CAPITULO III
Su boca se abrió ligeramente no creyendo lo que miraba e inmediatamente su garganta se secó al mismo tiempo que su corazón dio un salto, era él a quien sus pupilas observaban, era Yamcha el novio de su mejor amiga y estaba besándole los pechos de la forma más sucia a esa chica desconocida que se notaba que gozaba las caricias del joven, dio un paso hacia adelante entreabriendo un poco más la puerta con toda la intención de detenerlos pero se detuvo de repente cuando algo mejor cruzó por su cabeza, regresó sobre su talón y cerró lentamente intentando no hacer ninguna clase de ruido que advirtiera a los infieles, no es que pretendiera ser una mala amiga por hacerle saber a Bulma la verdad de la manera más cruda, pero tampoco podía permitir que ese maldito la siguiera engañando, la peliazul se merecía algo mejor que esa basura de Nakahara que la estaba traicionando. Cuando se vio en el pasillo suspiró caminando rápidamente hasta llegar al borde de las escaleras donde bajó las gradas alternando su pies que llevaban unos tacos negros elegantes hasta que llegó al final, buscó a la ojiturquesa en la mesa donde la había dejado y ahí estaba, movió su andar hasta ella sin apartar su vista de la chica que sonreía con Son sintiendo su respiración acelerada, esquivó las personas que se atravesaban a su paso, esperaba que la pareja allá arriba no desapareciera o no llegaran a tiempo para que Briefs los viera con sus propios ojos.
- ¡Ay Goku que gracioso!- escuchó que la peliazul decía en una carcajada cuando ella se apareció frente a ellos.
- Raditz es un tonto.- contestó el pelinegro riendo de la misma manera que su amiga, hacía unos minutos que había visto a Bulma sola cuando entró a la sala de la casa buscando el bar para tomar un par de tragos más y no dudó en ir a hacerle plática. La chica viró su mirada turquesa hacia Zuno que se sentó a su lado.
- ¿Qué pasa? ¿Estaba ocupado?- preguntó al verla volver tan pronto, no hacía ni cinco minutos que se había ido al baño y ya estaba ahí de nuevo, la observó detenidamente, sus ojos estaban más abiertos de lo normal y se notaba agitada.
- Oye Bulma.- la llamó con la voz ida, necesitaba gritarle, decirle, hacerle saber que ese patán estaba allá apunto de revolcarse con esa zorra, que fuera y que lo viera por sí misma, pero tenía que ser cuidadosa con lo que hablaba, estaba enterada de que Yamcha era importante para la peliazul y que una noticia así le caería como patada al hígado.- Necesito hablar contigo.- agregó agachando la mirada, Goku que estaba al pendiente de su intercambio de palabras distinguió a la peliroja extraña.
- Si claro, dime.- expresó la peliazul dejando la copa que tenía en su mano sobre la mesa para prestarle su total atención, no estaba lejos de la verdad al pensar que algo complicado le pasaba a la chica pues había regresado con una actitud muy diferente a como se fue hace minutos.
- Ven conmigo al baño.- comentó volviendo su vista a ella que la miraba, Bulma comprendió que la necesitaba, quizá le había llegado su menstruación y precisaba de una toalla femenina, así que se puso de pie, esas cosas no podían hablarlas delante de su amigo.
- Regreso en un momento ¿Si?- articuló girándose para ver a Son que asintió con una sonrisa, ambas mujeres anduvieron unos pasos lejos del muchacho y entonces Zuno pudo hablar más abiertamente.
- Ven apresúrate.- indicó tomando de la mano a la muchacha pasando entre los invitados.
.
Todo el estrés que sentía por los problemas en su casa los estaba liberando en ese momento, no había tomado una mala decisión al ir a esa fiesta y olvidarse por un momento de lo verdaderamente importante en su vida. La mujer a su merced se movía muy bien delante de él, empujaba contra ella con fuerza de una manera ruda a los encuentros de su cadera que se impactaba contra si produciendo sonidos que se mesclaban con el bullicio de la música en la planta baja, escuchaba los gemidos de la hembra con cada estocada profunda que le propinaba, le había bastado con que ella lo viera unos minutos para que le ofreciera ese faje, no cabía duda que la tipa era una golfa, derramaba vulgaridad por donde quiera que se le mirara pero eso no impediría que esa noche le diera lo que pedía. Bajó su mirada obscura observando su trasero golpearse contra su entrepierna, desde esa posición podía ver como su miembro se introducía de manera fácil en su cavidad poco estrecha, se le notaba la experiencia pero qué importaba, nunca diría que no al sexo fácil.
Maron estaba en cuatro sobre la cama de aquella habitación con el vestido arrollado hasta la cintura y con sus glúteos voluptuosos expuestos para sus embates que se hacían más toscos, Vegeta palmeó con fuerza su nalga derecha un par de veces dejando su piel roja, no podía negar que esa ramera sabía lo que hacía, la chica retorció su cadera contra su miembro disfrutando del encuentro y del tamaño del hombre que ahora la poseía, era la gloría sentirlo dentro, no había elegido mal la aventura de esa noche con el joven atractivo del que todas sus compañeras hablaban.
.
- ¿Qué sucede Zuno?- cuestionó la peliazul siendo prácticamente arrastrada escaleras arriba tomada de la mano por su amiga, no entendía que le sucedía pero se notaba que tenía prisa.
- Bulma ¿Sabes que soy tu mejor amiga cierto?- inquirió llegando al pasillo que llevaba a las habitaciones y al baño que estaba al final de este, detuvo sus pasos y miró a la muchacha al mismo tiempo que suspiró.
- ¿Por qué preguntas eso? Estás muy rara ya dime qué pasa.- indicó parándose frente a ella cuando la peliroja se detuvo soltando su mano, la chica posó su mirada azabache en ella, no podía dudar ahora en decirle la verdad ¿Es lo que una buena amiga hace no? ¿Es lo que la ojiturquesa haría si fuera su novio el que la estuviera engañando cierto? Solo esperaba estar haciendo lo correcto.
- Quiero que veas algo.- dijo volviéndola a tomar de la mano dirigiéndola al baño, se pararon frente a la puerta, Zuno dejó escapar el aire que inconscientemente había retenido en sus pulmones colocando su mano en el pomo girándolo suavemente.- No me odies.- agregó empujando la puerta.
- Me estas asustando.- articuló ella volviendo su vista al frente cuando la puerta cedió. Sus ojos se abrieron con desconcierto, su respiración se detuvo automáticamente negando con la cabeza ante lo que miraba, no podía ser, él no podía estarle haciendo aquello ¡Debía estar soñando!
- ¡Yamcha!- gritó lo más fuerte posible sintiendo como sus orbes turquesas se humedecieron, el joven estaba con su pantalón desabotonado caído junto con su ropa interior hasta sus rodillas mientras penetraba a la mujer que estaba sentada en el lavabo frente a él, Nakahara no supo exactamente qué hacer más que apartarse de la chica de manera exaltada cuando escuchó la voz de su novia y giró su cabeza hacia la entrada comprobando que ella lo había descubierto en plena movida.
- ¡Bulma yo… no es lo que crees!- farfulló subiéndose la ropa, no podía ser que ella estuviera ahí presenciando una de sus tantas infidelidades, era más que seguro que su plan por follarse a la mojigata de su noviecita virgen no iba a concretarse nunca ¡Pero por favor! Si la peliazul no le daba lo que él quería era más que obvio que buscara en otra lo que la hembra le negaba, no podía estar soportando tanto tiempo de abstinencia solo porque a ella se le ocurría resguardar su castidad ¡Era su novio! Tenía el derecho de perpetrar lo que había entre las piernas de esa hermosa chica ¿Por algo había iniciado una relación con ella no? La femenina era realmente bella ¿Qué hombre en su sano juicio la dejaría intacta teniéndola? Más no sabía que Briefs fuera tan ñoña, ni siquiera le permitía tocarla, era un desperdicio total estar con esa mustia y si alguna otra le proponía darle lo que la ojiturquesa no le cedía era natural que aceptara.
- ¡Maldito!- vociferó por lo alto ¿Cómo era posible que él quisiera negar esa asquerosa escena si ella misma estaba viéndolo con sus propios ojos? Su novio no era más que una repugnante porquería ¿Cómo pudo ser que le hiciera aquello? Apenas llevaban casi tres semanas de noviazgo y ahora se encontraba al patán poniéndole los cuernos con esa golfa rubia oxigenada.
- ¿Qué sucede Yamcha? ¿Quién es ella?- preguntó con una voz suave y serena la mujer que no presentaba ni una pizca de pudor ante su mediana desnudes, se bajó del lavabo acomodando su sostén sobre sus montes al igual que la blusa y el resto de su ropa que se encontraba regada en el piso.
- ¡Era su novia!- bramó la ojiturquesa dándose la vuelta, no seguiría viendo a ese miserable imbécil con esa estúpida, había sido más que una completa idiota al querer hacerse la ciega pues desde siempre sospechó que él le era infiel, alzó ambas manos limpiando las lágrimas en sus mejillas que bajaban una tras otra y avanzó a través del pasillo, no quería estar allí, no quería a nadie cerca ¡Quería estar sola! En su cama, en su casa.
- ¡Bulma espera!- llamó Zuno corriendo tras ella que no se detuvo, sabía que era doloroso lo que la peliazul acababa de presenciar y que había sido ella la que le abrió los ojos de la manera más cruel posible pero era necesario para que despertara, Yamcha siempre tuvo la fama de mujeriego y aunque en un momento llegó a pensar que estando de novio con su amiga él le pondría fin a sus salidas con muchas otras mujeres pero evidentemente no había sido así, claro ejemplo lo que estaba pasando, ese tipo no merecía las lágrimas de Briefs, era una pena que ella haya puesto los ojos en ese cretino.
Vegeta que estaba en una de las habitaciones terminando de acomodarse la ropa después del encuentro con la ofrecida de esa fiesta salió dejando a Maron retocándose el maquillaje sentada frente a su tocador, cerró la puerta tras sí y miró a su compañera de cabello turquesa pasar corriendo frente a él, pudo notar que estaba llorando pues ella lo había volteado a ver con una evidente expresión de dolor pero luego bajó la cabeza limpiando sus lágrimas con sus manos, inmediatamente observó a otra chica correr tras la muchacha mientras la llamaba y tras ellas al perdedor líder del equipo de fútbol seguirles el camino ¿Qué demonios estaba pasando allí?
- ¡Bulma por Kami espera!- volvió a llamar Zuno alcanzando a la peliazul a mediación de las gradas donde esta se detuvo cuando la peliroja la tomó de la mano.
- ¿Cómo pudo hacerme esto?- cuestionó mirando a su amiga lanzándose a sus brazos, hundió su rostro en el cuello de esta soltando un sonoro sollozo, no estaba preparada para lo que sus ojos presenciaron, en su vida estaría lista para una revelación de esa magnitud, dolía, su pecho se comprimía con cada pulsación de su corazón, ella quería a su novio y él le pagaba de la manera más baja.
- Es un idiota.- respondió Okawa acariciando la espalda de la chica, le dolía verla sufrir así, Briefs era como su hermana y por ello deseaba solo las cosas buenas para ella. Goku que estaba sentado en la mesa donde la peliazul lo había dejado esperando miró a Bulma en las escaleras abrazando a Zuno, supo inmediatamente que nada andaba bien así que se puso de pie para ir a averiguar.
- ¡Bulma por favor déjame explicarte!- exclamó Yamcha bajando a paso ligero los escalones deteniéndose frente a las muchachas.
- ¡Aléjate! ¡No le hables a mi amiga estúpido! Ella no tiene por qué escuchar tus patéticas excusas.- gritó Zuno apretando contra sí protectoramente a la ojiturquesa que la seguía abrazando llevándosela lejos de ese descarado, por ningún motivo dejaría que él se le acercara e intentara envolverla con sus falsas palabras.
- ¿Qué sucede?- preguntó Goku llegando hasta las femeninas que bajaban los escalones, la peliroja descendía despacio ya que la peliazul la abrazaba con fuerza mientras seguía llorando, los que estaban cerca de las gradas observaron el intercambio de palabras entre la amiga de Bulma y su novio no comprendiendo bien que pasaba pues Briefs estaba sollozando.
- Es Yamcha.- pudo pronunciar cuando este llegó hasta ellas y tomó a Bulma de un brazo jalándola para que lo mirara. Vegeta que estaba bajando los escalones sabía que ahí estaba sucediendo algo cuando vio al patético Nakahara hablarle a su novia que abrazaba a la peliroja.
- ¡Bulma debes escucharme! ¡Esa mujer no significa nada!- trató de explicar pero una fuerte bofetada ladeó su rostro, de ninguna manera iba a perdonarle semejante humillación, ni siquiera había respetado que estaba con ella en el mismo lugar y la había dejado abandonada en aquella mesa solo para ir a darse un revolcón con esa mujerzuela que ni siquiera sabía que él tenía novia.
- ¡Cállate y regresa con tu ramera maldito!- gritó acariciándose la mano con que lo había golpeado.
- ¡Tu eres mi novia Bulma! Ella es solo una aventura.- respondió el joven con su mejilla roja donde le habían quedado figurados los dedos de la peliazul, ese golpe si dolió, esa mujer tenía la mano muy pesada pero ahora lo importante era que no lo dejara.
