† DOBLE AMOR †

por

Tary Nagisa

Hi!! u.u –suspirando hondo-

Disculpen la tardanza u/u

Entre viaje inesperado y emocionante n.n, falta de inspiración y concentración u.ú y con mucha dificultad y tiempo retrazado, he aquí la actualización... ñ.ñ

Ojalá que la espera haya valido la pena...

Como siempre gracias a los lindos reviews de GabZ-senpai, Zhena HiK y Rika de Hiwatari n--n

Bey Blade No me pertenece sino a Takao Aoki, Yo..., no pretendo hacer lucro de su trabajo, solamente tomé prestados a sus personajes para hacer un pequeño y simple Fic.

01/02/08

4. Capitulo 4- Presente: Recuerdo o Castigo

3 Meses Después...

3 meses habían pasado en una abrir y cerrar de ojos...

Las clases continuaban su curso. Nada trascendente había pasado, o al menos... a simple vista.

Miércoles...

5ta. Hora...

Los alumnos se disipaban y salían de sus salones. A esa hora, tenían Computación. Por ello, tenían que trasladarse hasta las aulas de Cómputo y esperar a que sus profesores llegaran.

Esta materia, era una de las pocas donde convivían y tenían por compañeros a otros alumnos de otros salones, siendo claro, todo del primer año.

La distribución y ubicación de estudiantes habían sido desde la primera semana, y aunque había gente inconforme con aquello, pronto lo olvidaron al acostumbrarse, o bueno... casi todos.

A unos metros de las aulas de Cómputo...

- ¿Iremos hoy a comprar los boletos? –cuestionó el bicolor con sus brazos levemente cruzados-

- Uhmm... No, hoy no puedo. Quede en que trabajaríamos toda la tarde y... –fue interrumpido-

- ¿Otra vez?. ¿Qué todavía no terminan el tonto trabajo? –cuestionó exasperado-

- No. Ya mero terminamos, sólo nos faltan algunos detalles... –calló al ver el enojo en el rostro del oji-carmín-

- ¡Hmf!... –resopló molesto, desviando su mirada a otro lado-

- Pero si quieres, puedes ir a comprarlos tú solo o, podemos ir el viernes en la tarde... –sugirió al instante, percatándose que estaba hablando solo, al no escucharle el bicolor- ¿Kai? –movió su mano enfrente de su cara para ver si reaccionaba-

- ... ¿Mhm?... –reaccionó y se hizo un silencio entre ambos- La verdad es que... no sé como puedes trabajar tan a gusto con ese... "Ivanov" –dijo despectivamente, al ver a ambos oji-azules un poco más delante de ellos-

- Pues... –analizó las cosas- No es tan malo como tú piensas. Tala es buena onda, de hecho, si lo tratarás, te darías cuenta de que se parece a alguien... –sonrió un poco-

- ¿A Quién? –preguntó confundido-

- ... A ti... –su sonrisa burlona aumentó-

- ¡No digas estupideces! ò.ó ¡Y no me compares con "ése"! u.ú –dijo despectivamente y molesto-

- ¡Hm! –sonrió- Nos vemos... –lo golpeó levemente en el brazo, al ver a su Profesor-

- ¡Ayyyyy!... ¡Ten cuidado Idiota! ò/ó –le gritó molesto, sujetando su brazo afectado-

- ¡Sorry! –se disculpó entre risas, deteniéndose con los gemelos rusos-

- Tala... -le llamó- el Profe... –le señaló con el dedo, continuando su camino hacía el aula-

- Nos vemos en casa... –se despidió de su hermano, tomando sus cosas y alcanzando a Johnny-

Dejándolo a su hermano menor recargado y solo en la pared, pensando... en aquel oji-violeta.

Por alguna extraña razón... no le caía nada bien. Y para el colmo, últimamente Tala y él, pasaban mucho tiempo juntos debido a las materias especiales, ya que les había tocado juntos en casi todas.

Un poco más alejado y viendo perfectamente la escena. Kai tampoco estaba muy de acuerdo con aquello, después de todo, no soportaba a aquellos rusos y mucho menos... que uno de ellos se llevara tan bien con Johnny. Su mejor amigo, aunque le costará admitirlo...

