Pero hay que reconocer que no le podía quedar mejor. El bañador le sentaba como un guante, y ni siquiera podías criticarla diciendo que parecía una fulana porque lo sabía lucir tan bien que no le quedaba vulgar. Cuántos chicos se quedarían sin aliento esa noche… Su pelo lacio y largo, tan brillante y tan pantene, su piel blanca como el marfil y sin ningún tipo de imperfección, y como el bañador resaltaba el color verde de sus ojos… Por dios, a veces me escucho y parezco lesbiana. Pero no, no te malpienses (no es que no pueda ser lesbiana, que eso nunca se sabe y mira, a lo mejor un cambio de perspectiva solucionaría mis problemas amorosos… Es que nunca en la vida me gustaría Mari. Qué asco, puaj, puaj)
- Bueno es que él también iba a venir y cómo veían en moto pues hemos venido juntos… - Le explicaba mientras nos encaminábamos hacia el lavabo. No es que ninguna de las dos quisiéramos ir, pero toda la sabiduría popular sabe que es un lugar de visita obligada. Las ganas llegan después.
- Si que sois amigos, ¿no?
- Bueno… Somos vecinos, no sé. Ahora le he estado dando clases particulares y tal…
- Ah sí? Tú? – Ves cómo es odiosa? Lo ves? Por eso nunca les he contado cómo ha evolucionado mi relación con Rukawa. Todo serían miradas descreídas y algún que otro reproche.
- Sí bueno no sé. Y mira, pues nos llevamos…
- Muy bien, muy bien…
Una vez en el lavabo ella sacó el colorete y yo mi lápiz de ojos. Empecé a repasarme la línea mientras seguíamos hablando.
- Pero a ver, Shina, a ti Rukawa te gusta?
Me quedé mirando a Mari, perpleja y con el lápiz en la mano, mientras centenares de chicas se agolpaban para salir por la puerta y restregaban sus ceñidos disfraces por mi cola en el intento de abrirse paso. Y yo que sé. ¿Me gusta Rukawa? No es como si no me lo hubiera preguntado hasta ese momento. Sí, pero no… Rukawa está muy bueno. Y es súúúúper guapo. Hace que balbucee como si fuera un pez que ha sido olvidado en el mármol de la cocina mientras cambiabas en agua de la pecera. Se me acelera el corazón cada vez que me habla, y ya no te cuento si me llama por mi nombre. Pero no sé. Es estúpido, egocéntrico, tiene el encefalograma de una merluza y sólo parece está interesado en bota la pelotita.
- Ha, Rukawa, gustarme? No… A ver el chico está muy muy bien… Pero osea, es que sin más.
- Ah, genial… Porque verás, quería decirte algo.- Se apoyó sobre la pica del lavamanos y ladeó la cabeza- El otro día nos cruzamos después del entrenamiento de volley – Inciso. Sí, Mari intenta practicar cada deporte habido y por haber. Fin de inciso- Y él, ya sabes, salía de básquet… Bueno la cuestión es que caminamos un rato juntos, hasta la estación, y hablamos y… Me gusta. Un montón. Yo sé ver en él más allá de su cuerpo, sabes? – Oh sí, claro que lo sé, tu siempre ves más en todo que nadie, so zorra- Hasta entonces pensaba como tú, pero ese día… Me di cuenta que Rukawa y yo somos almas gemelas – ¿Almas gemelas? Por el amor de Dios, como puede ser un vómito de unicornio alma gemela de una roca de granito?- Y me alegra que no te guste, porque he visto que yo sí que puedo tener una oportunidad con él, y me daba miedo si te afectaba…
- Si me afectaba… - Yo es que perdóname, pero aún estaba noqueada por el shock de lo que me estaba diciendo Mari.
- Sí, claro. Nuestra amistad por encima de todo Shins!- Sonrisa Colgate
- Claro, Mari… - Me abrazó. Me abrazó como abrazan las focas frías y gordas que te quieren matar. No sé si me entiendes, pero esa es la sensación que tuve.
