Capítulo 4: Primeras veces… parte I.
Nota: Esto esta lleno de flashbacks… jeje…
Era una tarde tranquila de día Viernes, con viento helado, pero bastante Sol como para equilibrar el clima de fines de invierno. Aunque no le quitaba tentación a meterse en la cama temprano, abrigarse bien y leer una novela interesante, o simplemente quedarte horas y horas abrazado a alguien a quien amas… como estaban Tezuka y Atobe en ese momento.
Más bien Tezuka abrazado a Atobe, en medio de su estadía en el país de Jiroh, se había acurrucado al lado de Atobe y le rodeó la cintura con ambos brazos. Mientras el muchacho despierto revisaba un albúm fotográfico.
De un momento a otro, Atobe sintió la curiosidad mezclada con nostalgia de recordar imágenes del pasado. El album que tenía en sus manos había sido confeccionado por ambos, desde el momento en que comenzaron hasta el presente; siempre agregando páginas nuevas con fotografías tomadas por iniciativa propia o porque aparecían en alguna revista o algo así.
Una sonrisa apareció en el rostro de Atobe con la primera página de fotografías. Se iniciaba con una foto de él aún en pañales y Tezuka en el mismo estado etario, un bebé bastante serio por cierto, que miraba a la cámara sin la curiosidad que debería tener un mocoso de esa edad.
Atobe posaba sobre un cojín de terciopelo rojo, claramente peinado y arreglado para la ocasión, como siempre...
"Ya estás mirando eso…".
Atobe sonrió más ampliamente al escuchar la voz somnolienta de su novio, y sentirlo acomodarse más a su lado.
"Obvio, algunas veces Ore-sama necesita que le recuerden que era un bebé precioso". Le respondió Atobe mirando otras fotografías, unas de esas que las abuelas y las madres guardan con cariño para pasárselas a las parejas de sus hijos.
Tezuka apoyó un codo en la cama para levantar la cabeza.
"Mi abuela…". Dijo con un poco de desgano, después de todo, la anciana adoraba a Atobe, siempre lo invitaba a merendar con ellos cuando hacía pasteles caseros, incluso antes de hacer más evidente su relación. Inevitablemente, le había facilitado una fotografía de Tezuka, de la época en que apenas tenía bipedestación independiente, daba un par de pasos y se caía, pero volvía a levantarse… obviamente cubierto de chocolate, muy concentrado mientras trataba de desenvolver una barrita de ese dulce.
Al lado de esa, estaba una parecida de Atobe, solo que el heredero de una compañía tan grande como la de su familia, no podía darse el lujo de estar tan manchado como un niño cualquiera. Atobe solo tenía las mejillas y los dedos cubiertos del pegajoso material, su ropa estaba impecable.
"Por todo lo que no me manché cuando era niño, me manché contigo". Rió Atobe. Tezuka escondió el rostro en un gesto adormilado, sabía que se refería a las veces que agregaban salsa de chocolate al "postre".…
"También me pasó la foto de tu primera raqueta". Le comentó Atobe mientras miraba más fotografías.
Tezuka suspiró.
"No me sorprende". Le contestó sentándose, ya sin tanto sueño en el cuerpo. "Tu abuela sólo me dio la de tu primer torneo…".
"Aaaah… mi abuela nunca daría fotos que ella considere adorables, sólo aquellas donde puede alardear de su nieto tan perfecto".
Se extendió un silencio entre ellos. Keigo continuaba pasando páginas de fotografías de la niñez de ambos, un gran número de ellas eran de torneos de tenis, fotografías no profesionales de padres orgullosos por un lado, mientras que el otro tenía fotografías tomadas por periodistas y fotógrafos deportivos especialmente contratados para tal tarea.
Luego venían algunas de aquel partido.
"Esa fue la primera vez que te tomé la mano". Le comentó Atobe, mirando con cierta nostalgia la fotografía donde su yo de 14 años levantaba la mano de su rival en signo de reconocer su buen juego durante las más de 2 horas que estuvieron compitiendo en la cancha.
