Noche en Vela
Sus ojos amarillentos se achicaron un poco.---"Me llamo Elasha Katlag"----dijo; un sonido agudo, parecido al de remover una espada del sello, se escuchó dentro del bosque. A los instantes, Meridían se vio apuntado por una fina y alargada espada que brillaba intensamente sobre su cuello.---"Una vampira"----
El dhampir frunció su rostro amargo---"Acaba y hazlo…!"---gritó enfurecido. Que idiota había sido de bajar la guardia frente a esta mujer. Que idiota había sido de creer que lo había ayudado.
---"¿Hacer qué¿Matarte?"---cuestionó la mujer con seriedad.
Su capa se desprendió bruscamente del pecho por una ráfaga de viento y fue abatida hacía el prado.
---"Acaba y hazlo, vampira! Mátame!"---exclamó al tope de sus pulmones. Se sentía acorralado. Molesto por haber confiado en alguien que plenamente no emitía confianza alguna.
Otro sonido retumbó frente a él, tapando al primero en el pasado. La vampira había retirado la espada del cuello del dhampir y ahora la guardaba en su cintura.
Meridían aún la contemplaba jadeante.
---"Pues, fíjese…"---dijo, observándolo con serenidad.---"Que eso no es lo que tenía en mente."-----la noche la nublaba enteramente sino fuera por aquellos ojos que resaltaban en la oscuridad, no se vería para nada.
El dhampir continuaba aireando.---"¿Entonces…?!"----se mordía su labio inferior y su rostro estaba rojo de cólera, enfurecido le dio la espalda y empezó a caminar lentamente. Optando por no caerse, ya había aprendido a manejar su desbalance.
Elasha lo contempló explotadoramente. No se movió, aunque tenía varios deseos de hacerlo.
---"Por que nunca sabes cómo van a reaccionar…"---aclaró con gravedad.
Meridían llegó hasta su "cama" y bruscamente agarró la capa que inicialmente lo había arropado. Se tornó hacía la vampira y la miró enfurecido.---"¿Quién eres¿Por qué me trajiste aquí¿Qué es lo que quieres de mí?!"----rugió.
La vampira permanecía con su gesto de calma. Lo miraba pasmada por lo rapidez en que había cambiado de ánimo. Cierto era, que con aquella bienvenida suya, cualquiera lo haría.
Entre el ligero movimiento de las hojas gracias el viento melancólico. La vampira cerró los ojos y exhaló. Mirando al suelo, le dijo---"Ya te comenté…me llamo Elasha, soy una vampira, nacida de padres humanos y cambiada luego…"---miró a Meridían.
El dhampir continuaba respirando rabiosamente. Como en espera de que la mujer terminará para lanzarle otra palabra o queja más.
Ella prosiguió---"Te traje aquí por que era el lugar más seguro…en una distancia bastante prudente."---murmuró bajo su voz normal---"Eres muy pesado".----
Meridían resopló, no por la broma en el asunto, sino por lo insignificado que era ese dato.
---"Todavía estamos muy cerca del guerrero Handrox…"---comentó. Elevando la vista hacía Meridían con un rostro suplicante. Casi entristecido---"No quiero nada de ti. Ni lo hice para que me debieras algo. Escuché sus gritos y sabía que no estaba metido en nada bueno."---
---"¿Lo conoces?"----cuestionó el dhampir. Notándose un poco más aquietado.
Elasha selló sus labios y le dio la espalda.---"Lo conocía…"----murmuró.---"Era un viejo amigo…todo lo contrario a lo que ahora vez, joven dhampir"---sentenció y comenzó a moverse hacía la fogata.---"Por favor, sígueme…"---dijo, deteniéndose a mirarlo.---
"…hace tiempo que no hago una fogata que me haya quedado tan bien. No debemos desperdiciarla."----
Dudoso al principió. Meridían optó por descansar cerca de un cálido; pero, no tan ardiente, lugar. A uno lleno de plantas listas en enloquecerte. Dio un primer paso adelante y cayó torpemente al suelo. Gruñendo por la debilidad y los dolores repentinos que le daban.