- Buenos pues… Voy a buscar a Rukawa! A lo mejor mañana me paso a verte… Ya me entiendes, si me despierto cerca de tu casa… Jajajaja – Rió como una puta gallina. Y se fue. No tardé a confundirla entre los centenares de chicas conejito que pululaban por la pista.
Cuando acabé de procesar la conversa con Mari, me di cuenta de que estaba sola en el lavabo y de que había roto el lápiz de ojos. Lo tiré a la basura y salí de allí. Los elevados decibelios de dance comercial que inundaban la sala golpearon mis sentidos. Y sólo vi clara una cosa.
Necesitaba alcohol.
Me abrí paso entre la muchedumbre, acompasados todos al mismo ritmo, y después de caminar durante diez minutos rozando pechos y espaldas de desconocidos, atiné a coger un taburete y sentarme. Después de un buen rato, el camarero me hizo caso, y entre manos con vasos y billetes apareció su aburrida sonrisa preguntándome que qué quería para beber.
- La mariquita salvaje está cargada? – Acorde con la temática, me había encargado de buscar nombres "animalísticos" para los combinados.
- Lleva tres tipos diferentes de alcohol.
- Pues ponme uno que lleve cuatro.
Al cabo de un rato apareció con un "Pulpo&roll" y me lo bebí de un solo trago. Y sólo puedo decir…
Qué santo ascazo, por el amor de Dior! Sentí nauseas al instante. Sino vomité es porque aún iba lo suficientemente sobria como para admitir que eso era demasiado ridículo incluso para mí. Aguante como una valiente el ardor de mi garganta, como si 50 guindillas de las más picantes estuvieran bailando kan-kan en mi esófago.
- Quieres otro? – Me preguntó el camarero, algo sorprendido de la velocidad con que me había ventilado el primero.
- Esta vez con que lleve un tipo me vale – le susurré con voz ronca
Me trajo un "Sex on the fish" (Qué pasa, tenían hasta 50 cócteles, normal que se me agotara la imaginación) y a partir de ahí empezó o todo. O decayó, más bien. Empecé a experimentar todos los estados de una borrachera como dios manda. Uno por uno. Y todos a la vez.
#1# La exaltación superlativa de la amistad
- Shayaaaa – Me abalancé sobre mi amiga, que llegaba a la barra de la mano de un chico de aspecto un poco macarrila
- Ssshhhinsshshh! Pedo como eshta mi amighishimaaa – Verás que ella tampoco iba muy fina – Lo eshtamosh petandooo! Hash vidto cuanta genteeeee?
- Shiiiii! – Bajé del taburete, pero no atiné a poner bien el pie y me caí al suelo
- Shinaaaaa
- Shayaaaaaa. Eshtoy en el shuelooo tiaaa! – Saya empezó a descojonarse. Tan divertido le debió parecer, que ella también acabó tirándose al suelo mientras se reía.
- Eshtamossh en shuelo lash dosshh! Jajajajajaja
-Parecemosh dosh aldóndigashhh
- Ya vesh tiaaaa
- Mari esssh una zorraaaa!
- Claro que shiiiiI! - Me acompañó Sayaka en mis críticas. Por mi bien, espero que no se acuerde de lo que dije. Podría suponer una crisis grupal en que la única afectada, evidentemente, sería yo...- Mari esh una zorra pero de cuidado... Pero shabesh queee Shina? Tu shi que eresh buena amiga!
- Ño Shaya! Tu eres buena amiga! Ereshh mi mejor amigaaaaa! Deshde el pardulario! O antesssh inclusho!
Nos abrazamos, aún en el suelo, y estuvimos allí un rato recordando los grandes episodios de nuestra amistad.
- Y cuandoo yo le robé el gato a la shenyora Matsuda... Y la señora mi gato! Mi gato! Eda como mi hijo... JAJAJAJAJA!
- Y luego metimosh el gato en la lavadora...
- Aun recuerdoo zhu caraa... Con los bigotesh mojadosh i el flequillo...
- Tía matamosh a Bola de nieve
- Yo sholo le quería lavaaar! Eda taaaan blanquito y gordiito...