Tezuka le tomó la mano.
"Pero no la última". Le comentó, enlazando sus dedos con los de Atobe. Era impresionante como, después de tantos años su, ahora novio, seguía sintiendo un dejo de culpabilidad por lo de ese día.
Atobe cerró el album y lo dejó sobre la mesa de noche.
"Recuerdas la primera vez que te pedí que salieras conmigo?". Le preguntó al peli castaño, dándose la vuelta para quedar mirándolo de frente.
" ¿Oficial o no oficial?". Tezuka abrazó a Keigo atrayéndolo a su cuerpo.
"Tú dime". Atobe se apoyó en el pecho de Tezuka, obviamente disfrutando de que el otro le hiciera cariño en la espalda.
"…mmmm… después de que volví de Kuyushuu, cuando nos encontramos en el vagón del tren y acordamos un partido para ese Sábado en las canchas de Hyoutei". Le contestó Tezuka, mientras jugaba con el cabello de Atobe. " Y la Oficial… después de nuestro primer partido de dobles… fue un helado en la parque".
"Ah, si..". Atobe rió una vez más. " Fue una copa doble de menta chocolate con dos cucharitas y trozos de chocolate alrededor… ". Tezuka le respondió la sonrisa. " .. ¿recuerdas que te miraba mientras comías?". Tezuka asintió. " ¿Y que me dijiste que te incomodaba?". Su novio volvió a asentir. " …mmm y qué me dices de lo que hice para que te sintieras más cómodo?".
"Creo que…" . Tezuka dudó un poco, a la que Atobe claramente le pareció divertido.
"Oh, la edad te esta haciendo perder la memoria, buchou…". Atobe le picó la punta de la nariz con el dedo índice. " Es una suerte que aún no aparezcan las arrugas".
Tezuka, algo sensible frente a las bromas respecto de la edad que representa, lo miró con seriedad, se dio media vuelta en la cama y escondió el rostro en la almohada.
"Kunimitsu…".
"Tengo sueño…".
"Oh, no…". Atobe, de inmediato, lo tomo por los hombros volteándolo hacia donde estaba él. " El sueño te lo quitas ahora". Diciéndole eso, le beso profundamente, tomándole la barbilla al tiempo que Tezuka le abrazaba la cintura con ambos brazos.
Se separaron un momento, dejando sus labios apenas rozándose.
"Fue un beso parecido…". Le comentó Tezuka en una voz suave. " Me besaste en medio del parque…".
Atobe rió suavemente, luego bajó besando la comisura de los labios de Tezuka, el borde de su mandíbula hacia su cuello.
"Pero no fue nuestro primer beso". Le comentó contra la piel sobre su tráquea, donde podía sentir claramente la forma de la escotadura tiroídea.
Tezuka suspiró, acariciando el cabello y la espalda de su novio.
"Nuestro primer beso… ". Kunimitsu sonrió ante el recuerdo, era un momento que guardaba en su memoria con gran cariño.
"Fue después de mi graduación". Completó Atobe, entretenido mientras continuaba besando el cuello de Tezuka.
"No". Ante la negación de Tezuka, Atobe se levantó para mirarlo a los ojos. " Esa fue la primera vez que me robaste un beso… ".
"Aaaaah, si". Esos eran recuerdos dignos de repetir una y otra vez.
Keigo sonrió con cierto orgullo. " Recuerdo que subimos a cantar un dueto en karaoke". Atobe ocultó una sonrisa a la expresión en el rostro de Tezuka. " Bien, cuando te desafié a cantar conmigo". No aguantó más la risa. " Pero fue lindo… nos aplaudieron bastante y cuando bajamos del escenario a la parte sin luces…"
"Me besaste". Finalizó Tezuka.
"Pero fue un roce nada más…". Atobe suspiró. " En ese momento estaba tan nervioso que no me atreví a más… y tú… malvado". Le dijo antes de pegarle despacio en el pecho. "… te fuiste como si nada… ".
