Ulazz! aqui va otro cap, se que me he demorado, pero por fin lo he publicado, leanlo y dejan Reviews!!


LaVoQSYE

"sabes"-dijo Ryoma moviendo el espejo para que pudiera ver a Sakuno-"intenta decirme algo moviendo la boca y yo intento adivinar que dices"-dijo Ryoma. Sakuno sonrió, tal vez si tenía suerte al llegar a la casa de sus padres Ryoma sería más agradable con ella.

"nos quedan menos de seis horas de viaje"-dijo Ryoma al ver como Sakuno movía sus labios-"Ohh eres bueno"-siguió y sakuno no pudo evitar tener una sonrisa de oreja a oreja.

"son seis horas, aún queda mucho de que hablar"-pensó Sakuno

4to Cap:

¿Dónde está mi inspiración?

Finalmente, después de dos horas de viaje, Sakuno se había rendido ante el cansancio y había quedado dormida con la cabeza apoyada sobre la luna cerrada, las cuales eran golpeadas por un fuerte viento y algunas grandes gotas gordas de lluvia.

El parabrisa no dejaba de moverse de un lado a otro y entre tantas cosas del medio en las cuales debía preocuparse Ryoma notó, que... no había gasolina en el vacío tanque.

Solo faltaba medio kilómetro y llegarían a la gasolinera más cercana.

Durante el pequeño trayecto Ryoma no dejaba de mirar si Sakuno permanecía dormida, es decir, era muy extraño que alguien durmiera con tanta paz en un carro, sin despertarse de vez en cuando o sufrir de algún dolor.

Al llegar al lugar, con mucha suerte sin tener que empujar el carro, Ryoma bajo para llenar el tanque, entonces Sakuno pudo notar cuando el motor se apagaba y la puerta se abría y luego se cerraba; poco a poco y sin muchas ganas abrió los ojos y miró su alrededor desubicada.

"¿Dónde estará Echizen?"-se preguntó mentalmente mientras recobraba la postura, entonces bajó del carro y sintió como el viento le golpeaba fuertemente, entonces se vio forzada a volver a entrar.

Cansada de jugar de una patética manera con sus pies un sonido que provenía de su estomago cambió su expresión.

"Ryusaki¿quieres algo para comer en el camino?"-preguntó Ryoma entrando al auto con unas sodas. Sakuno acepto con alegría la ponta de uva que le daba Ryoma y asintió con la cabeza-"entonces vamos a ver que hay"-dijo el chico bajando del carro y caminó delante de ella para que el viento no le golpeara fuertemente.

Entraron a la tienda, y no había muchas cosas que elegir, Sakuno cogió un paquete de galletas, y unos dulces entonces se fue donde Ryoma, quien buscaba algunas barras energéticas y galletas integrales, Sakuno miró con desaprobación, siempre había odiado esa clase de comida, después de todo ella era de contextura delgada y comía todo lo que quisiera y no engordaba, Ryoma sintió la mirada de la mujer posada sobre él.

"Es lo único que me permiten comer"-explico Ryoma sin ánimos-"no importa donde esté debo seguir las reglas, es lo que sucede cuando tu carrera depende de tu apariencia"-dijo el chico rebuscando en su, gruesa, billetera dinero.

Sakuno caminó detrás de él hasta llegar al carro, y por alguna extraña razón se sintió muy apenada, ya que según había notado con el tiempo su vida había sido muy fácil.

Momo, Kawamura, Oishi, sus amigos, todos habían comenzado con pequeños pasos, y habían sacrificado mucho de ellos hasta poder llegar a un buen lugar, Y a pesar de que ella sea muda, lo único que había hecho fue vivir con sus padres hasta publicar su primer libro y un poco del trabajo de mesera, pero eso era un trabajo de cualquier joven, a diferencia de otros ella no había ido a la universidad, y mientras tanto escribía, tal vez debería estar agradecida por todo, pero al pensarlo sentía un fuerte nudo en su garganta, y eso... no se sentía nada bien.

"creo que he llegado a odiarme"-pensó mirando la autopista.

"¿vas a volver a dormir?"-preguntó Ryoma al notar que la chica volvía a poyar la cabeza sobre la ventana tal como lo había hecho antes. Pero cuando ella giro la cabeza para mirarlo, Ryoma vio con claridad como las lágrimas se amontonaban para salir Oo.

"Q...Q-¿Qué sucede?"-preguntó temeroso parqueando el carro cerca de los árboles que habían al lado. Solo pudo escuchar unos pequeños gemidos mientras ella escribía T-T.

