CAPITULO IV

No hizo ningún esfuerzo por mitigar esas sensaciones, al contrario, las estaba disfrutando, podía notar como todos los vellos de su piel se erizaron al sentirlo tan cerca, ese aroma que despedía él junto a la manera en que la tenía sujeta de la cintura causaban tantas emociones en ella que le fueron difíciles de procesar, era inexplicable como ese momento no le producía ninguna pizca de culpabilidad, acababa de terminar su noviazgo aunado a que una de sus mejores amigas tenía un interés romántico por el hombre que estaba a centímetros de su cuerpo y aún así podía afirmar con toda seguridad que su nuevo compañero le atraía ¿Por qué rayos su mirada tenía que ser tan intensa e hipnotizante? ¿Por qué toda esa aura misteriosa que envolvía a Ouji la mantenían casi en un trance? ¿El sudor acrecentado en sus manos, además de ese estremecimiento en su estómago eran un mal o buen augurio? No lo sabía en ese instante, mucho menos le interesaba, era una muchacha aventurera y el beso de esta mañana no fue suficiente, no le había dado tiempo a degustar con plenitud de sus labios, de ese sabor a menta mezclado con tabaco que emanaba de sus fauces a escasos centímetros de su boca.

Vegeta la atrajo más a él al sentir la respiración de la peliazul agitada apretando el agarre en su cintura, no dejaba de mirar su boca teñida de algún labial rosa encontrándola apetecible no sólo a esa parte, además de sus carnosos labios entre abiertos cuando ella cerró sus ojos, estaba encandilado con su fino rostro, esa chiquilla era de pies a cabeza una exquisitez, belleza y delicadeza juntas. Estaba a su merced y sin nadie alrededor, el joven no era un hombre con honradez cabal y si ella estaba dispuesta a entregarse como las tantas otras que pasaron por él no pondría objeción alguna, no se lo pensó más para acercarse más hacia la hembra que se mostraba en total disposición por lo que no dudó en saborearla cerrando sus ojos anhelando probar su sabor y sentir su rugosa lengua palpar la suya.

- ¡¿Bulma, ya la encontraste?!- el grito de Zuno interrumpió el intenso momento, la pelirroja había llegado un tanto desorbitada, le tomó unos momentos procesar lo que ahí estaba pasando cuando sus ojos azabaches se posaron en la pareja que estaba muy junta, parpadeó un par de veces deteniendo sus pasos frente a los chicos hasta que su cerebro captó e inmediatamente sintió culpabilidad, había llegado en mal momento frenando el instante romántico en el que su mejor amiga estaba con el chico nuevo. Últimamente se aparecía en los lugares en los que no debía estar y veía cosas que no debía por lo que se maldijo por ello, pero ya había abierto la boca así que no había vuelta atrás, comenzó a subir un par de escalones al encuentro de los jóvenes para hablarles más de cerca.

-¡Zuno!- exclamó la peliazul en un carraspeo agrandando los ojos, los balbuceos que emitía su boca no dejaban escapar ninguna palabra entendible en sí, su lengua se había anudado y en una situación tan obvia su mente no proceso ningún diálogo en sí. La ojiturquesa miró con asombro a la chica y por inercia, sus pies retrocedieron unos pasos hacia atrás, se tambaleó sintiendo descender olvidando que estaba en los escalones del extremo derecho de los asientos, para su fortuna su compañero seguía con su firme agarre consiguiendo por segunda vez que la muchacha no cayera por estos.

- Que tonta.- susurró soltándola una vez que la recargo en la pared dejándola sola comenzando a bajar los escalones, esta vez tampoco había tenido suerte pero ya habría otras oportunidades.

- Perdón, es que los muchachos nos esperan y creo que necesitan hablarle de algo importante a Vegeta antes de irse.- explicó con la voz entrecortada cuando Ouji pasó por su posición ignorándola.

- Date prisa quiero ir a casa.- demandó el muchacho deteniendo sus pasos cerca de la puerta de salida de emergencia, cruzó sus brazos dándole la espalda y agregó.-Tú me trajiste así que tú me llevarás.- la voz autoritaria y con esa pizca de arrogancia enfurecieron a la chica de cabello turquesa, ahí estaba otra vez el tipo engreído, no podía verlo al rostro, pero intuía que el muy maldito sostenía una sonrisa airada escondida bajo su rostro inmutable. Luego de sus palabras, Vegeta salió por la puerta dejando solas al par de mujeres, Bulma había logrado componerse y ahora descendía junto con Zuno, la pelirroja sintió enseguida un deje de molestia en el entorno de su amiga, además de que no había dicho palabra alguna.

- Perdón Bulma yo...- atinó a decir cabizbaja al ver el rostro serio de Briefs.

-No, no tienes porque pedir perdón.- suspiró deteniendo su andar, tomó entre sus manos su bolso a la altura de su abdomen pasando las manos por este de manera nerviosa.- En realidad te agradezco que hayas llegado a tiempo, hace unos momentos mi juicio se vio nublado por ese idiota, pero fue mejor que no nos besáramos, tengo jaqueca, me siento extraña y confundida, ayer termine una relación y ya me he besado con otro.- expresó volviendo a suspirar hondamente llevando su mano a su frente dejándola reposar ahí mientras volvía a exhalar más lentamente.- Estoy exhausta Zuno, creo que han sido muchas emociones.- musitó para su amiga llevando una de sus manos a la espalda baja de esta empujándola levemente indicando así que continuarán su camino en total silencio con solo el par de tacones haciendo eco en la solitaria sala. Hace unos momentos ansió y anheló ese beso de Vegeta, algo extraño estaba pasándole con ese muchacho, era muy pronto para poder descifrarlo, pero lo más seguro era de que quería aliviar el dolor de la traición del otro con él y no era lo justo ni para su compañero ni para ella.

Comenzaba a impacientarse ante la tardanza de sus compañeros, como era posible que incluso con Zuno junto a ellos dilatarán tanto, quería ser ella quien llevará a Vegeta a su casa, no se había ido y lo esperaba para decírselo, debido a la charla entre Milk y Goku no se había dado cuenta en qué momento ese par desapareció, nada de lo que planeo le estaba resultando, ahora caminaba de un lado a otro de manera intranquila con su brazos cruzados cuando de pronto sintió una mano apaciguadora por parte de la pelinegra quien le habló.

-¿Que te sucede Lázuli? ¿Te sientes bien?- inquirió la chica Ox Satán al verla tan retraída y enfadosa, estaba así desde que llegaron al cine. Debido a su distracción en todo momento con la grata compañía de su Goku, había sido egoísta con la rubia al no prestarle la debida atención, en seguida al meditar por unos segundo y conociendo su fuerte carácter, a la morena no le fue difícil deducir el porqué del mal humor de esta, volteó a su alrededor y no miró a Ouji, tampoco estaba Bulma, a pesar de su descuido no fue indiferente al comportamiento de la peliazul, se la había pasado pegada a Vegeta desde que llegaron contribuyéndole a esto el enojo de Gero.. ¿Qué era lo que le pasaba a la ojiturquesa? Se preguntaba mentalmente mirando la amargura en los ojos celestes de la chica a su lado.

- Bulma sabe lo mucho que me gusta, creo que me está jugando sucio Milk ¿Por qué no se hace a un lado si tan mal le cae? Creo que es una falsa y una mentirosa. Yo fui la que planee todo esto para estar cerca de él, pero ella no me ha dejado, si se siente mal por Yamcha ¿Por qué no se consuela con otro?- expuso irritada, claro que sí, dolida e irritada por culpa de esa traidora.

- No está pasando nada entre ellos, no te desesperes.- comentó la morena algo divertida por los celos injustificados de la muchacha, era como si ella pensara que entre esos dos pudiera suscitarse algo más allá que el acercamiento por la tarea que les fue encomendada juntos.

Por su parte a Lázuli no le hizo gracia esa sonrisa, en esos momentos solo pudo interpretarla como burla debido a su exasperación. Sabía que Milk tenía razón en el fondo, pero eran tantas las ocasiones en que los chicos después de conocer a Briefs ella pasaba a un segundo plano, se consideraba igual o más bonita que Bulma, no entendía porque siempre la preferían por sobre ella, nunca le había dado importancia pero esa azulada era bastante femenina, era cuidadosa en exceso con su ropa, su cabello, hasta con el perfume que usaba, tal vez todo eso le ayudaba y era como una arma letal cuando de hombres se trataba. Intentó sosegarse dejando de lado ese miedo que tenía al sentirse opacado por la de cabello turquesa, así que lo pensó bien, estaba muy enterada de la naturaleza de los hombres como Vegeta y hasta ahora había sido muy cohibida aparentando algo que no era, si a Marón le había funcionado actuar con descaro ¿Por qué a ella no? Tal vez a él le gustaban ese tipo de mujeres, hablaría con la peliazul, ella era su amiga y le pediría de favor que hablara bien de ella con Ouji, que la mencionara un par de veces sin que el asunto se viera forzado y él se diera un mal concepto de su persona, si todo salía bien en los planes de mañana por la noche el próximo lunes en la escuela se expandiría el rumor sobre su nuevo noviazgo con el chico guapo, sonrió feliz convencida de que así sería.

-Tienes razón Milk.- sonrió a la femenina de ojos azabaches quien le devolvió el gesto, esta se sintió más aliviada al ver el rostro de la rubia relajado.

No pasó mucho tiempo cuando Gero miró a Vegeta venir, Bulma y Zuno caminaban detrás de él, ellas venían enfrascadas en una conversación varios metros alejadas del muchacho así que no desaprovechó la situación y se acercó a este deteniéndose enfrente provocando que el muchacho quien avanzaba con las manos en sus bolsillos frenara su andar, alzó la vista que mantenía gacha posando sus ojos obscuros en los celestes de ella.

- ¡Vegeta!- lo llamó animada sin poder disimular su entusiasmo, de verdad que era guapo, su rostro era tan masculino, esas facciones endurecidas la tenían embelesada, no pudo evitar que sus orbes se posaran en esa boca, sus labios delgados que se mantenían en una línea curveada exponiendo su porte rudo y gallardo.- Puedo llevarte a tu casa si quieres, mi coche está del otro lado.- indicó levantado sus manos y enseguida agitó las llaves de su auto del año. El peli flama estaba desorientado hasta que centro su atención en la femenina que tenía en frente, había percibido el tono un tanto insinuante de su invitación, la expresión en el rostro de ella no le era desconocida, solo una más de las mujeres que conoció y al poco tiempo se llevó a la cama, era como si tuviera un imán con ese tipo de hembras, su mente aún procesaba las escenas de hace unos momentos, estaba interesado en terminar ese beso con la peliazul, lo que la metiche e inoportuna de su amiga había interrumpido así que optaría por esperar a que el chofer de ella arribara al cine y fuera ella misma quien lo devolviera a su casa de donde lo había sacado desde esa misma tarde.

- Iré con Bulma.- bramó avanzando lejos de ella sin darle espacio a una réplica, esa encajosa lo tenía harto.

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El camino fue en total silencio, a la mente de Bulma venían los momentos de esta mañana y lo del cine, sus mejillas se teñían de un color carmín con tan solo recordar esos acercamientos, parecía que comenzaba a gustarle la compañía de ese tonto que aunque no era muy expresivo le transmitía comodidad, la ojiturquesa notaba cómo a ratos él la miraba por el rabillo del ojo hasta el otro extremo del asiento donde estaba recostada. El silencio de esa mujer escandalosa era extraño para Ouji, a pesar de que en ocasiones afloraba ese temperamento donde ella se la pasaba alzándole la voz rezongándole, había descubierto una faceta más de la femenina que le había gustado, era osada pero tímida. Se dio cuenta que la actitud arisca de la chica era porque sentía vergüenza, aunque por su posición relajada también dedujo que estaba cansada, ella no hacía más que mirar al frente y a ratos sacar su teléfono celular para revisarlo. No pasó mucho tiempo cuando la luminosa con el logotipo de la Corporación Cápsula se detuvo al pie de la banqueta de su residencia.

