A Pesar De Todo
Hikaru durmió apenas unas horas, lo cual, de todas maneras era un milagro, ya que no estaba acostumbrado a dormir de día, pero el cansancio de todos los acontecimientos del día anterior lo habían dejado agotado.
Despertó en la oscuridad de su guarida, sabía que el sol estaba en el cielo y no se atrevió a salir por miedo a las consecuencias que podría acarrearle.
No podía quitarse aun las últimas escenas de la mente
---Flash back---
Sabía que ya había vuelto, lo sentía moverse en el piso superior. El olor a sangre le llegó, sangre ajena que corría ahora por las venas de él. La ira aumentaba y la sed le quemaba las entrañas llevándolo al frenesí de la primera caza. Los grilletes no le estorbaron ya más, los deshizo con las manos, sin darse cuenta, actuando casi por instinto.
Salió con cautela, escondiendo su presencia, sabía que él no lo había notado. Subió las escaleras hacia el piso donde se encontraba. Ael se hallaba en el cuarto más alejado de las escaleras, sentado en un sillón frente a la chimenea, saboreando aún la sangre que ingiriera momentos antes. Sus cabellos, largos y rizados, brillaban plateados con un brillo sobrenatural, contrastando con su piel morena, la cual había perdido su palidez con la sangre que ahora fluía por sus venas. Sus delicadas y finas facciones se habían suavizado, no lucían el aspecto diabólico que lucieran horas antes. La escena destilaba la belleza vampírica que le era propia. Pero a Hikaru no le importaba, estaba decidido a acabar con él.
Entró, milagrosamente, sin que Ael lo notara, se acercó sigilosamente a él. Ael sintió algo y se volteó, justo en el momento en que Hikaru lanzó un golpe que tiró a Ael hacia atrás, se echó sobre él y aferró con su mano su garganta. Ael se rió por lo bajo, burlonamente e hizo ademán de doblar el brazo con que Hikaru lo aferraba, pero al intentarlo se detuvo en seco. ¡No podía moverlo! Trató de nuevo, con más fuerza pero no logró hacerle ningún daño. Comenzó a desesperarse, mientras Hikaru apretaba más su agarre, no era que lo estuviera ahorcando, no es como si realmente necesitara respirar (a fin de cuentas…he is dead, people) pero Hikaru había alcanzado niveles de fuerza que él nunca hubiera imaginado.
Comenzó a debatirse para deshacerse del muchacho pero este tomó sus brazos con la mano que le quedaba libre y los torció de una forma muy dolorosa hacia atrás, con una fuerza tal que le rompió los huesos.
Ael gritó, comenzó a sentir miedo. Un brillo casi animal brillaba en los ojos del pelinaranja, estaba decidido a acabar con él. En su cabeza resonó la voz de un pasado, tan distante como puede parecerles a los mortales, y tan cercano como puede parecernos a los inmortales. Palabras de las que se había burlado y luego las había olvidado, creyéndolas tonterías, creyéndolas un triste intento de dañarlo. ¡Cuanta verdad encerraban esas palabras que años atrás despreciara!
"Si continuas así, vas precipitarte a tu propio fin. Escúchame bien y recuerda mis palabras, durante siglos has arrebatado la vida a jóvenes inocentes solo para tus malsanos caprichos, así es que algún día, todo lo que has hecho se te va a cobrar, encontraras a alguien a quien no podrás tener, ni por amor, ni por miedo, ni por la fuerza y a partir de ahí, vas a sufrir mucho"
Hikaru movió la mano más hacia arriba, obligando a Ael a levantar a la cara. Hincó los dientes en la piel oscura de Ael. Hizo dos cortes profundos con los colmillos y bebió la sangre.
Ael se debatió con más desesperación y fuerza, eso no estaba bien, no podía ser vencido por un pupilo que tenia apenas una noche de no vida. Pero conforme Hikaru ingería su sangre él iba perdiendo fuerzas.
Pronto Hikaru pudo sentir a Ael debilitándose, cada vez más y más. Su cuerpo se fue haciendo pequeño, se fue "deshidratando". Cuando Hikaru se separó, el cuerpo de Ael había quedado reducido a una cosa patética que su servidora no tiene palabras para describir.