"Lo siento, no quería que te preocuparas"-escribió mientras Ryoma miraba la pizarrita atentamente-"a veces me pasa"- escribió con cierto rubor esperando que Ryoma olvidara, para ella, vergonzoso momento.

A diferencia de Sakuno, Ryoma estaba muy preocupado, y su subconsciente le decía que era su culpa, "pero... ¿por que lo sería?" se preguntaba desconcertado, Sakuno se secaba las lagrimas, y se dio un pequeño golpe contra la luna sin muchas ganas¿acaso se podía ser más entupida? Al parecer Ryoma se había preocupado y mucho, ya que no avanzaba nada mientras seguían estacionados.

"¿ya estas mejor?"-preguntó echándole un vistazo aunque ella no le digiera la mirada asintió con la cabeza.-"Entonces ya nos vamos"

3 horas después

Solo se lograba escuchar el sonar del motor, las llantas sobre la autopista y la tranquila respiración de ambos.

Durante el trayecto nadie había dicho nada, si se puede decir de esa manera ya que Sakuno no puede hablar, pero ni el sonar del lápiz rozando contra una hoja se logró escuchar, seguro que si uno escuchara los pensamientos del otro el ambiente sería mas relajado pero para desgracia ninguno de los dos tenía ese poder.

Sakuno ya no soportaba más, por lo menos al principio del viaje el le había dirigido la palabra y se habían divertido por unos cinco minutos pero ahora no ¡NO! Ni siquiera la miraba, talvez si volvía a llorar el pararía el carro y la miraría de frente a la cara, pero no sabía que problema tenía como para por lo menos preguntarle que si estaba cómoda ¡HA!

40 minutos después

Porque le era tan difícil dirigirle la palabra, tal vez era que por la culpa de esa chica ahora tendría que ver a su viejo, maldita sea, pensaba cada segundo cuando se ponía a pensar, y entonces la miró de reojo y comenzó a observarla detenida por segunda vez desde que se conocieron. Espera, acababa de recordar que esa mujer nunca había escuchado sobre él, entonces porque ahora el sabía tanto de ella porque por lo menos el había averiguado, de seguro que ella ni recordaba bien cual era su trabajo.

En medio del momento en que Sakuno se acercaba a Morfeo una imagen del chico que ahora se sentaba a su lado le vino a la mente, era de una de las novelas que había hecho, estaba cogiendo de la mano a una chica delicadamente, y de repente la cara y el cabello de la mujer se trasformaron en los rasgos de ¿ella¡Que! De repente Sakuno dio un salto sobre su asiento asustando a su acompañante, sus ojos se habían abierto de par en par y se había alejado del respaldar con miedo acercando su rostro a la luna del carro.

"Cuidado"-dijo Ryoma empujándola hacia atrás con uno de sus brazos-"no vuelvas a hacer eso"-dijo dirigiéndole una rápida mirada.

¡Si! Le había mirado y le había hablado, tal vez el confuso sueño le sirvió de algo.

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"llegamos"-dijo estacionando el auto frente a una cerca de madera blanca. Sakuno pestañeo varias veces para que pudiera ver mejor.

Ya había anochecido y ambos estaban cansados, Ryoma había manejado todo el día sin descanso, y Sakuno no había pegado el ojo en ningún momento desde que compraron la comida, ya que cada vez que comenzaba a dormirse le venía una extraña imagen de ella y Ryoma, entones daba un pequeño salto sobre su asiento tal cual lo había hecho antes, esto fue empeorando, primero la mano, luego un abrazo, luego recostado sobre su regazo, y la peor de todas el beso.

Frunció el ceño con solo recordarlo y una mueca de miedo lo acompaño.

Bajaron del auto y apenas estuvieron uno al lado, como si sus estómagos se hubieran puesto de acuerdo, el sonido GRRR llenó sus oídos, con vergüenza se miraron el uno al otro, Sakuno sonrió apenada y Ryoma se ruborizo un poco.

"Ya vamos a comer adentro"-dijo Ryoma, al parecer hablándole a Sakuno, pero mirando a su estomago.

Podía apreciar a la distancia la luz de la rústica casa, las anaranjadas tejas combinaban muy bien con el impecable color blanco de las paredes y las ventanas de madera. Ryoma levantó el brazo sin ganas para tocar el timbre que resonó como campanas en el lugar.

Una mujer, de al parecer unos treintas años, abrió la puerta mirando a ambos jóvenes detenidamente como queriendo guardar la imagen.

"¡Ryoma!"-grito con alegría saltando sobre el chico, un hombre se asomó por la ventana al escuchar, al parecer a su esposa, gritar -"ha ce tiempo que no te veía"-dijo comenzando a derramar algunas lagrimas sobre el hombro de Echizen.

