Capítulo 6

Capítulo 6. Decisiones.

Por: Aiduchi

Kikyô cogió el arco y las flechas justamente cuando él entro en su habitación. No podía ver su cara envuelta en las sombras pero sabía que era uno de esos cazavampiros y le apuntó con el arco.

-Si te soy sincero no esperaba ese recibimiento-dijo el desconocido.

-¿Cómo te atreves a...?-de repente, reconoció esa voz-Tú...eres...

-Si, soy Inuyasha-avanzó un paso y las sombras se desvanecieron para dejar visibles sus cabellos plateados y sus ojos dorados-he vuelto.

Kikyô tensó más el arco y su mente se llenó de pensamientos confusos y vengativos.

-¿A qué has venido? Hace mucho tiempo juraste que nunca te atreverías a volver a pisar este castillo y ahora vienes con un ejército de cazavampiros

-Bueno... ejercito...más bien cuatro carcamales ex-cazavampiros que no tenían nada mejor que hacer que una ligera distracción.

-No te entiendo.

-He venido a por alguien bastante importante.

-¡No te atreverás a hacerle algo a Kagome!

-Me refería a mi hermano Sesshômaru.

-¿Tú hermano aquí?-dejo de apuntar con el arco-Espera un momento... ¿Te refieres a uno de pelo plateado y con una luna en la frente?

-Sí.

-Ese bastardo de Naraku...ya sabía yo que se traía algo entre manos.

-¿A qué te refieres?

-Naraku se las apañó para que nuestros hermanos establecieran un vínculo entre ellos.

Inuyasha se quedó paralizado no podía creer lo que estaba pasando. Su hermano; el temible Sesshômaru que odiaba a los vampiros más que a nada en el mundo... ¿estaba aliado con Kagome?

Los Sirrui entraron en la habitación de golpe. Kagome y Sesshômaru apenas pudieron separase cuando ellos entraron. El jefe de ellos se separó del grupo y le dijo a Kagome:

-Por favor, Majestad, acompañadnos a un sito más seguro.

-Pero...yo...

Sesshômaru se dio cuenta de que ellos le tomaban por un criado más así que metió la estaca, debajo de la cama, de una patada y decidió aprovecharse de la situación mientras pudiese.

-Los Sirrui tienen razón, Majestad, cualquiera podría amenazaros con una estaca y mataros.

Kagome se enfureció al oír esas palabras y más cuando "cualquiera" se refería a él mismo. ¿Cómo podría ser tan hipócrita y encima estar orgulloso de ello? Se merecía que le aplicasen mil torturas días y noches en la mazmorra más fría e incomoda del mundo...pero no deseaba delatarlo. No quería que se lo llevasen y lo matasen, es más, quería que escapase inmediatamente de allí antes de que se delatase él mismo con algún comentario. Así que se dirigió al jefe de los Sirrui.

-Llevadme ahora mismo de aquí, no quiero permanecer ni un minuto más en este lugar.

-Muy bien,¿Qué hacemos con el criado?

-Dejadlo en paz; no merece la pena gastar el tiempo con él.

-Entendido-se dirigió a los ninjas- Asomaos a los pasillos y formad un camino de seguridad desde aquí a la torre más próxima.

-Sí, señor

Sesshômaru salió corriendo de la habitación en busca de su hermano. No deseaba escapar sin él y además no sabía como hacerlo.

Inuyasha se había quedado sorprendido ante la noticia y no dijo nada durante algunos segundos.

-¿Sabes? en realidad...lo que te he dicho antes... de que había venido solamente a buscar a mi hermano, en realidad, era una excusa.

-¿Cómo?

-Lo que quiero decir...es que te echaba de menos-se puso a mirar hacia otro lado-Nunca debí haber tomado esa decisión.

-Pero lo hiciste y sabes perfectamente que era lo mejor para todos y para los dos.

-¡Deja de decir que era lo mejor para nosotros!-golpeó la mesa con el puño-Lo mejor para nosotros era estar juntos, puede que no era justo para los demás; pero éramos felices y teníamos derecho a hacerlo. Siempre. Siempre he estado pensado en los demás y por una vez quise ser egoísta pero...

-Si lo hubiésemos hecho sabes perfectamente lo que hubiese pasado. Habríamos seguidos perseguidos por ambos bandos y finalmente habríamos muerto. No es posible huir de todo el mundo eternamente.

-¿Y si yo me convirtiese en un vampiro? Sería la solución perfecta.

-¿Tú realmente...?

De repente se oyeron los pasos de los guardias personales de Su Majestad. Iban casi corriendo y se dirigían hasta la habitación de Kikyô.

-Debes irte antes de que lleguen.

-Pero...

-¡Corre!