Viendo a su Profesor venir, se dirigió con pasos firmes a su aula, pasando enfrente del menor de los oji-azules e ignorándolo al verlo.

Una vez que el pelirrojo vio con sus propios ojos al Profesor, también se dirigió a entrar.

Suspiró hondo al ver a Hiwatari ya en su maquina. Así que se dirigió sin remedio a la propia, la cual... estaba a su lado.

¿A quién se le había ocurrió la gran idea de acomodarlos por Apellidos? ¬¬#

Fuera como fuera y sin nada más que hacer, se sentó en su silla, escuchando como se quejaba por lo bajo el oji-carmín.

Ignorando aquel gruñido. Tomó los auriculares, a ver si con eso dejaba de escuchar sus maldiciones e injurias.

Mirando su pantalla y realmente nada, recordó aquel castigo hace meses atrás, que más que castigo, había sido toda una tortura en el tiempo que duro.

/-Flash Back-/

Hace 3 Meses...

Miércoles...

- No sé ni para que vine hoy..., de haber sabido ni vengo... –decía molesto, al ver que Tala y él tomarían la clase de Computación en diferentes aulas-

- Eso mismo... (bostezó) quisiera saber..., me muero de sueño y me obligaste a levantarme y venir -o- Así que no te quejes... ¬¬ –se talló los ojos, tratando de desperezarse-

- ... Por cierto. ¿Ya me dirás como estuvo?. ¿Pudiste eliminar por completo la foto? Porque llagaste muy tarde a casa... –señaló, apoyándose en su mano derecha-

- ¡Hmf!. ¡Claro! –sonrió presuntuoso- ¿Pues quién crees que soy? –entrecerró sus ojos con orgullo-

- Y aquel imbécil... ¿Te ayudo? –preguntó serio-

- ... –lo pensó detenidamente-

Aunque le costara trabajo admitirlo, aquel tipo llamado Johnny, le había ayudado mucho. De no haber sido por él, quien sabe que hubiera hecho...

- ... Sí... –trató de no darle mucha importancia-

15 Minutos Después.

- ¡NOOOOOOOOOO!–se escuchóun grito al unísono y desgarrador en el aula 2-

- ¡De ninguna manera me sentaré al lado de "éste"! ò/ó –dijo despectivamente, viéndolo de arriba abajo como si fuera portador de una enfermedad altamente contagiosa e incurable-

- ¡Lo mismo digo! ò.ó –entrecerró sus ojos y cruzó (con cuidado) sus brazos-

- ¡Ya basta de tonterías, jóvenes!. ¡Siéntense Ya!. ¡O los mandaré a la dirección para que los castiguen! u.ú –sentenció molesto y serio el profesor-

Viéndose de reojo y entendiendo la situación, cada uno se sentó en su maquina, maldiciendo y gruñendo entre dientes.

¡Lo que les faltaba!

Como si tener que pasar tiempo juntos haciendo su castigo no fuera suficiente penitencia y tortura.

Y hablando de su castigo...

Al terminar la clase de Cómputo, cada uno se dirigió por su lado al lugar designado ese día.

Al encontrarse ambos en la misma aula, se veían fijamente, como si esperaran el momento para sacar su pistola y dispararle al otro como en el salvaje oeste.

Permanecieron así varios minutos, hasta que ambos cedieron al mismo tiempo.

Si se daban prisa, terminaría pronto y se irían a casa (a su casa, respectivamente, claro).

Así y dejándose de tonterías, comenzaron a sacudir y limpiar, y como había tanta mala vibra en el aire, esto se reflejó...

Desprendiéndosele a Yuriy el vidrio de una de las ventanas que limpiaba, teniendo que hacer circo para que no se le cayera encima o en el peor de los casos, abajo y descontándose a alguien.

Por su parte, Kai reía por lo bajo al ver una escena tan cómica, provocando que el pelirrojo se molestará y en un descuido, soltara el vidrio, quebrándose esté en mil pedazos.

