Harry Potter y el Ejército del Fénix

Capítulo 10: "Incógnitas Resueltas, segunda parte"

Agitó la varita e hizo aparecer una silla junto al sillón de lectura, una cómoda y reconfortante silla que le permitiera comenzar a aflojar o al menos no empeorar las contracturas que empezaban a formársele en la espalda. Ya no podía considerarse del todo joven, aunque para un mago su edad lo sea. De todos modos a menudo se sentía viejo, y ésta ocasión no era la excepción. Había esperado hablar de ese tema y aclarar las dudas muchos tiempo atrás, algo así como cuatro meses. Y definitivamente se encontraba exhausto. Pero aún así, durante unos segundos adoptó una postura de concentración y meditó sobre cómo empezar su relato. Su parte de la historia.

- Como bien dijo tu madre, Lucius le envió una carta diciéndole lo que el Señor Oscuro tenía planeado hacer. Desde ya todos lo sabíamos, era casi tangible su plan. Palpable entre las filas de Mortífagos. La mayoría estaban fascinados con la idea, les encantaba mencionar siempre el riesgo que corría un muchacho de dieciséis años entre las filas, infiltrado en el castillo y trabajando bajo las narices del Director.- Snape lo miraba muy poco, pero Draco podía notar su incomodidad, a Severus nunca le había gustado hablar con la gente sobre lo que pasaba en su entorno. Siempre prefería esquivar las preguntas o las miradas indiscretas. Entonces Draco descubrió una de sus propias incógnitas salir a flote, y decidió comenzar con su interrogatorio activo.

- Padrino¿cómo es que Dumbledore confiaba tanto en tí? Aún no termino de entenderlo. El viejo me dijo que confiaba plenamente en ti, y al parecer nunca cambió de opinión. ¿Por qué?

Severus le sostuvo la mirada, que se había vuelto hosca, ruda. De haber permanecido demasiado tiempo así, Draco se hubiera estremecido. La mirada no cambió, y los habitantes de la biblioteca empezaron a sentirse incómodos. La tensión podía cortarse con un cuchillo. Sólo esperaban que Snape no explote.

- Narcisa se desesperó al saber que no podría estar contigo cuando te colocaran la Marca.- el hombre siguió su presentación de los hechos como si no hubiera tenido interrupción alguna. Los demás suspiraron, habían contenido la respiración en un acto totalmente reflejo e involuntario.- Era sabido que el Señor no querría interrupciones de ningún tipo, ni que se arriesgaría a que alguien te hiciera cambiar de opinión. Supe, por tu madre, que fue Bellatrix la encargada de traerte el recado del Señor Oscuro, lo que seguramente la debe haber llenado de satisfacción.- Snape hizo una mueca, a medio camino de un gruñido o una sonrisa, Draco no lo supo cien.- Después de todo, se te veía entusiasmado por comenzar tu misión, seguramente por probar que eras capaz. Pero creo, que con el tiempo comenzaste a aborrecer llevar la Marca en tu brazo izquierdo, y mucho más aún, terminar tu misión. Como aseguró tu madre, la misión consumía tus fuerzas. Incluso renunciaste a lo que más te gustaba, ser prefecto y el puesto de buscador en Quidditch. Le comenté a tu madre sobre esas decisiones tuyas, y como yo, comenzó a preocuparse más por tu salud. Algo no andaba bien, te estabas explotando a ti mismo para terminar un trabajo que no querías hacer. Supongo,...- Snape observó con más detenimiento a Draco y continuó.- que a mitad de cumplir la misión caíste en la cuenta que terminarla sería, de igual forma que si no lo hacías, tu perdición. Probablemente tú y tu familia siguieran vivos si terminabas, pero condenabas así a todos tus compañeros. Los dejabas a ellos sin la protección del Director del colegio, y los estarías marginando más que antes con respecto al resto de las Casas de Hogwarts. Entonces, decidí sugerirle a Narcisa que tal vez cabría la posibilidad de que Dumbledore y la Orden pudieran protegerlos. A todos. Y a tu madre no le pareció mala idea.

- Admito que al principio tuve terror del sólo hecho de pensarlo. Apuesto a que Severus notó enseguida mi negación al tema cuando vio mi expresión. Seguramente debo haberlo mirado con una cara que expresaba que yo pensaba que repentinamente se había vuelto loco.- Narcisa dejó escapar una sonrisa, ante el simple recuerdo de la discusión que habían tenido ella y el hombre que tenía a su lado.