Hikaru salió a la calle, dejando ese coso deforme sin sangre en el cuerpo.
---Fin del flash back---
Hikaru suspiró ante los hechos pasados, se recostó y se quedó percibiendo la actividad de la mansión.
Los sirvientes limpiaban la casa preguntándose qué habría pasado al joven amo Hikaru como para abandonar a su hermano gemelo.
En las cocinas, se preparó el desayuno para el joven amo enfermo, que luego las sirvientas gemelas (si, esas que salen en la serie) llevaron al cuarto de los jóvenes amos donde encontraron al joven amo dormido aún. Dejaron el desayuno en la mesa del cuarto y se fueron, cerrando la puerta y procediendo a llamar al doctor de la familia para que revisara a Kaoru.
Sintiendo a su hermano en el piso de abajo, Hikaru no pudo evitar el soltar una lágrima, temía tanto estar lastimando a su hermano de alguna manera, además de que lo extrañaba, nunca habían estado tanto tiempo separados.
Se estaba desesperando.Aun faltaba para que se escondiera el sol…
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Kaoru se despertó de un sueño intranquilo, en una cama vacía. Ya era muy entrada la mañana y el ajetreo de los sirvientes se oía en los pisos inferiores y los pasillos. La cama vacía dio a Kaoru una inquietud dolorosa, el recuerdo del sueño le hirió en el corazón. ¿Dónde estaba Hikaru? Al lado de su cama, encontró la nota que Hikaru había escrito la noche anterior.
Buenos días Kaoru. Lamento no estar contigo en este momento y también lamento lo de ayer. Juro que hay una buena explicación. Yo estoy bien, por eso no te vayas a preocupar. Tú por otro lado…estas muy mal¡no se te ocurra salir de nuevo así! Si algo te hubiera pasado…tienes suerte de que te encontré a tiempo…o tú me encontraste, como sea. No lo vuelvas a hacer, estoy bien y juro que en cuanto anochezca estaré contigo. ¡Espérame en el cuarto y no intentes buscarme! Tomate la medicina, descansa en la cama y ¡quédate ahí!
Te quiere, Hikaru
No pudo evitar sonreír, aun estaba un poco preocupado, pero no le quedaba más que confiar en que Hikaru volvería al anochecer. Pero no podía creer que él estuviera bien. Después de todo él mismo sintió un dolor inmenso por todo el cuerpo la noche anterior… ¿Qué habría pasado con Hikaru?
Tomó el desayuno que encontró en la mesa, la servidumbre ya debía haber notado que Hikaru no se encontraba, pues el desayuno era solo para uno. Por la tarde las sirvientas entraron con el doctor al cuarto para revisarlo, y antes de que Kaoru pudiera preguntarles nada, ellas preguntaron por el otro gemelo, Kaoru les dijo que volvería después, pues Hikaru no quería que lo buscaran. El doctor recetó lo mismo que le había dicho Hikaru, descanso y medicina.
Paso la tarde viendo la tele…o al menos pensando con la vista fija en el aparato encendido delante de él al cual no hacia mucho caso. No podía dejar de pensar en su hermano, y deseó como nunca antes, que el anochecer llegara.
Cuando finalmente el cielo comenzó a teñirse de colores rojos, las ansias de Kaoru crecieron. Pero esperó en la cama, no por que el doctor se lo recetara, si no porque él sentía que había hecho una promesa a su hermano.
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Finalmente, Hikaru sintió que el sol comenzaba a esconderse, así que salió de su escondite lo más rápido que pudo. Estaba a punto de correr hacia el piso de abajo cuando algo lo detuvo. Esa extraña sensación de la otra noche de nuevo se esparcía por su ser, aun estaba ahí esa necesidad. La sed, aquella sed de sangre, se apoderaría de él, sacaría ese instinto sádico, lo llevaría de nuevo a ese frenesí en el que no podía dominarse a sí mismo. No, simplemente no podía permitir que Kaoru lo viera en ese estado, ni mucho menos que lo fuese a lastimar. Por tanto, aun que le doliera alargar la separación unos minutos más, decidió primero buscar una presa con la cual acallar aquella necesidad.
