Fortaleza Mortal

Hola nuevamente! Muchas gracias x sus reviews. Espero q éste cap sea d su agrado, aunque debo decir q no mucho del mío, siento que es sólo de relleno, pero sirve para darles alguna pista de la situación.

Lean y averiguen...


Capítulo 2: "Contención a mi corazón"

Hasta ese día no se había sentido nunca tan bien.

Caminaba él distraídamente paseando frente al lago de aguas cristalinas, el sol resplandecía en lo alto del cielo de un azul intenso, haciendo que su cabello brillara en deslumbrantes destellos dorados. Sus grises ojos apañados y ensombrecidos, la mirada perdida en las pequeñas olas que la brisa mañanera provocaba al pasar. Pensamientos adustos recorrían su mente, mientras sus piernas lo guiaban a un tranquilo lugar.

Aún sin darse cuenta de lo que hacía, se sentó descuidadamente en húmedo pasto, atento siempre en las inquietas aguas, perdido en ese mar de sentimientos extraños, de paz. Aunque sabía que muy por dentro su corazón latía con fuerza, atenuado por la maldad que solía rodearlo por completo.

Nunca reparó en la presencia de una criatura a su lado. Sumisa y silenciosa, pero no recelosa, se había acercado con cuidado a él. Draco no pudo más que sobresaltarse cuando sintió aquella fría y diminuta naricilla rozar su mano izquierda con delicadeza, olfateándolo, reconociendo su olor. Lo estaba estudiando.

Al voltear la vista, encontró un gran gato de pelaje naranja, algunos vástagos manchones blancos en el pecho, el animal relucía un pelaje orgullosamente bien cuidado. Inmediatamente lo reconoció como la mascota de una alumna de Hogwarts, pero no le importó siquiera pensar quien era esa persona.

Aún sorprendido, tanteando el terreno, dubitativo acercó más su mano a la cabeza del animal, con intención de acariciarlo. Al principio el gato retrocedió unos centímetros, pero al rato pareció considerarlo una forma sin peligro, porque se acercó a él, y comenzó a lamer su mano.

Draco estaba realmente sorprendido, él nunca había tenido una mascota. Sus padres nunca consideraron siquiera el regalarle una. Aunque él nunca se los hubiera preguntado, su madre probablemente opinaba que no eran animales aptos para habitar en la Mansión, y su padre seguramente nunca hubiera permitido que un animal como ese, "peludo" y "asqueroso" rondara siquiera a sus pies.

Sonrió con tristeza, parecía que los estuviera escuchando despotricar a ambos. Su madre alegando que "le haría daño al niño" ó "posiblemente seas alérgico a las bolas de pelo"; y su padre gritando una y otra vez que no lo quería en su despacho ni en su propio escritorio, seguramente haría sus "cochinadas" entre los papeles. Merlín sabía cuando conocía Draco a sus padres. Si apenas hubieron podido criarlo a él, entre todos los eventos y fiestas de Narcisa y las reuniones importantes y negociaciones de Lucius, mucho menos hubieran podido aguantar una mascota a su cargo.

Draco volvió a sonreír, acababa de alzar en su regazo al animal. Él estiró las piernas una junto a la otra, y allí lo colocó con cuidado. El gato no tuvo inconveniente alguno evidentemente, puesto que enseguida se acomodó largo y tendido sobre las piernas del chico. Draco acarició suave y delicadamente el lomo del animal anaranjado, y escucho con deleite y diversión cada ronroneo del sumiso animal, que aparentemente disfrutaba de la compañía del muchacho.

Claro que Draco también le estaba agradecido, la compañía de alguien siempre le vendría bien, sea quien fuera en aquellos dolorosos momentos por los que estaba pasando.

Pero desafortunadamente, la felicidad no dura toda la vida, ni tampoco toda una tarde. Y la presencia de una chica de abundante melena castaña no fue la excepción.

- ¡¡Crookshans¡Ahí estás!- gritó Hermione alarmada, pero se calmó cuando vio a su gato tranquilamente reposando sobre las piernas de Draco.- ¡Oh! Lo siento, no sabía...

Draco volteó a verla desde donde estaba sentado, notó la mirada nerviosa que ella le estaba dando, y se sintió orgulloso de poder demostrarle que no era tan desagradable como persona. Al menos un gato lo elegiría como compañía.

Sonrió de lado, y volteó a mirar nuevamente hacia el lago, aparentando no haberla visto, aunque Hermione descartó ese hecho cuando el chico la saludó educadamente.

- Buenos días, Granger.- soltó Draco de repente. Su rostro permanecía indiferente, aunque a Hermione le pareció notar un matiz divertido en sus labios y en su voz.

