CAPITULO V
Sus ojos turquesa se posaron en aquellas orbes negras intensas que la miraron con una expresión apacible, el joven no se movió de su lugar, fue ella la que retrocedió haciendo hacia atrás su espalda unos centímetros para alejarse de la boca fogosa del hombre, él había apartado la mano del muslo blanco de la muchacha pero no retrocedió a pesar de que ella lo empujó por el pecho, la mirada chispeante de la chica le advirtió que algo no andaba bien. Bulma había comenzado por aceptar sus besos ahora, y era Briefs quien había iniciado aquel juego que por muy retorcido que sonara le causaba morbo provocando que la presencia de la mujercita le resultara envolvente, ella le atraía.
- ¡Eres un atrevido, no te he dado consentimiento para que puedas tocarme!- expresó la peliazul alzando la voz con molestia, una cosa es que le permitiera haberla besado, otra muy distinta sería que la acariciara, ella no era como muchas de su colegio que se acostaban con los muchachos con tan solo verlos una vez, claro ejemplo de ello era Marron, esa muchacha que estaba a dispuesta a divertirse con cualquiera aunque fuera un completo desconocido. Miró a Vegeta mutar su rostro de serio a dibujar una sonrisa torcida en su boca, volvió a reducir el espacio que ella interpuso y se acercó nuevamente a sus labios hasta quedar a unos milímetros de estos casi rosándolos.
- Atrevida eres tú, que me utilizaste solo para darle celos al bastardo de tu ex.- respondió bajando sus ojos ónix a los labios de ella, eran rosas, carnosos y aún estaban húmedos por los rastros de saliva que le había dejado momentos atrás. Subió su mirada a ella que seguía observándolo con firmeza.
- Eso no te da el derecho de querer propasarte conmigo Vegeta, no soy como todas tus amiguitas que seguramente tienes por ahí.- respondió desafiante la chica con convicción, ella no era mujer para pisotear, hombres como su nuevo compañero y todos esos con los que se juntaba era de la misma calaña, usaban a niñas tontas solo para divertirse, Bulma Briefs no era el juguete de nadie por muy guapo o por mucho que él le gustara.
- Cierra la boca mujer.- manifestó el joven alzando su mano para posarla en la nuca de ella y la atrajo nuevamente a su boca dándole un ligero beso soltándola, en ese momento Zuno venía bajando las escaleras hacia la sala donde la pareja se encontraba con Turles tras ella, Bulma se puso de pie por inercia, no quería que ese par se enterara de lo que estaba pasando ahí con Vegeta, vio a su amiga con una expresión asustadiza, viró sus ojos al malandro de cabellos alborotados e intuyó que algo le había hecho a la pelirroja.
- ¿Qué pasa Zuno?- preguntó la peliazul llegando hasta el pie de las escaleras mirando a la muchacha que negó nerviosa con su cabeza. Turles viró los ojos con hastió, esa mojigata había salido prácticamente corriendo de su habitación cuando comenzó a meter sus manos bajo su falda, él le había dicho incluso que serían novios, todo por endulzarle el oído pero esa mujer aún era una mocosa estúpida, con certeza virgen, nadie a excepción de él estaría dispuesto a soportar tanta tontería solo por follarla.
- ¿Podemos irnos?- cuestionó la muchacha con mirada suplicante a la ojiturquesa que asintió, algo había sucedido allá arriba con su amiga y Turles que tenía una expresión sulfurada, una vez a solas le preguntaría qué había pasado.
- Es temprano aún, no sean aburridas señoritas.- comentó el dueño de casa bufando, no le gustaba nada tener que estar tras una mujer, pero la ñoña de su colegio no sería la particularidad, la tendría conociendo lo que es un hombre muy pronto, le quitaría lo mojigata. La peliazul tomó las manos de la pelirroja sintiéndolas frías ¡Ese patán, qué le había hecho!
- ¿Qué le hiciste a mi amiga?- interrogó con molestia arrugando sus delgadas cejas turquesa mirándolo con rabia, Zuno era una niña tímida que no tenía agallas para enfrentar hombres como esos, pero por suerte la tenía a ella que no estaba en ese lugar acompañándola por puro gusto. Vegeta observó el intercambio de palabras mientras bebía lo que le quedaba de licor en la copa que había dejado sobre la mesita de centro, sonrió para sus adentros, Turles estaba entrándole con todo a esa mujercita de cabellos rojos.
- Ya no hagas drama Briefs, además no tengo porque explicarte lo que ella y yo hagamos ¿No Zuno?- comentó posando sus ojos en la mencionada que giró su cabeza para observarlo, lo vio unos segundos, él era y había sido el amor de su vida desde hace varios años atrás, ahora que Turles se fijaba en ella se comportaba como un estúpida, no debió salir despavorida de su habitación solo por compartir unos besos y caricias, se supone que eso hacían los novios como él mismo se lo dijo, se sintió tonta en ese momento, asintió a las palabras de su enamorado y volvió su mirada a su amiga que esperaba por una respuesta.
- Estoy bien Bulma, no te preocupes.- expresó la pelirroja relajándose un poco, mientras no estuviera dentro de cuatro paredes con Turles no habría problema, pensó autoconvenciéndose.
- Bien, llamaré a Ibrahím para que venga por nosotras.- concordó mirando a la muchacha asentir, sacó el móvil de la bolsita que traía colgada de su hombro y caminó lejos de todos para poder hacer la llamada a gusto. Turles que no le quito la mirada hasta que desapareció tomó de la mano a Zuno jalándola hasta el jardín para hablar con ella dejando a Vegeta solo que se puso de pie para ir con Bulma. La encontró cortando la comunicación de espaldas a él que la tomó de la cintura con rudeza, ella dio un respingo y giró su rostro para detallarlo, su olfato se impregnó de su aroma de hombre, ese que tanto comenzaba a gustarle en la misma medida todo él.
- Quiero verte en la fiesta.- confesó girándola en sus brazos, vio a la ojiturquesa sonreír a la vez que sus mejillas se tiñeron, ella podría ser difícil pero no imposible, hasta el momento ninguna mujer lo había rechazado, su compañerita no podía ser la primera ni lo sería. Bulma posó su mirada en él, había sido lo suficientemente clara con él, le permitiría estar cerca de ella pero no demasiado, así que en su mente admitió que todo estaría bien, tratarlo no significaba que pasaran a más.
- Ahí estaré, ahora debo irme.- respondió ella colocando una de sus manos en el rostro de él para ponerse de puntitas dándole un beso, Vegeta la soltó y de un movimiento rápido tomó el móvil que ella sujetaba en su mano tecleando apresuradamente en él.
- ¡Oye!- se quejó la muchacha y enseguida él le regresó el teléfono.
- Mi número, por si prefieres una fiesta privada.- comentó divertido observando como el sonrojo en las mejillas de la jovencita aumentó, la peliazul bajó la mirada apenada con sus palabras obscenas posándola en la pantalla de su celular donde vio el número de teléfono de su atrevido compañero.
- Debo… debo irme.- dijo alejándose del hombre para ir por su amiga dándole una última sonrisa.
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Esa tarde, Milk había sido la primera en llegar a su casa, no era de extrañar que la morena se mostrará tan espléndida con el tema de la fiesta, desde el día en que le había dicho que daría una celebración en la mansión que no había podido ocultar su entusiasmo, según la pelinegra todo le comenzaba a ir bien con Son y a los ojos de Lázuli ese joven era el más sobrio y sensato del grupo, aunque esas cualidades tal vez eran las que le habían permitido abrirse con su amiga, deseaba que Vegeta mostrara al menos una cuarta parte de lo sociable que era Goku.
La rubia suspiró mientras colocaba canapés en las reposteras sobre la barra de su cocina, esa noche sería para ella una buena oportunidad para divertirse y verlo nuevamente teniendo la posibilidad de entablar una conversación con él, pues los invitados eran pocos ampliando así las posibilidades de estar a solas en algún momento de la noche con el nuevo estudiante que le había robado el aliento desde la primera vez que lo vio, tal vez la comida, el vino y el buen ambiente que generara este último en unas horas la suerte podía estar de su lado haciendo las cosas más amenas. Los había invitado a los cinco, conocía bien los gustos de toda esa cuadrilla de maleantes, si había alcohol en abundancia ellos estarían presentes, ella misma se había encargado de informarle a Nappa esa mañana en el colegio y enviado un mensaje personal a Vegeta para que no se perdiera el festejo. Con el tiempo encima la ojiesmeralda se apresuró a preparar más bocadillos mientras Milk sacaba las botellas de whisky de la alacena colocándolas dentro de una caja para que los empleados de Gero se encargaran de llevarlas hasta el jardín de la casa donde se efectuaría la velada alrededor de la amplia piscina situada al lado del parterre.
- ¿Te ayudó?- preguntó la animada pelinegra acercándose a la anfitriona mientras colocaba sobre ella un delantal, asegurándose de tener todo lo necesario para preparar los alimentos que degustarían, la cocinera se había encargado de seguir las órdenes de su jefa comprando la suficiente cantidad ingredientes, pues había en abundancia.
- Si por favor.- suspiró la rubia fregando sus manos sobre su mandil limpiando sus palmas llenas de queso crema y chocolate. Ambas continuaron durante unos momentos hasta que una de las empleadas de Lázuli anunció la venida de Zuno y Bulma, la mujer de edad regreso con las muchachas quienes llegaron cada una con una maleta, pues sabían que esa noche usarían la alberca, la peliazul obviamente se había encargado de llevar todo lo esencial para lucir espléndida esa noche, trayendo consigo su traje de baño, cremas y lociones, además de dos cambios de ropa.
- Una disculpa por llegar tarde, tuvimos algunos inconvenientes.- informó la pelirroja quién saludó a ambas de un beso en la mejilla. Briefs una vez que acomodó sus pertenecías sobre el mostrador hizo lo mismo reparando seguidamente en la mesa llena de delicias, la hielera hasta el tope con cerveza y algunas bebidas preparadas, Lázuli sí que era rumbosa, no había duda de que quería lucirse.
- No se preocupen, estamos por terminar ¿Zuno podrías ayudarme a llevar estas charolas al jardín?- pidió amable Milk retirando de la mesa un refractario repleto de sándwiches.
- ¡Si, claro!- expresó la chica disponiéndose a ayudar, por lo que tomó todo lo que pudo saliendo de la cocina siguiendo los pasos de la morena.
Desde que la rubia miró llegar a la ojiturquesa que había notado su buen humor, ella estaba radiante pues había algo a su alrededor que hacía resaltar su singular belleza, un brillo desconocido en sus ojos, uno que definitivamente no tenía ayer en el cine y tampoco está mañana en el colegio, algo le inquietaba, la sintió un poco extraña por lo que se atrevió a preguntar.
- Han tardado ¿Pasaron la tarde juntas no? Milk me lo dijo, aunque pensé que llegarían más temprano.- expuso levantando su cabeza para posar su vista en su amiga quien estaba del otro lado de la mesa concentrada en su celular, Bulma dejó de ponerle atención a su móvil después de mandar un mensaje para ver a Gero quien parecía muy interesada en saber la repuesta.
- Así es.- asintió sonriéndole, hizo un mueca torcida luego mordió su labio, nunca subestimó la intuición de Lázuli, su belleza podía competir con su inteligencia, solo que en esa última cualidad no podía rivalizar con ella, ahora estaba segura, Vegeta le gustaba, y aunque ella fuera su amiga no iba a cederle ninguna ventaja, dudaba que él se fijara en esa muchachita, si al menos el hombre mostrara interés en la rubia, quizá solo así se alejaría, pero no iba a dejar ir la posibilidad de sentirse plena no permitiendo que su fracasó con Yamcha la hundiera y de verdad que lo sentía por la ojiesmeralda, era obvio que su compañera estaba pensando algo negativo, se le notaba a leguas la desconfianza y a diferencia de otras veces ella tardo en crear alguna respuesta, pues los recuerdos de la tarde aún nublaban su mente impidiéndoselo, el sabor mentolado de la boca de Vegeta aún podía recordarlo como si estuviera besándola en ese mismo instante, además de la suavidad de sus labios experimentados sobre los suyos.
