Misión: Matar a Link
Capítulo 2: Sueño imposible – primera parte
Comic introducción:
(para los de fanfiction ver mi profile)
A veces he soñado lo imposible, he soñado que hay paz en el mundo y que todos cantamos una misma canción. He soñado que veo tu sonrisa debajo de tu mirada, la cual mira a mis ojos… Aquella mirada es mía… mia…
Pero, la realidad es otra… En el mundo no hay paz y tu sonrisa… tu mirar son de otra persona…
Stefan estaba bastante incómodo. ¿Quién no? La persona al cual tenía que matar la estaba alojando y dándole comida. Stefan debía admitir que no tenía problema en hacerle perder algunas rupias con la comida, pero ya le disgustaba que no pudiera hacer nada frente a él.
Link no se había pronunciado al tema. Y eso que ya llevaba 1 semana. Link solo sonreía a la mirada desconfiada y desafiante de Stefan.
Mirarlos a los 2 sentados en la mesa parecía una guerra… Bueno, solo para Stefan, porque a Link parecía darle lo mismo cualquier cosa. Lyn se había ido a la pieza, estaban los dos solos. Nils aun no llegaba desde que Stefan lo había visto.
- Debo encontrar alguna manera de matarlo… - pensaba Stefan – quizá… si le enveneno la comida
- Mejor no lo hagas… - dijo Link mirando la ventana como algo despreocupado
Stefan lo miró desconfiadamente
- Quizá en la noche… - pensó Stefan
- Eso ya lo intentaste – dijo Link mirando el techo
- O… ponerle una trampa en su cama… - pensó Stefan
- Eso es de mala educación… – Link miraba su plato
- O simplemente lanzarle un cuchillo ahora – pensó Stefan
- La puntería no te favorece… - dijo Link rascándose la nariz
- ¿Qué este tipo me lee la mente? – se preguntó Stefan a si mismo
Ahí, Link dio un golpe a la mesa y se paro enojado.
- ¡Ya te dije Lyn que no intentes escapar! – gritó Link indignado
- Solo le estaba diciendo a Lyn que no escapara… - pensó Stefan aliviado
- ¡Pero papá! – gritó Lyn apareciendo en el comedor
- Ve a tu pieza – dijo Link sentándose y comiendo el último pedazo de carne que le quedaba
- Rayos… - dijo Lyn bien enojada, pero obedeció
Aun Stefan no podía averiguar porque Lyn estaba castigada. Debe haber sido algo grande, ya que desde que llegó que esta castigada y Link no parecía tener intenciones de levantar el castigo.
- Stefan – dijo Link después de un largo silencio
Stefan miró seriamente a Link. Link sonrió divertido. ¿Por fin iban a tocar el tema de la noche en que Stefan llegó a Kakariko?
- ¿Trabajas? – preguntó finalmente Link
- ¿Ah? – dijo Stefan dudoso, no se esperaba esa pregunta
- Según has dicho – contestó Link – tienes 16 años… sino eres de familia adinerada o cercana al rey es muy difícil que estés estudiando
- ¿Y eso qué? – dijo Stefan haciéndose el que se limpiaba las orejas y mirando hacía la ventana
- Quisiera saber – contestó Link, serio, aunque igual relajado – no eres mi hijo, solo te mantendré mientras recuperes tus heridas
- Lo que sea después de mi… es asunto mío… - interrumpió Stefan
- ¿Qué acaso crees que te saldrá gratis esta estadía? – preguntó Link con sonrisa pícara
No supo que decir en ese momento Stefan.
- Pero cualquiera sabe limpiar ¿no? – interrumpió Link el momento dubitativo de Stefan con su ya acostumbrada bondadosa sonrisa – estaba pensando que por mientras podrías ayudarle en la limpieza de la casa a Mia
Ahí, llegó Mia con una tasa con un té.
- Ya le traje su remedio – dijo Mia a Link – recuerde tomárselo todo Sr. Link, como el doctor le dijo
- ¿Tengo que tomar un remedio? – dijo Link con cara de duda
- Por Farore – dijo Mia – su memoria cada día esta más mala para todo lo que es remedios…
Esta conversación se repetía todos los días. Nadie sabía si Link estaba actuando o no. Lo claro era que nunca se acordaba que tenía que tomar su medicina… Así que Mia, como buena ama de llaves le acordaba todos los días.
