14. No me había hecho las ingles brasileñas para esto.

19:30, Jueves 17 de Febrero. En mi sofá. Conmocionada.

Podríamos decir que hoy ha sido un día importante.

Joder.

Es que no sé por dónde empezar.

Siguiendo mi tradición altamente procrastinadora, lo dejo mejor para otro día.

16:42, Viernes 18 de Febrero. Apoyada contra el mármol de la cocina, atiborrándome a donuts. Ahogando mis penas en hidratos de carbono - mojados y reblandecidos en batido de cacao-.

Va, ahora sí.

Oh dios, eso que ven mis ojos son más donuts escondidos en el cajón de la despensa?

Ahora vuelvo!

8:40, Martes 22 de Febrero. En un bus que llegará a mi instituto para cuando ya hayan pasado diez minutos de la hora de entrada. Hola, querido Tayama, y hola, excusas para justificar mi retraso - de tiempo, el mental ya sé que no tiene solución - a mi estimado profesor.

He intentado hacerlo en casa. En la cocina. En mi habitación, y en el sofá. Y está claro que a pesar de lo mucho que necesito contarte las últimas novedades de mi vida, querido diario, parece ser que las palabras no pueden fluir si estoy encerrada entre las cuatro sofocantes paredes de mi minúsculo apartamento.

Así que hoy mi despertador ha sonado unos 20 minutos antes para que pudiese ponerme manos - con boli - a la obra y desahogarme. Lástima que haya parado la alarma y me haya levantado, de hecho, diez minutos más tarde de lo que debería. Apenas he tenido tiempo de engullir mi desayuno, y no sé si esto de coger un bus atiborrado de preescolares ha sido la mejor de mis ideas estos días.

Pero va, no hay excusas.

Aquí hemos venido a lo que hemos venido. A explicarte. A explicarte todo lo que pasó.

Allá vamos.

Verás, hasta ahora tú sólo has existido porque yo necesitaba contarle a alguien todas las situaciones increíblemente vergonzantes por las que había pasado. Hasta ahora nunca me he cortado a la hora de entrar un todos los penosos detalles de mis ridículas anécdotas, porque eres mi más discreto confidente y contienes la clave de todo aquello de me llevaría de forma directa a una institución mental.

La cuestión, que te suelto todo es rollo porque lo que tengo que relatar en tus copiosas páginas - rositas, con gatitos - me da absoluta vergüenza. Imagina cómo de truculento tiene que ser para lo esté postergando todo tanto…

Pero ahí vamos.

Venga Shin, tu puedes.

El otro día estábamos en OH NO MIERDA! Estaba tan concentrada venciendo mis pánicos narrativos que me HE PASADO LA PUTA PARADA DEL INSTI.

17:20, Martes 22 de Febrero. Castigada, en el aula de detenciones (2-B).

Porque por supuesto, a pesar de que mi declaración nocturna ha limado un poco las asperezas con mi profesor preferido, llegar 40 minutos tarde es una falta grave. Y claro, Shina, tú que eres tan lista y avispada podrías haber dicho que tenías cita con el médico, o hacer campana directamente y fingir que estabas enferma pero claro, no, por un vez en tu vida tenías que ser honesta y legal y aparecer por el gimnasio cuándo ya hacía más de media hora que todos estaban enfrascados en hacer flexiones. Bien, Shin, bien.

Pero en fin, tengo que quedarme en la sala de castigos hasta las 19:00. Gracias Tayama por tenerme retenida aquí durante los pocos minutos de mi vida en los que soy libre y puedo llevar a cabo actividades que cultivan mi espíritu interior y desarrollan todo el potencial humano que esconde mi creativa personalidad - ver la telenovela de las 17:00, comer palomitas y patatas fritas y zambullirme en litros de batido de vainilla.

Así que gracias, Tayama. Por castigarme el día que nadie más ha recibido ninguna amonestación, y dejarme aquí, en esta clase, sola, con mi diario y mis pensamientos. Gracias por dejarme sin excusas para postergar el momento.

