Este fanfic será temporal e indefinidamente suspendido, por lo tanto este capítulo queda como prólogo a una historia aparte que publicaré próximamente, tratará acerca de Julian Keller y Laura Kinney como pareja principal (la cual algunas lectoras me han pedido insistentemente), pero conforme la historia avance, o según las ideas que me compartan pueden ir apareciendo más.

Rookies.

Capítulo 6.

En el centro comercial.

Por: Lindo usagi.

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—¿Entonces es Josh quien te gusta? —preguntó Nicholas Gleason, levantando la vista del plato y llevándola hasta su compañera. Esbozaba un gesto de evidente exasperación mientras sus dedos peludos sostenían la pequeña cuchara con un líquido blanco y varias ruedas de cereal en ella—. ¿El mismo Josh que estoy pensando... Foley?

—Sí, Foley —un leve sonrojo cubrió la piel blanca de las mejillas de Alani Ryan, mejor conocida con su nombre clave de Loa. Escondió sus ojos entre el cabello castaño y sonrió apenada—. Creo que es muy lindo, y con todo lo que le ha pasado últimamente, en verdad quiero ayudarlo. Parece muy sólo.

—Está bien Al. Foley no es alguien que me agrade del todo porque es un papanatas, arrogante. Pero si a ti te gusta, creo que está bien.

—¡Pero, por favor Nicky! —se apresuró a decir la chica descubriendo su rostro y agrandando los ojos en un gesto de real preocupación— No quiero que alguien más se entere. Aparte de tú y yo, sólo Victor y Paras lo saben.

—Confía en mí.

Le guiñó un ojo entre ese velludo rostro de licántropo.

Y realmente ninguno de los dos se dio cuenta cuando Julian Keller entró a la cocina en busca de cereal de avena para desayunar. Un telekinético y soberbio que jamás se atrevería a dirigirle la palabra a los chicos impopulares como ellos. No se dieron cuenta cuando él llegó, pero parecía que Julian tampoco notó su presencia, pues iba inmerso en las canciones que escuchaba de su teléfono móvil con los auriculares puestos.

Julian llenó su plato con las ruedas tostadas de avena y las bañó con leche entera de vaca. Se sentó en la mesa dos lugares alejado de los otros y fue en ese momento cuando los tres se miraron.

—¿Qué hay? —les saludó Keller sólo por cortesía, pero no se esperó a recibir una contestación, pues leía con falsa atención el reverso de la caja de cereales. En realidad Alani y Nicholas tampoco se molestaron en devolvérselo, pues sabían de antemano que no los estaba escuchando.

Julian fingía prestarle atención a las palabras en el cartón, pero en realidad escuchaba la lírica de la canción "Beat beat box" de Michael Douglas, lanzada como sencillo el año anterior. Pasó algo desapercibida entre la gente, pero la letra era realmente buena. Había sido una de las favoritas de Brian en aquel tiempo. El corazón se le encogió un poco al pensar en su amigo fallecido.

También recordó que un día había sorprendido a Sofia cantándola a capella y usando el peine como micrófono. Se le escapó una risilla al rememorar el hecho.

Ahora todo estaba bien, había pasado mucho tiempo desde la muerte de Brian y la partida de Sofia y el sol había vuelto a salir por el horizonte, más brillante y más dorado que antes.

Algo inesperado lo sacó de su ensimismamiento provocándole un evidente sobresalto. Alani y Nicholas lo voltearon a ver de repente, pero él siguió sin prestarles atención. Podía sentir las incesantes vibraciones de su teléfono, pues le había llegado un mensaje de texto. Cuando le echó un vistazo a la pequeña pantalla se dio cuenta que era de Cessily, las letras en ella decían "¡Apresúrate! Ya estamos hartas de esperarte".

Había quedado de alcanzarlas en el centro comercial para acompañarlas de compras. Odiaba ir con alguna chica de compras porque siempre se tardaban siglos en escoger una sola prenda, aunque esta vez había intereses de por medio. Cessily iría con Laura. Sintió algo extraño en el estómago.