"Nanako es muy melancólica"-dijo el hombre de la ventana sonriendo con tranquilidad, para luego desaparecer.

"Por favor pasen"-dijo la mujer soltando al pobre chico que fue atacado sin prevenciones-"Perdón ¿Cómo te llamas?"- preguntó Nanako mirando a Sakuno quien giro la cabeza varias veces notando que no traía su bolsa en donde estaba su cuaderno, la pizarra y todo lo importante para comunicarse.

Sakuno movió la manga de Ryoma con delicadeza mientras el la miraba y notaba que no tenía como decirle a Nanako que era muda.

"Se llama Ryusaki Sakuno"-dijo Ryoma mientras la jalaba fuera de la casa dejando a Nanako en mitad de la salida de sus palabras, "mucho gusto"

"Pensé que habías sacado todas tu cosas"-dijo Ryoma abriendo la puerta para que pudiera sacalas. Sakuno levantó la bolsa de papel con alegría demostrándole que ya podían volver a la casa en donde Nanako y las demás personas los esperaban sentados en la mesa con la deliciosa cena por la cual los dos chicos producían saliva en grandes cantidades.

Un hombre estaba sentado en el extremo de la rectangular mesa cortando un pedazo de la jugosa carne que había preparado la mujer que estaba sentada a su lado sonriente de verlo comer de esa manera.

Nanjiroh levantó la cabeza al ver a los dos entrar en el comedor, Ryoma lo miraba con una expresión que no demostraba ningún sentimiento y Sakuno tenía la vista perdida en la hermosa casa, con el piso y el techo de madera y las paredes de un tenue y tranquilo amarillo con unas hojas pintadas sobre él como si el aire se las llevara, parecía ser lo más hermoso que había visto en su vida y lo miraba olvidándose por completo de su hambre.

"Ryoma"-dijo su madre acercándose al chico y abrazándolo de la misma manera que había hecho su prima-"Me alegra que hayas vuelto"-dijo sonriendo y dándole un beso en la mejilla.

"Ryoma ¡hijo!"-dijo Nanjiroh dejando los cubiertos a un lado y sonriendo a su hijo, la voz del hombre despertó a Sakuno de su sueño y miró a Ryoma quien ahora era abrazado por su padre.

"Mucho gusto, tu eres la escritora que ha venido para aprender de mi esposo ¿verdad?"- preguntó la señora Echizen acercándose a Sakuno y sonriendo con ternura. Sakuno sonrió de la misma manera y asintió con la cabeza.

"Ohh, Ryoma has traído a una bella chica a la casa por segunda vez"-dijo Nanjiroh sonriendo de una forma pervertida, causando un poco de sonrojo y miedo en la pobre de Sakuno.

"Cállate viejo"-dijo Ryoma ignorando la vergüenza que le causaba las palabras de su padre-"me muero de hambre"

Los ojos de Sakuno se abrieron de par en para cuando su estomago hizo un sonido dejando a todos callados, entonces rápidamente su cara se torno de un rojo y todos sonrieron, hasta Ryoma pero de una forma más tranquila que los demás.

"por favor siéntense"-dijo la madre de Ryoma tomando asiento al lado de su esposo.

Minutos después Nanako bajó acompañada por su esposo y se sentaron frente a Ryoma y Sakuno.

"Ryoma ¿Cuántos años tienes?"-preguntó mirando al chico.

"Veinticuatro"-dijo el chico sin ánimos sin despegar la mirada de su plato.

"¿Y tu cuantos años tienes tú?"-preguntó de nuevo Nanako dirigiéndose a Sakuno, quien levantó la mirada no muy segura de cómo responder, entonces levanto dos dedos en cada mano.

"Ryusaki es muda"-dijo Ryoma al ver que Nanako intentaba entablar conversación con ella pero Sakuno no sabía como responder. Durante unos segundos permanecieron callados.

"¿veintidós?"- preguntó Nanjiroh, Sakuno asintió con la cabeza.

"Ryoma, cuéntanos algo"-dijo el esposo de Nanako-"Nosotros solo hemos venido para saludarte"

"no se que podría contar"

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Ya habían terminado de comer y la madre de Ryoma les iba a enseñar las habitaciones.

"Aquí van a dormir"-dijo la madre de Ryoma abriendo la puerta de un cuarto.

"¿van?"-preguntó Ryoma no muy seguro de haber entendido las palabras de su madre.