Aprovecharé la ocasión para ser sincera conmigo misma. Va Shin. Ya está. Pasó. No dejas de acordarte y torturarte a cada momento que pasa. Escribirlo no lo hará real porque ya es REAL. escribirlo te ayudará a procesarlo, y a que los agentes de policía que rebusquen en tu habitación tengan más pistas para saber qué turbio motivo empujó a una chica tan mona y con tanto futuro por delante a suicidarse.

Pues eso.

Ahí va.

El otro día estábamos en mi casa, como era habitual OSTIA PUTA RUKAWA está entrando joder que hago voy a hacer ver que estoy super enfrascada con mis deberes y que por eso no le veo pero claro es que estoy escribiendo cosas sin sentido porque no puedo pensar. Piensa Shina piensa que puedes hacer para no tener que mirarle a la cara. Sólo espero que al verme decida escabullirse. WAAAA oigo pasos, se estará acercando? Oh dios mío, y si se acerca y por alguna casualidad decide saludarme? Y ve que mis supuestos deberes están plagados de menciones a su nombre? Tengo que disimular.

El sistema político que imperaba en la era Meiji fue altamente conocido por OH DIOS MIO viene hacia aquí.

12:45, Sábado 12 de Marzo. Con la espalda entumecida y el cuello rígido. Encajada entre un asiento reclinable y un respaldo demasiado áspero. He dejado de sentir el tacto de mis suaves y tonificadas posaderas.

Llevo 5 horas sentada en un bus. Y quedan otras 4 horas por delante. Así que no tengo ningún tipo de excusa. No me queda más remedio. Te lo voy a tener que contar.

Bueno, ahí vamos.

No sé por dónde empezar. Así que voy a contradecir todas las lógicas literarias y empezar por el final.

Creo que la última vez que dejé de decorar tus páginas con mi preciosa caligrafía estaba escribiendo incoherencias mezcladas con mis apuntes de historia para disimular y hacer ver que no me había percatado de la presencia de Rukawa en esa habitación. No me funcionó demasiado bien, la verdad. Se sentó en el pupitre que estaba a mi lado, así que era inevitable que yo me diese cuenta de que había algún tipo de actividad a mi alrededor. Levanté la mirada y vencí todos mis deseos de salir corriendo de esa habitación para convertirme en la persona más maja, educada y madura de esa aula.

- Oh, Hola! Qué, cuál ha sido tu delito?

- Me he quedado dormido en clase de inglés. Tú?

- Nada, he llegado un poquito tarde de nada a clase del señor Tayama.

El silencio incómodo vino a bailar una conga tropical entre el estrecho espacio que dejaban nuestros pupitres, e incluso tiró un poco de confeti de tensión, para animar aquella situación tan cómoda y casual.

Yo empecé a hacer ver que era una gran entusiasta de la lengua inglesa, enterrando mi cara en el libro de gramática, mientras que Rukawa se puso sus cascos y cerró los ojos.

Sentía que la situación era absolutamente absurda. Porqué de pronto nuestra relación había reculado a lo que era antes de que se me hubiese ocurrido llamar a su puerta? Bueno, sabía exactamente por qué, y de hecho el porqué es eso que estoy intentando contarte.

Los minutos iban pasando muy lentamente, a pesar de que dada la situación me resultaba hasta emocionante poder hacer ejercicios sobre el present perfect. Ha, que irónico. Present perfect. Será perfect para ti, señorito Oxford, tráguese su present perfect con las pastitas y el té de las cinco y deje que el resto de los mortales nos podamos referir al presente como la puta mierda imperfecta en lo que se ha convertido.

- Shina… - Me iba a girar, aún sin creerme que Rukawa me estuviese llamando por su propia voluntad y por mi propio nombre, cuando el estruendo de la puerta nos sobresaltó a los dos.

- Hombre! Pero mira a quién tenemos aquí, qué monos! Si os castigan juntitos y todo! Qué tal parejita?

Sakuragi se acercaba sonriente a nuestra zona, y se sentó en el pupitre de delante mío sin deshacerse de aquella sonrisa, que me hacía presagiar lo peor.

