CAPÍTULO 15: Mentiras que todas las novelas erótico-románticas nos han contado (y que Shina se ha creído)

15:00, Sábado 12 de Marzo. En el mullido asiento del avión que nos está llevando a las islas Fiji. Ah , que no. Que nos han engañado. Y me sigo haciendo preguntas existenciales en un puto autobús incómodo y atiborrado de gente que emana un nada agradable olor corporal. Yay!

Querido conjunto de páginas que constatan mi descenso al bucle de la perturbación mental:

Los 600 kilómetros que separan Kanagawa del bucólico retiro de Naruda se hacen a través de una carretera angosta, rodeada de bosques desérticos y melancólicos, que dan que pensar. Y así estoy, recostada en la ventana, preguntándome cómo voy a sobrevivir a un fin de semana entero encerrada entre conceptos que me aborrecen y aterrorizan a partes iguales. Deporte, amigas, obligación a socializar. Retiro alejado de la civilización. Ovejas. Y, sobretodo, horas y horas para pensar en lo que la pasado, en lo que ha dejado de pasar y en cómo a confrontar todas las consecuencias de mis decisiones sin tener Valiums y Prozac a mano. Una vez más, gracias destino por premiarme con este tipo de casualidades maravillosas.

Puede que ahora que todos duermes y que aún tenemos horas y horas de trayecto por delante sea el momento perfecto para seguir adelante con lo que ya te ha avanzando. Dejar atrás los remordimientos, culpas y vergüenzas e ir a todas a por el desenlace. Uf. Venga, va, Shin. Al final del día esto sólo va a quedar entre estas páginas ya roídas de un diario y yo - Sorry, no es que te menosprecie. Pero últimamente te he acarreado para arriba y para abajo para ver cuándo me animaba y no estás en tu mejor momento, todo hay que decirlo-.

Pues eso. Cómo empiezo a contártelo? Sin rodeos, tal vez:

- Hola, me llamo Shina

- Hola Shinaaaa - me dirías tú, diario, si puedieras materializate en un grupo de apoyo compuesto por personas anónimas que han vivido situaciones similares.

- Me llamo Shina y… Ya no soy virgen

- Muy bien Shina!

Pues eso. No sé. Se me plantean muchas dudas vitales al respecto. Sigo siendo la misma? Ahora ya si que soy una mujer? Aún no he sido capaz de poner una lavadora sin encoger las prendas de algodón y muchos días dejo a mi gato sin comer. Soy más adulta ahora? Tengo 16 años - casi 17. Soy demasiado joven? Era ya demasiado tarde? He esperado lo que tenía que esperar? He esperado al momento correcto, a la persona correcta?

JA. Para esa última pregunta creo que tengo una respuesta muy rápida.

Vamos con más cuestiones. Fue como en las películas? Fue un momento mágico y determinante que condicionará la percepción de mis relaciones futuras y se enquistará en mis recuerdos como el antes y el después de mi historial amoroso?

JA! JA! Espera que vuelvo a reírme, con un poco más de rintintín irónico, a ver si es posible: JAAA!

La verdad que yo había leído mucha novela romántica. Ya me imagino que los autores siempre echan ahí un poquito más de imaginación y una pizca de emoción a las cosas. Pero me espera un respeto. Una cierta compasión. Holi, escritoras de novela romántica / erótica. Veréis, no sé si lo sabéis, pero con el pésimo programa de educación sexual que se imparte en nuestro instituto - Plátanos. No digo más. Plátanos!- yo confiaba en vosotras. Pensaba que teníais la experiencia, y nos la transmitíais. Adornada con adjetivos pomposos y triángulos amorosos imposibles, sí, pero esperaba que hubiese algo de verídico en todo esto. Y ahora sólo os puedo mirar de soslayo, con rencor, y recriminaros que ME HABÉIS ENGAÑADO hasta un punto que sería posible denunciaros por la vía judicial.

#1. Mentiras que todas las novelas erótico-románticas nos han contado (y que Shina se ha creído): No hay nada más irresistible que la adorable patosidad de una chica sencilla

Las protagonistas de este tipo de novelas son chicas sencillas, que se van a trabajar con sus moños deshechos y sus tejanos, y sus camisetas blancas y en principio son descritas como chicas sin más, que no destacarían entre la muchedumbre que se sube a un autobús. O eso parece. Porque al cruzar la primera mirada con el chico seductor se transforman en una bomba explosiva que derrocha sensualidad y que podría enamorar a todos los hombres de su entorno con un solo aletear de pestañas o una sutil mordida de labio.

