Estoy inspirada, espero poder seguir todos los demás fics con el mismo entusiasmo y que mi musa no se vata muy rápido. Ojalá les guste, notarán que éste cap en muchísimomás largo que los demás, siento eso, pero es que aquí ocurre la mayor parte de la historia. Bueno, no los entretengo más. A leer se ha dicho!!!


El décimo Weasley

Capítulo 4: "La Discreción de Pansy"

Otra de las tantas enseñanzas que me dio el profesor Snape, es que nunca debes confiar del todo en un Slytherin, pueden ser muy peligrosos cuando se lo proponen, aunque nunca dudé de ello, por supuesto.

Pero amen de eso, me demostró también que la Casa de Slyhterin es una gran familia compuesta de muchos niños malcriados y desprotegidos, no más que eso. Y Draco Malfoy parecía ser le padre de todos ellos.

Los Slytherin lo adoraban, aunque la mayoría sufriera sus insultos o reprimendas, cuando el rubio se lo proponía podía ser realmente bueno, como cualquier Gryffindor. Probablemente tuviera algo de león, he oído decir que todos tenemos parte buena y parte mala en nuestra personalidad cotidiana.

Y mientras relataba las fechorías de Pansy Parkinson, descubrí que era así. No todos los Slytherin pueden encerrarse en una misma bolsa. Probablemente la mayoría fueran un tanto fastidiosos, pero solían arriesgarse por sus contemporáneos con poco menos que facilidad absoluta.

Y esa chica era un vivo ejemplo. Veamos que tan discreta puede ser.


- ¡Tú!

- ¡Oh, oh!- murmuró Theodore Nott antes de girar su cuerpo en dirección contraria y empezar a correr a todo lo que sus piernas le permitieran.

- ¡Nott vuelve aquí!- la dulce voz de Pansy Parkinson sonó entre los pasillos aledaños a las mazmorras, tras correr detrás de su compañero de Casa y amigo.

- ¡No vas a atraparme tan fácilmente!- exclamó el morocho antes de doblar en una esquina con inusitada rapidez y llevarse consigo en el proceso a una alumna de 5 año de su propia Casa.- ¡Lo siento!- logró gritar a modo de disculpa cuando la chica le lanzó una mirada cortante mientras comenzaba a recoger los libros que se le habían caído.

- ¡Oich¡Eres un fastidio¡Vuelve aquí te digo¡Quiero respuestas!

Siguieron corriendo algunos pasillos más, y divisaron sin mucha molestia unas figuras familiares, enormes a comparación con estaturas normales y muy grotescas a la vista: Crabbe y Goyle.

- ¡Sosténganla¡Quiere pegarme!- gritó Nott mientras corría pasando entre los cuerpos ambos chicos y se perdía de vista en la siguiente esquina.

- ¡Nott¡Voy a matarte!- Pansy llegó junto a los gorilas, y se detuvo trabajosamente para no chocar con ellos, de hecho, terminó chocando contra el abultado estómago de Crabbe y cayendo sentada en el suelo. Goyle la ayudó a levantarse.- ¡Oh, vamos¡Muévanse, ineptos!- ellos no lo hicieron.- ¡Por favor, si¡Draco me pidió que averiguara la broma, cuándo y dónde lo más pronto posible¡Necesito esa información!

Goyle sonrió con indulgencia, solían molestarla con continuidad, les gustaba hacerla enfadar, aunque no a Draco, por supuesto. Él era capaz de hechizarlos sin miramientos si lo molestaban demás.

- No podemos.- contestó Crabbe.

- ¡Genial¡Ahora están del lado de ellos¡Apuesto a que Potter les estará agradecido¡Demonios, ya me retrasaron bastante¡Déjenme!- chilló escandalosamente cuando ambos la retuvieron para que no pasara.- ¡Le diré a Draco que no colaboraron conmigo sino con ellos, y que ustedes sabían la verdad!- volvió a chillar. Inmediatamente los otros dos la soltaron.

Pansy sonrió satisfecha. Ahora sabía que había dado en el punto exacto. Y ahora podría negociar.

- Bien, creo que nos vamos entendiendo. Apuesto a que Malfoy les estará agradecido.- los chicos hicieron unas muecas, mas ella sonrió de nuevo.- Crabbe, ve y pídele a Severus una muestra de Veritaserum y que sea ahora. Y tú, sígueme grandote.

