Holitaaa!! Aki os traigo la conti... ya sé que he tardado mucho, pero es que estoy de trabajo hasta los topes, tampoco he tenido tiempo de contestar a los Rw, espero que me perdonéis, os lo agradesco de corazón.

Como ya sabéis, Naruto no me pertenece...¡qué lástima¡la de cosas que podría hacerle...ñam!


CAPÍTULO 11

Estaba agotada. Normal.

Llevaban dos semanas de duro entrenamiento que consistía en que Naruto hacía cuatro copias y peleaba contra todos, de esa manera su poder aumentaba exponencialmente. En dos semanas había hecho el entrenamiento de diez.

El original siempre luchaba contra Sasuke, pues así podía controlarlo mejor, aunque de vez en cuando a sus copias se les iba la olla…en fin…gajes del oficio.

Seigetso, Juugo y Karin no solían poder con él, pero gracias al entrenamiento habían mejorado bastante.

Por su lado, el bunshin de Naruto nunca conseguía ganar a Sasuke y con Hinata estaban muy igualados, aunque no sabía por qué, pero cuando luchaba contra ella, perdía el control más fácilmente. Casi siempre acababa sacando tres colas del Kyubi y ella, con mucho esfuerzo, conseguía dominarlo.

Pero ese día fue diferente.

Ese día ella estaba cansada desde que se levantó de la cama.

Ese día Naruto perdió el control completamente.

Ese día… se mostraron cinco colas del kyubi.

Hinata no creía lo que veía¿por qué era siempre con ella?

Sin darle tiempo a reaccionar, Naruto la cogió del cuello con una garra y la levantó del suelo, quitándole el aliento.

Éste la acercó hacia sí, aún suspendida en el aire, y junto sus rostros demasiado. Mejilla contra mejilla.

Ella se agarraba con fuerza a la garra que la sostenía en un intento vano de soltarse. Le faltaba aire para respirar.

Inesperadamente, el rubio le lamió la mejilla, como si del manjar más exquisito se tratara.

-Eres deliciosa…mmm…- Murmuró el rubio con una voz demasiado grave y oscura para ser él. Daba miedo.

-Suéltame…Na…Naruto…- Su voz se entrecortaba por la falta de aire.- No puedo…respirar.

-Te deseo para mí¿Cómo pude dejarte marchar?- Su voz cada vez era más tenebrosa y una sonrisa siniestra se dibujaba en su rostro.- Este mocoso es un imbécil. Demo… te haré mía. Muajajaja.

De un zarpazó le rompió la ropa de la parte superior del cuerpo, mostrando levemente su pecho y el abdomen, a la vez que finas heridas empezaban a sangrar.

-¿Ky-Kyubi?- Preguntó la chica con temor.

-Sí. Jajajaja. Así me llaman.- Su risa era tenebrosa y hacía estremecer hasta el último pelo de la joven.

-Suéltame…Onegai…yo…amo a Sasuke…- Suplicaba la peliazul.

-¡MIENTES!- Gritó el rubio desquiciado a la vez que la lanzaba contra un árbol.- ¡TÚ SIEMPRE AMASTE A NARUTO¡YO LO SÉ!

-¡AHH!- Exclamó dolorida al golpearse la espalda contra el tronco, cayendo al suelo.- ¡No¡Yo no amo a Naruto¡YO AMO A SASUKE!- Chilló con desesperación.

-¡TE HARÉ MÍA QUIERAS O NO! Y luego… ¡TE MATARÉ!- Y se abalanzó sobre la chica como su presa que era.

-¡NOOO¡¡¡SASUKEEEE!!!- Llamó con desesperación, pero este ni ningún otro la oyó.

Estaban demasiado lejos

Hinata cerró los ojos esperando el inminente impacto.

Este no llegó.

-¡Naruto¡Cálmate!- Ordenó una varonil y firme voz que ella había escuchado en alguna ocasión.

Abrió los ojos lentamente, para encontrarse con un hombre de espaldas parado delante de ella, con el pelo oscuro y largo, recogido en una cola baja, con una capa negra y nubes rojas.

-¿I-Itachi-san?- Consiguió pronunciar con voz titubeante.

Suspiró profundamente aliviada antes de caer, al fin, desmayada de cansancio y dolor.

La copia volvió a su estado normal, cayendo inconsciente y deshaciéndose en un ¡PUM!

Itachi se volvió hacia la chica y la tomó en brazos cuidadosamente, y se dirigió hacia donde su hermano se encontraba.

Sasuke estaba luchando contra Naruto, bueno, más bien, estaba el rubio intentando golpear al pelinegro, que conseguía esquivarlo con dificultad.