- Nada, pues aquí, esperando a que lleguen las 19:00. Tú qué has hecho ya, Sakuragi? - Se lo pregunté bastante animada, porque en el fondo me alegraba que ese gigante pelirrojo hubiese interrumpido la tensión que había entre Rukawa y yo. Que no es que se pudiese cortar con un cuchillo, sino que podía venir Jack el destripador con una sierra quirúrgica y, aún así, no se yo si habría podido penetrar en su espesor.

- Bueno, en realidad… No estoy castigado, pero os he visto aquí y me he dicho… A lo mejor Shina quiere ayudar a su pobre amigo Hanamichi. - Yo le miré expectante, y con algo de terror. Vi por el resquicio de mis ojos que Rukawa le miraba también bastante escéptico.

- Oh no, no, Sakuragui. No tengo muy buena experiencia con esto de hacer favores, créeme - espero que Rukawa se diese por aludido-. No sé qué pretendes, pero si has tenido que venir hasta aquí, me da que tramas algo peligroso.

- Uhm, peligroso… Yo no lo describiría así… - pero el brillo maléfico en su mirada daba a entender todo lo contrario. Le miré inquisitivamente, esperando a que diera más detalles sobre la no-peligrosidad de su propuesta - Sólo tienes que entrar en el vestidor de las chicas, cuando haya entreno. Y… Rukawa, nos disculpas? Esto es una conversación privada

- Ah sí? Pues podías haberlo pensando antes de entrar vociferando.

Bueno, es que se ha vuelto privada ahora. Podrías tener la amabilidad de largarte ahora mismo?

- No

- Maldito zorro…

- Yo estoy castigado, no me puedo mover de aquí.

Casi podías palpar la satisfacción de Rukawa al llevarle la contraria a mi recién adquirido amigo. A veces me da la sensación de que lo que hay entre estos dos hay es tensión sexual. Eso explicaría muchas cosas…

Va Sakuragui, vamos a la pizarra y me cuentas - podría haber aprovechado el cruce de miradas destructivas que se profesaban para escabullirme de todo aquello, pero en el fondo tenía curiosidad por saber qué quería Sakuragui, así que decidí ser buena persona y apaciguar la batalla.

Sakuragui me siguió por la clase, alicaído por no haber podido dejar a Rukawa con la última palabra en la boca. Me senté en la mesa del profesor pensando que merecía el Nobel de la Paz de ese año.

- Te voy a dar la oportunidad de acabar la petición que me estabas haciendo, porque soy buena persona y no voy a dar por sentado que quieres que me vaya al vestidor de las chicas por algún motivo pervertido.

- No, no, no lo es!

- Pues va, sorpréndeme

- Hoy he visto que Haruko estaba hablando con Ayako, la asistente del entrenador - asentí para darle a entender que sabía que se refería a esa chica tan mona de tercero - y cuando he llegado para saludarles Ayako ya se iba. Y Haruko le ha dicho "Luego en el vestuario te cuento" y las dos se han reído.

- Ahá, así que quieres que haga espionaje por ti…

- Es que el otro día fuimos al cine. No en plan cita, sino tipo amigos, pero no sé si a lo mejor le puede contar algo que me de esperanzas…

Jo, que decisión más difícil. El paso lógico era decirle a Hanamichi que ni hablar, que se buscara a otro colega de crímenes, porque si Haruko tenía una intimidad que le quería contar a su amiga yo no era nadie para ir a poner la oreja, y desvelar sus secretos.

Pero ya sabrás, querido diario, que soy una cotilla empedernida, y que si Haruko tenía algo jugoso entre manos yo no podía resistirme a esconderme detrás de uno de los retretes y escuchar atentamente todo lo que tenía que decir. La moral de Shina, escurriéndose entre las garras afiladas de mi curiosidad implacable, se debatía si estaba justificado que hiciese de agente secreto para Sakuragui. Él pareció vislumbrar mi debate interno y aportó nuevos argumentos a la causa:

- Vaaa Shina-chan. Porfi, porfi, porfi! Tú fuiste la que me dijo que me ayudaría con esto…

- Bueno ya, Sakuragui, pero una cosa es ayudarte en todo lo que pueda y otra muy diferente es jugar sucio y espiar sus conversaciones íntimas.