"Es que nunca esperamos que tuviéramos visitas y solo nos queda esta cama y un futon"-explico la señora sonriendo con nerviosismo, Sakuno la miró no muy segura de entender, por su parte Ryoma le dirigió una rápida mirada para luego tirar su maleta al lado del futon.

Minutos después

Sakuno ya tenía puesta su pijama y se metió entre las sábanas de la cama sin saber aún como reaccionar ante la situación.

Ryoma estaba echado a unos centímetros del piso sobre el futon de color amarillo sin abrigarse con su cabeza apoyada sobre sus brazos.

Sakuno tomó una de las almohadas y la abrazó con fuerza esperando poder dormirse de esa manera.

"Hasta mañana"- susurró Ryoma sabiendo que no recibiría una respuesta y eso le hacía sentir mejor.

En la mañana

A pesar de que el anterior día fue nublado el cielo estaba despejado en la mañana, bueno en realidad Sakuno no sabía eso, ya que las cortinas blancas tapaban la vista pero se podía apreciar un tenue brillo amarillo.

Lograba escuchar unos débiles ronquidos muy cerca del suelo, y a pesar de eso había logrado dormir tranquilamente.

Se destapo mientras tanteaba con los pies en busca de sus pantuflas mientras se tallaba los pies cuando de repente sintió como le daba fuerte contra, al parecer, la cabeza de RYOMA.

"¡Auch! o "-gritó el chico levantándose adolorido con los ojos cerrados fuertemente por el dolor.

Tal vez, no mejor dicho había despertado a Ryoma con una patada. Sakuno se ruborizó rápidamente al ver como Ryoma se levantaba sin ánimos cogiéndose la cabeza con dolor.

Sakuno hizo una gran reverencia con vergüenza mientras el se le quedaba mirando, después de todo esa era la única manera en la que podía pedir perdón.

Minutos después en los cuales Sakuno y Ryoma se habían puesto una ropa normal y bajaban a desayunar.

La madre de Ryoma estaba preparando algunas cosas mientras que su esposo estaba sentado en la mesa leyendo una revista, Sakuno no pudo producir ningún sonido al ver que clase de cosas pervertidas veía.

"Viejo pervertido vamos a comer"-dijo Ryoma tirando la revista lejos de ellos y sentándose.

Ese día Sakuno tendría la mini-clase que le daría el padre de Ryoma pero con solo ver que clase de persona era ese hombre sentía miedo de permanecer mucho tiempo a su lado a solas.

Al terminar el desayuno Nanjiroh caminó hacia la sala.

"Dame el resumen de tu historia"-dijo el hombre sentándose en uno de los muebles.

Sakuno subió las escaleras dirigiéndose a la habitación en donde dormía, y rebuscando en la bolsa de papel que había llevado en sus manos sacando la pizarra y un plumón, aparte de la historia.

Cuando bajaba las escaleras se encontró en el camino con Ryoma, con la mirada le pudo hacer notar el miedo que sentía, el chico la observo callado con las cejas arqueadas y una expresión de confusión, entonces ella tomo el plumón y escribió en la pizarrita.

"Por favor, podrías acompañarme, es que"-escribió mientras Ryoma leía y ella dudaba un poco en continuar-"tu padre me da un poco de miedo"

Ryoma sonrió durante unos segundos, había escuchado esas palabras varias veces, aunque está era la primera vez que se las escribían y al leerlas se sentía más seguridad de parte de la chica, aunque algo le dijera que era todo lo contrario-"Está bien"-aceptó mientras caminaba detrás de ella.

Sakuno le entregó la hoja al viejo pervertido quien miró como su hijo se sentaba frente a ellos.

"Te molesta si los acompaño"-dijo sin muchas ganas para luego guardar silencio y esperar a escuchar que diría su padre sobre la historia.

Minutos después de leer Nanjiroh había comenzado a hablar, es decir, a diferencia de Ryoma él era más amable al decir las críticas y Sakuno asentía con la cabeza mientras apuntaba los concejos.

La madre de Ryoma llegó con unos vasos con agua para los tres mientras sonreía al ver como Nanjiroh se emocionaba al hablar de sus historias y la forma en la que inspiraba, mientras Sakuno, con estrellas en los ojos, asentía.

Horas después

Sakuno estaba sentada frente al jardín de la casa de los Echizen balanceándose de atrás hacia delante con los pies mientras escribía en unas hojas sin descanso.

"¿Qué tal?"-preguntó un chico sentándose a su lado con un toque de aburrimiento.

Sakuno volteó asombrada al notar que el chico mostraba interés en ella o en lo que estaba haciendo. Con cierto rubor levantó el cuaderno para que él mirase.