Era cierto, Laura le gustaba, pero también había muchas cosas que le aterraban de ella y otras que eran un misterio. Lo hacía sentir realmente nervioso.

Le echó un vistazo a la playera roja que traía y ese pantalón holgado de color casi blanco y pensó que estaría bien ir vestido así. Su cabello negro estaba peinado regularmente, con un pelo revuelto por aquí y otro por allá. Traer el cabello despeinado era la nueva moda, así que no reparó mucho en esos detalles nimios.

Se apresuró a acabar su desayuno y salió de la cocina. Alani y Nick lo siguieron con la vista, y cuando se terminó de ir prosiguieron con la conversación que ya se les había prolongado durante largo tiempo.

—¿Y a ti qué chica te gusta Nick? —preguntó Loa expectante con los ojos bien abiertos y parpadeantes.

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Cessily Kincaid sabía, por más que ellos dos intentaran hacer pasar desapercibido el hecho, que se gustaban. El actuar vacilante de Julian y los balbuceos cada vez que se le preguntaba algo al respecto lo hacía más evidente. También había visto a Laura sonrojarse muchas veces al cruzar monosílabos con el telekinético. Leves sonrojos, pero sonrojos al fin.

Se divertía tanto viéndolos actuar así.

¡Y por el amor santísimo de Dios! Ninguno se atrevía a decir o hacer algo al respecto, así que ella había decidido fervientemente darles una "pequeña" ayudadita. Un ligero empujoncito bastaría.

Y es que no sólo se divertía viéndolos juntos, no era sólo que los dos actuaran como merolicos cuando estaban cerca del otro, sino que se veían "lindos". Y lo mejor era que se vieran "lindos como pareja". Así que ella decidió actuar como el cupido mutante (y si necesitaba flechas realmente las podía crear con su piel de mercurio), pues tenía mucho tiempo de ser amigo de Julian y ya lo conocía a la perfección. Además Laura y ella ahora eran amigas inseparables, junto con Sooraya.

Hellion ya se lo había confesado un día con una cara de gatito lastimado. Le había dicho "Cessily, me gusta Laura". Y ella por supuesto no podía quedarse sin hacer nada.

Los tres caminaban por el centro comercial. Cessily se había adelantado varios metros para dejar a esos dos andar juntos, pero el truco parecía no funcionar pues no se había iniciado ninguna conversación. "Es que Laura es taaan seria" se dijo en silencio con una palmada en la frente y un quejido de protesta.

Le echó un vistazo a su aspecto en el cristal de una tienda. Su nueva piel había adquirido un tono platinado, anémico, inesperado. Se sobresaltó cuando se dio cuenta de que su inductor de imágenes no estaba funcionando apropiadamente.

Grave peligro, sólo se le vinieron a la mente esas dos palabras.

Tenía que ir a algún baño o algo así para averiguar el problema.

Su mente giró como perinola, y se dio cuenta de que eso le serviría bastante, irse y dejar a los tortolitos solos era lo mejor. Sonrió maliciosamente. Mataría dos pájaros de un solo tiro.

—¡Escúchame Hellion! —se acercó a ellos rápidamente y cuando la vieron abrieron la boca como aros de básquetbol. Su rostro ya tenía áreas en donde el plateado desatacaba bastante— Tengo qué ir al baño para ver qué es lo que le pasa a este maldito cacharro. Lo mejor es que ustedes se adelanten y en un rato nos vemos en algún lugar, ¿entendido? —Hellion asintió sin decir nada, no le gustaba que le mandaran, pero tenía qué pasarlo por alto debido a la gravedad del asunto.