- HA! Bueno espiar, lo que se dice espiar tampoco va a ser. Los vestuarios son un sitio público, no? Y tú, por una casual casualidad estas allí, justo cuando están hablando, y así como muy por azar escuchas lo que dices y luego así como muy discretamente se lo cuentas a alguien y yo de forma azarosamente aleatoria lo escucho… pues no, no es espiar.

Sus ojitos de cachorrito me miraban desde un rostro iluminado por una sonrisa esperanzada. Cómo podía decirle que no? El chico es un amor y me haría muchísima ilusión que alguien finalmente correspondiera sus dramáticos sentimientos.

Decidí optar por una solución salomónica que dejaría satisfechos por igual a mi sentido de culpabilidad y mi ansia de conocimientos.

Vale, mira, porque eres tú… Hagamos algo. Yo escucharé lo que le cuente, pero no voy a contarte nada de forma directa. Sólo te daré las pistas que necesites saber para ver cómo puedes avanzar en tu relación con ella.

Se abalanzó a abarazarme, y a penas pude escuchar los cientos de "gracias, gracias, graciaaaaas" que exclamó, porque mi cabeza estaba completamente arrullada entre sus brazos mastodónticos.

- Bueno, a ver, no te vengas arriba, ya te he dicho que te contaré lo que yo considere.

- Bueno, bueno, ya veremos…

- Sakuragui…

- Que si, que si, tranquila, que todo está por ver. Vamos? El entrenamiento empieza a y veinte.

Miré el reloj del fondo del aula, eran las 18:50. Aún quedaban diez minutos para que volviese a ser una chica libre, pero al fin y al cabo ningún profesor se había preocupado de vigilar el aula de detenciones, así que ya bastaba por aquel día de ser una chica buena y responsable.

Sakuragui y yo salimos de la clase, y aproveché mientras cerraba la puerta para dar un vistazo a Rukawa. Seguía con su expresión inanimada y sus cascos puestos. Y con su maldita indiferencia hacia todo lo que no fuese redondo y naranja (me refiero a la pelota de basquet, porque dicho así podría parecer que le interesa Minako Nazano, que está así como un poco rechonchita y digamos se no acaba de encontrar cuál es el tono de su piel para maquillarse - por decirlo amablemente, porque lo que realmente no encuentra es el interruptor de luz para ver que parece un dorito que ha pasado dos semanas enjaulado en una cabina de rayos UVA-).

Me despedí de Sakuragui en la puerta de los vestuarios de chicas, recordándole una vez más que sólo iba a utilizar la información que considerase apropiada.

Entré en el lavabo y me senté sobre la taza, pensando una vez más en que había ese día había un nuevo día evitando la presencia de Rukawa. Aunque por los pelos.

- Sí, a ver, yo creo que para las semis están preparados fijo… Pero aún así no nos podemos confiar.

- No, hay que dejárselo muy claro a los chicos… Nada está decidido! Por suerte tenemos el fin de retiro en Naruda. Les va a ir bien pasar un fin de semana sólo concentrados en el básquet…!

La voz un poco repelente de Haruko me confirmó que estaba en el lugar adecuado a la hora adecuada. Siguieron hablando de básquet, mientras yo intentaba encontrar una postura sobre el inodoro que no dejase a la vista mis pies de espía rusa en misión secreta. Semi-finales, finales, nacionales, estrategia de juego, alineaciones, buh-me-abuuurrro-qué santo tostón. En serio no dirían nada interesante? Yo ya me había hecho ilusiones de poder escabullirme de aquel lavabo con toda una baraja de cotilleos jugosos que valorar si compartir. Y todo de lo que me estaba enterando por ahora es que el Ryonan era el próximo equipo con el que les tocaba enfrentarse. Yupi. Casi se me empezaban a cerrar los ojos cuando pude distinguir palabras que sonaban interesantes de entre toda esa retaíla de vocablos basquetbolísticos.