"¿Puedo leerlo?"-preguntó mientras ella se lo entregaba sin problema. Ryoma leía con rapidez las cinco páginas.-"Has mejorado mucho a diferencia del primero"-dijo, como siempre, sin despegar la mirada de la hoja, Sakuno sonrió aliviada, la verdad es que le había asustado un poco el comentario que le daría Ryoma.

"¿Quieres conocer el pueblo? Después de todo no esperarás pasarte la semana encerrada en la casa"-dijo Ryoma sin muchas ganas, al parecer los dueños de la casa le habían obligado a buscar algo con que entretenerse.

Sakuno lo miró asombrada y se paró de una sola comenzando a caminar por el pequeño parque, Ryoma pronto la siguió.

"Hace años que no venía aquí, pero no creo que muchas cosas hayan cambiado"-dijo el chico mirando el lugar.

Las casa eran muy rústicas pero eso le daba un toque de naturaleza tranquila al lugar, aún no habían buenas pistas en el lugar y el suelo estaba lleno de tierra que con cada paso que daban se levantaba.

Las mujeres sonreían con picardía al mirar pasar a Ryoma.

"Hasta que por fin te atreves a mostrar tu cara por aquí"-gritó una mujer desde su ventana.

Ryoma con cierto desconcierto levanto la cabeza buscando a la responsable de tales palabras, pro la mujer ya había cerrado con fuerza la ventana de su casa.

Sakuno movió la manga del chico, quien aún la buscaba con la mirada.

"Ya se ha ido"-estaban escritas las palabras en la hoja.

"Me preguntó quien habrá sido"-susurró Ryoma siguiendo con el camino-"En este pueblo se dedican al comercio de flores"-dijo Ryoma a medida que avanzaban por el lugar.

Sakuno miró maravillada los diferentes tonos de colores que había de flores frente a las coloridas tiendas.

Apenada miró sus manos, no había traído con ella la billetera como para comprarse un ramo, suspiro resignada. Luego sintió la mirada del ojigato sobre ella pero al mirarlo el aire pasó entre ellos ¬¬.

"Ryoma-kun préstame dinero"-escribió en una hoja avergonzada, pero al mirar las hermosas flores sentía que no importaba como pero debía conseguirlas.

"Señora ¿a cuanto está el ramo?

"Mil yenes"-dijo la anciana mujer sonriendo, siempre había disfrutado ver la alegría de las mujeres al recibir flores como esas de sus amados.

"Déme dos" –dijo el chico sacando el dinero. Sakuno movió los brazos de un lado al otro.

"Yo solo quiero dos"-escribió en la tan conocida hojita de papel.

"los ramos son muy pequeños, aparte no hay ninguna diferencia en pagar por dos"-dijo el chico sin dirigirle la mirada-"Elige la que más te guste"

Sakuno señaló con la mano las flores que deseaba.

"Ustedes hacen una hermosa pareja deberían aprovechar sus vacaciones bien"-dijo la vendedora sonriendo con amabilidad, haciendo de que Sakuno se sonrojara.

"Pero de que está hablando"-dijo Ryoma saliendo del lugar y siguiendo con el recorrido.

"¿Será que todas las personas que nos miran piensan lo misma?"-pensaba Sakuno aún sonrojada tapándose el rostro son las flores.

"Este es un lugar muy tranquilo, pero debes tener mucho cuidado con la taberna, los hombres normalmente se emborrachan y llegan a sus casa embriagados.

Sakuno caminó muy cerca de Ryoma mientras caminaban cerca del lugar, al parecer en la tarde no era muy peligroso pero no sabía como sería de noche.

Horas después Sakuno y Ryoma regresaban a la casa un poco cansados, a Sakuno no se le había quitado el color rojo de sus mejillas, ya que a cada lugar que iban los confundían como una pareja, y una que otra mujer miraba a Sakuno con rencor.

"Tadaima"-dijo Ryoma caminando hacia el comedor.

"Que bueno que llegan. Tu padre ya ha comido y yo también ¿pero quieren que los acompañe?"-preguntó la amable señora.

"Me da igual"-dijo Ryoma comiéndose de un rápido bocado la cena.

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Sakuno estaba sentada encima de su cama con l pijama puesta, esa noche hacía mucho calor y la ventana estaba abierta, tenía puesto su conjunto de short y polo de tiritas ambos de color celeste.

De repente escuchó el sonido de la perilla moviendo y sintió un rápido escalofrío recorrer su cuerpo desde su cabeza hasta los pies, pero ¿Cuál es la razón de este extraño sentimiento que acababa de sentir seguido de la sacudida? Los latidos de su corazón se habían acelerado y de repente su rostro obtuvo una extraña calidez.

