Mamá gallina

Iida Tenya se enorgullecía de pertenecer a una familia reconocida por ser pioneros en el campo de la justicia, sus padres presentaron sus servicios en el ejército liderando diversas operaciones en el extranjero y su hermano, un policía con una medalla de honor por salvar a varias personas de un robo callejero, evento que desafortunadamente culminó en que uno de los ladrones lo apuñaló en la cadera dejando sus piernas paralizadas.

Iida admiraba a su hermano más que a nadie, era su modelo a seguir, su primer maestro, no pudo hacer más que seguir sus pasos, ser un buen hijo, respetuoso, correcto, buen estudiante y buen atleta, quería ser como él, incluso se vinculó a la misma universidad; la UA, famosa por sus programas de investigación criminal y entrenamiento militar, allí se aseguró de ocupar los primeros lugares y cuando se convirtió en el presidente de la clase en los últimos años, sabía que estaba más cerca de su objetivo, trabajar en el mismo centro policial en el que desempeñó labores su hermano antes del incidente.

Su única preocupación era ver el deterioro físico y mental en el que había recaído su hermano por la depresión a causa de la parálisis, ya no salía de la casa y tenían que regresar continuamente al hospital para complementar sus cuidados, frente a él siempre se mostraba sereno y seguro pero Iida sospechaba que era una máscara que fabricó para su familia porque en varias ocasiones logró ver su verdadero rostro al pensar que estaba solo en la habitación.

Iida trató de animarlo en una conversación contándole de sus sueños para el futuro y cómo iba a seguir sus pasos en la policía y sus expectativas de la vida; la conversación se tornó extraña cuando Tensei mencionó el tema de la familia y de seguir la descendencia de los Iida. Él entendió el mensaje, o al menos eso pensó, después de lograr convertirse en un policía respetable tomaría un o una omega como pareja y tendría muchos hijos.

Los planes de Iida se torcieron un poco cuando cierto alfa ingresó a la UA, no era mucho mayor o más grande que él, solo lo superaba por unos centímetros pero tenía mucho más dominio sobre los otros, era lo que podría llamar alfa entre alfas, pero él no se quedaría atrás, tenía la determinación y el entrenamiento para enfrentarse a este pequeño prodigio.

Tanto en los exámenes como en las pruebas físicas sobresalía en el grupo, y de un momento a otro, en su clase de alfas, Midoriya Izuku demostró una increíble habilidad desplazándolo de su primer lugar, fue una sorpresa global cuando el omega Katsuki Bakugo logró entrar al top de los primeros puestos, era algo que un omega jamás había logrado pero ahora se encontraba de cuarto en la academia y los mejores asesores para las prácticas siempre iban por los tres primeros puestos.

Iida estaba devastado, enojado, deprimido, sentía que estaba faltando a su promesa y se sobre esforzó entrenando solo en el gimnasio después de las clases hasta casi desfallecer; continuó con la rutina un mes entero hasta que realmente se desmayó en el gimnasio, minutos después al despertar, se alegró que nadie lo vio en ese estado tan miserable hasta que oyó unos pasos.

-Así que los alfas también se pueden ver tan vulnerables…-Dijo Todoroki

-Todos tienen un lado vulnerable, no es algo para avergonzarse-Respondió desde el suelo.

-Supongo que no, aunque tuviste una buena siesta-Su rostro estilizado se iluminó con una bonita sonrisa.

Iida se sonrojó (lo cual no era usual en un alfa) y se levantó rápidamente del suelo, aún sentía los estragos de su agotamiento y su cuerpo se precipitó hacia el suelo. De la nada apareció otro cuerpo junto a él que lo sostenía por la cadera.

-Gracias, por ayu-Fue interrumpido por un suave beso en los labios.

-Es un pequeño pago por mis servicios-Todoroki le guiñó un ojo y lo cargó hasta la enfermería.