"Y te evité toda la semana" . Contestó el aludido, mirando el techo algo ausente. " Me dejaste muy confundido… y solo me di cuenta de lo que pasaba cuando Oishi se sentó a darme la "charla"… ".
"Si… incluso para tu graduación me evitaste… y yo que había ido con toda la ilusión de hablar contigo…".Atobe se acomodó más cerca de su novio, claramente queriendo más que un abrazo de él.
Tezuka le atrajo más hacia su cuerpo, cubriendo la espalda de Atobe con sus brazos, pegando sus caderas para que nada más que la ropa los mantuviera separados.
" Por eso fui a ver tu partido con Sanada".
Atobe acomodó su cabeza bajo la barbilla de Tezuka, recordaba ese partido, un amistoso con Rikkidai antes de finalizar el año escolar definitivamente, mientras esperaban los resultados de las preparatorias a las cuales habían postulado.
Estaba perdiendo contra Sanada… y es que tenía una pena tan grande en el pecho, una vez que se dio cuenta de que estaba enamorado de Tezuka, había hecho todo en su poder para tenerlo a su lado, pero el otro capitán lo había evitado.
"Tezuka… ". En el intermedio, se sentó a descansar por un momento. No estaba cansado, pero si tenía deseos de llorar, quería gritarle a Kantoku que lo dejara en paz, que estaba apenado, que no podía jugar…
"Atobe".
Escuchó la voz que había estado esperando todos esos largos días, se volteó con violencia y velocidad, haciendo que la toalla sobre su cabeza cayera al suelo de la cancha y que Sakaki le mirará con reproche.
"Te…". El capitán de Seigaku le hizo señas con la mano para que se acercara a la reja. "Tezuka..". Cuando llegó a la reja que separaba las gradas del público con la cancha de tenis, apoyó sus dedos entre los alambres y sus formas romboideas que quedaban en el tejido. Los dedos de Tezuka tocaron los suyos.
"También… mmm…". Tezuka dudó por un momento, entonces el referí llamó a la cancha una vez más y Tezuka pareció ganar determinación para susurrarle muy cerca del oído. " También me gustas".
Atobe se recuperó de 4 a 1, a ganar 6 a 4. Al finalizar el partido, buscó a Tezuka con la mirada, estaba en la grada más alta de la cancha, aplaudiendo con el resto del público. Atobe no resistió lanzarle un beso, que fue simbólicamente recibido por Tezuka y depositado en sus propios labios.
" Cuando salí del camarín, tú me robaste un beso por primera vez". Jugueteó Atobe, con una sonrisa y un tono malicioso. Sabía que Tezuka se sonrojaría por eso.
".. Quería mi primer beso de vuelta…". Le respondió infantilmente y muy sonrojado, Tezuka.
Quedaron unos minutos en silencio, simplemente escuchando la exhalación del otro, como pasaba el aire desde las narinas hacia la traquea y los pulmones, con el latido del corazón como acompañamiento principal.
Tezuka amaba los Viernes por la tarde, solían irse a quedar a casa de uno de los dos, a menos que tuvieran alguna clase recuperativa o extra los Sábado por la mañana. En ese caso, volvían a la casa de Tezuka, aprovechando si su familia salía a la casa de playa, generalmente idea del abuelo.
Ese día estaban en casa de Atobe, en la amplia habitación de este, cortinas levemente cerradas, tapados hasta el cuello con un cobertor grueso, simplemente disfrutando de la presencia de ambos…
"… Pensar que hace dos años atrás estaríamos asaltándonos mutuamente…". Comentó Atobe más relajado.
Tezuka se acomodó un poco más dentro de las cobijas, la temperatura estaba bajando considerablemente con la puesta del Sol.
"Eran tiempos donde no estábamos una semana sin tener sexo". Le respondió a si novio, besándole el pabellón externo de la oreja izquierda.
