Harry Potter y el Ejército del Fénix
Sumario: Diciembre 18/98. El cuerpo de un chico de cabellos negros, abandonado entre la nieve de principios de invierno. Una mirada insegura a lo lejos. Unos cuantos pasos después. Y el rescate de unas manos pálidas y mirada misteriosa de un chico con una ave exótica: un Fénix. ¿Qué les depara el futuro?
Capítulo 5: "La Trampa"
Acababan de llegar a la Mansión Malfoy, ubicada en Wiltshire, al suroeste de Inglaterra.
Otra vez pisaba con repentina nostalgia aquella "casa" que lo había visto nacer y crecer. Y con suerte no lo vería morir.
Snape le había dicho que esperara allí, al comienzo de las enormes, largas y majestuosas escaleras, frente a la puerta de entrada, labrada en roble antiguo y costoso. Los pensamientos de Draco le indicaron que asintiera únicamente, aunque a él le extrañaba que fuera el hombre quien entrara tan confiadamente a la Mansión y se paseara por ella en busca de su propia madre, cuando él era el que debiera hacerlo, pero que sin embargo optó solamente por quedarse allí parado y esperar.
Lo vio trotar escaleras arriba, rumbo a las habitaciones, principales, mientras que él observaba el lugar con una extraña sensación en el pecho.
Tenía una especie de presentimiento. No podía explicarlo, pero sentía que alguien más habitaba la casa, claro a excepción de ellos dos que acababan de llegar, de su madre que seguramente estaría en su habitación y de los elfos domésticos que debían permanecer aún en las cocinas. No, no eran ellos, era alguien más. Sentía que alguien más se encontraba allí.
Un momento, eso no era lo único extraño. Sus padres. Lucius seguramente seguiría con el resto de los Mortífagos, al igual que sus tíos Bellatrix y Rodolfus, Rabastan también. Él no le preocupaba. Pero ¿y Narcisa? Ya sabía que Severus acababa de ir a buscarla. Pero algo allí no encajaba del todo bien.
Desde hacían años, mejor dicho desde que Draco tuviera memoria, Narcisa Malfoy había demostrado ser extremadamente ordenada, fría cuando la ocasión lo requería y calculadora. Él siempre la había visto rendir tributo a la educación que había recibido durante toda su vida dentro de la familia Black, familia que como los Malfoy, solían entrenar a sus herederos como la mayor horda de magos selectos, aristócratas y finos de todo el mundo mágico.
Unas de las cosas que sus padres habían heredado de los abuelos de Draco era, sin lugar a dudas, conservar la calma y el espíritu anfitrión cuando llegaban los invitados. Siempre dando un aspecto no solo presentable sino listos para recibir visitas en cualquier momento.
Un ejemplo preciso eran las llegadas de Draco a la casa luego de cada año en Hogwarts. Narcisa siempre lo recibía con los abiertos y una gran sonrisa maternal cuando él cruzaba aquella puerta glamorosa en dirección al interior de la casa. Ella siempre lo esperaba en la misma pose aristocrática que resaltaba más aún su belleza característica Cuando Draco empujaba la puerta, y alzaba la vista, sus ojos se encontraban con los de su orgullosa madre, quien se encontraba exactamente a tres escalones de llegar al brillante suelo que reflejaba su figura esbelta. Vestía siempre su mejor vestido para recibirlo, y apenas un suave maquillaje acompañado de alguna que otra alhaja lo hacía adorar más a aquella mujer. Al verlo, ella bajaba con gracia los tres escalones, y estiraba los brazos para recibirlo, sin apartar su gracia ni arrogancia, pero con ese aire maternal que a Draco tanto lo tranquilizaba, y era entonces cuando lo abrasaba.
Y si, era eso lo que allí faltaba: Narcisa Malfoy sobre los peldaños de la escalera. ¡Su no estaba allí¡Era... era una trampa!
- ¡SEVERUS!
A Draco se le encogió el corazón. sus sospechas fueron confirmadas luego.
- Demasiado tarde, mocoso. No creo que tu padrino esté vivo. A menos claro que en el mejor de los casos hubiera podido ganarle a Greyback, cosa que dudo.
El chico ni se molestó en moverse. Seguramente lo apuntaban con una varita por la espalda, y se sorprendió enormemente cuando una voz que provenía desde su izquierdas al igual que su interlocutora, aparecieron de repente, hablando con total tranquilidad.