- Lo que pasa es que a Rukawa lo veo distraído. No sé, me da miedo que siga igual de disperso en el partido - Tuve que agudizas la oreja porque Ayako dijo esto mientras se iba a las taquillas.

- Bueno sigue siendo uno de nuestros mejores jugadores, no podemos sentarle en el banquillo.

- No, claro! No me refería a eso! Pero tal vez si que deberíamos darle un toque de atención… Es que no sé, ni que se hubiese echado novia o algo.

No sé si Haruko pudo tener alguna reacción, pero Ayako se precipitó a justificar sus teorías.

- Bueno, no quería decir… No creo que tenga novia Haruko, será otro tema

- No, no, si no te preocupes… Es agua pasada - lo dijo bastante alegre, la verdad - y la verdad es que sí… Tiene novia, es lo que te quería contar antes! No me puedo creer que aún no tengamos la ocasión de comentarlo! Verás, el otro día…

Empecé a sentirme incómoda, escuchar la historia desde la perspectiva de Haruko me interesaba mucho, no era plan de pasarme todo el rato en cuclillas. Me puse de pie encima de la taza del váter y me apoyé contra la pared, dispuesta a saber qué pensaba Haruko de mi y de nuestro peculiar sábado.

- Y te puede creer que después de la casualidad de que me tocase Rukawa, resulta que Hanamichi estaba justo de pareja con una vecina de Rukawa? Es esta chica de la 2-9, Shina Suzakaishi… La verdad que es bastante maja, nada que ver con lo que dicen.

Pero se puede saber qué dicen? Y quién? Haruko siguió explicando nuestro peculiar encuentro mientras mi cabeza se convertía en un hervidero de dudas e inseguridades. Qué decían de mi?! Bueno, ya se que durante una época fui una adicta al sexo con problemas paternales, pero pensaba que ya nadie se acordaba de esas cosas. Que ya nadie día nada.

- Shina…-

Me sobresalté al oír mi nombre, pero caí en cuenta que seguro que era Haruko, salpicando su conversación con detalles sobre mí, lo que dicen, lo que dejan de decir.

- Shina…-

Pero aquella voz tenía un tono sospechosamente masculino.

Estupendo. Ahora también podrían rumorear por los pasillos que Shina oye voces y por fin hay una forma clínica de confirmar su locura.

- Shina…-

- Jod… Hanamichi! - Tuve a tiempo de contener mi voz y decir ese "Hanamichi" en un suspiro contenido. Y eso que no era poca la sorpresa que me había llevado al ver la cara de mi amigo peli-rojo asomando por el conducto de ventilación.

- Qué-dicen? - Es lo que entendí, porque sólo lo vocalizó entre gestos exagerados para que le pudiera leer los labios

- Nada! Qué haces aquí?!

Me quedé paralizada al ver que extraía la rejilla que cubría el conducto de ventilación.

- Pero Hanamichi…

Empezó a intentar salir del conducto. No, no iba a pasar por esto. Conociendo mi historial de infortunios podía visualizar con absoluta claridad cómo iba a avanzar esa historia. Hanamichi intentaría salir del conducto, iría a parar a el lavabo donde estaba con un sonoro estruendo y Haruko y Ayako nos encontrarían a los dos en el mismo cubículo. Y ya me puedo imaginar toda la cantidad ingente de rumores que empezarían a inundar las equinas del Shohoku. No, no iba a pasar por ahí. Había llegado el momento de ser una persona adulta y racional, y enfrentarme a la situaciones de forma pro-activa. Era mucho más digno salir ahora del lavabo, por más que Ayako y Haruko pensasen que era una rarita que las había estado espiando discretamente desde la taza del váter - cosa que no estaba del todo desencaminada.

