Pero Snape no acabó de escucharlo que aquel hombre le decía, ya que con solo esas palabras Snape lo soltó y lo dejó llorando y quejándose a la puerta de su casa y salió corriendo.
No tardo mucho cuando se apareció frente a una enorme marca verde cubierta por la neblina de aquella fría noche, marca similar a la que tenía tatuada en el brazo, por un instante, se quedo paralizado frente a la casa, caminó rápidamente hasta la entrada, puso la mano sobre el picaporte pero de inmediato se abrió ante el, alguien había estado ahí antes y entro sin forzar la puerta y la dejó abierta, levantó la varita con la mano aún mas temblorosa que cuando despertó, empujó la puerta con la punta del pie y se adentro en la oscura casa.
Cap. 2
Snape comenzó a caminar lenta y sigilosamente, su respiración se aceleraba, tragó saliva con dificultad, la casa estaba completamente a oscuras pero no hizo ningún hechizo convocador de luz para no llamar la atención, no muy lejos, se veía una tenue luz proveniente del piso superior que descendía por las escaleras, comenzó a caminar hacia ellas cuando el sonido de un cristal que se rompía debajo de su pie lo hizo detenerse, esperó por si aquel sonido llamaba la atención de alguien pero al no haber respuesta, levantó su zapato para ver que era lo que había pisado, un armazón redondo y retorcido junto con pedazos de vidrio eran los culpables, buscó al dueño en espera de ser atacado por el mismo, pero a pocos pasos se encontraba la figura de un hombre tendido en el suelo, estaba entre uno de los sillones y una mesita sobre la cual se hallaba una varita, aquel hombre había sido atacado por sorpresa y murió intentando alcanzar la varita para defenderse.
Snape retrocedió de inmediato, su rostro se inundó de terror ante lo que veía, reconocía a aquel hombre tirado frente a el, mientras se echaba hacia atrás golpeó contra un estante, del cual el retrato de una chica de cabello rojizo cayó golpeándolo en el hombro y terminó en el suelo, el vidrio que lo protegía se quebró, dejando ver la foto de una mujer que sonreía apenada mientras saludaba y lanzaba un beso, Snape la conocía…
Miró de nuevo a las escaleras y subió lo mas rápido que pudo los escalones, las piernas le fallaban, se tropezaba son sus misma capa mas de una vez cayó de bruces contra el suelo, arriba, solo dos habitaciones abiertas de las cuales salía luz, una a la izquierda al final del pasillo, otra a la derecha casi frente a el, entró en esta última buscando rastro de alguien, solo una cama matrimonial con algo de ropa sobre ella pero nadie dentro, en automático giró y caminó deprisa hacia el final del pasillo, el cual, se hacia largo e interminable con cada paso que daba.
Sus peores temores se agolparon en el, la angustia antes sentida regresó, una túnica estaba tirada casi a la entrada, no había dueño, solo estaba ahí como si hubiera sido olvidada, la conocía muy bien, la había visto tantas veces ondear mientras caminaba de un lado a otro contándole sus planes y lo que tenia que hacer para evitar que la profecía se cumpliera y aquel niño evitara su ascensión, que era imposible no reconocerla.
Lentamente giró la cabeza y delante de el, aquello que tanto temió, lo que tanto vigiló y cuidó noche tras noche estaba frente a el, tirado e inmóvil el cuerpo de aquella pelirroja que había visto en el retrato de la sala, le daba la espalda, su larga cabellera roja le cubría la cara. El tiempo parecía detenerse y avanzar muy despacio, cayó de rodillas contra el duro suelo y tan solo el crujir de las mismas hizo eco por todo el lugar.
Así, de rodillas, y soportando el dolor de la caída avanzó hasta la inerte figura que yacía acostada al lado de una cuna viendo hacia la misma, Snape la levantó y la recostó sobre sus piernas, comenzó a retirar el cabello de su cara hasta encontrar unos enormes ojos verdes, pero se encontró con que aquellos ojos que tantas veces lo habían recibido cálidos, tiernos, llenos de energía, ahora estaban vacíos y fijos en la nada
La mirada de Snape cambió ante aquella imagen, abrió los ojos de par en par, sus pupilas se dilataron y de un momento a otro se llenaron de lágrimas, las cuales no podían brotar y limitaban su visión, el aire le faltaba, una vez mas no podía respirar, trataba de inhalar pero por mas que lo intentaba no podía, un peso terrible hacia presión en su pecho impidiendo que el aire entrara, temblaba tanto que se sintió muy débil, apretó el cuerpo de Lily contra su pecho y la abrazó tan fuerte como pudo, pero sintió que sus brazos se volvían más débiles, trataba de gritar para pedir ayuda, pero no podía reunir el aire suficiente pera pronunciar aquella simple palabra.
Por fin no pudo mas, una lagrima rompió el límite de sus pestañas y corrió a lo largo de su aún mas pálida mejilla, y solo eso bastó para que un torrente de las mismas cayeran desbordadas mojando incluso a Lily, en su desesperación se mecía con el cuerpo inerte entre sus brazos, sentía que todo era un sueño, su vista se volvió borrosa, el cuarto giraba alrededor de el, las lágrimas brotaban descontroladas de sus ojos negros, trataba de ahogar sus gritos, pero gemidos de dolor pronto se dejaron escuchar cada vez mas fuertes, de pronto un sonido ajeno a el llamó su atención.
Trató de enfocarse y concentrarse para saber de donde venia, era de aquella persona que tenía entre brazos, se quejaba…lo llamaba.
- ¿¿¿Sseeev??? –
Dianita una vez mas gracias por tus palabras, lo mismo tu delfinus pero me faltan varias sigan escribiendo y dejando su reviews gracias.