- Estás servido.- escuchó la voz de la hembra antes de que se dispusiera a abrir la puerta para bajar, giró su rostro fijando su escudriñó en la vanidosa chica quien se había descalzado y ahora mantenía sus pies sobre el asiento de adelante en una posición perezosa que le pareció provocadora, ella tenía una mirada altanera con la que fue contagiado.- Disculpa que haya sido aburrida al final, pero estoy agotada.- musitó soltando un hondo y largo suspiro.

- Ya nos veremos azulita.- el joven tomó su chaqueta para en seguida bajar del vehículo, le sonrió antes de cerrar la puerta mirando como ella hizo lo mismo alzando su mano y agitándola en señal de despedida.

- Es un grosero, ni las gracias me dio.- comentó en voz alta siendo escuchada por Ibrahím quien no había apagado el motor.-A casa por favor.- ordenó con desgano buscando una posición más acogedora en los sillones de piel de la limusina, seguido de ello, el chofer se dispuso a avanzar con rumbo a la mansión de sus patrones.

Vegeta miró el lujoso coche perderse al final de la calle donde dobló hacia la izquierda, respiró hondo caminando hacia su casa entrando por la puerta principal en donde escuchó en seguida ruidos en la cocina hacia donde dirigió su andar, había olvidado la noción del tiempo sin percatarse de que aún era temprano y por ende se había encontrado con su madre, padre y hermano sentados en la mesa, se maldijo por su descuido, después de lo que pasó entre él y ese infeliz que tenía por padre, no tenía la más mínima intención de compartir la cena con ese sujeto indeseable. Las miradas de padre e hijo se cruzaron por unos segundos demostrándose el rencor que entre ellos había con ese simple gesto, se observaron con tanta intensidad como si de los peores enemigos se tratara, acto que provocaba un dolor punzante en el corazón de Viara que no pasó desapercibida esa tensión que se formó con los dos hombres del hogar en el mismo lugar, con angustia se atribuyó toda la culpa de lo que en su familia acontecía, progenitor y primogénito permanecían enfrentados por su causa, ella no podía elegir a su esposo por sobre su hijo, pero temía de él, su marido era muy celoso incluso de su propio vástago, aún así y en contra de la voluntad de su esposo, además de sus advertencias, invitó a su retoño junto a ellos sabiendo muy bien cuál sería su respuesta. Aunque el chico había evitado que su mamá le viera el rostro esta alcanzó a notar mientras él caminaba a pasos agigantados hacia las escaleras los recientes golpes amoratados en su rostro.

- Vegeta hijo, ven a cenar.- pidió con un tono de voz manso que el joven encontró patético, la sumisión con la que su madre actuaba frente a esa bastardo le asqueaba ¿Por qué rayos hablaba así y mantenía la cabeza agachada si ella sabía que él estaba ahí para defenderla?

- Ya cene madre.- contestó con voz golpeada comenzando a subir las escaleras, su progenitora estaba loca si pensaba que el comería junto a ese viejo idiota, no quería tener que pasar por el bochorno de que el muy imbécil se hiciera el ofendido y abandonara la mesa en cuanto su persona la ocupará, dejó de amargarse con la presencia del anciano en la casa restándole atención a esa banalidad pues sabía que con esa tunda el infeliz permanecería quieto por unos días. Llegó hasta su habitación, tiró su chaqueta en el sofá, avanzó hasta su buró en donde colocó su teléfono celular y luego abrió el pequeño cajón de dónde sacó una cajetilla de cigarrillos tendiéndose sobre la cómoda cama llevando uno de ellos a su boca, acomodó una esponjosa almohada bajo su nunca mientras lo encendía, dio una primera calada expulsando luego el humo de su boca relajándose en cuanto le dio el golpe disfrutando el efecto adictivo e incitante que le propiciaba la nicotina.

Por unos momentos meditó sobre los sucesos del día evadiendo los que le provocaban hastío como las escenas de la contienda con su padre, sin duda la llegada de esa niña a su casa había sido un gran acierto para él en ese momento, pudo hacer sido uno de los más amargos de su vida en cambio no fue así, en el fondo estaba consciente de que no era normal ni grato tener confrontaciones de tal grado con el hombre que le dio la vida, pero él no tenía otra opción, era por ello que los momentos con la azulita fueron la excepción, porque solo bastaba con recordar su sonrisa para que todo lo negativo quedará excluido ¿Qué demonios tenía esa loca mujer? Había algo en esa tonta que lo estaba haciendo en ese instante pensar en ella.

Estaba absorto en sus pensamientos relajándose con el tabaco cuando escuchó la alerta de un mensaje, se sentó sobre el colchón agarrando el cenicero de la mesa de noche en donde apagó el cigarro que se había consumido, tomó su teléfono y abrió el mensaje viendo que era Turles, ahí mismo le enviaba una ubicación, el lugar estaba a unos veinte minutos a pie pero en su moto estaría ahí en menos de cinco, no era que le agradará estar con esos tipos, pero en esos momentos no le apetecía estar en casa, entre menos tiempo pasara en ese sitio era mejor, más aún cuando su padre no estaba de viaje y se la pasaba ahí tratando de imponer su autoridad pero el muy imbécil lo único que hacía era hostigar a su madre, además, Turles le mencionó algo que llamó enteramente su atención, eso lo motivó aún más, hacía tiempo que no consumía hierba y al parecer ese idiota de Nappa podía conseguir de la buena. Esperó por unos momentos hasta que el resto de su familia se retirará a sus habitaciones, casi llegaba el fin de semana… la noche era joven aún. Le tomó un par de minutos tomar una rápida ducha para luego al salir ataviarse con unos jeans de mezclilla color negro además de una camisa café lisa, al terminar luego tomó del tocador las llaves de su motocicleta para largarse con rumbo al garaje a un costado del jardín donde la tomó saliendo en dirección al oeste en las afueras de la ciudad.

Las amplias y solitarias calles de alguna manera lo ponían de buen humor, le ayudaban a despejar sus pensamientos de sus malos ratos mentales, cuando miró venir unas peligrosas curvas sonrío para sí mismo aumentando la velocidad que para él fue la cúspide de lo más excitante, no tardó mucho en llegar a su destino, menguó el acelerador buscando la entrada a un gran terreno donde a pesar de la obscuridad pudo divisar dentro de este un par de autopistas modernas y por el aspecto fresco del asfalto pudo deducir que novedosas. Aparcó su transporte cerca de la maya ciclónica que dividía la explanada de las afueras, bajó recargándola en un árbol para encaminarse unos pasos cerca del frío metal que tenía hoyos grandes pero no pudo ver a nadie, el sitio estaba totalmente solo y ese silencio total se lo confirmaba, molesto, estaba a punto de sacar su teléfono de su bolsillo cuando escuchó una grave voz desconocida llamarlo por detrás.

- ¿Oye que quieres aquí? ¿Qué buscas? Lárgate está es propiedad privada.- el tono amenazante provenía de un solitario hombre joven armado que pudo ver en cuanto se dio la vuelta para encararlo percatándose de su facha, además del arma de fuego que el sujeto sostenía apuntándolo firmemente. No abandonó su posición relajada, lo miraba fríamente con sus manos en sus bolsillos pues aún no había violado ninguna advertencia, el tipo tenía razón, tarde observó un letrero colgado en la maya que señalaba sobre el paso de forma ilegal al área de las autopistas.

- ¡Espera! Tranquilo el viene con nosotros.- oyó la voz de Nappa que enseguida reconoció, en efecto el calvo junto a Raditz y Turles venían hacia él, por detrás se alcanzaba a divisar el auto rojo del mayor de los Son, se reprochó por su descuido al no haberlo visto antes más no era su culpa, el coche parecía estar oculto de manera intencional cerca de una trinchera a unos cuantos metros del gran portón de la entrada.

Al escuchar la aclaración por parte de esos tres, el tipo bajó el arma cuando las palabras le dieron sosiego, él solo estaba haciendo su trabajo tal como se lo habían encomendado. El lugar donde se realizaban las carreras clandestinas era parte de un sistema del lavado de dinero de la mafia residente de la ciudad del Oeste para la que Nappa trabajaba, había sido él quien conecto a Raditz y a su primo para que participarán en dichos eventos ilícitos donde el porcentaje de las apuestas se dividía entre el corredor, el propietario del vehículo y por supuesto la propina que tenían que darle a los vigilantes que cuidaban que en el evento no se colaran mafiosos de otras sectas.

- ¡Vegeta!- habló Raditz llamando la atención del mencionado.

- Puedes irte Janemba, lo hemos traído para que comience a familiarizarse con esto, tenemos una propuesta que hacerle.- explicó Turles al sujeto quien al ver que no había tribulación alguna tenía las intenciones de irse a seguir con su ronda nocturna.

- Está bien.- respondió el sujeto poniendo sus ojos en la motocicleta del nuevo, a leguas se notaba era una magnífica máquina.- Disculpa amigo, espero que un día me prestes tu transporte.-musitó con una sonrisa.

- ¡Tsk!- farfulló irritado Ouji por las palabras de ese imbécil, no era su amigo, no lo conocía y su moto era lo más preciado que tenía, el mismo ahorro para poder comprársela, solo él podía montarla. Nappa quien estaba en una postura distendida con sus brazos cruzados, llevó sus pasos hasta la posición de su compañero notando en sus ojos la irritabilidad que le causaba la imprudencia de Janemba.

- Ya vuelve a tu trabajo no seas haragán o el jefe sabrá de esto, deja en paz a nuestro amigo.- masculló el calvo colocando una mano en el hombro del peli flama en un gesto tranquilo. Lo había meditado muy bien junto a Raditz y Turles, por lo que los tres coincidieron en que Vegeta podía romper con esa cadena de derrotas que arrastraban desde hace tiempo contra los Ginyu y otros bandos rivales, cabía la posibilidad de que no fuera bueno solo con los pedales de la motocicleta si no también con los de un auto, Ginyu era un rival difícil de vencer así que por consecuencia de las diversas pérdidas sus reservas de dinero se estaban terminando, el auto del mayor de los Son no corría igual que el de su primo Turles y este último necesitaba mantenimiento, además de una costosa reparación incluida las piezas faltantes y la mano de obra. Si seguían perdiendo recursos no podrían hacer ninguna inversión en el coche que podía darles a ganar más billetes. Era por ello que necesitaban a Vegeta, había una posibilidad de que con él junto a ellos la suerte les sonriera de nuevo.

Una vez que el tipo desapareció en la obscuridad de los matorrales Ouji se impacientó, al ver que no llegó ninguna explicación por parte de ninguno se aventuró a preguntar el por qué de ese llamado insistente, los muy idiotas jamás habían entrado en detalles y debido a ello casi le vuelan los sesos, sin la intervención de Nappa no sabía lo que hubiera pasado, indiscutiblemente no podía hacerle frente a una persona armada, si no fuera porque lidiar con su padre le resultaba insufrible no había acudido al llamado de ese loco trío.

- Lleva la motocicleta de Vegeta al garaje de adentro, nosotros entraremos en el auto.-ordenó Nappa a Turles

- ¡Espera! ¿Adónde la llevarás? No te he dado permiso de que la tomes.- habló el peli flama con voz molesta mirando como el de cabello alborotado fue hasta su transporte con intenciones de montarse en este.

- No te preocupes no la voy a maltratar, Nappa y Raditz te mostrarán algo interesante.- contestó cesando de intentar tomarla cuando se dio cuenta de que las llaves no estaban pegadas en la motocicleta. Vegeta gruñó frunciendo el ceño y de mala gana sacó las llaves de la bolsa del interior de su chaqueta, no sin antes reparar en las sonrisas soberbias que el mastodonte y el hermano Son sostenían, intuía lo que ese par se traía sintiéndose interesado

- Vamos, ya hemos perdido mucho tiempo.- expresó el hermano de Goku mientras se disponían a ir hasta su auto siendo imitado por Ouji y Nappa Furuya quienes lo siguieron. Furuya fue en el asiento de atrás mientras Raditz conducía y Vegeta ocupaba el lugar del copiloto, el de cabellera larga, encendió su nave poniendo la reversa dando una vuelta en u en dirección a la entrada de las autopistas que previamente el calvo al ser uno de los propietarios de la llave del candado que protegía el acceso, abrió. Ouji había reclinado un poco el asiento en el que viajaba, se recostó echando sus manos hacia atrás de su cabeza, escuchó el sonido de una lata de cerveza abrirse viendo que Nappa le ofreció una la cual aceptó enseguida.