Elasha se volteó hacía él y marchando a su lado lo tomó por un brazo. Temeraria a que se lo rechazará, lo sujetó cuidadosamente.---"Todavía estás muy herido, dhampir."----
---"Me llamo Meridían"---dijo con voz cortante el dhampir. Aceptando su ayuda; pero, resistiéndose a confiar.
---"Sí, ciertamente, Meridían…todavía estás bastante débil."---comentó Elasha.
Moviéndolo cuidadosamente hacía un lado de la fogata. Atenta a no acercarse mucho ella misma. Ya que cualquier fuego, aún el de una fogata, era fatal para su raza. Aún los que sólo fuesen mitad vampiros.
Lo sentó sobre el pasto húmedo y le volvió a entregar la capa.
---"Es tuya"---chasqueó el dhampir.
---"Por ahora no, la necesitas tú más que yo y te ayudará con las heridas. Me la darás después si quieres. Ahora mismo, te pertenece a ti."---
---"No la quiero"---
---"No seas malcriado y tómala. Estás lastimado…"---
---"No lo estoy!"---
---'Dhampir, aprende a aceptar las cosas, aunque sea por una vez…!"---murmuró la vampira perdiendo la paciencia.---"Estas lastimado y si no quieres la capa me la darás luego¿está bien? Pero, por ahora, arrópate con ella…sus poderes curativos ayudarán con las heridas."---
-----"………"---
El sonido de la madera calcinándose delante de ellos era lo único que resonaba a esos instantes.
Al oír eso, Meridían no pudo evitar colocar la mano en su estómago. Sentir las cicatrices brotadas sobre él. No le gustaba recordar ese momento. Saber que de ahora en adelante estarían esas marcas allí.
Pese a su oscura vanidad, lo peor de todo sería, que tendría que vivir con ese recuerdo toda su vida. Ese momento. Esa memoria…Ese sonido. La risa satírica de su creador. Lo perseguirían hasta su muerte.
---"Si quieres saber dónde está tu camisa…"---interrumpió la vampira, quien se había sentado a un lado justo de él. Apartándolo de sus pensamientos y tormentos.---"Están cocidas y como nuevas."---aportó con una sonrisa fallada.
Meridían la contempló confundido.
Elevó su cuello hacía las espaldas del dhampir.---"Detrás de ti…"----señalo.
La luz del fuego jugueteando con las sombras y la claridad de ambas caras y cuerpos creaba criaturas y animales en el suelo y los árboles. La verdadera naturaleza de ambos reforzándose en las sombras de cada uno. La de Meridían era una criatura pesada, fuerte, como la de un animal, mientras la de Elasha, era ambigua y no se podía definir bien. Ambos no notaron esto.
El dhampir rebuscó detrás de él y notó que sí era cierto. A su espalda había un pequeño bulto castaño. Lo tomó automáticamente y lo trajo a sus piernas.
No sabía si abrirlo o no. Volvió a elevar su vista a la vampira.
Ella le sonrió afirmándole---"Es tuyo; encontrarás también…"----
Meridían comenzó a abrir energéticamente el saco. Consiguió su vieja camisa triturada por las llamas del Sol, con un olor distinto al sudor y cocida. No parecía que había sido triturada en mil pedazos. También consiguió otra cosa…algo completamente distinto.
---"…algo que seguramente deseabas por un tiempo."---
Escondido debajo de la camisa. Había dos frascos pequeños, los cuales contenían un líquido rojizo, casi negro dentro de ellos.
Miró a Elasha sorprendidamente.---"Gracias…"---susurró.
La vampira le sonrió, por primera vez, semejando alegría. Enrollando ambas de sus manos debajo de las rodillas.---"De nada…"---levantó las cejas---"Ah y no te preocupes…no están envenenadas o nada por el estilo".---comentó.
Meridían sonrió, por primera vez, semejando sinceridad en él también.---"No te preocupes, no pensé eso…gracias."----
Elasha sonrió con gusto y por unos pacíficos momentos se pudo apreciar el sonido tranquilizante de las llamas de la fogata. La cual, Meridían no se percataba ahora. La hermosura de la noche oscura y el susurro ligero de los árboles frondosos.