- Lo que sea, el hecho es que en primeras instancias se contuvo de siquiera pensar en tomar en cuenta mi sugerencia como una posibilidad. Pero, aunque me costó convencerla, tu madre aceptó. Fue entonces que hablé con Albus y él me escuchó impasible. Estuvo meditando unos minutos y luego me dijo que le enviara a Narcisa una carta con su propia respuesta.

- En la carta, Dumbledore me aseguraba que le había sorprendido la situación. Si bien no era ajeno al hecho de que seguramente habías comenzado a pertenecer a las filas del Lord, no había imaginado la magnitud de mi desesperación por tu seguridad. De modo que me ofreció refugio en la Orden. Me dijo que si yo aceptaba, la Orden podía resguardarnos a ambos, y que Lucius por el momento estaría bien en Azkabán, y que cuando fuera el momento también podían esconderlo a él.

- Un momento, -Draco se sobresaltó, entonces la situación nunca había estado en sus manos, siempre habían estado obrando a sus espaldas desde el comienzo de su sexto año.- Él me dijo lo mismo. ¡Me ofreció lo mismo! Dijo que mi suerte y la de mi familia estaba en sus manos.

- ¿Lo hizo? Bien. Me parece correcto. ¿Y qué le respondiste tú?- Narcisa estaba ahora especialmente calculadora, se le notaba en el rostro. Draco la puntó con el dedo y dijo:

- Lo mismo que tú, entonces. Si me lo dijo a mí, es porque creía que si tenía a uno, tendría a todos. Pero como tú te negaste, me tocaba a mi darle una respuesta positiva. ¡Maldito viejo manipulador!- Narcisa esbozó una sonrisa triunfante.

- Exacto, hijo. Se nota que me conoces.

- Claro que si, madre. ¿Dudabas de ello?- Draco se cruzó nuevamente de brazos, en una pose arrogante, mientras le regalaba a su madre la mejor de sus sonrisas Slytherin.

- Bien, ya. Sigamos con el relato.- se desesperó Blaise, aunque la expresión de fastidio de Snape decía exactamente lo mismo.

- Esta bien. ¿Sigues padrino?- aceptó Draco.

- Bien, como iba diciendo. Dumbledore me dijo que le enviara una carta a Narcisa. Pero ella rechazó su propuesta. Aunque no dudo en que debe haber estado tentada a obedecer.

- Yo... yo lo estuve.- se aventuró a decir Draco. Y miró a su madre que mantenía la cabeza gacha.

- Bien, yo... también. Pero preferí no involucrar a nadie más en lo que se trataba un problema familiar.

- Si, bueno, como sea. Por consiguiente, Narcisa sólo pidió que Dumbledore y yo te mantuviéramos vigilado, sólo para saber que nadie ni nada se interpondría en tu misión. Si alguien lo hacía, lo más probable es que comenzaran a sospechar de ti, y en cuanto lo hicieran, como bien pensó Dumbledore, el Señor Oscuro se daría cuenta fácilmente.- suspiró, cansado de hablar. Pero prosiguió casi al instante.- Debo admitir que me sorprendió un poco el que Bella se dignara a ayudarte, después de todo, y más allá de su fascinación por el peligro, evidentemente no quería que fueras descubierto por nadie. Fue sorprendente descubrir que te enseñó la Oclumancia.

- Si, lo hizo perfectamente. Aunque debo decir que no me gustó en las primeras sesiones. Pero debo decir que las vacaciones se hicieron más levaderas con el tiempo.

- Lo imaginé. Nunca es fácil al principio. Pero siempre lo es después, claro, si se tiene la fuerza de voluntad necesaria.

- Cierto.- corroboró el rubio.

- Bueno, como bien sabes, durante todos los meses que siguieron al comienzo de tu tarea, intenté por todos los medios disuadirte a cambiar de estrategias, a tener más cuidado en tu manera de obrar y de llevar a cabo las cosas, incluso intenté que desistieras de tu misión, o que al menos me permitieras ayudarte. Pero...

- ¿Y permitir que usted se llevara todos los ramos de flores, por quién me tomó?