- Bien.- aceptaron los dos.

- ¡Oigan ustedes¡Esperen un momento¡Explíquenme qué está pasando aquí!- Pansy se detuvo estática en su lugar, no podía ser cierto, hasta debía lidiar con fastidiosos y entrometidos Gryffindors para responder a los caprichos de Draco Malfoy. Suspiró derrotada y se giró con parsimonia para empezar a dar su discurso…

Harry acababa de salir de su entrenamiento de Quidditch, se encontraba ahora sacándose los zapatos embarrados en los vestuarios del equipo de Gryffindor. Estaba cansado, aquella práctica había sido agotadora, Angelina los había hecho sudar. Realmente necesitaba un buen descaso, y una relajante ducha caliente sería la solución perfecta: le ayudaría a distender sus adoloridos músculos… seguramente Ron ya habría llegado al Gran Comedor y los estuviera esperando, a él y a su amiga la castaña…

Levantó la mirada, ceñuda, éste informe le estaba trayendo más problemas de lo que pensaba antes. Realmente no le parecían tan interesantes las guerras entre trolls y duendes de agua dulce, pero el profesor Binns había insistido en que esa sería la tarea, muy a pesar de las caras de todos. Pero ella estaba a dispuesta a obedecer, por mucho que le costase.

Porque ella era Hermione Granger, alumna de la Casa Gryffindor. Infló con orgullo su pecho, mientras se levantaba de su mesa recurrente de estudios, tomaba su mochila y se dirigía hacia la recepción, donde Madame Pince recorría escuetamente con la mirada su biblioteca, revisando que no ocurrieran sucesos desmedidos fuera de lugar. Hermione carraspeó ligeramente para ser atendida por la mujer y, sin amedrentarse por aquella mirada histérica y evaluadora, le tendió los dos libros que llevaba en sus manos, para que los marcase como suyos durante el periodo que los hubiera necesitado. La mujer hizo su trabajo y le entregó los libros a la castaña que, enseguida abrió su mochila y los metió dentro, seguros de cualquier posible estrago.

Pero antes de que pudiera dar un paso siquiera, la detuvo un tropel de personas y griterío que eligió ese momento para pasar por el pasillo que llamó su atención, al igual que la de Madame Pince, quien le compartió con ella una mirada sorprendida y cargada de curiosidad. Decidió salir a investigar, de modo que colgándose la mochila al hombro, corrió rumbo al escándalo dispuesta a cumplir su papel de Prefecta… sólo para encontrar a unos cuántos Slytherins manteniendo una discusión sin sentido acerca de la lealtad hacia cierto rubio y ¿una broma?

Ronald Weasley caminaba a paso tranquilo pero continuo, saliendo del despacho de McGonagall quien le acababa de entregar los nuevos horarios y tareas a seguir para los Prefectos durante el mes de abril. Despreocupado, alzó la vista para ver justo a tiempo a Neville, Dean y Seamus que se acercaban desde el otro extremo del corredor. Los saludó y juntos entraron todos por las puertas hacia el Gran Comedor.

- ¿Y Harry, Ron?- preguntó Neville.

- Está cambiándose, acaba de salir de una práctica de Quidditch.- explicó el pelirrojo.

- Si, es cierto, pero como tarda ese chico. Yo acabo de salir de allí y él apenas estaba entrando a la ducha.- reprochó Dean.

- ¿La ducha¿Y tú qué hacías espiándolo?- Seamus corrió directo a la mesa de Gryffindor, mientras Dean lo perseguía con evidentes señas, aunque fingidas, de querer ahorcarlo, dejando a un Neville nervioso y sonrosado, mientras que Ron soltaba una risita tonta.

- Apuesto a que Harry también los mataría, a ambos.- sugirió el pelirrojo.- Por cierto, Dean tiene razón, ese chico se tarda demasiado en los vestuarios. Admiro su paciencia, me ayudaría tenerla de vez en cuando…

- ¿Lo dices por Hermione?- preguntó Neville mientras alzaba un brazo justo a tiempo para no ser atropellado por Seamos que pasaba por su lado izquierdo, corriendo como un niño pequeño, seguido de Dean.

- Algo así, estuvo molestándome toda la noche de ayer para que "me dignara", según ella, a terminar la tarea de Pociones.

- Uy… te compadezco, sé que Hermione suele ser un poco molesta de vez en cuando…

- ¿Un poco?- ironizó Ron, pero Neville lo ignoró.