Estuvimos a punto de pasar a la fase d ella tristeza infinita y las lágrimas incontenibles, pero sonó una canción que nos encanta y nos levantamos corriendo para ir a bailar, dejando a Bola de Nieve de la señora Matsuda en el rincón de los temas tabú que no volveríamos a tocar si no queríamos revivir traumas infantiles.
#2# Que el ritmo no pare
Sayaka y yo nos fuimos al medio de la pista y empezamos a bailar aquella canción como si nos fuera la vida en ello. El alcohol me había hecho olvidar que mi vestido era una talla y media más pequeña de lo que debiera. En los mundos etílicos de Shina no había ropa demasiado ceñida ni chicas demasiado borrachas, sólo noches demasiado cortas que se tenían que aprovechar.
Eso pensaba entonces. No tardaría en pasar a la siguiente fase.
#3# La tristeza infinita y las lágrimas incontenibles
Ahí estábamos Saya y yo (no sé dónde había ido a parar su ligue), saltando y levantando las manos, ella en su traje de mariposa (lo del conejito de Playboy se quedaba corto para el ánimo exhibicionista de Sayaka. Ella optó por un bikini y unas alas), yo en el mío de gatita. Y uno de mis ajetreos de cabeza, me fijé que junto a la columna que había cerca del lavabo estaba la inconfundible melena de Mari, lacia y negra como el ébano. Unas manos estaban enredadas en ese lustroso pelo. Tardé en darme cuenta, pero Mari se estaba comiendo la boca con un tío. Un chico muy alto, muy pálido, con el pelo muy negro y muy alborotado. Quise morir.
Mari. Y Rukawa. Besándose apasionadamente. Cuánto le había costado? Dos horas? Yo que me había creído especial por tener una conversa con él más allá del hola/que tal. Yo que me había hecho ilusiones porque habíamos cenado juntos un par de noches. Yo que pensaba que éramos casi amigos por tener nuestro intercambio de clases afianzado. Yo que me consolaba diciéndome que a Rukawa no le interesaba ninguna chica, cómo le iba a interesar Shina, su penosa vecina, una tía cualquiera que no es tan guapa ni tan lista ni tan todo como Mari. Quién sinó, iba a poder conquistarle? Rukawa no iba a ser la excepción que rompiera la regla, también tenía que irle detrás como un corderito atontado.
La música seguía machacando mis pulsaciones y el mundo seguía girando a mi alrededor. Aunque el mío se hubiese parado en seco.
- Perwoo porque parashhh Shinaa! Shi viene el subidón...
Y en busca del subidón paré atención a la canción que sonaba. Que letra más oportuna. Que ironías más jodidas tiene la vida.
I'am in the corner
Watching you kiss her (uoo uooo)
I'm right over here
Why can't you see me (oo ooo)
I'm giving it my all
But I'm not the one you're taking home (uuuu uuuu)
But I keep dancing on my own
Me sentía tan identificada. Las lágrimas que querían salir de mis ojos ardían más que mi primer sorbo de alcohol. Eso es lo que necesitaba. Dicen que con alcohol se olvida.
- Harryyy! - La verdad es que no sé como se llama el camarero del bar, pero Harry como que le pitaba muy bien. Aunque fuera super nipón, midiera un metro sesenta y tuviera los ojos rasgados- Ponme dossh cachorritosh calientesh. Agitadossh. Y revueltosh!
- Vaya, vaya... Per si tenemos aquí a Shina la gatita! Y nunca mejor dicho!- Me giré a mi derecha y vi a un chico sentado en el tabureto de al lado. Me costo ubicar aquella cara en el mar de confusión que era mi mente en aquellos instantes, pero al cabo de un rato caí en cuenta de quien era. Nunca podría olvidar su cara, por culpa de aquel tal Mitsui se había liado todo aquella fatídica tarde de la camiseta y las animadoras terroristas.