Iida estaba más que confundido, era su primer beso a pesar de su edad, siempre priorizó su educación sobre sus relaciones y eso le permitía estar en los primeros lugares (hasta este año), una vez en casa empezó a analizar todo lo ocurrido, los pros y los contra, si había algo tras el beso y más importante aún si le había gustado, podría ser la emoción de su primer beso y la excitación que sienten los jóvenes alfa saludables.

La semana siguiente fue bastante extraña para él, recibió algunos detalles de parte del peli rojo y algunas miradas interesantes, pero se aburrió un poco de tratar el caso como algo impersonal y lo citó para aclarar las cosas, tenía que ser muy honesto con él, después de todo si quería una familia tenía que encontrar un omega, aunque, pese a que la tasa de nacimiento entre los alfas era casi del 0% no era cero, no estaba dispuesto a ser pasivo tan fácilmente pero en el caso de estar con Todoroki lo sería, porque era evidente para él que el chico del cabello plateado y rojo no estaría debajo de nadie, no podía imaginarlo.

"Se nota que soy un virgen" pensó, ya estaba analizando todas probabilidades en una relación, idealizando a su posible pareja y ni siquiera tenía la seguridad que el otro estuviera realmente interesado, se rió un poco de lo iluso que podía ser.

-Me alegra que estes feliz de verme-Dijo el peli plateado y le mordió una oreja

-Aaaah-Volteó a verlo-lo siento, me sorprendiste.

De nuevo sonrojado, pero no estaba equivocado, estaba muy feliz de verlo, era un hombre muy atractivo, tenía las miradas de todos sus compañeros sobre él y no se inmutaba por nadie, era casi estoico, lo cual le desesperaba un poco pero no negaría la atracción entre ellos. Lo que realmente le sorprendía era el interés que demostraba por otro hombre casi de su estatura.

-Hay algunas cosas que quiero aclarar contigo- afirmó sin titubear

-Me encanta que seas tan honesto todo el tiempo-lo besó de nuevo- Eres adorable

-Claro que no soy adorable, soy un hombre, soy casi igual de grande a tí-Iida respiró un poco y continuó-¿Por qué siento que estás coqueteando conmigo?-

Todoriki Shoto lo miró y no pudo contener una risa estruendosa, luego lo tomó por los hombros y mirándolo fijamente respondió:

-Porque eso es precisamente lo que estoy haciendo-lo besó de nuevo-Sé todo sobre ti Iida Tenya, quiero que seas mi pareja, quiero poner mi semilla en ti-

Iida se quedó allí parado, era como si el peli rojo tuviera un control remoto sobre él y lo pusiera en pausa, seguro el problema no era de confianza, casi nunca se realizaba un apareamiento entre alfas precisamente para tener la seguridad de continuar los linajes, pero este joven frente a él no solo tenía la seguridad de quererlo como pareja sino que estaba convencido de ser tan viril que podría fecundar a otro alfa. Tenía mucho que aprender de estos compañeros tan osados.

Cuando por fin pudo reaccionar, Todoroki se lanzó sobre él y le dio un beso, mucho más largo, más salvaje, más profundo, Iida se estaba perdiendo en él, no habían hablado mucho pero definitivamente se gustaban; cuando abrió los ojos pudo notar que el omega que lo eclipsó en los últimos exámenes estaba allí parado mirándolos en la escena que habían montado.

-Bakugo Kun…- Iida lo estaba mirando avergonzado-Por favor no comentes nada con otros.

-No he visto nada, no sé de qué hablas- Respondió con su cara usual de gamberro

-Gracias- Dijo el pelinegro mientras se alejaba con sus labios hinchados.

Tenía mucho que pensar de su comportamiento, nunca había permitido que sus hormonas lo controlaran y no lo haría ahora.

Shoto no tenía el menor interés en superar las expectativas de nadie cuando su padre lo obligó a unirse a la UA por su eterna rivalidad con aquel santo conocido como All Might, una vez allí analizó a sus compañeros y pudo ver que se destacaban entre la multitud de mediocres el peli verde que solían nombrar los asesores como el futuro All Might, un omega desquiciado y el presidente de la clase que era una especie de mamá gallina tras sus compañeros y un aburrido megane (Cuatro ojos).