-Pero se puede saber qué te has puesto? - Eran muchas palabras como para venir de la locuaz personalidad de Rukawa, así que supongo que mi modelito es algo que realmente le debió impactar. Tal y como habíamos acordado, habíamos quedado para que me ayudase a entrenar. Toda mi ropa deportiva era la que me ponía para ir a la clases de aeróbic de los martes, y yo la verdad que tampoco la veía tan fuera de lugar, pero supongo que mis calentadores rosas y la cinta de felpa turquesa le parecieron una aberración al gusto estético.

Normalmente me siento bastante segura con mis decisiones estilísticas y cada vez que sospecho que a alguien no le gusta cómo visto sólo puede pensar en que soy una incomprendida que debería estar paseando por las calles de París durante la Fashion Week en vez de recorriendo los pasillos de un instituto público. Pero aquella mirada de Rukawa me hizo encogerme bajo el tacto suave de mis mallas elásticas - y metálizadas-. No estaba preparada. Iba a exponerme a hacer lo que peor se me daba delante del chico que ¿me gustaba? Aún no lo acababa de tener claro, pero la poca entereza que tenía cuando hablaba con él se iba a acabar dispersando entre burpees y sentadillas.

Bueno, yo que sé. Vamos a entrenar, no? Qué más te da lo que lleve puesto?

Rukawa se encogió de hombros y se encaminó hacia al rellano. Salimos fuera del portal y empezó a correr, a un ritmo bastante pausado. Intenté seguirle el ritmo.

- Vamos a dos vueltas.

- Ahá - Esta contestación escasa no es porque se me hubiese pegado sus habilidades para el diálogo. Es que no llevábamos ni tres metro y ya me faltaba la respiración.- A la manzana?

- A la urbanización.

#2. Mentiras que todas las novelas erótico-románticas nos han contado (y que Shina se ha creído): Nada como arriesgar un poco tu vida para acelerar el curso de una relación romántica

A pesar de la atracción irresistible entre la chica sencilla y el seductor, aún nadie se ha atrevido dar el paso decisivo para llevar la relación un paso más allá. Hasta que un accidente pone en jaque sus vidas y deciden que deben dejar que el amor irrumpa en sus vidas sin poner barreras ni pensar en las heridas del pasado

- Rukaw…!

Aquel grito desesperado no pudo escapar de mi garganta. Sólo le veía alejarse calle abajo, mientras yo agonizada entre suspiros. Perfecto. Iba a morir. De una forma degradante. Ni siquiera me harían un funeral, a mi familia le daría demasiada vergüenza responder a la pregunta de qué le había pasado, porqué había muerto tan joven, tan guapa, tan lista. Tirada en la calle, entre calentadores y sin siquiera poderse sacar la cinta de felpa turquesa.

- Ruk…! Ah-ah-ah

Presa de un ataque de asma.

Vi a Rukawa volver hacia mi corriendo. Oh, gracias. Mil gracias, chico, por haberte dado cuenta que te había perdido el rastro después sólo de unos 2 kilómetros.

-Qué te pasa? Estas bien?

Intenté decirle entre jadeos que tenía asma y que iba a morir allí, con sus abrazos y caricias como último consuelo, mientras él me miraba pensando, seguramente, que me había puesto a montar el numerito porque ya no podía más y quería volver a casa. Justo en ese instante recordé que tenía un ventolín en el bolsillo de la chaqueta, porque nunca se sabe, y lo saqué del bolsillo y me aferré a él para inspirar las bocanadas de aire que tanto necesitaba.

Tardé aún unos segundos en recobrar el aliento.

- Lo… Lo siento. Me ha dado un ataque de asma.

- Ah! Vale. Puedes seguir corriendo

- Um… mejor que no?

- Vale

Volvimos caminando hacia casa, Rukawa envuelto en su taciturnidad habitual, y mientras yo me esforzaba por recordar como se respiraba con normalidad y sin tener que pensar en ello.

#3. Mentiras que todas las novelas erótico-románticas nos han contado (y que Shina se ha creído): El seductor es una figura protectora por naturaleza, y siempre mirará por el bienestar de la chica sencilla

Si bien a veces eso le convierte en un personaje un poco pesado y psicopático, no deja de tener cierto encanto el hecho que el seductor siempre mire por el bienestar de la chica sencilla. Al final del día ella es lo que más le preocupa del mundo, él estará bien si ella está bien.