"¿Aún sigues despierta?"-preguntó Ryoma sin ganas, después de todo había permanecido más tiempo en la sala esperando que cuando entrara a la habitación la mujer ya estuviera dormida.

Sin esperar respuesta se hecho sobre su "cama" y minutos después ya se había rendido ante el cansancio.

La tranquila respiración de Ryoma parecía ser música para Sakuno quien miraba al precioso adonis que descansaba frente a ella y antes de notarlo ya estaba dormida con Ryoma dentro de sus sueños.

Algo debía aceptar y era que Ryoma después de todo parecía ser buena persona aunque un poco cerrada y talvez ¿tímida? En realidad no quería etiquetar a Ryoma por lo que había logrado notar esa tarde, algo dentro de ella quería conocerlo mucho más pero por otro lado una voz fastidiosa le decía que mejor no debía hacerlo.

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El azul océano parecía ser tan hermoso a la distancia pero apenas Sakuno dio un paso dentro del agua sintió como la arrastraba hasta el fondo.

Desesperaba movía los pies y brazos en busca de aire pero por más que lo intentara parecía no dar resultado.

Pero al darse cuenta los ojos de Sakuno se abrieron de par en par pero todo estaba oscuro, parecía haber sido un sueño o talvez una pesadilla.

Al notar que el peso del objeto no la dejaba respirar se levantó de la cama de una sola y la almohada que oprimía su rostro salió volando lejos de su cama.

"Una almohada... casi me mata"-pensó mientras una silenciosa risa acompañó sus pensamientos.

Miró el piso antes de pararse, después del día anterior ya había aprendido el cuidado que debía tener al caminar en el lugar, pero con la sorpresa que mostró al ver al chico tirado bocabajo con la cara media tapada por sus brazos y... sin polo.

La noche anterior no había tenido compasión de sus sueños ya que Sakuno antes de ver el océano había recorrido la playa dos horas muriéndose de calor, y ahora podía decir con seguridad que era debido al calor que había sentido.

Avergonzada tapó su rostro con las manos sintiendo su sonrojo, entonces después de unos segundos de inseguridad salió corriendo del cuarto.

Abrió la puerta del baño mientras entraba y la cerraba fuertemente detrás de ella.

¿Qué acababa de suceder? Sakuno tenía la imagen de Ryoma grabada en su mente como una foto, el pelo despeinado cayendo sobre su frente y cejas de una manera elegante, la boca semiabierta, su perfecta tez blanca y sus bien marcados músculos. ¿Por qué sentía que la simple imagen le llamaba la atención?

Cerró fuertemente los ojos despeinando su pelo con locura, tal vez este era otro loco sueño, pero nada sucedió y aún estaba parada frente al espejo.

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Se había retirado de la mesa no sin antes aclarar que no tenía hambre y que saldría a escribir un poco echada sobre el pasto.

Y ahora de una manera desganada miraba su libro y mordía el lapicero negro que tenía en sus manos, pero simplemente observarlo le aburría ya que no tenía nada de imaginación en esos momentos e ideas vagas sobre la confusa mañana rondaban su mente.

"Tienes que pensar en algo Sakuno ¿recuerdas al chico serpiente¿Acaso ya olvidaste la promesa que le habías hecho?"-parecía ser que su mente le hablaba y inconscientemente le respondía.

No, obvio que ella no olvidaría que había prometido ayudar de una manera económica a la casa en medio del parque, y es que con solo verla todos habían ganado un espacio en su corazón. Entonces en un arranque de emociones le había contado a Kaoru-kun que ella era escritora y que buscaría una manera de buscarles un lugar mejor.

Ahora tenía dos razones por las cuales esforzarse, la primera era para demostrarle a su sempai lo hábil que podía ser, y la segunda era la casa de niños pobres, diría que otra razón era por su familia y amigos, pero tristemente llevaba siete años sin ver a sus padres y si hablaban de amigos la verdad es que para su mala suerte además de ser muda era muy pero muy tímida y le era difícil acercase a alguien, así que la única amiga con quien se mantenía en contacto una vez al mes era Tomoka.

"¿Qué tal?"-saludó una amble vos produciendo una sombra sobre ella. Sakuno levantó la cabeza con los ojos entrecerrados por la luz, se trataba de Nanako-san, tenía una canasta llena de frutas en sus manos y le sonreía con alegría-"veo que te estas concentrando en tu historia, espero que tengas suerte, adiós"

Si esa había sido la plática más corta que había tenido en toda su vida, y lo peor de todo es que no contestó a nada que le dijera.