- ¡Idiota no vuelvas a buscarme!- bramó tomando una copa de vino del azafate que un mesero cargaba y que pasó por allí en ese instante tirándosela en el rostro a Yamcha, Vegeta que presenció todo sonrió divertido, por lo que acaba de escuchar intuyó que la hembra azulada había encontrado a su patético novio con alguna prostituta. Todos los presentes rieron ante la escena ya que Nakahara tenía la camiseta blanca empapada de vino al igual que su rostro. - ¡Por favor Goku sácame de aquí!- pidió ella abrazando a su amigo, estaba segura que era la burla de todos en ese momento, su novio la había engañado, a ella, a la chica más hermosa y popular de todo el colegio le habían visto la cara de la manera más repugnante, jamás olvidaría la imagen de su ex novio arremetiendo contra el sexo de esa golfa. Son la abrazó reconfortándola, ella era como su hermana y verla sufrir lo entristecía, observó con expresión dura a Yamcha que seguía ahí parado, no permitiría que su amigo la siguiera lastimando, el líder del equipo de fútbol al ver que era imposible hablar con Briefs salió del lugar a paso apresurado, no se quedaría allí esperando a que todos le preguntaran qué había pasado y por qué la ojiturquesa lo estaba cortando.
Zuno ayudó a Goku a llevar a la chica que aún lloraba hasta el coche de Raditz mientras este fue a avisarle a su hermano que llevaría a Bulma a casa y luego regresaría por él, cuando este llegó al auto ambas entraron en el asiento trasero mientras Son manejó hasta la mansión Briefs. Como su mejor amiga Zuno nunca hubiera querido que la ojiturquesa sufriera así, pero si tan solo le hubiera dicho lo que había visto en ese baño estaba más que segura que ella no le creería, se notaba que quería a su ex novio pues ahora sufría inconsolable llorando en sus brazos. Por suerte cuando entraron a la casa de la peliazul sus padres no estaban así que la llevaron directamente a su habitación, ella necesitaba a sus amigos más que nunca.
- Puedo quedarme si quieres Bulma.- aseguró Son sentándose al lado de la muchacha en su cama, la muchacha negó con la cabeza mientras limpiaba sus lágrimas y la peliroja le sirvió agua del jarrón que estaba en la mesilla de noche.
- Tómalo, te hará bien.- habló Zuno entregándole el vaso a su amiga que la obedeció, bebió todo el contenido de un solo trago mermando su llanto.- Goku tiene razón podemos quedarnos.- añadió acariciándole el cabello viendo el delineador de los ojos de la chica esparcido en sus mejillas después de haber llorado tanto.
- No es necesario chicos, gracias por traerme.- contestó dibujando una débil sonrisa, lo mejor ahora era estar sola, quería pensar en todo lo que había pasado y descansar esa noche, mañana tenía que estar repuesta para todo el chisme que escucharía en boca de sus compañeros de segundo al igual que del alumnado de primero y tercer año.
Después que sus amigos se fueron se había metido al baño donde llenó la tina de agua tibia y se sumergió en esta aunque no pasó más de cinco minutos dentro, se sentía cansada, sus ojos ardían y sus lágrimas continuaban saliendo poco a poco ¿Cómo era posible que le haya pasado eso? Era una situación realmente humillante y vergonzosa pues estaba más que segura que esa no era la primera vez que Yamcha la engañaba, el tipo se la pasaba esquivándola cuando de salir a algún lado a divertirse como pareja se trataba, prácticamente su corta relación se había resumido a verse en el colegio durante las horas de receso ya que él estaba en el grupo "B" y ella en el "A", pensándolo bien, su noviazgo solo era por apariencia, desde que ella había aceptado ser su chica no había habido momento en el cual se sentaran a hablar, a decirse lo que pensaban o a compartir su vivir, de hecho era tonto analizarlo hasta ahora si estaba más que segura desde un inicio que solo anduvo con él por egocentrismo, le gustaba que los demás la vieran de la mano del líder del equipo de fútbol y que hablaran maravillas de la fabulosa pareja que hacían. Suspiró profundo tomando una toalla para secar su cuerpo y desató el nudo en el que su cabello estaba recogido para no mojarlo, salió del baño dirigiéndose hacia el closet de dónde sacó su pijama, se vistió con esta y se acostó, sabía que no debía llorar más así que limpió sus últimas lágrimas de esa noche, Nakahara no merecía ni eso.
.
.
Esa mañana había amanecido demasiado fría, el viento soplaba fuertemente trayendo consigo una brisa helada por lo que no dudó en llevar un bufanda bien atada a su cuello, por suerte la blusa blanca de manga larga al igual que la chaqueta de su uniforme la abrigaban. Entró a pasos apresurados al salón donde sus compañeras la esperaban para hacerle muchas preguntas incluida Lázuli a quien ya había puesto al corriente Zuno, obvió las respuestas, no quería hablar de su ruptura con ese patán de quinta que no merecía la pena ni mencionarlo. Cuando entró pudo ver a Vegeta al fondo que prestaba su total atención a su móvil, tenía planeado ir esa misma tarde a su casa para enfrentarlo y exigirle que le ayude con la tarea, no lo hacía ahora en el colegio ya que ese tonto la volvería a ignorar como la vez anterior y si iba y se presentaba en su hogar no le quedaría de otra más que ponerse a trabajar juntos.
La primera clase pasó bastante rápida y aunque no logró concentrarse al cien por ciento el profesor Karín de biología la había hecho olvidar sus problemas durante el tiempo en el que se dedicó a explicarles la división molecular de las células vegetal. En un momento dado mientras el maestro escribía en el pizarrón ella giró su cabeza para ver a su pareja de tarea, estaba decidida a demandarle que si o si tenía que poner de su parte y que no solo le dejara todo el trabajo a ella pues no era justo sacrificarse por alguien que evidentemente no le interesaba la escuela. Cuando el timbre sonó guardó sus cosas en su mochila sin mirar a nadie, sabía que por un buen tiempo sería la burla, la lástima y la vergüenza en la boca de todos los que la criticarían.
- ¿Nos acompañas Bulma?- preguntó Lázuli que quería escuchar todo de la lengua de su amiga, además de hablar del otro chisme que estaba recorriendo toda la escuela al igual que su rompimiento con Yamcha.
- Quiero estar sola chicas.- contestó aspirando una gran bocanada de aire sacándola por la nariz lentamente.- Espero comprendan.- agregó rodando la vista desde la rubia hacia Milk y Zuno que asintieron con una sonrisa sincera, sabían que Briefs necesitaba pensar pero ellas como sus amigas siempre estarían ahí para lo que a Bulma se le ofreciera.
- Cualquier cosa nos envías un mensaje.- afirmó Milk mostrándole su celular a lo que la ojiturquesa asintió devolviéndoles una leve sonrisa que se formó en sus labios. Ella se puso de pie después que todos habían desaparecido del salón, pensó seriamente en quedarse allí pero sabía que eso la deprimiría más así que optó por ir a las gradas de las canchas, en ese sitio siempre habían estudiantes jugando algún corto partido, seguramente eso la distraería de sus dolorosos pensamientos por un rato. El viento movía su falda con fuerza en cuanto salió del edificio mientras caminaba hacia su destino, el tiempo se pronosticaba lluvioso ya que el cielo estaba cubierto por las grises nubes que notablemente estaban cargadas de agua, se abrazó así misma llevando su vista al frente después de observar el cielo pues la brisa era helada, por suerte su enorme bufanda mantenía caliente su cuello y pecho, cuando llegó subió hacia el tercer escalón donde se sentó para ver a los alumnos debatirse en la cancha de baloncesto, sonrió al detallar cómo estos reían felices encestando la pelota, sí, era lo mejor que pudo hacer para distraerse. Estaba bastante concentrada en el juego, por largo rato olvidó todos sus problemas y sonrió mirando a los chicos moverse con agilidad, de un momento a otro sintió una presencia a su lado y giró su cabeza para ver de quién se trataba.
Vegeta se la había pasado aburrido durante la clase, el maestro era un fastidioso que solo se dedicaba a escribir en el pizarrón y hablar durante una maldita hora, salió del salón irritado directamente a comprar algo de comer a la cafetería donde notó a los maleantes del grupo "B" Nappa, Turles y Raditz así que optó por esquivarlos, no dudaba que si se les unía comenzarían a fastidiar con su faje de anoche. Cuando pasó por la gradas vio a la ojiturquesa ahí sentada mirando a los estudiantes en la cancha, ya se había enterado por medio de sus compañeras lo que había sucedido exactamente anoche y aunque había presenciado todo no sabía los detalles, las femeninas no hablaban de otra cosa en el aula antes que la peliazul llegara esa mañana. Sus pasos se dirigieron hacia ella y se sentó a su lado, se miraba tan estúpida ahí aislada de todos solo por lo que pasó en la fiesta tanto como se había visto patética llorando por ese perdedor.
La peliazul puso sus ojos en él que se sentó a escasos centímetros de ella, arrugó las cejas observándolo sacar de una bolsa blanca un emparedado de jamón con queso y un jugo enlatado, desvió su vista hacia los escalones que estaban más abajo, esperó a que hablara, a que se burlara de ella incluso ya que de su boca nada bueno salía pero no pasó nada de eso, pasaron alrededor de cinco minutos en las que solo lo escuchaba masticar y sorber de su jugo.
- ¿Qué quieres Vegeta?- preguntó hosca irritada por su silencio, que se mantuviera callado era igual de exasperante que cuando soltaba palabras groseras hacia ella.
- ¿Qué?- cuestionó masticando su último pedazo de sándwich que engulló de un solo mordisco.
- ¿Qué haces aquí eh?- inquirió posando sus orbes turquesa en él detallando sus movimientos viendo cómo se encogió de hombros.
- Me pareció un buen lugar para comer.- respondió tumbándose la lata de jugo para beber el resto de un solo trago, Briefs arrugó sus cejas delgadas ¿Qué demonios le pasaba a su compañero? Ella quería estar sola sin que nadie la molestara y eso era lo que él justamente hacía en ese momento.
- Quiero estar sola vete.- dijo cambiando su tono golpeado a uno que sonó quebrado, pensó que así como los demás él también estaba allí para burlarse y no pudo evitar que su voz saliera quebrada, lo último que quería es que la vieran llorar pero ahora él estaba allí. Sus lágrimas salieron automáticamente y se odió por ser tan vulnerable sobre todo frente a Ouji ¿A él qué le podría importar lo que le sucediera? No tardaría el muy majadero en mofarse de ella.
- Eres patética.- articuló observándola serio.
- ¿Disculpa?- interrogó limpiando sus lágrima ¡Él no era quien para ofenderla de esa manera!
- Lloras por esa sabandija mientras él te reemplazó quien sabe desde cuando.- comentó tirando la lata al frente justo hacia un basurero al final de las gradas asestándola con puntería.
- ¡Tú no sabes nada!- chilló ante sus dichos sabiendo que lo que acababa de decirle era más que cierto, nunca dudó que Nakahara salía con alguna otra mientras era su novio, llevó ambas manos a sus ojos tapándolos dejando salir un leve lloriqueo, él simplemente la observó agachar la cabeza y se quedó en silencio unos minutos dejándola que se desahogara hasta que escuchó como sus sollozos mermaban, cuando la peliazul apartó las palmas de su rostro y alzó la mirada para verlo se encontró con un pañuelo extendido por la mano de su compañero, abrió sus párpados sorprendida los primeros segundos por su gesto tan amable, con Ouji solo había tenido altercados pero ahora era distinto ¿Es que acaso él la estaba consolando?
- Gracias.- pronunció tomándolo, aceptándolo y secó sus lágrimas, escucharon como el timbre sonó anunciando que la segunda hora de clases comenzaría, miró al muchacho pararse así que lo imitó, él le dio la espalda bajando al segundo escalón para ir al salón, ella sabía que se iría por lo que lo tomó de la mano antes que lo hiciera, Vegeta se giró ante el tacto y cuando sus orbes oscuras se posaron en la peliazul la miró que le sonreía.- Gracias por estar aquí.- escuchó que le dijo a lo que simplemente sonrió ladino, aún la observaba cuando vio que su expresión pasó a una triste bajando su mirada, aún lo sostenía de la mano, él alzó una ceja y fue cuando frente a ellos pasó Yamcha que los escudriñó con recelo.
No, no debía de ser así, no tenía por qué sentirse mal por ese miserable que no se merecía más que una fría mirada de su parte pues quien había fallado era él y no ella, alzó su cabeza con altanería bajando hacia el segundo escalón donde se encontraba Vegeta sin despegar la vista de su ex y sin soltar la mano de Ouji, su corazón galopó con fuerza cuando una idea surcó su mente, era algo atrevido pero lo haría, ese maldito infeliz merecía sentir lo mismo que ella y aunque sabía que él nunca la quiso pues si hubiera sido así no la hubiera engañado por lo menos conseguiría dañar su orgullo, giró sus ojos hacia Vegeta dando un paso hacia él enrollando sus brazos en su cuello atrayéndolo hacia su cuerpo uniendo sus labios a los suyos.