Salió por la ventana del ático (si, gente, salto del techo al suelo sin un solo hueso roto) y corrió fuera de la mansión hasta la ciudad.
Buscando a una victima, entró en un callejón solitario donde sentía a un ebrio, pero, para su desgracia, era un ebrio feliz y no tuvo el coraje para matarlo. Había creído que matar le seria sencillo, pero aun había demasiado humano en él. ¿O no todo los vampiros eran tan sanguinarios e inmisericordes como Ael?
Se apresuró a buscar a alguien más. Rápidamente encontró a un muchacha, era una estudiante de secundaria [a juzgar por su uniforme La muchacha sostenía un arma contra su sien en la parte de atrás de una casa. Una madre exigente, un padre lejano y una sociedad que le enfermaban le habían hecho desear acabar con su vida.
Al contrario de como ocurrió con el ebrio, o más bien, al igual que con él, Hikaru sintió piedad por la estudiante, aceptó su sentimiento de odio a la vida, deseó ayudarla. Se acercó a la muchacha y le retiró la pistola de la sien. Ella lo miro furiosa. Estaba a punto de reclamarle pero él le puso un dedo en los labios.
-no, preciosa, no voy a detenerte- le sonrió, como si fuera una clienta del host. Tomó su mano y tiró de ella hasta pararla y atraparla entre sus brazos, la apretó hacia si y susurró en su oído.
-Déjame ayudarte-
Luego hincó sus colmillos en el blanco cuello de la chica, y la sangre manó. La muchacha apretó la ropa de Hikaru con las manos, pero no se resistió. Y la sangre siguió llegando hasta su boca, y él la tomó con ansia. Necesitaba esa sangre, necesitaba esa vida. La fuerza de las manos de la muchacha se fue apagando, como su corazón. Pero Hikaru no le arrebató la vida, como Ael hiciera con él la noche anterior, ella se la entregó voluntariamente. Dejó el cuerpo en el suelo, recargado a la pared y se fue.
Hacía una hora que había despertado. Se apresuró para llegar a la mansión Hitachiin.
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Kaoru esperaba en el cuarto oscuro…estaba tan absorto pensando que no prendió la luz cuando la oscuridad fue demasiada, aun así el televisor seguía encendido y la luz blanca y parpadeante iluminaba a medias la cara de Kaoru. Esperaba, simplemente esperaba, y esperaba que Hikaru se quedara por fin en la casa, porque si no estaba en la cama con él no podría dormir tampoco esa noche...un minuto… ¿eso no había sonado como una pareja de casados? El resfriado le empezaba a afectar el cerebro.
Finalmente, más o menos a la hora de que el sol se ocultara (cof cof, o sea después de una hora de que el sol se ocultara) oyó sonidos de actividad abajo. Y luego su dulce reflejo apareció en la puerta de la habitación.
-Hola Kaoru- dijo él desde la puerta.
Y espontáneamente Kaoru saltó de la cama y corrió a su hermano mientras este avanzó hacia él para estrecharse en un fuerte abrazo. Nunca habían estado tanto tiempo separados. Fue como si no hubieran reparado en ese detalle con toda la intensidad que implicaba hasta que estuvieron juntos de nuevo. Por más de un minuto estuvieron así, el uno con el otro, solo estando juntos, sin pensar en nada más, sin concentrarse en otra cosa que en el estar.
Finalmente, se separaron, pero aun sin soltarse. Se miraron a los ojos mientras Hikaru guiaba a su hermano de vuelta a la cama. Ambos se sentaron y entonces fue Kaoru quien habló.
-¿Dónde estuviste Hikaru¿Qué te pasó anoche?
Hikaru miró largamente a su hermano a los ojos sin contestar. Y fue cuando este se dio cuenta, los ojos de su hermano tenían algo muy diferente, había más colores en ellos, más brillantez. Le dolió, en el fondo, y aunque sabia que no era momento para eso y que su hermano no debía haber tenido la culpa, no pudo evitar sentir una punzada de dolor dentro de sí mismo, una incomodidad extraña al notar que esos ojos ya no eran iguales a los suyos. Se sintió traicionado.