Aún podía recordar las "oportunas" palabras de Hiwatari: "Uuuuyyyy. No es un espejo, pero también incluye la regla... Siete años de mala suerte u.u" –dijo negando, dándole el pésame-

¡Como si no fuera suficiente con la calamidad que pasaba ahora, como para todavía echarse encima siete años más de mala suerte! ò.ó

Pero... parecía que no era el único al que se le había quebrado un espejo o un vidrio en su caso, ya que el despistado idiota ese, también tenía muy mala suerte, eso, o realmente le hacia honor a su sobre nombre (que él mismo le había puesto n.n)

En el segundo día y está vez encargándose de la limpieza del salón del bicolor, había estado esperando por más de 10 minutos para que Hiwatari volviera con las cubetas y los trapeadores para trapear y largarse de una vez a su casa, pero...

No volvía. Molesto y decidido a infórmale al director si el ruso-japonés ya se había ido, bajó y se dirigió hasta el lugar donde tomaban el agua, comenzando a escuchar como alguien maldecía a los cuatro vientos y un sonido metálico que no reconoció al instante.

Al caminar un poco más, pudo divisar la figura del ruso-japonés. El aludido seguía maldiciendo y mirando hacia abajo al mismo tiempo que se escuchaba ese sonido al ser golpeado "algo" contra el suelo.

Confundido por aquella extraña escena, le llamó. Haciendo que el aludido diera un pequeño salto por el susto y actuara más extraño de lo habitual.

Después de unos segundos, descubrió que el pie de Hiwatari estaba atorado en el fondo de una de las cubetas, por lo que comenzó a reír como nunca lo había hecho en su vida, claro que aquello no le pareció nada gracioso al bicolor y bueno...

Yuriy descubrió que un pie metido en una cubeta golpea más fuerte que sólo un pie. Pero... que sigue siendo gracioso después de 15 o 45 minutos, y más, si el dueño del pie no pude quitarse la cubeta y tiene que trapear (a fuerzas) su parte con dicho objeto incluido.

Ese día fue el día en todaaaa su hasta ahora vida, en el que había reído tanto, el estomago le dolía de tanto reír y estuvo a punto de llorar de risa.

No obstante, las desgracias y actos de mala suerte parecían no quererlo dejarlo en paz...

A su lista tuvo que sumar aquella caída estrepitosa y hasta vergonzosa, al sentarse sólo un poco (unos cuantos centímetros, apenas y se podía decir que estaba sentado) sobre uno de los escritorios de laboratorio, desplomándose esté, como si un elefante se hubiera sentado en él.

No hace falta mencionar que está vez el oji-carmín rió lo que no había reído en 16 años, además del hecho de que cada que lo veía, le decía "Gordo".

¡Sí, gordo! ò.ó A él, a Yuriy Ivanov. A alguien que hacía ejercicio, se alimentaba sanamente y lucia espectacular de cualquier ángulo.

Claro qué... Hiwatari se la pensaba un poco y se reservaba sus comentarios, si es que no quería que Yuriy pasara "coincidentemente" a su lado y chocara con él y "justamente" donde tenía su brazo enyesado.

¡Ah!, Porqué para esto, el ruso-japonés rodó escaleras abajo, al "tratar" de llevar a "ciegas" varias cajas apiladas una sobre otra hasta el taller de literatura, destino al cual no llegó, al fracturarse su brazo derecho en el proceso.

Gracias a ese accidente, su castigo fue disuelto; ya que de no ser así, probablemente hubieran acabado los dos en un féretro tres metros bajo tierra.

\-End Flash Back-\

Si lo hubiera sabido antes, él mismo se hubiera fracturado ambas manos o la pierna, bueno... mejor se las hubiera fracturado a Hiwatari. Sí. Para que arruinar su hermoso cuerpo, si tenía al despistado idiota como conejillo de indias.

Estaba tan inmerso en sus pensamientos y "buenas" ideas, que no se percató que desde hace un rato le llamaba el Profesor. No hasta que escuchó cierta voz... molesta y... odiosa ¬¬

- ¡Hey, gordo!. ¡Te hablan! ¬w¬ -articuló con una sonrisa burlona-

- ¡Hmf! ¬¬# -gruñó molesto, levantándose rápidamente y golpeando "accidentalmente" el brazo del bicolor-

- ¡AYAyayaaayyy! –articuló cada vez más bajo, sosteniendo su brazo lastimado y viendo la sonrisa triunfante y arrogante del ruso-

Inconforme a quedar así, le dio un fuerte puntapiés, haciendo que se doblara del dolor.