- ¿Qué...?- iba a preguntarle qué rayos hacía pero entendió en unos segundos el por qué osaba besarlo y decidió seguirle el juego, la tomó de la cintura apretándola hacia su cuerpo y movió sus labios contra los de ella sonriendo perverso, sabía que la azulita estaba haciendo aquello para machacar el ego del imbécil de su ex novio y con lo mal que le caía no vaciló en corresponderle. Sus labios carnosos se movieron sobre los suyos dando ligeras succiones que él devolvió, podía escuchar su respiración y percibir el aroma a cerezas que ella desprendía, sus labios tibios eran suaves, sabían muy bien aunque no le duró mucho el gusto, Bulma se alejó de su boca a los segundos y la miró sonreírle cómplice, para cuando la ojiturquesa giró la vista buscando a Yamcha este ya estaba dándose la vuelta para largarse de allí y amplió su sonrisa victoriosa.
- Ya se fue, puedes soltarme.- comentó el hombre frente a ella que hizo que volviera a su realidad, con un respingo liberó su cuello del abrazo y se alejó de él un par de pasos hacia atrás, ahora que lo miraba a los ojos pudo sentir vergüenza.
- Discúlpame Vegeta yo…- mordió su labio inferior sin saber qué decir exactamente agachando su mirada hacia un punto inespecífico en el piso.
- Vamos a clases tonta.- escuchó que le dijo y al alzar la vista miró que ya estaba bajando las gradas por lo que siguió sus pasos, sentía pena de su actuar, pero por lo menos él no se lo había tomado personal.
.
.
El suave timbre que anunciaba la hora del almuerzo se expandió por toda la preparatoria abarrotando en seguida los pasillos con los estudiantes dirigiéndose a diferentes puntos del plantel, está vez Bulma decidió acompañar a las chicas para tomar el almuerzo en la cafetería al costado del gimnasio sintiendo como la brisa gélida se colaba entre sus falda corta de uniforme, su charla con Vegeta y ese beso que se dieron la habían puesto de mejores ánimos sin duda. Llegaron hasta el lugar ocupando una de las mesas del centro, la ojiturquesa se deshacía de su bufanda colocándola detrás de su asiento mientras Okawa y la pelinegra fueron hasta la barra por café y galletas.
- Este clima ha provocado friz en mi cabello.- comentó Briefs mirando su melena turquesa a través de su pequeño y redondo espejo que sacó de la bolsa de su blusa, todo en ella lucía perfecto a excepción de sus hebras, optó peinarlas un poco con sus dedos para volverlas a su lugar.
- Sabes, no logró entender lo que es que tu propio padre te de clases y encima te repruebe.-resopló Lázuli arrugando un papel en sus manos arrojándolo dentro de un bote de basura, este contenía las más recientes calificaciones de la rubia la cuales habían provocado su mal humor desde la salida del aula hasta la cafetería.
- Eso es solo tu culpa por no haber estudiado.- soltó Bulma con voz agria devolviendo el espejito a su bolsillo.
- Ya lo sé ¿Pero aún así es mi padre no? ¿A caso no puede hacer una excepción por mí?- suspiró colocando sus codos en la mesa sosteniendo su fino rostro con la palma de sus manos.
- Si lo es, pero es tu trabajo Lázuli y eso debes de entenderlo, solo ponte a pensar eres su hija ¿Crees que para él es fácil tener que reprobarte?- siseó la chica con voz firme y clara, sus intenciones eran hacer entrar en razón a la muchacha cuyos principales intereses siempre fueron otro tipo de cosas ajenas al estudio, tales como el reventón, era una fiestera sin reparo.
- Pues si tienes razón.- comentó resignada pero manteniendo una actitud impasible, estaba cansada de la manera tan estricta con la que su padre la trataba, ahora comprendía porque Lápiz había huido de casa, quizá ella estaría mejor si se mudaba al departamento con él alguno de estos días, no descartaba la idea, Gero cada día estaba más pesado, incluso el día de ayer la castigo y le prohibió ir a la fiesta de Maron, el solo pensar en esa zorra ofrecida hacía que su cólera incrementará al recordar las habladurías de ese día, su prospecto de novio se había acostado con esa arpía cuando pudo ser ella la que pudo haber estado en su lugar, la invadía la envidia y los celos de solo pensarlos juntos, pero ya habría otra oportunidad, incluso estaba pensado en algunas posibilidades, aunque para ello necesitaría la ayuda de sus amigas, esperaba el regreso de Milk y Zuno para hacerles saber su idea.
- ¿Por cierto Bulma como te sientes?- dijo la rubia de repente al acordarse del otro chisme sobre la ruptura de ella con el infeliz de Yamcha, le era difícil ocultar el evidente gusto que le daba el saber que la peliazul había hecho lo correcto, ahora con más razón debía organizar un evento para distraerla.
- Estoy mejor Lázuli gracias por preguntar, aunque sinceramente no quiero hablar de ello.- articuló con desánimo y era la realidad, aun le dolía el recordar la traición de él, el recuerdo de las imágenes de anoche llegaban una a una de pronto a su mente dejando un deje de nostalgia en su corazón lastimado, la chica comprendió así que decidió cambiar de tema. En esos instantes Okawa y Milk regresaron con los víveres situándose frente a ambas.
- Perdón, había mucha gente.- pronunció la pelinegra colocando una bandeja en el centro de la mesa, seguido de ello depósito los envases calientes con el líquido de cafeína para cada una.
- Gracias Milk.- musitó la ojiturquesa tomando el suyo, comprobó su exquisito sabor y lo regresó a la mesa mientras comenzaba a hurgar en el paquete de galletas que Zuno le pasó.
- De nada.- respondió la chica regalándole una sonrisa reconfortante a su compañera pues sabía que el día de ayer había sido quizá para ella uno de las más difíciles de su vida y al ser una de sus mejores amigas se había sentido comprometida junto con la peliroja a buscar alguna manera de alegrarle la mañana.
De camino a la cafetería Vegeta no sabía si era más grande su enojo o la repulsión que sentía en eso momentos en que escuchaba las vulgaridades de la boca de Nappa, anoche se había dejado llevar por el placer y la lujuria dejando de lado que media escuela estaba en esa misma casa y se había tirado a esa maldita zorra de nombre Maron, no le sorprendió no ser el único pero de haberlo sabido hubiera pensado mejor las cosas, pero lo hecho, hecho estaba y no había vuelta atrás, además lo de ayer había sido un buen polvo, el encuentro con su compañera se distinguía por haber sido uno de los más pasionales y eróticos que había tenido, sin mencionar lo vulgar que ella podía llegar a ser, sonrió malicioso al recordar el estrambótico cuerpo de la hembra moviéndose contra su miembro en tanto seguía los pasos de esos tres sujetos.
- Es por eso que he llegado a la conclusión de que esa vieja es adicta al sexo.- escuchó agregar al calvo al final del recorrido y su conversación.
- No seas imbécil Nappa si tú no me lo dices yo ni me doy por enterado.- soltó Raditz una estruendosa carcajada ante las palabras de su compañero, ese gigante cada día estaba más enfermo eso lo notaba y nueve de cada diez palabras que pronunciaba hacían alusión al sexo. Turles estaba más ajeno que de costumbre a la conversación de ellos, fue entonces que recordó no ver a Vegeta a la hora del receso y optó por preguntar.
- Está mañana no te vi por ningún lado Ouji.- expresó de pronto llamando la atención del peliflama quien alzó la vista para mirarlo. Enseguida cruzó por su mente el hermoso rostro de Bulma cubierto de lágrimas y la tristeza impregnada en sus finas facciones dándose cuenta de que no había tenido el gusto de mirarla más de cerca, con detenimiento, sus ojos eran azules y enormes al igual que su lacio y largo cabello con un físico que era imposible pasar desapercibida, su mirada que estaba ida se movió entre sus acompañantes haciéndolo despertar de su trance notando que todos los ojos estaban a la espera de su respuesta.
- Estaba en el gimnasio.- mintió, no les diría que estuvo consolando a su manera a la fina muñeca azulada, mucho menos que ella se había atrevido a besarlo y correr el riesgo de que ellos lo bombardearan con sus preguntas estúpidas.
- Bueno la verdad es que nosotros pensamos que estabas con Maron, ya que después de lo de anoche…- Nappa no terminó de hablar cuando soltó una carcajada logrando poner de mal humor a Ouji quien tenía pensado almorzar solo al sentirse abrumado por su ineptitud, eran ellos quienes parecían no superar que lo de esa fiesta que simplemente significó un revolcón como lo tiene cualquiera.
- ¡Ya cállense y déjenlo en paz! Eso no es algo de lo que alguien se pueda jactar.- bramó Turles con voz asqueada desviando la vista hacia un punto específico.- Hay cosas mejores en este colegio que esa golfa.- agregó cambiando su tono a uno meloso cuando sus orbes notaron a alguien a los lejos a través del ventanal de la cafetería que le mostraba un esplendoroso panorama, Bulma y compañía estaban ahí ajenas a la vista de los cuatro pares de ojos.
- ¿Te refieres a Bulma? Kakaroto me contó que ya no anda con el perdedor de Yamcha.- expuso Raditz sin muchos ánimos pues el que ella estuviera libre no le daba muchas esperanzas, la peliazul se caracterizaba por ser una muchacha bastante difícil.
- Está vez no me refiero a ella si no a su mejor amiga, Zuno.- pronunció el nombre de la susodicha relamiendo lentamente sus labios gruesos, ayer había descubierto el lado más bueno de la chica resultándole interesante lo que había debajo de esas grandes gafas y esa ropa holgada. Una mujer recatada como ella muy al contrario de Maron que no dejaba nada a la imaginación le resultaba de lo más atrayente que podía existir, ahora que lo pensaba mejor esa niña estaba perfecta como lucía en esos momentos y lo más bueno debajo de su ropa reservado probablemente para él.
- ¿Zuno? ¿Y quién es esa?- preguntó Nappa logrando ver más allá cuando solo los nombres de Bulma y Lázuli le sonaban pero no el de esa otra femenina.
- No seas estúpido Nappa es la mejor amiga de Bulma ¿Vez aquella peliroja?- reveló un poco estresado ante la falta de inteligencia de su enorme compañero señalando con su dedo índice a la mencionada.
- ¿Hablas de esa nerd?- inquirió con diversión el hermano de Kakaroto al no conocer esos gustos en su compañero.
- Oh ya veo, te gustan las matadas.- articuló Nappa en un tono más burlón que la vez anterior. En la puerta de la entrada Goku quien recién llegaba se les unió acompañándolos ya que después del almuerzo todos asistirían al gimnasio al entrenamiento de ambos equipos. El joven Son no había tenido la oportunidad de hablar con su amiga el día de hoy y quería comprobar su estado de ánimo, le dio gusto que decidiera asistir a las clases.
- ¿Por qué no vamos con ellas?- sugirió Turles ignorando los comentarios de sus compañeros diciendo aquello con evidente entusiasmo. Los cuatro decidieron adentrarse con rumbo a la mesa en donde permanecían las femeninas siendo Lázuli La primera en darse cuenta de quienes venían hacia ellas.
- ¡Oh por Kamisama!- emitió la rubia radiante de alegría sintiendo acelerar el palpitar de su corazón cuando miró venir a los chicos en especial a uno en los que sus ojos celestes se posaron, sus mejillas se tiñeron de rosado al igual que Zuno y qué decir de la chica Ox Satán, esta vez fue Bulma la más cuerda y relajada al tratar de aparentar normalidad ante la presencia de Vegeta observando como la tribu más rebelde de la escuela llegaba con la intención de hacerse compañía.
- Hola chicas ¿Podemos sentarnos?- preguntó Turles como si sus compañeros necesitarán permiso, se habían adelantado a las palabras de él y ahora Nappa estaba al lado de Milk dejándola en medio pues Goku se situó del otro lado mientras que Vegeta se sentó entre la peliazul y la rubia para el gusto de ambas y por último él solo al lado de la peliroja prospecto a su conquista.
- ¡Hola!- respondieron todas con cortesía, con la presencia de Turles, Vegeta y Goku el quinteto no parecía tan desagradable así que no dudaron en mostrarse animosas. Cuando los zafiros de Bulma se encontraron con los ónix de Vegeta no escatimaron en regalarse una sonrisa sazonada con complicidad ahora que al parecer comenzaban a llevarse mejor, la ojiturquesa no pudo evitar el sonrojo que incendió sus mejillas cuando recordó el beso de hace unos momentos sintiendo una sensación extraña en su estómago, una mescla de ansiedad y emoción haciéndole difícil reprimirse encontrando por primera vez grata la presencia de él, sus orbes se posaron en los labios de su compañero recordando las sensaciones que había sentido hacía unas horas cuando sus bocas se probaron, le habían sabido demasiado bien como para olvidarlo.
-¿Cómo estás Zuno?- preguntó el primo de los Son muy cerca del rostro de la muchacha contemplándola intensivamente, tanto, que a la peliroja le fue imposible responder en el momento ya que su corazón había subido a su garganta impidiéndole el habla, podía percibir el galope de su palpitar en la carne de su cuello, sus manos se mojaron al instante. ¡Oh por Kami! ¿Realmente me habló a mí? ¡Basta ya no eres una niña Zuno! se reprendió mentalmente por su infantil actitud, imploró a Kamisama que su lengua se destorciera del nudo en la que estaba hasta que después de unos momentos se recuperó.