Por suerte, por una vez en la vida, parecía que las tornas empezaban a jugar a mi favor. Haruko y Ayako salieron del vestuario y yo pude escabullirme sin que mi nueva condición de espía saliese a la luz. Total, al final tampoco había averiguado nada que fuese demasiado suculento…

Salí de los vestuarios para encaminarme hacia la salida del insti, y vi que justo al final del pasillo Haruko y Ayako seguían hablando, agazapadas contra las taquillas y susurrantes. Me quedé en la esquina para poder culminar mi misión de forma satisfactoria y alcancé a escuchar poco, pero fue lo suficientemente determinante:

- Pues lo que tenía que decirte, el otro día fuimos al cine… y ai, no sé. Fue todo tan bien…

- Wuuu Haruko! Que emocionante…

- Bueno, que sólo fuimos en plan amigos. Pero la verdad que lo pasé muy bien. Y a ver, es que no sé, tampoco sé si yo le gusto…

Habían empezado a avanzar hacia el gimnasio, así que sus murmullos cotilleosos se perdieron a lo largo del pasillo, a mi me dejaron con ganas de más. Qué alegría! Parecía que mis funciones de celestinaje acabarían haciendo algún bien a la humanidad. Por fin Hanamichi iba a ser correspondido, y su historial de calabazas no sería más que una divertida anécdota de boda.

Volví otra vez del vestuario, preguntándome si Hanamichi habría conseguido salir del conducto de ventilación sin que nadie le tachase de pervertido y pensando en qué le diría. Pero que demonios le pasa a a gente en este instituto? "Tampoco sé si yo le gusto?" Pero que tiene que hacer Hanamichi, tatuarse "te amo Haruko" en el pecho y hacer un streaptease en medio del comedor? Me sabría mal tener que recomendarle a Hanamichi que intentase hacerle notar más a Haruko que estaba por ella, qué sería capaz de hacer? Recibirla con una pancarta y flores en el instituto? No podía arriesgarme a que le pusiesen una orden de alejamiento por culpa de mis consejos.

Sentí un estruendo dentro del vestuario. Oh, dios mío, Hanamichi. Me precipité sobre la puerta, esperando que mi nuevo amigo pelirrojo siguiese vivo ahora que por fin la suerte amorosa empezaba a estar de su lado y que yo ya tenía en mente cuál sería el vestido perfecto que me podría poner cuando fuese la dama de honor en su boda.

Apenas pude vislumbrar qué había pasado ahí dentro, una voz aguda -así como de princesa disney que ha inspirado helio - me hizo volver la vista hacia el pasillo:

- Oh dios mío Shina, es increíble! - Mari Suu estaba exultante

- Hemos ganado el concurso de jóvenes emprendedores! - Akane me asaltó por detrás

- Nos vamos a las islas Fiji! - Esa última frase de Saya fue lo que acabó de ubicarme.

Yujuuuu! Las cuatro nos pudimos a dar saltos, y salimos del insti vitoreando e invocando a todos los mojitos que nos íbamos a beber desde la comodidad de una piscina de hotel a temperatura corporal.

Y así es como hemos llegado hasta aquí. Esta mañana yo me iba a ir a las islas Fiji con mis tres mejores amigas - la ilusión de irme a descansar a un entorno tropical me ha hecho volver a recuperar el amor por mi amiga Mari, porque tenemos que estar cinco días compartiendo habitación, así que más nos vale llevarnos bien-. Y lo tenía todo listo. Bikinis, pareos, bikinis de repuesto, toalla, loción solar, crema anti-humedad para el cabello, 3 libros, un par de bikinis más por si acaso y algún que otro bañador.

Me he levantado a las 5:00 de la mañana, porque había que estar a las 6:00 en el instituto para encaminarnos hacia nuestro tropical destino. Pero no importan madrugar cuando estás a punto de dejar atrás todos tus problemas y ansiedades, y a reemplazarlos por una pulsera todo incluido y un eterno día de calor húmedo y acogedor en bañador. Justo antes de salir de casa Mari me ha llamado para comprobar si estaba despierta y para dejarme bien claro que más me valía no llegar tarde o se iban a ir sin mí. Ha! Más le gustaría poderse ir sin mí.