- Bueno ahora hacemos lo de las abdominales y por hoy ya estaremos. Es poquito pero bueno, estamos empezando.

Me giré hacia Rukawa con una expresión de absoluta devastación. Yo ya había entrado en casa dispuesta a tumbarse sobre el sofá y esperando olvidar de nuevo que era un ser asmático que no podía estar expuesto a las emociones fuertes. Y va el tío y me dice que sólo estábamos empezando. A mi, que aún me temblaban las piernas de haber recorrido casi un kilómetro sin descansar.

- No sé yo si es buena idea…

- La prueba es el miércoles. Tienes que hacer 30 abdominales en un minuto, tenemos que empezar a practicar ya o no aprobarás.

Qué majete. Si es verdad, en el fondo me estaba ayudando. Va, no podía ser tan auto complaciente. Había que poner un poco de esfuerzo en esta vida.

- Bueno, va, vale… Em… A ver.

Me tumbé en el suelo, sintiéndome totalmente expuesta y vulnerable.

- Te cojo de los pies para que no te muevas cuando te levantes.

Asentí y Rukawa aferró sus manos a mis bambas e inspiré hondo.

- Vale pues cuando te diga ya empiezas. Ya sabes, un minuto, tienes que hacer 30. - Se esperó a que incorporase mis manos debajo de la cabeza - Ya!

Empecé a levantar la parte superior de mi cuerpo. Intentaba concentrarme: Codo derecho hacia pierna izquierda, área abdominal tensa, bajar a abajo, tocar el suelo frío con mi espalda descubierta y volver a subir. Codo izquierdo hacia pierna derecha, cara de Rukawa que me mira fijamente y mi zona abdominal que flaquea justo a tiempo para que no me pueda perder en su mirada ausente. Bajo y vuelvo a subir entre jadeos. Siento que no puedo más, pero no puedo para ahora y que piense que tengo la forma física de una octogenaria. Codo derecho hacia rodilla derecha, porque estoy desconcentrada y me equivoco, y veo los ojos de Rukawa asomando entre su flequillo mojado por el sudor. Bajo y noto el suelo frío, y como las manos de Rukawa hacen más fuerza para hacer más fuerza y sostener mis pies mientras vuelvo a subir. Ahora toca codo izquierdo con rodilla derecha, y esta vez casi que llego a tocarla porque ya no puedo más, pero veo que Rukawa se adelanta un poco y la intriga de ese cambio me mantiene aún arriba. Toco la rodilla. Toco una mano de Rukawa, que de pronto esta en mi cadera y no sé como ha llegado allí. Nos miramos. Me estremezco. Se inclina. Me incorporo.

#4. Mentiras que todas las novelas erótico-románticas nos han contado (y que Shina se ha creído): El primer beso es especial, único e irrepetible.

Después de haber pasado por muchas situaciones que han consolidado y reforzado la relación, finalmente llega ese momento ideal para darse el primer beso. En un entorno romántico, onírico e inspirador, un ambiente tan lleno de magia como sus sentimientos.

Rukawa y yo nos estamos besando. En mi comedor. Yo llevo puestas unas mallas metalizadas, y tengo el pelo pegado a mi frente gracias a un reguero de sudor que se desliza por toda mi espalda, y toda mi cara es un destello rojo, del esfuerzo. Aún tengo la respiración entrecortada y estoy en una posición incómoda, pero todo me da igual. No se que ha pasado, porque estamos aquí, porque está él aquí. Besándome. Otra vez, pero esta vez más de verdad. Nuestros labios entreabiertos absorben nuestros alientos con una ansiedad desmedida. Y aún noto ese sabor mentolado, pero esta vez junto a una lengua tímida que se asoma entre los recovecos de mi boca. No me da tiempo a pensar.

