Capítulo 4º: La cena y el desayuno
Por: Aiduchi
El Clan del Este precedido por su máximo representante (Miroku) fue el primero en llegar a la puerta del comedor principal, pese a que los vampiros no necesitan comer para vivir, la actitud de ellos con la comida era bastante desesperada incluso casi "humana" algo totalmente desaprobado por los demás vampiros que les echaban diversas miradas fugaces de desdén. Kikyô fue una de las primeras en despreciarlos con comentarios hirientes.
-Es increíble ver como unos simples vampiros sin intenciones aparentemente malintencionadas, son capaces de estropear la fiesta a uno -dijo mientras desviaba una mirada hacia Naraku para posarla en su futura heredera- Kagome, no es apropiado que los humanos nos acompañen en nuestras fiestas, aunque momentos antes su dicha presencia haya sido necesaria.
-Sí...tienes razón...-contestó ella mientras buscaba con la mirada a la encargada jefe de las criadas-¡¡Kaede!!Podrías darle una habitación y un baño a Sesshômaru?
-Está bien, lo acomodaré en las habitaciones de los criados junto...
-Perdona que le interrumpa Kaede pero creo que mi hermana y él deberían estar los más juntos posibles.
-Bueno, la habitación más cercana es la nuestra; la de Sango, Ayame y yo, pero seamos realistas no podemos acoplarlo allí. Lo mejor será buscarle una habitación un poco más lejana pero mucho...
-No creo que sea necesario Kaede de que te tomes esa molestia.
-¿Eh?...Majestad, el humano debe dormir en algún sitio.
-El tendrá que conformarse con vuestra habitación y vosotras tendréis que dormir en otro sitio.
-Pero...su Excelencia...está bien se lo diré a las demás aunque dudo mucho que les guste.
-Muchas gracias, Kaede, espero que no te suponga ninguna molestia.
-¡Tu!-gritó Kaede mientras señalaba a Sesshômaru- Acompáñame.
Los dos se marcharon casi corriendo hacia las cocinas esquivando a los invitados que charlaban tan animadamente en la sala.
-¿Qué pretendes con todo este lío de habitaciones? No me gusta nada lo que propones.
-Debemos tentar a Naraku para que mueva ficha lo antes posible y así poder saber lo que está tramando.
-¿Aún a costa de sacrificar algún peón?
-Mi querida princesa, a partir de ahora olvídate de seguir encerrada en tu casillero esperando a que las demás fichas muevan; has llegado al final del tablero y ahora eres una dama.-dijo mientras le levantaba la barbilla y la obligaba a mirarla a los ojos hasta que alguien las interrumpió.
-Mi querida Kikyô, tan hermosa como siempre-se agachó y le besó en la mano.
-¡Hola, Miroku! Me alegro de que estés aquí-mientras se restregaba disimuladamente la mano con el vestido.
-Y yo también me alegro pero me alegraría mucho más si empezásemos ya el banquete algunos ya empiezan a inquietarse.
-Si tienes razón, debemos a darnos prisa antes de que algunos se pongan pesados.
Los invitados se habían sentado de tal forma que Kagome, Kikyô y los demás jefes de la tribu estuviesen juntos en la misma mesa mientras los demás se acomodaban en otras más pequeñas. Cuando todos estaban ya en su sitio Kikyô se levantó de su asiento.
-Me complace poder dar este brindis en honor a mi hermana. También quisiera dar las gracias a todos aquellos que...-dejó de hablar en cuanto oyó una ligera tosecilla por parte de Naraku-¿Estás enfermo Naraku?
-No, solo pienso que estaría bien que cedieses el brindis a algún otra persona que no sea de tu familia, por ejemplo, a algún aliado o amigo...
-¿Sabes lo qué pienso? Que tienes razón, debería ceder el brindis a la persona más importante de esta sala -La sala se quedó completamente en silencio en cuanto se oyeron esas palabras-Miroku, ¿podrías hacernos los honores?'
-Por supuesto, con mucho gusto. Muchas gracias a todos vosotros por estar aquí, sobre todo los que han viajado tanto para disfrutar de esta cena. En fin, si la encantadora Kagome quisiera decirnos algo estoy dispuesto a ceder mi turno.
