El Amanecer
"…dían"
"…ridían…"
"Meridían…!"
El dhampir se levantó sobresaltado.---"¿Qué? Elasha¿Qué…qué paso?"---comentó turbiamente.
Frente a él un rostro claro y contento lo observaba. Elasha estaba arrodillada a su lado suyo, mirándolo con despreocupación.---"Buenas noches, salvador dhampir"---lo molestó.
El hombre se enderezó lentamente, de lo que había sucedido la noche antes…la mayoría estaba muy borroso. Se acordaba; pero, todo parecía haber pasado lentamente. Notó que estaban en una especie de caverna oscura.
La vampira le sonrió---"Vimos el amanecer juntos…"---le dijo con emoción. Se sentó a su lado y abrazó la capa que lo arropaba.---"Es curiosos, pensaba que no podíamos verlo…pero, lo llegamos hasta a sentir sobre nuestra piel, Meridían."---
El dhampir la contempló---"¿Elasha…estás bien?"---le preguntó y sólo ahí se percató de que la vampira no tenía vestido. Se estaba cubriendo el pecho con la capa y miraba con anhelo hacía la entrada de la cueva.
---"¿Cómo no podría estarlo?"---le dijo, volteándose hacia él y sonriendo.
Algo no estaba bien.
Algo pasaba.
Meridían optó por no averiguar si él también estaba desnudo. Aunque seguramente lo estaba. No, algo había ocurrido, algo había ido terriblemente mal.
---"El Sol era hermoso, claro y amarillo…"---lo contempló la mujer y volvió a sonreír.
Su debilidad no lo llevaría a tal cosa. Si algo era él, era respetuoso en los asunto de romance…
---"Pero, tal vez, lo más hermoso no fue el amanecer…"—dijo---"Tal vez, lo más hermoso fue…"----
No, no quería escuchar eso. No, por favor. Eso no.
----"…tu y …"----
No, Elasha no seria…
---"…nuestra…"----
No era ese tipo de hombre! No haría algo así…! No se aprovecharía de ella…!
Pero…¿…y Elasha…y la vampira?
--"…unión en plena alba…"---
NO, Elasha no era así tampoco.
---"…y Handrox diciendo que…"---la voz de la mujer quedó distorsionada a una ronca y pesada. La cueva y ella desaparecieron juntas. La capa y la luz que alumbraba su rostro también.
Reemplazando aquello, un hueco negro abrazaba al hombre desnudo, una voz oscura e infernal comenzaba a carcajear.
"…Tus deseos…son muy oscuros mi amigo…"
---"Handrox!"---Meridían rastreó toda la oscuridad a su alrededor.
"…El único que te podría brindar tal ilusión…" comentó el mago. Cada vez que la criatura hablaba ráfagas de brisas frías y ardientes abrazaban el cuerpo del dhampir.
"Sabes que a Elasha no le interesas…JajA…ella tiene otras intenciones!!"
---"Ya cállate, bestia!"---gritó el dhampir.---"Su decisión es propia…No, mía!!"---exclamó enfurecido.---"Ahora, lárgate de mi mente!"---
"Mira para allá…hasta parecieras que ya sientes algo por ella…!" la voz tosió "Por favor, te enamoras muy rápido, buen amigo."
---"Cállate!!"----
"De acuerdo…"
---"…ridían…"----
"Pero, recuerda…" el viejo acento carcajeó.
---"dían…"----
"Que no me podrás detener…!"
Continuaba buscando de dónde venía aquella voz. De todas partes, de todos lados…de nada!
''….morirás antes de tocarme. Te mataré primero!"
---"Meridían!"----
---"Cállate Handrox!"----
Una leve palmada en su pecho lo hizo despertar. Abrió los ojos y se encontró, nuevamente, con el aspecto severo y oscuro de la noche. Sentía una presencia cerca. Se volteó a la derecha preocupado.
Elasha estaba acostada al lado suyo; pero, con un rostro agraviado. Estaba llorando y con los ojos abiertos.---"Meridí…an!"---
El dhampir se levantó a toda prisa, olvidando si estaba o no vestido y se acercó a ella.---"Elasha…!"---
---"No…puedo ver!"---gimió.---"No puedo ver! Meridían!"---
Meridían tomó su mano y la apretó fuertemente.---"Shh…tranquila…estoy aquí. Estoy aquí, Elasha…"---le murmuraba desesperado. El olor a sangre todavía los abrazaba. Su herida no había cicatrizado completamente y el dhampir no sabía hacía dónde su conjuro los había llevado.