- Así que aquí es donde ustedes corren este montón de chatarra.- comentó con una sonrisa arrogante ante su intuida afirmación mirando el frente la ancha carretera que marchaba en línea recta hasta unos cuantos kilómetros hacia adelante mientras le daba un largo trago a su bebida alcohólica.

Raditz rió ante sus palabras, estaba lejos de enojarse a pesar de los insultos a su coche, era cierto que a pesar de ser un automóvil de modelo reciente, estaba algo correteado y maltratado, pero era lógico al darle tanto ajetreo de manera paulatina sobre la pista que en esos momentos andaban. Sin despegar las manos del volante, miró por el rabillo del ojo a su compañero fumar tranquilamente un cigarrillo de tabaco.

- Espero que cuando estés tras éste volante no sigas viéndolo como un montón de chatarra.- indicó el de cabellera larga conteniendo su habitual risa burlesca.

- Así que sí era por eso ¿Me trajeron para que participe en un circo?- bramó con presunción fingiendo desinterés, pensaba que esos sujetos amaban perder el tiempo con tonterías ¿A caso les resultaba difícil ir directo y al grano? No lo sabía, pero si ellos no estaban dispuestos a hacerlo él tomaría la iniciativa.- No hago nada si no tiene algún beneficio monetario.- siseó sin tapujos esperando haber dejado claras sus condiciones, incluso las reglas y demás sermones lo tenían sin cuidado, el dinero y la cantidad de este por correr solo una noche era lo único que le interesaba.

- No te lo dije Raditz, al buen entendedor pocas palabras, sabía que nos entenderíamos muy bien, créelo Ouji, te gustará la parte que Son está por contarte.- comentó con voz animada el mastodonte que sin perder tiempo se dispuso a sacar de una pequeña bolsita más hierba. El peli flama lo observó por el retrovisor percatándose de que el gigante sostenía en su mano un pequeño papel blanco reposando en su palma notando la droga que este tenía y cómo con sus dedos las despedazaba poco a poco, desechó los palos y semillas forjando el cigarro de mariguana, el joven regresó su vista al frente tomando de la guantera su segunda lata de cerveza de la noche.

- Nappa tiene razón, y es lógico que te interese cuánto dinero hay de por medio, escucha, este fin de semana habrá una grande, ya que conocidos del patrón de Furuya traen su mercancía buena la que es vendida a los asistentes a cada evento que ellos nos ayudan a organizar, en un principio solo se limitaban en vender marihuana y coca, pero después de un tiempo mostraron su interés por los arrancones comenzando a apostar por el mejor postor descubriendo que era un negocio redondo, tuvimos que pelear mucho para que el mayor porcentaje fuese destinado para el corredor, incluso más que para el dueño de todo esto.- explicó el hermano Son de la manera más resumida que pudo evitando dar detalles comprometedores a Ouji, solo lo que era prudente hacerle saber hasta el momento adecuado.

- Eso es justo, ya que después de todo el piloto es quien arriesga el pellejo.- comentó el muchacho sonriendo ladino con interés pues había logrado motivarse con la explicación de su compañero, en seguida el olor de la hierba siendo quemada inundo el interior del auto, Nappa le había dado un par de caladas, cuando se lo pasó a Raditz quien continuo hablando al mismo tiempo que fumaba.

- Así es, y lo mejor de todo es que Furuya tiene muy buenas intenciones.- expuso con voz ronca reteniendo en sus pulmones él humo, sintiendo como esa sensación de tranquilidad y relajación llegaba a él solo con un par de toques percibiendo rápidamente la buena calidad de la nueva mercancía que comenzaba a distribuirse por toda la región. De manera apresurada, dio varios golpes hasta inflar su pecho manteniendo el espeso humo dentro de su cuerpo el mayor tiempo posible, un minuto después lo soltó de golpe sintiendo su boca seca a la vez que una intensa toz lo agobió, seguido de ello ofreció el cigarrillo consumido hasta la mitad a Ouji el cual no dilató en tomarlo, a pesar de hacer un gesto despectivo inhaló de este de la misma manera que Raditz deleitándose en la agradable sensación que la mariguana proporcionó a su cerebro y cuerpo, su ritmo cardiaco entró en ascenso pero obvió prestarle atención, de ante mano sabía que ponerse en pánico era contraproducente por lo que centro su mente en gozar de la euforia del momento.

- ¿Y?- comentó Nappa embriagado por la misma sensación en espera de una satisfactoria respuesta la cual no tardó en escuchar por parte de ambos.

- Debo admitir que es de la mejor que he probado, está vez te luciste valió la pena venir hasta aquí, después de todo no nos dijiste mentiras ¿No opinas lo mismo?- preguntó al peli flama recibiendo nuevamente el habano de hierba.

- No está mal.- musitó entre una continua voz que lo atacó debido al humo en sus pulmones y garganta, al recuperarse su boca se seco así que se apresuró a beber de su botella, se sintió satisfecho de la droga, por lo que el resto de la noche se limitaría solo a embriagarse.

De un instante a otro llegaron al final de la pista cerca de una voladera, un muro de contención con franjas de concreto horizontales impedía a los autos que salían disparados de la pista caer al precipicio, el lugar estaba alumbrado con la luz tenue de unas lámparas cercanas a una bodega que albergaba autos viejos así como hierro retorcido. Siguieron charlando sobre asuntos que ahora les concernían hasta que Turles no tardó en unírseles.

- ¿Has guardado un poco para mí?- preguntó el primo de los Son tomando su lugar frente a ellos recostándose en el muro, observó a Vegeta sentado en el asiento del copiloto con sus pies afuera sobre el suelo, mientras Nappa y Raditz se situaban sobre el cofre del coche, desde su posición podía ver a la perfección los rostros y el porte de cada uno, su primo y el calvo parecían no saciarse de la droga mientras que Ouji se limitaba a beber de su cerveza fría ajeno a la conversación de ese par, cosa que no le extraño, el breve lapso de tiempo que tenía conociéndolo se mostró bien enterado de que el tipo era muy serio.

- Toma.- dijo el gigante pasándole un porro recién hecho a su amigo quien parecía ansioso por probarla, este cogió gustoso el habano llevándolo a su boca dándole un par de prolongadas caladas llenando sus pulmones con el indiscreto humo. No pudieron evitar burlarse al ver al muchacho de cabellera alborotada ahogándose con la turbia tos que lo atacó al no tener sosiego con las inhalaciones, lo hacía de manera tan precipitada como si ese fuera la última hierva sobre la faz de la tierra.

- Tranquilo Turles, aún hay más de eso aquí.- comentó Furuya palmeando su bolsillo. El primo de Goku río apenado y cuando se hubo recuperado fue a la cajuela del auto donde una hielera con más cerveza fría estaba servida reuniéndose con los chicos de nuevo, se sentó cerca de Vegeta quien parecía aún tranquilo preso de la sensación relajante que le había proporcionado la hierba.

- ¿Has tomado una decisión ya Ouji?- preguntó colocando en su boca un cigarrillo está ves de tabaco mentolado, buscó entre las bolsas de su pantalón él encendedor, lo llevó a la punta del cigarro encendiéndolo, tras dar el primer toque fijó su escudriñó en el mencionado quien miraba atento hacia un punto ciego virando sus orbes obscuras prestándole atención a Turles.

- Está bien.- musitó con seguridad en sus palabras, pensaba que al fin y al cabo no perdía nada, el único coche que había conducido era el de su padre y podía alcanzar los 120 kilómetros por hora haciendo pequeñas maniobras, no dudó que podía aumentar la velocidad más aún en un coche apto para arrancones.

- Es bueno escuchar eso.- indicó Nappa con apremio, percibía en el chico nuevo una posible victoria alentadora, el fin de semana si él ganaba podían llevarse un buen billete a la bolsa recuperando al menos un poco de lo que habían estado perdiendo, en el caso de que los resultados fueran favorecedores para ellos, tenía pensado invertir una parte en la reparación del auto de Turles, además de comenzar a ahorrar percibiendo la posibilidad de que en un futuro no muy lejano pudiese montar su propio negocio.

- Es una pena que mi auto no esté disponible en estos momentos.- se lamentó el de cabellera alborotada como si hubiese leído los pensamientos del gigante calvo.

- ¿Qué fue lo que le pasó a tu coche?- se aventuró a preguntar Vegeta, sintió la curiosidad de saber qué fallas tenía el auto de ese sujeto.

- No lo sé, pienso que debe de estar en el motor, ya mis padres saben para que lo uso y se negaron a pagarme la costosa reparación, aunque compre las piezas faltantes yo creo que no podrá estar listo para el sábado.- dijo a modo de queja pues estaban seguros de que con su auto listo las posibilidades de la victoria aumentaban.

- ¿Puedo verlo?- inquirió mostrando nuevamente su interés.

- ¿A caso tú sabes sobre reparación de coches?- curioseó asombrado Turles, no pensó que su compañero supiera de mecánica ya que había escuchado que este era un pésimo estudiante al igual que todos ellos y que su único talento era ser un buen peleador por aquella paliza a Recome.

- Si.- contestó seco, no le gustaba tener que dar explicaciones ni contar sobre su vida, no vio la necesidad de decirles que en su antiguo colegio comenzaba a hacer un negocio reparando los coches de sus compañeros, ya con el tiempo y la práctica sus conocimientos para la generación y transmisión en movimiento de sistemas automotrices, como son los vehículos de tracción mecánica fueron creciendo. Turles se mostró muy interesado por lo que el joven accedió a ir mañana por la tarde a su casa y echar un vistazo a su coche, quien quitaba y Son se estaba ahorrando la mano de obra, ahora solo le restaba pensar en cómo conseguir las piezas faltantes, aunque su cerebro venía maquinando desde hace días una posibilidad de hacer dinero de manera rápida y fácil, la cual más adelante expondría ante sus camaradas.

Luego del acuerdo con Ouji, en el que tanto Turles como Nappa se mostraron optimistas, el silencio de su primo extrañó al de cabello alborotado pues desde hace un rato no emitía palabra alguna.

- ¿Que te sucede Raditz, escuchaste? Vegeta verá si puede reparar mi auto.- explicó posando sus ojos en él e intuyo el por qué de su escasa lucidez, estaba demasiado pasado.

- ¿A caso tú inquietud tendrá por nombre y apellido Lázuli Gero?- inquirió Nappa quien conocía muy bien de los sentimientos del joven Son hacia la chica rubia.

- No les voy a mentir, a mí me gusta Lázuli, y no... No empiecen que no solo me la quiero follar, ella me gusta bien.- rompió Raditz el silencio sincerándose con ellos, al parecer el efecto de la mota lo puso más desinhibido.- Quiero escuchar la verdad Ouji.- agregó paseándose frente al joven mientras le lanzaba la pregunta directamente, sería mejor dejar las cosas claras desde un principio, no tenía la más mínima intención de entrar en controversias con el nuevo pues el tipo le había caído bien.

- ¿A qué te refieres?- farfulló Vegeta intrigado enarcando la ceja derecha.

- ¿Estas interesado en Lázuli?- preguntó duro y firme, ya había notado cómo la rubia miró en la cafetería y en el cine a su compañero pero no sabía si Ouji le había dado cabida, necesitaba saber la verdad ahora mismo.

- ¿Lázuli?- cuestionó el peli flama recordando a esa mujer blanca que siempre estaba tratando de llamar su atención.

- Así es, Lázuli la rubia de ojos celestes, no quiero que te le acerques.- aseveró Raditz quien rápidamente se impacientó por saber la respuesta. Al escucharlo, el azabache curveó aún más su sonrisa mientras le dio un trago grande a su cerveza no imagino que el hermano de Kakaroto tuviera interés en ella, no sabía porque tenía ideas erróneas hacia él si ni siquiera le prestaba atención a esa tonta.

- Esa hembra no me interesa, mi objetivo es la otra mujer, Bulma.- respondió con arrogancia, ante sus palabras el de cabellera larga suspiró mostrándose más tranquilo, él pudo descifrar en sus ojos la sinceridad y determinación que mostró al hablar.