- ... y yo aún tampoco la he hecho, y Snape la quiere para el viernes, estoy un poco nervioso por eso. Probablemente le pida ayuda a ella para poder terminarla, pero no lo sé, me parece que últimamente está un poco…

- ¿Histérica?- sugirió el pelirrojo.

- Tal vez… si. ¿Crees que deba acercarme a preguntarle?- temeroso, Neville tanteó terreno.

- Nah… no lo creo. Ella ya tiene sufcientes problemas con sus propias tareas, lo siento Neville, pero creo que hay que darle un poco de espacio. Dean y Seamos también le pidieron ayuda con Transformaciones y Encantamientos, sabes que Seamos es un desastre en eso…- siguió comentando Ronald.

- ¡Hey! Mira quien llegó.- dijo Seamos, a quien Dean había desistido de correr, y ahora ambos se sentaban en la mesa frente a sus otros dos amigos.

Ronald alzó la vista y contempló cómo Malfoy hacía su aparición en la sala, seguido de un chico moreno, a quien reconoció como Blaise Zabini y otro castaño claro llamado Derek Perkins, de un año menor que ellos, ambos escoltando al rubio a su lugar en la mesa de Slytherin. Ron arrugó la nariz casi con asco, no podía creer que aún lo veneraran como si aquel niño pijo fuera un dios caído del cielo. Después de todo lo que él y su padre habían hecho. Su padre casi había matado a su hermana de no ser por Harry, y Draco era un maldito imbécil, que no los dejaba en paz, en especial a su amigo moreno.

Malfoy acababa de llegar al Gran Comedor, seguido de Blaise y aquel niñato que casi no conocía, y tampoco quería hacerlo ahora. Caminando erguido con pose de superioridad, no pudo evitar dirigir, consciente o inconscientemente su mirada gris a la mesa de los leones. Buscaba a Potter, y no podía negárselo a sí mismo. Ojala Pansy pudiera averiguar algo.

- Será mejor que corras a buscarlo, Blaise debe estar con Draco, pero Nott está terminando con su maldito plan, corre y busca a la comadreja, probablemente te ayude algo, aunque lo dudo.- Pansy sugirió/ordenó a Hermione, quien, obligándose a sí misma a no chistar corrió rumbo al campo de Quidditch.

Crabbe y Snape discutían la mejor manera de ponerse de acuerdo. Vincent no pensaba ceder fácilmente, no era su naturaleza Slytherin, y Snape necesitaba una excusa convincente para entregarle la pócima de la verdad y autorizarlo bajo su expresa firma a utilizarla en otro alumno. Siguieron así, hasta que el chico cedió un poco y recitó sencillamente…

- Potter está en riesgo y la paciencia de Malfoy también, señor.- Snape se limitó a abrir los ojos, sorprendido. ¿Malfoy y Potter¿Qué tenían que ver ellos en todo esto? Pero si era Pansy la que pedía el permiso, entonces era algo que involucraba a más gente, algo verdaderamente importante.

A regañadientes, el profesor de Pociones soltó el pequeño tubo de ensayo, depositándolo en las manos de aquel rudo chico que no parecía dispuesto a irse con las manos vacías. De modo que lo dejo irse con la condición de que más tarde, se le dieran a él las explicaciones debidas.

Theodore se encogió más dentro del armario, odiaba tener que estar sólo en momentos como esos¿Dónde demonios se había metido Blaise? Los nervios le revolvían el estómago y la adrenalina mezclada con las ansias no lo dejaban pensar bien. ¡Acababa de meterse en un armario por todos los cielos¡Como si se tratase de un niño de primer año! Draco iba rematarlo, pero no podía dejar todo atrás. Ese era el gran día, el día en que el idiota de Potter "señor despistado nº1" luciría una alucinante cabellera pelirroja, justo como sus extraños amiguitos Weasley.

Aún podía imaginarse cómo sería todo, él y Blaise lo estuvieron planeando y ahora estaban a un paso de perderlo todo. Si la pelinegra lograba acorralarlo…

- Odio que te comportes como un niñito de primer año¿lo sabes verdad?- Pansy lo tomó por el cuello de la túnica y lo jaló hacia fuera sin mucha delicadeza. Nott soltó un chillido cuando una aguja le fue clavada justo arriba de la clavícula del lado izquierdo.- Tú lo has querido, no me mires así.