- Puesh shi! Hoy no te voy a pegar porque me llamesh gatita porque lo shoy. Por shhierto, hablando de zorrash, sabesh que Mari esh una
- Mari? Que Mari, Suuh
- Exshacto pequeño malandrin.
- Déjame que te invite a una copa...
- Oh, Albriciash – Sí, he descubierto que cuando bebo me da por decir palabras rarass- no! Deja que te invite yo, que lash tengo gratish
Y le pasé uno de mis cachorritos calientes (creo que lleva vodka) al tiempo que empezaba a entrar en la cuarta etapa de mi borrachera.
#4# Todo el mundo puede ser tu psicólogo
- Y porqué es una zorra tu amiguita?
- Porwque shi. Tu te creesh que llevo como... dosh shemanas shiendo amiga de... Un chico – Creo que no le dije el nombre. Más me vale. Oh por dios, espero no habérselo dicho. Para evitar arrepentimientos extremos y ganas de llorar, en este diario reproduciremos la escena como si lo hubiera dejado todo en "un chico". Rezo porque así sea.- Bueno amiga lo que she dice amiga... Pero mash o menosh. El tio esh mash shosho que una merluza sheca. Pero yo penshaba que conmigo no tanto. Pero luego llega Mari y me dice que ella va a por él, ella que shi que tiene poshibilidadesh, no como yo claro, que shoy fea y eshtoy gorda y maté a Boda de nieve... Y ahora eshtan alli metiendoshe mano
- Vamos, vamos, Suzakaishi. Sabes que te digo? Que si Mari y ese tío estan juntos, pasa de ello! Eres muy guapa y estas muy buena. Créeme que te lo digo yo. Y yo de tías buenas entiendo.
- Pwero esho lo dicesh parwa consholarme. Pero duego mida, toroshh con Mari. Sabesh que soy virgen? Shi, shi, más que el aceite de oliva eshhtra, mash que un dishhco de eshos de gravar enshima...
Mitsui me miraba embobado mientras yo se soltaba mi perorata. Joder, joder. Ahora todo el colegio me conocerá como "Shina la Virgen"
- Y eshtoy harta! Porque quedamosh con lash deidaresh y Sayaka que shi a ella le gushta hasherlo con tíos mayores, que Mari que shi es muy romandico... Y yo, la mayor echsperienshia secshual que he tenidoha shido cashtrar al pobre Shir Bacon Wallace!
- Sir Bacon que...?
- Deshvirgame Hishashiii... Quiero que lo hagash tú. Aquí y ahora. Dueno,mejor en tu casha, que shi no hay cama de por medio esh muy cutre. Vámonoshh
Ves?Ves?Ves? Ves como si ahora mismo cayera un rayo y me electrocutara de cabeza a pies sería lo mejor que me podría pasar en la vida? Lo peor de estar escribiendo mis andanzas de anoche es que poco a poco me van apareciendo los flashcbacks mentales como estos. Y poco a poco, me voy hundiendo cada vez más en mi pozo de miseria y desolación resacosa.
- Joder Shina... Joder, joder... No me puedes poner más... Pero estás borracha y no creo que sea... - Acabé de apurar mi ya cuarto combinado de la noche (un Vaca Sunrise) y me puse de pie.
- Albríciassh Hishaaashii. Ven aquí y demueshtrame que eresh un hombre.
Mitsui empezó a acercarse a mí. Rodeó mi cintura con sus brazos y entrecerró los ojos mientras se me acercaba. Oh dios Mío, oh dios Mío, Oh-dios-Mío! Qué debía hacer? No había besado a nadie antes. En la boca, y así con lengua, se entiende. Pero Shina-la-virgen-borracha no parecía tener tiempo para plantearse dilemas existenciales, puesto que los primeros acordes de una de mis canciones preferidas empezaron a sonar. Y no pude evitar convertirme en
#5# La Striper que vive en mí
- Esh I loofff Rock and Roll! Shiiii!
Mitsui abrió los ojos de repente y, antes de que fuera consciente de que su futuro ligue había cambiado de opinión yo ya...
Uf, esperad. Es que esto cuesta escribirlo.
Yo ya...