- Bulma nunca se ha caracterizado por ser una chica fácil, pero eso sí, es hermosa y muy atractiva… suerte con ello.- dijo con la misma sinceridad el mayor de los Son.

- Eso es verdad, no entiendo porque anduvo con el idiota de Yamcha. Hablando de esto, solo puedo recomendarles que tengan cuidado a la hora de follarse a una vieja, a veces por la calentura no te da tiempo de protegerte, para que no les pase lo que a mí hace días.- articuló Turles sin mostrar pudor alguno, la mirada de los tres jóvenes cayeron en él con curiosidad viéndose en la necesidad de explicarles.- La estúpida de Zangya tenía un retraso, créanme que si logró asustarme, a partir de entonces no practico sexo sin condón.- añadió aún cabreado por ese reciente y bochornoso momento por el que tuvo que pasar, desde entonces se había dedicado a batear a la mujer en todo momento cada que ella se le acerca o lo llamaba.

- ¿Y qué pasó después? ¿Le llegó su periodo? Lo que si no puedo creer es que le creyeras que podía haber sido de ti de quién se embarazó siendo que esa zorra es la golfa de Recome.- soltó Nappa despectivo.

- Por supuesto, además, si hubiera estado preñada no me haría cargo, esa mujerzuela se acuesta con todos.- respondió arrugando el entrecejo.

La charla entre los muchachos se extendió hasta altas horas de la noche entre cervezas y mariguana, cuando se sintieron saciados regresaron a sus hogares en sus respectivos transportes para descansar un poco, mañana tenían escuela.

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Después de llegar casi por la madrugada apenas y había podido despertarse a tiempo, solía hacerlo con dos horas de anticipación pues le gustaba salir a dar la vuelta a la manzana de la residencial para mantenerse en forma además de agregar ejercicios para trabajar los músculos a su entrenamiento. Respiraba entrecortadamente tratando de acompasar su respiración al final del recorrido, ya podía ver su casa al regreso y es que estar un rato solo en la calle trotando le había ayudado a ordenar sus pensamientos, anoche pudo despejarse de problemas y la plática con sus compañeros le había dejado un buen sabor de boca, sentía las ansias de poder correr a alta velocidad en ese auto deportivo de Raditz, podía verse tras el volante ganando esa carrera de la que le había hecho saber, haría que los contrincantes mordieran el polvo en esa pista clandestina, sonrió para sí mismo girando hacia su casa para llegar hasta la puerta que había dejado sin seguro la cual abrió pasando sin detenerse hasta subir las gradas hacia su habitación.

Tenía los minutos justos para poder ducharse, vestirse y partir hacia el colegio, tomó un baño con agua fría que lo ayudó a relajarse, la droga que se había fumado anoche le sentó bien haciéndolo sentirse de mejor humor, una vez listo tomó su mochila colgándosela al hombro, sabía que su padre seguía ahí pues el auto estaba en la cochera donde anoche guardó su moto, consideró que la tunda que le había propinado el día de ayer había funcionado pues no se escuchaba alboroto alguno en la casa, estaba por salir cruzando la sala cuando oyó la voz de su madre llamarlo desde la cocina e intuyó que le pediría que desayunara con ellos, odiaba hacerlo por el simple de hecho de verle la cara a su progenitor, ayer por la misma razón se había negado, evitaba la mayor parte del tiempo interactuar con ese miserable y no quería iniciar el día cruzando groserías con ese mal nacido, no quería que su buen humor se viera opacado pero la voz insistente de su mamá hizo que se girara y dirigiera los pasos hasta el comedor.

- Hijo por favor siéntate y come, te he preparado tu desayuno favorito.- comentó Viara en cuanto vio al joven parado bajo el marco de la puerta.

- Llevo un poco de prisa madre, comeré algo en la escuela.- respondió arrugando el entrecejo cuando sus ojos repararon en la presencia del viejo, su padre estaba a la cabecera de la mesa dando la espalda hacia la entrada.

- Ven hermano por favor, ahora que papá está con nosotros podemos desayunar todos juntos.- articuló Tarble con una expresión de súplica en su rostro infantil que convenció al mayor, anoche no había tenido tiempo de poder pedírselo. Vegeta viró los ojos respirando profundo, el niño necesitaba de su atención, desenganchó la mochila de su hombro tirándola en el piso y tomó asiento al lado de su madre que sonrió feliz al ver su aceptación, miró el plato que Viara ya tenía listo y lo colocó frente a él así como sirvió un vaso de jugo de naranja.

- Primero que nada.- escuchó la voz ronca y decana del anciano alzando hasta entonces la vista hacia él, pudo notar uno de sus ojos amoratado al igual que su pómulo en una mezcla de lila y verde que lo hizo formar una sonrisa ladina de autosuficiencia, al fin había podido poner en su lugar a ese imbécil que maltrataba a su mamá y hermano.- Debes de dar los buenos días ¡Insolente!- agregó masticando un bocado de huevo revuelto, sus ojos estaban sobre su primogénito que lo veía con arrogancia lo que lo hizo cabrearse.

- ¿Me estás exigiendo respeto?- inquirió Vegeta llevándose a la boca una tostada de pan integral con mermelada de piña que tenía en su plato sin apartar su mirada obscura de la del hombre.

- ¡Te estoy exigiendo más que eso!- gritó cerrando en un puño su mano golpeando la mesa haciendo que la vajilla resonara, Tarble pegó un brinquito y buscó a su hermano mayor con la mirada, gesto que no pasó desapercibido por este, ese hijo de perra estaba comportándose de la misma manera de nuevo ¡No iba a permitírselo!- ¡No me creas estúpido mocoso de mierda! Sé que anoche entraste a esta casa en la madrugada ¿Es que pediste permiso para llegar tan tarde?- preguntó dejando los cubiertos de lado, si su hijo no obedecía las reglas de su hogar haría que las siguiera por las buenas o por las malas.

- No necesito pedir permiso y menos a ti.- respondió el joven expeliendo con rabia sus palabras ¿Cómo podía ser tan cínico su progenitor? Ni siquiera se ocupaba de él o de Tarble como un padre responsable y venía con su letanía demandando estupideces.

- Vegeta es un muchacho bueno querido no debes ser tan duro con él.- interfirió Viara al ver la disputa que ahí comenzaba a formularse ¿Es que acaso no podían tener un desayuno normal como cualquier familia? Hace mucho que no se sentaban todos a la mesa sin que no surgiera una disputa entre su esposo e hijo.

- ¡Cállate zorra! Por tu culpa mi hijo es un bueno para nada.- adjudicó a la femenina con todo su enojo la culpa por el comportamiento irrespetuosos de su primogénito. Viara bajó la mirada al escuchar sus duras palabras apretando sus labios para evitar responderle, una de las cosas que más le disgustaban a su esposo es que ella abriera la boca para opinar por lo que optó por obedecerlo silenciándose.

- ¿¡Qué!? ¿¡Cómo te atreves a hablarle así a mi madre!?- bramó Vegeta al escuchar a su padre dejando los cubiertos de lado poniéndose de pie, no estaba dispuesto a dejarle pasar una más de sus majaderías y menos que lo ofendiera, ya vería ese maldito lo que ese bueno para nada era capaz de hacerle, lo de ayer solo había sido una muestra.

- ¡Yo le hablo como se me venga en gana, es mi maldita esposa!- afirmó poniéndose de pie sin apartar la vista de su hijo que lo miró desafiante.- Además, estamos hablando de ti vándalo, solo espero a que falles una última vez en el colegio para echarte de mi casa, no estaré manteniendo un vago sin oficio ni beneficio.

- ¡Cierra la boca viejo estúpido! Tú eres el último que puede decirme qué hacer o qué no.- vociferó el chico apretando sus puños en tanto su mandíbula se tensó con la misma intensidad.

- ¡Mientras comas de mi mesa y te mantengas de lo que te doy debes respetar mi casa y mis reglas mocoso idiota!- respondió el mayor volviéndose a sentar tomando los cubiertos, alzó la mirada posándola una vez más en su vástago.- Ya vete a la escuela, me hartas.- agregó bajando su mirada tomando un trozo de pan para llevárselo a la boca y morderlo, el muchacho sintió a su sangre hacer hervor en su cabeza ¡Cuánto odiaba a ese bastardo que si bien le dio la vida no se merecía nada! Desde que tenía memoria recordaba los constantes maltratos a los que sometía a su madre y a él, cuando era un niño lo golpeaba constantemente y ahora quería repetir la misma historia con Tarble, cosa que no permitiría aunque tuviera que matarlo con sus propias manos, su hermano menor no viviría el infierno por el que él pasó. Apartó la silla donde había tomado lugar y dio un paso hacia el infeliz que ahora lo ignoraba mientras masticaba su desayuno, iba a darle la paliza de su vida, iba a hacerle pagar de una vez por todas, las cuentas se ajustarían hoy. Miró hacia abajo cuando sintió una presión en su brazo, era su madre con una expresión desconsolada que le causo un escozor en el pecho, sabía que ella no quería que se diera otra confrontación, ayer la había escuchado gritar que parara, que se detuviera y no golpeara a su padre con una voz cargada de angustia. Alzó la vista en dirección hacia el menor que estaba encogido en su silla y con la cabeza baja entendiendo que el niño tenía miedo, lo haría por ella, por ella y el mocoso que temían una nueva pelea y aunque el viejo se lo merecía dejaría pasar por alto esta vez la falta de respeto hacia su madre. Suspiró pesado bufando andado hacia la salida de donde recogió su mochila para largarse, anoche había estado de tan buen humor que había perdurado hasta esta mañana, pero ese cabrón acaba de arruinarle la mañana. Cerró con golpe la puerta que daba hacia la cochera activando el portón eléctrico para que se abriera, sacó su motocicleta volviendo a cerrar y se montó en esta encendiéndola y acelerando para irse de allí.

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Las primeras clases del día habían transcurrido de manera apacible, las percibió lentas y aburridas, no sabía a qué se debía pero de una cosa estaba segura, su estado de ánimo había mejorado en solo un día, la confusión de ayer por los hechos que se suscitaron en el cine la reconfortaron de cierta manera, había descubierto que estando al lado de Ouji la nuble gris que opacaba su cielo parecía esfumarse dando paso a un esplendoroso sol, comparado como el arco iris después de la lluvia, se preguntaba que tenía ese muchacho para que ella se sintiera tan serena cuando él estaba cerca, Vegeta había llegado a su vida casi en el momento en que su vida tuvo un declive ¿Pero por qué? ¿A caso era alguna señal? ¿O solo eran vanas ilusiones que ella se estaba haciendo? Apenas y lo conocía, no lo sabía, pero de una cosa si estaba segura, no haría nada de lo que Lázuli le pidió, de ninguna manera se alejaría de la única persona que la hacía sentir bien en esos momentos, al contrario, buscaría un acercamiento más íntimo con él, sentía la necesidad de saber más sobre su nuevo y atractivo compañero, quería descubrir qué era lo que en realidad le pasa con ese muchacho, quizá y era algo más que esa fuerte atracción que en todos los momentos que estuvo cerca de él se manifestó.

Ahora caminaba junto a Zuno, ambas atravesaban el jardín para llegar a la cafetería por algo de desayunar, estaba inquieta mirando de un lado a otro hasta que miró a Raditz y compañía entrando por las puertas, hizo un esfuerzo por poder observar a pesar de la larga distancia, más no alcanzó a distinguir su peculiar cabellera que desafiaba a la gravedad, por unos momentos pensó en la posibilidad de que él se saltaría la primera clase, no lo había visto en los casilleros ni mucho menos en el aula cuando llegó a dejar su bolso para ir por algo de comer antes de entrar a la inicial hora.

- El no está, pero Turles sí.- escuchó hablar de pronto a su amiga. Su vista viajó de ellos hasta la pelirroja quien a diferencia de ella parecía estar de mejores ánimos, claro, después de tanto tiempo el chico que le gustaba a Okawa comenzaba a dar señales de vida. Un sonrojo apareció en las mejillas de Zuno al sentirse expuesta, sin embargo por instinto y a pesar de que se encontraba frente a una de las personas que mejor la conocían desde la infancia y confidente decidió mostrar indiferencia.