Con la amenaza de Mari pesando sobre mi impaciencia, he salido de cada con tiempo suficiente como para poder ir paseando con calma, con el tambaleo de mi maleta de ruedas como única banda sonora a un incipiente amanecer.

Ay. Que diferente es todo cuando decides verlo desde otra perspectiva. Cuando tienes las perspectiva de que vas a a estar en las islas Fiji en pocas horas, el mundo se convierte de repente en un lugar más bonito y alentador.

Hasta que ves a Rukawa a primera hora de la mañana, parado delante de la puerta del instituto y con una maleta en la mano. Entonces el mundo se convierte en un lugar lleno de dudes e incertidumbre.

-Ah, Shina, que bien que hayas llegado pronto! Yo creo que ya no falta mucha gente más por llegar.

Hasta que te lo explican. Y entonces el mundo se convierte en un lugar turbio e incierto.

- Verás, como les explicaba a tus amigas - prosiguió el director del Shohoku - el presupuesto para el programa de jóvenes emprendendores se ha reducido un poquito. Supongo que habréis escuchado que ha habido unos problemas con el conducto de ventilación del baño de las chicas y la pared que lo sujetaba. - logré vislumbrar a Hanamichi completamente rojo, y mirando hacia otro lado, como si la historia no fuese con él - La cuestión es que esto va a ser una gran inversión… Pero se nos ha ocurrido la solución ideal! Los chicos del club de básquet se van a un retiro a Naruda este finde. Un entorno lleno de naturaleza, paz y descanso. Quién no querría ir? Disfrutadlo chicas. Os lo merecéis.

Se fue riéndose como para demostrar todo lo simpático que es, pero creo que en realidad no era más que una sonrisa sádica. Este señor tendría que ser consciente de la macabra broma que nos estaba gastando, no? Era eso, una broma con cámara oculta. Tenía que serlo. Seguro que nos subíamos el autocar y a medio camino se desviaba para dejarnos en el aeropuerto. "Os lo habíais creído, eeh, chicas"? "Pasadlo bien en Fiji!" "Traednos algún souvenir!".

Era todo en lo que me intentaba escudar esta mañana, para no asumir la realidad de la situación.

Yo no había madrugado para esto. Mi maleta rebosando de bikinis no la hice para esto. No tengo el coraje ni el valor de tener que enfrentarme a esto. Y, sobretodo, sobretodo, no he pasado por el agonizante suplicio de hacerme las ingles brasileñas para esto.

Un fin de semana con el equipo de básquet. Yaay!

Así que aquí estoy ahora. En un bus lleno de adolescentes sudorosos, con 4 horas de camino por delante, sentada a un escaso medio metro del chico con el qe he perdido mi virginidad.

Estupendo.

Siempre tuya - incluso cuando esté encerrada en una institución mental y las pastillas me impidan recordar quien eres,

Shina.

N/a:

Holiii…!
Me da mucha verguenza. Pero no voy a estar justificándome más durante media página de word porque no hay nada más que un puñado de excusas y muy poco tiempo. Ya ni me acordaba de los años que hacía que no actualizaba… 3 años! OMG. Bueno, pues lo de siempre, mis coments de autors son como un dia de la marmota, así que vamos a resumir:

_Mil gracias a todas las que habéis seguido/ aún seguís mi historia. Me sabe tan mal no poder corresponder todo vuestro apoyo con actualizaciones más rápidas… En serio, GRACIAS. Cada vez que tengo un bloqueo creativo me leo vuestros reviews, y me llenan de inspiración.

_Hace tiempo me hice la promesa a mi misma de que tengo que acabar esta historia. No voy a avanzar cuando publicaré el próximo capítulo porque luego no quiero estar rompiendo promesas… Pero espero que sea pronto. Mi idea es que la historia esté acabada antes del verano. Esta todo planeado y cerrado, y sólo quedan 3 capítulos!

_Siento una vez más ser taaan procrastinadora y tardar tanto en actualizar. Perdooon :(

MIL GRACIAS POR TODO!