Suspiró resignada y se levanto del pasto sin muchas ganas miró la casa de reojo, no se preocuparían por ella si salía a pasear por el pueblo.

Y salió del lugar con lentos pasos para contrarrestar el calor.

"¿Cómo hago para escribir sobre un romance, si la verdad es que no he vivido uno como el que quisiera representar?"-pensaba Sakuno, entonces un bombillo se prendió sobre su cabeza y salió corriendo dejando solo polvo como recuerdo que una vez estuvo allí.

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Ryoma se había despertado tarde y la verdad es que no se sorprendió de no encontrar a Sakuno aún dormida, pero más fue su sorpresa al encontrar su polo como un peluche para abrazar, entonces un rápido sonrojo lleno su rostro, inconcientemente se había hecho un gran ridículo, por eso es que prefería dormir solo.

"Espero que no lo haya notado"-susurró saliendo de la habitación.

Y la verdad es que se sentía muy bien andar por la casa sin camisa, solo bajaría a desayunar y volvería al cuarto a tirarse sobre el futón y escuchar un poco de música.

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"La verdad es que al principio me sentía muy confundida, ya que yo lo veía como un amigo..."-una mujer hablaba con energía y sentimiento moviendo las manos de un lado al otro con emoción, Sakuno sonrió con nerviosismo, talvez su loca idea no había sido tan buena como ella misma se esperaba.

Sakuno debía escribir sobre amor, pero en su vida solo había tenido una relación, y había durado tanto que casi le proponen matrimonio, pero Sakuno no podía mentir, después de todo ella no había sentido nada durante todos esos años, solo era algo monótono y le hacía sentir extrañamente culpable, entonces antes que cualquier locura ocurriera ella había terminado el noviazgo sin una respuesta clara, pero ahora se había llenado de valor, y se había acercado a una de las tiendas de flores en donde las mujeres se reunían a comprar pasteles y tomar té, sí, era una tienda dividida en dos, por fuera eran las flores y por dentro las mesas ocupadas por un montón de mujeres la cual había conocido durante el pase con Ryoma el día anterior.

Minutos antes Sakuno se había comprado un postre y había tomado asiento junto a un alegre grupo de mujeres quienes pronto comenzaron a entablar conversación, y ella les había dicho que era muda, le agradaba hablar con ellas pero pronto cambió el tema.

"Perdón, quiero escribir sobre una pareja, pero no tengo muchas ideas¿creen que puedan contarme algo que me ayude?"-había escrito con inseguridad, entonces la más abierta a su pasado, Hiorin, comenzó a hablar sobre su primer novio, y Sakuno con un poco de rubor en las mejillas recolectaba información.

Pronto las mujeres de toda la tienda le tenían puesta la mirada a la mesa en donde Sakuno estaba sentada y la mujer se paraba sobre una silla para que pudieran escucharla mejor.

"¿sakuno, eres tú?"-preguntó una mujer con una suave voz.

Sakuno movió la cabeza aún sintiendo las palabras de Hiorin en su cabeza. Pronto la reconoció, era la señora Echizen comprando cosas para un delicioso lonche.

"Me alegra que te hayas llevado bien con las chicas del pueblo"-dijo la mujer, Sakuno asintió la cabeza un poco avergonzada de que le encontraran en esa situación-"Por favor regresa a casa a las siete que Nanako y su esposo vendrán"

Sakuno miró su reloj, aún faltaban dos horas entonces volteó la cabeza para seguir escuchando a Hiorin.

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Cuando por fin miró su reloj se sintió horrorizada, la charla se había extendido más de lo que ella deseaba, después de escuchar a Hiorin otras chicas quisieron hablar y Sakuno por cortesía había aceptado escucharlas.

"ya son las nueve, me pregunto donde estará Sakuno"-susurró la mamá de Ryoma a su hijo.

"¿Quieres que vaya a buscarla?"-preguntó Ryoma intentando calmar a su madre.

"sí por favor"

No bastó repetirlo dos veces, Ryoma ya había salido de la casa en busca de la mujer quien a su vez buscaba un camino por el cual regresar a la casa.

Por suerte el pueblo no era tan antiguo y las luces de la calle daban un brillo amarillo a su camino, de repente una voz ebria detuvo sus pasos, al darse cuenta estaba justo frente a la cantina, no tuvo tiempo de caminar más rápido por que unos tres hombres se acercaron a ella.

No quería pensar en nada en ese momento, sentía demasiado miedo y su mente estaba en blanco. El asqueroso olor que desprendía esos hombres era lo máximo que podía soportar.