- Bu-buenos días.- saludó ella sorprendida, pero aún así no dudó en responder, después de todo el muchacho estaba siendo atento con ella.- Yo...

- ¿Esto es tuyo?- la interrumpió Draco, tomando al gato por los lados, sintiendo las costillas del animal, y girándolo hacia sí, haciendo que sus ojos se reflejaran en los amarillentos óvalos del felino. Hermione quedó estática. Draco Malfoy estaba sosteniendo a su gato mascota como si fuera suya propia, con una delicadeza y una familiaridad abrumadora. Aparentemente Crookshans no tenía problemas de estar entre los brazos de Malfoy y se sentía a gusto siendo acariciado y mimado por él.

- Yo...

- Espero que no se haya escapado... - agregó el rubio ignorando la incomodidad de la chica.- Sólo para verme a mí.- agregó arrogante pero juguetonamente mirando al felino a los ojos, como en señal de reproche paternal.

- Él... - Hermione lo miraba incrédula, no sabía si terminar de entender que su gato había ido en busca de Malfoy.

- Él vino a mí.- aseguró Draco, aún divertido por la situación.- No me mires así, no estoy mintiendo, Granger. Tu gato apareció de la nada.- se excusó.

- Está bien, yo no he dicho nada.- ella alzó las manos en señal defensiva, no lo había acusado de nada, es sólo que no lo creía.

- Pero lo pensaste.- Draco depositó a Crookshans en el suelo y alzó la vista nuevamente hacia Hermione, pero ella no lo estaba mirando, sino a su gato.- Oh...- Draco no supo qué más decir. Crookshans se estaba paseando tranquilamente entre sus piernas en señal de afecto, parecía realmente agradarle la presencia del rubio, y él no se quejó.

- Parece que lo hubieras hechizado...- comenzó a decir Hermione. Draco le lanzó una mirada mordaz.- ¡No! No me malinterpretes, no quise decir eso. Sino que... bueno, parece complacido contigo. Es todo.- se apresuró a corregir ella.

- Eso parece.- murmuró.

- Pero nosotros tenemos que irnos¿verdad Crookshans? Tengo que ir a dejarte a la Torre.- Hermione se dejó caer en cuclillas, y tomó a Crookshans de los pies de Malfoy, cuando lo hizo notó que el animal seguía ronroneando. Y lo que dijo había sido al casual, no que estuviera invitando al rubio a acompañarla, aunque no pudo evitar sonrojarse ante el pensamiento.

- Está bien, sólo cuídalo bien.- dijo Malfoy mientras acariciaba una vez más las orejas de Crookshans como una despedida, Hermione lo miró algo indignada, pero suavizó la mirada al ver cómo el rubio al parecer realmente lo quería. Al gato, obvio.

- Lo haré.- aseguró ella. Ante el tono rudo, Draco dejó de mirar al gato y la miró a ella. A continuación hizo una mueca, parecida a una sonrisa.

El rubio apartó su mano, y Hermione dio unos dos pasos hacia atrás, antes de girarse y continuar su camino. Volteó la vista al menos una vez, si poder evitarlo. Él la observó irse sin objetar nada, pero no pudo alejar su arrogancia habitual, así que a los pocos segundos le gritó para que ella pudiera oírlo.

- ¡Mándale sañudos a Potter!- Draco sonrió cuando la vio sacudir la cabeza, seguramente estaría riéndose ante su ocurrencia. Draco también sonrió, no sabía que lo había impulsado a decir aquella estupidez, pero probablemente sería el deseo de que ella le contase a sus dos mejores amigos el extraño suceso con el animal.

- Si no lo hubiera visto con mis propios ojos, me habría reído frente al pobre imbécil que inventó tal historia. Draco Malfoy encariñándose con una sangre impura y su gato cara aplastada.- sonó una voz fría a sus espaldas salida repentinamente de la nada. Draco bufó ante la presencia del otro.

- ¿Qué quieres, Zabini?- preguntó, receloso.

- Que me perdones.- pidió aparentemente serio, siguiéndo al rubio a la par, mientras éste intentaba alejarse caminando.

- Bonita forma de pedir perdón.- masculló el aludido.

- ¡Oh, vamos Draco¡No puedes estar enojado conmigo por toda la vida!- se mostró el otro desesperado.

- ¿Quieres ver?- retó Draco.

- No, pero por favor. ¡Mírame!, estoy suplicándote.- sollosozó el moreno.- Los chicos quieren que regreses con nosotros, por favor, Draco. Ya nada es lo mismo que antes.

- Tú mismo lo has dicho, ya nada es lo mismo.