- A eso iba.- dijo Severus con una mueca de fastidio.- No podía aparte de la cabeza esa idea descabellada. Draco,...- el hombre se acomodó en su asiento, hacia a delante, apoyando los codos en las piernas, en una pose cansada y reflexiva. Movía las manos con algo de nerviosismo.- ...tuve muchos años de servicio para demostrar mis dotes para el trabajo¿por qué hubiera querido hacerlo justamente ahora?

- Yo...- Draco le pensó bien. Era cierto, el hombre tenía razón. ¿Por qué había tenido esa reacción estúpida entonces?- No lo sé.- respondió al fin.

- Yo si. Pero no viene al caso. Continúe profesor.- Blaise habló movido por lo que los otros supusieron, debía ser un renovado enojo. Algo en su, ahora, sombría mirada, delataba que la razón por la que Draco había actuado como lo había hecho, a Blaise realmente no le gustaba. Tal vez sería porque le incumbía. Pero nadie se atrevió a hacer algún comentario al respecto.

- Aquella noche, cuando todo sucedió, realmente yo no tenía idea qué era lo que sucedería. No sabía cómo podían llegar a desarrollarse los hechos. Dumbledore me había dicho que la Orden vigilaría cuando él no estuviera. Yo mismo vi a los de la Orden deambular a la noche por los pasillos, cuando después de la cena, me dirigía a mi despacho.

- Después de la cena.- dijo Draco, reflexionando, su voz parecía ausentarlo del lugar.- Allí comenzó todo.- continuó con la mirada clavada en el suelo.

- Cuando llegué a mi despacho, hice mi rutina como siempre. Cerré la puerta, tomé un café mientras corregía algunos ensayos. Recuerdo que todo estaba yendo prácticamente normal, pero cuando me paré para revisar unas pociones y la Marca comenzó a arder en mi brazo. Supe entonces que los Mortífagos se habían puesto en movimiento, pero no supe si acudir todavía o no al llamado del Señor Tenebroso. Dumbledore me había dicho que esa noche era decisiva, que tenía que estar del lado oscuro. Y terminar de ganarme la confianza de los Mortífagos y del Señor. Pero yo le aseguré que no tenía la certeza de querer cambiarme de bando.

- ¿Por qué?

- Porque nunca terminó de gustarme estar junto al Señor Oscuro, y vivir una doble vida. Siempre me apasionaron las Artes Oscuras, pero por ello debía estar donde se desarrollaran. Dumbledore no pareció sorprenderse con mi confesión. Pero aún así me dijo que era hora de que lo hiciera.

- Como me aseguró en la carta. Dijo que te hizo prometerle que lo ibas a matar. En mi lugar.- dijo Draco.

- Si. Se lo prometí, aún en contra de lo que en verdad quería. Debo admitirlo. Albus confió en mí cuando nadie más lo hizo, y me ayudó cuando estuve como alumno en Hogwarts. Le debo mucho.

- Como sea. ¿Qué hizo después de haber descubierto que los Mortífagos estaban allí? Es decir¿cómo supo que estaban allí?

- ¡Ah! Pues...- Severus le lanzó una mirada escrutadora a Blaise.- Filius me aviso, a pedido de McGonagall que los Mortífagos invadían Hogwarts, y que solicitaban mi ayuda. No quería que se entrometiera, de modo que lo desarmé y lo dejé allí mismo. Cuando salí del despacho, Granger y Lovegood estaban allí, fingí ir a reforzar a la Orden y les dije que cuidaran de Flitwick para evitar que ellas también corran riesgos innecesarios. Además, me serían un estorbo. Una vez que las dejé a ellas allí, salí rumbo a donde la batalla se estaba desarrollando. Cuando llegué, Minerva me indicó que los Mortífagos acababan de subir a la torre. Sin que alguno me lo dijera, supuse que habrían creado una barrera, por lo cual ninguno que tuviera la Marca podría atravesarla. Me lancé tras ellos, aún con un malestar en el estómago. Subí las escaleras de caracol y entré en la torre. Allí estaban todos, los pocos Mortífagos con los que el Señor aún contaba. El resto seguían bajo la cárcel de Azkabán. Ellos no parecieron sorprenderse de mi presencia, y como oíste, me dijeron que no parecías dispuesto a hacer el trabajo.

- Y fue cuando lo hiciste.

- Si. Supe que era hora de cumplir con mi promesa.

- Pero, entonces...- comenzó Draco.- cuando él te pidió que...

- No estaba pidiéndome piedad ni ayuda.

- Te pidió que lo matases.