- ¿Pero que es lo que te sucede Bulma? Luces… no sé cómo explicarlo, estás muy feliz.- expresó Lázuli confundida cruzando sus brazos bajo su pecho mientras alzaba su ceja derecha con su cuerpo que se volvía rígido.- No parece que hayas terminado con tu novio hace poco.- añadió desconcertada, definitivamente a Briefs algo le pasaba. Bulma entrecerró sus ojos haciendo un máximo esfuerzo por no sonar insolente ni grosera, pero era la segunda vez que ella le decía las mismas palabras el cual mensaje subliminal pudo descifrar al instante a pesar de su estado embelesado, era evidente que su amiga prefería que se quedara en casa llorando o pasando su duelo sola y deprimida ¡Quien rayos se creía!
- ¿Qué es lo que sucede contigo? No me quedaré en casa afligida, estoy así porque simplemente pude darme cuenta de que Yamcha no valía la pena, más el mundo no se terminó, lo tengo todo, soy joven, bonita, rica, o dime ¿No te parece que todo eso un motivo suficiente para estar feliz?- aseveró mostrando total seguridad en sus palabras desvaneciendo de la mente de la rubia cualquier absurdo pensamiento referente a Vegeta.- Estoy decidida, tengo que divertirme, conocer gente.- agregó más calmada, suspiró dejando salir el aire que había cogido al exaltarse con la muchacha frente a ella, pues lo último que quería era sentirse expuesta.
- ¿Eso quiere decir que hay alguien que te interesa?- inquirió la chica sin dejar de demostrar su recelo, fue entonces cuando Bulma decidió cambiar la conversación y con ello un rumbo que sabía que no las llevaría a desembocar en algo bueno.
- Eso quiere decir que disfrutare de la vida, no se es joven eternamente, y puedes estar tranquila, lo último que quiero es comenzar una relación con alguien.- le objetó tratando de matar de una vez por todas cada duda que Gero tuviese en cuanto a su interés sobre el muchacho en discordia.
- Bulma, no sabes el peso que me quitas de encima, perdóname amiga por pensar mal.- se disculpó volviendo su rostro angustiado a uno más apacible, en seguida rodeo la mesa para ir a darle un abrazo el cual Briefs aceptó, la peliazul rodó los ojos con evidente fastidio cuando esta la estrechó contra sí, Lázuli froto su espalda por unos segundos y luego se separó de ella quedándose muy cerca.
- He preparado está fiesta para estar cerca de él y lo sabes, él me gustó desde el primer día en que lo vi, hay algo en Ouji que me atrae de una manera tan intensa que no imaginas.-explicó y la de cabello azul pudo ver un fulgor especial en esas orbes esmeraldas, ante ello pudo sentir algo en su pecho removerse sin embargo hizo el mayor esfuerzo por mitigarlo, lo ignoraría, no le prestaría las más mínima atención , intuyó que eso era lo mejor para no sentir culpabilidad por nada ni por nadie.- No sabes el traje de baño que me compre, te encantará.- comentó cambiando de tema radicalmente, la ojiturquesa pudo ver cómo su entusiasmo creció. Su último comentario no le hizo mucha gracia, ahí estaba otra vez su esfuerzo por tomarle ventaja, sonrió para sus adentros, lo más seguro es que había escogido algo vulgar el cual no dejaba duda de que estaba desesperada sin saber que eso en vez de ayudarla la pondría en desventaja, al contrario del que ella escogió para esa noche, uno sexy pero discreto.
- Puedes estar tranquila Lázuli, por mi parte te diré que le hablare bien de ti, aunque… - comentó con la sonrisa que en su rostro había dibujado una vez que la rubia posó sus ojos nuevamente en ella alejándose del abrazo, Bulma alzó su palma colocándola en el hombro de la joven, la línea curveada en su boca desapareció dando paso a una mueca de preocupación, titubeó mostrando cómo se debatía entre hablar y callar, más fue motivada a hacerlo por su amiga quien comenzaba a inquietarse, ya su cuerpo se había puesto tenso nuevamente.- No te hagas muchas ilusiones, Vegeta no es un muchacho que tome en serio a las mujeres, ve lo qué pasó con Marron, además, queda claro que es de la misma camada que Turles y compañía, encajó perfectamente con ellos desde el primer día que llegó a la escuela y cuando has visto que alguno de ellos formalicen con alguna chica.- articuló ocultando muy bien su cizaña manteniéndose expectante ante la reacción de la hija de Gero, se regocijó por su cometido pues logró ponerla intranquila.
La rubia estaba consciente de que las palabras de Briefs tenían una total veracidad, y está aumentaba porque a pesar de ser ella una de las chicas más bonitas del colegio él no había mostrado ningún ápice de interés en su persona, las escasas palabras que había cruzado con él ella las había propiciado al acercársele, al rememorar cayó en cuenta de que estaba siendo demasiado seductora y eso resultaba ser molesto para los jóvenes, sin embargo sus acciones se debían a que con Bulma cerca se sentía opacada, era la única que podía competir a su altura, era muy bonita y atractiva, temía que como en antiguas ocasiones los muchachos al conocer a su glamorosa amiga perdieran su interés en ella, Bulma Briefs tenía algún imán que atraía a los hombres.
- Eso no pasará, sé exactamente lo que tengo que hacer.- pronunció con total confianza y convicción en sus palabras, había tenido el tiempo de preparar esa fiesta para darle gusto especialmente a él.
- ¡Te deseo suerte!- exclamó la peliazul animada, al ver sobre la mesa confirmó que no era necesaria su ayuda, todo estaba listo salvo la anfitriona.
- ¡Gracias, estoy muy nerviosa!- musitó Gero feliz mientras le regalaba una de sus sonrisas más sinceras.
- Pues claro, tienes motivos para estarlo ¿Pero porque mejor no subes y te arreglas? Los invitados no tardan en llegar.- la animó mientras viraba sus ojos hacia la ventana de la cocina notando como se avecinaba el ocaso.- Yo te espero afuera con las chicas, me llevaré estas botellas de licor.- añadió tomando los envases de vidrio mientras veía a la rubia asentir, caminaron juntas hasta salir hacia el jardín tomando rumbos diferentes, Lázuli entro a la casa mientras que la de cabellos turquesas se dirigió a su encuentro con Zuno y Milk quienes instalaban un equipo de sonido sobre una barra cerca de la alberca.
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Media hora después los invitados hacían su arribo a la casa de Lázuli, al ingresar los primeros estudiantes en llegar, fueron a buscar al grupo de las porristas de las escuela, las organizadoras de la fiesta, las chicas más lindas y populares del colegio se encontraban platicando situadas al pie del jardín, Milk arreglaba el cabello de Lázuli, quien había optado por usar un vestido negro entallado con un buen escote, el largo de este era por encima de las rodillas mostrando parte de sus blancas piernas mientras que Bulma y Zuno se movían lentamente al ritmo de la música cada una con un vaso de vino en la mano. Al ver la llegada de sus primeros compañeros se dieron cuenta de que personas que no habían sido invitadas ingresaban junto a Lápiz y Yamcha , no era un secreto que el hermano de Lázuli y el ex de Bulma se llevarán bien, el joven de cicatriz venía acompañado de Zangya mientras que Lápiz había escogido a Marron para ser su conquista de la noche, a esta última se le veía muy alegre del brazo del chico de ojos celestes, lucía un vestido atrevido para variar, no tardaron en fijarse como las organizadoras del festejo habían entrado en un estado de molestia con solo verlos.
En el momento en que las miradas de Yamcha y Bulma se cruzaron la peliazul había dejado de moverse por el impacto que le causó su presencia, sin embargo no tardó en retomar su buen humor tratando de demostrar que la presencia de su ex le era indiferente.
- ¡Lápiz, como se atreve!- aseveró la rubia mostrando su descontento por las acciones de su hermano ¡Cómo era posible que se haya atrevido a llevarlas! Más aún a Yamcha si ni siquiera él había sido invitado.
- Ignóralo Bulma.- le habló Zuno mientras los miraban tomar asiento en una de las mesas cerca de ellas. Lápiz le había guiñado el ojo a su hermana con cinismo mientras separaba una silla de la mesa para que la voluptuosa y vulgar chica de cabello verdoso se sentará, luego las ignoraron por completo para comenzar a beber de los zumos que Lázuli les había dispuesto en las mesas previamente.
- Bulma lo siento yo no invité a Lápiz, mucho menos a esas y a Yamcha.- se disculpó apenada Gero más con ella que con nadie por el bochornoso momento que su hermano gemelo les había hecho pasar en el preludio de la fiesta.
- No te preocupes Lázuli, estoy bien.- comentó la ojiazul ardiente sin agachar su cabeza, enseguida notó que su vaso estaba vacío y optó por encaminarse a tomar esta vez una piña colada que ella misma preparó con el doble de vodka, esa noche tenía pensado en dejar en el pasado las penas y tal y como se lo había dicho a la rubia, se divertiría, la noche aún era joven, ni siquiera la presencia de Yamcha podría objetar sus firmes pensamientos.
Lázuli decidió ignorar a las visitas no deseadas, Milk había terminado de trenzar su cabello, miró el reloj en su muñeca izquierda con impaciencia, los minutos transcurrían rápidamente sin que su invitado especial hiciera acto de presencia. Suspiró tratando de relajarse a la vez que se aseguraba de su buena apariencia detallándose en un espejo que saco de su cosmetiquera sobre la mesa que ellas ocupaban, después de comprobar su aspecto del cual se enorgulleció, lo guardó, su vista viajó hasta sus amigas, estaban detrás de la barra sobre el pasto muy animadas charlando mientras las tres bebían del ponche con tequila que su empleada había preparado.
- ¿De verdad estás bien Bulma?- preguntó Milk a la peliazul, quien al igual que Lázuli se había molestado por la presencia de Yamcha y esas mujeres en la casa de su amiga pues veía de mal gusto ir a una fiesta a la cual no habían sido invitados, intuyó que al ser también la casa de su padre, Lápiz se había sentido con la libertad de llevar a esos tres sin importarle le enemistad que ellas tenían con Marron y Zangya, sobre Nakahara todo el colegio sabía que él había engañado a Briefs así que esto último no le pareció demasiado desagradable, en cuanto tuviera la oportunidad ella misma le reclamaría tal atrevimiento.
- Sí, no te preocupes.- musitó con un tono de voz apacible, la chica de cabello turquesa comenzaba a percibir como el líquido embriagador iba en asenso comenzando a sentir los efectos del alcohol en su cuerpo, aún casi imperceptibles. Pero en verdad que la estaba pasando bien, se sentía dichosa por la presencia de su ex en su fiesta, ahora que lo pensaba mejor, miró un lado favorable en la presencia de Yamcha, esa noche el sabría lo que en verdad ella valía y se arrepentirá por haberla engañado vilmente, pues sabía muy bien como herir su orgullo, nadie se burlaba de Bulma Briefs y el no sería la excepción.