La chica lo había inmovilizado colocándosele encima, se sentó sobre su estómago y colocó las manos del moreno sobre su cabeza, incapacitándolo de moverse como es debido. Acto seguido, le clavó el fino instrumento que llevaba en su mano en esos momentos, con la dosis justa de Veritaserum.

- Ay… y yo odio cuando haces esto, preferiría estar arriba, Pan…- el moreno recibió una cachetada al tiempo que reía, nervioso y complacido a la vez. Le gustaba molestar a la chica.

- Cierra la boca ya, y dime qué están tramando, Nott.- Crabbe y Goyle, habían llegado a su lado para socorrerla si fuera necesario, pero la morocha era bastante persuasiva cuando se lo proponía. De modo que se mantuvieron al margen.

- Sólo si me…- Nott estaba a punto de sugerir una posible forma de persuasión mucho más deliciosa para él que simples golpes a su cara.

- Olvídalo, no hay tiempo.- se molestó Pansy.

- Significa que lo harías si…

- Ya basta, Nott. Hablo en serio. Draco está molesto con su actitud de rompehuevos insufrible y nos está jodiendo a todos, habla de una vez y no te haré daño.

- Sabes que me encantaría que lo hicieras.- otra cachetada mcuho más fuerte, y Nott gimió de dolor, vencido.- Está bien… Gran Comedor a las 9 en punto, tintura colorada…

- ¿Para…?

- … para Potter- confirmó el morocho.

- ¡Demonios¡Los odio! Siempre haciéndome la vida imposible, Draco va a molestarse en sobremanera. Bien¡ustedes!- señaló a los gorilas que asintieron obedientemente.- Sosténgalo mientras vuelvo, o llévenselo a Snape. Le interesará poder tener una charla con él.

Nott fue tomado por los brazos de ambos lados por los gorilas de sus amigos y Pansy corrió en sentido contrario, rumbo a su Sala Común, le quedaba mucho más cerca que correr al lugar de la broma.

En el camino, Hermione se cruzó con Ginny y le indicó que fuera en busca de su hermano con urgencia, todos debían buscar a Harry de inmediato, porque podría estar corriendo grave peligro. No se podía confiar realmente en los Slytherins, aunque Hermione no podía negar que a Pansy si le había creído. De lo contrario¿qué ganaría ella contándoselo todo?

Ginny corrió directo al despacho que era donde había dejado a su hermano su última vez. Pero no lo encontró allí, sino que McGonagall era la única habitando el lugar. La pelirroja prefirió hablar con la profesora que seguir corriendo por el castillo sin nada que le garantizara encontrar rápidamente a su hermano. Le contó lo que Hermione le había dicho a medias y que debían encontrar a Harry.

Draco sintió en su pierna derecha un leve cosquilleo, como si algo se moviera. Optó por no hacerle caso y seguir engullendo sus huevos fritos con salsa de mermelada y canela, pero al instante siguiente supo que no estaba loco. Introdujo su mano en el bolsillo del pantalón y extrajo de él una moneda de un Galeon, que empezaba a arder con impaciencia. Instintivamente el rubio la soltó justo sobre su plato. Gruñendo, la tomó con uns servilleta y la observó con ojo crítico.

Sorprendido, y alarmado a partes iguales, tras unos cuantos segundos y cuando su cerebro logró entrar en razón, se levantó de un salto de su lugar, y guardando la moneda falsa en su bolsillo nuevamente, corrió a todo lo que sus piernas le daban fuera del Gran Comedor, preparándose para lo peor.

Del otro extremo de la sala, unos Gryffindors curiosos lo miraron cruzar las puertas a toda velocidad. Ronald frunció el ceño, aquello no estaba bien.


Como pueden ver, Pansy es una persona bastante persuasiva y poco discreta pero que suele conseguir efectivamente lo que quiere.

Pero aún hay más¿qué habrá leído Draco Malfoy en la moneda falsa de un Galeon? Un sistema muy ingenioso debo decir, extraído de la genialidad de mi alumna preferida, la señorita Hermione Granger, pero claro, la utilidad esta vez fue otra.

En fin¿cuánto más están dispuestos a esperar para saber el final de ésta dulce historia?


Fin del Cap

Espero les haya gustado. Ya saben.

¡A dejar hermosos y largos Reviews!

Nos leemos.

yop... marcia.