- La tomaré – dijo Link resignado – igual, si es que castigue a Lyn por desobediente no puedo ponerme igual…
- Tranquilo – dijo Mia – usted siempre ha sido buen padre, esta época es solo una etapa de crisis
- Y si que es una gran crisis… - pensó Stefan acordándose de la noche donde enfrentó a Lyn
Link bebió y miró a Mia.
- Mia – dijo Link – Stefan te va ha ayudar ahora con el aseo de la casa
- ¿Ah? –pronunció Stefan, el cual no se acordaba haber dicho que haría eso
- Hoy estaré todo el día con los muchachos de la escuela – continuó Link sin desviar su vista de Mia
- No sé preocupe – contestó Mia sonriendo con su habitual alegría – el pequeño Stefan estará bien bajo mi cuidado
- Realmente – dijo Link – quisiera que Stefan te ayudara, como no quisiste tomar libre la semana por los preparativos de tu boda…
- Estoy bien – dijo Mia – además, como dice Nils, esta casa sería un desastre sin mi
Cuando conoció a Mia, Stefan pensó que era una persona que no se preocupada por nada y que vivía felizmente. Lo único verdadero era que siempre mostraba alegría. Mia era la persona más responsable que podía haber conocido. Como la única empleada de la casa del señor Link, ella se dedicaba a limpiar, barrer, lavar la ropa, cocinar, acordarse de lo que los otros no se acordaban (especialmente Link) y otras cosas.
- Igual tómate unos días después de la fiesta – dijo Link – podemos sobrevivir una semana, quizá no sea lo más pleno… pero creo que es lo mínimo
- Ya, ya… siempre tan lindo – contestó Mia con una gran sonrisa
- Me preocupa que te pases aquí y que mañana te cases – dijo Link – deberías…
- Usted debería ir a ver a sus alumnos ¿no cree? – interrumpió Mia sin cambiar su sonrisa
- Pero… - dijo Link levantándose de la mesa – si, ya me voy…
Link salió, Stefan terminó de comerse el último pedazo de carne que le quedaba. No le gustaba la idea de hacer la limpieza, pero debía admitir que ya le debía demasiados favores a Mia.
- Bien – empezó a decir Mia – no te esfuerces mucho, yo lo hago todos los días…
- Entiendo… - dijo Stefan con un plumero en la mano
La casa de Link era bastante grande. Stefan se había fijado que en esta casa podrían vivir por lo menos sus 7 personas con piezas. ¿Por qué tantas? Ni idea… La realidad era que solo vivían ahí Lyn y Link. Sin considerar a Mia y a Nils, ya que Mia no dormía en la casa de Link y Nils aun no se aparecía de su misión.
- Sácale el polvo a esta pieza – dijo Mia, interrumpiendo el pensamiento de Stefan – es la pieza de Nils, no la he tocado en 4 días así que debe estar llena de polvo
Stefan no había visto la pieza de Nils antes. Tampoco le había interesado entrar. El lugar no era la gran cosa, pero hubo algo que a Stefan le llamó la atención. Era un cuadro, un gran cuadro pegado en la pared. En aquel cuadro había 4 personas. Un hombre y una mujer que rodeaban los 45 años, una niña que tendría sus 13 años y un pequeño que parecía tener 7.
Al mirar aquel cuadro un tiempo más, Stefan reconoció al pequeño. Era Nils… A pesar de haberlo visto solo por unos minutos, la memoria visual de Stefan era tan buena que nunca olvidaría su cara. Era chistoso, en el cuadro Nils aparecía con una gran sonrisa burlesca, como si nada le importara, mientras que el Nils que conocía Stefan parecía ser una persona muy seria.
- ¿Cómo vas Stefan… - dijo Mia entrando a la pieza – ni siquiera has empezado…
- Oh, lo siento – dijo Stefan empezando a sacar el polvo algo apresurado
- ¿Te quedaste mirando el cuadro? – preguntó Mia, Stefan afirmo con la cabeza – es impresionante ¿no? Lo hizo la madre de Nils…
- Ah… - dijo Stefan mirando el cuadro de nuevo
Si, el cuadro era muy realista. Uno podría sentir el aura de las personas en el cuadro… Era como… si les capturaran el alma en él.