- ¡Ya llegaron!- exclamó la pelinegra alarmada situándose al lado de Zuno y la ojiazul quedando ella en medio. Enseguida las demás se exaltaron dando paso al frenesí de sensaciones las cuales fueron más alucinantes tanto para la morena como para la pelirroja, pues el ver ahí a Goku y a su primo hacía que sus corazones palpitaran de manera rauda. Bulma se quedó expectante e inconscientemente sus orbes turquesas lo buscaron a él, al igual que con Yamcha, ónix con turquesa se encontraron, pudo ver a la perfección desde la distancia como él caminaba con ese porte airado con su andar calmado en tanto una de sus manos permanecía en su bolsillo y en la otra sujetaba un cigarro el cual llevaba a su boca dándole un par de jaladas, sus labios se curvearon de manera lasciva cuando los recuerdos de hace un rato llegaron a su mente, cómo tuvo entre sus brazos a la azulita probando su dulce boca con total aprobación, estaba sumergido en sus pensamientos cuando de pronto la rubia de ojos esmeraldas se materializó de pronto frente a él desvaneciendo en un segundo sus recuerdos.
- ¡Vegeta!- exclamó con alegría, una vez que los miró ingresar no dudó en ir a recibirlos interceptándolos cerca de la mesa donde permanecía su hermano y sus acompañantes. Todos miraban a sus alrededores comprobando que habían llegado temprano esta vez, no había nadie a excepción de las amigas de ella, además de Lápiz, Nakahara y esas dos mujeres que estaban con ellos. Turles al ver a la de cabello naranja, no pudo evitar sentirse incómodo, luego vio quien era su "amiguito" y gruño en sus adentros, tan rápido y esa zorra de Zangya ya estaba acostándose con ese perdedor del ex de Briefs, aunque le costará negarlo que ella se refugiara en los brazos de Yamcha, le daba un golpe a su orgullo. Para su fortuna esa noche sus expectativas de conquista eran otras, buscó de inmediato a la chica que veía como premio de consolación, la compañía de la nerd de Zuno ayudaría a que su noche fuera más amena y menos incómoda.
- ¿Así que está es tu casa?- pregunto Ouji dando un breve vistazo detallando el extenso y fino inmueble de la muchacha, estaba consciente de que está vez, había ido a parar a un colegio de niños ricos, primero la gran mansión de la Corporación Cápsula de Briefs y ahora el majestuoso hogar del profesor Gero, ese viejo decrépito se daba una buena vida, no lo vería por ahí estaba consciente de ello, ya que jamás daría su consentimiento para que en su mansión se efectuará tanto esa clase de fiestas en la que el vino y las drogas abundaban.
- ¡¿Sí, te gusta?!- inquirió animosa colgándose al instante de su brazo, acto que molesto a Raditz quien se había situado al lado de ambos con las intenciones de hacerle notar su presencia a Lázuli, más está lo había ignorado totalmente centrando su atención solo en el peliflama obviándolo a él y al esmero que había puesto en su aspecto personal esa noche.
Nappa quién se había percatado del hastío del hermano mayor de Goku lo miró de reojo, enseguida notó como el joven Son parecía tener las intenciones de golpear a Ouji cuando cerró su puño, negó con la cabeza indicándole que no cometiera ninguna estupidez, pues era más que obvio que Vegeta no había dado pie a ningún coqueteo por parte de la hija de Gero, si no que evidentemente la chica estaba loca por él, no era capaz de encubrir sus sentimientos, quizá ni ella misma se ha percatado de lo encimosa que era.
Turles y Goku, los dejaron de lado para ir al encuentro de Zuno y Milk, se habían dado cuenta del momento tenso pero esos eran asuntos que no les incumbían, por lo que evadieron por estar presentes en el pleito que podía suscitarse entre ellos por causa de la bella chica rubia. Por su parte Lázuli al ver que Vegeta no respondió, si no que al dar una ojeada a cada rincón de la casa, solo la miró para sonreírle, se sintió hechizada creyendo plenamente que sus planes marchaban tal cual los había maquinado.
- Vamos, los llevaré a su mesa.- comentó dirigiéndolo sin soltarlo hasta que llagaron a un buen lugar situado por la alberca que ella había reservado especialmente para ellos, alejado de la música para una mejor comodidad al conversar.
Mientras Nappa y Raditz los seguían, este último tuvo que usar todo su autocontrol para tranquilizarse aminorando los intensos deseos de partirle la cara a Ouji quien le estaba demostrando no tener palabra, no hace mucho le había dicho que Lázuli no le interesaba sino que Bulma, está tarde casi se la cogía en la casa de Turles y al parecer ahora lo intentaba con su amiga, bufó con hastío destapando una botella frente a él tomando un largo trago directo del envase, tenía que hacer algo para frenar esa situación o si no tendría que largarse de ese lugar al no creer ser capaz de soportarlo, la hermana de Lápiz le gustaba demasiado, mucho antes de que Vegeta llegara.
Al llegar a la mesa, Gero se sentó en la silla continua al peliflama, tomó dos copas de la bandeja de un mesero que transitaba cerca de ellos entregándole una a él la cual aceptó al instante, le había incomodado la cercanía de la atrevida mujer, pero no tanto como la mirada gélida que Raditz le había soltado desde que ella se apareció hasta esos mismo instantes, a diferencia de Nappa quien se veía relajado disfrutando se la música y el licor, el hermano de Kakaroto como todos ellos lo llamaban parecía molesto pues era evidente su incomodidad, él sabía muy bien a qué se debía, su compañero estaba interesado en la muchacha rubia que ahora le parloteaba cerca del oído, enseguida se contagió de la irritabilidad de él, no había asistido a ese sitio para estar en esa pesada situación, quería disfrutar de una buena juerga y especialmente de la peliturquesa que estaba a unos metros de él preparándose una bebida.
- ¿Trajiste tú traje de baño?- la escuchó preguntarle a lo que el alzó una ceja virando sus ojos hasta encontrase con los esmeraldas de la rubia dejando de observar a la peliazul.
- Si.- contestó seco llevando la copa del fino cristal sorbiendo todo el vino tinto que está contenía intentado alejarse de ella, no quería tener problemas con Raditz, no sin antes lo dejara correr su coche y quedarse con un porcentaje de las ganancias de la carrera que buena falta le hacían.
- Que bien, eso me alegra, en un rato la calefacción habrá terminado de tibiar el agua para darnos un chapuzón ¿Te parece?- inquirió Lázuli con su mismo semblante embelesado el cual adquirió desde que él había llegado.
Vegeta asintió, dejó de prestarle atención a la muchacha para tomar algunos de los bocadillos que se exhibían sobre la mesa, tenían una pinta apetitosa la cual corroboró al engullirlos, entre los tres habían arrasado con todos los que estaban dispuestos en la mesa después de unos minutos, incluso el alcohol había caído.
- ¿Te han gustado los canapés?- preguntó la muchacha a Ouji después de mirar divertida como él acababa con toda la comida a una velocidad impresionante, para tener esos músculos y con esa forma de comer, intuyó que el hombre se ejercitaba arduamente, como le gustaba, ahora que podía apreciarlo de cerca continuamente, sus sentimientos hacia el hombre se reafirmaban dándose cuenta lo mucho que el chico de mirada misteriosa y facciones endurecidas le encantaba, incluso podía asegurar que se había enamorado, al detallar sus labios delgados con rastros del licor sobre la comisura de ellos, anhelo probar de su boca, su corazón comenzó a palpitar de emoción sintiendo aflorar sus emociones repercutiendo en una especie de ansiedad y cosquilleo en su bajo vientre, lo quería para ella, quería sentir la dicha de poder estar entre esos musculosos brazos.
- Lázuli.- escuchó como el primo de Turles la llamó, brincó de su asiento desorientada sintiéndose expuesta, enseguida pensó que quizás su cara de boba la había delatado, no entendía porque ese par de estorbos no se iba a otro sitio.- Quiero ir por más postres y por una botella nueva.- expresó al ponerse de pie alzando la botella vacía de vidrio.
- ¿Y?- le increpó con fastidio la chica encogiéndose de hombros, su enojo nubló su mente impidiéndole pensar con claridad, era la primera vez que Raditz iba a su casa, no la conocía y no podía llegar a ningún sitio sin su ayuda.
- Muéstrame tu cocina.- demandó alzando la voz lo cual solo elevó la cólera de ella. La muchacha, viró sus ojos de Vegeta a Nappa, al parecer ambos querían una botella nueva, se mostraron impacientes, no encontró otra opción era su culpa por no haber abastecido más la mesa de ellos más que las otras conociéndolos bien.
- Ya regreso.- le dijo a Vegeta moderando el tono de su voz pues esta había tenido un cambio radical de molesta a melosa. La boca de Vegeta emitió una especie de gruñido el cual pasó desapercibido para los oídos de Lázuli gracias a la música de fondo que se escuchaba. Raditz permanecía estoico y deseoso de pie esperando por la muchacha.
Mientras la rubia se alejaba junto al hermano de Goku quien llevaba una sonrisa victoriosa observando por detrás a la muchacha con malicia deleitándose con el trasero abultado de ella moverse al ras del vaivén de sus caderas, Vegeta tuvo tiempo de respirar sereno sin sentirse abrumado por la presencia de esa mujer sofocante, como si el hastío de Raditz para con él no fuera suficiente.
- Creo que no estás disfrutando de la noche ¿No es así Vegeta?- inquirió el calvo quien había percibido el estado de ánimo de su compañero el cual había sido arruinado por causa de la hija de Gero y Son.
- No bromees conmigo Nappa, lo mejor que puede hacer Raditz es ya no regresar con ella, no quiero desavenencias con él en estos momentos.- bufó Vegeta arrastrando las palabras.
- Bueno, conste que yo solo quería poner fin a tu fatiga, relájate y disfruta. Tengo algo que te alegrará la noche.- expresó Nappa con un tono persuasivo mientras del bolsillo de su pantalón sacaba un cigarrillo de hierba verde cuya misión era poner de un mejor humor a él y a Ouji siendo su mejor dádiva de la noche.
Transcurridos algunos minutos, el lugar se abarrotó de jóvenes estudiantes y universitarios para la impresión de las chicas, ya que Lázuli les había dicho que como máximo había invitado cerca de veinte personas, de alguna manera y gracias a su hermano Lápiz la invitación se había extendido, las muchachas intuyeron que en cuanto se diera cuenta, tales hechos molestarían a la anfitriona que seguía dentro de la casa junto a Raditz. Al ver que tanto la hija de su profesor como Raditz no regresaban rápido, Vegeta y Nappa habían comenzado a impacientarse por las bebidas y comida así que el calvo le sugirió a Ouji que fuera a ver porque tardaban tanto, en un principio el peliflama se negó mostrándose reacio a levantarse de su asiento mientras fumaba del porro que su compañero se había forjado hace unos minutos, disfrutaba de la sensación de bienestar sobre su mente y cuerpo, sin embargo este último sentía la necesidad de mas licor para que su viaje no tuviera un declive prematuro, lo noche era joven y lo mejor estaba por comenzar, los estragos que el alcohol estaba haciendo en toda su anatomía iban en descenso. Suspiró fatigado mientras de ponía de pie disponiéndose a ir donde la rubia y Son, sin importarle que estuvieran haciendo sus intenciones eran otras, miró a su alrededor buscando alguna cara conocida que lo guiará hasta la cocina, más no logró reconocer a nadie, su vista cayó sobre la mesa de la azulita, Turles parecía muy entretenido con la chica pelirroja de la cual no paraba de hablar, mientras que Kakaroto hacía lo mismo con la otra hembra, ambos situados muy cerca de la anterior pareja, ellos sí que la pasarían bien, pensó y sonrío con malicia, sin detener sus pies que avanzaban sobre el pasto verde del jardín empujando a las personas que se le atravesaban, sus ónix esta vez buscaron a Bulma, escaneó cada rincón de la casa pero no logró verla por ningún lado, su entrecejo se arrugó mostrándose expectante a su desaparición, desde que había llegado procuraba cerciorarse de su ubicación y de cada pasó que daba, la última vez estaba con ese cuarteto en su mesa, maldita mujer, se reprochó ese hecho, no entendía porque él, Vegeta Ouji tenía que hacer ese acto tan denigrante, se lo atribuyó a su intenso deseo por ella el cual la muchacha logró encender esa tarde apagándolo de un instante a otro dejándolo frustrado, ella se mostró reacia a acceder a sus besos y caricias cuando quiso ir más allá lo detuvo, pero estaba seguro de que ya caería tal y como lo hicieron todas las anteriores, solo tendría que ser más paciente.