Veréis. La vergüenza que me embarga es demasiado enorme. En fin, allá vamos. Revuélcate en tu miseria, Shina.
Yo ya me había subido a la barra y había cogido un micrófono que había por allí conectado al lado del alta voz.
- Prrrofando... un dosh, un dosh! Seeeh. Seeeh.
Prácticamente toda la pista se giró hacia la barra. Pero a Shina bebida las multitudes le daban igual. Las multitudes le gustaban. La multitud estaba esperando su actuación.
- Buennasshh Nochesh Kanagawa!
Un alocado vitoreo sacudió la pista. Aplausos, brazos levantados, grititos animados. Y yo me crecí.
- Quereeeish rockanrolleaaaar?
- Siiiiiiiiiii – el asentimiento fue unánime
- Quereisssh rocanrolleaaaar?
- Siiiiiiiiiiii
- Puessssh vamossh a rockanroll como shea!
- Wuuuuuuuuuu!
Me sentía una estrella del rock. Ellos me recibían como tal. La canción había llegado a su estribillo. Y yo canté mis necesidades en aquel instante.
Y canto!
Quierooooo mash alcohoool!
Ashi que ponme otro chupitooo c'mon beeeeibi,
Quiero mash acohooooool,
Yo quieroo bwebwr cubatash hashta vomitar!
Quiero maaash alcohol!
Vodka con limón...
Que combinación... ieee, ieeee
Me voy a emborrachaaar!
Que lash penash qwiero olvidaaar-aaar-aaar...
Vamos todos! - Y todos me siguieron
Quiero mash alcohol!
Asi que alla va otro guishquito, c'mon, beibiiiiii
Quiero mash acohooool
Hashta que a cualquiera me quiera tirar...
Yeaaaah!
La canción acabó, la que le siguió fue difícil de escuchar, ahogada entre tantos aplausos y gritos. Había causado sensación. La gente me quería. Y querían más. Yo lo sabía y por eso sabía que aún podía dar más de Shina para que todos siguieran aplaudiendo. Me di la vuelta. Me cogí el bajo del vestido. Empecé a subirlo.
Y así fue como todo el mundo vio mi tanga con borla de conejito.
Sí. Sí. Quieres que acabe aquí?
¿Ah, que piensas que no puedo caer más bajo? Siéntate ombre, siéntate. Que aún nos queda un ratito.
Entre aplausos y un aluvión de alabanzas salí, tambaleándome, del bar, porque después del bailecito que me había marcado (esto no te lo he contado porque es que ni sé cómo describirlo, pero tu imagínate que la canción está muy salpicada de movimientos de cadera y pelo agitándose de un lado a otro) necesitaba tomar el aire. Cuando franqueé el último grupo de gente que me separaba de la salida y abrí la puerta la brisa de la madrugada me relajó un poco y casi que me hizo recobrar algo de sobriedad. Pero yo no iba a permitir eso. Ni mi Cacatúa Colada tampoco. Dejé el cubata en el suelo y saqué un cigarrillo de mi bolso.
La verdad es que mi borroso recuerdo de esa escena es bonito. Las primeras puntadas de sol empezaban a acabar con aquella noche, y la calle desierta era sólo para mí y el humo de mi piti. Claro que Gina-bebo-todo-lo-que-encuentro ignoró la gente vomitando y rodando por el suelo y otras lindezas fruto de nuestra súper fiesta.
- Shina? Eres tú? – Mi mirada enfocó a la voz masculina que me hablaba y esta vez no tardé un solo segundo en reconocerle.
- Kaoru! Cuánto diempo… - Era Kaoru. Kaoru Suuh. Sí, el hermano de Mari. Como unos genes tan iguales podían desembocar en dos personas tan diferentes… Kaoru se quedó para él todo el encanto que Mari finge que tiene pero que en realidad no. Haría casi dos años que no le veía. Dos años en los que había ganado más kilos de guapura. Pensaba que no era posible, pero sí.