-Gracias, Miroku. Soy consciente de que a partir de ahora se me pedirá mucho y todo sin ningún error. El error y la pereza no forman parte del lema de la familia ni del clan. Sé que no tengo experiencia ni grandes conocimientos pero os pido que tengáis confianza en mí y en mis futuros logros que serán muchos. Cuando mis padres estaban vivos-hizo una pausa- a pesar de que eran tiempos difíciles los apoyasteis ciegamente y ahora os pido la misma confianza para mí, su hija, heredera de todas las tribus pertenecientes al Clan del Norte. Gracias de nuevo por su atención.¡Y a comer!
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Volvía a sentirse observado en ese bosque. Volvía a echar a correr huyendo de ellos. Y volvía a sentir desesperación seguida de una determinación. Dejó de correr y echó un vistazo a su a alrededor. Como siempre no escuchaba nada; el bosque no le hablaba pero sabía que tomaban posiciones, que le rodeaban y le observaban. Oyó un ruido al fondo, pero apenas le hizo caso sabía que solo era una distracción momentánea. Si ellos no querían hacer ruido, no lo harían. Un petirrojo empezó su melodioso canto. Esa era la señal.
Se despertó sudoroso y asustado. Odiaba dormir desde que ese maldito sueño se le repetía. No sabía cuantas veces había tenido ese sueño, eran tantas. Y aún así seguía con la sensación de que se le escapaba algo, algo importante. Si al menos no tuviese ese horrible dolor de cabeza cada vez que intentaba recordar algo sobre su vida anterior.¿Tendría familia?¿Hijos? Lo dudaba pero como siempre todo eran dudas muchas dudas.
Ni siquiera sabía realmente lo que estaba haciendo allí, siendo el juguete de esos vampiros y de esa... ¿Kagome? Sí, así se llamaba esa misteriosa nosferatu que tanto le había intrigado. Pero lo más que le preocupaba era como podía confiar ella ¿Sería verdad lo que dijo? ¿Realmente lo dejaría libre? ¿Aún después de vivir en el castillo viendo los puestos de los guardias, las habitaciones de los nobles...? Reflexionó ¿Como podía haber caído tan bajo?
-Ya era hora de que despertases. Los demás criados ya están despiertos desde hace un par de horas.
-Tú... eras...Kaede... ¿Quién te ha dado permiso para entrar en mi habitación?
-En primer lugar no es tu habitación; es mía; segundo a partir de ahora me llamaras Jefa y me trataras como tal; si tienes ganas de estornudar me avisarás, si quieres comer me avisarás, si quieres espantar una mosca con la mano me avisaras, cualquier cosa que hagas tendrá que ser avisado y tener mi autorización aunque sea una tontería; todos los demás me tratan así y tú no vas a ser menos. Por cierto si quieres comer algo ya puedes ir corriendo a las cocinas.
La cocina estaba completamente desierta. No había nadie ni humano ni vampiro que rondase por los alrededores. Eso le extraño mucho a Sesshômaru que esperaba encontrarse por lo mano unas veinte personas atendiendo los fogones, pero no le hizo mucho caso. Empezó a buscar en los armarios y cajones hasta que sacó una caja de cereales todavía cerrada. Arrancó la base superior del cartón, abrió la bolsa de plástico y empezó a comer.
-Cuando termines de comer tendrás que sacar las alfombras y sacudirlas.
-¿Por qué?
-Porque es una orden.
-¿Y por que tengo que obedecerte?
-Porque si no lo haces me encargaré de que pases una temporada en la mazmorra.
-Llevo tanto tiempo en ella que no me importará nada pasar unos días más en ella. Y me torturaron tanto, que no creo que ahora, vaya a ceder ahora por esta tontería. Así que si me disculpas voy a buscar un tazón de leche, estos cereales están sosos solos.
Kaede no podía articular palabra pese a sus años de experiencia trabajando en el castillo nunca se había encontrado con un humano tan rebelde. Normalmente cuando los humanos eran nuevos y asustadizos el truco de intimidarlos a primera hora de la mañana daba resultado. Se volvían tan mansos que no hacía falta gritarles ni una sola vez para que saliesen corriendo a cumplir los deseos de sus amos pero este."Este" era diferente; se había tomado muchas confianzas simplemente por haber llamado la atención a Kikyô y haberle arrebatado su habitación haciéndola trasladarse a otra más pequeña e incómoda. Le demostraría quien mandaba aquí y le borraría ese brillo de superioridad y confianza que tenía en esos ojos dorados.