- Si te refieres a Ouji estás equivocada, lo que viste anoche fue un desliz y me sigue cayendo mal ese idiota arrogante.- aseguró de forma despectiva cruzando sus brazos debajo de su pecho mientras alzaba su rostro en señal de altivez.

- Es difícil creerte, te conozco muy bien y además Vegeta es un chico muy guapo, sabes, he llegado a pensar en alguna cosa, sería genial que él se te declarará a ti y Turles a mí, ellos han logrado llevarse bien, se puede decir que son amigos y tú y yo también lo somos ¿No te parece sencillamente increíble?- manifestó la chica pelirroja con una vasta alegría.

- De verdad que eres ingenua, te puedo asegurar que ninguno de los dos hará tal cosa, y en caso de que lo hagan, solo sería para jactarse delante de sus amigos como fue que lograron llevarnos a la cama, pon los pies en la tierra Zuno, mantén los ojos bien abiertos a todo lo que ese malandrín intente contigo, mira lo que le ha hecho a Zangya, decían que hasta estaba embarazada y a partir de entonces ya no se les volvió a ver juntos.- respondió la ojiturquesa siendo lo más severa posible con su amiga.

- No lo creo Bulma, él me dijo que…- pausó sonrojada.- Él me dijo que yo era bonita y diferente a Zangya y a las demás.- articuló en cuanto se sintió indignada por las palabras de la peliazul, la chica de cabello turquesa no estuvo junto a ellos la noche anterior para escuchar todas las palabras que Turles le dijo, además de la manera en la que la trataba, Briefs estaba muy equivocada, sin embargo entendía que con lo que acababa de pasarle iba a costar convencerla de lo contrario, ella veía a Yamcha en todos los hombres que se le cruzaban enfrente.

- Ash, sabes que, no me enloquezcas y hablemos de otra cosa, estoy tratando de olvidar cuando bese a Vegeta el día de ayer en las gradas, necesito despejar mi mente, ahora que lo pienso mejor es una ventaja que no haya venido, no me apetecía verlo.- aseveró acelerando sus pasos mientras era seguida muy de cerca por la pelirroja hasta que entraron a la cafetería.

Por su parte Okawa había decidido ya no tocar más el tema de los chicos con ella, no por lo pronto. Anduvieron hasta la barra para pedir sus alimentos ya que no habían comido en su casa quedando de hacerlo en el colegio. Ambas estaban en silencio esperando que avanzara la larga fila cuando de pronto, Turles, Nappa y Raditz se acercaron a saludarlas de manera amable, por educación, las femeninas respondieron el beso en la mejilla que los chicos les dieron, enseguida Zuno se distrajo charlando con el primo de los Son mientras ella se quedo en compañía de el calvo y el hermano de Goku. Ellas los ignoraron en seguida en un incómodo silencio que fue interrumpido por el de cabellera larga.

- ¿Cómo estas Bulma?- inquirió, desde hace rato que se sentía inquieto por la ausencia de Ouji, el día de ayer habían quedado de ir a la casa de Turles por su iniciativa propia para reparar el auto de este pero al aparecer era más que obvio que mintió cuando se atrevió a faltar, sintió decepción del nuevo ya que le parecía un tipo más responsable y serio.

- Bien gracias.- contestó con una leve mueca ladina, aún le incomodaba estar cerca de esos tipos, aunque a diferencia de todas las anteriores ocasiones está vez no mostraron ningún ápice de inusual desfachatez, al contrario, parecían inquietos o más bien como si tuvieran algún tipo de sinsabor.

- ¿Oye y has visto a Vegeta?- preguntó Nappa con cierto afán que llamó la atención de la peliturquesa, el ambiente se había tornado misterioso, habían ido hasta a ella para saber de su amigo pues los vieron llegar juntos anoche al cine aunque quizá habían sacado falsas deducciones, o porque no, ese Vegeta había hablado de más.

- No lo he visto, quizá se aparezca a media mañana.- musitó la femenina con evidente enojo el cual no pasó desapercibido para el par.

- No te molestes muñeca, solo preguntábamos porque estás en su mismo salón, eso es todo.- afirmó Raditz aflorando su lado lascivo mientras se aproximaba a ella hasta invadir su espacio personal.

- Pues no sé nada de él y tampoco me interesa.- farfulló con voz firme y clara pasando por en medio de los dos empujándolos hasta llegar a la barra con las intenciones de pedir su capuchino, ya había perdido mucho del poco tiempo que tenía para su desayuno con esos tontos, era problema de Zuno si no lograba comer algo por estar hablando tonterías con ese vago.

Nappa y Raditz solo se sonrieron ante la agresividad de la muchacha, buscaron una mesa alejada de las demás, tenían las mismas intenciones de comer algo antes de iniciar sus clases, Turles continuó junto a Zuno hasta el sonido de la campana para después volver a reunirse con ellos y decepcionarse al igual que sus amigos del chico nuevo quien a su criterio la noche de ayer solo había fanfarroneado, o por qué no, había estado tan pasado que no sabía lo que decía y les engañó.

Esa tarde después de salir del colegio Turles y su pandilla estaban reunidos en el garaje de su casa, necesitaban ponerse a trabajar en el auto lo más pronto posible para tenerlo listo para la carrera del fin de semana, ya tenían algunas piezas, Vegeta se había comprometido en ayudarles y aunque no lo habían visto ese día en el colegio esperaban que al estar ebrio no les haya mentido y llegara en cualquier momento.

El primo de los Son había acomodado su auto con el cofre abierto dejando expuesto el motor, le daba un breve vistazo a las piezas faltantes que necesitaban un remplazo, a unos metros de él se encontraban Raditz y Nappa colocando un par de six de latas de cerveza en la hielera. Tenían buen semblante mostrándose relajados, estaban sedientos y con el calor no había nada mejor que beber bien fría la cebada que compraron al salir de la escuela con la credencial del calvo que ya tenía 20 años, había reprobado muchas veces la escuela por eso estaba con ellos que eran menores en el mismo nivel, el hermano mayor de Kakaroto le seguía con 19, Goku con 18 y Turles de 17.

No pasó mucho tiempo cuando el fuerte sonido del motor de la motocicleta de Vegeta se escuchó hasta molestar sus oídos, Ouji hizo su arribo llegando hasta dentro de la cochera del primo de Raditz que no tuvo problemas en entrar al estar el portón de la entrada abierto, el mayor de los Son le había enviado la dirección por la mañana por si el nuevo decidía cumplir con su palabra. El joven se estacionó y enseguida se percató de la presencia de los tres cuando salieron a su encuentro, bajó de la moto después de reparar en su buen semblante, se mostraron complacidos con su presencia.

- ¡Ouji que bueno que viniste te esperábamos!- habló el calvo fornido con una sonrisa radiante.

- Por supuesto, les dije que vendría ¿No?- masculló retirándose el casco mientras con su mirada les transmitía seguridad y certidumbre, en esos momentos comprendieron que habían cometido un grave error al no haber creído en sus palabras, lo mejor sería no tocar el tema, seguramente se molestaría por ello y eso era lo último que querían por lo pronto debían de poner manos a la obra.

- ¿Así que este es tu auto?- preguntó al de cabellera alborotada dando un breve vistazo a los exteriores del coche, no era un modelo más reciente al de Raditz, pero aún así era mejor más apto para las carreras, este tenía más caballos de fuerza por lo que su velocidad era mayor. No recordaba haber reparado un modelo igual a ese pero no podía descartar nada hasta verlo con más detalle.

- ¿Y qué dices? ¿Crees poder repararlo?- inquirió el dueño del coche con voz retadora, al escuchar sus escuetas palabras, Ouji esbozó una de sus sonrisas más ladinas, pues las había considerado ofensivas e imprudentes, sin embargo, optó por mantener la compostura y no mostrar ningún ápice de molestia, no era parte de su naturaleza alardear sobre su trabajo, si es que lograba entender la falla, la repararía y ese tonto simplemente se tragaría sus palabras, ni siquiera le cobraría la mano de obra ya que para él solo representaba una prueba más que superar demostrándose a si mismo cuan bueno podía ser ante los motores.

Los minutos transcurrieron cuando Vegeta comenzó a echar mano del automóvil, había llevado con él su caja de herramientas la que era de indispensable utilidad, pasada la media hora cuando el sol había alcanzado su punto más alto se sintió abochornado por el calor abrazador que sintió en el garaje, Turles quien era quien lo acompañaba y quien demostró más interés por el trabajo de su amigo le indicó que la cochera de su casa la cual se encontraba hacia el lado derecho de esta cerca de un jardín no contaba con aire acondicionado como el resto del inmueble.

Colocó una llave y un par de dados sobre una mesa de uso práctico, suspiró paseando su brazo por su frente perlada de sudor retirando todo rastro de la transpiración, sintió la temperatura de su cuerpo ascender aún más optando por quitarse la camisa.

- No está nada mal, te felicito pronto terminaras.- habló el primo de Goku recargándose en su coche dejando al igual que Vegeta de poner atención a los cables sueltos en el interior de la cajuela, sería un breve descanso era medio día y él hambre comenzaba a calarles.

- ¡Uhm! No necesito que me digas esos halagos.- fue su única respuesta mientras dejaba de lado su camisa empapada de sudor, su trabajado torso había quedado al descubierto, las gotas que transpiraban los bíceps de su cuerpo comenzaban a resbalar pasando por sus abdominales hasta perderse en su pantalón, vista que para cualquier mujer hubiera sido maravillosa. Al sentir su garganta seca fue hasta la hielera, alzó la tapa para escudriñar las latas de cerveza sobresaliendo de los hielos haciéndosele agua la boca, no estaba cansado pero si abrumado por las altas temperaturas habituales del medio día en la capital, tomó una de ellas abriéndola rápidamente para beber todo su contenido de un solo trago limpiando luego con su brazo los rastros del líquido embriagante que resbalaban cerca de la comisura de sus labios, miró por el rabillo del ojo a Nappa y a Raditz, ambos jugaban póker, parecían muy entretenidos en sus menesteres, pudo apreciar los cigarrillos consumidos en el par de ceniceros sobre la redonda mesa situada en el jardín, esta última tenía una extensa sombra sombrilla que los protegía del sol.

- Te he ganado más de cuatro juegos seguidos, creo que ya no tienes más que apostar Nappa.- bramó Raditz colocando sus cartas sobra la mesa, el hermano de Goku le sonrió con arrogancia para luego coger con su mano toda su ganancia sobre la superficie de la mesilla mientras el calvo arrojó de mal modo las suyas, había perdido todo el dinero que había llevado con él, no tenía nada más que apostar más que una bolsa de hierba, sin embargo arriesgarse más era lo último que haría, aún conservaba la mitad del cigarrillo de la noche anterior, la mercancía había resultado ser de la mejor calidad que incluso el había probado, fumaba desde los doce años y ninguna se comparaba con esta, el que el habano no se hubiese consumido en su totalidad lo demostraba, solo bastaron varios jalones para sentirse bajo los efectos de la marihuana, sacó el puro de su bolsillo comenzando a arreglarlo, Vegeta y Turles se les unieron después, así una vez más consumieron de la droga que con facilidad Nappa obtenía desde hace tiempo para venderle a sus compañeros, aún así siendo de las la primeras ocasiones que ofrecía el nuevo producto está correría por su cuenta.

Minutos después se encontraban charlando ahora en la sala de juego al lado del garaje, era una habitación extensa y algo lúgubre, el piso estaba forrado con una alfombra color marrón. Vegeta hacía equipo con Nappa mientras jugaban con el otro par al billar, sin apuestas monetarias de por medio, solo para matar un rato el tiempo mientras llegaba la comida que ordenaron. En la pantalla que estaba en una de las paredes sobre un soporte, pasaban en uno de los canales de paga locales un documental sobre persecuciones entre la policía y bandidos, prestaban poca atención a está ya que parecían más centrados ganar y la bebida que al terminarse la cerveza, el dueño de la casa había tomado de la cantina de su padre una botella de fino whisky la cual ofreció a sus acompañantes.

- He comenzado a sentir el declive ¡Maldita sea porque no puede durar más tiempo!-comentó Raditz frustrado dejando el taco de lado sobre la pared mientras se encaminaba a una pequeña mesa de vidrio situada al lado de la verde de billar donde reposaban las bebidas de los cuatro, tomó la suya dándole un gran trago buscando embriagarse antes de que los efectos de la droga abandonaran su cuerpo.