- ¡Uyyyyy! –se sobaba la parte afectada- ¿Por qué hiciste eso?, Eso fue un golpe bajo... ¬¬# –repuso en susurro por el dolor que sentía-

- ¡Hmf! –y está vez era él, el que sonreía triunfante-

- ¡Hey!. ¿Qué pasa ahí?. ¡Hiwatari, Ivanov! –cuestionó severamente el profesor al ver un pequeño disturbio-

- ¡Na...nada! –articuló con mucha dificultad-

Por fortuna, la clase terminó antes de que la hora terminara..., pero... quizás no tan afortunado para Kai, ya que fue literalmente embestido y lanzado contra una de las paredes, por cierto pelirrojo oji-azul.

Un pequeño quejido apenas y encapó de sus labios, al verlo alejarse con una sonrisa altanera y él... sólo entrecerró sus ojos presuntuoso, continuando su camino como si nada.

Algunas horas después...

En la mansión Ivanov.

Tala y Johnny trabajaban dedicadamente en su proyecto.

Llevaban así las últimas dos semanas, y es que la fecha para entregar el trabajo de Lógica estaba próxima a vencerse.

Afuera del Despacho y escullando la "Conversación" que ambos tenían, Yuriy apretaba con fuerza sus puños y gruñía molesto.

¿Cómo era posible que Tala pudiera llevarse tan bien con alguien que no era él?. ¡Eso no tenía sentido!

¿Qué tenía de interesante ese oji-violeta?

A sus ojos... ¡Nada!

Sus cavilaciones fueron interrumpidas al escucharse la voz de Tala.

- Entra Yuriy... –dijo sin siquiera mirar hacía la puerta-

Por su parte, Johnny enmarcó confundido una ceja.

¿Acaso habían tocado la puerta? Porque él no escuchó que tocaran o.ó?

Abriéndose lentamente ésta y dejando ver una mata de pelo rojiza, Yuriy se asomó por la abertura, llamándole para que su hermano fuera con él.

- Pasa, no interrumpes nada... –agregó al ver que su hermano seguía asomado sin entrar-

- No, ven... Quiero hablar contigo... –acentuó su mirada, dándole a entender que lo que le diría sería exclusivamente para él y no para... "ciertas personas" ¬¬-

Tala y... Johnny entendieron el mensaje, de hecho, el europeo se levantó y articuló.

- Entra, yo... esperaré en el pasillo... –se dirigió para salir de la habitación, recibiendo un "Hmf", altanero de parte del menor-

¡Realmente como le odiaba! ¬¬

- No, quédate, Johnny. Hablaré afuera con Yuriy... –y se levantó con pesadez, dirigiéndose a salir-

Lo que tenía que hacer, sólo porqué a Yuriy no le agradaba Johnny, pero en fin... u.ú

- ¿Qué sucede? –preguntó una vez que cerró la puerta-

¡Cielos!. ¿Y ahora qué?. ¡Acaso tengo que agradecerle al "gran" Johnny por permitirme hablar con mi propio hermano! ò.ó –fue aumentando su tono de voz, hasta gritar esto último-

- ¡Yuriy! u-ú –le llamó serio-

- ¿Qué?. ¡Si es la verdad! –cruzó indignado sus brazos y desvió su mirada-

Aquello fue plenamente audible para Johnny, y no es que le importará, pero...

No entendía que tenía en su contra el menor de los Ivanovs. Que recordara, no le había dicho ni hecho nada, y el ruso parecía odiarlo con toda su alma.

Aunque... a él tampoco le agradaba mucho. A su ver, Yuriy Ivanov se creía un Dios y actuaba de una forma tan altanera y arrogante, qué terminabas odiándolo o... terminabas odiándolo, no había de otra.

No cuando ese alguien te mira y te trata como una mísera escoria que no vales nada u.u

En el Pasillo.