Sus pies lo habían llevado al fin del jardín justo en frente de una puerta corrediza de cristal, la música se escuchaba a lo lejos y al ingresar en la vivienda hubo total silencio, era un sitio grande, además de espacioso pero no le sería difícil encontrar y llegar hasta las provisiones, se adentró a la casa a través del largo pasillo que estaba a media luz, en esa área las lámparas estaban apagadas pero la iluminación provenía de lo que parecía la estancia así que apresuró su paso, era tedioso y odioso ser invitado a una tonta fiesta y tener que buscar la comida y bebida por sí mimo todo por culpa del mal servicio de la anfitriona.
Llegó hasta el final del pasaje que daba hacia dos caminos, por instinto se dirigió al que estaba iluminado, llegó a la estancia y entonces pudo ver lo que menos pensaba encontrar ahí…
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Sentía su sangre hervir en esos momentos, ese insípido de Raditz que ahora estaba tras ella siguiéndole hasta dentro de la casa la había interrumpido en el mejor momento, ella estaba disfrutando de la compañía del chico nuevo, justo por quien había hecho la fiesta pero ese entrometido estaba arruinándolo, por no quedar mal delante de Ouji y porque era su casa y por ende la anfitriona fue que accedió al pedido de Son pero si no le hubiese mandado a volar ahí mismo. Era un necio, hacía mucho tiempo que venía con sus insinuaciones y no entendía que no le gustaba en absoluto, si era un chico guapo claro que eso no lo negaba, tenía un rostro varonil y agraciado y un cuerpo que cualquier otro podría envidiarle pero no era de su agrado, era demasiado arrogante además de majadero.
Entraron atravesando el corredor hasta llegar a la cocina donde habían más bandejas de comida así como de la heladera repleta de botellas de licor frío, fue directamente hasta la nevera donde abrió la puerta y se dispuso a sacar unas cuatro botellas que colocó sobre la barra a un lado.
- No es necesario que lleves tantas Lázuli.- escuchó la voz de él cerca por lo que alzó la mirada que tenía dentro del refrigerador y lo vio parado a su lado con su mano sosteniendo la puerta de la nevera y la otra contra la barra donde colocaba las botellas acorralándola.
- No quiero regresar por otras Raditz, es mejor llevar más por si tus amigos no se sacian.- respondió dando un par de pasos para salir de la pequeña prisión donde él la tenía, el joven cerró la puerta de la nevera viendo como ella dejó las demás botellas junto a las otras que había dejado en la mesa. Bajó su vista a su cuerpo, la rubia era una mujer bella, tenía un armonioso cuerpo que con los años había desarrollado, la conocía desde pequeña pero no fue hasta que sus atributos la convirtieron en toda una dama que no fijó su atención en Gero, desde hace meses que venía rondándole la cabeza, quería conquistarla pero la jovencita parecía no entender o no querer abrir los ojos con respecto a sus atenciones. Ya le había dicho muchas veces que ella le gustaba, no era un secreto entre ellos pero la chica siempre reía con sus palabras haciéndose la indiferente como si de una broma se tratara, esa noche no estaba dispuesto a seguir aguantándole desplantes, se acercó a ella que elegía canapés poniéndolos en una bandeja para llevarlos cuando sintió como su compañero la giró bruscamente.
- ¡Auch que te pasa!- chilló mirando a Raditz a escasos centímetros de su cuerpo, sintió las manos de él en su cintura y cómo estas se deslizaron por su silueta hasta llegar a sus caderas donde no se detuvieron, se sonrojó cuando él pegó su atlético cuerpo contra el de ella y sus palmas apretujaron cada uno de sus glúteos, había bajado la vista al tórax de él observando sus pectorales a través de la abertura de su camisa donde los primeros botones estaban desabrochados, un leve escalofrío la recorrió cuando Son se aproximó a su rostro a pocos milímetros.
- Estas hermosa muñeca ¿Para quién te arreglaste especialmente?- pronunció él rosándole los labios, sabía que la muy maldita había organizado eso para Ouji que había dicho no tener interés en ella, pero no le importaba, esa tonta podría ser suya por mucho que ella haya puesto sus ojos en Vegeta.
- ¿Qué? ¡Raditz por favor suéltame!- gimió intentando empujarlo por el pecho pero el joven tomó sus manos y las llevó hasta sus pectorales permitiéndole que la rubia lo tocara y luego volvió a bajar sus palmas a la cintura de ella atrayéndola hacia él sin delicadeza, la sujetó bien y la besó, Lázuli no iba a ser quien jugara con su persona más tiempo, no había querido usar su fuerza y someterla pero nadie rechazaba a Raditz Son. La sintió forcejear los primeros segundos, con una mano la tomó por el cabello tras la nuca impidiéndole moverse y alejarse de su boca y con la otra palpó uno de sus muslos subiéndola por toda su pierna hasta meterla bajo el vestido arrollándola hacia arriba. La joven lejos de sentir rechazo hacia él después de unos momentos correspondió a sus exigentes besos, alzó sus manos abrazándolo por el cuello, abrió su boca permitiéndole a la lengua del apuesto hombre acariciarse con la suya, se sintió excitada en ese momento, él sabía tocarla muy bien, percibió como la apretó contra la barra dejándole sentir esa evidente erección que solo provocó en ella un deseo inconmensurable.
Tenía en mente llevarse un par de botellas para invitarle una copa a la persona por quien había ido a la fiesta, su azul bebía sola y él no la dejaría de lado, Vegeta llegó a la cocina y entonces… tuvo que detener sus pasos, no solo escuchó, los vio, Raditz que estaba con su pantalón abajo hasta las rodillas tenía a la rubia Gero con el vestido subido hasta su cintura de espaldas a él, la apretujaba contra la barra de la cocina con cada embestida, ella se retorcía con sus penetraciones y él le besaba el cuello en tanto le palpaba los senos que le había dejado libres al bajarle el atuendo de la parte de arriba. Los observó unos segundos como para darse cuenta que ese par estaba pasándola demasiado bien, retrocedió por donde había llegado lentamente y se giró, eso no le incumbía en absoluto, sonrió perverso para sí mismo, su amigo se había salido con la suya esa noche.
Ya no podría seguir tomando por un rato mientras ese par fornicaba en la cocina, salió de la casa con las manos vacías, el lugar estaba infestado de estudiantes y no estudiantes, ni siquiera sabía diferenciarlos no conocía a casi nadie excepto a los de su clase, algunas chicas que eran unas completas desconocidas le sonrieron al verlo pasar, optó por ignorarlas, ese día no tenía por objetivo a cualquier golfa que se le atravesara enfrente dispuesta a complacerlo, quería hablar con la muñeca Briefs que la divisó rápidamente cerca de la alberca, su color de cabello no pasaba desapercibido fácilmente, su pasos que lo llevaban a ella no se detuvieron pero sus ojos casi se paralizaron al verla ataviada con un traje de baño completamente sensual, sus piernas apetitosas largas eran esbeltas, pudo verlas completamente desnudas y su vientre plano estaba adornado con un piercing en el ombligo que solo le daba ese aire sexy, ella era completamente bella, sus senos estaban totalmente cubiertos pero era fácil imaginársela desnuda sin una sola cosa sobre su anatomía.
- ¡Basta Goku! ¡No quiero mojarme aún el cabello!- chilló la muchacha que era ajena a la mirada lasciva de Ouji sobre ella, su amigo le lanzaba gotas de agua desde la alberca incitándola a que se metiera, Milk ya lo acompañaba, no se habían separado toda la fiesta.
- Es una fiesta de alberca Bulma no es muy lógico que no te metas a nadar.- dijo Son con una sonrisa divertida tomando más agua en su mano para lanzársela a los pies a la peliazul que sonrió, caminó hasta él y se sentó en la orilla para meter sus pies, había escogido ese traje para que no solo las chicas que envidiaban su cuerpo la mirasen, quería atraer la atención de su nuevo compañero con el que esa misma tarde había estado besándose probando su deliciosa boca pero no lo había visto al regresar de ponerse su traje de baño. Zuno platicaba con Turles a solas en una mesa así que ella decidió unírsele a Milk y a Goku en la piscina, no quería estar ahí sin compañía.
Vegeta sin dejar de mirarla desde atrás llegó nuevamente a su mesa donde Nappa seguía fumando su hierva, sin prestarle atención comenzó a quitarse su camiseta y luego le siguió el jeans, debajo de este traía un short de baño con el cual se quedó, se deshizo de sus zapatos y fue hasta la ojiturquesa que aún no se había percatado de su presencia. Él que la vio a la chica moviendo sus pies contra el agua chapoteando para mojar a Son que se encontraba dentro de la alberca decidió meterla al agua, observó a Kakaroto nadar lejos junto con esa mujer morena amiga de la peliazul evitando que esta siguiera empapándolos con sus juegos, la tomó de los hombros y la empujó dentro.
La vio que se sumergió, iba a hacerlo él cuando vio que ella no salió pronto, Bulma que no sabía nadar y que no se metía al agua sin que uno de sus amigos o amigas la acompañara sintió como fue abrazada por aquella gran masa de agua, no supo qué hacer, no podía pensar más que en salir y respirar pero su cuerpo no respondía, quiso abrir sus ojos pero solo ardían, estiró sus manos queriendo salir a flote pero nada le funcionaba en esos momentos.
- Maldición ¡No sabe nadar!- gritó Goku desde el otro lado que vio el cabello turquesa bajo el agua durante unos segundos en los que procesó todo lo que había pasado, se sumergió para ir por ella, estaba un poco lejos pues la alberca tenía varios metros de largo. En ese momento en que Ouji lo escuchó y vio a la muchacha que se ahogaba se tiró cerca de ella, no tardó en tomarla alzándola en sus brazos y la aproximó a la orilla donde los que estaban cerca incluido Nappa llegó para tomar a Briefs dejándola acostada sobre la hierba.
- ¡Bulma!- gritó Milk al ver a la muchacha inconsciente en los brazos de Ouji que salió de la piscina y la sujetó, fue con su novio para auxiliarla ellos sabían que ella jamás aprendió a nadar y por ello no tomaba clases de natación en piletas profundas, de niña había sufrido un accidente en la bañera de su casa según se los había dicho la ojiturquesa su madre la dejó sola unos segundos y no supo como resbaló, estaba casi ahogándose cuando Bony la sacó, tenía cerca de cinco años y desde entonces su terror al agua.
- ¡Bulma! ¡Maldición no sabía!- bramó Vegeta tocándole el rostro a la chica, la dejó acostada sobre el pasto y se acercó a su pecho para escuchar si respiraba pero para su horror no se escuchaba nada, comenzó a darle reanimación, era toda su estúpida culpa. Los chicos presentes los rodearon, la líder del equipo de porristas se había ahogado murmuraban.- ¡Abre los ojos con un demonio!- gritó ahora el joven que alternó las compresiones en el pecho de la jovencita con respiración boca a boca.
En ese momento Lázuli que salió furiosa de la cocina después de bofetear a ese infeliz que se había aprovechado de ella en ese momento de debilidad vio todo lo que pasaba, se acercó al círculo de personas que se había formado alrededor de la peliazul y el estudiante nuevo y miró cómo él tenía pegada su boca a la de la chica, no pudo incrementar más su ira y entonces escuchó que comentaban los demás que su "amiga" se había caído al agua quedando inconsciente.