- ¡Draco!- lo regañó el moreno.

- No voy a volver, no con ustedes. ¿Qué les hizo pensar que yo no me enfadaría frente a lo que me hicieron¿Quién les dijo lo contrario¿Acaso mi madre les aseguró que yo no iba a hacerlo¿Qué me tiraría a sus brazos y les agradecería a todos sus esfuerzos? Muy inteligente de su parte, pues se equivocó. Y ustedes también.

- Tu madre sólo nos dijo lo mínimo e indispensable. Que tenías una misión, y que ella no estaba dispuesta a permitir que te hicieras daño.

- ¿Qué me hiciera daño¡Por Salazar! No soy un niño pequeño¡ya no tengo once años!

- Lo sé, y yo le dije lo mismo. Pero es tu madre, y nosotros no hicimos más que complacerla. Por favor, Draco, recapacita.- pidió otra vez el moreno.

- Están locos. ¿Cómo pudieron¿Y tú¡Creí que eras mi amigo¿Cómo demonios se te ocurrió hacerme eso¡Pudiste haberme puesto en peligro¿De qué estaban salvándome¡Pudieron conducirme a una muerte segura! Yo... no puedo creerlo... ¡confié en ustedes, Blaise! Siempre lo hice...- el muchacho alto y moreno no pudo soportarlo más, se abalanzó sobre Draco rodeándolo con sus fuertes brazos en un abrazo protector. Meció a Draco cual si fuera su propio hijo, e hizo que se calmara de a poco.

- Lo sé, Draco. Lo sé. Y nosotros no quisimos hacerte daño... no creí que tú... no creí que lo tomaras de ese modo... y lo siento. Lo siento tanto.- alegó el moreno.

Draco lloró en su hombro, no se sentía con las fuerzas necesarias para apartar al otro de su lado, y ni siquiera estaba seguro de querer hacerlo.

Permanecieron así unos instantes, de rodillas en el suelo, y a abrazados como hermanos que eran, desde la infancia.

- ¿Quiéres...¿Querrías volver con nosotros, Draco?- el rubio no espero a que se lo repitiera dos veces, simplemente asintió cansinamente ahogando un gemido en el hombre del otro chico.- Bien, entonces así será. Lamento haberte hecho pasar por esto, Draco. No sabes cuanto.

- Apuesto a que lo mismo que yo.- dijo el rubio separándose del otro para verlo a los ojos. Blaise lo miró preocupado, pero más calmado y asintió. Tomó con ambas manos el rostro de Draco, se acercó y besó su frente con cariño.

- Apuesto a que sí. Pero ya no es hora de lamentos. Debemos reunirnos con los demás. Están ansiosos por recuperarte. Al igual que yo. Ahora todo será como antes, aunque no podemos asegurarnos de nada. Hay muchas cosas que contarte, Draco. Tu ausencia nos fue sumamente importante. Hay algo que debes saber, y... necesitamos tu ayuda más que nadie. ¿Lo harás?- preguntó el moreno, angustiado.

- No lo sé aún. Primero debo calmarme y pensar bien todo. Ésta noche podremos discutir nimiedades, por el momento sólo quiero descansar... y ver a mis amigos.- le sonrió. Blaise entendió y también sonrió.

Se incorporó, y ofreció la mano a su rubio amigo para ayudarlo a levantarse. Draco lo miró calculador por unos segundos, y luego la tomó más confiado. Ese era el primer paso que debían atravesar para volver a retomar su vieja amistad. Volver a confiar uno en el otro.

Draco estaba mucho mejor. Habia matado a dos pájaros de un tiro. Primero el pequeño encuentro con Granger, que lo había hecho sentirse mejor, había vuelto a sentir la comodidad de otra presencia humana a su lado, la complicidad que se necesitaba para conversar amistosamente, y el cariño de un animal, una simple mascota que logró levantarle el ánimo.

Y ahora esto. Reconciliarse con su mejor amigo era esencial, vital para su salud. Blaise Zabini era, hasta ahora, la única persona que conocía lo suficiente a Draco como para que él pudiera regalarle su absoluta confianza, y el resto de sus amigos... ellos no eran problema. Si Draco volvió a unirse a Blaise, seguía sólo cuestión de tiempo el que el resto volviera aceptarlo como antes, como lo que siempre había sido ante ellos y el resto de Slytherins.

Como un líder.


¿Y bien¿Les ha gustado? Aquí explico como algo general, que Narcisa hizo algo que esfadara a Draco, pero ella no fue la que se ensució las manos, sino que cometió el error de involucrar a los amigos del rubio.

¿Reviews? Espero que sí.

Besos!