- ¿Qué querías decirme? –cuestionó con sus brazos cruzados, viéndole fijamente-

- Sólo que saldré un rato... –dijo molesto, arrugándosele levemente la nariz-

- ¿A dónde iras? –preguntó curioso y como buen hermano mayor-

- Eso no te incumbe... Tú quédate con tu amiguito... u-u –y retomó su camino hacia la salida principal-

- ¡Hey, Yuriy, espera! –su llamado fue en vano- ... Hmf... –resoplócansado, entrando de nuevo al despacho-

- ... ¿En que nos quedamos?. ¡A si! En la graficas... –tomó los papeles que había estado revisando antes del llamado de su hermano-

- ... ¿Todo bien? –los ojos azules le vieron fija y hasta severamente- ... Porque podíamos dejarlo para otro día... –agregó sin inmutarse ni desviar la mirada-

- ... –suspiró- Sí... todo bien..., continuemos... –volvió a posar su vista en las graficas-

Johnny siguió mirándolo... no le creía pero, no podía hacer tampoco nada, si el pelirrojo no le decía. ¿verdad?

Ambos se sumieron en un largo silencio, donde sólo era audible el sonido de las hojas que cambiaba el ruso o la respiración pausada y desincronizada de ambos.

- ... ¿Por qué me odia tanto? –dijo sin más y entre risas, desconcertando al oji-azul por semejante cuestionamiento, ya que no supo a que se refería en ese instante-

- ¿De qué hablas? –enmarcó una ceja-

- Me refiero a... Yuriy –hizo una pausa al pensárselo- No se necesita ser un genio para darse cuenta de que no le agrado y me odia... –se encogió de hombros-

- ... No lo tomes personal... –regresó su vista a los papeles- A Yuriy ni a mí... nos agradan las personas... –acomodo las hojas-

- ¡Ah!.. ¿O sea que por eso tratan a todos como si no fueran nada? –agregó riendo-

- Pues... –guardo silencio-

- ... –reaccionó- ¿Entonces yo tampoco te agrado? –rió un poco- Sabía que no éramos los mejores amigos del mundo, pero... de ahí a que no te agrade... –lo medito no muy convencido-

- Mmm... Sólo digamos que no me desagradas tanto... –una pequeña sonrisa adorno su rostro-

- Raro pero... ¡Interesante! –agregó riendo, dirigiendo su atención hacia el trabajo-

En las calles de Rusia.

Un bicolor caminaba lentamente y con la vista fija hacia el frente. Iba escuchando algunas de sus canciones favoritas, mientras el viento acariciaba levemente su rostro y su hermoso cabello.

Saliendo de la escuela había ido a la taquilla, formándose en un larga fila kilométrica por más de 4 horas, para que al final y faltando como 20 personas para llegar, les dijeran que los boletos del día ya se había acabado y qué, volvieran al día siguiente.

Así... con hambre, cansado, decepcionado y con pasos lentos, se dirigía a su casa.

Del lado opuesto y por la misma acera, acortando la distancia que los separaba. Yuriy caminaba con pasos lentos, sus manos en sus bolsillos y ensimismado en sí mismo.

Iba molesto, y se le notaba perfectamente en la cara.

Con sólo ver, saber o escuchar sobre Johnny, sentía como una ira y unas ganas enormes de estrangularlo se apoderaban de él.

No sabía por qué le caía tan mal o porqué le provocaba todo eso. El europeo no le había hecho nada. Ni siquiera había intercambiado palabra alguna con él, a pesar de compartir una clase juntos, Introducción al Arte.

Materia que cabe aclarar, comenzaba a odiar por el simple hecho de tener que ver y estar en el mismo salón que el pelirrojo rebelde ese.

Ahora que lo pensaba... no sabía a quien odiaba más. Si a Johnny McGregor, o a aquel bicolor despistado... ambos y coincidentemente, amigos ¬¬

Quizás era ese hecho, el que lo hacía odiarlo y que le cayera tan mal, a pesar de no tener nada fundamentado ni racional en su contra.

Por ser amigo de Hiwatari, seguramente era igual que el odioso oji-carmín, además de prestarse para todas sus locuras y malas jugadas como aquella vez con Tala.

Si McGregor no hubiera llevado su celular, Kai no le hubiera tomado la foto a su hermano y por ende, no hubiera tenido que ayudar y "socializar" nunca con Tala, de ser así, él no se encontraría vagando solo y molesto por las calles, pensando en algo que no podía ser cambiado por más que lo deseara.

Suspirando hondo, siguió con su camino... A ver si el enojo se esfumaba y dejaba de pensar en aquellas cosas que no lo llevarían a nada.

Al otro extremo, en algún punto entre estos dos...