- Bien.- comentó tímidamente perdida en la profunda mirada obscura del hombre que ella había amado en silencio durante varios años, era tan guapo aún más de cerca, vagaba por todo su rostro detallando todas esas facciones masculinas sintiéndose sumamente atraída por ese destello de sus ojos que encontraba algo perverso. Turles estaba perdido en el bello rostro de la peliroja, esa piel tan suave y esas pecas adornando sus mejillas que le daban un aspecto aún más adorable del que por esencia era poseedora. Su timidez le resultaba divertida ya que se notaba que estaba hecha un manojo de nervios aunque ella quisiera ocultarlo. Observó a sus compañeros que conversaban entre sí, eran ajenos a ellos así que aprovechó la distracción para hacerle la invitación acercándose aún más obligándola a retroceder un poco, eso era lo más cerca que ella había estado de un chico y no sabía de qué manera actuar, se sintió una tonta.
- ¿Te gustaría ir al cine está noche?- pidió atentamente sonriendo al ver la expresión de Zuno mientras lo miraba detenidamente ¿A caso era un sueño? ¿De verdad estaba pasando? ¿Era real? ¿Su crush la estaba invitando a salir? No era precisamente la cita romántica que siempre soñó, pero por algo se empezaba y no estaba dispuesta a dejar ir la oportunidad, estaba por responderle cuando escucho la voz de Nappa muy cerca.
- ¿Qué, al cine?- manifestó el grandulón interrumpiendo el momento convirtiendo la cita de pareja en una de grupo por lo algunos de ellos comenzaron a hacer planes. La primera fue Lázuli quien por nada del mundo dejaría esfumarse esa oportunidad, su chico que le gustaba estaba a su lado y solo basto con virar hacia él fijando su escudriñó en su porte relajado recostado en la silla con los brazos de tras de su nunca sin mostrar ningún ápice de interés en la conversación, pero eso era lo de menos.
- Espero que tú también vayas Vegeta, está noche haré una confirmación ahí, estoy segura de que les gustará.- expresó sin ocultar su evidente entusiasmo imaginando lo bien que se la pasaría a su lado mirando la función. Vegeta al escuchar que lo mencionaron abrió los ojos que mantenía cerrados mirando por primera vez de cerca a la mujer rubia pudiendo notar que la chica a su lado era muy bonita, ella le sonreía con gracia mostrándole su perfecta dentadura blanca.
- Puede ser.- fue la única respuesta que le dio volviendo a su misma pose pero esta vez no cerró los ojos, pensó en que esos idiotas de Raditz y Nappa siempre estaban diciendo que ambas mujeres a su lado eran las chicas más guapas del colegio y pensó que no estaría mal salir con ellas así fuera a un concurrido cine, últimamente sus noches terminaban muy bien y está podía que no fuera la excepción.
El ambiente se convirtió tenso para Bulma, ella desde su posición había captado desde un buen ángulo las miradas que Ouji y su amiga habían intercambiado y se confundió sin saber cómo interpretar esa molestia que sintió en su pecho, de lo que si estaba segura es que no le gustaba para nada que Lázuli se portara tan "amable" con él, de pronto escuchó como Goku también invitaba a Milk y está aceptaba con evidente entusiasmo, ella no había recibido la suya directamente sin embargo no se la perdería, además, estaba en cartelera la película de terror del verano, esa que estuvo esperando, parecía que después de todos esos chicos no eran tan malos ya que estaban mostrando su lado más agradable.
- Pasaré por ti a las ocho.- dijo Turles a Zuno a pesar de que ella no había podido confirmarle, no importaba que fueran todos los demás, estaría cerca de él, del chico que le quitaba el sueño pensando en Bulma su confidente para ser aconsejada por ella, esperaba que le diera ánimos para poder estar cerca de él sin tener ese comportamiento nervioso, las palabras de su amiga siempre lograban hacer efecto en ella.
- Claro.- respondió al verlo levantarse de la silla junto a sus demás compañeros.
- Vámonos tórtolos tenemos entrenamiento.- bramó Raditz dirigiéndose a su primo y su hermano menor quiénes eran los que estaban en un plan más de romance que simplemente social, el aún no sabía si iría, pero ya tendría toda la tarde para meditarlo, al igual que a Nappa ninguna de esas muchachas mostró interés en ellos, en esos momentos envidió a Ouji ya que había percibido una especie de triángulo amoroso entre él y las mujeres a cada costado que el idiota parecía ignorar, una era muy evidente que la rubia era una encimosa y la peliazul parecía querer ocultar algo, él no era ningún tonto si no muy observador, sonrió ladino y empujó a Kakaroto para que siguiera sus pasos.
- Adiós Milk.- le dio una última mirada a la compañera que le gustaba para luego seguir por detrás a sus amigos.
- Adiós Goku.- chilló la pelinegra agitando su mano dando un largo y hondo suspiro.
.
.
Sabía que el autobús escolar que dejaba cada día a su hijo cerca de su puerta en la entrada del jardín no tardaría en aparecerse, destapó una olla sobre la llameante mecha de la estufa revolviendo el estofado que tenía impregnada la cocina de un agradable aroma, al verificar su sabor sonrío y tapó bajando un poco la intensidad de la flama, fue directo al pasillo de servicio tomando la aspiradora para después ascender al segundo piso donde se encontraba el área de los dormitorios, al llegar al pasillo se encamino pasando por su recámara y luego por la de Tarble hasta llegar a la de su hijo mayor, se detuvo frente a la gran puerta de madera suspirando algo cansada colocando su mano sobre el pomo para después girarlo, este se atranco impidiéndole el acceso.
- ¡Bah Vegeta!- musitó con desánimo al tener que volver a descender y buscar la copia de la llave de la habitación del joven el cual había vuelto a poner seguro tratando de impedir el acceso a esta, no tardó mucho tiempo en volver a esta abriendo y accediendo a la alcoba, enseguida sus orbes negras se fijaron en la modesta recámara, era más grande y más espaciosa que la de Tarble, con una cama de tamaño matrimonial en medio y con dos burós en cada lado donde reposaba una lámpara de noche sobre cada uno, un clóset a la derecha de la entrada, a la izquierda la puerta del baño y un peinador a unos metros de la cama pegado a la pared con un pequeño espejo, el piso estaba alfombrado dándole un toque más acogedor, la encontró tal y como la había dejado la última vez que la aseo, quizás su hijo tenía razón en considerar que su cuarto no necesitaba limpieza, él era muy ordenado, todo estaba en su lugar a excepción de la cama distendida la cual como era habitual Vegeta dejaba siempre desarreglada.
- Este niño.- murmuró sonriendo al imaginar en su mente el rostro de su primogénito con el entrecejo fruncido. Se dispuso a doblar las sabanas colocando al final una colcha nueva a juego con los cojines, luego abrió las cortinas corriéndolas a un lado permitiendo que entrara a la lúgubre habitación los rayos del sol y un poco de aire fresco. Una vez hecha la cama comenzó a pasar la aspiradora por debajo esta cuando escuchó el sonido de un objeto caer al piso, dejó la máquina para mover el buró del lado derecho encontrando en el suelo un portarretrato plateado, se agachó tomándolo entre sus manos llevándolo cerca de su rostro encontrándose con la foto del día de su matrimonio, estaban ella y su marido felices sonriendo ante la cámara, él detrás de ella con su típica expresión dura y sonrisa ladina, en esos momentos algo se removió dentro de sí, sopló contra el cristal removiendo el polvo en esta, lo más seguro es que llevaba mucho tiempo allí detrás de ese mueble en el olvido pensando en que no fue su hijo mayor quien la dejó en ese sitio sino Tarble, Vegeta jamás atesoraría esa foto y no porque fuera de ellos si no porque simplemente su padre aparecía en ella. Se sentó sobre el colchón sin despegar la vista de la imagen, se quedo pensando durante unos momentos hasta que la dejó de lado alzando su rostro, inhalo y exhalo de prisa abriendo el cajón para guardarla ahí, sonrió ante la necesidad de no querer ver más ese recuerdo, quería deshacerse de todo lo que tuviera que ver con su esposo pero sencillamente era incapaz de hacerlo, al depositar ahí el marco brillante detalló que sobresalían las revistas automotrices que su hijo coleccionada, las levantó con las intenciones de esconder en el fondo el retrato cuando observó los paquetes nuevos de condones esparcidos por todo el lugar, abrió los ojos de golpe sin extrañarse más sin embargo fue en esos momentos en que cayó en cuenta sobre dos cosas, la primera era ¿Cuándo fue que su hijo se había convertido en un hombre? Porque no lo recordaba ¿En qué momento ese cajón habían dejado de albergar coches siendo remplazados por preservativos y esa cajetilla de cigarrillos vacía? La segunda era ¿Cuánto tiempo llevaba con esa deprimente vida? Inconscientemente una mano llegó a su boca queriendo ahogar el gimoteo y lo evitó, sin embargo el dolor que percibió en su pecho colisionando fuerte contra este, le dolió mucho dejándole un cumulo de angustia y amargura, más fuerte que cualquier golpe que su cónyuge le haya dado. En esos precisos momentos se preguntó quién era ella para permitir que sus hijos hayan crecido en ese ambiente, el tiempo se le había escurrido como agua entre las manos pensando que el algún día Vegeta cambiaría y volvería a ser ese hombre apuesto, comprensible y con una peculiaridad para amar que alguna vez fue, pero en cambio la felicidad solo les había durado unos meses después de casarse y aunque pensó en la posibilidad de abandonarlo al descubrir su verdadera naturaleza viciosa y violenta sabía que después de aferrarse a él pasando incluso por la voluntad de sus padres no sería bien recibida por ellos dada la forma tan recatada e ignorante de ver la vida de ambos quienes siempre habían mostrado su descontento hacia su relación con Ouji. Sus mejillas está vez ardían con su llanto acrecentado sin dejar de lado la decepción que sentía, lo amo y mucho, pero ahora ese afanoso sentimiento se había transformado en miedo y costumbre, esperaba tener el valor un día de renunciar a su matrimonio infeliz e irse lejos con sus hijos a comenzar una nueva vida.
Después de unos momentos escuchó los ruidos que su hijo hacía al llegar desde el rebote de la puerta hasta los pasos apresurados sobre la madera de las escaleras, se levantó cerrando el cajón de la mesa de noche limpiando sus lágrimas dibujando una sonrisa para recibir a su niño pequeño que corrió a través del pasillo buscando a su madre que miró salir de la recámara de su hermano mayor.
- ¡Mami!- gritó al verla y se lanzó a sus brazos echándose sobre su pecho cuando Viara se acuclilló a su altura recibiéndolo.
- ¿Qué tal te fue en la escuela mi amor?- cuestionó tratando de tragar el nudo que sentía en su garganta aun no repuesta por el llanto que había dejado escapar hace unos segundos.
- Muy bien mamá, saqué una "A" por mi dibujo.- explicó deshaciendo el abrazo para ver a su madre que le sonreía con alegría.
- Me alegro mucho mi cielo.- respondió viéndolo, su bebé es el que sufría más con los desaires de su esposo, la situación no podía seguir así, ella era su madre, el ser que debía de protegerlo y en vez de eso lo exponía a esa bestia que en más de una ocasión había intentado golpear al pequeño.- ¿Tienes hambre?- agregó poniéndose de pie quitando la mochila de los hombros de su niño.
- Si.- respondió Tarble mirando los ojos de su progenitora que se notaban rojos, a pesar de ser un infante era bastante inteligente para su edad, habían cosa en las su razonamiento era acertado y esa ocasión no fue la excepción.
- Bien entonces ve y lávate las manos como te enseñé para que bajes a comer.- indicó Viara entrando a la habitación del menor dejando sobre la cama la mochila viendo a su hijo entrar al baño subiéndose en las pequeñas escaleras que estaban dispuestas para él frente al lavabo, salió nuevamente dejándolo solo yendo directamente a la cocina apagando la llama de la estufa verificando que el guiso ya estaba listo para servir.
- ¿Por qué llorabas mamá?- escuchó la voz a sus espaldas mirando a su pequeño que venía entrando con sus manitas aun mojadas, la mujer tomó una servilleta y fue hacia él para secar el agua en sus palmas.
- No estaba llorando cariño es solo que el polvo irritó mis ojos.- respondió tomando a su crío de cuatro años en brazos llevando hasta la silla del comedor donde lo depositó, Tarble creyó sus palabras pero sabía que no era normal que su mamá siempre tuviera lágrimas en sus ojos, él veía a su maestra y a las madres de sus compañeros y nunca las miraba llorar ¿Qué era lo que le pasaba a su progenitora? Cuando observó que le fueron servidos sus alimentos juntos a su malteada favorita olvidó sus pensamientos y se dispuso a comer contento junto a Viara que lo acompañó con su propio plato de comida.
.
.
Lo había estado pensando toda la tarde y aunque cuando salió de clases fue directamente a ver al director aun tenía dudas, faltaban dos días para que la tarea fuera entregada y ni siquiera la había comenzado a hacer, suspiró profundo colocándose los botines estilo militar de color kaki, se había vestido fresca con un short corto de mezclilla oscuro de tiro alto hasta la cintura y un top café básico de tirantes cuello redondo pegado a la garganta que dejaba parte de su abdomen descubierto, en la cintura llevaba un cinturón metálico de cadena fina y dejó su cabello suelto, volvió a sacar aire por la boca una vez lista mirándose en el espejo, si intentaba volver a pedirle a su compañero que trabajara con ella estaba inequívoca a que se negaría, era mejor ir al grano y a lo seguro yendo hasta su casa, por suerte el rector Roshi había accedido a facilitarle la dirección de la casa de Ouji cuando le explicó la situación, no dejaría que él se librara de hacer el deber.
