La Jugada Sucia del Destino

La vampira le sonrió con ternura y se volvió a acomodar sobre la tierra.

El chillido de los insectos fundidos a algunos animales desconocidos, que Meridían jamás había escuchado en su vida, se unieron al canto de la noche. El eco del aullido de un lobo y los pasos de venados se podía sentir en la naturaleza misma.

Meridían inconscientemente acarició parte de su frente.

---"¿Ya no sientes esa dolor de cabeza, verdad?"---preguntó la vampira observándolo sigilosamente. Las llamas hacían que su rostro brillará.

El dhampir la contempló desconcertado.

Elasha bajó la mirada y acarició su rodilla.---"Es cierto, ya no debería ni pulsarte…"---dijo.

---"¿Qué es lo que intentas decir?"---preguntó Meridían en un tono calmado. La brisa entre los árboles jugaba levemente con su pelo.

La mujer se ve mortificada por el asunto y parecía no poder aguantarlo más.---"Fui yo quien te creé ese dolor de cabeza. Quien te interpuso esa molestia en el camino."---habló.

El hombre permaneció serio por unos instantes. Absorbiendo lo que le decía su libertadora. Sonrió lastimado y le cuestionó---"¿Por qué hiciste eso?"---

La vampira se levantó del césped y camino un poco más a las llamas. Apretando sus nudillos detrás de su espalda. Con la vista bajada---"Por que era la única forma de mantenerme en contacto contigo, Meridían."----

El dhampir la contempló pasmado. Todavía no entendía por completo lo que le intentaba decir.

Elasha prosiguió…

---"Los vampiros podemos comunicarnos mentalmente con la mayoría de seres que queramos."---comentó. Observo entristecida al dhampir---"Con los vampiros, los dhampirs y los demonios es diferente…"---añadió.

---"¿Diferente?"---Meridían se enderezó un poco.

La mujer asintió---"Podemos comunicarnos telepáticamente; pero, sólo en breves instantes. Con palabras cortas…y no nos podemos controlar."---inhaló pesadamente.---"Aunque no sabía quien eras, ni siquiera si eras una persona benévola o malévola…como pariente tuya, pude sentir que estabas en grandes aprietos"---sentenció.

Meridían bajó el rostro entristecido.---"¿Cómo supiste dónde estaba?"---preguntó interesado.

---"No estaba muy lejos del castillo de Handrox…"---dijo tornando sus brazos hacia el frente y abrazándose con ellos.---"Verás, Meridían, Handrox no es sólo un guerrero, es un mago…un mago que, según los rumores puede conceder cualquier cosa…"---bajo el rostro entristecido.---"Cualquier cosa que quieras…"---

---"Depende del precio…todo tiene un precio"---murmuró fastidiado el dhampir. Acaso ella lo había usado. No, él se había metido en el camino suyo.

---"No te metiste en el medio o fuiste un estorbo, Meridían…!---gritó la vampira. Por primera vez, perdiendo la paciencia. Estaba mirándolo con ojos temblorosos y al ver que él dhampir la miraba le dio la espalda.

Las llamas comenzaban a quemarse aligeradamente.

---"¿Por qué siempre haces eso?"---cuestionó el dhampir. Todavía sentado en su sitio.---"¿Por qué no quieres que te vea cuando estás mal?"----

---"Cállate, Meridían…!"---chasqueó la vampira. Comenzando a dar unos pasos hacía el oeste. Dejando la conversación a medias. Se detuvo momentáneamente en sus pasos.

---"Elasha…dime qué te sucede…tu me salvaste a mí, ahora, yo te debo esa vida."---el dhampir se levantó preocupado al ver que la mujer no se movía.---"Elasha, no tengo mucho dinero; pero, puedo prometerte como un amigo escuchar…escuchar qué te sucede"---se acercó cuidadosamente a unos pasos hacia ella.---"Elasha…"---

---"Tenemos visita…"---murmuró la vampira temblando. Tomó al dhampir por los brazos.---"Ya vienen, trolls…! Vámonos!"----

El dhampir quedó helado en sus pies.---"¿Qué?"---

La vampira lo halaba con todas su fuerzas; pero, no podía conseguir que se moviera.---"Trolls, esclavos de Handrox…demonios, esas criaturas rojas que aparecen en los cuentos de niños…!"---jadeaba halándolo---"Tenemos que huir!"----

---"¿Pero, no querías ir al castillo?"---pensó el dhampir. Se quedó paralizado en sus pies.---"Está puede ser tu única oportunidad! Ellos te llevarán a Handrox…"---

---"No si nos matan antes!"---lo haló nuevamente---"Deja de pensar en mí y piensa en ti!"---

---"Elasha…!"---

---"Ya no me pueden llevar, Meridían!"—gritó la mujer. Contemplándolo.---"Te he ayudado, ahora, Handrox me quiere muerta. Nos quiere muertos a ambos!"---

Un sonido retumbó el bosque.