Sesshômaru salió de la cocina con aires de superioridad; se acababa de apuntar un tanto y eso le hacía muy feliz. Estaba pensando en lo próximo que podría hacer para molestar a Kaede que no se dio cuenta cuando chocó con Kagome.
-¡Ayyy!
-¿Adónde mirabas asquerosa nosferatu?
-Sí, gracias por preocuparte me encuentro perfectamente y por cierto gracias por tu piropo y tu mirada tan calida no sé como he podido vivir sin ti.
-Muy agudo, ahora en serio ¿que haces aquí?
-Escapar de Tsunami mi profesor particu...
-¡Kagome!-una voz acercándose se oía por los pasillos-¡Esta vez no te libras!
-¡Escóndeme! ¡Rápido! ¡Ahí viene!-dijo Kagome con una voz suplicante.
Sesshômaru abrió la boca para decir no pero su mirada chocó con los ojos marrones de Kagome. Durante apenas unas décimas de segundo Sesshômaru admiró esos ojos color castaño avellana. Memorizó los pequeños matices del iris hasta que se dio cuenta de lo que estaba haciendo. Rápidamente cogió la mano de Kagome y la empujó a un pequeño armario.
-Cállate y no te muevas-dijo Sesshômaru mientras cerraba las puertas-Oigo unos pasos.
Kagome estaba confusa no solo le había cogido de improviso la reacción de Sesshômaru sino que además durante unos segundos le había parecido ver ternura en la mirada de Sesshômaru ¿Ternura? No imposible se lo debía haber imaginado ¿o no? Estaba completamente segura de que no la había visto con odio y desconfianza sino con... ¿cariño? ¿Respeto? ¿Amor?
Sesshômaru intentó alejarse un poco del armario cuando vio a un joven llamando a Kagome por su nombre.
-¡Kagome sal ahora mismo! Si no lo haces te pondré tantos exámenes de francés que no serás capaz de decir bon apetit en tu vida.-se acercó a Sesshômaru-Perdona ¿no habrás visto a Lady Kagome?
-¿En el castillo o en otro sitio?
-En el castillo.
-¿Hoy o en toda mi vida?
-Hoy.
-¿Hace un momento o varias horas?
-Hace un momento.
-Pues no, no la he visto-Tsunami hizo ademán de abrir la puerta del armario-pero...tengo la fuerte convicción de que se ha escondido en la cocina.
-¿Tu crees?
-¡Claro con tanto cacharro y armario seguro que habrá encontrado un montonazo de escondites!
-Pues nada muchas gracias.
-Venga hasta luego.
Sesshômaru abrió el armario.
- Puedes salir ya se ha ido.
-Menos mal, con tanto polvo me estaba...
-¡Ajá! Te encontré.
-Pero ¿no estabas en la cocina?
-Ya pero me extrañó que tu amigo me impidiese abrir el armario, así que me olí algo raro y me vine para acá.
- ¿Y si lo dejamos para otro día?
-De eso nada, es más hoy no comerás hasta que recuperes el tiempo perdido. Y me da igual lo que diga Kaede; el conocimiento es el alimento del alma.
-Y entonces ¿porque no me dejas comer papel?
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Inuyasha y Kôga paseaban por una calle bastante solitaria casi a medianoche. Hablaban en susurros y estaban atentos a cualquier ruido de las calles.
-¿Lo has encontrado?-dijo un chico de pelo plateado con ojos dorados semioculto por las sombras.
-Pues claro ¿Dudabas del gran Kôga, jefe del clan del oeste?
-La verdad es que sí, pero debes de tener alguna neurona escondida por ahí...
-Pareces muy confiado teniendo en cuenta de que necesitas mi ayuda.
-¿Necesitarte? No necesito nada de un asqueroso chupasangre.
-Y yo menos de un estúpido humano.
-Grrrrrrr...
-Grrrrrr...
-¡¡LO SABES SÍ O NO?!
-Está en el castillo del Clan del Norte
Fin del capítulo 4º
