Hola!!! ya volví con un nuevo cap para este fic... disculparan la tardanza pero he estado en la nubes y bueno :P... espero q les gust. dejen reviews.

Capítulo Dos: El dolor regresa

En teoría el resto del día transcurrió con normalidad para Sakura, aunque había que omitir los sonrojos que aparecían cada vez que por accidente una pluma tocaba sus labios, también si no contaba todas las veces que aparecía en su mente cierto ambarino que no solamente le había robado el aliento unas horas atrás sino que aparentemente le había robado el corazón.

Desde que salió de la oficina trataba de convencerse que eso era prácticamente imposible puesto que se había enterado de su existencia apenas dos meses atrás y era demasiado pronto para siquiera considerar que estaba enamorada de él, tal vez con unos meses más podría comenzar a pensarlo pero de momento era imposible.

Al llegar a su casa la situación no mejoro, mientras más trataba de convencerse de que todavía no era tiempo de arriesgarse su corazón le recordaba con insistencia todos los sentimientos que la habían embargado durante el almuerzo y el estúpido pensamiento de madurar y seguir adelante con su vida. Realmente ¿a quién pretendía engañar? Ni siquiera podía lavarse el cerebro ella misma, no podía aceptar que ya había pasado suficiente tiempo y que tenía que probar enamorarse nuevamente.

Lamentablemente el pasado no se encontraba tan atrás como a ella le gustaría, ni siquiera se encontraba encerrado sino que por el contrario, cada noche la acechaba en sus sueños.

Tan perdida se estaba entre sus pensamientos que no oyó el timbre hasta que se quedó pegado durante varios segundos. Sin muchos ánimos de atender visitas a esas horas, abrió la puerta con toda la intención de correr al inoportuno. Sin embargo, todas sus intenciones se convirtieron en polvo cuando sus ojos se clavaron en un par de zafiros que la observaban cínicamente.

-Hola Sakura- prácticamente lo ronroneo

-Ho… hola – su capacidad de hablar parecía haberse ido corriendo, justo como ella deseaba hacer.

-¿Me dejaras pasar? – le sonrió tan amablemente como siempre

-…No – los recuerdos la golpearon con una fuerza devastadora, a penas y lograba mantenerse de pie

-¿Sigues guardándome rencor? – avanzó un paso – después de tanto tiempo uno pensaría que ya lo habrías superado.

-¡Bastardo! – su mano se impacto en la mejilla del muchacho con toda la rabia y dolor que durante todos esos años guardo en un su pecho

-O tal vez no – se tocó ligeramente la mejilla y una sonrisa socarrona se dibujo en su rostro

-¿¡Qué quieres!? – sin quererlo todas sus heridas se habían reabierto, sus ojos comenzaron a inundarse y todo su cuerpo vibraba ligeramente.

-Tranquila gatita – la tomo por los hombros conduciéndola, sin que se diera cuenta, al interior de la casa.

-¡No me llames así! – se libero del agarre y le plantó otra cachetada, esta vez logró que retrocediera un par de pasos.

-Está bien… parece que no has tenido a un hombre que te endulce el carácter ¿verdad?

-¡No tengo porque contestarte eso idiota!

-Eso es un no… entonces imagino lo ansiosa que debes de estar por ser… ¿cómo decirlo?... sometida – en un rápido movimiento la tomo de la cintura y comenzó a besarla salvajemente.

Esos labios despertaron viejas y peligrosas sensaciones que podrían hacer que accediera a todo lo que el deseara, justo como lo había hecho antes. Su cuerpo reaccionaba a cada caricia que recibía, recordándole lo bueno que era en la cama y lo insensible y cínico que había sido justo al terminar. Lo rápido que se había vestido después de llevarla al cielo.

Por ese entonces, ella no era más que una jovencita enamorada del galán de la escuela, una pobre ingenua que aún creía en el amor verdadero, una inexperta en las artes del amor que estaba más que ansiosa por ser instruida por el hombre de sus sueños.

Esa noche se entregó a el en cuerpo y alma, le dio todo lo que ella era y trato de satisfacerlo de todas las manera posibles. Sólo para descubrir que él no sentía lo mismo que ella. Que en realidad sólo sentía un apetito carnal que ya había sido saciado y al mismo tiempo se había burlado de ella, enalteciendo su ego masculino.