- La madre de Nils era impresionante – dijo Mia – tengo pocos recuerdos de ella, pero ningún artista real ha llegado a tener el nivel que ella tenía al hacer un cuadro…
Mia acercó su dedo al cuadro, no lo toco. Pestaño cuatro veces y después sonrió.
- ¿Ese niño de ahí es Nils no? – preguntó Stefan, aunque parecía obvio
- Si – contestó Mia – esta es la familia de Nils…
La siempre feliz cara de Mia paso a tener un poco de melancolía. Stefan sintió que había dicho algo mal.
- Eh… - dijo Stefan sin saber que decir
- No te preocupes… - respondió Mia sonriendo – solo me hiciste recordar algo…
- Oh – Stefan miraba a Mia sin dejar de seguir levantando el polvo
Mia se sentó en la cama de Nils. Siguió mirando el cuadro.
- Nils… - dijo Mia en voz baja – tu tienes esa misma habilidad que tu madre… ¿Por qué no la usas?...
Stefan empezó a sacudir rápidamente, pero no dejaba de mirar a Mia.
- Disculpa si pregunto algo no debido – dijo Stefan finalmente, la curiosidad lo tenía acorralado – pero… ¿Usted y Nils son amigos desde hace mucho tiempo?
- Nos conocemos desde que teníamos 5 años… - dijo Mia sin dejar de mirar el cuadro – desde ahí que le llamo idiota y lo odio – ahí, Mia saltó de la cama y sonrió – pero con cariño
- ¿Ah? – Stefan estaba algo confuso
- Somos amigos al final de cuentas – respondió Mia ante la confusión de Stefan – eso no lo podré negar… Hasta me acuerdo que nos conocimos porque éramos los mejores dibujantes del barrio
- Debe ser grandioso dibujar bien – dijo Stefan – yo con suerte hago 4 líneas y un personaje de palitos
- Jaja – rió Mia – no creas, todos tenemos nuestras habilidades… Me acuerdo que siempre Nils y yo competimos por quién podía dibujar lo que decía el otro. Podíamos pasar tardes y tardes…
- Ah… - dijo Stefan
- Pero no creo que te interese esa historia – dijo Mia – así que¡sigamos limpiando la casa! Iré a buscar algo de agua para trapear el piso
"- AAAAAAHHHHHHHH – dijo la pequeña Mia al no poder dibujar un unicornio con caparazón de tortuga – maldita sea…
- Ja-ja – dijo burlescamente Nils – sabía que no podías…
- Idiota… - dijo Mia – si sabes que no me salen las mezclas de animales…
- Pero si me pediste un pescado con alas de murciélago – contestó Nils – yo lo pude hacer
- Pero yo no dibujo como tu, tonto… - gritó Mia – ¡Tonto!
- Si ya sé que soy tonto – dijo Nils limpiándose las orejas – no me lo repitas
- No quiero seguir con este juego… - Mia se levantó – a ti siempre te gusta jugarlo porque eres el mejor dibujando ¡Egoísta¡Busca a otra persona!
- Pero… - dijo Nils - ¡Eres una cobarde!
- ¿Cobarde yo? – dijo Mia
- ¡Cobarde! – dijo Nils
- Idiota!!! – gritó Mia - ¿Por qué quieres siempre jugar conmigo ha esto?
- Porque… - dijo Nils, respiro profundo - ¡¡Eres la única que al dibujar sonríe como mi mamá!!
- ¿Ah? – Mia se quedo parada, no esperaba que Nils le dijera eso
Nils miro hacía los lados algo nervioso y salió corriendo.
- ¡Espera Nils! – gritó Mia, pero esta se tropezó"
Mia caminó hacía el poso. Empezó la rutina para sacar agua. ¿Por qué en este momento había recordado aquella vez? Fue hace tanto tiempo… Cuando ella y Nils tenía 7 años… Como no recordarlo ¡Si eran tan raro ver a Nils algo nervioso!