- Draco, Draco, Draco... hoy cometiste un gran error. Creo que no va a gustarle para nada al Amo el saber que fallaste en tu misión. Y más aún cuando se entere que fue su mano derecha quien te suplió, desobedeciendo así sus órdenes más explícitas.
Draco observaba a aquella figura desvencijada con una mezclar de terror, odio y repulsión. Aún no podía creerse que aquella mujer fuera capaz de condenar a su propia hermana por unos estúpidos ideales de la sangre pura y todo eso. Patrañas. Draco sabía y era perfectamente consciente de que el ser puro de sangre no te hacía ni más sabio ni más fuerte. Sólo que le encantaba fastidiar al resto con ello, pero ahora simplemente no tenía ganas de ello. Ya no más.
- Buenas noches, tía Bella.
- Veo que no has perdido los modales, sobrino. Bien hecho. Como todo un Malfoy y un buen Black.- la mujer de cabellos color azabache lo observó con un brillo perverso en sus ojos azul claro, prácticamente celestes.- Lamentablemente esos modales no van a salvarte de un castigo seguro.
- Eso lo sé.- aseguró Draco.
- Bien, me alegro que seas tan eficaz.
- Gracias.
- Debo reconocer que lo que hiciste éste año nos ha sorprendido a todos. Realmente te luciste. Aunque por lo que me han dicho perdiste peso, color en tu rostro, noches en vigilia, y todos los privilegios de la juventud a cambio de ello. Ya sabes, no al Quidditch, no a ser prefecto, por cierto... ¿quién te reemplazó entonces?
- Nott en el equipo. Zabini como Prefecto.- dijo Draco, con resentimiento, pero no dejó notar su amargura en la voz. Realmente ahora entendía lo difícil y arriesgado que era entrar en las filas del Señor Oscuro. Y no estaba dispuesto a seguir en ellas.
- Ya veo. Bien, creo que ya conoces a McNair. Padre de un compañero tuyo de la Casa Slytherin. ¿Cómo se llamaba¡Ah, si! Devon McNair.
- El chico más ventajero de toda la casa.
- Ese es mi hijo.- aseguró orgulloso el hombre a sus espaldas, el rostro demacrado y las ojeras surcaban su ojos marrones, dándole la apariencia de estar poseído.
- Es un inútil.
- ¿QUÉ¡Repítelo maldito mocoso y juro que te...!
- Tranquilo Nicohlas. El chico sólo estaba bromeando. Por cierto, dile a Avery que traiga a mi hermana¿quieres? Yo me encargo de él, no te preocupes.
- Esta bien.- asintió el hombre robusto.
- ¿Por qué?
- ¿Por qué eres uno más entre nosotros o por qué tienen a tu madre?
- Ambos, si puedes responder.
- Bien, tú... estabas destinado a ser un Mortífago. El mejor de los Mortífagos si era posible. Y tu madre, pues se lo merece por cubrirte.
- Soy su hijo.
- ¿Y eso qué? Sólo empeora las cosas. Se suponía que ella debía ayudar a tu padre para que fueras un buen aprendiz...
- ... de las Artes Oscuras. Lo sé.
- Pues ella no debió de mimarte tanto. Ella sabía tan bien como yo que mi Amo te elegiría para ser su heredero.
- ¿En verdad haría eso?- aquella conversación lo estaba tranquilizando.
Y recordó vagamente lo que aquel viejo chiflado pero, debía admitirlo muy sabio también, le había dicho aquella noche en la torre de Astronomía. Si él hubiera querido, lo hubiera matado cuando lo desarmó. Esa regla también se aplicaba en ésta situación. Si la mujer ciega en poder que tenía frente a sí hubiera querido lastimarlo, ya lo hubiera hecho hace rato. De modo que no quería lastimarlo, pero qué entonces. Tal vez esperaba a su adorado Señor. Realmente no lo sabía a ciencia cierta.
- Claro que si. Al menos iba a hacerlo. Antes de que tu padre perdiera su mayor oportunidad de mostrar respeto hace dos años atrás, cuando debió luchar en el Ministerio.
- ¡Fue lo que hizo¡Él luchó!- le era imposible contenerse. Su padre no debía haber entrado en Azkabán y todo por...
- ¡Oh! Claro que lo hizo, pero de la manera más débil. Mira que perder contra seis niños.
- No eran solo niños...
- ¿De modo que tú también habrías perdido frente a ellos?- aquella conversación debía terminar pronto. No estaba tomando un buen camino.