Tres sujetos permanecían recargados al final de una tienda cerrada.

Uno de ellos y al parecer el "Jefe", fumaba de lo más tranquilamente, mientras los otros dos se aventaban y reían como idiotas.

La atención del cabecilla de la pandilla fue a posarse sobre aquella persona que se dirigía a ellos con pasos lentos, completamente ajeno a lo que pasaba a su alrededor.

Sonriendo burlonamente y avisándole a sus "muchachos", los tres voltearon a verlo.

- ¡Hey, tú! –le habló el líder- ¡Estas bien guapo!. ¿No te gustaría divertirte un rato? –sonrió incitantemente-

Kai les dirigió una mirada fría e indiferente al ir acercándose a ellos.

A pesar de ir escuchando música, pudo escuchar perfectamente aquella tontería que le dijo.

- ¡Que bonito cabello! Je, je –rió como idiota, uno de sus compinches-

- ¡Y qué ojos tan seductores! –volvió a agregar el líder-

El bicolor siguió su camino, entrecerrando sus ojos y continuando como si nada.

- ¡Pero que trasero! –agregó el otro sujeto que sólo había reído hasta entonces-

- ¡Hey, bonito!. ¡Te estamos hablando! –repuso un tanto molesto, al ver que los ignoraba-

- No le hago caso a Idiotas... u.ú –susurró para sí, siendo audible para los sujetos-

- ¿Qué dijiste bonito? –aventó con fuerza (y molesto) su cigarro al suelo, dirigiéndose a él-

Lo tomó de los hombros, haciendo que se detuviera y lo giró para verle. Sus seguidores le dieron presencia, permaneciendo atrás de él.

- Te crees muy bueno. ¿no? –articuló con cierta molestia-

- Hmf... –bufó divertido, sin siquiera luchar o resistirse-

- No me creó. Lo soy..., pero ustedes no lo entenderían. ¿o sí?... –una sonrisa altanera adorno sus labios, haciendo enojar de sobremanera a los sujetos-

- ¡Escúchame bien hermoso!, Podrás ser todo un Alonis o lo que tú quieras, pero... –fue interrumpido-

- Adonis, Imbécil –corrió al instante, sonriendo cínicamente por aquella ignorancia-

- ¡Si, como sea! –respingó más enojado- Pero déjame decirte que nadie. ¡Absolutamente NADIE!, se burla de mí y mucho menos me ignora... –su vista reparó en su brazo vendado, para posarse después en el cable de sus auriculares-

- Así qué... –lo soltó- ¡Muévete, si no quieres que te lastime tu precioso brazo! –lo empujo varias veces hasta encaminarlo al callejón que había entre esa tienda y una pequeña farmacia que hacia años había quebrado-

Del otro extremo (y a unos cuantos metros ya) Yuriy se detuvo al ver que un grupito de tres metía a empujones a alguien al callejón. Lo único que alcanzó a ver fue una mata azul de dos tonalidades y...

- ¿Qué es lo que quieren Idiotas? –se escuchó preguntar fríamente a aquella persona-

Esa voz... ese tono, esa frialdad e indiferencia.

Confundido, levantó el ceño.

- ... ¿Hiwa... Hiwatari? –articuló en shock-

Después de unos segundos de total trance, continuó su camino, llegando hasta el callejón y escondiéndose tras unos botes de basura.

No es que le importará lo que hiciese el arrogante ese, eso sólo qué... verlo con semejantes vagabundos y al parecer... siendo llevado a ese lugar contra su voluntad, era algo que simplemente no podía creer.

Bien podía ser sólo algunos sujetos a los que les debía dinero o incuso, hasta sus amigos, quien diablos sabía...

- Escucha hermoso, dame tu reproductor. ¡Ahora! –exigió firme, acercándosele más-

- ... No. Es mió... –fue lo único que dijo, retrocediendo un poco-

Ni loco se lo iba a dar.

- Lo quiero. ¡Dámelo! –extendió su mano, viendo como el bicolor desviaba su mirada y se rehusaba a entregárselo-

El menor de los Ivanovs llegó a la conclusión de que posiblemente le debía algo y quería su reproductor como forma de pago o, una nueva fecha limite para poder pagarle.

No siendo su problema, se dio la vuelta para continuar con su camino, hasta qué...