- Dios míos, estas irreconocible… Si cuando pensaba en ti veía a una criaja de 12 años con gafas y pelo revuelto – Hola gracias, pues sigo siendo miope y teniendo el pelo encrespado.- Y fíjate…
- Hash venido a la fieshtaa - Algún día seré periodista. Sólo yo se formular ese tipo de preguntas que permeten conocer una realidad encubierta.
- Si, pero he salido a tomar el aire… Oye, tienes un cigarro
- Oh, por shupueshto, para tu tengo seguro- Le tendí uno y le pasé el mechero. Se sentó a mi lado, en la acera.
- Cómo te va todo, Shins?
- Puesh mira… - Tu hermana es una zorra, mi vida es una mierda y todo el santo Shohoku me ha visto el culo.- Tirando, ya shabesh… Con exshamenesh y eshash coshasssh… Tu que dal? Eshtassh en la uni ño?
- Sí… Biotecnología, qué te parece? – Ai, que listo es este hombre…
Seguimos hablando más rato, pero como no recuerdo los detalles exactos de la conversa (suficiente que me acuerde de con quien hablaba), pues me limitaré a decirte que nuestras palabras estuvieron regadas por varios cubatas y cigarrillos más. Mientras yo le explicaba que acababa de bailar sobre la barra delante de toda la fiesta, me llevé las manos a los brazos para infundirme algo de calor, ya que empezaba a refrescar.
- Tengo por ahí el coche, Shina. Vamos, que así hablamos más cómodos y calentitos.
Llegamos a su BMW plateado y abrió la puerta trasera. Me dejó pasar y él entro después, sentándose a mi lado.
- Shina… Eres preciosa. – Oh-dios-mío! Que bajaran todos los dioses del Olímpo para ver aquello. El hombre de mis sueños húmedos adolescentes me estaba diciendo que era preciosa mientras me acariciaba un mechón de flequillo. Mientras me lamía el lóbulo de la oreja y mientras sus manos bajaban de mis hombros a mi cintura.
Me lo dijo justo antes de besarme.
Ooooooh dios mío sólo escribir esto no sé si morirme de la ilusión, o de la vergüenza, o de qué. Sólo pienso en morirme porque ya no puede haber más allá de esto. Más allá de sus labios encajados con los míos, complementándose a la perfección…
Vale, no, un momento. No vamos a hacer esto más bonito de lo que fue. A ti, querido diario, te puedo contar todos los detalles, por escabrosos que fueran.
Veamos, yo esto del besar no sé muy bien cómo va del todo. Digamos que yo tenía una lengua ajena merodeando por los rincones de mi boca y unos labios oprimiéndomela. Me faltaba la respiración, pero no en el sentido romántico y pasional de oh-mira-me-falta-la-respiración-de-lo-enamorada-que-estoy si no una falta de respiración real y agónica. La sensación así a lo sumo era como una gran babosa deslizándose por mis labios. Y, déjame apuntar, querido diario, que esa babosa había comido pizza de cabrales y cebolla y no se había lavado los dientes. No sabía qué hacer con mi lengua. La movía, sí, pero a mí eso no me reportaba ningún tipo de placer. Sé que probablemente la culpa fuera mía, de mi inexperiencia y mi colosal borrachera, pero aquel primer beso, mi primer beso, estaba siendo tan catastrófico que preferí mirar por la ventana mientras el hermanito Suuh no dejaba de jadear mi nombre y babearme.
Entonces les vi. Mari y Rukawa salían por la puerta de la discoteca, cogiditos de la mano. Ojalá me vieran. Ojalá me viera dándome el lote con su hermano, con un tío bueno y mayor, que besaba mal pero que me estaba besando a mí, porque cualquiera querría besarme y porque soy preciosa. Atraje a Kaoru más a mí, cogiendo su nuca con mis manos y me entregué a aquel juego de lenguas despistadas y labios entreabiertos. Volví a abrir los ojos para ver si Mari y Rukawa nos estaba mirando con desconcierto y estupor. No nos miraban, pero estaban más cerca. Y entonces lo ví.