- Yo no dije eso.
- Pero seguramente hubiera sido así.- aseguró Bellatrix con satisfacción mientras torcía su boca en una sonrisa maníaca.
- Pero tú también estabas allí. ¿Por qué entonces no saliste con la profecía en las manos?
- ¡YO ESTABA LUCHANDO COMO LA MEJOR DE LAS SEGUIDORAS DEL SEÑOR OSCURO CUANDO ESE VIEJO PODRIDO LLEGÓ Y...- se detuvo. Casi como el corazón de Draco. Habría jurado que conseguiría algo bueno provocándola. Evidentemente no.- ¿Cómo sabes lo de la profecía?
- ...- si hubiera podido responder, hubiera maldecido por lo bajo.
- Tú.- la mujer levantó su varita apuntándolo con ella amenazante y acusadoramente.
- ...- Draco se limitó a mirarla, expectante. Preparado para reaccionar ante cualquier amenaza posible y sacando su varita si era necesario.
- ¡Tú sabes todo!- pero antes de que Bella lograra decir algo más, un rayo rojizo impactó de lleno en su pecho.
Draco instantáneamente se lanzó al suelo. Y esperó.
- ¡No Draco, tú no¡Rápido, levántate!- sintió como una mano lo tomaba fuertemente por la túnica negra y lo obligaba a ponerse en pie.
- ¡¡Avery¡¡¡McNair¡Se escapan¡ATRÁPENLOS!- aquella voz provenía de la parte superior de las escaleras. Una figura extremadamente enorme se distinguía frente a la puerta de la que sería la habitación de Narcisa Malfoy.- ¡Que alguien los detenga¡Malditos mocosos!
- ¡Draco¡MUÉVETE!- aquella voz lo reprendió con una familiaridad abrumadora. Estaba tan consternado con la situación que no reparó en que esa voz él la conocía.- ¡Apúrate!
- Ya voy.- atinó únicamente a decir.
Mientras que aquella mano lo aferraba con fuerza y lo arrastraba por la sala hacia el exterior. Escuchaba gritos otra vez. Corría con la capucha baja, de modo que no veía quien era ese que lo llevaba dando tumbos a cada paso. Pero a decir verdad en esos momentos mucho no le importaba, otra vez lo estaban salvando. Y eso era lo que agradecía en realidad.
- Sube, rápido.- le ordenó la voz. Él así lo hizo.
Acababan de llegar junto a una escoba, por lo que vio una Nimbus 2001, donde un encapuchado los esperaba. Pero aquel que lo había llevado hasta allí, no subió. Cuando de repente se elevaron en el aire, pudo verlo retroceder en sus pasos y girarse a verlo, asegurándose aparentemente de que ambos jinetes despegaran del suelo a salvo. Lo vio también acercarse corriendo a otra persona vestida de negro, a quien reconoció como Severus Snape, su padrino. De modo que estaba bien y nada le había pasado. Pero antes de que pudiera ver algo más, cayó exhausto en un profundo sueño que no supo cuánto duró ni cuándo empezó.
Ak otro cap! Espero les guste. Está bueno el hecho de q ahora seguramente los dejé más en bola q antes. Me encanta dejarlos anonadados. Y lo peor es q 100pre caen. Muajajajaja! (entiéndase como risa maníaca, jej)
Bueno, agradezco nuevamente los reviews.
Hola Palo-Darksly un gusto conocerte. Ojalá t gust el cap. Jej. Yo diría q tengo un poco de Slytherin en la sangre, generalmente salgo un poco Gryffindor, pero me considero una graduada de Ravenclaw. (Aunque todavía me quedan unos tres años para terminar la secundaria)
Hola a ti tambien caroladg!! un gusto y mejor para mi! otro lector más! jeje Aguanten los lectores de fics!
Y Dark Guy, Dumbledore no es nada endemoníaco como para hacerme sentír miedo. A decir verdad solo me da la impresión a veces q el viejo es un enfermo sexual, no sé decirles xq. Jaja, pero bueno. Tal vez he leído muchos fics. Pero yo no soy algo pervi, lo juro. (Ni yo me la creo, je XD)
Bueno, los dejo. Me voy a comer unos ricos sandguchitos jaja. Hay q llenar la panza para tener ,ás inspiración¿no creen?
yop... la glotona... marcia.
Próximo cap: "El Legado" ¿Qué habrá recibido Draco de valioso e importante?