- Me siento más que bien, pero creo que algo muy bueno para estar completo.- musitó Turles sacando del bolsillo de su pantalón su móvil mientras tomaba asiento en un silla, tecleó sobre su el teléfono mirando los números de algunas chicas, descendió hasta llegar a sus últimos contactos donde aprecia el nombre y número de Zuno, la chica que era su actual conquista, pensó por unos minutos en ella, la muchacha era muy interesante después de todo, inocente, bonita, pero aún no descubría que había debajo de esa ropa, su casa estaba sola y la situación se podría prestar para que ella accediera a algo más que simples besos, era virgen de eso estaba seguro, en esos momentos le atribuyó a su estado la excitación que tuvo de solo pensar en su piel lechosa expuesta a su vista solo para él, además de la falta de sexo por la que pasaba después de haberse acostumbrado a practicarlo diariamente con la ramera de Zangya.

- ¿Que es lo que vas a hacer Turles? ¿Le hablaras a la golfa de Zangya para que venga a hacerte compañía ahora que tus padres no están?- bromeó Nappa con el saber de sus intenciones.

- ¡No me jodas! Les dije que ya no me tiro a esa puta.- bufó con molestia, los comentarios fuera de lugar del mastodonte siempre lograban irritarlo especialmente porque se ponía pesado al estar tan pasado como en esos momentos, ignoró a su amigo y se decidió por marcar a la chica pelirroja.

- Hablando de zorras.- comentó Raditz mientras su primo se alejaba haciendo la llamada, no había tenido la oportunidad de pregunta a Ouji sobre su encuentro con Marón, está vez su compañero nuevo estaba recargado en la pared del otro extremo con sus brazos cruzados, los ojos cerrados y el ceño apacible mientras apoyaba la planta de su pie izquierdo sobre la pared de fino mármol de la habitación.- ¿Que tal estuvo tu encuentro con Marón? ¿Te gusto como lo hace? Hay un par de cosas que nosotros le enseñamos.- afirmó mirando de manera lasciva al calvo quien enseguida se contagió con su buen humor. Marón era una de las mujeres más complacientes y exuberantes, no solo comprobado por ellos al hacer un trío con ella en varias ocasiones, si no por todos los compañeros de colegio que se la habían follado, era sumisa y a la vez desinhibida en la cama, una buena amante capaz de complacer hasta los más bajos instintos de los hombres anteponiendo el placer de su hombre en turno antes que el suyo mismo.

- ¿Hace buenas mamadas no es así?- aseveró Furuya mirando cómo el peli flama abría de golpe sus ojos para observarlos a ambos, sonrió ladino, pues recordaba muy bien su desliz con esa mujer de cabello azul, las palabras que citaron sus compañeros tenían total credibilidad, sin embargo el había estado con muchas mujeres, pero ninguna tan vulgar y experimentada como esa prostituta.

- Fue un buen polvo como cualquier otro.- siseó sin expresar mucha emoción pues no se sentía orgulloso de haber fornicado a la chica más usada de la escuela, incluso en más de una ocasión se había reprochado a si mismo caer tan bajo ya que por lo que sabía todos a excepción de Kakaroto se la habían tirado, sin embargo optó por darle la importancia que se merecía, ella no valía nada, así qué tal y como se los había hecho saber solo fue una cogida más de tantas que se había dado, la muchacha era atractiva con un cuerpo sensual además de su cara bonita, rasgos que generalmente compartían las mujeres a las que se llevaba a la cama por lo que había accedido a estar con ella.

Después de que su pedido llegara engulleron varias cajas de pizza hasta saciarse, aún el carro no estaba listo, Vegeta pensó que al concluir le haría a Turles una lista con las piezas faltantes que estaba afectando el funcionamiento del automóvil para ser remplazadas por unas nuevas. Volvieron al garaje cuando la temperatura del medio día había bajado, el azabache se dispuso a reanudar su misión mientras sus compañeros echaban relajo, Nappa con sus malos chistes entretenía a Raditz y Turles, además de sus fantasiosas conquistas fallidas, la poca veracidad de las palabras del joven calvo era suficiente para que el par de primos se echaran a reír a carcajadas.

- Vegeta estás muy callado, te estás tomando muy enserio el trabajo.- comentó Turles mirando al joven mencionado limpiar una bujía llena de aceite con un trapo viejo, por su parte, el chico continuó con lo suyo, aún había algunas cosas que no lograba entender en cuanto la suspensión del coche, en esos momentos la conclusión de su labor era más importantes que estar bebiendo y drogándose con ese trío de malandros.

- Deberías de animarte, pronto verás algo que te gustará.- espetó Furuya con una sonrisa ladina detallando las facciones de su amigo, quien solo dejó de posar su vista en su coche para ponerla sobre él limitándose a alzar la ceja en señal de desconcierto mientras se preguntaba a que se refería ese insecto.- Oye por cierto Turles ¿A quién llamaste? ¿No me digas que a esa nerd de Zuno o a la zorra de Marón?- agregó ahora desviando la vista al de cabellera alborotada con un tono burlesco.

- No te incumbe Nappa, pero dentro de poco lo sabrás, si tú quieres diversión porque mejor no llamas a la tuya y así te olvidas de mi prima.- aseveró el primo de los Son cuando sus pensamientos se habían disparado a días atrás en los que miró a su enorme compañero en una situación embarazosa en la misma escuela con su prima, hija de un hermano de su madre, un año menor que ella llamada Ranfan, admitía que esa situación le había caído como un golpe al hígado, de ninguna manera quería a ese libidinoso cerca de una de las mujeres de su familia.

- ¿Vendrá Zuno verdad? Apuesto a que traerá a Bulma con ella.- dijo el hermano de Goku más como una afirmación mirando a su compañero de cabello alzado pues esperaba su reacción la cual lo dejó más que satisfecho, Vegeta, quien estaba a escasos pasos de ellos y por primera vez presto interés a la plática, percibió algo en esa profunda y negra mirada que lo delataba, en realidad solo confirmaba las palabras que el mismo había dicho la noche anterior, él estaba interesado en la muchacha, esas eran excelentes noticias, entre menos personas hubiera entre él y Lázuli mejor y Ouji de verdad le caía bien, no quería tener ninguna tipo de disgusto con él.

- ¿¡Ohhh, es cierto!?- inquirió Nappa con un brillo especial en sus ojos, le gustaba apreciar a la chica Briefs de cerca y admirar desde esa reducida amplitud su sensualidad y belleza, aún atesoraba las veces en que tuvo la oportunidad de saludarla con un beso en la mejilla, su piel era aún más suave de lo que se apreciaba.

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Tenía escasos minutos de haber comido, se había quitado el uniforme para después ataviarse con un cómodo leggin negro, además de una blusa blanca de tirantes mientras que recogió su largo cabello en una coleta alta, buscando tener una tarde acogedora dentro de las cuatro paredes de su cuarto descansando un rato prendió el aire acondicionado y su estéreo en un volumen bajo, desde la cama observaba su plato de verduras con pechuga de pollo situado sobre la mesa al centro de su habitación que su empleada había llevado hace un rato, lo había dejado casi intacto pues desde hace casi tres días su apetito había reducido ya que con solo probar apenas dos bocados se sintió satisfecha, como todos los días su padre estaba en su oficina y su mamá había salido a jugar bingo en casa de unas amigas, así que salvo por la servidumbre estaba sola y aburrida en casa, por unos momentos pensó en la posibilidad de ir de compras, pero bastó con ver su clóset casi a reventar por el exceso de ropa que este tenía, si quería más tendría que mandar a ampliar su closet primero, además aún no estrenaba muchas de sus prendas por lo que no vio la necesidad, aunque tal vez zapatos y accesorios si podría.

Estaba hastiada con el control en la mano cambiando de canal, no encontró nada entretenido, las redes sociales y la mensajería no tenían más distracción que la tele. Botó el control sobre la cama como minutos antes lo había hecho con su celular, de pronto y como si su amiga le hubiese leído la mente, el móvil vibro con el nombre de la pelirroja en la pantalla táctil, sonrió animada tomándolo mientras se acomodaba sobre su almohada. Miró el mensaje de la chica y su sonrisa se desvaneció al instante, la muchacha la invitaba a la casa de Turles a una simple reunión, ni siquiera era una fiesta, no le agradó la idea de ir y estar solas con esos locos por lo que su respuesta fue un rotundo no que logró entristecer a su amiga al grado de regresarle en un mensaje con un sinfín de emojis llorones, seguido de ellos se despidió sin insistirle más a la ojiturquesa, iría de todas maneras pues no era un secreto que estaba loca por ese malandro y ahora buscaba cualquier pretexto para estar cerca de él, Bulma no tuvo que meditar mucho para entender las intenciones escondidas del pervertido primo de Goku, la paranoia la llevó a pensar en un sin fin de asquerosas posibilidades que Turles y su pandilla pudiesen planear contra Okawa ¿Qué tal y si le ponían algo en su bebida para aprovecharse de ella? No se lo perdonaría no haber estado allí para ayudarla, se espantó solo de imaginarlo, Zuno era muy ingenua como para captar la iniquidad de ellos, por lo que no tuvo otra opción que aceptar ir dejando la salida al centro comercial para otro día ya que en la noche sería la fiesta en casa de Lázuli.

Escribió un " Ya voy para tu casa espérame" luego envió el texto, suspiró aún sobre su cama mientras pensaba en que ropa ponerse para luego salir con rumbo a la mansión Okawa donde su amiga estaba más que animada por su positividad, le había enviado muchos corazoncitos y besos en respuesta.

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Había preparado un atuendo cómodo para la reunión en casa de Turles, se había ataviado con una falda en color negro que llegaba hasta media pierna, buscó a no ir tan descubierta pues sabía de las miradas lascivas que Nappa ponía sobre ella sin siquiera disimular siendo por demás incómodas, optó por una blusa naranja manga larga que se ajustaba a su figura, de una tela delgada pues hacía demasiado calor como para llevar algo más grueso y sus pies iban calzados por unos botines oscuros con taco medio alto delgado casuales que combinaban perfecto con su look.

Era cerca de la una de la una de la tarde cuando estaba llegando a casa de Zuno, le había enviado un texto para que saliera de la mansión y la esperara afuera ya que le dijo a Ibrahím su chofer que las llevaría a donde un amigo luego de recoger a la señorita Okawa. Cuando la limusina estacionó al lado de la banqueta la peliazul se sorprendió al ver a su amiga, traía un conjunto de falda y crop top bastante lindos de fondo amarillo con flores muy pequeñas como estampado, la parte inferior constaba de una falda por arriba de su rodilla que se traslapaba en la parte delantera, la blusa corta que se ceñía a su cintura con una elástico delgado tenía unas mangas con pequeños vuelos que adornaban sus hombros dejando descubiertos sus brazos, como accesorios llevaba un pequeño bolso blanco y en sus pies unas sandalias del mismo color.

- ¡Por Kami amiga te ves hermosa!- exclamó la ojiturquesa en cuando Zuno ingresó al auto a su lado.

- ¿No crees que exageré?- preguntó bajando su falda pues era unos centímetros más arriba de su rodilla cosa que para ella era el atuendo más corto que se había puesto en toda su vida.

- ¿Bromeas? ¡Estás linda!- respondió con una sonrisa sincera a lo que la chica alzó la vista para verla devolviéndole el gesto de forma tímida, cuando recibió esa llama jamás pensó que se tratara de Turles y mucho menos que este la invitara a pasar unas horas en su casa, su corazón latió desmedidamente en cuando escuchó aquellas palabras que jamás creyó oír a lo que no pudo negarse, ahora que se encontraba de camino a su mansión se sentía más ansiosa que antes, con solo pensar en él sus nervios afloraban, no creía poder comportarse sin demostrar cuan alterada estaba frente al chico del que llevaba varios años enamorada, ¡Ahora por fin él se había fijado en ella! No entendía cómo Bulma podía lidiar con esas emociones mostrándose serena, la ojiturquesa había tenido un par de novios y nunca la miró ponerse tensa o manifestarse retraída en ese tipo de situaciones, parecía que no tenía miedo de entablar conversación con el sexo opuesto, era muy divertida y social por muy al contrario de ella que prefería quedarse en casa con su pijama puesta viendo una maratón de películas románticas refugiándose en ese género para darle rienda suelta a sus ilusiones y fantasías que no creyó hacer posible en su vida real. Ahora estaba rumbo hacia el hogar de su chico perfecto, solo esperaba que su voz saliera normal, que sus manos no temblaran y que el muchacho no notara que era una inexperta o la tachara de mojigata ya que tenía cero experiencia en tratar con los hombres.