Hikaru lo notó, y no tanto por su nueva habilidad para leer la mente, la cual había decidido no usar en Kaoru, sino porque era su hermano y lo conocía bien, en realidad el sentía tristeza por lo mismo, por saber que ya no era igual a su adorado hermano. Se sintió traidor.
-Kaoru…-inició muy suave, para después suspirar y abrazar a su hermano de nuevo.-Kaoru…
Su hermano lo abrazó de nuevo, recriminándose por haber sentido eso, cuando era obvio que su hermano había sufrido de alguna manera, algo que lo había cambiado.
-Hikaru-
Hikaru no pudo evitarlo y comenzó a llorar escondiendo la cara en cuello de su hermano, abrazándolo más fuerte. Era tan triste, ahora que estaba muerto, ya lo había abandonado. Pero no podía dejarlo de ninguna manera. Pero no podía estar con él ahora que se alimentaba de vidas. Pero no sobreviviría la eternidad sin él.
-Hikaru, dime por favor que tienes¿qué te pasó? …me estas asustando.-suplicó Kaoru a su hermano mientras lo abrazaba con más fuerza, le dolía verlo así, algo serio debió haberle pasado. Y entonces él también lloró, pues se dio cuenta que su hermano había sufrido mucho, pero, peor aun, había sufrido solo.
Hikaru, al notar que Kaoru también lloraba, se calmó un poco, aflojó el agarre y levantó su cabeza, mientras que con la mano sostenía el rostro de su hermano para que lo mirara.
Limpió las lágrimas que recorrían su cara y luego hizo lo mismo con las propias. Sonrió a su hermano.
-Perdón Kaoru-
-No, perdóname tú a mí, te dejé solo
-Al contrario, fui yo quien te dejó solo- replicó Hikaru conteniendo nuevas lágrimas. – te extrañe mucho hermanito.
-Hikaru…¿Qué sucedió?-preguntó el menor a su hermano, necesitaba saberlo, no podía soportar la idea de que algo le hubiese ocurrido a su hermano y que él no lo supiera, no lo entendiera y no pudiese ayudarle. Que Hikaru hubiera tenido una experiencia importante, y no la hubieran compartido. Pero sobretodo, era el saber que eso le había cambiado, e incluso, le había lastimado. ¿Lo habría alejado de él? Kaoru quería curarlo, hacerle sentir mejor.
Hikaru abrió la boca, como para empezar a hablar, pero la cerró de nuevo. Siguió contemplando a su hermano, sus ojos, sus facciones, sus labios…
"Ya no somos iguales"
Kaoru vio las lágrimas que comenzaban a formarse en los ojos de Hikaru. Retiró la mano de su hermano de su rostro y volvió a abrazarlo.
-Está bien, puedo esperar a que estés listo- después de todo, si te forzo, podría lastimarte…más, mejor dejarlo así- pero mientras tanto, permíteme tratar de curarte. –Aun cuando no me lo digas, quiero ayudarte, consolarte. Porque no soporto verte herido. Quiero que sepas que, sin importar lo que haya pasado, yo sigo y seguiré queriéndote, eso es algo que nada podría cambiar- ambos lo necesitamos.
Hola genteeeee!!!: lamento lamento mucho mucho haber tardado tanto en actualizar...es que la escuela me ocupa mucho a mí, y a mi computadora (por desgracia, no soy la unica estudiante en la casa) lo tenía escrito en hojas sueltas pero no había tenido chance de pasarlo, jeje pero ya les traigo este cap... y espero que les guste y compense la espera...si no...ya mencione que lo lamentaba??
Bueno...creo que no hay especificaciones por hacer el día de hoy. Solo queda el dedicarselo a las bellas bellas personas que me dejan reviews y leen mis fumadeses y en especial a la linda Hikaru-Chan que de nuevo me dio la inspiración para iniciar. Espero que estes bien!!!
Bueno, ya me despido y espero no tardar tanto en subir el siguiente.
Sayo!!!