"Si… no podía mantener mis manos quietas contigo tan cerca ". Admitió Atobe, acariciando el abdomen de Tezuka. " Aún no puedo hacerlo…".
El ex capitán de Seigaku no contestó.
"¿Recuerdas nuestra primera vez?".
Kunimitsu se sonrojó, pero asintió.
" Fue linda…".
" Todas las veces han sido lindas… " Le comentó Tezuka, algo más cómodo con el tema y con el cierto recato de Atobe para abordarlo esta vez.
"¿Incluso cuando te amarré con tu camisa?". Atobe intentaba hacerlo sonrojar.. y mucho… pero dos pueden jugar a eso.
"Supongo que incluso cuando quedaste con las manos pegadas a mi polera y la usé para amarrarte contra la cabecera de mi cama, luego con las bufandas te amarré los pies y te-".
"NO…". Atobe le tapó la boca con una mano. " No sigas… no sigas que me caliento ahora mismo…".
"Kei-chan…". Tezuka le reprobó su elección de palabras de amenaza, con el solo tono de voz. " Tu mamá dijo que quería hablar con nosotros, no creo que sea de buena presentación que nos encuentre traveseados en alguna situación comprometedora".
Atobe suspiró, llevando una mano hacia su cabello para arreglarlo, asintió.
"Tienes razón". Admitió con un sonrisa creciente . "Eso me recuerda a cuando mis padres se dieron cuenta". Atobe volteó a mirar a Tezuka, encontrando una expresión apenada, no de vergüenza, sino de real tristeza, de estar recordando algo que no quisiera recordar. "Kuni-chan…".
"Ah?... no… sólo recordé algo…". Le respondió Tezuka de forma distraída, esto lo estaba preocupando. "Solo algo que ya pasó…".
Atobe suspiró, dándose cuenta de lo que Tezuka quería decirle.
"Ore-sama no baka…" Le susurró abrazándolo con fuerza. "Perdóname por hacerte recordar eso, había olvidado algunos detalles".
Llevaban 5 meses de estar juntos cuando los padres de Atobe se dieron cuenta de su relación. Una relación que ambos sabían, que no podía ser descubierta por los adultos, eran muy pequeños en edad como para que aceptaran que se podían amar sin estar cometiendo un error.
Como Atobe salía casi todos los fines de semana sin el acompañamiento de Kabaji, los padres de este comenzaron a sospechar que tenía una conquista por ahí.
"Keigo, querido". Se dirigió a el su madre, una señora hermosa y distinguida como ella sola podía serlo. " Necesitamos hablar".
"Si, madre". Atobe se sentía algo envidioso de que Tezuka pudiera decirle mamá a su madre, él no podía…
"Hijo, te hemos visto muy alegre estos días y que sales sin Kabaji, puedo saber a donde vas?". Le preguntó con un tono suave, cada sonido perfectamente pronunciado.
"Por ahí… " Atobe respondió con una sonrisa. ¿Cómo no estar alegre, si podía ver a Tezuka todos los fines de semana, y los días en que el otro chico salía más temprano, pasaba a buscarlo a su práctica. "A las canchas del club o a los torneos como siempre".
"¿ Con quién?". La pregunta peligrosa…
"Con un amigo… ". Respondió evasivamente, sabía que no podía decir la verdad…
"Con un amigo no se hacen estas cosas, Keigo".
Atobe casi quedó pegado en el techo al escuchar la voz grave y severa de su padre, se volteo a verlo, estaba furioso, solo con la mirada sentía que lo estaba ahogando. En su mano derecha, una fotografía de él y Tezuka besándose…
"Padre…". Comenzó… esto no podía estar sucediendo…
"No hables más, no es necesario, ya hemos solucionado todo".
Pensó que jamás olvidaría como se le había apretado el corazón al escuchar esas palabras salir de la boca de su padre, sólo las usaba cuando se encargaba de algún enemigo que se le hubiera cruzado en el camino… generalmente implicaba una visita de las fuerzas secretas de la compañía Atobe.