De un momento a otro Bulma abrió sus ojos y comenzó a toser escupiendo el agua que se había tragado dentro de la pileta, Vegeta la sujetó en sus brazos dejándola sentada, ella comenzó a respirar entrecortadamente, él le apartó unos mechones de cabello de su frente donde se habían pegado por la humedad.
- Bulma, perdóname yo no sabía...- ella que estaba aturdida llevó sus ojos hasta la voz de él que le hablaba cerca de su oído, entonces lo comprendió todo al ver su rostro de preocupación, era Vegeta quien la había lanzado al agua, se notaba su arrepentimiento, ella se acercó a él recostando su cabeza en su hombro, observó que todos se alejaban al observar que había recobrado su aliento.
- No tienes la culpa, no sabías.- dijo ella sintiendo cómo él la alzó en sus brazos.
- Lo siento no quise.- volvió a escuchar su voz ronca y ella optó por acomodarse en sus brazos, cerró sus ojos un momento sintiéndose mejor después de respirar profundo varias veces.
- ¿Bulma estás bien?- preguntó Milk evidentemente preocupada al igual que Goku que estaban allí con ella, la ojiturquesa abrió sus párpados asintiendo a sus amigos, para ese momento Lázuli ya estaba ahí y era la única que la miraba de mala manera, para la rubia esa harpía de Bulma solo había hecho un excelente drama para quitarle la atención de su chico.
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Las horas habían transcurrido, pues ya era entrada la noche cuando la fiesta parecía estar aun en su clímax. La incomodidad de Lázuli era evidente para todos, sólo Bulma y Milk sabían qué era lo que a la rubia le molestaba, además de Raditz quien después de follarse a Gero se había ido ya que ella lo trató muy mal después de hacerla suya achacándole que se había aprovechado. Por otra parte, Nappa, Turles y el nuevo estudiante no se quejaban, el chico calvo había llevado una hierba de primera que le fue difícil conseguir, así que con las drogas influyendo en ellos conjuntamente con la buena compañía no tenían ninguna intención de irse a casa. El alcohol había nublado lo suficiente el juicio de la peliazul como para darse cuenta de que todo a su alrededor los miraban, incluso Lázuli a quien casi le daba la rabia como a un perro infectado, todo su esfuerzo se había ido al caño por culpa de esa resbalosa Briefs, había dejado de tomar por el mal rato que pasó por culpa de Raditz, de lo contrario tendría el valor de ir y sacarla del agua de los cabellos separándola del chico que le gustaba, todos se divertían bebiendo en la pileta excepto ella, la música no dejaba de sonar, incluso su hermano y compañía quienes jugaban cargando cada uno en sus hombros a esas odiosas de Marron y Zangya, maldita sea, hasta Milk la había abandonado, claro que se dio cuenta que ella estaba ahí, sola en un rincón aburrida, por supuesto como estaba con ese estúpido de Goku se había olvidado por completo de ella, era su fiesta maldita sea, su casa y todos tenían la osadía de obviarla, se había quedado ignorada, lo que más le repugnaba era a esa encimosa de la ojiturquesa colgándose del cuello de Ouji y esa patética escena en donde fingió ahogarse, fue el centro de atención toda la noche, ahora la muy estúpida no parecía tenerle mucho miedo al agua, era todo lo contrario.
- Es demasiado para ti azulita, creo que tendré que llevarte cargando a tu casa.- le dijo a modo de advertencia el peliflama a la muchacha que reía sin motivo alguno, desde hace rato esa niña ya no estaba midiendo lo que ingería, esta vez no rebajó el jugo de piña y era más vodka que el zumo, se lo retiro justo cuando se lo llevaba de nuevo a su boca, la tenía recargada en la alberca sujetada de la cintura, desde que la salvo de ahogarse, no la dejo más sola en la piscina, por lo que la mantuvo ahí con él cerca de la orilla.
- ¡Déjame yo sé bien lo que hago! No eres mi padre para decirme que hacer o no.- respondió molesta esquivando su brazo para poder beber del alcohol, Vegeta bufó y la miró como se lo terminaba de un solo trago, fue ahí cuando supo que era suficiente y por mucho que le gustara la cercanía con ella, debía llevarla a su casa, hace rato que él había dejado de tomar para poder cuidarla limitándose sólo a fumar un par de cigarrillos de hierba, ya la había puesto en peligro por su broma que pudo salir fatal, sentía la necesidad de protegerla hasta dejarla a salvo en su hogar esa noche.
La mirada de ella estaba perdida, su timbre de voz dulce salía trabado por la interrupción del hipo que el alcohol le causaba, esos detalles no le restaban hermosura, sus ojos turquesas sí que eran hipnotizantes, estaba mojada, se había sumergido un par de veces en el agua por lo que está retiro todo rastro de maquillaje de su rostro, era muy bonita, esa chiquilla de rostro hermoso y cuerpo atractivo le estaba gustando más de lo que podía aceptar, ella desechó el vaso que tenía en su mano botándolo fuera del la pileta para después verlo fijamente a los ojos, le sonrió mostrando sus dientes blancos.
- Ya no me regañes por favor.- le pidió haciendo un puchero tal cual niña pequeña a la vez que colgaba sus delgados brazos en ese cuello musculoso del joven.- Mejor Bésame- le pidió frunciendo sus labios para recibir el beso pedido cerrando sus ojos. Para Ouji tenerla así cerca pegada a su cuerpo con sus montes rosando su tórax era demasiado tentador y él no podía desatender semejante hembra, obedeció atrayéndola más hacía él con firmeza para poder cumplir sus exigencias a las que desde hace rato accedía gustoso. Ya había perdido la cuenta de los besos que le había dado ese día, no se cansaba de probar esos labios rosas, para Bulma esa deliciosa boca de su nuevo compañero tenía el sabor a su vodka favorito, su cavidad era tibia y su lengua rasposa. Vegeta movía sus labios contra los de ella haciendo presión con sus grandes palmas en su cintura sin dejar de deleitarse de la preciosa mujer, la encontraba más que exquisita, ella había aprendido a seguirle el ritmo, incluso en sus besos el pudo darse cuenta que la muchacha tenía poca experiencia con los hombres, esa noche para Ouji quedó seguro que no sólo quería esto de ella, deseaba más.
Al despegar sus labios Bulma comenzó a salpicarlo con el agua alegando que el chico era muy aburrido, ella quiso bailar descubriendo que él no lo hacía, aunque de alguna manera lo intuyó al ser él un muchacho tan serio, sólo era un maleante conquista mujeres para un rato, eso sí, sumamente guapo y atractivo, le fascinaba, estar cerca de él como en esos momentos, era delirante, estaba anonadada e intoxicada con ese aroma tan masculino, con ese cuerpo y ese rostro con facciones duras y viriles, era prácticamente el hombre de sus sueños si no fuera tan mujeriego, ese era su único defecto.
Al término del fogoso beso, Vegeta siguió con ese posesivo agarre sobre la atractiva anatomía de la muchacha, le sonrió de manera lasciva mostrando sus caninos mientras la chica agitaba el agua salpicando su rostro, fue entonces que decidido que era momento de irse, buscó a alguno de esos inútiles cuando sólo pudo vislumbrar a Turles cerca de ahí acompañado de esa mujer pelirroja amiga de la azulita, enseguida lo llamó pidiéndole las llaves de su coche, el primo de Goku concordó en llevarse a la chica que lo acompañaba a un lugar más cómodo e íntimo, pasaría a dejar a Ouji y Briefs para poder estar a solas son Zuno, o al menos esa era su idea. El peliflama se dispuso a salirse de la alberca cuando enseguida la muchacha extraño la cercanía de su cuerpo, se sujeto de la orilla de la piscina evitando caerse cuando Vegeta le tendió la mano ayudándola a salir del agua
- Es hora de irnos Bulma, Turles y tu amiga nos llevarán a dejarte a tu casa.- comentó él a la muchacha quien tenía la vista perdida y a duras penas controlaba su equilibrio.
- Esta bien.- suspiró sintiendo el efecto del alcohol por cada recoveco de su cuerpo, sí que había bebido, Vegeta tenía razón al decir que estaba pasada de copas, no quería irse aún pues sentía tan a gusto ahí con él, pero ya tendría otra oportunidad.
- Ya vuelvo.- dijo dejando sólo al joven quien fue interceptado por Turles en medio del jardín cuando Zuno fue detrás de Bulma, se cambiarían para después irse en el auto del chico de cabello alborotado.
- Estas chicas sí que saben cómo festejar ¿No Ouji? No se tú, pero yo llevaré a Zuno al motel más próximo después de dejarlos a ustedes, ¿Tú también harás lo mismo?- preguntó sin ocultar su sonrisa perversa, Turles no había dejado de consumir la hierba verde toda la noche y poseía una mirada con las pupilas dilatadas, además de sus ojos rojos en la parte de la esclerótica, ciertamente se notaba narcotizado.
- Sólo llevaremos a Bulma, luego me dejas en mi casa, no quiero estorbar.- se limitó a decir mientras tomaba su camisa sobre una de las mesas, decidió poner su pantalón sobre el short mojado, de todos modos al llegar a su casa tomaría una ducha ya que el olor a los químicos de la alberca le era desagradable. El primo de Raditz se quitó la camisa de tirantes que traía puesta, la exprimió y calzó sus zapatos, después de unos minutos ambas mujeres regresaron de adentro de la casa, Bulma se había puesto unos shorts cortos blancos con una blusa de tirantes mientras que Zuno sólo un pareo sobre el traje de baño, en un bolso traían las otras prendas que usaron en la noche.
Las chicas venían caminando juntas, se decían cosas al oído y reían entre sí por cosas sin sentido dejando en evidencia su estado, se situaron frente a los chicos que ya las esperaban. Turles no tardó en abrazar a Zuno mientras Bulma se hizo del brazo de Vegeta escuchando como este sólo gruñó, sin embargo no dijo nada y permitió que ella siguiera invadiendo su espacio personal, al salir de la casa llegaron hasta el auto azul de Turles, obviamente el iría en el volante mientras la mejor amiga de Bulma tomo el lugar del copiloto para que la ojiturquesa fuera con su acompañante en el asiento trasero.
Vegeta abrió la puerta para que la peliazul ingresara, vio como la muchacha se quedó sentada sin moverse así la tomó de las piernas cargándola hacía un costado, la hermosa heredera sólo se dejó mover cual muñeca, Ouji sintió su ligereza como hacía unos momentos cuando la saco de la alberca. La chica soltó una risilla infantil y con ansias esperó a que él ingresará en el auto tomando posición a su lado muy cerca de ella aunque para Bulma no fue lo suficiente así que se próximo más al joven como deseaba.
- ¿Has traído alguna bebida?- le preguntó en un tono meloso y ansioso mirando a los ojos.
- Es mejor que ya no tomes más Bulma.- expresó el hombre observando a la mujer se recargó por unos momentos en el respaldo del asiento cerrando sus ojos y bostezando, luego se compuso, cruzó sus piernas y este acto no le fue indiferente al peliflama, los muslos lechosos de Briefs al igual que el resto de su cuerpo tenían una vista suave, hace rato había comprobado que era tan tersa como se veía, esa chiquilla le era demasiado atractiva, claro que le gustaría llevársela a la cama en ese mismo instante, ella tenía todo lo que le gustaba en una chica, un buen cuerpo y rostro hermoso, si tan sólo no estuviera tan ebria, estaba seguro de si esa noche se aprovechaba de su estado ella se lo reprocharía, además si iba tenerla sería en sus cinco sentidos con su consentimiento, ella debía pedírselo como las otras mujeres con las que se había acostado, ni siquiera había salido con esas tantas, todos eran encuentro casuales en los que las "señoritas" le rogaban que las poseyera, así que si la peliazul se lo pedía obviamente no se le negaría.