#5. Mentiras que todas las novelas erótico-románticas nos han contado (y que Shina se ha creído): La intuición amatoria es una habilidad innata

A pesar de que la chica sencilla es virgen, el primer contacto con intenciones sexuales es algo que llevaba innato dentro. Es capaz de saber donde están todas las zonas erógenas de su amante con sólo pasar las yemas de los dedos por encima

Es un momento demasiado importante en mi vida como para que lo recuerdo así, pero me parece algo ya casi borroso. No sabría decirte qué fue primero. Si Rukawa quitándome la camiseta o yo acariciándole por debajo de la suya, si sus manos deslizándose por dentro de mis horribles mayas o yo tanteando por encima de sus pantalones de tergal. Recuerdo que de pronto tuve entre mis manos algo duro que sólo había visto en los libros de textos y, también debo decir, que en una peli porno que Sayaka consiguió alquilar en un videoclub. La preocupación se empezó a asomar entre mis sentidos embriagados. ¿Qué estaba pasando? ¿Estábamos precipitando demasiado las cosas? Porque de pronto mi primer beso se estaba convirtiendo en la primera vez que alguien me quitaba las braguitas y mordía mis pezones? Tenía que pasar así? No lo sé. Yo en ese momento quería que pasara así. En ningún momento se me pasó por la cabeza parar, pero era todo demasiado raro como para poder asimilarlo en ese mismo momento. ¿Hasta dónde íbamos a llegar? Y lo más importante de todo: Qué se suponía que tenía que hacer? Tenía una pol** (tachón. Me siento algo sucia al escribir así) Tenía un miembro viril entre mis manos. Qué tenía que hacer? Y si le dolía? O si no le gustaba? Empecé a descender y ascender mi mano por ella. Rukawa jadeó. Nunca le había visto esa cara. Ni siquiera cuando jugaba a basquet. Esa sensación de poder obnubiló aún más mis sentidos, y la sensación que tengo es que a partir de ese momento todo se empezó a acelerar. De pronto Rukawa ya no tenía calzoncillos, mi sujetador deportivo colgaba de una silla y unos dedos se aventuraban a explorar la zona en la que yo hasta ni siquiera me había atrevido a ponerme un tampax. De pronto yo susurré que tenía un preservativo en el cajón de mi mesita y de pronto yo estaba tumbada en mi cama, atrayéndolo hacia a mí porque no soportaba estar despegada de sus labios. De pronto noté todo el peso de su cuerpo encima del mío y su poll** (tachado. Joder! Es que no encuentro un término medio entre lo burdo y lo cursi) y su "dureza" rozándose contra mí. De pronto el envoltorio del preservativo estaba en el suelo, y yo debajo de Rukawa, y empezamos lo que posiblemente sería una de las conversaciones más largas que hemos tenido.

#6. Mentiras que todas las novelas erótico-románticas nos han contado (y que Shina se ha creído): Una simple caricia es suficiente para llevar a cualquiera al borde del orgasmo, y luego todo fluye a la perfección

Altamente ligado con la intuición amatoria, una de las reglas básicas de toda novela erótico-románticas es que el roce de una pluma llevaría a cualquier chica sencilla a los confines y límites del placer más salvaje.

- Uy, espera

- Vale

- Te duele?

- No… aún no ha…

- Ah, vale

- Espera, ya te ayudo, yo…

- Sí, sí, vale

- Porqué aquí…

- Vale

- No, no, aquí

- Ah

- Vale, creo que ya…

- Sí, sí, es

- Es que no se sí… AAHH

Mi quejido dejó de inmediato un rastro de preocupación en la expresión de Rukawa.

- Estás bien? Paro?

- No, no, estoy bien. Sigue.

Siguió entrando dentro de mi, con mucha cautela. Tampoco se describir muy bien qué notaba, Algo de dolor, algo nuevo que no sabría si describir cómo placer. Algo rompiéndose dentro de mí, a su paso áspero y lento. Nos mirábamos el uno al otro mientras salía, mientras volvía a entrar.

#6. Mentiras que todas las novelas erótico-románticas nos han contado (y que Shina se ha creído): La primera vez puede resultar un poco incómoda al principio, pero a medida que avanza la sesión amatoria la chica sencilla entra en un bucle de placer intenso, y los dos consideran esa experiencia la mejor de sus vidas.

- Shina!

- Qué?

- Hay…

Miré hacia donde apuntaba la mirada de Rukawa. Al principio no entendía que pasaba, pero luego vi como una riachuelo rojo surcaba mis sábanas de Hello Kitty.

Rukawa salió de dentro de mi y los dos nos quedamos mirando el charco que había sobre la cama, y el sendero de sangre que se deslizaba por mis piernas, empapando unos calcetines que no me había quitado aún.

- Estás bien?

- Sí, no… no pasa nada

- Me sabe mal si te he hecho daño o…

- No, no. Tranquilo.

- Vamos al médico?