Para él la vida escolar siempre fue sencilla, cuando lo veían no había duda de sus virtudes como alfa y como líder innato, fue al llegar aquí que tuvo que empezar a esforzarse realmente, poco tiempo después estaba en el podio de los mejores y notó que el "presi" fue bajado del pedestal, quería ver su cara de frustración y enojo (típico de los alfas cuando no conseguían lo que querían) en vez de eso el santurrón fue a felicitar a sus compañeros e inmediatamente siguió cacareando tras el alborotador de Kirishima y el descerebrado de Kaminari.

Shoto odiaba la gente falsa, los santurrones de cartón, pero algo le decía que Iida Tenya no era uno de ellos, al poco tiempo se dio cuenta que seguía todas sus acciones y con ayuda de algunos contactos de su padre supo toda su historia y lo de su hermano, concluyó que era un mojigato pero por alguna razón no podía quitarle los ojos de encima. Lo seguía con los ojos todos los días y buscaba estar lo más cerca posible, siempre reprendía a los estudiantes necios con una sonrisa y se mostraba optimista frente a los retos por venir.

Al principio cuando lo veía actuar dulce con los demás pensaba en lo afortunado que sería un chico con una madre tan dulce; desafortunadamente para él no fue el caso, su madre sufría de esquizofrenia y cada que tenía un episodio desquitaba todo su sufrimiento en su hijo, su padre se enteró muy tarde de lo que ocurría porque su única prioridad era el trabajo y su familia estaba siempre en segundo lugar, tal vez All Might también era más importante…

Dejó sus demonios de lado y se concentró en su compañero de clases, después de todo la primera lección que su padre le dio como alfa era que un alfa débil era mucho peor que un omega, mientras miraba a su madre omega desequilibrada.

Pasó un tiempo siguiendo las actividades de Tenya y notó que estaba entrenando de más por su cuenta y al verlo cambiarse en las duchas se dio cuenta que no tenía un interés tan puro como lo creía. No pudo evitar atacarlo tras un desmayo por excederse con su esfuerzo, claro que también era un caballero y de un simple beso no pasó ese día.

Se tomó la libertad de cortejarlo, nadie se pondría en su camino, era el mejor de la academia y el bonachón de Iida no lo rechazaría porque con la vida de monje que llevaba probablemente era virgen también; todo se enredó cuando el perro rabioso de Bakugo lo sorprendió mientras se besaban, no tenía porqué sentirse amenazado por un simple omega pero su lado celoso lo hizo actuar, Iida como siempre trató de mediar y solo logró que el encuentro se diera en términos medianamente legales.

-No estoy de acuerdo con este absurdo, pero no quiero que alguno salga lastimado-Dijo la madre Teresa con sudadera.

El encuentro que debió ser pan comido para él, resultó en una derrota ridícula, Shoto sabía que solo estaba siendo territorial, pero definitivamente había encontrado a alguien que lo valía.

Las cosas se iban a arreglar como caballeros, le reconocería al omega su buen trabajo y cumpliría su apuesta mientras existiera cierta distancia con el alfa de lentes, hasta que un dulce aroma llenó sus fosas nasales, pronto estaba descontrolado siendo sostenido por Iida, el hombre con el que estaba coqueteando, el hombre del que se estaba enamorando en tan poco tiempo y el hombre que quería a su lado. Se sintió impotente, irritado, débil, pero en medio de la confusión y el desespero, sintió el aroma embriagador y tranquilizante de su pareja; le tomó una fracción de segundo verlo y saber lo que iba a pasar, sus caninos se alargaron y mordió con todas sus fuerzas al hombre que le pertenecería de ahora en adelante.

-Shoto...tú- La expresión de Iida era indescriptible, simplemente se veía en shock.

Shoto se quedó allí parado viéndolo correr lejos, entendía lo ocurrido, en su cabeza, Iida iba a estar feliz y lo besaría mientras completaban el vínculo haciendo el amor, estaba siendo muy cursi pero la imagen se estuvo formando desde hace algún tiempo. Verlo salir de ese modo lo dejó perplejo, pensó que tal vez solo necesitaba un poco de espacio para asimilar lo ocurrido y luego regresaría con los brazos abiertos para unirse a él.

