Los rayos del sol, empezaban a asomar por los cristales de las viejas ventanas que poseía el refugio, iluminándolo suavemente.
Era la primera noche en mucho tiempo, en la que Sasuke no había tenido pesadillas. Estaba completamente relajado y su rostro reflejaba una ligera sonrisa de bienestar. Sus ojos hacían amago de abrirse. Pero le costaba mucho trabajo. No se acordaba de lo que era tener un sueño tan reconfortante.
Aun con los ojos cerrados, pudo notar el calor de un cuerpo muy cercano que le trasmitía mucha tranquilidad. Abrió los ojos lentamente, pues temía que esa sensación se desvaneciera en cualquier momento. Y allí estaba ella, mirándolo de frente, con un fuerte rubor en las mejillas, sin saber muy bien qué hacer.
De repente comprendió la situación. Estaba abrazado a ella con fuerza y ésta, a pesar de llevar un rato despierta, no había podido moverse por el agarre. Aun así, continuaba mirándola como si de un ángel se tratara. No se había movido ni un centímetro.
-Bu-buenos días, Sasuke-san-. Saludó ella en un susurro, mientras su sonrojo se hacía más evidente.- Po-podrías…
-¡Ah!Lo siento, Hinata- Pareció despertar de golpe y la soltó.- No era mi intención…
-No pasa nada, Sasuke-san-. Sus palabras parecían anestesia para él, que la miraba con aire soñador.- No me molesta en absoluto. Al contrario, hacía tiempo que no dormía tan bien. Sólo es… que necesito ir al baño.
Ya suelta del agarre, deslizó la sábana que la cubría y se puso en pie.
Uchiha no pudo evitar ojearla de arriba abajo, como había hecho la noche anterior, pero esta vez lo hizo de forma descarada, al comprobar que los demás aun dormían. La siguió con la vista, hasta que una avergonzada Hinata cerró la puerta del baño, no sin antes devolverle una mirada cómplice.
"Kami-sama, como siga mirándome así, no se cuanto tiempo podré resistir. Es tan…brutalmente atractivo", pensaba mientras se apoyaba de espaldas a la puerta soltando un suspiro.
"Necesito poseerla, nunca había experimentado nada igual. La deseo tanto…" (Sasuke como siempre pensando en sexo. ¡Será pervert! XD)
Se levantó de la cama decidido y se fue hacia el baño detrás de ella. Abrió la puerta con cuidado, asegurándose que los demás dormían y se metió dentro.
Hinata se quedó helada al verlo allí. Estaba completamente desnuda, ya que se disponía a darse una ducha y solo le dio tiempo de cubrirse por delante con una mini toalla, que no la dejaba moverse sin mostrar algo de piel.
-¿Sa-Sasuke-san¿Qué haces aquí?- Preguntaba la peliazul ruborizada al máximo y muy nerviosa.
-Shh…- La calló colocando de forma sensual sus dedos sobre los carnosos labios de ella.- Yo sé que tú también lo deseas…
Y sin más, la besó de forma tan sensual, que Hinata no pudo reaccionar. Con calma, paseó la mano que utilizo para callarla por su mejilla, después su oreja, fue bajando hasta la nuca y allí la apretó con fuerza empujándola más hacia él con ansiedad, intensificando el beso al máximo y haciéndole gemir con sensualidad.
Sacó su lengua buscando la de ella, pero sus labios cerrados no le deban paso, así que, con la mano que tenía libre, le arrebató la toalla que la cubría únicamente por delante, tirándola al suelo. Cuando ella abrió los labios para exclamar por la sorpresa, no dudó un instante y se adentró en la húmeda y cálida cavidad.
Hinata sentía desfallecer, su cuerpo ardía y no podía hacer nada para disimularlo. Estaba completamente desnuda y a su merced. En la vida se había sentido tan vulnerable como lo hacía en ese momento. Antes de que pudiera reaccionar, Sasuke ya la había agarrado firmemente de un cachete de su terso trasero y la empujaba hacia su miembro, ya duro y erecto por la excitación.
Sus piernas le temblaban, en cualquier momento caería al suelo. El pelinegro lo advirtió y descendió la mano que permanecía en la nuca, pasando por su espalda en una suave caricia que la hizo estremecer, hasta el otro cachete. Hinata creía morir en ese mismo momento. No pudo acallar un fuerte gemido que nacía desde lo más profundo de su ser.