- Tranquila Zuno, solo es un hombre.- escuchó que dijo la peliturquesa sacándola de sus pensamientos como si pudiera leer lo que realmente estaba pensando.

- Tú sabes que…- comenzó a hablar posando su mirada en su bolso que reposaba sobre sus piernas.- Turles sería mi primer novio si es que él quiere andar conmigo.- agregó un poco apenada, era cierto, aunque no quisiera admitirlo ese joven sería el primero en tomarla de la mano y el primero en besarla, de solo imaginar esos actos sus nervios volvían con más intensidad hacia ella.

- No te preocupes más, verás como ese tonto se enamora de ti.- indicó con un tono alegre para transmitirle seguridad a lo que la miró asentir.

Minutos más tarde estaban llegando a la residencia donde había sido invitada, solo atinó a respirar profundo cuando bajó del auto y tocó el timbre de la entrada, miró a Bulma despedirse de su chofer esperando ansiosa ver al amor de su vida, solo pasaron unos segundos cuando este salió de la casa dirigiéndose hasta ellas para hacerlas pasar pues las había visto por las cámaras de seguridad.

- Se estaba haciendo tarde, creí que ya no vendrías.- comentó acercandose a ella para saludarla con un beso en la mejilla que la jovencita respondió un poco retraída, tenerlo enfrente hablándole resultaba ser todo de ensueño, apenas había prestado atención a sus palabras pues su vista viajó por el porte del sujeto, se veía tan galán.

- Solo espero que no planees nada en contra de mi amiga.- bramó Briefs entrando pues se había retrasado afuera informándole a Ibrahím que ella lo llamaría para que la fuera a buscar en un par de horas.

- Bulmita ha venido contigo.- dijo el joven acercandose a la susodicha para saludarla de la misma manera que a la pelirroja.

- Conociéndote tenía que acompañar a Zuno.- respondió devolviéndole el beso en la mejilla mirándolo seria.

- Espero no te moleste.- articuló Okawa mirando al muchacho pues había invitado a su amiga al no querer estar del todo sola con él, vio que el chico negó sonriéndole sintiéndose más tranquila.

- Pasen, les serviré algo de beber.- habló haciéndoles un gesto para que caminaran dentro de la casa, sus orbes negras no perdieron detalle alguno de la vista que ambas mujeres le regalaron al caminar delante de él, la nerd se miraba bastante linda, no parecía la misma que en la escuela, con el uniforme dejaba cubierto todos esos encantos que estaba más que dispuesto a descubrir. En cuanto llegaron a la sala Briefs pudo ver a Nappa y Raditz jugando lo que parecía ser bingo.

- Tomen asiento, les serviré una copa.- comentó Turles posando la vista en sus amigos que se giraron para ver a las chicas dejando el juego de lado, sabían que con esa mirada que el joven les dedicó quería que desaparecieran de su vista y los dejaran solos, ahora solo faltaba deshacerse de Briefs para que él pudiera hacer de las suyas con la ñoña.

- ¿Y esta preciosidad ha venido para hacerme compañía?- preguntó Nappa acercándose a la chica de cabello turquesa para sentarse a su lado posando su brazo en el espaldar del sofá sonriéndole lascivamente a la hembra que giró su vista hacia él de mala manera.

- ¡Te atreves a tocarme y verás lo que esta preciosidad puede hacerte!- bramó poniéndose de pie para tomar la copa que Turles traía en sus manos la cual le entregó, Raditz se echó a reír con mofa hacia el calvo rechazado que solo pasó de una expresión alegre a una de molestia al ver a la linda mujer apartarse de su lado. Los muchachos también se sirvieron más vino y con el vaso de licor en mano salieron hacia el jardín, le darían privacidad a su amigo sabiendo bien lo que quería lograr con esa nerd.

- Zuno, estaré afuera por si me necesitas.- comentó la peliazul en cuanto vio que el primo de su amigo Goku se sentó al lado de esta y que al abandonar la sala los chicos solo quedaba ella haciendo un mal terció, la muchacha asintió así que salió a tomar un poco de aire del lado contrario por donde los malandros se habían ido, no quería estar cerca de ellos y mucho menos a solas, Nappa era un abusivo y pero aún si estaba tomado o posiblemente drogado, había podido notar una mirada extraña en él.

Caminó por un largo pasillo levemente iluminado por los rayos de sol que se colaban por entre las ventanas que se mantenía cerradas con las persianas, no podía estar más aburrida que en su casa en ese lugar, pero lo había hecho por la seguridad de su amiga, con esos tres ahí y conociendo la reputación de ellos le era difícil no pensar en que podían planear algo sucio para hacerle a Zuno, por eso había decidido hacerle compañía, no quería que fuera víctima de los abusos de esos libidinosos, estando ella ahí se sentía más segura que su casi hermana estaba bien. Tomó un sorbo de su bebida viendo una puerta al final, así que apresuró su paso, imaginó que saldría del otro lado de la casa pero no, cuando llegó hasta la salida miró un coche ahí, había llegado hasta el garaje, suspiró con molestia por lo caminó para atravesar el sitio buscando salir de la mansión, buscaría otro sitio donde pudiera estar tranquila, ella, el paisaje y sus pensamientos, iba regenerando en su interior cuando su mirada vio lo último que imaginó encontrarse en aquel lugar.

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La pelirroja se sintió no más cómoda al darse cuenta que la peliazul se estaba yendo para dejarla a solas con su galán, pero era lo correcto, debía aprender a lidiar con sus propios nervios si es que quería que todo saliera bien con el muchacho que tomó asiento a su lado el cual le entregó una copa de vino, bajó la vista hasta la bebida que sostuvo en su mano observando el líquido oscuro, algunas veces había probado el champagne por cordialidad en las reuniones sociales que asistía con su familia pero no había pasado de darle más que un par de tragos, ahora no podía decirle al joven que si se tomaba toda esa cantidad seguramente acabaría embriagada, él pensaría que aparte de una nerd también era una aburrida puritana que no tenía nada en lo que él pudiera interesarse. Suspiró lentamente dándole un pequeño sorbo al licor para luego tragarlo ¡Con un demonio que sabía amargo! Pero solo emitió una leve sonrisa cuando el chico puso sus ojos en ella.

- ¿Te gusta? Es importado, de la mejor calidad.- comentó a lo que ella asintió.

- Sabe bien.- pudo decir, la verdad era que apenas pudo pasarlo, si no hubiera estado frente a nadie hubiera escupido ahí mismo esa asquerosa bebida.

- Por fin estamos solo.- dijo Son acercandose más a ella después de dejar su copa en la mesa de centro.- Nunca te había visto vestida de esta manera.- agregó desviando la vista hacia su atuendo reparando en sus curvas que tan bien resaltaban.

- ¿Irás a la fiesta que dará Lázuli esta tarde?- preguntó la pelirroja intentado respirar con normalidad, el aroma masculino que del joven emanaba golpeó su nariz inundándola y quizá… embriagándola, no podía apartar la mirada de esas facciones masculinas, todo él era tan galante que su corazón no podía dejar de latir con fuerza.

- ¿Irás tu?- devolvió la pregunta, claro que tenía planeado asistir, pero le haría creer a la muy estúpida que solo por ella estaría presente, más fácil no podía ser, se notaba a leguas lo nerviosa que estaba, tenía la suficiente experiencia como afirmar que esa niñita virgen ni siquiera había sido besada por lo que su escudriño se fijó en sus labios, en verdad que era bastante bonita, debajo de esas enormes gafas se escondía un rostro perfilado muy femenino, lástima que era tan simplona, nadie a excepción de sus amigos podía saber que estaban juntos, arruinaría su reputación si la escuela entera se enteraba que se estaba acostando con esa cursi.

- No… no lo he decidido aún.- contestó con las mejillas sonrojadas, deseaba tanto ir con él.

- Asistiré solo si tú vas Zuno.- respondió el joven llevando su mano hacia la fina barbilla de la femenina haciendo una leve presión para que alzara el rostro donde depositó un suave beso sobre sus labios, se apartó unos centímetros para verla a los ojos observando que ella se había quedado inmóvil.- ¿Qué sucede?- interrogó von voz melosa posando la mano con que la sujetó ahora en su rodilla moviéndola ligeramente.

- Me… me has besado.- pudo decir llevando sus dedos hasta su boca para rosar sus labios.

- Por supuesto Zuno, es lo que las parejas hacen.- comentó removiéndose para tomar la cintura de la chica acercándola más a él en tanto su otra mano se movió con maestría rosando el muslo blanco de la jovencita que solo lo observaba estupefacta ¿Acaso estaba en sueño? ¡Turles le había dado su primer beso! Por dentro estaba que explotaba de la felicidad. Movió su mirada hacia los ojos de él al procesar sus otras palabras quedando más que pasmada en ese momento.

- ¿Qué dices? ¿Nosotros una pareja?- preguntó sintiendo cómo era acariciada por él, la palma del joven se encontraba masajeando con suavidad su pierna, por impulso empujó la mano con la que él la palpaba y hasta ahora pudo ver las intenciones de él, arrugó sus cejas para ponerse de pie dejando la copa en la mesita dándole la espalda, una cosa era ser su novia pero otra que la estuviera manoseando de buenas a primeras, estaba pasando lo mismo que en el cine.

- Por supuesto hermosa ¿O es que no quieres andar conmigo?- preguntó poniéndose de pie para acercarse a ella nuevamente, era tan fácil manipular a esa mocosa estúpida que con un par de palabras dulces que le susurrara al oído podría llevársela a la cama.

- No es eso Turles, claro que quiero ser tu novia.- respondió emitiendo una sonrisa girándose para verlo, el joven tomó sus manos donde depositó un beso de forma caballerosa.

- Ven, vamos a mi habitación.- sugirió bajando sus manos para jalarla suavemente con dirección hacia las escaleras, lo mejor era tener privacidad, sus amigos podrían entrar en cualquier momento arruinando lo que estaba logrando con esa estúpida, se giró para ver que ella puso resistencia a seguirlo.- ¿Pasa algo?

- ¿A qué… a qué iremos a tu recámara?- cuestionó con la voz temblorosa ¿Es que acaso todo lo que Bulma le había dicho resultaría ser cierto? Ella le había advertido que tipos como Turles solo buscaban acostarse con niñas ingenuas ¿Es que acaso nadie podía fijarse en ella y tomarla enserio?

- No temas Zuno, solo nos pondremos cómodos, en mi alcoba hay una terraza con una vista al jardín quiero mostrártela.- explicó a lo que ella aún con los nervios a flor de piel accedió a subir, quería darse a respetar, que él supiera que no era una chica fácil como las otras a las que conquistó, pero también pretendía demostrar cuán mujer era, tenía 15 años era muy cierto, pero era inteligente, en la escuela destacaba por eso y debía usar esas neuronas para pensar con sensatez no dejándose llevar por lo bonito que su galán pudiera hablarle. Subieron hasta la recámara del muchacho que abrió la puerta para entrar, sus ojos ámbares se posaron en el lugar, la estancia era muy grande, en el centro una enorme cama, hacia la derecha una pequeña sala y más allá un ventanal elegante donde seguramente estaba el balcón que él le había mencionado.

- ¿Te apetece algo? Podemos pedir a domicilio.- expuso el joven yendo hacia su aparato de música que encendió para poner una melodía relajante, debía de crear ambiente para que ella accediera a sus demandas si es que quería terminar ese día hundiéndose en su intimidad apretada.