Cessily cruzó un brazo por la espalda de Laura y se le acercó al oído para decirle algo en silencio. Sooraya le había pedido unos calzones nuevos para dormir, así que le dio las instrucciones al pie de la letra. Ese era el gran secreto, un secreto de Estado. Los conseguiría en "Girly's", le dio el dinero en la mano y la animó a irse al lado de Julian con unas palmaditas en la espalda.

Agarró impulso con los brazos y comenzó a correr esquivando a las personas que se cruzaban en su camino. Se acomodó la gorra roja para que le cubriera el rostro, al menos eso le serviría hasta llegar a los baños públicos.

White house gallery era un centro comercial de lo más normal. Ubicado entre dos avenidas enormes en Nueva York. Se le veía abarrotado de gente durante los fines de semana y los miércoles por el cine a mitad de precio. Admitía a mutantes que se vieran "normales", pero los que quedaban fuera de esa regla era mejor no aparecerse por ahí. Cessily prefería ir a ese lugar por los precios accesibles para un adolescente y porque tenía el mejor café romántico que conocía, así que debía usar un inductor.

Ella planeaba llevarlos hasta ese café, dejarlos ahí y desaparecerse después. Aunque claro, se estaba desapareciendo antes de tiempo.

Llegó hasta los sanitarios para chicas y aventó la puerta para entrar. Una vez que no vio a nadie en el interior suspiró aliviada. Su cara era nuevamente de un color y una estructura metálica.

Se quitó la gorra roja y comenzó a darle unos golpecitos al aparato. Vio que no era suficiente y lo estrelló contra la pared. Por qué tenían qué hacerlos tan complicados. Los estudiantes de Xavier's no podían darse el lujo de esos fallos, pues cruzaban por momentos difíciles.

Al tercer golpe pensó que ya era suficiente, así que lo encendió y otra vez su imagen era la de una chica normal. Deseó volver a ser una chica normal, pero quitó sus ojos del espejo para no pensar en ello.

Salió de los sanitarios y cruzó el pasillo.

Lo mejor era darle más tiempo a esos dos, así que se entretendría en alguna otra cosa unos minutos más.

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Habían ido a esa tienda para chicas y solo Laura entró en ella. Cuando salió sólo llevaba una enorme bolsa, con, lo que parecía, una prendas muy pequeñas ella.

No sabía cómo iniciar una conversación entre los dos. Tenía la mente completamente en blanco y no se le ocurría nada. Movió ligeramente la cabeza y vio que Laura tenía los ojos fijos en el piso.

—¿Tienes hambre? —dijo Keller por fin. Una pregunta estúpida, pero era un comienzo.

—Uh... un poco.

Laura seguía sin cooperar. Un silencio absorbente reinó nuevamente en el lugar y una vibración lo espantó nuevamente, era su maldito celular. La pantalla de dicho aparato decía "Los espero en Jester & Andy's". Esa tienda estaba en el cuarto piso, tendrían qué usar el elevador para alcanza a Cessily, pues estaba más cerca que las escaleras eléctricas. Se lo comunicó a Laura y ella asintió sin decir nada más.

Presionaron el botón para ir hacia arriba y estuvieron unos segundos esperando antes de que pudieran entrar. Julian se tropezó en la entrada y Laura soltó una risilla. Le gustaba verla reír, aunque pudiera contar con una sola mano las veces que eso había sucedido. Era realmente linda cuando sonreía.

Se acomodaron dentro cuando la puerta se cerró delante de ellos. La pared trasera no era como en otros centros comerciales en donde está hecha de cristal y se puede ver todo desde dentro, la de este elevador estaba hecha de metal duro y grueso, por lo que sólo podía ver el interior.

Sintieron una vibración que sacudió el elevador y entonces la cámara transportadora se detuvo. Se voltearon a ver y Julian despegó los labios.

—No te preocupes, nos van a sacar de aquí en unos cuantos minutos.

El elevador se había atorado con los pobres ilusos dentro.

Continúa en "Atascados".

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Ya que andan por aquí sería bueno que dejara un review, si es que hay gente leyendo esto.