Tomó la mochila que estaba en su cama y salió hacia el pasillo para luego bajar las escaleras hasta la primer planta de su casa, ya había avisado a su chofer que saldría por la tarde e igual a su madre que era la que estaba en casa, su padre se encontraba en la oficina por lo que no lo había visto todo el día, se despidió de su mamá con un beso y salió por la puerta principal mirando a Ibrahím en la entrada listo con la limusina a la que subió entregándole la dirección anotada en un papel al hombre que la tomó leyéndola.
- Por favor a esa dirección.- pidió con una sonrisa amable al chofer que asintió tomando posición en el asiento del copiloto.
- Queda un poco lejos señorita Bulma.- comentó viendo el pequeño trozo de papel entre sus dedos.
- ¿En cuánto tiempo llegaremos?- inquirió abrazando su pequeño bolso sobre sus piernas, estaba ansiosa por verlo y saber cómo reaccionaría cuando la mirara en su casa.
- En media hora estaremos allá.- afirmó el sujeto colocándose el cinturón y enciendo el auto para emprender la marcha.
.
.
La última clase no había sido tan aburrida, podía decir que se había relajado practicando en el equipo de basquetbol con sus compañeros, qué decir de su día, no había podido quitar su vista de la ojiturquesa atrevida que lo había besado por la mañana, no podía negarlo, le había gustado sentir y probar sus carnosos labios rosas, la chica era bonita, muy atractiva a sus ojos, la peliazul era una mujer muy difícil de ignorar. Bajó de su moto al estacionarla frente a su casa, había quedado de verse en el cine por la tarde con los demás así que no tenía caso que la guardara en el garaje, en cuanto apagó el motor de esta no pudo evitar escuchar los gritos que provenían de adentro de su casa, se apresuró guardando las llaves en su bolsillo y dejando el casco sobre la motocicleta se aproximó hasta su hogar, una vez cruzó el umbral no pudo creer lo que sus ojos venían.
- ¡Por favor Vegeta no le hagas daño! ¡Él no te ha hecho nada!- gritó su madre que jalaba de la camisa a su padre mientras este de un empujón la apartó tirándola al piso para irse contra Tarble que estaba tumbado en el sofá escondiendo su rostro en este intentado protegerse de la bestia que iba a golpearlo, cuando miró que el viejo tomó del brazo a su pequeño hermano no lo soportó más, tiró su mochila a un lado y se le fue encima al tipo sujetándolo de los hombros, lo giró con fuerza recibiéndolo con un puñetazo en el rostro que logró echarlo atrás.
- ¡Hijo!- gritó Viara interfiriendo poniéndose frente a él tratando de detenerlo cuando su progenitor cayó al piso por el golpe.
- ¡Suéltame madre! ¡Este maldito me debe muchas!- bramó haciéndola a un lado aproximándose al hombre que limpió su boca por la sangre que salió de su labio partido, este se puso de pie cuando Vegeta lo tomó del cuello y le dio otro golpe haciéndolo retroceder unos pasos.
- ¡No golpees a tu padre!- escuchó que dijo la mujer alarmada pero ya no era consciente de su actuar, sentía una ira inmensa en su interior que solo liberaría moliendo a ese miserable que se atrevía a golpear a su madre y hermano.
- ¡Mocoso estúpido!- gritó el señor Vegeta alzando el puño para devolver el puñetazo al rostro del joven que no pudo esquivarlo, los huesos de su pómulo crujieron cuando impactaron contra la mano empuñada de su papá pero eso no lo detuvo, lo empujó y se le fue encima cayendo al piso.
- ¡Mami!- chilló Tarble llorando al ver que hermano mayor y su padre se estaban lastimando, su pequeña cabecita no podía procesar los problemas pero sabía que eso no debía ser, corrió hacia su madre que lo abrazó y escondió su carita en el cuello de ella que temía que esos dos se mataran.
- ¡Bastardo! ¡Cómo te atreves a golpear a Tarble!- rugió el muchacho mientras le daba puñetazos al costado del abdomen al viejo que intentaba ponerse de pie y que igual le asestaba golpes en el estómago pero no cedió, se giró para ponerse ahorcadas sobre sus caderas y le dio puñetazos en su rostro una y otra vez mirando como escupía líquido escarlata, no podía detenerse ahora, ese infeliz tenía que pagar todas sus fechorías. Viara corrió hacia las gradas, sino hacía algo ellos iban a terminar muy mal, a como pudo bajó a Tarble de sus brazos ya que este no quería soltarse.
- Mi amor ve a tu habitación.- dijo dejando a su pequeño para ir con su esposo y su hijo mayor.
- ¡Pero mamá!
- ¡Obedece Tarble!- alzó la voz imponente para que el niño obedeciera y este corrió con las lágrimas saliendo de sus ojos a refugiarse a su alcoba tal y como su madre le había ordenado. La mujer se aproximó hacia Vegeta que seguía sobre su padre intercambiando puñetazos tomando el brazo con que lo abatía.
- ¡Por favor hijo basta! ¡Vas a matarlo!- gritó intentado alejarlo pero no podía detenerlo.
- ¡Apártate madre! ¡Voy a matar a este perro!- vociferó fuera de sí con los ojos rojos de furia y en verdad que no podía parar, estaba descargando todo el odio que sentía hacia su progenitor, todos esos años de maltrato que había sufrido directamente de él y de la impotencia que sentía cuando veía cómo dañaba a su mamá y hermano ¡Estaba harto! Dejó de darle golpes para apretar su garganta con ambas manos con todas las intenciones de ahorcarlo.
- ¡Suéltame imbécil!- decía el señor Ouji intentado quitarse a su hijo de encima pero no podía, el mocoso se había puesto lo bastante fuerte ¿Cuándo es que se había vuelto tan valiente como para atreverse a enfrentarlo?
- ¡No seas cómo él Vegeta! ¡No te compares con tu padre!- dijo tratando de hacerlo entrar en razón y lo logró, de un momento a otro miró cómo su hijo dejó de apretar el cuello de su padre y se puso de pie soltándolo.
De camino Ibrahím había recibido una llamada del doctor Briefs pidiéndole que lo recogiera en la empresa porque tenía una reunión con unos empresarios del otro lado de la ciudad y no quería manejar el mismo su auto, Bulma le dijo que no se preocupara cuando su chofer se lo informó, ella llevaba suficiente dinero en efectivo como para pagarse un taxi así que una vez llegaron se despidió del hombre y se quedó de pie frente a la enorme casa, era bastante grande con un hermoso jardín al frente donde pudo divisar la moto de Vegeta, sonrió para sí misma caminando hacia la entrada hasta llegar a la puerta, estaba por tocar el timbre cuando escuchó los gritos dentro y detuvo su mano agudizando su audición comprendiendo las palabras.
- ¿Adónde vas? ¡Hijo regresa! ¡Vegeta!- pudo escuchar claramente las palabras y supo que no había llegado en un buen momento por lo que se alejó de la puerta hacia la orilla de la acera en la calle, no quería ser una imprudente y que la vieran había escuchando lo que no debía. Mordió su labio inferior cuando a los segundos miró a su compañero saliendo de su casa azotando la puerta directamente hacia su moto.
- ¿Vegeta?- lo llamó acercándose a él llamando su atención pues al parecer no la había visto.
- ¿Qué demonios haces aquí?- preguntó al notarla ¿Es que ella había escuchado todo? ¿Desde cuándo estaba allí? Bulma llevó una mano a su boca cuando detalló su rostro, tenía sangre que salía de su labio roto y una herida en el pómulo.
- ¡Kami! ¿Qué te ha pasado?- preguntó intentando acercarse pero él la empujó por el hombro antes de que pudiera tocarlo.
- ¡Lárgate!
- ¡No me iré!- chilló acercándose a él nuevamente sacando del bolsillo trasero de su short un pañuelo de lino blanco pasándolo por la sangre que escurría de su boca, él vio su acto y aunque la volvió a empujar ella solo arrugó el entrecejo tomándolo del brazo para alejarlo de la entrada de su casa, sabía que ahí estaba sucediendo algo verdaderamente engorroso y no quiso parecer entrometida preguntando más sobre el asunto. Lo llevó hasta la orilla de la calle donde continuó limpiando el líquido escarlata manchando su paño fino.
- Déjame en paz.- gruñó irritado pero ella no obedeció ¿Qué se creía para estarlo tocando como si le importaba lo que le sucediera?
- No seas necio Vegeta, esas heridas necesitan ser curadas puedes coger una infección.- habló decidida, era claro que ya no podría pedirle que le ayudara con la tarea.
- Ya vete a tu casa.- articuló cuando la miró alejarse de su rostro terminando de asearlo.
- Me iré pero tú vendrás conmigo.- no podía dejarlo así con esas heridas tan feas que debía de desinfectar, sobre todo la que tenía en su mejilla izquierda que era la más abierta, lo tomó de la mano y comenzó a caminar de regreso por el camino por el que había llegado ¿Qué demonios hacía esa loca? ¿Adónde estaba llevándolo?
- ¿Qué haces?- inquirió dejándose arrastrar por la calle ya que ella lo tenía bien sujeto de la mano.
- Iremos a mi casa a curarte y a que me ayudes con la tarea.- informó deteniéndose para verlo con una sonrisa, quería transmitirle alegría sintiendo un poco de pena por él ¿Es que acaso su madre lo golpeaba? No eso no podía ser, era absurdo pensar que él permitiera que lo lastimaran de esa manera ¿Habría tenido una pelea fuera de la escuela como la vez anterior? Sea lo que sea era mejor que se mantuviera callada, apenas se conocían como para andar de metiche.
- ¿Qué a tu casa?
- Si y no acepto un no por respuesta… anda.- aseguró entrelazando sus dedos con los de él jalándolo para que caminara a un paso tras ella, el suspiró en un gruñido andando, lo mejor ahora era alejarse de su hogar si es que así podía llamarle a ese infierno, pero sabía que con esa paliza que le dio al bastardo el viejo se estaría quieto por unos días y si es que se atrevía a volver a ponerle una mano encima a su madre o a su hermano esta vez sí lo mataría, no supo exactamente cómo es que había hecho caso a las palabras de su mamá con el poco raciocinio que le quedaba mientras desquitaba su ira contra el anciano.
Caminaron en silencio por unos diez minutos, ella seguía un paso delante de él, podía notar como el calor en sus venas por la reciente pelea había bajado y la adrenalina experimentada le había dejado más calmado, bufó observando a la mujer delante de él que no soltaba su mano notando la forma en la que estaba vestida, ella traía un short bastante corto que dejaba sus piernas níveas al descubierto, sonrió ante la vista de sus glúteos redondos moviéndose al compás de sus caderas y sus ojos se alzaron cuando escuchó que lo llamó viendo que ella se detuvo y se giró para verlo.
- Quiero disculparme contigo.- habló evidentemente avergonzada, desde el almuerzo que había querido decírselo pero no había tenido la oportunidad ya que nunca estaba sola o él siempre estaba rodeado de sus amigos.- No debí besarte para darle celos a Yamcha.- agregó mordiendo su labio inferior con vergüenza agachando su mirada alzando la mano que le sostenía palmeando su dorso suavemente con la otra suya.
- ¿Y por eso te pones así de nerviosa?- preguntó sonriendo ladino mirando como ella posó sus orbes turquesa nuevamente en él.- Podemos volver a repetirlo.- añadió dando un paso hacia la femenina llevando su dedo pulgar hacia el labio inferior de ella acariciándolo, no dudaba que si la mujer lo deseaba la probaría de nuevo, ella sabía demasiado bien como para decirle que no a unos cuantos besos liberales.
- ¿Qué? ¡Estás loco!- chilló soltando su mano retomando su camino poniéndose totalmente roja, él simplemente amplió su sonrisa detallando cómo se sonrojaba, caminaron cerca de otra media hora en silencio simplemente intercambiando miradas de vez en cuando hasta que escuchó su voz chillona nuevamente.
- ¡Mira ahí está mi casa!- dijo con emoción dando un par de brincos tomándolo de la mano tirando de esta para que avanzara más rápido hasta que llegaron a la entrada. La mansión era una enorme residencia con lujos por donde quiera que se le viera, desde la puerta automatizada hasta los de seguridad que lo vieron de mala manera cuando lo miraron entrar de la mano con la heredera.
- ¡Mamá ya llegué!- gritó soltando a su compañero para zafar de sus hombros su mochila buscando con sus ojos a la rubia pero solo encontró un post it en la mesita de la sala donde le avisaba que había salido un rato con sus amigas por un café.- Mi madre no está.- informó a Vegeta que se encontraba observando la ostentosa residencia.- Vamos a mi habitación ahí te curaré esas heridas tan feas.- dijo subiendo escaleras arriba con él detrás que no perdió detalle de su trasero amelocotonado que brincó un poco cuando trotó los escalones regalándole una visión más que tentadora haciéndolo sonreír con malicia, esa chiquilla estaba como quería.
- Mira siéntate en la cama iré por el botiquín.- dijo inclinándose para zafarse los zapatos tirándolos por ahí entrando al baño una vez llegaron a su habitación. Vegeta observó la recámara, para ser una chiquilla mimada y malcriada la alcoba no lucía ni desarreglada ni como la de una niña, las paredes eran blancas al igual que el juego de sábanas y los muebles en color arena. Ella volvió pronto con la cajita entre sus manos que contenía lo necesario para desinfectar y tapar sus heridas así que la puso sobre el colchón sacando un par de algodones empapados con alcohol de un bote con líquido transparente.