El dhampir levantó el frasco en su mano y cuidadosamente removió su tapa. Brillaba con intensidad o tal vez, era su propia desesperación.
Pudo sentir la vida en sus labios. El dulce fuego corriendo por su garganta y cayendo como una febril cascada a su estómago hueco. No se percató de que Elasha no lo contemplaba. Optando por no molestarlo en su cena. No se percató del sonido sutil de las hojas, ni pensó en protestar de donde se encontraba. Nada de eso. Sólo la delicia y el placer vacío que venía de beber y saborear la vida de alguien ajeno.
Se aferró a esa utopía hasta que ambos frascos de sangre quedaron vacíos y ninguna gota susceptible a él.
Abrió sus ojos, los cuales quedaron sellados en su sosiego del elixir y observó hacía el lado derecho de la fogata. La mujer que lo había rescatado todavía estaba allí, despierta. Mirando la fogata con serenidad y fijación. Las llamas parecían consumirla y tentarla a bailar con ellas.
Parece ser que ella se percató de que la miraban y tornó el rostro hacía él. Le volvió a sonreír.---"Bienvenido de vuelta, Meridían."---
El dhampir bajó su rostro en forma de reverencia y tolerancia. Una costumbre antigua y más a menudo un hábito adoptado entre los vampiros.
---"Gracias…"---habló el dhampir. Volviendo a observarla e intentando no incomodarla en lo que hacía.
Elasha sonrió abrumada. Como si estuviese cansada de vivir o cargase una cruz, muy pesada para continuar.---"No hay de qué…"---
---"No"---interrumpió el hombre.---"Gracias por todo."---colocó ambos frascos al lado suyo.---"En realidad, no sé por qué me rescataste. Siendo otro, me hubieras dejado morir en aquella mazmorra; pero, te apareciste de la nada y me ayudaste a salir…sin entender por qué o para qué…aún sigo sin entenderlo…por qué lo hiciste…pero, te lo agradezco…"---miró al suelo apenado por no saber de qué forma expresarse mejor. Arrepentido de cómo la había tratado antes.---"Lo siento, Elasha."----
La vampira lo contempló prudentemente. La madera continuaba crispando en el centro del bosque.---"No lo sientas…yo fui quien te dio la horrible bienvenida"---sentenció. Se levantó del pasto y caminó hacía él.
Sentándose un poco cerca. Lo examinó nuevamente.---"¿Cómo sigues?"---cuestionó. Observando la capa que lo arropaba.
Meridían levantó un poco la capa que lo cubría. Las cicatrices aunque estaban cerradas completas, todavía se mostraban frágiles. El dhampir contempló con sorpresa… ¿acaso había sido su naturaleza que lo había sanado o la capa de la vampira había ayudado con algo? No lo sabía. Ni lo quería saber, estaba agradecido de que ya no se sintiera tan débil, ni como un insecto. Gracias a la dosis de sangre…otra maravilla más de Elasha.
---"Has sanado bien…"----comentó la mujer. Contemplando su pecho por un momento y luego, atenta a no parecer una aprovechada tornándose hacía la fogata.
---"Gracias a ti…"---replicó el dhampir. Cubriéndose nuevamente por la capa. No confiaba aún de esta mujer, ni de sus razones por salvarlo, ni siquiera sabía el porqué lo había hecho; pero, si algo estaba…era agradecido.
Volvió a contemplarla plácidamente.
La mujer lo miró intrigantemente---"¿Qué?---preguntó con una sonrisa tímida.
Meridían le sonrío con alegría, se acomodó en el suelo.----"Elasha…me gustaría quedarme un poquito más con la capa, si eso está bien."---dijo, abrigándose con el manto oscuro de su pequeño nicho de paz en aquel inframundo de desperdicios.
………………….
Wah, tal vez, sacándolos un poquito del genero de Acción y Aventura de la historia; pero, hey, también quería agregarle algo de…romance… no le llamaría; pero, un poco de relaciones interpersonales entre los personajes.
No se preocupen, colocaré bastante acción y batallas. Es sólo cuestión de tiempo y del desarrollo de la historia.
No olviden dejar un review o una opinión, se lo agradecería mucho.
Saludos!