Inuyasha obedeció, utilizó una salida secreta que había en la habitación y apareció unos 500 m más al oeste y bastante cerca de la habitación de Kagome.

-¡Inuyasha!

-¡Sesshômaru! ¡Ven! conozco una salida por aquí.

-¡La salida está a la derecha!

-Pero nosotros saldremos por otro sitio, este castillo tiene muchos pasadizos

-¿Y tú cómo lo sabes?

-Es una larga historia pero ahora no es el momento y el lugar-dijo Inuyasha mientras movía un gran espejo del pasillo-Este camino nos llevará afuera.

Sesshômaru dirigió una mirada de desconfianza a Inuyasha mientras este intentaba esquivarla mirando hacia otro lado.

Ambas hermanas se abrazaron en cuanto se vieron.

-¡Kagome!¿Estas bien?

-Perfectamente.¿Y tú, Kikyô?

-Sí, pero estaba muy preocupada por ti. Temía que tu criado Sesshômaru te hubiese hecho algo malo.

Kagome se sonrojó pues todavía tenía el recuerdo del beso muy reciente pero no entendía lo que su hermana quería decirle.

-No te entiendo.

-Verás es que me acabo de enterar de que tu criado es en realidad un cazavampiros.

-No ¿En serio?-Kagome se hizo la sorprendida-¿Cómo es posible?

-Pero eso no es lo peor.¿Te suenan de algo los hermanos escarlatas de la orden de la Espada?

-Sí, eran muy sangrientos especialmente el mayor. Nunca dejaban sobrevivientes y arrasaron tribus enteras pero hace años que no se sabe nada de ellos; dice la leyenda que tuvieron una pelea a muerte y ninguno sobrevivió.

-Eso no es del todo cierto; ahora mismo probablemente se este escapando uno de ellos.

-¿Eh?

-Tu criado, Sesshômaru, era y es uno de los cazavampiros más sangrientos que nuestra raza ha podido conocer.

Kagome se quedó sin palabras, no quería creer que Sesshômaru fuese un asesino pero que encima fuese uno de los menos piadosos de la historia que tanto daño había hecho a su pueblo. Y sin embargo escuchó una voz en su cabeza.

Todo encaja menos el beso

Sesshômaru e Inuyasha llegaron al exterior en diez minutos. Un conductor de un BMW (negro, por supuesto que queda más elegante) les hizo una señal con los faros y les llevó rápidamente a la autovía. Una vez allí les puso la radio para descargar la tensión que se respiraba en el ambiente.

Locutor: Espero que todavía no tengáis sueño queridos oyentes porque la canción siguiente es realmente fantástica. Hacía tiempo que no se escuchaba pero ahora ha vuelto con mucha más fuerza que nunca. Se trata de "No me sigas" de Tsuchiya ¡Disfruten!

Sesshômaru cerró los ojos; se sentía demasiado cansado y confuso y notaba un ligero pinchazo en el pecho. Mientras tanto una voz que podría ser femenina o masculina rompía el silencio de la noche.

Piensas que no somos
tan distintos, después de todo
Cuerpos humanos, sentimientos humanos
pero bajo tu piel, late un corazón caliente
y bajo mi piel,no hay nada más que frío
Así que no me sigas
no me alcances
no confíes en mí
no lo hagas
a no ser que tengas un alma oscura
a no ser que quieras ser sombras y oscuridad
Piensas que no estamos
tan distantes, después de todo.
Y aunque yo te parezca un angel
sé que mis labios no saben a leche y miel
Y aún así no se como puedo amarte
Así que no me sigas
no me alcances
no confíes en mí
no lo hagas
a no ser que tengas un alma oscura
a no ser que quieras ser sombras y oscuridad
En un palacio de cristal, entre el odio y el amor
pensaba que no quedaba nada más por aprender
pero me enseñastes lo que había en mi alrededor
e incluso en lo que estaba en mi corazón
Así que no me sigas
no me alcances
no confíes en mí
no lo hagas
a no ser que tengas un alma oscura
a no ser que quieras enamorarte del diablo

(Agradezco a Laura Gallego, escritora juvenil, que me dejase hacer unos arreglos a una de sus canciones para este fanfic. Aunque lo he cambiado tanto que no se parece nada al original. Si quieren luego les pongo el original )

Locutor:" No me sigas" de Tsuchiya, el autor o la autora más misterioso de todos los tiempos ,no se sabe nada sobre su persona y nunca ha aparecido en público, ni siquiera en los conciertos.

Inuyasha miró a su hermano; tenía los ojos cerrados, su respiración era irregular y de su boca salía un hilillo de sangre.

Mientras tanto en una parte del castillo, Kagome se desmayaba y dejaba escapar gemidos de vez en cuando.

Fin del Capitulo 6º