Me han hecho tremendamente feliz los reviews que me han dejado. Personalmente estoy enamorada de Ted y Andromeda, y considero que su historia es una de las más lindas de toda la saga de Harry Potter y espero que les siga agradando mi visión o versión de los hechos.
Come along Fool
A direct hit of the senses you are disconnected
It's not that it's bad…it's not that it's death
It's just that it is on the tip of your tongue, and you're so silent
5.-
La profesora McGonagall no es tonta.
Pero a veces simula serlo. Especialmente con aquella jovencita de apellido Black.
Jamás le ha informado a sus padres que no entrega los trabajos y en realidad no tendría por qué hacerlo ya que la joven Black obtiene notas satisfactorias en su asignatura.
Sabe que la chica no es olvidadiza ni torpe y sabe que debe existir una razón para que cada viernes o sábado, Andromeda termine sentada en su escritorio haciendo ensayos sobre Transformaciones Avanzadas. No es normal que cuando todos estén disfrutando de su tiempo libre o poniéndose al día con las asignaturas en las que no les va tan bien, ella escriba una y otra vez sobre cosas que sí sabe hacer.
A veces la profesora le ofrece té, otras veces un caramelo. Y cada vez trata de que los castigos sean más llevaderos porque entiende que algo raro hay ahí, no ha intentado preguntar, por supuesto y no por qué no se atreva sino porque sabe que la chica no le contestará y quizás sólo consiga alejarla de ese método de defensa-evasión-escondite que ha encontrado en su oficina.
- ¿Su tarea?, señorita Black.
- Disculpe, profesora, pero no la he traído.
- Entonces tendrá que hacer sus deberes el viernes en mi oficina. -La voz de la profesora sale tan seca como planea, pero cuando ve en la cara de la niña un ápice de terror, ella simula dudar. -Ahora que lo recuerdo, señorita Black, el viernes no puedo...El sábado en la tarde deberá cumplir con su castigo. -Y Minerva McGonagall se siente aliviada cuando cree ver en ella una pequeña y disimulada sonrisa.
Y cuando la oye golpear la puerta despeja el escritorio y le dice que puede pasar. Le da las instrucciones y ambas trabajan en silencio por un periodo de dos o tres horas. O al menos eso es lo que normalmente sucede aquellas tardes. Pero un día la profesora McGonagall oye a alguien llamando y al abrirse la puerta no es Andromeda Black quien la atraviesa, sino Ted Tonks.
El chico trae los ojos brillantes, las mejillas sonrosadas, ¿y una sonrisa en la cara?
Y a la profesora de transformaciones le parece que cuando la señorita Black llega hasta su oficina, se ha quedado helada, estática bajo el umbral, con la boca levemente abierta. Probablemente piense qué hace él en su puesto. A la profesora sólo le queda conjurar otra silla (con estampado escocés, por supuesto) y hacerlos que trabajen uno al lado del otro. Nota que él murmura cosas, nota que ella no responde.
Y por supuesto que nota cuando Andromeda Black le entrega sus deberes a tiempo. Cuando parece que no quisiera más castigos.
La oficina de McGonagall se hubiese transformado en un lugar demasiado grande si no estuviera con ella Ted Tonks, quien no ha entregado sus trabajos sistemáticamente en las últimas semanas, llega con los ojos esperanzados a su silla y aprieta los labios hasta dejarlos blancos mientras practica con su varita.
- ¿No hay nadie más castigado?
- No, sólo usted, Señor Tonks.
Se desinfla con un suspiro cuando la hora avanza. y parece que realmente se convence que estará casi solo ahí.
Pero hay un sábado en que la profesora dice puede pasar con la voz animada, deja que Ted se siente frente a ella, y le da su tarea. Percibe que el brillo de los ojos en el chico es cada vez menor, como si se le estuvieran agotando las baterías que hacen sus ojos azules resplandecer y ella marca el tiempo mientras corrige los trabajos de los alumnos de quinto. Cuando oyen un puño golpear la madera el chico la mira, con alegría desbordando, y ella no es capaz de decirle algo.
Sólo repite aquel "Puede pasar" con la sonrisa raspando en la voz.
Andromeda abre los ojos, casi como la primera vez que vio a Ted Tonks ahí, pero sale del estupor mucho más rápido, se sienta al lado de él y comienza a cumplir con lo que le ha mandado la profesora.
Y las semanas se deshojan como si fueran pétalos arrancados al tiempo, ambos golpean su puerta el mismo día, casi a la misma hora. Trabajan en silencio y un día gris Ted puede transformar un pájaro en un juego de Gobstones, esto en un set de runas, las runas en un ajedrez mágico y el ajedrez de pronto cambia a algo alargado y brillante. Es una pequeña e inofensiva serpiente que mira a través de sus rasgados ojos a Andromeda, se arrastra hasta ella y se retuerce cariñosamente entre sus dedos.
La joven parece fascinada jugando con ella, metiéndole un dedo dentro de la boca y sacándolo tan rápido como pueda, deja que se restregue contra sus manos, deja que se exhiba y los hipnotice a los dos con su andar danzante.
- Puedes quedártela...si quieres, claro. -Y Andromeda le mira a él, a través de sus espesas pestañas, se muerde el labio, dudosa, y parece a punto de decir algo cuando habla la Profesora McGonagall.
- No puede regalar sus tareas, señor Tonks, además el ave es mía.
Y Andromeda Black se ríe. La profesora pocas veces la ha escuchado y su risa suena a un río fresco en medio del desierto, un río que, al parecer, alivia el calor que siente en las mejillas el pobre chico. Es una risa crea música un sábado gris por la tarde Y también cree que sus ojos se han derretido mostrando lo amables que son y la Profesora de transformaciones piensa que si ella no estuviera presente, Ted Tonks se acercaría a la señorita Black y se atrevería a besarla.
Minerva McGonagall no es tonta.
Y está segura está segura que sólo dos personas en el mundo van tan felices a un castigo. Cualquiera que sean sus motivos.
Nota de la Autora: No necesitan decirme mucho, tal vez algo así como "you, bitch! deja de arruinar a mis personajes favoritos porque te voy a asesinar...sé donde vives" o "qué horrible lo haces, mujer. Dedícate a otra cosa". Siempre he considerado las opiniones de todas las personas como algo muy valioso. Vamos que quiero conocer la suya.
Sí, son diez viñetas. La sexta la subiré pronto. Quizás a la noche.
Y espero que les haya gustado.
Besos!!