- ¿Ves algo que te guste?- escuchó la voz de esa engreída cuando decidió no pensar más y prestarle atención. Él le sonrió con cinismo, había visto con descaro las piernas y el escote de la femenina, claro que le gustaba lo que veía, le encantaba, estaba ansioso por descubrir lo que había en medio de sus piernas, su deseo ardiente por ella cada vez crecía más y lo consumía, ella se sabía bella, siempre hacía alarde de su hermosura, bajó sus orbes negras sin vergüenza alguna por el inicio de sus montes donde la prenda le cubría, sentía la necesidad de ver lo que había debajo de su ropaje, los encantos de esa mujer lograban nublar su vista, lo tenían completamente embelesado, tanto que sentía como su miembro se endurecía apretándose dentro de su pantalón, esa coqueta provocaba tanto en él, necesitaba quitarse las ganas de ella.
De un minuto a otro tuvo muy cerca de su rostro, se quedó quieto sintiendo como ella llevaba la palma de su mano a su rostro sintiendo la suavidad de sus finas manos sobre su piel, miró su boca así como esa sugerente carnosidad que tenían la cual los hacía tan apetecibles, los labios que venía besando desde hace un día eran una delicia, esa boba azulita estaba ebria aún pues sus enormes ojos turquesa se habían achicado dándole un aspecto de somnolencia.
- Bésame Vegeta.- pidió relamiendo su boca, el no tardó en corresponder a su tentadora demanda, se hizo de su cintura llevándola a sentarse a horcadas sobre su viril dureza despierta mientras ella acomodó una rodilla a cada lado de su cadera descansando la pelvis femenina sobre su hombría, con desespero la tomó de su cabello perdiendo sus dedos entre esas hebras turquesas aferrándola sin dejar de saborear el dulce sabor de su tibia boca. El ambiente en el coche se percibía cada vez más acalorado.
- Eres una hembra muy atrevida cuando estás ebria Bulma.- susurró él en medio del apogeo de su tórrido romance. El primo de Goku había puesto en el estéreo del coche música metalera la que le causaba más adrenalina en el eufórico momento, veía con una sonrisa retorcida como Ouji casi se tiraba a la chica más codiciada del colegio en el asiento de su coche, lo maldijo en esos momentos, el tenía que ir al volante con la precaución de conducir debidamente dada las patrullas de policías que deambulaban por la ciudad, las chicas abordo estaban bajo el influjo del alcohol, eran menores de edad y él aunque ya tenían los 18 años no sólo habían consumido bebidas embriagantes si no también narcóticos, esperaba que esa noche no pasará nada malo.
Al llegar a la brecha que llevaba a casa de la chica Briefs decidió desviarse, si él llevaba en esos momentos a Bulma a su hogar daría por terminado el momento pasional que se llevaba a cabo en el asiento de atrás, Ouji era capaz de matarlo, le gustaba mucho esa azulada ya lo había dicho antes. Suspiró, tenía que encontrar algún lugar donde estacionarse, lo que miró por el espejo lo dejó celoso y deseoso, quería tener contacto físico él también con su compañera, la mejor amiga de Bulma estaba alcoholizada, sin embargo era consciente de lo que pasaba, ignoró a la ojiturquesa y Vegeta, si de algo podía jactarse es de ser muy discreta y respetar la privacidad de su amiga, lo que la ponía nerviosa era esa mano traviesa de Turles que reposaba en su muslo, ya se había hecho la desentendida por un buen rato, se sintió algo acalorada cuando el rodeó se cuello y la estiró dejando la descansar en su pecho, siguió conduciendo mientras le mantenía abrazada, llegarían a un buen lugar y al igual que Vegeta, tendría diversión, su compañero dentro de su coche y él… él sobre el auto o quizá contra algún árbol.
Ouji deslizó una de sus manos por la espalda de Bulma que seguía besándolo con pasión, su menuda cintura era casi abarcada por sus grandes palmas, la había acariciado en todo momento sobre la ropa hasta que no pudo más, llevó sus manos por debajo de su blusa abriéndose paso bajo la tela tanteando la tersa piel de la chica que se erizaba al paseo de sus dedos, en ningún momento ella dejó de beber de su boca, por supuesto que sintió la erección del chico nuevo y juraba que si no fuera por su estado, se habría asustado y por ende alejado de él, sin embargo, había tomado la suficiente cantidad de alcohol como para desinhibir su pudor, le gustaba lo que apreciaba, era una extraña sensación de ansiedad que necesitaba saciar, el era tan guapo y esos besos, oh sus besos, ese maldito mujeriego besaba malditamente bien. Vegeta no dejó de explorar su dorso siguiendo un camino hasta sus sinuosas caderas bajando a sus sedosos muslos percibiendo el efecto que tenían sus toques en la carne candente de la peliturquesa, la música no tenía el suficiente volumen como para evitar que el escuchara con ella comenzó a gemir excitada. Despegó su boca de pronto de él sin dejar de abrazarlo suspirando agitada, recargó su frente en la del hombre mirándose fijamente a los ojos, se regalaron una sonrisa de complicidad, él sin dejar de sostener su cintura retiró un largo mechón azulado de su rostro, le gustó tenerla así sobre su miembro tan dispuesta como hace unos momentos, era una mocosa adorable, vulgar y altanera, aún así lo tenía cautivo con su belleza, en ese estado había descubierto cuan niña podía ser con esas muecas y berrinches que había hecho desde que se embriago, pero ahora probaba parte de la mujer que había en ella, en esos momentos supo que Bulma Briefs no era común.
- ¿Y dime vas a llevarme ya a mi casa?- preguntó ella en un tono divertido. Turles había dado una vuelta repentina en una curva que la tomo desprevenida, si no fuera porque el peliflama la había sujetado se hubiera golpeado con el vidrio de la ventana que permanecían arriba permitiendo que el clima del auto enfriara todo el espacio pues estaban en pleno verano y el calor era casi insoportable.
- ¿Quieres ir ya a tu casa?- preguntó desde su posición sin deshacer su posesivo agarre, la vio negar con la cabeza, no había visto su celular desde hace un buen rato pero intuyó que pasaba la una de la madrugada, seguramente esa niña al ser hija de ese severo magnate se buscaría problemas por llegar tarde a su casa.
- No quiero irme aún, creo que debemos pasar a alguna tienda y comprar más vino, sólo que hay un problema, en la casa de Lázuli, Zuno y yo dejamos las tarjetas.- dijo haciendo una mueca de preocupación, se bajó del cuerpo se él cuando enseguida este extraño el calor de la femenina, para su fortuna no fue mucha su tortura cuando la mujer elevó su trasero al agacharse dejándole ver tal panorama cubierto por esas diminutas bragas, su miembro volvió a endurecerse con esa tentadora vista, en esos momentos deseó darle una buena palmada a esos apetitosos glúteos lechosos pero sabía que de hacerlo seguramente recibiría una buena cachetada de parte de esa azulada. Se contuvo prestando atención a lo que ella hacía, estaba rebuscando algo en su bolso el cual vació en el piso del carro, removió todas sus pertenencias pero al parecer no tuvo éxito con lo que buscaba, su rostro de decepción se lo afirmó una vez que se sentó al lado de él dejándose caer pesadamente sobre el asiento.
- No están, lo más seguro es que si la olvidamos.- se lamentó ella por el descuido, generalmente no usaba efectivo y cada una de sus tarjetas no estaban.- Bueno entonces creo que te toca comprar el vino.- agregó mirando el hombre a su lado. Vegeta suspiró y luego asintió con la cabeza, esa niña no tenía remedio, era tarde y ya estaba muy ebria pero al parecer quería más, sólo por esta vez, además como pago al buen rato que le estaba haciendo pasar cumpliría sus deseos, sin embargo esta noche esa niña rica y mimada conocería algunos otros métodos de obtener lo que quería sin tener que pagar.
- Turles detente en la primera licorería que veas, vamos a necesitar provisiones.- ordenó divertido sonriendo para la mujer que lo veía con un destello de brillo especial en los ojos a la vez que mordía su grueso labio inferior, fue así como una vez más la chica bajo los influjos del alcohol que aún quedaba en su sangre caliente, seguido de ello se volvió a encaramar sobre Ouji quien gustoso y sin objetar volvió a besar su candente boca con fervor.
- Esta bien.- asintió el primo de Goku volviendo a ver a Zuno aprovechando a darle un fugaz beso en sus labios siendo correspondido por la dichosa mujer, se apartó mirando como ella ponía su cara de boba pensando en que esa nerd pronto la tendría en su cama a su merced gimiendo su nombre, no había otra cosa que no tuviera en su mente más que llevarse la castidad de esa ingenua niñita. La aferró aún más a su cuerpo volviendo su vista hacia la carretera, no pasó mucho tiempo cuando encontró una tienda de conveniencia, se detuvo aparcando el coche en el estacionamiento ocasionando que la pareja de atrás cesara de su larga sesión de besos y caricias.
- ¿Ya llegamos?- preguntó Bulma en un hilo de voz despegando su boca de la de su compañero sin soltarse de su cuello, miró como Turles abría la puerta del lado de su coche.
- Espera aquí mujer.- escuchó la voz de Vegeta llevando sus orbes turquesa hacia él que le acarició la espalda a su conquista nocturna observando como ese adorable rostro de ella hacía un leve puchero.
- ¿No tardarás?- preguntó melosa sintiendo el dedo índice de la mano de él subir y bajar por la piel de su espalda, Turles lo esperaba y el no hizo un intento por bajarla de sus piernas, al contrario, su amiga y ese inútil del primo de Raditz eran una molestia en esos momentos, sin embargo se consolaba con pensar que si no era en esta noche, ya habría otra oportunidad de probar a esa apetitosa azulita.
- No.- negó mientras colocaba los mechones turquesa que caían graciosamente en su níveo rostro detrás de su oreja, le sonrió divertido por esos ojos celestes perdidos, los síntomas de el alcohol aún se hacían presentes en la forma de actuar de ella, descubría que Bulma Briefs, físicamente era toda una mujer, sin embargo por dentro seguía siendo una chiquilla caprichosa y consentida, el vino la había hecho más desinhibida presentándole otra faceta aún más atractiva de ella, en resumen esa muchacha lo tenía cautivo.
- Espera aquí, y veas lo que veas no te muevas de tu asiento.- aseveró probando su boca una última vez, colocó su mano en la fina barbilla femenina por un segundo y luego la soltó indeciso, era algo testaruda, esperaba que siguiera su orden quedándose en el auto con su amiga. Bulma asintió bajando de sus piernas permitiendo que él se alejara. Vegeta salió del auto reuniéndose con Turles justo atrás del coche.
- ¿Y bien? Supongo que hay que gastar para complacer a las chicas.- comentó Turles sacando su billetera de la bolsa de su pantalón con la convicción de hacer lo que sea por obtener un revolcón al final de la noche con su mojigata pelirroja.- Las mujeres salen muy caras Ouji, por eso no duro más de dos semanas con una, hago lo que tengo que hacer y las dejo.- agregó revisando su cartera de cuero sin apartar la mirada de esta.- Y hablando de dinero, es por ello que voy a depositar toda mi confianza en ti el fin de semana en la carrera, debes ganar o de lo contrario iré a la bancarrota, acá entre nos, te diré que nos llevaremos mitad y mitad del dinero si ganas, solo no le digas nada a Raditz y a Nappa o querrán parte del botín.- le dijo en tono bajo esperando que ni las mismas femeninas escucharán sus planes, colocó un cigarrillo después de sacar uno de abajo de los billetes devolviendo la cartera a su bolsillo, dejó el porro en su boca y lo prendió con un encendedor que cargaba en la bolsa delantera.- ¿Qué me dices tú? Casi te tiras a Bulma en el asiento de atrás de mi coche.- indicó en un tono burlesco, echó el humo hacía un lado después de dar una calada, en su rostro se dibujó una sonrisa lujuriosa, el ambiente sexual que Ouji y Briefs crearon en su auto lo puso algo tenso.