La pequeña cicatriz que Tezuka portaba en la base derecha de su cuello, era un recuerdo de esa noche…
Sin que su padre le permitiera retirarse de la habitación, salió corriendo en dirección a la entrada de la casa, tenía que ver que Tezuka estuviera bien, no podía esperar a saber de él, tenía que verlo en ese momento.
Su guardaespaldas le detuvo, el hombre más fuerte no le permitió continuar avanzando y le llevó a su habitación arrastras. Por más que se moviera, que lo golpeara, no lo soltó hasta que le dejó dentro de su cuarto y le cerró la puerta con cerrojo por fuera.
"Es por tu bien". Le dijo su padre, con la puerta separándolos.
"¿Qué le hiciste a Tezuka!" . Le gritó desesperado, golpeando la puerta, deseando que no existiera y pudiera estar azotando a su padre.
"¿Yo?... nada". Le contestó con un tono divertido.
"Keigo…". La voz de Tezuka le sacó del recuerdo. " Me estás apretando…".
Atobe soltó sus brazos de alrededor de Tezuka.
"Lo siento…". Se disculpó antes de hacer que se costara sobre su pecho y lo abrazara. "Recordaba…".
"Oh…". Tezuka le abrazó con más fuerza, sabía que era lo que Atobe recordaba.
Esa tarde se había quedado terminando el trabajo del Centro de Alumnos con el resto de la directiva, si bien en la Preparatoria no era el presidente, su trabajo como delegado era casi tan vital. El Aniversario de la Escuela se aproximaba y tenían que completar la lista de las actividades que realizarían.
Volvía a casa, faltaban dos cuadras cuando tres hombres vestidos de negro lo acorralaron en un pasaje oscuro. Una mano le cubrió la boca para que no gritara, cuando la mordió, solo recibió un golpe que lo dejó atontado.
"Perra". Uno de ellos le tomó del cuello de la camisa. "Por ordenes de Atobe-sama, no puedes acercarte jamás a Atobe-bochama".
La golpiza que le dieron luego, ha sido la más dolorosa que ha recibido.
"Jamás podré perdonar a mi padre por eso". Era inevitable que Atobe tomara su actitud sobreprotectora, Tezuka no se molestaba con eso, de cierta forma, sentía que cada vez que se mencionaba el incidente, necesitaba que lo mimaran…
"Ya sucedió…".
"Nunca debió hacerlo".
Esa noche, Atobe se contactó con Oshitari por Messenger, su teléfono celular había sido intervenido y cada vez que intentaba marcar el número de Tezuka, se apagaba. Sólo le quedaba el laptop como forma de comunicación con el exterior, el contacto de Tezuka se había perdido de su lista… su padre había pensado en todo.
Ore-sama: OSHITARI!
Imperial Blue: Atobe…? Esas mayúsculas me preocupan…
Ore-sama: Llama a Tezuka, por favor, te lo suplico, llámalo!
Imperial Blue: Por favor? Te lo suplico?.. oh, vaya, esto me suena interesante, adelante te leo.
Ore-sama: Llamalo!
Imperial Blue: Ya te encontró engañandolo?
Ore-sama: Mi padre se dio cuenta!
Ore-sama: yuushi?
Ore-sama: YUUUUUSHIIIII!
Ore-sama envía un zumbido
Imperial Blue: … su madre me dijo que se cayó de la escalera y ahora esta durmiendo.
Ore-sama:… gracias
Imperial Blue: Si quieres voy a verlo
Imperial Blue: Atobe?
Imperial Blue envía un zumbido.
Ore-sama: Es mi culpa… mi padre lo sabe todo , lo golperon, estoy seguro…
Imperial Blue: Te puedo llamar?
Ore-sama: … no lo sé.
Imperial Blue: Irás a clases?
Ore-sama: Eso espero…
Imperial Blue: En la mañana iré a ver a Tezuka, si te veo en el receso, te cuento, si no, te llamo al teléfono antiguo, yap?