- No te preocupes, estoy bien.- expuso la pelirroja un tanto retraída, él parecía actuar como si nada mientras ella estaba presa del pánico ¡Estaba a solas con un chico en su habitación! Tomó asiento en el sofá donde dejó a un lado su pequeño bolso, solo esperaba que él supiera respetarla o todas las ilusiones que se había hecho con Son morirían ese mismo día. Vio al chico sentarse a su lado por lo que se removió por inercia alejándose de él, no quería portarse así, pero ella era una jovencita de respeto, actuar como libertina iría en contra de sus valores.

- No temas Zuno, si serás mi novia tendrás que dejar que te bese o te acaricie.- comenzó a hablar jalándola de la cintura para atraerla a él.- Son cosas normales que hacen los jóvenes, tienes que confiar en mi linda.- añadió acercando su rostro al de ella para volver a besarla, esta vez no desaprovecharía la oportunidad, movió sus labios contra los de la hembra que intentó seguirle el ritmo pero ella solo logró hacer el ridículo, quiso apartarse y reírse de esa insípida pero se aguantó, debía seguir guiando a esa torpe en tanto sus manos acariciaron uno de sus muslos que quedaba más descubierto al estar ella sentada.

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¡Vegeta! era él, se encontraba tumbado dentro del capó del auto, no podía ver su rostro, pero lo reconoció al instante por su particular melena, mordió su labio inferior cuando el chico escuchó el ruido de sus tacones viéndolo alzar la mirada encontrándose con ella, la azulita había llegado.

- ¿Qué haces aquí?- preguntó ella notando inmediatamente su cuerpo, él se irguió dejando ver su torso sudado desnudo en donde sus ojos turquesa se fijaron.

- Los idiotas me pidieron reparar este auto.- respondió mirando dentro del coche para tomar un trapo donde limpio sus manos engrasadas, sabía que posiblemente ella llegaría acompañando a su amiga según lo que había dicho Raditz, pero verla le había causado algo más que satisfacción. Bulma pudo escudriñarlo sin reparos en tanto él tenía la vista en lo que hacía mientras se aseaba incluso sus brazos que estaban manchados con la suciedad del aceite del coche, sus ojos verde celestes notaron cada uno de esos músculos esculpidos, con el uniforme se podía distinguir que él tenía un buen físico, pero jamás pensó que fuera para tanto pudiéndolo tachar con plena certeza que era perfecto, quizá él practicaba alguna rutina de ejercicios diarios para mantenerse en tan excelente estado, el sudor que perlaba sus pectorales bronceados solo lo hacían percibirse apetecible, podía afirmar que quería acercarse a él y tocarlo. Vegeta le resultó el hombre más atractivo que en su vida se había cruzado, mucho más que su ex novio Yamcha y esto que este último era de lo mejor que había en el colegio. Desvió su vista hacia su copa cuando se dio cuenta de la forma en que estaba mirándolo sonrojándose por sentir vergüenza de sí misma, debía controlar eso que sentía cuando lo tenía enfrente ¡Apenas había terminado con su maldito ex con un demonio! ¿Cómo podía tener el descaro de ver a otro si se supone que debía estar llorando dolida por la traición del líder del equipo de fútbol? ¿Es que jamás lo quiso ni un poco? ¿O es que era una cínica que podía mirar a otro aún sintiendo cariño por el tipo que acaba de dejar? No sabía muy bien qué rayos le pasaba, pero se sentía tan bien con la presciencia de Ouji que aunque era demasiado pronto no mitigaría lo que le estaba pasando con él.

- ¿Qué haces tú aquí?- preguntó él desviando la vista hacia ella para acercársele notando sus mejillas rosadas y esos labios del mismo color que ya había tenido la oportunidad de probar.

- Vine con Zuno, al parecer Turles la invitó a pasar la tarde con él.- respondió sin aparatar su mirada de él que se detuvo frente a ella a un par de pasos.- No estaba enterada de que sabía de mecánica.- agregó pasándole de lado para acercarse al capó abierto del auto para ver en su interior.

- Hay muchas cosas que no sabes de mi azulita.- escuchó que él dijo siguiéndola, el joven posó su vista en el atuendo que ella traía, esa corta falda dejaba al descubierto sus blanquecinas piernas que se notaban sedosas y su respingado trasero amelocotonado se marcaba muy bien con ese entallada ropa, la maldita era muy hermosa, nuevamente sus pupilas volvían a confirmarlo deleitándose con esa figura.

- Pues me gustaría saberlas Ouji, te guardas muchas cosas para ti solito.- indicó dando otro sorbo a su copa dejándola casi vacía, se giró encontrándoselo a sus espaldas con esa sonrisa arrogante que lo distinguía.- Sabes, yo entiendo mucho sobre esta clase de maquinaria, mi padre diseña motores para aeronaves.- añadió sintiéndose orgullosa tanto de su progenitor como de su intelecto que había heredado del científico.

- He oído hablar de tu compañía, aunque jamás me enteré que el viejo tuviera una hija casi de mi edad.- respondió metiendo las manos a los bolsillos de su jeans.

- Mi padre trata de mantener muy bien resguardada su vida familiar, nunca le ha gustado que los medios estén sobre nosotros hostigándonos a cada momento.- explicó ella con una sonrisa desviando la vista hacia su copa la cual meneó removiendo los hielos en su interior.- ¿Dónde aprendiste sobre mecánica?- interrogó con curiosidad alzando la vista para observar los ojos azabaches del muchacho que la vio poniéndose más serio ante su pregunta.

- Uno de los estudiantes de mis escuelas anteriores tenía un hermano que era dueño de un taller, en mis visitas a ese lugar aprendí.- contestó casi de manera automática, no le gustaba hablar mucho sobre su vida pasada y peor sobre el presente, era odioso recordar que por pasar las tardes en aquel lugar instruyéndose en ese oficio el miserable de su padre lo golpeaba por llegar muy noche a su casa.

- Ya veo.- articuló la ojiturquesa al darse cuenta que él le había respondido sin ánimos.- Entonces ¿Quieres una copa? Aquí hace mucho calor.- agregó mostrándole su bebida fría a la cuál le dio el último sorbo, lo vio asentir así que entraron nuevamente a la casa. La femenina caminó nuevamente por el pasillo con el joven tras ella llegando nuevamente a la sala.

- Mira a quién me encon…- sus palabras se quedaron a medias pues el lugar se encontraba vacío, su amiga ya no estaba en el sofá junto a Turles donde la había dejado solo el par de bebidas en la mesa de centro.- ¿Dónde habrá ido Zuno?- refunfuñó un tanto molesta la ojiturquesa, seguramente ese idiota de Turles estaba aprovechándose de ella en algún rincón de la mansión. Se dirigió hacia el bar de donde el dueño de esa casa le había servido su copa para rellenar la suya y llevarle una a Vegeta que se acomodó en el sofá tomando el vaso de licor cuando ella le llevó tomando asiento a su lado.- Y dime Vegeta ¿Irás a la fiesta que dará Lázuli?- preguntó cambiando su voz a un tono más dulce, le había prometido a esa idiota que le hablaría a Ouji de ella pero que ni soñara con que le diría maravillas.

- Si termino de revisar el auto lo haré.- respondió dando un largo trago a su vaso de licor dejando que este lo relajara.

- Pero ella ha dado esa fiesta por ti ¿Es que acaso no te lo dijo cuando te invitó?- expuso en el mismo tono sin apartar sus orbes turquesa de esa vista gloriosa frente a ella, Vegeta seguía con el tórax descubierto y por más que quisiera fijar su mirada en los ojos de él no podía, Ouji había sido hecho para admirar, lo vio negar por lo que sonrió para sus adentros, usaría eso a su favor. El joven había recibido un mensaje de texto a media mañana en donde esa paranoica le avisó sobre la dichosa fiesta, quien sabe de dónde demonios obtuvo su número esa zorra.

- ¿Es que no te has dado cuenta de que le gustas? Lázuli se muere por ti.- comentó Briefs dejando la bebida de lado sobre la mesa llevando sus manos hacia su falda quitando un par de pelusas imaginarias en donde posó su mirada.- Aunque no es de extrañarse viniendo de ella, mi amiga se fija en cada hombre que se cruza en su camino.- agregó llevando inmediatamente su palma a su boca.- ¡Oh por Kami! No debí decirte eso, pensarás mal de ella y es lo último que quiero.- indicó con una falsa mirada inocente a lo que Vegeta sonrió bebiendo de un solo trago su vino para dejar el vaso junto al de la ojiturquesa.

- No te preocupes, sé a qué clase de mujeres pertenece tu amiga con solo mirarla.- respondió el hombre, palabras que para la peliazul fueron más que satisfactorias, apartó la mano de su boca y sonrió con malicia, parecía que no era tan difícil meterle ideas en la cabeza a Ouji. Vegeta la observó fijamente, no estaría perdiendo el tiempo pensando en los intentos de conquista de la rubia teniendo a esa hermosa hembra frente a él, habían dejado algo pendiente el día de ayer, algo que quería concretar desde que supo que la azulita se aparecería en esa casa, sin dudarlo se acercó a ella llevando su mano hacia uno de sus mechones que colocó tras su oreja, las facciones porcelánicas de la muchacha cambiaron a una de sorpresa cuando redujo el espacio que los separaba.

- ¿Vegeta qué haces?- preguntó Briefs cuando este invadió su espacio personal, era muy cierto que todo él resultaba un imán para ella, le hacía sentir un cosquilleó inexplicable en su estómago, pero debía ser cautelosa, hombres como él solo querían una cosa, acostarse con mujeres bellas para usarlas una vez y luego desecharlas.

- Tenemos algo pendiente mujer ¿Recuerdas?- pronunció con esa voz malditamente ronca que tanto comenzaba a gustarle cuando de pronto lo vio moverse rápido hacia ella donde posó sus labios, no ¡No podía ser! ¿De nuevo estaban besándose? Cerró los ojos por reflejo alzando la mano para posarla en uno de sus pectorales la cual movió ligeramente acariciando ese espacio de la piel bronceada del hombre.

Estaba probándola de nuevo, ella le había robado un beso anteriormente simplemente para darles celos al insecto de su ex, él no tenía por qué pedirle permiso para besarla tampoco, esa hembra lo provocaba con su belleza y no se quedaría con las ganas de saborear más lentamente sus labios, abrió su boca y por acto reflejo ella hizo lo mismo, sus lenguas se acariciaron y fue como un estallido de sensaciones, Vegeta se acercó un poco más a la muchacha para profundizar el beso que se estaba volviendo más intenso, podía escuchar cómo la femenina suspiraba cada vez que succionaba con avidez, no pudo contenerse más y llevó su palma aún engrasada hacia el muslo blanquecino de la chica el cual estrujó sin ningún rastro de delicadeza.

- ¡Basta!- bramó ella empujándolo por el pecho al sentir su palma tocarla de esa forma tan descarada, era muy cierto que él le atraía y mucho, pero no permitiría que Ouji se sobrepasara, el peli flama debía de saber que Bulma Briefs era una mujer de respeto y no sería una más en su lista como esa estúpida de Marón que se acostó con él sin siquiera conocerlo. Arrugó sus delgadas cejas turquesa con evidente enojo, le haría saber que ella no era una más del montón.


RinPink Susaiyajin: ¡Hola chicas! n.n Por fin mi amiga Viara y yo pudimos actualizar, debo aceptar que ambas habíamos estado ocupadas pero el retraso fue más de mi parte T.T yo nunca tenía tiempo pero ayer me puse a editar mi parte y aquí está ahora, el capítulo es por mucho extenso en compensación, solo espero que los disfruten.

Ya se nos vienen las escenas VxB, Bulma no está dispuesta a dejar que Lázuli se interponga en lo que comienza a darse entre ella y su nuevo compañero lo que generará más de un problema.

Por favor sus dudas no las dejen en sus cabecitas y háganosla saber en un REVIEW que apreciamos mucho :3

PD: Si tengo un trauma con el esclavismos y la sumisión :D como me dijeron en un review :P

Viara 04: Hola aquí el capítulo 5 de "Cuando cae la noche" disculpen la demora, tuve un bloqueo, luego el tiempo. En fin muchas gracias por sus comentarios espero no tardar las próximas vez y que les haya gustado :3 a las chicas anónimas anímense a dejar un rw se los agradecería muchísimo. Cuídense mucho y nos estamos leyendo chain.n