- Cierra la boca, lo que haga o no con ella no es de tu incumbencia.- respondió el peliflama en un tono molesto mientras se recargaba en la cajuela cruzándose de brazos.- Mejor porque no sacas algo de la hierba que te dio Nappa, quiero fumar antes de hacer lo que haremos.- expuso serio mirando a su amigo.- ¿Dime aún traes el arma de tu padre?- añadió recordando esa tarde en que el primo de los Son les mostró a él y a los demás en su propia casa un arma de fuego nueve milímetros.
- No me digas que...- exclamó Turles sorprendido quitándose el cigarrillo de su boca.
- Si, si te digo ¿Quieres correr el sábado no?- espetó el peliflama sin rodeos, un asalto era una idea que entre ellos ya habían comentado, así que era una buena oportunidad, no había mucha gente en esa solitaria noche, además, nadie sospecharía de ellos, estaban con las mujeres y si algo pasaba como ser perseguidos por la policía, no sospecharían de dos parejas en plan de romance.
- Pues sí.- confesó Son pasándole el cigarrillo de hierba que le quedaba guardado a Vegeta quien sacó de su bolso un encendedor y de inmediato lo prendió dándole una fuerte calada, la sensación que le daba el cannabis era simplemente relajante.- Me interesa hacer dinero con este bebé, mis padres ya saben que me drogo y ellos son los que se encargan de hacer los pagos de la escuela entre otras cosas pero no para mis "gustos", ya no dispongo de efectivo de parte de ellos.- expresó algo abrumado por el hecho de saberse descubierto y además de que ellos amenazaron con anexarlo a rehabilitación, a su ver sus viejos no agarraban la onda de que fumar hierba estaba de moda y era un relax entre él y sus camaradas.
Turles recibió el cigarrillo que le sobró a Vegeta mirando como la expresión en el rostro de este cambiaba y sus ojos se volvían de un color de aspecto rojizo notando su evidente estado narcotizado, Ouji se sintió más cómodo y relajado, estaba muy pasado pero era una sensación reconfortante, un momento en el que no pensaba en nada, se olvidaba de sus problemas personales en su hogar con su bastardo padre en ese instante en que la droga lo gobernaba. Después de unos instantes antes de que las chicas perdieran la paciencia el joven Son sacó de su cajuela una mochila con los utensilios que usarían para efectuar el atraco, con disimulo Vegeta empuño el arma asegurándose de que estuviera cargada y de que además nadie por los alrededores los vieran, al cerciorarse de que ni una sola persona estuviera cerca caminaron unos metros hasta que se alejaron del auto y de las mujeres dentro de este disponiéndose a colocarse los pasamontañas de color negro para evitar que los reconocieran tanto los empleados de la tienda como en las cámaras de vigilancia que había dentro y fuera del negocio, la estación de policía estaba lejos por lo que sería difícil que los detuvieran, también el coche estaba lo suficiente apartado como para ser captado por tales cámaras y por ende que las placas quedaran registradas, todo lo había pensado muy bien el chico nuevo antes de ejecutar ese plan.
Llegaron hasta adentrarse en la tienda asaltando la caja registradora con lujo de violencia y un lenguaje soez, abrieron las puertas con fuerza adentrándose al lugar yendo directamente a la cajera que gritó con pánico al ver al par de enmascarados que irrumpieron, ella fijó sus ojos en el que le apuntó directamente al rostro.
- ¡Todo el dinero ahora!- gritó Vegeta tirándole un bolsón que llevaba consigo dejando la pistola a escaso medio metro de la mujer que temblaba pálida por el susto, tan solo aquel tono de voz áspero y violento logró intimidar tanto a la chica como a los demás empleados, mientras Ouji amenazó a la cajera a punta de pistola esperando a que la aterrada mujer le entregara hasta el último billete que tuviera, las personas que se encontraban haciendo sus compras al ver a los rufianes se tiraron al piso esperando a no ser baleados por el par de malandros encapuchados. Turles fue hasta la estantería de los vinos tomando unas botellas del más caro whisky que había.- ¡Date prisa mujer estúpida o voy a volarte los sesos!- bramó soberbio cargando el arma, sentía su sangre hervir dentro de su cuerpo así que volvió a poner la pistola en el rostro de la chica que se apresuro llenando la maleta.
Mientras tanto en el auto…
- Es enserio, te juro que jamás había sentido esa sensación ni siquiera con Yamcha, no me importa que a Lázuli le guste y tú eres mi mejor amiga así que te lo voy a decir.- exclamó la peliazul suspirando acomodándose en su asiento mientras la pelirroja estaba hincada en el asiento del copiloto viendo hacía atrás a la muchacha que se notaba decidida.- Vegeta me gusta y mucho, por ningún motivo voy a dejar que Gero o alguien se interponga entre nosotros, sabes que estoy acostumbrada a salirme con la mía y esta vez no va a ser la excepción.- farfulló la ojiturquesa alzando la barbilla con plena seguridad dibujando una sonrisa en la que se percibía malicia y cinismo que su confidente conocía muy bien, por supuesto Zuno no se inmutó.
- ¿Vas a acostarte con él?- preguntó esta vez Okawa mostrando confusión, Bulma era virgen y Vegeta un chico guapo, atractivo y mujeriego, por lo que se alteró, tarde o temprano él querría sexo y su mejor amiga siempre le dijo que ella sólo se entregaría al hombre que sería el padre de sus hijos y el amor de su vida.
- Claro que no, sé lo que estás pensando pero no voy a acceder a las insinuaciones lascivas de ese atrevido hombre tan fácilmente, primero veré que es lo que me ofrece y si resulta ser el indicado voy a seducirlo Zuno, voy a envolverlo de modo que no mire a otra más que a mí, haré que me desee a tal grado de que enloquezca y sólo entonces me entregaré a él, pero para que sea sólo mío, antes no obtendrá nada.- objetó la muchacha mordiendo su labio inferior a la vez que cruzaba las piernas, sabía que ese tal Ouji era un desafío, pero después de experimentar a su lado esas exquisitas sensaciones supo que ese joven había llegado para ser algo importante en su vida, o al menos su vida daría vueltas en torno a la presencia de él.
- Pues no creo que te sea difícil, ya vi como lo traes y hasta la fecha no he conocido hombre que se te resista, solo ten cuidado, porque yo creo que Vegeta es un muchacho peligroso.-dijo Zuno con un tono de preocupación.- Además, debes de estar segura de saber qué es lo que quieres, tal vez estás confundida y sólo lo estás usando para sacarte a Yamcha.- completó enarcando una ceja turbada y con un ligero matiz de inquietud por causa de la peliturquesa.
- Ay ya no me abrumes, ya veremos qué pasa, ya no me siento tan ebria, quiero embriagarme de vino y de él.- musitó Bulma animada dispuesta a salir del coche.- Iré a ver por qué tardan tanto.- bufó con molestia saliendo del auto mientras pedía a Zuno que se quedara cuidando, cerró la puerta haciendo sus pasos por el estacionamiento, iba caminando tranquila ya sin tambalearse cuando de pronto al alzar la vista vio venir hacía ella a un extraño tipo con el rostro cubierto y una maleta, detrás de este a otro con la misma facha y se aterró.
- ¡Ay no, ay no!- gritó dándose la vuelta para echarse a correr, nada ahí andaba bien, esos dos eran unos maleantes, no avanzó mucho cuando sintió como era alcanzada y jalada por unos de ellos quien la cargo alzándola de un solo tirón sobre su hombro como a un costal, todo fue tan rápido, no procesó nada cuando el tipo ya corría con ella sin ninguna dificultad, estaba por gritar pidiendo ayuda cuando el rufián le subió su mano por sus piernas sujetándola con firmeza, ¿En dónde está ese maldito Vegeta? Pensó en ese momento cuandosu pánico aumentó en el instante en que el sujeto pasó por el estacionamiento llegando hasta el coche de Turles, abrió rápidamente la puerta aventándola dentro sin ninguna delicadeza.
-¡¿Que está pasando?!- vociferó Zuno entrando en pánico desorbitada por la intromisión de esos dos.
-¡Shhh soy yo no grites!- farfulló Turles quitándose el pasamontañas dejando a la pelirroja estupefacta, ese tonto sí que la había dado el susto de su vida, por unos momentos se imaginó que se trataban de unos furtivos secuestradores al igual que su amiga.
- ¡Óyeme que te pasa idiota!- exclamó la peliazul cabreada por el momento violento, no era la primera vez que intentaban secuestrar a la heredera de la Corporación Cápsula, sin embargo esta vez no traía a sus guardaespaldas ni tampoco su gas pimienta.- Te vas a arrepentir de haberte metido conmigo infeliz.- bramó alzando su mano dispuesta a plantarle una cachetada al rostro de ese sujeto, todo había pasado tan rápido que no se dio cuenta de lo que pasaba en los asientos de adelante, pero sin duda su amiga también lidiaba con otro maleante.
- ¡Cierra la boca escandalosa!- espetó Ouji deteniendo un golpe que con certeza iba a dolerle, alcanzó a tomar la mano de esa brava azulada.
- ¡¿Vegeta?!- chilló anonadada ampliando sus ojos azules, estaba hincada cerca del hombre que aún no se metía completamente al auto, pudo ver como rápidamente tomo posición a un lado de ella azotando la puerta para luego quitarse el pasa montañas exigiéndole a Turles que arrancará el auto, el joven Son se apresuró a encender el coche echando la reversa hasta incorporarse a la carretera. Después de unos segundos tiró la mochila con el saqueo a sus pies escuchando como la ojiturquesa se carcajeaba al mismo tiempo que el conductor del coche había una maniobra peligrosa, se había contagiado de la adrenalina del momento descubriendo que esos dos eran los maleantes y no sólo eso, habían asaltado la tienda que visitaron hace instantes, jamás había experimentado algo así, lejos de tener miedo se sintió emocionada de ser parte de un atraco por primera vez, su amigo Goku tenía razón al decir que esos tipos eran de cuidado, unos ladrones en toda la extensión de la palabra, aún así, el que Ouji fuera un rufián no le restaba atractivo, si algo le dio alivio fue darse cuenta de que era él y no otra persona.
- Esto es tuyo.- dijo el muchacho entregándole la botella de licor que le había pedido botando la máscara que uso en el asalto cerca de la maleta que contenía el dinero.
- ¡Esto es muy divertido!- exclamó Bulma abalanzándose hasta él nuevamente siendo recibida por sus brazos sentándola en sus piernas teniendo a la chica bien sujeta de su nuca con una mano y la otra la dejó en uno de sus muslos, observó como ella sin ninguna pena destapó la botella llevándola a su boca bebiendo una buena parte de su contenido, sonrió perverso detallando el hermoso perfil de la muchacha, sin duda había encontrado muchas sorpresas en ese colegio de ricos y esa niña era la más grande de todas, quien creería que la chica más lista de su clase podía beber de esa manera y estaría a su merced en ese vehículo corriendo el riesgo de ser aprendida junto a ellos, por unos momentos se había arrepentido de su cometido, quizá no debió involucrarla en eso, pero lo hecho hecho estaba, no había vuelta atrás, solo se limitaría a seguir disfrutando de la hembra tanto como ella le permitiera.
- Eres una nena mala Bulma.- susurró en un tono enardecido quitándole la botella dándole un trago terminándosela para luego tomarla del rostro atrayéndola a su boca para besarla, Bulma era como una muñeca de porcelana a su subvención a la cual no se cansaba de comerle esos carnosos labios rosas y de acariciarle ese cuerpo hermoso que ella poseía, los pequeños sensuales gemidos le endulzaron el oído cayendo totalmente fascinado por ella en esa obscura noche.