- No creo que… no creo que sea necesario

El sofoco, la ansiedad y el arrojo que nos habían llevado hasta mi cama se habían esfumado de pronto, y sólo quedaba la visión ridícula de nuestros cuerpos adolescentes desnudos, mirando como el último vestigio de mi juventud inmaculada se absorbía entre las fibras rosas de mi sábana infantil.

- Creo que iré a ducharme - Es la única forma en la que me ocurrió romper el témpano de hielo que se había erguido entre nosotros, y que me ahogaba en la más absoluta de las vergüenzas

- Vale. Sí, yo también. Voy a mi casa que así ya…

- Vale.

Me puse la camiseta del pijama, que tenía por ahí tirada, y cuando llegué al comedor ya estaba casi vestido. Le acompañé a la puerta, agradeciendo por primera vez que fuese un chico de pocas palabras.

- Nos vemos - me dijo cuando salía por le quicio de la puerta.

- Sí, vale. Que vaya bien!

Cerré la puerta de golpe, rezando para que no hubiese mirado cuando empezaron a brotar las primeras lágrimas de un llanto que intenté contener durante el resto de la tarde.

#6. Mentiras que todas las novelas erótico-románticas nos han contado (y que Shina se ha creído): Cuando todo sigue como antes, pero mejor

La primera experiencia sexual de nuestros protagonistas marca un antes y un después en su relación, pero todo sigue siendo como antes. No, de hecho, es mucho mejor y cualquier diferencia que hubiese habido hasta ahora se ha reconciliado gracias a su encuentro entre las sábanas.

No nos volvimos a ver hasta dos días después, cuándo coincidimos por desgracia en el ascensor. Iba tarde, y al ver que estaba en mi planta corrí para cogerlo, justo antes de que se cerrasen las puertas automáticas. No había visto que él ya estaba ahí, apoyado sobre el espejo.

Verme entrar cambió su gesto por completo, y su expresión habitual de desdén y desidia se convirtió de pronto en una cara de tensa solemnidad.

- Cómo estás? - Me preguntó cuando ya íbamos por la tercera planta

- Bien, muy bien. Tú?

- Bien.

Ping! Segunda planta

- Aún… ya sabes, aún tienes sangre?

- No.

- Ah, vale. Qué bien.

- Sí.

Ping! Primera planta. Ojalá se hubiese abierto la puerta y hubiese podido salir corriendo. Ojalá se abriese un hueco y me pudiese tirar al hueco del ascensor para vivir felizmente aislada del resto de la humanidad y de todos los hombres que hacen putas preguntas estúpidas de mierda después de haberles entregado tu virginidad.

- Adiooooos - tengo prisa- nos vemos- en el instii!

Huí en cuanto las puertas se abrieron en la planta baja.

Y así fue. Y así es. Y así es como me había planteado vivir a partir de ahora, rehuyéndole cada vez que tuviese la oportunidad para no tener que volver a cruzarme nunca una palabra con él, y así no perderme en espirales de debates de hasta qué punto fue absolutamente vergonzoso todo lo que pasó.

Así que gracias una vez más, universo. Gracias por sentarme a su lado en un bus que recorrerá media Japón por carreteras secundarias. Gracias, en serio. Te lo has currado, campeón.

Se despide de ti, preguntándose si habrá alguna opción a cambiar de sitio antes de que se despierte, y planteándose el suicidio una vez más tu fiel, loca y desvirgada dueña,

Shina.

N/a:

Holaa de nuevo….! Bueno, una vez más aquí, incumpliendo mis promesas y actualizando más tarde de lo que dije - pero bueno, aún así, creo que me he mejorado mi media…!

Realmente hacía mucho que quería subirlo, pero como veréis ha sido un capítulo más complejo de lo habitual. La idea inicial era mantener el tono de humor que tiene todo el fic, pero no sé qué vais a sentir cuándo lo leáis, ahora por ahora me parece que ha quedado un poco desolador… Pero bueno, así es como ha salido y era un punto de inflexión necesario, los capítulos que están por venir mantendrán el tono habitual, siento si con este tenéis la sensación que ha sido un poco drama. Pero, bueno, creo que era necesario retratar las cosas con un poco de realismo ara seguir la línea del fic así que espero que lo hayáis disfrutado de todas formas. Tanto si es así como si me queréis despellejar a tope, agradeceré todos vuestros reviews, son lo que me inspiran a seguir, OS AMO, y sin vosotras Shina no habría llegado hasta aquí.

Mil gracias por todo!