- Esto te dolerá.- avisó colocando el algodón sobre la herida pero solo lo vio arrugar el entrecejo un poco más dejándose limpiar, lo hizo con delicadeza prestando más atención a su labio partido que ya tenía la sangre coagulada a su alrededor.- Eres muy fuerte.- dijo con una risa cantarina al ver que no expresó ni un solo quejido.
- ¡Uhm!- emitió viendo cómo ella abría el envoltorio de una mariposa que colocó en su herida en el pómulo.
- ¿Irás al cine verdad?- preguntó no queriendo escuchar una negativa de su parte, de cierta manera le agradaba estar con él.
- ¿Por qué no?- habló tocando su mejilla moviendo un poco su mandíbula sintiéndola entumecida por los golpes.
- Pues todos te preguntaran sobre los golpes.- opinó guardando las cosas nuevamente en la cajita poniéndose de pie para entrar al baño.
- No es de su incumbencia.- respondió cruzándose de brazos viendo a la peliazul volver y sentarse a su lado.
- Grosero.- articuló arrugando sus cejas delgadas mirándolo.- ¿Quieres comer algo? No he probado bocado desde la cafetería.- confesó tocando su estómago haciendo una mueca arrugando su nariz, lo vio asentir por lo que se puso de pie colocándose las pantuflas.- Vamos a la cocina, seguramente mamá dejó algo delicioso en el horno.- bajaron y efectivamente la peliazul encontró lasaña caliente.
- Por favor siéntate te serviré.- dijo sacando un par de platos de un pantry colocando doble porción en el de él llevándolo hasta el comedor donde Vegeta estaba ya sentado dejando un cubierto a su lado.- ¿Quieres algo de tomar?- ofreció observándolo asentir.
- Una copa.- articuló el joven llevándose el primer bocado sintiendo el queso derretido inundar su paladar, ella dejó su plato en la mesa y fue por una botella sirviéndole una copa llena y la otra hasta la mitad para ella mirando como el muchacho se la tumbó engulléndola de un solo trago.
- Vaya, estabas sediento.- dijo la peliazul volviendo a llenarle la copa con el líquido oscuro, pasaron la tarde charlando un poco acerca de los equipos y de cuando serían las eliminatorias y la final para ir a los interestatales, Bulma llamó a Ibrahím para saber si estaba libre y que los llevara al cine ya que no dejó que Vegeta regresara a su casa, le había insistido en que se quedara acompañarla ya que sus padres no estaban. Unas horas después salían de la corporación cápsula con el tiempo contado para llegar al cine, había tenido que darle un estuche nuevo de cepillo de dientes a Vegeta y un atuendo para que se cambiara ya que se había negado a ir con el uniforme al cine, uno de los trajes de su padre cuando era joven que mantenía guardados ya que eran de excelente calidad le había quedado perfecto a su compañero, no podía negar que le lucía demasiado bien ese jeans y esa camiseta de manga larga en color azul oscuro entallada.
Zuno, Turles y el resto de los chicos ya estarían ahí, así se lo hizo saber la peliroja a Bulma con un mensaje enviado a su teléfono. Vegeta no traía consigo su inseparable moto por lo que no le quedó más que aceptar viajar en la limusina de los Briefs hasta el centro de la ciudad. Comenzaba el ocaso cuando bajaban por lo escalones de la puerta principal donde al pie de esta se podía divisar aparcado el gran vehículo negro blindado para la seguridad de la afamada familia. A primera vista se le podía ver a la peliazul más animada que esa misma mañana. Los gestos de ello no habían pasado desapercibidos para el joven Ouji, pensó que si estuviera enterado de lo qué pasó anoche no sabría que había terminado una relación con su patético novio y que ella estaba en depresión, sonrió complacido sorprendiéndose a sí mismo por el gusto que le daba saberla soltera. La miro de perfil, era tan hermosa y parecía ajena a su escudriñó, mostraba sus blancos dientes al sujeto que parecía ser su chofer para saludarlo, después de todo era una mujer muy interesante, polifacética, en esa tarde descubrió que le divertía lo diversa que llegaba a ser con ese temperamento tremendo que le llevaba de un minuto a otro de la felicidad al enojo descubriendo que le agradaba más su lindo rostro haciendo muecas de molestia, aunque en esos momentos le pareciera la mujer más dulce que había conocido, sonrió antes de adentrarse en el vehículo justo después de ella.
- ¿Ocurre algo?- preguntó la muchacha a su lado al sorprenderlo en la acción, él la estaba observando con esa negra e intensa mirada que lo caracterizaba, la sonrisa ladina que se dibujó en sus labios despertó su curiosidad ¿Qué tenía tan de buen humor a Vegeta Ouji? Se preguntó mientras solo obtuvo su inusual silencio como respuesta.
- ¿Buenas tardes señorita Bulma a donde desea que ir?- escuchó la voz de su chofer dirigirse a ella desde el frente del vehículo.
- Buenas tardes Ibrahím, al cine por favor.- respondió con amabilidad y sus deseos fueron concebidos, el hombre de traje arranco con rumbo a la plaza comercial más cercana donde se encontraba el destino de ambos jóvenes. El trayecto desde su mansión fue un tanto incómodo para la de mujer de cabellos azules, ella era una chica abiertamente sociable y en esos momentos no podía si quiera pensar en algún tema de conversación ¿Por qué el porte y los ojos de Vegeta tenían que ser tan intimidantes y atrayentes a la vez? Se sentía una tonta al solo estar con sus manos sobre su regazo sudando ante la tensión, se sintió comprometida a iniciar con alguna charla ya que sabía perfectamente que él era un hombre de pocas palabras que solo permanecía ahí estoico sentado con sus brazos cruzados mirando hacia el camino.
- Me… me sorprendió que quisieras salir en compañía de todos.- comentó controlando su nerviosismo, Vegeta dirigió su vista hacia ella, estaba tan sumido en sus pensamientos recordando la pelea de esa tarde que solo alcanzó a escuchar las últimas palabras de la chica, no le diría que le gustaba pasar el menor tiempo posible en su casa debido al ambiente tóxico que siempre se aspiraba ahí. Disfrutaba más de viajar y vivir la aventura yendo de un lugar a otro conociendo las ciudades de sus alrededores, encontrando ese hobbie como una fuga a su maldita realidad, desde que tenía permiso para manejar lo hacía y solo su motocicleta era testigo de todos esos momentos, su compañera nunca lo sabría y no era algo que le concernía.
- Es bueno distraerse de vez en cuando ¿No?- fue su sencilla respuesta mirando a la hembra pensando en que lo más seguro es que el cretino de su padre aún estaba en casa y lo mejor sería llegar de madrugada cuando este ya estuviera dormido, no tenía miedo a un nuevo enfrentamiento con el mal nacido pero simplemente no quería darle más disgustos a su madre y prefería estar lejos un rato más aunque la buena compañía de la azulita sería un bono extra, esa mañana la ojiturquesa lo había besado sin su consentimiento y no había tenido la oportunidad de tener un buen beso con ella, quería más y sabía que estando cerca de la chica en ese estúpido cine podía tener la oportunidad de volverá a probar esa carnosa boca.
- Por supuesto, ya verás que así será.- está vez le hablo divertida mirando de soslayo a Ouji, supuso que diría eso, a simple vista podía notar que no era un hombre que disfrutara de las citas y mucho menos de la compañía en multitud. De un momento a otro vio que la mariposa que había colado en su rostro estaba desprendiéndose por lo que no dudó en acercarse a él alzando su mano para acomodarla llegando a rosar con su rodilla la pierna de él, el muchacho la escudriñó de cerca ¿Es que acaso ella no sabía qué era el espacio personal? Siempre estaba acercándose demasiado y tocándolo, sus orbes negras se movieron por el rostro de la femenina que tenía a escasos centímetros aspirando el aroma dulce que se desprendía de su cabello.- Deberás cambiarte esto mañana.- habló alejándose de él nuevamente posando sus ojos en los de su compañero que solo asintió, la peliazul volvió a su lugar sintiéndose menos tensa después de esa pequeña conversación. Pasaron los minutos cuando por fin arribaron a su destino. Ambos se dirigieron a la entrada llegando hasta la taquilla, la chica estaba por elegir las butacas continuas mientras Vegeta esperaba detrás de ella cuando del otro lado en la sala de espera escucharon la voz de Goku quien los llamaba.
- ¡Vegeta, Bulma, es por aquí!- el chico alzaba su mano captando su atención, habían llegado antes que ellos y apartaron los asientos para todos.
- Vamos.- indicó la ojiturquesa saliendo de la fila para reunirse con el resto de sus compañeros con Ouji siguiéndola por detrás, se permitió tomarlo de la mano para avanzar más rápido. Al llegar estaban todos sentados alrededor de una mesa rectangular, sobre está las golosinas, dulces y palomitas que habían comprado, también pudo notar las miradas picaras que los chicos les dedicaron haciéndola sonrojar en el momento, soltó la mano del joven y este se dirigió hacia Turles, todos charlaban entre sí a excepción de Lázuli quien después de lanzarle una mirada helante a su amiga se dirigió a ella a pasos agigantados con una cara de pocos amigos, la tomó sin delicadeza de un brazo arrastrándola lejos de los demás para que no escucharan lo que tenía que decirle.
- ¿¡Por qué llegaste con Vegeta, donde estaban!?- pronunció con rabia la rubia, estaba furiosa por verlos llegar juntos y además agarrados de la mano ¿Quién se creía Briefs para intentar ganarle terreno si sabía muy bien que a ella le gustaba el chico nuevo?
- ¡Auch suéltame!- chilló sacándose la mano con que Gero la tenía agarrada con algo de fuerza.- Está tarde fui a buscarlo para lo del trabajo y él…- Bulma detuvo su lengua al pensar en que no tenía por qué darle explicaciones dándose cuenta de que le molesto el modo autoritario en que ella le hacía las preguntas, así que mejor decidió mentirle.
- … No pudimos hacerlo ya que sucedieron unos inconvenientes en su casa, así que decidí regresar a la mía y él se ofreció para acompañarme.- comentó haciendo un puchero inocente.- Por supuesto que yo me negué pero él insistió, de verdad que no quería ya que se puede prestar a malas interpretaciones y más por ti porque sé que él te gusta.- aseguró con una confianza envidiable en cuyo rostro se pudo esconder una sonrisa arrogante tan peculiar en ella, sin embargo por fuera solo pudo mostrar una expresión demasiado sincera. Lázuli había cambiado su mirada de reclamo a una más comprensiva cuando la escuchó, quiso confiar en ella pues era una de sus mejores amigas.
- ¡Bulma!- dijo Zuno tomando del brazo a su casi hermana de manera cariñosa.- Vegeta y tú tardaron mucho, vamos te acompañaré para que compres algo para él y para ti, todos están hambrientos y las palomitas no alcanzarán.- indicó llevándosela del otro lado de la sala, por su parte la rubia llegó hasta su futuro novio observándolo dándose cuenta que le pasaba algo, cuando se situó a su lado sintió un deje de decepción y su sonrisa se esfumó al darse cuenta del poco interés que este expresó al notarla, si bien sabía que era antipático y arrogante pero no por ello se daría por vencida, fijó su escudriño en él viendo los golpes amoratados en su rostro y ese labio partido, pensó que lo más seguro era que ellos habían vuelto a pelar con los Ginyu, más nunca se había jactado de ser discreta por lo que se atrevió a preguntarle a la vez que acariciaba su rostro acercándose demás al muchacho.
- ¿Que fue lo que te pasó?- cuestionó pasando un par de dedos por su pómulo, Ouji por su parte simplemente atinó a observarla con sumo y evidente fastidio, esa mujer rubia al igual que Bulma eran muy atrevidas y constantemente invadían su espacio personal.
- No es nada.- musitó apartándole la mano dándole un ligero manotón y ante el acto grosero la chica Gero decidió no insistir más con el tema.
Cuando los muchachos miraron arribar a Vegeta acompañado de la peliazul automáticamente sintieron envidia del susodicho ¿Cómo era posible que se haya ligado en tan poco tiempo a la chica más difícil de la escuela? Esperaban tener la oportunidad de preguntar cómo había logrado tal hazaña pero sin duda lo que los había dejado desconcertados eran los evidentes moretones en su cuerpo, era lógico que Ouji había tenido una pelea y si él lucía de esa manera no era difícil adivinar cómo había quedado su contrincante, cuando se acercó los suficiente a ellos optaron por preguntarle y al igual que Lázuli no obtuvieron respuesta alguna, repararon en su rostro de molestia y decidieron cambiar de tema pero sin embargo de una cosa estaban seguros, Vegeta era bueno en las artes marciales y estaban gustosos de que estuviera del lado de su bando ya que era un joven que imponía destreza y liderazgo.
- Casi me arrancas el brazo.- comentó la ojiturquesa siguiendo los pasos de su amiga siendo literalmente arrastrada por ella cerca de la tienda de palomitas.