Pasó el resto de la tarde y el resto de la noche, el día siguiente no supo de Iida y se dio cuenta que la situación se pudo malinterpretar un poco y tampoco le dijo nada al peli negro cuando lo mordió, pero tenía la seguridad que el siempre compasivo "Presi" lo regañaría un poco y luego lo perdonaría, tenía que encontrarlo primero pero lo único que encontró fue un enojado Midoriya esperándolo con los puños apretados.

-Tenemos un asunto que resolver tu y yo- La cara seria de Izuku decía que no era un asunto amistoso

-No sabía que los optimistas también se ponen de mal humor jaja ¿Qué quieres?-Preguntó Shoto con el menor interés.

Izuku lanzó un puño hacia su rostro.

Iida enloqueció un poco con lo ocurrido, definitivamente no era así como había planeado que las cosas sucedieran pero tenía que afrontar los hechos y reorganizarse de modo que pudiera cumplir las expectativas de su familia, pasó la noche en vela investigando métodos para aumentar la posibilidad de un embarazo y cómo le diría a Shoto sus planes y cómo enfrentaría un posible rechazo teniendo en cuenta que la marca se dio por accidente, sus ojos estaban llorosos pero no se iba a rendir, ningún alfa, beta u omega marcado podría procrear por su cuenta; también estudió la posibilidad de solicitar una muestra de esperma a "Su compañero".

Al día siguiente Iida tenía las ojeras de un lemur y la determinación de un oso perezoso, al final decidió visitar a su hermano, comentar lo ocurrido y disculparse por el fracaso que sería en el ámbito familiar y aparentemente laboral… Se permitió llorar un poco más, hacer un poco de pereza y a pesar de nunca tomarse un día de clases, se aseguró de enfrentar las consecuencias de su irresponsabilidad.

Al llegar al hospital se encontró un poco desolado pero cuando ingresó hasta el cuarto de su hermano la sorpresa hizo que casi se fuera de espaldas. ¡Estaba besando a una chica!, cuando notaron su presencia, ambos se separaron y le dieron el discurso de cómo el amor verdadero logró curar su alma triste y que llevaban poco tiempo juntos pero que estaban pensando en familia. ¡FAMILIA!.

De repente todo encajó dentro de su cabeza y le quedó claro que la primera vez que tuvieron la extraña conversación sobre formar una familia fue justo después de la primera cita de Tensei…

Ambos hermanos pensaban mucho en el futuro, pero Iida definitivamente tenía que hablar con Shoto.

Se despidió de su hermano y su novia y corrió como alma que lleva el diablo hasta la UA para encontrarse con un par de alfas dominantes lanzando puños a diestra y siniestra.

-¡Midoriya! ¡Shoto! ¡BASTA!- Gritó pero ninguno parecía escucharlo.

Cada vez que parecía que iban a terminar el otro acertaba otro golpe y se reiniciaba el combate, meterse no parecía prudente, podría empeorar la situación, era algo de dominio pero ambos estaban metidos hasta el fondo en su pelea, Izuku Midoriya no era agresivo, sin embargo estaba allí desenfrenado a pesar de los gritos de Bakugo quien siempre parecía dominarlo.

La batalla se volvió sangrienta y ambos tenían varios cortes por causa de los golpes, al momento que decidieron dar el golpe final hacia su oponente, apareció el profesor Aizawa entre ellos dando un golpe a cada uno que los mandó en diferentes direcciones.

-Ambos serán sancionados por este espectáculo-Dijo sujetando a los jóvenes del cuello-¡Iida!-Gritó

-SI?!-Respondió automáticamente

-Lleva a este tonto con la enfermera-Mientras le entregaba a Todoroki-Bakugo y yo llevaremos a Midoriya.