- También quiero tus zapatos y tu ropa... Es más, te quiero a ti, bonito... –sus palabras fueron acompañadas de una mueca de placer y deseo-

- ¡Yo también quiero! –dijo uno muy emocionado por la idea-

- ¡Si!. ¡Orgía!. ¡Orgía! –gritaba el otro igual de emocionado-

- ...Hm... ¡Están enfermos! –retrocedió un poco-

- Quizás... pero somos 3 contra 1, tú pierdes... –sacó una navaja, al igual que los otros dos y comenzaron a rodearlo-

Yuriy se quedo en blanco y muy confundido.

Ok. Eso no era un arreglo de cuentas, los tipos esos no eran conocidos del despistado idiota.

Varias imágenes que creía haber reprimido durante años aparecieron ante sí, danzarinas y tan nítidas como una..., como si estuviera en ese momento.

- ¡La pasaremos muy bien! –agregó feliz el líder-

Y al escucharlo, el pelirrojo salió de su trance.

Si había algo que Yuriy Ivanov odiara más que a Johnny y Kai Hiwatari, más que a todas las personas hipócritas e interesadas del mundo, sin duda eran las Injusticias, cualquiera.

Las ventajas injustas, el abuso de poder, de cualquier forma.

Eso era lo que su vida y aquella persona lo habían llevado a Odiar con todas sus fuerzas y más que a nada.

Y en este caso y a pesar de tratarse de Kai Hiwatari, de aquella persona que odiaba tanto y bien era considerado su enemigo jurado, aún así... no podía permitir ni tolerar eso.

El bicolor no sólo se enfrentaba a uno contra tres, sino que estaba imposibilitado al tener su brazo fracturado y aquellos individuos agregaban para rematar, el hecho de poseer armas punzo cortantes.

Sin duda, una enorme Injusticia.

Pero Kai, no lo veía de esa forma...

Si aquellos tipos creían que por ser tres y aprovecharse de que estaba discapacitado lo iban a montonear, estaban muy equivocados. Él podía ser muchas cosas, pero no era débil, y eso... se los demostraría y sería algo que esos tipos no olvidarían tan fácilmente...

Teniéndolo rodeado entre los tres y ejerciendo presión, el líder ordenó que se le lanzaran encima...

El oji-carmín evitó al sujeto que tenía enfrente y tenía bien calculado al sujeto que estaba atrás de él. Todo estaba bien, hasta que algo que no estaba contemplado, atrajo su atención...

- ¡Tiene una navaja, Hiwatari! –se escuchó decir a alguien enérgicamente-

Al escuchar su apellido, se giró, viendo a lo lejos a...

- ¡Uagh! –uno de los sujetos lo golpeó fuertemente en el abdomen, para recibir enseguida otro golpe directo en la cara, haciendo que cayera de rodillas al piso al sacarle el aire-

- ¡Maldición! –renegó por lo bajo al ver que en vez de alertar al bicolor, lo había distraído y los sujetos lo habían aprovechado para tomar ventaja-

- ¡Hey!... ¡Déjenlo en paz! –caminó hasta los tipos, viendo como el oji-carmín seguía encogido por el golpe-

- ¿Y tú quién eres? –cuestionó confundido el líder, levantando el ceño, sin dejar de verlo-

Ignorando la pregunta y a los tipos, llegó a unos cuantos metros de Hiwatari, viéndole fijamente.

- ... ¿Estás bien, Idiota? –no se movió ni un centímetros más a él-

- Ahh... No te... metas...-trató de levantarse con dificultad, sin apartar sus manos de su abdomen-

- Hmf... –bufó y sonrió altanero-

- No lo malinterpretes, no lo hago por ti... –miró a los sujetos fríamente-

- ¡Te hice una pregunta!. ¿Quién demonios eres? –respingó molesto al ver que lo estaba ignorando-

- Eso no es importante. La función terminó, así que lárguense. ¡YA! –su mirada y voz se volvieron más frías-

- ¡Uyyyyyy! Parece que esté niñito sabe hablar rudo... –dijo "sorprendido", burlándose de él-