Briefs le regalaba con gusto sus besos, con pasión, con vigor, era una necesidad angustiosa para la muchacha consumir la exquisita boca a su compañero disfrutando del caluroso momento mientras su amiga en el asiento de adelante estaba callada, aún aterrada experimentado delirios de persecución presa del pánico que esos dos habían desatado, darse cuenta de que eran sus compañeros no le dio sosiego, miró por el espejo hacia atrás observando como Bulma estaba tan despreocupada con el chico nuevo que parecía una fiera queriendo devorar un trozo de carne.
- Ven aquí.- escuchó a Turles llamarla mientras palpaba la suave piel de su pierna, ella se ruborizó, sin embargo no puso objeción y se acercó a su hombro recargando su cabeza en este, el joven la abrazó con su mano derecha controlando el volante con la izquierda. Estaba más que enamorada de ese hombre y al igual que Bulma no le importaba que él no fuera el alumno ejemplar, además de hacer cosas indebidas, los muchachos de ahora no eran como los de antes, Son era guapo y con un cuerpo muy bien esculpido, tenía una mirada que la hipnotizaba, esa sonrisa curveada la derretía y ese destello de maldad en sus ojos le atraía de sobre manera.
Con suma decisión, Vegeta en un ágil movimiento le desabotonó el short inmiscuyendo su mano por debajo de la prenda sobre la ropa interior de ella percibiendo su acalorado monte, la acarició lentamente, el gemido que esbozó la muchacha fue glorioso, ella seguía bajo el hechizo atrayéndolo más hacía sí del cuello hasta que su espalda hizo contacto con el asiento, el hombre no pudo evitar reprimir un gruñido gutural al sentir aquella tibia entrepierna de la femenina cuando se posicionó sobre ella, a pasar de estar con su pantalón restregó su miembro viril endurecido contra ella moviéndose simulando una embestida, la ojiturquesa arqueó la espalda, sentía la necesidad de sentirlo dentro, era raro pero era exquisito como su intimidad vibraba por ser poseída.
No pasaron más de cinco minutos cuando el sonido de las sirenas de una patrulla se escuchó muy cerca alertando a Turles y compañía, era la policía y seguramente estaría tras ellos, buscaban a los responsables del asalto a la tienda.
- ¡Mierda, es la maldita policía!- farfulló Son pisando el acelerador pues al posar su vista en el espejo pudo ver que en efecto era una camioneta de la ley tras su coche, no tenían los informes de las placas, pero pocas personas circulaban a esas horas de la noche por lo que se convirtieron en principales sospechosos, viajaban a exceso de velocidad con los vidrios arriba polarizados. Vegeta había reaccionado despegando su boca de la de Bulma, se levantó y miró hacia atrás, los seguían de cerca, más adelante había un callejón obscuro.
- ¿Qué pasa? ¿Crees que sepan que fueron ustedes los del asalto?- preguntó Bulma quien también se levantó y arreglaba su ropa.
- Da la vuelta en la esquina, hay que esconder el dinero y tirar esas botellas, después trataremos de perderlos.- le ordenó con voz exigente Ouji a Turles quien de inmediato obedeció, las chicas se veían entre sí mientras las sirenas se escuchaban más cerca, cuando entraron al callejón Vegeta corrió hacia un depósito de basura en donde colocó el maletín esperando encontrarlo después, mientras que las botellas fueron a dar a la basura, Bulma le ayudó a arrojarlas.
- Arregla tu ropa.- indicó Ouji refiriéndose al short un desabotonado y la blusa alzada que dejaba ver su abdomen plano de la muchacha. Bulma se apresuró a hacerlo mientras por delante, justo en la salida del obscuro callejón, otra camioneta de policía les impidió la salida, el camino se bloqueó por ambos lados para ellos.
- ¡Malditos!- expuso el amigo de Vegeta quien veía como se abrían las puertas de la patrulla delante de ellos, al menos les había dado tiempo de deshacerse del botín y botellas, intuyó que aún así irían a parar a la cárcel, estaban drogados y además las dos chicas eran menores de edad como también Ouji, toda la responsabilidad caía sobre él, estaban metidos en un problema y lo menos que quería en esos momentos era tener deudas con la ley, además de reproches de sus padres.
- Esto no está bien.- musitó Bulma con un tono de preocupación observando al peliflama quien no se inmutaba al igual que Turles que permanecía sentado en su asiento, había detenido el coche y ahora un par de policías de aspecto gordo había descendido de su vehículo aproximándose al de ellos con una cara de pocos amigos.
- Buenas noches jóvenes.- se escuchó la voz de uno de los oficiales mientras que su compañero los iluminó con una lámpara de luz incandescente, al sentir la luminosidad sobre sus ojos la ojiturquesa los cerró fuertemente.
- ¿Que tenemos aquí, menores de edad?- preguntó el comandante quien era el sujeto robusto. Al ver a las chicas supuso que habían bebido.
- Bajen los cuatro del vehículo.- ordenó abriendo la puerta del lado de Bulma para que ella bajará, los demás imitaron a la peliazul mientras iban a la parte trasera del coche de Turles.- ¿Tienes licencia para conducir chico?- preguntó el segundo hombre al de cabello alborotado, este asintió y enseñó toda su papelería en orden una vez que la sacó de la guantera, Vegeta aguardaba con las chicas mientras Son demostraba que no había ninguna irregularidad.
- ¡Tú, ven aquí voy a revisarte!- indicó el comandante a Vegeta viendo de mal modo al joven, día a día en su trabajo se topaba a tipos con la facha de ese muchachito, no cabía duda de que era un mal viviente, tenía toda la facha de maleante, le molestó de alguna manera esa pose arrogante que el sujeto mantenía.
- Pero Vegeta…- musitó la ojiturquesa intentando detenerlo, no le gustó la forma en que ese policía vio a su compañero.
- No pasa nada Bulma, tranquila.- le habló Ouji en un tono tranquilo observando a la muchacha inquieta, la otra no estaba mejor que la azulita pues parecía trabada, todos salieron del auto, Zuno solo estoica de pie.
- Coloca tus manos en la cabeza.- indicó el hombre quien se dispuso a registrar entre las ropas del joven nuevo colegio y este de inmediato obedeció, bufó cuando el tipo fue brusco e incluso cuando quiso voltear a verlo le dio un golpe en las costillas.
- No mires, no desafíes a la ley muchacho.- increpó tomando su macana dándole un golpe en las piernas haciendo que Vegeta se quejara y doblará sus rodillas.
- Maldito gusano.- farfulló el peliflama forcejeando con el tipo, no iba a permitir que lo siguiera golpeando, sabía que esos imbéciles siempre abusaban de los puestos que tenían, eran prepotentes y se valían de su autoridad para someter e intimidar a las personas.
- Cierra la boca delincuente y mejor confiesa ¿Fueron tú y tu amigo quienes asaltaron la tienda?- inquirió sacando del bolsillo del chico su cartera, el apellido de ese joven se le hizo conocido, no traía ninguna identificación por lo que intuyó que era menor de edad.
- ¡Suéltame estúpido!- esta vez fue a Turles a quien llevaron hasta donde tenían a Vegeta, este tampoco recibió un trato especial de los oficiales.
- Comandante, este chico dice que ellos no fueron pero yo creo que están mintiendo, el reporte que nos pasaron dice que eran más o menos de esta estatura y complexión.- expresó el segundo oficial quien llevaba esposado a Son.
- Déjalos ir, eres un cerdo.- replicó la ojiturquesa acercándose a ellos, le había molestado la forma en que los estaban tratando, los golpeaban sin motivo alguno, como siempre eran unos abusadores corruptos.
- No vengas Bulma.- musitó Vegeta mientras recibía otro golpe en sus costillas sometido contra la camioneta de los oficiales.
- ¿Esa chica es tu novia?- preguntó el comandante a Ouji quien escupió sangre después del certero golpe del hombre con esa arma de fierro, se quedó sin moverse un momento y cuando cogió aire para responderle, el sujeto con placa volvió a propinarle un golpe esta vez en el abdomen.
- Deberías de enseñarle a esa muñeca cuando debe quedarse callada.- bramó en un tono despectivo y burlesco, su compañero lo imitó mientras ambos seguían golpeando a ambos sin cesar, Zuno no dejaba de llorar mientras sujetaba a Briefs quien estaba rabiosa por la escena cruel que veía, no le gustó verlo sometido y golpeado.
- Escúchame, todos son menores de edad y están alcoholizados por lo que los llevaremos hasta la comandancia, aunque nadie me quita de la cabeza que ustedes fueron los del asalto.- aseveró el segundo oficial al mando tomando del cuello a Turles después de haberlo golpeado en la boca del estómago sofocándolo.
- ¡Se van a arrepentir de esto, no saben quién soy yo!- amenazó la peliazul al ver como los subían a la patrulla después de propinarles esa sesión de golpes, en ningún momento alguno de los dos confesó haber participado en el asalto, Vegeta estaba encolerizado, se había grabado muy bien el rostro de esos malnacidos, un día se los encontraría de civiles y le iban a pagar esa paliza que le dieron, al menos Bulma no había salido lastimada, aunque también con los refuerzos que llegaron, como si fueran necesarios, todos fueron subidos a bordo de la camioneta con rumbo a la comisaría con los dos chicos golpeados, Bulma indignada por el abuso y Zuno muerta de la angustia sintiéndose impotente por no poder detener la agresión hacía Turles y Vegeta. No había sido necesario esposar a las chicas quienes por su propia voluntad subieron a la patrulla por no dejar solos al par de muchachos en manos de la autoridad.
RinPink Susaiyajin: Sé que tardamos meses en actualizar, pero debo admitir y pedir disculpas pues fue mi culpa dilatar tanto el capítulo, he estado enferma y no he tenido ánimos de escribir, pero bueno ya está aquí y solo espero que lo disfruten :3
No se olviden de dejarnos sus comentarios o dudas en un REVIEW que siempre apreciamos, las quiero :*
Viara04: ¡Hola! Primero que nada, una enorme disculpa por la tardanza, pasaron tantas cosas, entre falta de tiempo, bloqueos, flojera xd, incluso enfermedades afortunadamente estamos bien xd, aún vivas. En fin quiero darles las gracias por sus lindos rws en el capítulo anterior, de verdad nos motivan mucho, sobre ello también quiero mencionar que tenemos entre las dos, como desde las ocho y media de la noche hasta ahorita que ya pasan de la 1:00 am editando, estamos cansadas, con sueño, pero ya queríamos actualizar, es por ello que las invito a dejar sus más sinceros rws incluso a mi me ha dado flojera dejar algunos aunque me pesa en mi conciencia ya que es la única forma de reconocer hacer saber a la autora mi gusto por su trabajo y además animar la a continuar, yo le hago la misma invitación, de verdad que cuesta mucho escribir un solo capítulo de un fanfic, también es por ello que estoy en total desacuerdo con los plagios, seguramente se enteraron que plagiaron a RinPink Susaiyajin, repruebo totalmente esos actos en donde se adjudican el trabajo y esfuerzo ajeno, espero que no dejen de apoyar a la autora Rin para que ese chica borre su fic de wattpad y el de las otras chicas, el nombre de la aludida está en la publicación de la página de facebook para que si son tan amables vayan a pedirle que los elimine..
Sobre el capítulo, les digo que disfrute mucho escribir mis escenas ya que comienza el romance de Vegeta y Bulma, lo que se da en ellos es pasión pura y créanme, lo mejor está por venir. En fin mil gracias x sus rws nos estamos leyendo, besos chain.
:D