A pesar de ser amigos de toda la vida, los sentimientos de Nils habían sido un completo misterio para ella siempre. Nunca mostró ningún aparente interés ante ninguna chica, se había encerrado en si mismo. Siempre fue así, pero desde que perdió su familia había sido más esquivo
¿Qué sientes? Perdido en la nebulosa del silencio, perdido en las estrellas de tus lágrimas. Perdido en un sueño imposible… Qué se que no pasará. Pero al verte, quisiera poder cumplir lo que prometí.
Mia miró el agua del poso. No importaba, sino sabía que sentía su amigo. Ella lo conocía lo suficiente como para suponer. Sacó algo de agua, miro a unos niños corretear unas gallinas.
- ¡Cuidado! – gritó Mia – tienden ha ser peligrosas…
Stefan había terminado de sacudir el cuarto de Nils y estaba caminando hacía el cuarto de Link. Vio el cuarto de Lyn abierto. Le extraño ver a Lyn sentada escribiendo una tarea. ¿Qué acaso no podría escapar ahora? Stefan pensó que no sería mala idea intentar preguntarle
- Lyn… - dijo Stefan algo despacio, no había tenido ninguna conversación frente a frente a solas con Lyn
- ¡Hola Stefan! – dijo Lyn con una gran sonrisa
Eso fue sorprendente. Lyn se había parado y había saludado amablemente. Stefan no entendía nada ¿Y la niña gritona de antes?
- ¿Pasa algo? – pregunto Lyn al ver la cara extrañada de Stefan
- Na-na-na-nada… - dijo Stefan, aunque en su cabeza ya habían varias teorías de que Lyn tenía doble personalidad o algo así – no pensé que estarías… tomando que siempre te quieres escapar…
- Realmente – dijo Lyn – no me gusta salir mucho… pero… - pisa firmemente el suelo y aprieta el puño – ¡Le demostraré a mi padre que puedo escaparme cuando él este!
Otra prueba a la larga lista que tenía Stefan para deducir que esta familia estaba loca.
- Además – continuó Lyn – estoy haciéndole a Mia una canción para su boda – toma una ocarina verde - es difícil componer una sorpresa cuando Mia esta siempre en la casa… ¿Me podrías decir como va?
Stefan afirmó. Lyn empezó a tocar una canción muy alegre en su ocarina. Lyn parecía perderse en si misma cuando tocaba la ocarina. Era como si nada más importaba.
Pero había algo que Mia podía asegurar. Había una manera de saber lo que Nils sentía en el momento. Una ves, hace tiempo, cuando tenían 12 años. Mia descubrió un secreto de Nils, algo que nadie sabía…
"- Mira! – dijo la pequeña Mia – mi papá compro un violín
- Ah… - contestó Nils bastante poco animado – creo que vi una vez a un músico ambulante con algo como eso
- Yo siempre he querido aprender – dijo Mia tomando el violín – desde la próxima semana empezaré con clases
- Ooh… - dijo Nils – tendremos que preparar nuestros tímpanos para soportar aquello…
Mia no contestó, solo miró a Nils enojada. Mia saco la lengua. Nils hizo lo mismo
- Pero cuando aprenda – dijo finalmente Mia – me vas a pedir que toque el violín
- Si es que me quedan tímpanos… - dijo Nils tomando el violín
- Ten cuidado – dijo Mia – es delicado
Ninguno de los 2 pudo entender lo que paso después. Nils empezó a tocar el violín como si siempre lo hubiera tocado. La canción era triste… muy triste… Mia estaba paralizada del asombro
Un día, caminando por un sendero
Miro el cielo, siento
Mi vista cae por el desvelo
Un camino sin sentido ni fin
¿Dónde esta mi corazón?
Nils cerró los ojos. Un par de lágrimas cayeron. Mia sintió los ojos húmedos ¿Nils triste?
Sé que es difícil
Pero quiero intentar
Un lamento antes de perder
No entiendo porque prometí
lo que mi corazón latió
Abrió los ojos de nuevo, miraba constantemente el suelo. ¿Qué significaba esto? Los hombros de Mia bajaron. Por fin podía notar que Nils no había podido superar la perdida de su familia, aunque lo aparentara.
Un camino solo
Un sendero sin sentido
En busca de algo
En busca de lo perdido
Pero… ¿Por qué? Habían pasado 4 años… ¿No tienes que dejar de llorar alguna ves? Las lágrimas internas tienen término. Llorar por tanto tiempo solo lástima el corazón. La congoja ya paso. Solo hay que tomar el camino.