Que Rukawa no era Rukawa. Osea el chico se le parecía mogollón, era algo así como un doble de Rukawa, porque hasta llevaban la misma camiseta blanca, pero que tenía unas facciones diferentes. Oh dios míos. Era Sendoh.
- Mirwa Kaoru, me dengo que ir.
- Pero que dices Shins? Si nos lo estamos pasando de puta madre…
- ¿Perdona? Tú te lo eshtash pashando de puta madre. Yo sholo veo baboshas.
Y sin decir más me precipité fuera del coche. Aún no sé ni cómo abrí o cerré la puerta, ni en qué dirección me fui. Pero llegué a la puerta de la discoteca y casi me chocó con unn chico que estaba en la puerta.
Rukawa.
#6# El arrepentimiento
- Rukawa. Lo shientoo. Lo shientooo. Qué hashes aquí aún. Yo pensaba que eshtabash con Mari… Oh Rukawa, te quierooooooow!
Y lo último que recuerdo son sus deportivas. Les vomité encima.
Esta será mi última despedida. Segura. La soga ya está preparada.
Ridículamente tuya,
Shina.
Notas de una avergonzada autora que ya no sabe ni que decir:
Así que tal vez mejor que no os diga nada. Más allá de que mil perdones por estos tres años de ausencia…Qué decir? Ayer me releía la nota de autora que dejé la última vez y me disculpaba por no haber actualizado en un año y medio… Pues bien, desde entonces, han pasado 4. Sí, sí, es escribirlo/decirlo y me avergüenzo de mí misma… Pero más a menos todo ha vuelto a ser lo que dije en la última nota. El tiempo, los días pasan y ni te enteras. Y de golpe, echas la vista atrás y ves que han pasado 2 años y que ya no conectas con la historia, ya no eres capaz de hacer seguir al personaje por la línea que habías planteado y te has olvidado de la mitad de capítulos que querías incluir por tu maldita manía de no anotar las cosas cuando se te ocurren. Hace tiempo que quiero seguir la historia. Años. De hecho, nunca he querido abandonarla. Este fic lo voy a acabar aunque pasen diez años más (esperemos que no xD) y aunque nadie esté ahí para leerlo. Ayer me eché la manta a la cabeza y me dije que de nada valía lamentarse de haber tardado tanto en actualizar. Lo que tenía que hacer era ponerme delante del Word, de la pantalla en blanco, y no levantarme de la silla hasta haber acabado un capítulo. Dicho y hecho. No sé que pensaréis, no se si lo leeréis, si os seguiréis riendo igual… Yo por mi parte tengo que decir que me ha encantado escribirlo. Y eso que retomar la historia ha sido muy traumático… 4 años en facultad de periodismo (sí, ser una parada más en España también ha contribuido un poco a que retome la historia xD) han perjudicado más mi escritura que no mejorarla. Desde aquel último capítulo de esta história casi que no he vuelto a escribir nada más así en plan ficción, ni lo he hecho por voluntad propia y no por obligación. Cuando me he dado cuenta de que he llegado el final y habían pasado cinco horas sin que me haya enterado me he vuelto a reencontrar con mi pasión por escribir.
Mi intención era acabar la historia del tirón y publicarlo todo de golpe, porque no os merecéis esperar más. Pero al final he pensado que es mejor subir este capítulo para ver cómo van los tiros. Por os pido encarecidamente que cualquier tipo de sugerencia que tengáis me la digáis sin contemplaciones, a ver si debo volver a replantear al personaje o qué tal va.
Mil GRACIAS por todos esos maravillosos reviews que me dejáis y que han hecho que la historia siga adelante. A partir de ahora los voy a contestar todos por MP. De verdad que tengo la intención de actualizar con frecuencia… Me gustaría poder decir que subiré un capítulo cada semana/dos semanas. Espero hacerlo.
Muchas gracias, de verdad. Es que no conozco otra forma de expresarlo, sino lo haría xD
Espero que os haya gustado… Y si no pues no dudéis en decirme que es lo que os decepcionado/no acabado de convencer/horrorizado…
Os quiero un montón!