Ore-sama: … Si… gracias
Imperial Blue: Ya se nos ocurrirá algo.
Imperial Blue ha invitado a la conversación a Pinku Thyphon
Imperial Blue ha invitado a la conversación a Iku nyu Kon
Imperial Blue ha invitado a la conversación a Dash
Imperial Blue ha invitado a la conversación a Sleeping beauty
Imperial Blue ha invitado a la conversación a Geko
Imperial Blue ha invitado a la conversación a Usu
Imperial Blue: Hyoutei, este es el plan…
"Hay cosas que mejor se quedan en el baúl de los recuerdos". Sentenció Atobe, antes de tomar a Tezuka por los hombros y besarlo. El otro muchacho le respondió el beso con igual intensidad, ambos jugando con sus lenguas de forma melosa, realmente necesitaban ser cariñosos con el otro, sentirlo a su lado y a salvo.
"Itai". Atobe rozó las piernas de Tezuka con las suyas en un intento de acomodarse sobre el otro, pero se detuvo al escuchar el reclamo del otro.
"Kunimitsu". Atobe corrió hacia su novio, envolviéndolo en su abrazo, necesitaba tenerlo en sus brazos…
"ITAI!". El grito de Tezuka le hizo soltarlo.
"Kuni…". Atobe se quedó callado al verle el rostro a su novio, no era un morado de golpe, era un color negro con un toque de amarillo alrededor, todo el lado derecho de la cara de Tezuka estaba enegrecido, algunos parches cubrían la mayor parte de ellos…
"Keigo…".
En ese momento llegaron Oshitari y Otori corriendo, le tomaron ambas manos a Tezuka y lo sacaron rápidamente de ahí. Gakuto llegó a advertir, los guardaespaldas de Atobe estaban en el sector.
"Kuni?". Atobe le miró interrogante.
"Me rozaste mi moretón regalón". Le reclamó Tezuka con un puchero.
"Aaaaah… no quieres un cariñito para que tu moretón deje de doler?". Le ofreció maliciosamente, Atobe.
"Puede ser". Le respondió Tezuka sentándose sobre las caderas de Atobe. "Aunque por aquí parece que hay una parte tuya que esta algo tensa".
"Si, tensa, yo me siento muy relajado". Le contestó Atobe apoyando sus manos sobre los muslos de Tezuka.
"Si…". Le contestó moviendo sus caderas, rozando le miembro de Atobe con sus glúteos. " Se siente duro".
Atobe alzó una ceja, algo molesto, pero el beso que depositó sobre sus labios, su novio, arregló las cosas.
Oshitari llegó corriendo a su casa, bastante cansado, se le notaba agitadísimo. Su madre le dejó pasar al instante, después de todo, esas dos semanas infernales le había ido a ver casi todos los días, generalmente en compañía de Gakuto…
"Tezuka… se lo llevan". Le contó sin aire, estaba semidoblado, con manos apoyadas sobre las rodillas mientras intentaba recuperar el aliento.
Tezuka le ofreció un poco de agua.
"Se lo llevan?" Le insistió para que terminara de contarle.
"Si… a Atobe… se lo llevan". Eso lo alertó de un momento a otro.
"Explícame". Le pidió con los ojos.
"Se lo llevan a estudiar a Alemania, se lo llevan mañana". Oshitari le tomó de los hombros. "Tenemos que hacer algo".
"… cómo…".
"Kabaji nos ayudará".
Ese día habían planeado todo, era extraño tener una junta de Hyoutei en su casa, Oshitari había llamado a algunos de Seigaku, como Oishi y Fuji, que eran los que mejores ideas podían tener. Su madre pareció no importarle lo que hacían, bueno, estaba ocupada tratando de hablar con su padre por la manutención de ese mes, que aún no llegaba.
Era un plan simple, entrar, hablar, convencer y nada más. Era todo lo que podían intentar…
" Veo que no aprendes a golpes". Le comentó Atobe-san, sentado en su escritorio, escudriñándolo en todo momento con los ojos más penetrantes que Tezuka jamás en su vida había visto.