Después de aquel evento, no volvió a buscarla durante una buena temporada y cada vez que por ironías del destino se encontraban, él la humillaba al punto de dejarla llorando. Sin embargo, meses después él volvió a buscarla y desgraciadamente la engatusó, se acostaron y la volvió a botar. Sakura no sabía cuantas veces le había hecho lo mismo, pero si sabía que al terminar la prepa se propuso no volver a caer ante un hombre de semejante manera. Se cambio de ciudad, look y volvió a empezar con una prudente distancia del sexo masculino.

Y a pesar de todas sus protecciones, logros y precauciones ahí se encontraba ella, rendida ante semejante patán que no dejaba de manosearla a su antojo. Seguramente su jueguito se repetiría y ahora nunca podría deshacerse de él, tenía que impedir que las cosas llegaran más lejos, tenía que encontrar la cordura para evitar humillarse aún más.

-Aléjate – le dijo sin aliento al tiempo que lo tiraba del sillón en el que, sin saber como, ya se encontraban

-¿Qué te sucede ahora? – intentó acercarse nuevamente pero un pie lo detuvo

-No me engatusaras esta vez – se arregló la ropa tan rápido como pudo

-Pero si esa no es…

-¡Cállate! Me usaste una vez pero no lo harás en esta ocasión

-¿Solo una? – sus ojos brillaron ladinamente – yo recuerdo que fueron varias

-¡Vete! –no lo podía soportar, ahora se burlaba en su cara, en su casa - ¡Lárgate! Estas en mi casa ¡Quiero que te vayas!

-Está bien – era mejor que se fuera de ahí antes de que los gritos llamaron la atención de los vecinos y se metiera en problemas antes de lo debido.

Su casa volvió a quedar en silencio, completamente vacía. En otras ocasiones esa soledad hubiera aliviado un poco del dolor que la carcomía por dentro pero esta vez solo lo llevó a un intensidad enloquecedora. Todo lo que había logrado construir después de él acababa de ser destruido con su sola presencia, el almuerzo fue reemplazado por las imágenes desgarrantes de su pasado y su inútil presente donde volvía a ser un cuerpo para el ojiazul. Las lagrimas salían con furia y dolor al considerar lo cerca que había estado de ser arrastrada por el placer que le provocaban sus caricias dándole más argumentos para que la buscara cada vez que tuviera ganas de sexo fácil sabiendo que ella se entregaría… seguramente regresaría para llevarla a la cama o mejor dicho al sillón o cualquier otra sitio que le fuera en gana.

No quería que volviera por nada del mundo pero razones sobraban para que lo hiciera y ella apenas había tenido fuerza para correrlo esa vez. Solo el dolor lograba mantenerla lejos de cualquiera pero también la atormentaba de una manera en que cada fibra de su ser gritaba por ser querida y tener un poco del apoyo que hace muchos años su propia familia le había negado al haber quedado embarazada y sola.

Ya nadie la quería en su ciudad natal y por eso había tenido que huir de toda esa historia rogando por encontrar un poco de cariño e interés sincero. Cuando al fin parecía haberlo encontrado el dolor regreso con toda su fuerza destruyendo todo lo que podría haber vuelto a ser su corazón. Ya nada tenía sentido de nuevo para ella, quería huir de todo pero ahora comprendía que sin importar a donde fuera él siempre la encontraría obligándola a recordar su momentos juntos.

Sakura lloró con fuerza rogando porque todo hubiera sido una terrible pesadilla y pudiera seguir con su vida tan tranquila como lo había logrado hasta el momento, lloró y lloró hasta quedarse profundamente dormida. Al despertar se encontró en su cama con su pijama puesta y toda la casa en orden sin rastro alguno de los incidentes de la noche anterior, sus ojos estaban rojos y ella bañada en sudor lo cual la alegró muchísimo.

-¡Todo fue una pesadilla! – gritó brincando de su cama para encender la radio y ponerlo a todo volumen mientras se arreglaba para su trabajo.

Mientras tanto, un par de ojos la observaban con una mezcla de ira y alivio observando cada uno de sus movimientos para convencerse de que nada cambiaría en su actitud. Sin embargo no sabía si el podría controlar toda la ira que había provocado su estúpido cazador al aparecerse de esa manera ante su Sakura. Ya arreglaría cuentas con Eriol pero primero tenía que acabar de enamorarla para tener el tiempo de destazar al demonio que había tenido la osadía de meterse con el Gran Shaoran y su nueva presa.

Notas de la autora: este cap ya tmb se encuentra editado, corregido y aumentado. espero les guste y ojala me tengan algun comentario.