- De una vez, si. Y así lo hice.- terminó diciendo Snape, su expresión era indescifrable pero su tono de voz decía que no terminaba de reaccionar frente al hecho de que había sido él quien matase al Director.

- Y así se produjo la tercera fuga masiva de Mortífagos de Azkabán. Ya entendí todo.

- Pero no fue todo.- continuó Severus.- Potter corrió detrás nuestro.

- ¿Potter hizo qué?- Blaise creyó no escuchar bien.

- ¿Lo dices en serio?- preguntó Draco.

- Eso yo no lo sabía.- aseguró Narcisa, mirándolo igual de sorprendida.

- Me atacó, fue cuando te pedí Draco que corrieras.

- Es cierto, una maldición pasó rozándonos.- aseguró el rubio.

- En ese momento una ira que nunca creo haber sentido, se apoderó de mi. El chico me hizo enfurecer tan rápido como había aparecido. Empezó a lanzarme hechizos que yo conocía a la perfección.

- ¿Qué hechizos?- preguntó Zabini.

- Unos que yo mismo inventé. Cuando cursaba Hogwarts.

- ¿Y Dumbledore conocía esos hechizos?

- No lo sé. Pero creo que sospechaba de mi en ese entonces. Aún así, no creo que supiera que mi libro de Pociones tenía todas esas anotaciones.

- ¿Cómo conocía Potter tus hechizos, padrino?- curioseó Draco.

- Él tenía mi libro. Lo supe cuando te hechizó en los baños de Myrtle. – Severus alzó la vista.- Ese hechizo era mío también.- Draco hizo una mueca y murmuró.

- No me lo recuerde.

- Potter leyó los hechizos en el libro y los practicó lo suficiente para saber cómo se usaban. Pero no sabía realmente sus efectos.

- ¿Por eso Potter se volvió un experto en Pociones de repente¿Por el libro?

- Exacto. Él utilizó mi libro en las clases de Pociones. Lo sospeché casi desde el principio. Y el Sectumsempra en el baño me lo confirmó del todo.

- Ya veo. Maldito Gryffindor tramposo.

- Cierra la boca, Draco. No fue él único en hacer trampas en todo Hogwarts.- apoyó Blaise.

- Ya lo sé.- se enfurruñó el rubio.

- Pero ¿y Lucius¿Saben algo de él?- se volteó el moreno a preguntar.

- No hemos tenido noticias. Sólo un breve mensaje a comienzos de las vacaciones en donde aseguraba que en cuanto pudiera nos mantendría al tanto de todo. Pero veo que se le ha estado volviendo más difícil de lo que creíamos.- contestó Narcisa.

- No puedo creerlo. ¿Qué estarán haciendo? Nott me aseguró que su padre aún no les ha mandado ninguna carta, es extraño.- todos se quedaron pensativos. Hasta que Draco rompió el silencio.

- ¿Y tú, Blaise¿Qué me dices de ti? Nunca terminaron de contarme qué sucedió aquella noche, antes y desde que llegáramos con mi padrino a la Mansión.- el rubio miró al moreno.

Zabini suspiró, y antes de comenzar su relato, pidió por favor que todos se dirigieran hacia la sala que servía de comedor. Argumentó que ya era hora de desayunar, a lo que todos por poco y no lo ahorcan. Draco lo expresó así, "¿Cómo se te ocurre pensar en comida cuando estamos hablando de cosas serias?". Narcisa solo los miraba con una sonrisa maternal y divertida, mientras que Severus Snape caminaba tras ellos con paso lúgubre y monótono. Una vez más, indagarían sobre las cuestiones referidas a los hechos de aquella noche.

La verdad de los hechos.


Y ak la segunda parte de éste cáp. Creo q me gustó más que la anterior. Jej.

Bueno, les agradezco a todos por sus reviews y les doy la bienvenida a los nuevos lectores. Para mí es un gusto tenerlos entre la historia. Me dán más ánimos para seguir.

Y bien, si les gustó o no el chap, si les quedó algo por preguntar, ahí tienen el botoncito abajo. Clickeen y ya. jej

Besos y nos leemos.

yop... marcia.

Pd: las confeciones obviamente continúan. ¿Qué podrá decirnos el Slytherin misterioso y generalmente serio y racinal Blaise Zabini?

Yo no lo se, pero el próximo cap si. jaj

Próximo cap: "Misiones Nocturnas"