- ¡Bulma!- murmuró la peliroja sin poder reprimir su emoción, estaba tan feliz por lo ocurrido ese día a la salida de la escuela, Turles la había alcanzado y además se había ofrecido a llevarla a casa, enseguida se apresuró a llamar a la mansión avisando que llegaría por su cuenta, por su parte el chico Son se mostró feliz de poder pasar un tiempo a solas con la femenina, sus intenciones eran llegar lo más lejos que pudiera con esa muchacha, era la mejor amiga de Bulma y compartían algunas similitudes, así que intuyo que lo más seguro es que la niña nerd también era virgen.
- ¿Y qué pasó?- preguntó con ánimo Briefs a la expectativa de la repuesta de Okawa, se le veía muy entusiasmada, no recordaba haberla visto así desde hace tiempo, fue ahí cuando una alocada idea llegó a su mente, seguramente su mejor amiga ya se había besado con ese rufián de Turles.- ¿No me digas qué…?- exclamó Bulma cubriendo su boca ante la emoción sintiéndose contagiada por la dicha de su compañera.
- ¡Sí! ¡Me besó Bulma puedes creerlo, me besó en la mejilla!- exclamó ella rebosante con una expresión casi desquiciada, una que tuvo un cambio radical al reparar en el rostro de decepción de la chica de ojos azules.- ¿Qué ocurre?- preguntó extrañada parando con su festejo sin dejar de sostener la mano de la chica.
- ¿Y estás así porque ese tipo te dio un beso en la mejilla?- dijo con decepción, sin embargo al reparar en el rostro de su amiga el cual había perdido el entusiasmo de hace unos momentos la hizo sentir culpable haciéndola retractarse casi al instante expresando una rebosante emoción por ella. Después de todo Zuno llevaba un buen tiempo enamorada del maleante y un beso en la mejilla podía significar el mundo entero para ella.- Me alegro mucho por ti.- le dijo sincera viendo como la emoción regresaba a su mejor amiga.
- Muchas gracias Bulma, esto significa mucho para mí, él por fin parece muy interesado en mi y aunque no se cuales sean sus intenciones yo muero porque se me declaré.- expresó soltando un largo suspiro.
- Tienes razón, no sabemos qué intenciones tenga por lo que te sugiero que te andes con cuidado con ese hombre, no tiene buena fama, menos con las mujeres, no se toma las relaciones en serio.- la ingenuidad de Zuno la hizo ser dura y directa, no se andaría por las ramas y al igual que ella le había abierto los ojos respecto a Yamcha le haría ver a lo que iba si entraba en una relación con el malandrín.
- Si losé no te preocupes, solo tengo la cara amiga, pero me sé cuidar yo sola.- comentó tratando de sonar autoritaria.- Y bueno ¿Tú que me cuentas de Ouji? Te vi que llegaste con él y de la mano.- golpeó su codo mirándola pícaramente mientras achicaba sus ojos. La ojiazul se apenó ruborizándose, claro que tenía muchas cosas que platicarle más sin embargo eso tenía que esperar, le función estaba por empezar. Desde el beso que le dio esa mañana en el colegio frente a Yamcha hasta que había descubierto una difícil situación que se veía en la casa de los Ouji, y por supuesto la tarde qué pasó con él en su propia casa. Bulma sacudió su cabeza desechando las palabras que estaba por decirle.
- Luego te cuento, vamos.- indicó dando unos pasos hasta la barra tomando unas palomitas grandes, dos hot dogs para Vegeta, al igual que un refresco para cada uno, seguido de ello volvieron con los demás que ya las esperaban formados en la fila a las afueras de la sala 3 donde se transmitiría la película que habían escogido por votación. Lázuli caminaba aún pensativa por las palabras dichas por Bulma, seguía los pasos de Milk y de Goku cuando la morena se acercó a preguntarle…
- ¿Qué fue lo que te dijo Bulma? ¿Por qué llego con Vegeta?- cuestionó percatándose enseguida del mal semblante de la rubia.
- Pues dice que mi futuro novio insistió en acompañarle a su casa y dada la hora se quedó con ella hasta que se llegó el momento de venir aquí, creo que fue por el trabajo que les dejaron juntos, pero no te preocupes Milk yo confío en ella.- expresó con seguridad sonriéndole a la muchacha mientras las dos dirigían su vista unos pasos adelante de ellos, Bulma le entregaba una charola a Vegeta llena de comida y si no fuera porque los conocían, las ambas posturas de ellos daban a entender que eran algo más que amigos, Turles y Zuno a su lado no eran tan diferentes. La chica Gero luego vio a Milk del brazo de Goku, ahí comprendió que ella era la que sobraba, a decir verdad no estaba sola, Raditz y Nappa también las acompañan pero ninguno de ellos resultaba ser de su agrado, tenía que ponerse lista ya que la peliazul acababa de tronar con su novio y lo menos en que pensaba era en iniciar tan pronto alguna relación con nadie, así que se acercaría esa noche a su nuevo compañero y lo primero sería sentarse a su lado, dejó de lado a la pelinegra y a Son adelantándose en la hilera hasta llegar a Ouji.
- Tengo la butaca al lado de ti.- se dirigió al chico mostrándole el papel con el número 25 marcado, esa tarde antes de que ellos llegarán ella se encargó de escoger los asientos asegurándose de quedar junto a él, Milk también le pidió lo mismo y lo hizo, jamás pensó en Bulma y por descuido le dejó a la otra orilla quedando Vegeta en medio de ambas, en esos momentos se reprochó por ello.
Ouji no se inmutó, solo se limitó a alzar una ceja mirando con aprobación a la guapa chica pensando que esa mujer era algo insinuosa, no tanto como Maron, pero no era la primera vez que se le acercaba tanto incluso invadiendo su espacio personal. Lázuli le hizo señas a la ojiturquesa pidiendo que se retirara dejándola sola con él pero al parecer la de cabellos azules no sabía cómo interpretar el gesto de Gero al agrandarle los ojos en repetidas ocasiones ¡Maldita sea! ¿Acaso era o se hacía? Es una tonta, pensó la rubia desesperada por hacerla entender. Pasaron unos minutos conversando los tres sobre trivialidades cuando la heredera de la corporación cápsula suspiró con emoción tomando a Ouji del brazo frente a ella dejando el rostro de su amiga estupefacto, empezaba a verla como su estorbo de esa noche.
- Vamos, espere mucho para ver esta película.- musitó casi gritando logrando irritar al muchacho con su molesta voz chillona llevándoselo casi a rastras dejando sola y confundida a Lázuli a la que según sus planes nada le estaba saliendo bien. No entendía por qué él la obedecía, miró la expresión en el rostro del hombre alcanzando a distinguir una leve sonrisa ¿Qué se traerán esos dos? pensó y en ese momentos los celos de hace rato afloraban de nuevo provocándole una punzada que se impactó directo en su pecho, ese tipo le gustaba y mucho, desde el primer momento en que lo vio sintió una tremenda atracción física por él, si sus sospechas resultaban ser ciertas está vez no dejaría que Bulma como siempre tuviera el total protagonismo, desde el inicio de la prepa ella era la segunda siempre a la sombra de Briefs para todo, buscaría el momento para hablar con su compañera y dejar las cosas claras, dadas las circunstancias hasta se lamentaba por su reciente ruptura con Yamcha, inhalo y exhalo bajando su vista a sus palomitas de maíz y bebida dándose cuenta de que inconscientemente había apretado la bandeja fuertemente con sus manos, no quería dejarse llevar por el coraje, la ojiturquesa era su amiga y no era capaz de hacer nada que la perjudicará, además la peliazul detestaba al chico nuevo, se tranquilizó tratando de auto convencerse de que todo ello eran solo absurdas ideas que se estaban formulando en su cabeza de manera errónea, ella no quería a Vegeta para un acostón como lo fue con Ten Shin Han sino más bien para una relación seria y eso era algo que Bulma no sabía, estaba segura de que al darla por enterada esta se haría a un lado.
- Lázuli.- la llamó Milk sacándola de sus pensamientos, todos habían entrado a excepción de ella.
- Vamos.- indicó a lo que la rubia se apuró a entrar antes de que el empleado cerrará la puerta. Al ingresar inmediatamente lo buscó con la vista, estaba tumbado en su asiento con los brazos detrás de su nuca, está vez Bulma parecía muy entretenida con su celular, los demás solían charlar entre ellos al no haberse apagado la última luz, permanecían en los asientos situados en medio de la sala, en un inicio a las orillas de los escalones alfombrados de tela gris obscura estaban Nappa y Raditz, enseguida las dos parejas dejando a Bulma y a Vegeta al final quedando el último asiento vació para ella. Se apresuró a andar delante de todos hasta llegar a su lugar, se veía que los muchachos la estaban pasando bien a excepción de sí misma que estaba más encolerizada que nunca. Escuchó como Raditz le pidió de manera burlesca se sentara a su lado y como Nappa se carcajeaba, no se detuvo, pasó ignorándolos dejándolos de lado hasta sentarse al mismo tiempo que se apagaban las luces.
Los abucheos y el bullicio se reprimieron por toda la sala una vez que la luz se esfumó dejando casi en penumbras a todos los asistentes, al ser una película de género terror y dirigida especialmente para adolescentes, la edad de la mayoría de los presentes oscilaba entre los 16 y 20 años. La pantalla iluminó los rostros de Bulma, Vegeta y compañía trayendo con ello emoción para la peliazul por la buena compañía que tenía a su lado, había logrado despejarse y alejar de su mente los malos ratos vividos un día antes. Observó por el rabillo del ojo a su mal humorado compañero en la misma posición que había tomado nada más llegar, parecía ajeno a todo a su alrededor además de prestar poca atención a los anuncios promocionales que solían aparecer antes de la película, sonrió divertida en sus adentros al ver cómo el ceño de él jamás se relajaba ni siquiera al haber comido como lo hizo pues aún no comenzaba la función y su bandeja ya estaba vacía, se había engullido el par de hot dogs que ella le había llevado además de las palomitas y el refresco, pensó que para mantener ese cuerpo que ella encontraba tan atractivo y atlético tenía que sudar por horas en el gimnasio quemando todas esas calorías que la comida chatarra le dejaba. De pronto dejando de lado a Ouji su vista fue más allá llegando a Lázuli quien permanecía en la orilla, fue la única que no se molestó en comprar que comer y solo estaba ahí cruzada de brazos con una expresión entre impaciente y molesta al igual que un aura íntimidante que la rodeaba, eso lo comprobó cuando la rubia al parecer sintió su mirada calarle y volteó a verla lanzándole dagas con esos ojos celestes chispeantes, era obvio que no era las más animada, eso lo comprendió porque al reparar en los demás todos estaban muy animados, tanto a Goku como Milk, quienes al parecer ya eran algo más que amigos al estar tan de cerca ajenos a todo a su alrededor, que decir de Zuno y Turles quienes intercambiaban roces de sus manos y miradas de complicidad, se sorprendió al ver cómo Okawa permitió que el primo de su mejor amigo Son la abrazara, Raditz y Nappa no se quedaban atrás aunque no tuvieran compañía femenina al igual que su acompañante el engreído ignoraban la pantalla y parecían más divertidos en lanzar palomitas a las personas sentadas en los asientos de las gradas de abajo al mismo tiempo que se carcajeaban, Briefs encontró su comportamiento tan infantil que temió que fueran echados del lugar antes de que la cinta se terminará por los empleados del lugar. De pronto su celular la alertó al vibrar dentro de su cartera, abrió el zipper de esta colocándola en el piso para desbloquear el móvil mirando en la pantalla el mensaje con el nombre de alguien indeseado, suspiró al abrirlo para leer el texto.
"¿Tan pronto me buscaste remplazo? Nunca pensé que fueras una mujer tan fácil al refugiarte en los brazos de Ouji, me decepcionaste" leyó mentalmente, apretó su teléfono al igual que sus dientes y casi pudo escucharlo crujir ¿Cómo se atrevía ese imbécil a reprocharle ese beso con Vegeta? Y más aún al decirle que lo decepcionaba, ahora más que nunca no se arrepentía de haber terminado con ese tipo de basura, no quería volver a saber nada de él lo que le restaba de vida. Apagó su teléfono devolviéndolo a su bolsa, decidió no atenderlo más hasta que terminara la función, su vida seguiría su curso normal, agradecía a Zuno y a Kamisama haber abierto los ojos antes de que fuera demasiado tarde, no lo amaba eso era claro porque su corazón no estaba roto, solo estaba molesta porque la engañó, el infeliz le vio la cara de estúpida y por ende todos sus compañeros del colegio, pero al menos había logrado lo que quería pudiendo sonreír altanera, él los había visto, miró el beso que se dio con Vegeta y aunque estaba feliz por ese hecho, no podía negar que el momento que fue muy placentero, aunque en un inicio lo hizo con fines vengativos le había gustado bastante, más de lo que ella misma podía aceptar, Ouji era un buen besador.
- ¿Estas aburrida?- preguntó Vegeta cerca de su oído casi en un susurro con su voz débil y ronca que de solo escucharlo provocó que sus vellos se erizaran, anteriormente las insinuaciones lascivas de sus compañeros le parecían demasiado vulgares, pero con él era distinto, su corazón latía a un compás diferente que cuando compartió los más intensos momentos con Yamcha, con solo ese tono tan varonil Ouji lograba descolocarla.