- ... ¡Idiota, te dije qué...! –fue interrumpido-

- ¡Cállate! –le vio fríamente-

- Jefe, parece que no se llevan bien... –comentó uno de los sujetos-

- Si. ¿Me preguntó por qué? –miró a ambos- Después de todo, ambos son hermosos. ¿Oye? No te gustaría pasártela bien conmigo... –sonrió sensualmente-

- Hm –una sonrisa burlona se formó en sus labios- Ni en un millón de años, NUNCA... –sus palabras fueron acompañadas de un matiz de asco y repulsión-

- Es una lastima, y recuerden que se los pedía amablemente u.u, a ambos... –señaló al instante- No se quejen de lo que pasé después, eh... –aclaró inocentemente, librándose de lo que pudiera pasar-

- Lo único que va a pasar aquí, es que ustedes ya se van a ir... u.u –cruzó sus brazos-

- ¡No nos iremos! –respingó uno-

- ¡Cierto! Nosotros si... –le dirigió una mirada fugaz al oji-carmín, dirigiéndose ambos a salir de aquel lugar-

- ¡Esperen!. ¡No pueden irse! ò.ó –apretó con fuerza sus dientes al ver que lo ignoraban-

- ¡Sólo observamos! –agregó, dándole la espalda y siguiendo con su camino-

- ¿Qué hacemos jefe? –cuestionó uno, con cara de idiota-

- ¡No pregunten y vayan tras ellos, Idiotas! ò/ó –señaló con su dedo, muy serio-

- ... ¿Estás bien? –preguntó secamente el ruso-

- ... ¡Eso no te...! –no pudo terminar-

Los dos tipos se les dejaron ir encima, girándose demasiado tarde Yuriy y viendo como uno de ellos iba a apuñalar al bicolor por la espalda.

- ¡Hiwatari! –trató de alertarlo, pero...-

Continuará...


Por fin terminé n—n

Disculpen el retrazo y la postergación u.u

Pero...

¿Qué les pareció el capitulo?. ¿La espera valió la pena?

Espero que aunque sea un poco, si T-T

Bueno... antes que nada, una breve explicación de los primeros capítulos y quizás donde pudo haber confusión...

El primer encuentro (o accidente) se dio entre Tala y Kai (aquel con la puerta del baño). En esa ocasión, Tala llevaba el gafete de Yuriy (Porqué lo llevaba él o.ó? Es una manía que ambos tienen; Tala lleva el gafete o la placa escolar de Yuriy y esté a su vez, el de Tala. Ambos responden por el otro, es decir, por aquel nombre que llevan como identificación, en pocas palabras, intercambian papeles n-n?).

Fue por eso que en esa vez Kai leyó: Yuriy Ivanov, aunque realmente no era Yuriy sino Tala...

El segundo "encuentro", fue entre Yuriy y Kai (cuando ambos chocaron en el pasillo) A la vista del bicolor, chocó con la misma persona, pero no, y a pesar de leer está vez "Tala Ivanov", aquella persona era el hermano menor del mencionado, o sea Yuriy. El cual, si tuvo la oportunidad de insultar a Kai por su torpeza y descuido n.n?

Después fue el incidente en la Cafetería... Yuriy le vació encima (y sin querer) el capushino al oji-carmín. Y esté, se vengó, vaciándole un capushino y un frapushino a Tala..., persona equivocada y que nada tenía que ver con el percance u-ú?

Lo siguiente fue... En las duchas, aquella caída estrepitosa y vergonzosa de Kai y más, si ocurre frente a la persona que te cae tan mal y es tu enemigo y él muy desgraciado, todavía se burlada de ti.

Así qué, queriéndose vengar, el ruso-japonés le tomó la fotografía al natural al pelirrojo, pero... de nueva cuenta, a Tala. ¡Quien no debía nada! ò/ó

Después, Yuriy y Kai arreglaron cuentas (a golpes) por lo que fueron llevados a la dirección. Una vez que Tala se enteró de su aparición al natural, él mismo trató de cobrársela al tipo ese (pero por ¿fortuna? o.ó? los separaron n.n?)

De ahí (y para eliminar la hermosa foto) Tala y Johnny trabajaron hombro a hombro... y bueno... creó que hasta ahí se resumirían los primeros tres capítulos, espero no haber omitido nada importante...

Bueno, por hoy es todo, la siguiente actualización será el 15 de Febrero...

Dejen reviews con su opinión. ¿sip? n.n