Empezó tímidamente a acariciar la parte del pecho que dejaba ver la yukata del moreno. La abrió más por la parte de los hombros y la tela empezó a descender por sus fuertes brazos.
Sasuke la apretó contra una pared del baño, aprisionándola con su cuerpo. Le soltó el trasero y empezó a desnudarse con prisa y desesperación, hasta quedar como su madre lo trajo al mundo. (Tenemos que dar gracias a esa mujer, XD).
Hinata solo podía mirarlo embobada y con un hilillo de baba escapando por la comisura de sus labios. Estaba el joven bien dotado, como Uchiha que era.
Sasuke la acorraló de nuevo con fuerza entre su cuerpo y la pared, la tomó otra vez por las nalgas con fuerza elevándola unos centímetros del suelo. Instintivamente, ella lo abrazó por el cuello y enlazó sus piernas a su cintura, pero el contacto de los sexos, sin ropa ya de por medio, les hizo emitir un gemido completamente lujurioso, cargado de deseo.
Ella hundió su hermoso rostro en el cuello de él, haciéndole cosquillas por el roce de la respiración. Sasuke entonces, besó su cuello y hombro izquierdo, lamiéndolo también, provocando un temblor en su dulce y delicado cuerpo.
El moreno acarició con una mano el muslo de Hinata y lo rodeó para adentrarse en esa zona tan íntima y privada. Al llegar allí movió delicadamente sus dedos, haciéndola gemir nuevamente, dándose cuenta que ella estaba perfectamente caliente y lubricada. Una de esas sonrisas Uchiha, se dibujo en su rostro, que mostraba orgullo y satisfacción por comprobar como era capaz de poner a una mujer a cien. Pero su orgullo se agigantaba al ver que no era a una mujer cualquiera a la que se lo hacía, sino a su amada y deseada Hinata. Mientras tanto, continuaba acariciando la zona y mil y un suspiros sensuales inundaban el baño.
-Saaa…Saaasuke…onegai…onegai…ahhh
Su voz se entrecortaba debido a la emoción que la embargaba. Ésta ya no aguantaba tanto placer. Él la observaba y escuchaba a través de una densa nube de deseo que le hacía perder el control.
Se desesperó.
Tomó su miembro con la húmeda mano y lo dirigió a la entrada, haciendo presión para poder entrar. Un gemido ensordecedor escapó al unísono de sus bocas.
Sus corazónes latía a mil, y creían ahogarse de un momento a otro por la falta de oxígeno.
Sin más, empezó el vaivén, primero lento, suave, profundo, sensual. Poco después, ligero, deseoso, impaciente, pero igualmente sensual.
Ya no podían aguantar más. Las piernas de Sasuke empezaban a doblarse por el placer y el esfuerzo. Pero sin parar de moverse. Se dejó caer de rodillas suavemente hasta quedar sentado con Hinata encima. Ahora dejó de moverse él, para agitarla a ella, arriba y abajo, profundizando la penetración al máximo, ahora que el cuerpo de ella caía por la gravedad. Cuando vio que se movía sola, ascendió sus manos por la espalda, abrazándola a la vez que le besaba los pechos y hacía que arqueara su espalda.
El placer era infinito.
-Ahhh…ahhh…ahhh…ahhh
Jadeaban sin cesar en un intento de recuperar la respiración.
-Sa-Sasuke..ahhh…creo que…ahhh…no puedo…ahhh…más…ahhh
-Un poco …ahhh…más…ahhh… onegai…ahhh…Hinata…ahhh…onegai
De pronto Sasuke se echó hacia delante, tumbándola en el suelo, pero aún con sus brazos en la espalda. Eso hacía que estuviera un poco erguida, ayudando a una penetración limpia y profunda. Las embestidas se volvieron rápidas, desesperadas, salvajes y más profundas todavía.
Y en un instante gritaron a la vez el nombre del otro. Habían llegado al clímax.
-Hinata…te amo…- Susurraba
-Sasuke…
-¡¡Sasuke-kun!!
Abrió sus ojos de golpe.
-¡¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh!!- Gritó horrorizado.- ¡¡Mierda, Karin!! – Puso cara de asco y repugnancia.- ¡Apártate de mi vista, JODER!.
Karin bajó la mirada y salió del refugio.
Sasuke estaba agitado y de muy mal humor. La muy asquerosa le había estropeado su maravilloso sueño con su ángel. Al dirigir la vista hacia la puerta del baño, la vio salir ya vestida y preparada para el nuevo día que acababa de empezar.