"Señor, sólo le pido que no se lleve a Atobe…". Tezuka estaba cansado, cansado de luchar contra este ser que parecía poseer el mundo entero.
"No sé que te vio Keigo… ". Suspiró con desdén. " De seguro ha de haber sido un amor pasajero, una calentura sin riesgo a un embarazo".
Tezuka llevaba la consigna de que no lo harían dudar del amor que Keigo sentía por él, Oshitari y Gakuto le advirtieron de que esto podía pasar, Fuji también se lo recalcó como una forma de atacar mentalmente… pero en el fondo… quería rendirse.
"Espero que no haya sido así, sin embargo no he venido a pedirle que me deje continuar al lado de su hijo, solo a que no le envíe fuera del país, sus amigos están aquí y no quieren perderlo". Le respondió compuestamente. "Yo ya aprendí la lección".
"No es suficiente". Atobe-san se levantó de su escritorio y caminó hacia Tezuka. Era más alto que él, Tezuka se sintió aún más intimidado. " Contigo cerca, cómo sé que no intentarás acercarte a Keigo, qué volverás a intentar quitarlo del camino correcto?".
"No lo haré…". Tezuka bajó la vista en signo de rendición.
"Muy bien, si quieres que Keigo se quede, gáname". Atobe-san caminó hacia el gran mueble tras su escritorio y sacó un bolso de raquetas de tenis. " Si quieres que Keigo se quede.. CON SUS AMIGOS… gáname y dejaré que se quede".
Tezuka tomó aire, era un reto que podía cumplir, uno donde tenía el conocimiento y la habilidad para ganar… si tan solo no estuviera frente al número uno del master series… y no le doliera la espalda con esa golpiza…
Aún así.. aunque jamás pudiera acercase a Atobe, aunque tuviera que contentarse con observarle desde lejos… que Atobe siguiera en Japón, era un alivio para él.
"Bien". Asintió aceptando la raqueta que Atobe-san le ofrecía. Lo haría por Keigo…
Atobe metió sus manos por entre la polera que estaba usando Tezuka, subiendo por su espalda con la palma tocando la piel con sumo cuidado, con la misma delicadeza con la que su novio acariciaba sus piernas y pasaba sus dedos bajo la ropa interior, llegando a su ingle…
"Kunimitsu…". Le susurró antes de besarlo suavemente. " Espero que mi madre venga pronto o no resistiré tenerte sobre mi sin sentirte dentro…".
"Me alegra que recordaras que hoy es mi turno" Se rió Tezuka contra sus labios.
Keigo continuó masajeándole la espalda, hasta rozar un leve relieve en la mitad de ella, no eran sus vértebras, no era su escápula… era lo que quedaba de una cicatriz…
Atobe observaba desde la ventana de su alcoba, apoyando ambas manos sobre el ventanal, no podía creer lo que estaba viendo. Abajo, en la cancha donde entrenaba… su padre… y Kunimitsu…
El partido comenzó, se le llenaron los ojos de lagrimas al ver que a Tezuka le costaba moverse, no había rastros de su agilidad de siempre, todo por esos moretones que de seguro le cubrían la espalda.
Corrió a la puerta, necesitaba bajar allí, detener todo eso. Lo último que quería era ver a Tezuka arrodillado en la cancha, con la mano derecha sosteniendo su hombro izquierdo.
Estaba cerrada.
Volvió a la ventana, a ver el primer punto de Tezuka, y por primera vez miró hacia el cielo, suplicando porque nada le pasara al dueño de su corazón.
Kabaji le abrió la puerta, de seguro le había quitado la llave a su hermano mayor, el verdadero guardaespaldas de Atobe.
Corrió hacia la cancha, Kabaji olvidado en alguno de los pasillos de la mansión, luego podría darle las gracias, por ahora, tenía que impedir que Tezuka se lesionara otra vez.
"Deuce". Anunció el arbitro del partido, Oshitari. Tezuka tenía el servicio… pero su padre ganó el juego.
