Contiii!! Os agradesco los rw mandados!! Este pedazo de capi se lo dedico a todos akellos que me hayan leido, mandado rw y que disfruten del lemon!! Quedan advertidos!! juas!!

Naruto sigue sin ser mío, aunque estoy en ello...


No se lo podía creer. "¿Sasuke me está besando? Debe ser un sueño. Seguro". Intentaba auto convencerse de que aquello no era real. Pero no le quedó más remedio que desestimar esa posibilidad cuando notó su lengua paseando despacio por sus labios.

Tembló ante el suave roce y Sasuke sonrió en el beso. Se separó unos centímetros de ella, los suficientes para mirarla directamente a los ojos. Posó con calma su frente en la de ella y como en un susurro le dijo: "te quiero, Hinata"

La pobre se quedó de piedra, ella sabía que el Uchiha no era tan frío como quería aparentar, pero jamás pensó que pudiera desplegar tanta dulzura. "Te quiero, Hinata". Sus palabras retumbaban en su cerebro una y otra vez, impidiendo que pudiera reaccionar. Se limitó a mirarle fijamente a los ojos con un fuerte rubor en las mejillas.

-¿Te encuentras bien, Hime? – Le preguntó, obligándola a salir de su trance. Pero seguía sin poder creérselo. – No debería haberlo hecho. Gomen.

-¡No, Sasuke! Está bien…-Consiguió hablar en un hilo de voz casi inaudible.- Yo…yo… ¡yo también te quiero!

El sonrojo de ella aumentó más y cerró los ojos, para desviar la atenta mirada del moreno. Éste sonrió satisfecho, se sentía dichoso de ser correspondido, y, sin más, la volvió a besar, despacio, sin prisa, saboreando una y otra vez esos deliciosos y carnosos labios. Ella solo podía dejarse llevar.

Pronto la lengua del Uchiha empezó a pedir paso en la boca de ella, la cual accedió entreabriendo los labios. La seguía besando con parsimonia, como si el tiempo no pasara, solo estaban ellos dos. Nadie más. Nada más. Con su lengua buscaba pausadamente la de ella, hasta que la encontró.

Sus lenguas se enlazaron armoniosamente, haciendo del beso lo más delicioso que había probado nunca. Nada se podía comparar a ese sabor tan adicto.

La mano de Sasuke acariciaba despacio la mejilla de la ojiblanco, haciéndola estremecer sin cesar por el contacto.

Se separaron del beso con pesar. No querían que ese mágico momento acabara por nada del mundo. Pero necesitaban respirar.

-Empieza a hacer frío, Hime, será mejor que salgamos o te pondrás enferma.- Dijo él tiernamente.

Ella solo asintió con aire soñador todavía.

Ya fuera, él fue a buscar algunas ramas, las amontonó y con un jutsu les prendió fuego. Entonces ella se sentó, con las rodillas dobladas y abrazándoselas, cerca de la fuente de calor para secarse y no coger frío.

Sasuke se acercó por detrás se agachó hasta el suelo y se sentó con las piernas abiertas, dejándola a ella en medio, y abrazándola por la espalda. Apoyó su frente en el hombro de ella, embriagándose con su olor.

Hinata se sentía tan bien que creía estar en el cielo y, simplemente, se dedicó a disfrutar del momento. Pero cuando notó el aliento del joven chocando contra su nuca, sintió desfallecer. Un escalofrío la recorrió por completo, sin dejar un milímetro de piel a salvo.

-Te deseo tanto… Hime.- Habló entre susurros.- Llevo muchas noches soñando con este momento.

El cuerpo de ella empezó a temblar, estaba nerviosa, emocionada y… excitándose por momentos.

Uno de los brazos de Sasuke que la rodeaba, se deslizó por la piel de su brazo lentamente, en una caricia cargada de electricidad. Pasó su mano por el hombro de forma tan sensual que Hinata no pudo evitar soltar un gemido. Le acarició el cuello con las yemas de los dedos y escaló hasta el mentón.

La respiración de Sasuke era cada vez más agitada. Tenía que ir con cuidado, pues la amaba mucho y no quería que por obligarla a algo que ella no quisiera la perdiera. Lo que no se daba cuenta de que ella estaba en la misma situación. Con cada roce de su piel, con cada aliento de él soltado en su nuca, su cuerpo ardía en deseo. Más aún cuando ya no pudo notar ese aliento cálido, sino la humedad de sus labios besándola desde la nuca, con paciencia, subiendo hasta su pequeña oreja, que lamió y mordisqueó, robándole miles de suspiros.

Con los dedos que aún mantenía en el mentón, le fue girando el rostro, despacio, a la vez que besaba con sumo cuidado sus mejillas, hasta llegar a esos labios que ya necesitaba probar de nuevo.

Y así hizo, de nuevo un beso húmedo que poco a poco se fue tornando caliente. Sus cuerpos ardían, necesitaban más contacto.

Hinata levantó sus brazos y los pasó por detrás de la cabeza de Sasuke, enredando sus finos dedeos en el pelo negro.

Gemidos por parte de los dos.

Él paseó una de sus manos por los delgados y firmes muslos de su amada, erizándole la piel, y la otra se adentró bajo la mojada camiseta, subiendo por su plano abdomen y llegando hasta esos preciosos pechos que lo volvían loco. Ella arqueó su espalda, rompiendo el beso y emitiendo un sonoro gemido, a la vez que notaba como cálidos fluidos mojaban su sexo. Echó su cabeza hacia atrás apoyándola en el hombro de él.