No son tristezas
No son lágrimas…
Es dolor
Sin tener explicación
Sé que no están
Se que no volverán
Nils paro. Pestaño unas cuantas veces… Miró confundido a Mia. Los ojos de Mia empezaron a brillar su expresión era cada ves más llorosa. Saltó hacía Nils y lo abrazo
- ¡Idiota! – gritaba Mia mientras lo abrazaba – ¡si estabas así debías decirlo!
¿Decirlo? Ni en sueños…"
Nunca pudo volver a ver a Nils con un violín en la mano. Este se preocupo de nunca tocar de nuevo uno. Pero Mia lo sabía, ya no tenía porque ocultarlo. Esta, dio un paso dentro de la casa. Escucho a Stefan aplaudiendo.
- Lyn y sus canciones… - pensó Mia – mantendrá entretenido a Stefan por bastante tiempo
Stefan, al terminar de aplaudir, reflexionó un poco. ¿Qué estaba haciendo? Bueno, debía actuar como invitado mientras pensaba la manera de matar a Link. Aunque, sintió que por cierto momento se le había olvidado su objetivo.
No, no podía, el objetivo estaba en frente. Por ahora, debía ganar la confianza de los cercanos a Link. Si es que lograba caminar sin que nadie sospechara… Podría matarlo fácilmente de un golpe. Una pequeña risa malévola se dibujo en sus labios
- Estas jugando con un arma de doble filo – pensó Link mientras estaba con sus alumnos – Stefan… veamos quién gana esta ronda…
Mia tomó un trapero. Siguió con sus deberes. Una gran sonrisa se dibujo en su cara. Mañana se iba a casar… ¡Si! Con Wiliam, un chico tan bueno… Cuando este la abrazaba sentía como latía su corazón, una melodía tan especial. Esta empezó a tararear… ¿Cómo no podría estar feliz?
Paró en seco… Nils le había prometido que iba ha estar en su boda. Y no había llegado de su misión. No podía negar que no era su culpa, pero…
Lo prometió… lo prometió… palabra de caballero
¿Por qué de repente se sentía tan triste? Ahora que se iba a casar, no sería tan fácil intentar descubrir lo que sentía su amigo. Sería un eterno misterio. Pero ella ya se había decidido, tenía a un hombre que la quería y que ella lo quería ¿Qué más podía desear en este momento?
¿Al hombre que no la quiere?
Mejor no pensarlo. Derecha de frente y seguir adelante. Cerró los ojos. Sintió una mano en su hombro
- ¿Estas cansada Mia?
Abrió los ojos, no, no era la voz de él. Pero igual era agradable, así que sonrió
- Apuesto que Stefan no ha hecho nada… o no has dejado que haga algo
Mia no dijo nada, solo afirmó con la cabeza
- No te vayas a desmayar Mia… debes ser la novia del momento ¿Entendido?
- Sí… señor Link
Ya se acercaba el atardecer ¿cómo pasaba el tiempo tan rápido? Mia corrió hacía la casa. No podía permitirse que Link llegara antes que ella. ¿Cómo podía haberse quedado pensando tanto tiempo?
Cuando uno piensa profundo, el tiempo pasa sin avisar
- ¿¿¡¡Qué haces en la pieza de mi hija desgraciado!!??
Con ese grito Stefan salió de la pieza de Lyn perseguido por un Link que se había asomado por la ventana.
- ¿¿¡¡Qué haces espiando mi pieza papá!!??
Stefan era perseguido por Link y Link perseguido por Lyn… Mia solo pudo suspirar.
- ¿Qué harán cuando yo no este? – se dijo Mia a mi misma
Un día más y Nils no llegaba. Pero a Mia parecía la única que le importaba.
Fin del capítulo
En el siguiente capítulo:
Entre recuerdos y recuerdos Nils va caminando hacía Kakariko. Pero Mia ya se casa… ¿Logrará Nils llegar a su boda¿Link le tendrá alguna sorpresa a su supuesto asesino? Todo esto, espero, en el siguiente capítulo: Sueño imposible – segunda parte