Ambos vampiros quedaron helados en sus pisadas.---"¿Qué fue eso?"---murmuró el dhampir. Otro sonido más agudo al primero voló sobre ambas criaturas y penetró el árbol que había a su lado. Una flecha afilada, conteniendo una bolsa que explotaba líquido al caer en contacto.---"Agua bendita…!"---susurró la vampira.

Meridían miró a la vampira y se tiro al suelo. Cubriéndola con su cuerpo, la empujó en una especie de capa de cuerpo.---"Una vida por una vida…!"---le gritó.

Elasha pasmada intentaba salir debajo del cuerpo del hombre.---"No, nos capturarán…!"---le decía---"Meridían, podemos salir vivos de esto…podemos…te contaré más detalladamente, luego…pero, por ahora, esperemos que ese momento llegué!"---le grito.

---"No lo hacía por eso!"---le gritó avergonzado el dhampir. Avergonzadamente elevando su peso para que la mujer pudiese salir. Se sentía como un idiota…un herido e insignicante idiota.

Otro sonido penetró el aire y Elasha soltó un grito.

---"Elasha!"---exclamó el dhampir. Gateando hasta donde la mujer yacía.

La vampira abrazaba una de sus piernas y estaba sudando hielo.---"No es hora…de ser valiente…"---comentó entre jadeos y sin saber a quien se refería si a ella o a él. Se cubría una pierna.

El cuarto sonido ahogó el bosque y unos rugidos se podían escuchar a la distancia.

---"Ya vienen…"---murmuró la vampira.

Meridían colocó una mano sobre la de la mujer.---"Perdóname…"---confesó. Elasha movió negativamente su empapado rostro. Extendió la mano que cubría su pierna al dhampir.

El dhampir miró a la herida. La mitad de una flecha estaba pinchada en su pierna y la sangre corría acuciosamente. La tomó por la mano y con su otro presionó fuertemente a la herida. Pensaba que la vampira removería su mano; pero, por debilidad o confianza le permitió trabajar.

Elasha temblaba copiosamente.

Se desvistió de su capa prestada y se la colocó a Elasha sobre la herida. Le sonrió desesperado y fallando estúpidamente en ello.---"Acéptala…estás débil"---rió apenado.

--"…je…no seas…malcriada."---sonrió la vampira. Añadiendo la palabra que, tal vez, el dhampir no se atrevía por respeto a decir.

Meridían carcajeó asustado---''Sí, eso también."----

Un gruñido entre el campamento opaco el de los vampiros.

Una inmensa y desnuda criatura caminaba hacia ellos. Dos otras más pequeñas le acompañaban a su lado, éstas cargaban con dos arcos. Seguramente, uno de los que habían herido a Elasha, Meridían pensó.

El dhampir se levantó y se interpuso entre los demonios y Elasha. La vampira todavía sudaba frenéticamente y temblaba descontrolada.---"Meridían…"---le llamó, aterrada por lo que sabía que iba a hacer.

La primera criatura, que el dhampir pudo adivinar que era troll, cargaba con una afilada hacha. Manchada de sangre vieja y podrida en la cresta. Éste pesado gordo tenía dos pequeños ojos arrugados y varios cortes en su cuerpo. El semblante de haber estado encadenado se mostraba en su cuello. Que tenía la forma de un círculo hecho de tejido rojo y algunos pellejos brotando de allí.

El dhampir miró a Elasha, reconfortante.---"Tal vez, no seré un vampiro puro, Elasha; pero…"---se colocó en una posición de combate---"…creo que tengo derecho a opinar."-

Los pequeños demonios volvieron a apuntar sus arcos.

Ambas flechas salieron volando a la misma vez. Idénticas en velocidad y poderío.

Y a unos segundos, en unos diminutos instantes…mientras la primera punta de la flecha comenzaba a rozar la piel cicatrizada de Meridían. Éste murmuró unas palabras, unas simples palabras para el oyente y repentinamente ambos: él y Elasha. Quedaron cubiertos por una oscuridad definida.

Negro, el color negro. Tan deseado por él y seguramente para Elasha. Todo quedó en silencio. Todo. El rostro horrible del troll y los demonios arqueros desaparecieron. El olor a podrido también, la cálida fogata de Elasha, también. Estaban rodeados de plena oscuridad.

Sólo el rostro pálido de ella y la tez trigueña del dhampir resaltaban en el país ébano.

La mujer seguía temblando, miraba de lado a lado aliviada de ya no ver a los trolls; pero, desubicada.

"¿Dónde estamos?" preguntó mentalmente.

---"En la nada…"---reforzó Meridían cayendo de golpe al lado suyo. Debilitado.

Elasha lo contempló y le sonrió lastimada. Removiendo un mechón de su cabello oscuro.---"Gracias…"---le dijo agradecida.

Meridían sonrió---"Una vida por una vida…"---murmuró, cerrando los ojos, para lo que esperaba fuera una infinita eternidad.

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Y este capitulo va adyacente al otro, espero que lo disfruten. He decidido unir en éste: acción y romance. En vez, de colocarlo por partes. Este capitulo unirá a los dos géneros.

Que sea de su agrado y gracias a Mircalla por leer!