Un espasmo agitó su miembro. Un sensual jadeo salió de su garganta. No se pudo contener más y desplazó la mano que permanecía sobre el muslo hasta dentro de sus pequeños shorts. Se sorprendió al comprobar que estaba tan excitada como él y se sintió completamente feliz. No necesitaba nada más. Sólo a ella.

Un pequeño y excitante grito de placer hizo eco en el lugar al mover Sasuke con habilidad sus dedos en el sexo de Hinata. Lo acarició creando círculos imaginarios que la llevaban a enloquecer. Descendió más, y los adentró en su interior.

Esa sensación la devastó. El placer era más fuerte que ella. Abrió las piernas y movió ligeramente sus caderas para facilitarle el acceso. Sentía que se le iba el alma. Era demasiado.

Despacio, fue bajando una de sus manos acariciando su fuerte brazo, hasta llegar a la mano que estaba en el interior de su short, la acarició suavemente, la agarró y la sacó del lugar. Estaba invadida por el deseo.

Lentamente se dio la vuelta, lo empujó suavemente para que se tumbara y se sentó en sus caderas, sobre su miembro.

Sasuke emitió un gemido ronco por la sensación tan placentera. Se estaba desesperando, pero intentó mantenerse en calma, para poder disfrutarla al máximo. La agarró por la nuca con firmeza y la atrajo hacia sí para saborear de nuevo su boca con impaciencia. En unos cuantos besos ya se había vuelto adicto a ella.

Hinata aún en el beso, comenzó a mover de nuevo sus caderas, haciendo que sus sexos se rozaran bajo las finas telas de la ropa interior, provocándoles a ambos nuevos espasmos de placer. Uchiha no se reprimió más y comenzó a subir la camiseta de ella, la cual levantó los brazos para que pudiera acabar con la acción. Deslizó la mano por la suave espalda de la Hyuuga y le desabrochó el sujetador. Los pechos dieron un pequeño salto al ser liberados y Sasuke comprobó que tenía los pezones erectos por la humedad y la excitación. El moreno los agarró con las dos manos y ansiedad, hasta ahora contenida.

La joven se movió, poniendo sus piernas entre las de él, y con una suave caricia, descendió sus manos desde su pecho desnudo al filo de los boxer. Los estiró y liberó su gran y firme erección ante una mirada de asombro. Sasuke arqueó la espalda por la impresión y dio un suave gemido. Le sacó completamente la prenda, dejándolo desnudo.

Uchiha ya estaba ansioso por poseerla. Cuando Hinata volvía a su posición anterior, él la tomó por las caderas y la hizo rodar por el pasto, quedando el ahora arriba, con sus piernas en medio de las de ella. Le mordió el labio inferior con desesperación, mientras sus manos viajaban hasta el filo de la última y única prenda que los separaba. Cogió de una sola vez la goma del short y se lo quitó completamente. El frágil cuerpo tembló bajo él, al anticipar lo que venía a continuación.

Se volvió a colocar en medio de las delgadas y estilizadas piernas de ella, contemplando por un momento el precioso cuerpo que yacía debajo de él. Jugueteó con su miembro en la virginal entrada. Los gemidos de placer no se hicieron esperar, entre susurros y promesas de amor. "Aishiteru Sasuke" "Aishiteru Hina-hime"

De un movimiento preciso se coló en su interior. Estaba tan excitada que apenas sintió dolor, y notó como sus paredes interiores se amoldaban al intruso a la perfección. Por fin eran uno. Ya nada ni nadie los separaría nunca.

Al inicio el vaivén fue delicado, profundizando poco a poco más, tras cada embestida de manera paulatina. Pronto la ansiedad los envolvió a ambos en una nube de deseo. Enloquecieron.

Sasuke agarró con fuerza las caderas de su Hime, mientras ella se aferraba a su espalda clavándole las uñas a cada bestial embestida que éste le propinaba. Cada vez con más velocidad. Sentía como las paredes aprisionaban su miembro a cada espasmo que le provocaba.

Hinata sentía arder su vientre, pero sus ojos vidriosos por la lujuria pedían más y más. "Onegai…Sa…Sasu…Sasukee…no pares…onegai…", consiguió decir entre gemido y gemido, con la voz entrecortada y ronca por la desesperación.

"Hime…no…no puedo….más…", él estaba en las mismas condiciones de locura transitoria. Cogió todas las fuerzas que pudo y la liberó en una última y brutal embestida que hizo elevar el cuerpo de ella del suelo, a la vez que emitían ambos un grito desgarrador de placer. Para ser su primera vez, no había estado nada mal.

Sasuke dejó caer su cuerpo sobre el de Hinata, a la vez que le daba un beso en los labios. Ella le acarició con suavidad su pelo negro, haciéndolo relajarse.

Poco a poco sus respiraciones se iban normalizando. Aún dentro de ella, Uchiha la hizo rodar de nuevo, para que ésta quedara de nuevo encima y no someterla a su peso. Ella se acomodó en su pecho sin sacarlo de su interior, pues esa sensación era demasiado buena para ambos y no querían que se acabaran.

Sasuke alargó una mano intentando coger su yukata y la tapó con ella.

-Te quiero, Hinata.- Le susurró al oído.- Más que a mi propia vida.

-Yo también te quiero mi Sasuke-kun.- Respondió, y le dedicó la más bella de las sonrisas.

Y así cayeron en un profundo y reconfortante sueño, con una nueva experiencia que no cambiarían por nada del mundo.

CONTINUARÁ...