"Mira un cara nueva por estos lado"-dijo entrecortadamente uno de los hombres con una apariencia de mil demonios.

Sakuno no podía decir nada, solo gimió cuando el hombre la jaló del brazo para que no se alejara, no había nadie por los alrededores y la taberna parecía estar indispuesta a dejar que alguien saliera.

Intentó varias veces producir algún sonido que hiciera que alguien notara su presencia aparte de los borrachos pero como tantas veces antes lo único que se notó fue su boca moviéndose.

"¿Qué mierda creen que hacen?"-gritó un hombre corriendo hacia ellos y tumbando al que cogía a Sakuno de un solo movimiento.

Los dos ebrios miraron a Ryoma asombrados mientras que él que estaba tirado en el suelo parecía no responder, entonces uno de ellos se acerco a él con el puño fuertemente apretado, pero Ryoma lo esquivó y el hombre cayó de cara, entonces Ryoma aprovechó el momento y jaló a Sakuno detrás de él.

El último hombre de pie miró a sus compañeros, todos derrotados por el fornido hombre y dejó caer la botella de cerveza que tenía en la mano con furia para luego salir corriendo, no sin antes gritar unas palabras de aborrecimiento.

Después de unos segundos de silencio, Ryoma volteó a mirar a Sakuno.

"¿Estas bien?"-preguntó mirándola de pies a cabezas, ella asintió con la cabeza aliviada, agradecía que alguien como Ryoma fuera su salvador-"Entonces volvamos a la casa, mi madre está preocupada por ti"

Caminaron en silencio, Sakuno detrás de él miraba sus pies con tristeza, cuando inesperadamente las luces de todo el pueblo se apagaron.

Sakuno hizo un pequeño gritito al chocar con Ryoma al no ver por donde caminaban.

"Espera un rato, a veces pasa esto, talvez vuelva pronto"-dijo Ryoma guiando a Sakuno a un lugar en donde podrían sentarse.

Pero después de cinco minutos de espera nada ocurrió y lo único que quedaba era regresar en esas condiciones.

"Coge mi brazo"-dijo Ryoma-"Así no te iras por otro lado"

Sakuno con un poco de vergüenza obedeció a Ryoma, la casa no quedaba lejos pero al parecer la memoria de Ryoma falló un poco y Sakuno calló sobre un charco.

Un hombre se acercó a ellos con una vela, mientras Ryoma se arrodillaba para ayudar a Sakuno, después de tanto tiempo Sakuno había notado lo torpe que solía ser en algunas situaciones.

"¿Se encuentran bien?"-preguntó el anciano alumbrando sus caras.

"Sí, muchas gracias"-dijo Ryoma, un poco ignorando el estado de su acompañante.

"Tomen, creo que la necesitaran más que yo"-dijo el hombre entregándole la vela a Sakuno.

"Se lo agradezco"-dijo Ryoma continuando con el camino.

Sakuno por su parte limpiaba su rostro y ropa del barro.

"¿Por qué te demoraste tanto en regresar?"-preguntó ryoma a Sakuno.

Ella lo miró sin saber que decir¿estaba buscando algo en que inspirarme?, no, eso no lo diría ni loca.

Al parecer a Ryoma no le importó no recibir respuesta y continuó como si nada hubiera sucedido.

"Buscaba ayuda para mi historia"-escribió Sakuno.

"pudiste haber regresado mañana en vez de regresar dos horas tarde"

Sí, tal vez él tenía un poco de razón.

"pero Ryoma, te agradezco mucho"-escribió Sakuno un poco ruborizada.

"¿Por qué dices eso?-dijo Ryoma por fin divisando la casa en la colina, la cual estaba alumbrada en al entrada.

"por que no necesitaba saber donde estaba mi inspiración, si no quien me inspiraba"-siguió escribiendo Sakuno, pero cuando Ryoma estaba a punto de formular una nueva pregunta Nanjiroh se acerco a ellos.

"¡Que bueno que hayan regresado aunque no vieran nada!"-dijo el hombre entrando a la casa.-"¿Por qué estas embarrada?"-preguntó al ver a Sakuno, pero ella no lo escuchó ya que estaba sumida en sus pensamientos.

Ahora tenía un nuevo problema¿Cómo podría dormir al lado de ese chico si ahora lo miraba de otra manera?

Continuara...


Ya terminó, espero que les haya gustado.

La verdad es que he estado en la misma situación que presenta el cap xD, ya que de vez en cuando me daba un bloqueo mental, pro lo superé!! see!!

Bueno, en el proximo cap procuraré no demorarme mucho, siempre y cuando reciva los reviewz adecuados ¬¬.

winu Bye Bye!!