Disclaimer: No me pertenece.


Drabble 4: Helado

Ryoma se había ganado en poco tiempo la fama de ser alguien difícil de tratar. Incluso sus compañeros más cercanos, el trío de novatos, no sabían cómo sostener una conversación de más de 15 minutos que no tratara sobre tenis.

Ryoma ya había mencionado que no le interesaba la música, no le gustaba el cine y parece que aún no estaba en edad para prestarles atención a las chicas. Momoshiro siempre decía que era un desperdicio, su padre siempre decía que era un tonto.

Es por eso que Sakuno se sentía bastante desubicada.

Era una tarde de domingo y la abuela de Sakuno le había pedido a Ryoma un favor (más bien un orden) de acompañar a su nieta a realizar unas cuantas diligencias. El chico de ojos dorados aceptó de mala gana y ahora se encontraban en una heladería.

Desde que llegaron, la chica no había hablado y Ryoma comía su helado, mirando a otro lado.

'Sakuno, eres una tonta.' Se repetía una y otra vez la chica, mientras jugaba miserablemente con su helado. Emitió un profundo suspiro y levantó la mirada. Sus ojos cayeron sobre una pequeña mancha en el rostro de su acompañante.

"Ryoma, tienes un poco de helado en la mejilla." Le dijo Sakuno. Antes de poder reaccionar, la chica había tomado una servilleta y gentilmente le limpió la mancha.

El pelinegro la observó por unos momentos, un poco sorprendido por lo que acababa de ocurrir. Sakuno no pudo evitar sonrojarse y desviar la mirada, tartamudeando una disculpa.

Pero rápidamente quedó en silencio cuando algo cálido se posó cerca de la comisura de sus labios. Cuando su cerebro pudo comprender que lo que se posó fueron los labios de Ryoma, las mejillas de la castaña parecían tomates y le dirigió una mirada que claramente decía: '¿Por qué?'

Ryoma se encogió de hombros y continúo comiendo su helado. "Tenías una mancha ahí."

Sakuno sonrió. Entre ellos, las palabras no eran necesarias.