El kitsune se paró en seco y puso cara de espanto, lo que llamó la atención de su rival.

-¿Qué ocurre, dobe?

-Hi-Hi-Hinata.- Tartamudeó y calló de rodillas al suelo.

-¿¿Nani??- Sasuke se alarmó y lo tomó del cuello de la chaqueta mientras lo zarandeaba- ¿Qué pasa con ella, Naruto?- Pedía nervioso- ¡HABLA¿Qué le ha pasado?

-La-la he herido…no sé como…no consigo saber por qué…-Decía en un hilo de voz mientras finas lágrimas de tormento salían de sus ojos.-…vi a tu hermano antes de desmayarme…

-¿¡Dónde están¡DIME!- Exigía el Uchiha angustiado- ¡NARUTO!

-En la zona norte del bosque…creo…

Sasuke lo soltó de golpe y se dirigió corriendo a gran velocidad hacia el lugar que el rubio le había indicado, centrándose en localizar el chacra de su hermano.

Lo encontró en mitad del camino. Venía con su esposa en brazos desmayada.

Tembló al verla en el estado en que se encontraba, toda arañada, con las ropas rotas y un gran moratón alrededor del cuello. Se acercó con miedo e ira contenida para cogerla.

-Sasuke…No deberías dejarla entrenar en este estado.- Recriminó el mayor, mientras la dejaba caer en los brazos de su ototo. – Y deberías evitar que estuviera a solas con Naruto.

Sasuke lo miró interrogante. No entendía nada de lo que decía su hermano.

-¿No me digas que no te has dado cuenta de lo que le pasa a tu esposa?- Preguntó con cierto deje de enfado. El menor negó con la cabeza.- Tienes que llevarla al horpital ahora.- Sasuke la apretó contra sí.- Mantenla lejos del Kyubi, él la desea.

El menor de los Uchiha abrió los ojos sorprendido. No se creía lo que escuchaba.

-¿Q-Quién la desea?- No se atrevía a preguntar.- ¿Kyubi o Naruto?

-Se podría decir que ambos, aunque Naruto nunca le haría nada ni a ella ni a ti y creo que ni siquiera es consciente de ello, mientras que Kyubi hará lo que esté en su mano para hacerla suya. – Explicó con la máxima claridad posible.- No la pierdas de vista y nunca la dejes con él a solas…sino…- Hizo una pequeña pausa.-…la matará.

Sasuke se tensó al máximo, ahora más que nunca debía permanecer las 24 horas del día junto a ella, por nada del mundo quería perderla, antes moriría mil veces. Se encargaría personalmente de que ese usuratonkachi aprendiera a controlar ese maldito Bijuu.

-Por cierto…ototo.-Le llamó la atención el mayor.- Sólo tenéis tres días más. En ese plazo, Pain vendrá a la aldea a por su objetivo. Estaros preparados. Yo ya no puedo hacer nada más, hasta que no llegue la hora.- Y desapareció en una columna de humo.

"Tres días", murmuró el menor, mientras se acercaba a la aldea a gran velocidad.

Nada más llegar al hospital, Sakura tomó a Hinata para llevársela a la unidad de urgencias. Al poco rato llegaron Tsunade y Shizune para intervenir en la curación.

Mientras un nervioso Sasuke y un deprimido rubito, esperaban en el pasillo con ansiedad. Ninguno de los dos se atrevía a hablar, pues sabían perfectamente como se sentía el otro. Se conocían demasiado bien.

A las dos horas salió la Godaime de la sala y se dirigió hacia ellos, quienes se levantaron de un salto al verla.

-Y dime, Tsunade-sama. ¿Cómo esta?- Preguntó angustiado el Uchiha.

-Ah…- Suspiró cansada.- Hemos conseguido estabilizarla, pero estaba bastante grave tanto física como mentalmente.- Explicó con simpleza.- Por suerte…-Prosiguió.- ni ella ni el bebé han sufrido daños.

-¿¿NANI???- Exclamó fuera de sí el joven esposo, mientras que el kitsune los miraba aturdido- ¿¿El…el…bebé, dices??

-Sí, Sasuke.- Se pausó- ¿Es que acaso no lo sabías?- El aludido negó con la cabeza, ahora entendía lo que quería decir su hermano.- Pues está ya de unas dos semanas más o menos. Hace dos días que Sakura nos lo confirmó. Parece ser que Hinata la visitó por que sentía malestar y cansancio.

-¿Pu-puedo verla?- Preguntaba torpemente con una mezcla de alegría, preocupación y tristeza.

-Enseguida la suben a planta. Tienes que esperar hasta entonces.

-E…está bien.- Consiguió pronunciar.- Esperaré.

CONTINUARÁ…