Podían estar cerca de alguna aldea indígena…o en un pueblo humano. Tal vez, cerca de los vampiros; peor aún, cerca de los hombres lobos…o suicidamente, en el reino de los elfos.
Sabía que estaban en un bosque, más pequeño al que habían estado en el principio. Sabía, también, que faltaba poco para amanecer. Como una hora y media.
Elevó la capa empapada de sangre de la rodilla de la mujer.---"Maldita sea!"---La flecha todavía estaba allí y el cuerpo no la había removido, ni la capa, como se suponía que hiciera. Sólo podía pensar en una opción.
Se acercó al alargado oído de la mujer.---"Elasha…"---le murmuró, aún abrazando su mano.---"Has perdido mucha sangre y la flecha todavía está ahí…"---
La vampira maldijo fuertemente. Era obvio que estaba soportando un dolor indefinible.
---"Intentaré quitarlo; pero, no va a ser fácil."---enrolló su capa y la colocó sobre sus labios.---"Toma, muerde esto…tu capa."---inhaló fuertemente.---"Te va a molestar un poco."----
La mujer asintió rápidamente y tomó entre sus colmillos parte de la capa. Mantenía sus ojos cerrados, ya fuese por dolor o vergüenza de haber caído con tanta facilidad. Si algo tenían los vampiros, era su orgullo.
El dhampir se colocó frente a la rodilla de la mujer. La flecha había tomado un color anaranjado y la pierna de Elasha coagulaba sangre sobre ella. La bota y la mitad de la pierna de la mujer estaban cubiertas en sangre.
Delicadamente, Meridían estiró la pierna hasta el suelo. Intentando no fallar, por lo preocupante que sonaban los gemidos de la vampira. Junto sus manos y sopló enigmáticamente sobre ellas.---"¿…Lista?"---le preguntó a Elasha.
La mujer sollozó fuertemente, una vez e inhaló—"Aja!"---
Shrack!
Una fuerte maldición de ambos retumbó el bosque. Meridían tiró la flecha a un lado y rápidamente le aplicó presión a la herida. Intentaba comprimir la mayor sangre posible. Sus manos quedaron enjuagadas del líquido rojo; pero, no le importaba. Tenía que salvarla. Tenía que curarla.
Lentamente y como si fuese una agraciada sensación. La mujer sentía como su pierna se iba enfriando y se iba adormeciendo. Parpadeaba seguidamente y su vista comenzaba a volver…de borrosa a nublada…de nublada a semi-clara. Removió la capa de sus labios.
La voz cercana de alguien conocido le hablaba; pero, la figura era distinta…no, era que no la podía ver bien.
La sombra le habló---"Todavía tu mirada no se recuperará del todo…"---le dijo, más como un conocimiento que una preocupación.---"Es por que te he adormecido la herida y estarás un poco adormecida tu también…"---le dijo---"Pero, no te preocupes…estarás segura."----
La mujer sonrió aliviada y extendió su mano hacia Meridían.---"No he pensado nada al contrario…"---
La tomó delicadamente y le sonrió, aunque estaba seguro que ella no lo podía ver. Sus manos estaban manchadas de sangre seca; pero, eso tampoco le importaba.
---"Gracias…"---le murmuró Elasha---"Ya has pagado tu deuda, je…"---le sonrió apenada.
---"No…"---le aclaró Meridían---"Ésta o alguna otra, no cuentan."---
Y la mujer pudo jurar que le había besado la mano; pero, no estaba segura. De repente, el dhampir se levantó de donde estaba.---"Elasha, amanecerá en menos de una hora…"---dio un paso hacia delante.---"Voy a ir a ver su encuentro alguna posada…o si hallo un refugio."----y sintió que se elevaba en el aire.
……………
Finalizando este corto Capítulo y justo a tiempo!
Por aquí pondré una que otra sugerencia sobre los dones de Meridían…
Ojo: El poder de Meridían no es curativo. No puede sanar a otros cuando desee. El poder de Meridían recae en su don dado al nacer dhampir; pero, de eso les hablaré más adelante.
Aunque la saliva de vampiros sella las heridas. No puede sanarlas. Es por eso que al tomar sangre de sus víctimas sólo quedan dos pequeños agujeros. Su saliva impide que la víctima muera rápidamente; si es que desean matarla.
Bueno, he decidido hacer un capítulo semi-romántico, por hoy.
Me gusta crear un sube y baja de los sentimientos del lector. :P
Nuevamente, GRACIAS!!
Un abrazo y un saludo…
Knex