"Tie break de 12 puntos".
Era la horrible copia de su propio partido con Tezuka. Avanzó hacia la cancha con paso decidido, terminaría todo eso, aceptaría la orden de su padre, jamás vería a Tezuka, pero sabría que estaba a salvo.
Fue entonces cuando lo vio, Tezuka se acercó a la red, pero su posición no era la del drop shot, el famoso Zero Shiki. Su padre elevó la pelota y el otro tenista aprovechó la oportunidad para dar un smash directo a la mano de Atobe-san, soltando la raqueta de su agarre, para luego rematar el punto con otro smash.
Era el hanametse no Rondo…
Y aún así, Tezuka perdió los siguientes dos puntos.
"46 a 44". Anunció Oshitari con la voz temblorosa. "Atobe-san gana…".
Tezuka no se ponía de piel, estaba en la misma posición que la caída para intentar llegar al último punto le había dejado; respiraba agitado, con los hombros caídos por la derrota que le significaba.
Atobe no lo soportó más, no escuchó el grito de reproche de su padre, no el de asombro de sus pares que observaban el partido, simplemente se lanzó en una carrera hacia Tezuka, a abrazarlo a decirle que todo estaría bien.
Entonces su abuela apareció en escena.
"Ese niño necesita un hospital". Le indicó a su padre, la más anciana de los Atobes. " Hablaremos después Keigo-chan". Le dijo mirando a su nieto.
Fueron 14 puntos en la espalda, todos rehechos luego de que Tezuka se los desgarrara durante el partido, 5 puntos en el cuello y mucho hielo para el hombro izquierdo.
"Baka…". Le reprochó Atobe luego de haber llorado por al menos una media hora. " ¿Qué te hizo enfrentarlo?".
Tezuka suspiró, se le notaba algo letárgico por el calmante que le dieron. " Que por una vez tuvieras un príncipe azul en vez de serlo…".
Atobe iba a contestarle rudamente, pero calló al ver a su abuela y padres en la puerta. Inevitablemente miró a Tezuka con cierto temor…
"Keigo, quisiéramos hablar con ustedes". Comenzó su abuela, entrando con paso seguro a la habitación donde descansaba Tezuka. "Sabes que eres el único heredero de la familia Atobe".
Keigo asintió, no quería que sus abuelos se enteraran, menos la matriarca de los Atobes… siempre tan estricta, siempre evitando que jugara con otros niños de su edad, siempre evitando que se manchara con dulce o tierra… Esa anciana que no le permitió tener la vida de un niño normal.
La mano de su abuela sobre su cabello le sorprendió.
"Nunca te dejé ser lo que querías…". La anciana suspiró y dirigió su mirada a Tezuka. " Cuídalo mucho, lo hice un niño mimado con el poder y la riqueza, pero contigo estaba dispuesto a ser despojado de su apellido… eso no es un amor infantil".
Se notaba que había hablado con los padres de Atobe, ambos callados en la puerta de la habitación.
"Tienen mi bendición". Les dijo a ambos chicos, besando la frente de cada uno.
Pocos minutos después llegaron los padres de Tezuka, qué les dijo el padre de Atobe… nunca se ha dado el momento para preguntarles, pero si aceptaron que la familia de Atobe pagara la operación estética que ofrecía el tío de Oshitari para borrar las dos cicatrices que le quedarían a Kunimitsu.
El beso terminó cuando escucharon un golpe en la puerta. Atobe se levantó y colocó un par de pantalones antes de atender.
La abuela de Atobe apareció en la puerta, con una sonrisa en su rostro.
"¿Cómo están mis dos nietos?".
Oh, si, sería una tarde de conversación con la abuela, donde de seguro se uniría el abuelo para la merienda a hablar de la guerra civil, la segunda guerra mundial y de lo linda que era la abuela en su juventud.
Esas eran tardes de familia
Continuará en la parte II…
Por su atención y lectura, gracias.