- Por supuesto que no.- respondió ella sonriendo alzando su mirada encontrándose muy de cerca con el rostro viril del muchacho soberbio quien la mirada con un brillo intenso marcado de erotismo, no lo pensó y acarició su mano que estaba sobre el apoya brazos de su asiento desviando en seguida su mirada a la pantalla que reflejaba el inicio de la película.
Los minutos pasaron y todos se entretenían a su manera, habían momentos en lo que Turles se la pasaba tratando de besar el cuello de su compañera más de una veintena de veces viéndose en la necesidad de apartarlo de ella, fue cuando la peliroja se dio cuenta de las verdaderas intenciones de el joven Son, él no quería andar con ella simplemente de manita sudada, quería algo más que los besos que ya le había dado, pero estaba equivocado si pensaba que obtendría algo más, Bulma y Milk se lo habían advertido pero no era tonta, le dejaría las cosas claras en cuanto tuviera la oportunidad de hablar con el joven, ni si quiera se le había declarado y todo el tiempo quería meterle mano ¡Era un abusivo y atrevido! Eso sí, estaba loca por él y se sentía sumamente atraída por su personalidad rebelde y desaliñada, sin embargo ese era el mejor momento para aplicar los buenos valores que sus padres le habían inculcado, ese hombre tenía que hacer méritos, ganársela si quería algo más serio con ella pero sobre todo que la tomará en serio y supiera distinguir la diferencia entre una chica decente y todas las amiguitas con las que estaba acostumbrado a tratar. Turles era tan diferente a su primo, Goku era tan atento y galante con su amiga que sintió envidia de ella, a leguas se veía como él mantenía su distancia e incluso al igual que la pelinegra era bastante tímido.
Las escenas de terror y suspenso provocaban los gritos intensos de las féminas los cuales se expandían por toda la habitación llegando irritar y casi reventar los tímpanos de los jóvenes que las acompañaban, como era al caso de Ouji, quien tenía casi encima de él tanto a la muchacha de cabellos azules como a la rubia viéndose en la necesidad en contadas ocasiones de tener que quitárselas de encima mal humorado, en esos precisos momentos tenía a ambas una aferrada a su brazo impidiéndole la movilidad de su cuerpo, estaba por apartar a Lázuli cuando ésta gritó fuertemente en su oído.
- ¡Tsk!- murmuró irritado rechinando los dientes mientras en la pantalla el asesino serial estaba por encontrar a la protagonista dentro de un clóset armado con un cuchillo que chorreaba sangre, se encaminaba buscando a la femenina después de haber matado al resto de su familia siendo ella la última sobreviviente, la escena creaba un ambiente de suspenso en toda la sala carcomiendo de nervios a todos los expectantes y esa música de órgano siniestro de fondo solo lograba ponerlas más despavoridas. Esa acción logró mantener a las mujeres atemorizadas logrando inmovilizar a Ouji, tuvo que usar su fuerza a la vez que gruñía logrando quitárselas de encima cuando ellas se quedaron quietas por unos instantes. Se relajó recargándose en el asiento de tela gris tratando de por primera vez poner atención a la película mientras dejando descansar una de sus manos en el reposa brazos cuando de repente sintió la mano suave de Bulma acariciar la suya.
El se hizo el disimulado pues de alguna manera no encontró su gesto molesto al observar el perfil de su rostro, se dio cuenta de dos cosas, la primera que lo había hecho inconscientemente, y la segunda era más una confirmación, la chiquilla era poseedora de una belleza singular que en esos momentos se tomó el tiempo de apreciar perdiéndose en su finas facciones porcelánicas, desde sus enormes y brillantes zafiros, su nariz pequeña y respingaba, hasta llegar a suaves labios rosas y carnosos, tan apetecibles como si fueran a formar un gentil puchero los cuales había tenido la oportunidad de probar, no tanto como él hubiera querido pero ya llegaría el momento adecuado para volver a besarla y está vez si se tomaría el tiempo de degustarlos tal y como deseaba. Ese acto por parte de la ojiturquesa no había pasó desapercibido por la mujer de la orilla dejándola molesta, Bulma estaba actuando de una manera extraña, hasta podía jurar que el chico le gustaba aunque su amiga haya dicho lo contrario, lo peor de todo era que no tendría oportunidad de hablar con ella tal vez hasta el día de mañana, ya que al término de la función tenía pensado pedirle a Vegeta que la acompañara a su casa en su propio auto, él llego en la limusina de Briefs y no tendría en que regresar, el pretexto de un aventón sería el mejor para tener un buen acercamiento con el muchacho.
Los minutos transcurrieron hasta dar por concluida la función, al salir de la sala comprobaron que había obscurecido aunque era una temprana hora de verano y aún había vida nocturna a los alrededores, la noche era joven y la mayoría de los chicos sentían la necesidad de algo más intenso que simplemente ver una película de terror. Se encaminaban por el estacionamiento, por delante Lázuli acompañaba a Milk y a Goku pensando en la forma de sugerir llevar a su prospecto de novio a casa, no perdía la atención de cada pasó que el muchacho daba, se alegro de que por fin Bulma se alejara y ahora fuera junto a Raditz y Nappa, no alcanzó a escuchar de lo que platicaban, pero por el aspecto de sus rostros se notaba que algo les divertía, sin duda estaban más de mejor humor que durante la función. Por su parte la ojiturquesa tenía un buen sabor de boca ante todo lo vivido en el día de hoy, caminaba a paso lento junto a Zuno y Turles quienes eran ajenos al estado de ánimo de ella y a la sonrisa que inconscientemente se dibujó en su faz al fijar su escudriñó en cierto hombre unos pasos adelante de ella a quien le atribuía un buen porcentaje de su júbilo, Vegeta Ouji le comenzaba a parecer un chico de lo más interesante, podía ser el tipo más cruel y pedante, hasta el más seductor y lascivo, sentía la necesidad de estar cerca de él, saber más sobre sus gustos y preferencias, incluso de su vida y aún sin saber nada pensaba que todas sus respuestas si es que se prestaba a responderlas las encontraría interesantes ¿Qué tenía en especial ese muchacho que la tenía tan cautivada? Vio cómo él se detuvo girándose hacia ella sacándola de sus pensamientos.
- Oye Azulita- escuchó que la llamó sacándola de sus pensamientos, al alzar su vista y mirar sus ojos penetrantes se ruborizó pues se sintió expuesta, como si él pudiera saber lo que estaba pensando.
- ¿Eh, si qué pasa?- preguntó desorbitada con voz titubeante.
- ¿Me regresaras a mi casa verdad?- inquirió enarcando la ceja en una pose expectante cruzando sus brazos debajo de su pecho. Sus compañeros le dijeron que todos habían llegado en un mismo auto y que muy apenas cabían así que no podía regresar en taxi y mucho menos en su motocicleta la cual no había llevado por causa de ella quien lo había sacado de su casa desde la tarde haciéndolo caminar hasta la suya.
- Por supuesto que si tonto, solo basta que llame a Ibrahím para que venga por nosotros.- expresó altanera buscando su teléfono en los bolsillos de su pantalón dándose cuanta de que no tenía con ella ni el móvil ni su pequeño bolso.
- ¡Maldición!- exclamó Briefs con histeria deteniendo sus pasos llamando la atención de Turles y Zuno con su grito. Vegeta sintió pena ajena por la mirada de las personas que transitaban cerca de ellos, se viró dando a entender que él no era algún acompañante de esa loca que chillaba como desquiciada.
- ¿Qué ocurre Bulma?- inquirió la chica Okawa sin saber el por qué de la reacción de su amiga.
- Olvidé mi bolso, ya vuelvo.- indicó girando sobre sus talones para ir de nuevo hacia la sala, con suerte y aún los encontraba ahí pues no había pasado mucho tiempo desde que salieron.
- Espera iré contigo.- escuchó la gruesa voz de Ouji, él no se quedaría como imbécil esperando a esa desequilibrada quien sabe cuánto tiempo, era mejor que él se ocupara del asunto si es que quería largarse de ese lugar, con lo distraída que era no dudaba en que se perdiera si iba sola. La peliazul no objetó su amabilidad y siguió el mismo paso que él hasta llegar a la puerta de salida de emergencia.
- ¡Eres una tonta! Cómo pudiste haber olvidado tus cosas.- gruñó con las intenciones de molestarla al mismo tiempo que llegaban a un pasillo corto recorriéndolo e ingresaron a la aún solitaria habitación.
- Cállate y comienza a buscar, tengo cosas importantes ahí.- chilló irritada por los dichos de él.
- ¡A mí ninguna mujer me ordena! Y es la última vez que me llamas tonto ¿Quién es la idiota que pierde sus cosas aquí eh?- bufó con mal humor cruzando sus brazos de una forma relajada mientras veía como la muchacha subía las escaleras hasta llegar a la hilera de asientos donde tiempo atrás permanecieron sentados.
- ¡Ash, eres un pesado! ¡Entonces para que te ofreciste a acompañarme!- bramó sulfurada aún más por el comportamiento arrogante del hombre, descubrió que cuando se ponía en ese plan era más confortable su silencio. Se agachó mirando por debajo de cada asiento, le era difícil mirar con la obscuridad que tenía la sala, continuó con su búsqueda y para su buena suerte lo encontró debajo aunque más allá del asiento que había ocupado, sonrió alegre y lo tomo para sacudirlo, tenía tierra y estaba lleno de pisadas, comenzó a caminar de regreso con la vista agacha revisando el contenido de su bolso asegurándose que no le faltara nada.
- Lo encontré.- musitó a la vez que suspiraba con alivio sin extrañarse por el silencio habitual de su compañero cerciorándose de que todas sus pertenencias estaban ahí. Llegó hasta el fin de las butacas y pisó el primer escalón dispuesta a descender cuando sintió su pie irse resbalándose, no pudo hacer más que gritar y cerrar sus ojos esperando lo peor al no tener de donde sujetarse cambiando de inmediato la expresión de su rostro a una de miedo pero el golpe nunca llegó, de pronto pudo sentir alrededor de su cintura unos fuertes y firmes brazos que la sostuvieron con delicadeza. Abrió sus ojos lentamente encontrándose con los penetrantes ónices de Ouji, ambos podían sentir sus respiraciones, estaban muy juntos. Demasiado. La ojiturquesa se puso nerviosa por la cercanía de ambos, sintió acelerar su pulso cuando su sangre bombeo más rápido permitiéndole incluso escuchar el galopar de su palpitar de su corazón, respiró profundo y lo empujó suavemente haciendo que la soltara.
- ¡Kami gracias! Creí que caería- dijo ella asustada terminando de bajar los escalones pero una mano en su muñeca la obligó a detenerse y girarse nuevamente, cuando sus orbes turquesa se fijaron en él noto su mirada aguda y cómo se acercaba a ella acorralándola contra la pared del pasillo, la otra mano de él se situó en su cintura apretando su aferre contra su pecho viendo como la femenina se sonrojó desviando la mirada
- ¿Qué sucede azulita?- preguntó aproximándose a su boca a escasos milímetros, podía notar la respiración de ella agitada y sus manos delicadas que se movieron a su pecho donde las depositó tocando sus músculos, no dudó en acercarse hacia su boca mirando como la chiquilla cerró los ojos, Bulma estaba ansiosa porque le diera ese aparente beso, en verdad había disfrutado del que ella misma le había robado en la escuela y no imaginaba que ahora él fuera el que la buscaba, percibió su aliento fresco a menta acumulando saliva en su boca por las ansias que sentía de volver a probar sus besos y entre abrió sus labios cuando los de Vegeta rosaron los suyos aspirando el aroma masculino que se desprendía del hombre.
RinPink Susaiyajin: ¡Hola chicas! No saben lo felices que nos hacen con su apoyo y como lo dice Viara estuve enferma T.T Bueno aún sigo mal pero me di el tiempo de poder ayudar a mi amiga a terminar el capítulo pues ya las teníamos abandonadas xdxd
Espero que les haya gustado el desarrollo del capítulo pues no fue nada fácil escribir 32 páginas de Word :P Vegeta y Bulma ya tuvieron su primer acercamiento y los que les esperan :3
Por favor no se vayan sin dejar su comentario, esta vez esperamos llegar mínimo a los 70 review pues sentimos que es nuestro pago por este trabajo que hacemos con tanto amor para ustedes, la amo mis niñas besos y hasta la próxima :*
Viara 04: Hola buenas madrugadas como es mi caso, son casi las 2:00 am en México y por fin quedó listo el capítulo 3 de este su humilde fanfic.
Les confieso que estoy muy contenta con el buen recibimiento que han tenido los primeros capítulos, este hecho nos anima y motiva como lo dije en la anterior ocasión ya que hemos estado ideando miles de escenas que hasta pienso que más de 100 capítulos serán suficientes para plasmarlas todas, ok no, xd pero si son tantas y muy geniales que se que les gustaran cuando los implicados son nuestra pareja favorita, esto apenas empieza y espero nos sigan apoyando ya que de acuerdo al buen recibimiento que tenga nos dilataremos el menor tiempo posible para actualizar.
Me encanta que al fusionar las ideas y repartir el trabajo la historia avance rápido y en cada capítulo haya un notorio adelanto sin duda es una buena ventaja y le agradezco mucho a Rinpink Susaiyajin por su trabajo, esfuerzo y dedicación, que a pesar de que estuvo enferma y aún así se propuso a terminarlo, al igual que a ustedes por sus hermosos reviews. En fin creo que es todo despido, cuídense mucho y nos estamos leyendo :3 bye.