Shoto despertó en una habitación privada, ventajas de ser un heredero, se burló de su situación aunque supo por el dolor en su cuerpo que Izuku había acertado una buena cantidad de golpes, lo único que podía rescatar de una situación tan ridícula era que tenía un cuarto para él solo y su enfermero de turno no era nadie más que el buen doctor Tenya.

-¿Cómo te sientes?-Preguntó el pelinegro con genuina preocupación.

-Me duele mucho el pecho y la espalda -Mentira- Ayúdame a sentarme adecuadamente.

En el momento que Iida puso sus manos alrededor de la espalda de Shoto, éste tiró de su brazo hacia sí mismo y rápidamente lo puso en la camilla bajo su cuerpo, su cuerpo semidesnudo. Iida siempre mostraba sus pensamientos en su rostro y al rozar la erección del más grande su cara era completamente carmesí.

-No podemos hacer esto aquí, estás herido-Dijo mientras se cubría el rostro con una mano.

Shoto interceptó la mano de Iida y la puso sobre su cabeza mientras acariciaba su rostro con la otra, una vez marcada la persona, todo el deseo carnal que se puede tener va dirigida a la misma, Iida mostró un lado vulnerable y al ver unas lágrimas tratando de salir, el peli rojo se detuvo, tal vez se estaba apresurando de nuevo.

-¿No quieres esto?-Preguntó con una voz suave- ¿O no lo quieres conmigo?

-Creo que yo debería estar preguntándote eso-Se detuvo un momento mientras acariciaba el cabello plateado-Me marcaste bajo una situación inusual y no tienes que esforzarte en convertirme en tu compañero si no quieres, yo puedo entenderlo, me gustas mucho, pero deberías tratar de marcar un ome-Nuevamente fue callado con un beso, ya era costumbre.

-Marcarte ha sido la decisión más consciente que he realizado en toda mi vida y me tomó menos de un segundo darme cuenta que eres todo lo que busco en una pareja-

Esta vez fue Iida quien tomó la iniciativa y retiró las mantas del hospital mientras besaba profundamente a Shoto una y otra vez.

-Estuve pensando tonterías toda la noche pero también investigué un poco sobre cómo lo hacen dos hombres-Dijo tratando de evitar contacto visual mientras se ubicaba sobre Shoto-Tu debes descansar, yo me encargo.

Iida se veía tan avergonzado que dejó caer sus lentes a un lado mientras preparaba su agujero con los dedos frente a su amante, se movía nervioso y avergonzado, Shoto estaba extasiado, era justo lo que había imaginado, un hombre dulce con un cuerpo resistente e inmaculado, sin experiencia pero con el fuego para hacerlo arder toda su vida.

-No resisto más- Dijo mientras sujetó el pene de Iida haciéndolo gemir-Quiero estar en tí-

Iida movió sus caderas una y otra vez sobre Shoto rozando el pene del hombre más grande con sus glúteos, provocándolo, casi torturándolo teniendo su agujero tan cerca.

Shoto en medio de su afán sujetó a Iida con sus dos grandes manos y lo empaló con fuerza en su pene obteniendo un grito de éxtasis mientras se derramaba la semilla de Iida sobre el abdomen del peli rojo.

Aún no terminaban, cuando Shoto lamió la marca de apareamiento, el miembro de su compañero estaba de vuelta a la vida y listo para el siguiente round; Iida subió y bajó rápidamente sobre el pene de Shoto logrando que ambos estuvieran jadeando en un instante, Shoto tomó el pene de Iida y lo masajeó una y otra vez hasta que sus caderas se movieron a un ritmo en el que lo haría venir más pronto de lo esperado.

Iida terminó en las manos de Shoto y éste le dio una última estocada llenando por completo su interior con su esencia y su esperma caliente.

Shoto reforzó su vinculo mordiendo una vez más el cuello de su compañero, luego le dio una lamida rápida como si fuera un lobo acicalando a su hembra y se acostaron abrazados, el cansancio y los golpes hicieron su trabajo y el alfa dominante durmió tranquilo y completamente satisfecho por haber reclamado lo que le pertenecía.