Agradecimiento especial a Uchiha Katze, que con sus comentarios me hace sentir feliz!! :)

Y nada pues, ojala les guste lo que esta pobre aficionada les ofrece.

Muchas gracias!!

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Ichigo yacía en el suelo, las fuerzas casi se habían esfumado por completo de su cuerpo. Lo último que vio fue el rostro sonriente de Aizen, luego todo se hizo oscuridad

- Kurosaki, no te preocupes, cuando acabe con tu amigo, seguiré contigo – rió

Rápido, se enfrascaron en la pelea. La velocidad de Aizen había aumentado considerablemente al tener un nuevo oponente. Por su parte, Urahara evidenciaba su alto rango de pelea, esquivando sus golpes, era casi como cuando había entrenado aquella vez con Ichigo, pero esta vez se veía algo diferente en sus ojos, tal vez ganas de pelear.

Aizen, con el brazo fusionado a su zanpakuto, propinaba con furia, todos los ataques que podía, pareciendo jugar con el shinigami.

De pronto, Urahara se desvaneció, sin dejar rastro, en el aire. Reapareció asestándole un golpe a Aizen. Su cuerpo golpeo el piso y formó una nube de polvo. Urahara mantenía los ojos clavados en él. Aizen se irguió y rió diabólicamente.

- Crees que con eso vas a matarme? , pelea de verdad – dijo

Se trasladó en un segundo a su lado, no le dio tiempo para moverse, cuando lo atrapó, había pasado su brazo fusionado por delante del cuello del shinigami, no obstante, el rostro de Urahara se mantuvo impertérrito

– Así no me vas a ganar ex capitán – se acercó más – basta ya de idioteces, pelea en serio, sólo te daré una oportunidad, no la desperdicies – y lo soltó, apareciendo en el lugar anterior.

- Yo siempre voy en serio – respondió sacudiendo su hombro – sólo que tú no te percatas de lo que ocurre, Aizen

Levantó a Benihime y cuando se proponía avanzar, se detuvo en seco

- Qué has hecho??

- Recuerda que fui yo el que creo el Hogyoku, también puedo ser yo el que lo altere, no crees?

- Maldito idiota, en qué momento… oh, te crees muy listo… - decía

Su brazo comenzó a oscilar, se movía como si hubieran pequeños animalillos dentro, revoloteando; su brazo alborotado, le impedía el movimiento. Luego de unos segundos, el terror en los ojos de Aizen desapareció por completo, la zanpakuto quedó en su forma original, unida a su brazo

- Eh?, que ha sido eso… - dijo volviendo a la calma – bah…, ya no interesa. Espero que te prepares, porque realmente has conseguido enfadarme – dio un paso, avanzando hacia él

Un crujido se escuchó. Benihime se rajaba lentamente. En un instante, los pedazos de su zanpakuto y el hogyoku salieron desperdigados en distintas direcciones.

El semblante de Aizen se tornó espeluznante, y una luz de desconcierto se asomaba en sus ojos.

- NOOOOOOOOOOOOOO!! – gritó con el semblante desorbitado

Urahara sólo lo observaba.

- Hmm – cambió a su expresión habitual. Su personalidad bipolar, cambiaba a cada instante al recibir emociones, tenía la facilidad de estar aterrado y al momento siguiente, muy calmado – ya veo, pero no creo que eso cambie demasiado la situación.

Su antebrazo descubierto, se estiró despacio.

- Benihime no es cualquier zanpakuto – explicó mientras de la piel del antebrazo brotaba la punta de la espada. Era sin duda alguna, Benihime. Ahora se encontraba nuevamente en sus manos, brillando más que nunca – ahora comencemos…

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Algo se acercaba… Rukia clavó su espada dándole muerte al Vastlord, que caía de bruses. Giró su mirada y se encontró frente a frente con un hollow. La muchacha pudo sumergirse en aquellos desesperados ojos que se escondía detrás de la máscara.

-Kurosaki….san?

Él no se movió, definitivamente era Kurosaki Isshin, era él. Tal vez había utilizado el último rastro de cordura que le quedaba, para buscarla y que Rukia cumpliera con lo que le había pedido.

La shinigami volvió a posar su mirada en el hollow, pero ya no pudo ver ni siquiera un aliento de aquellos ojos. Ahora era un hollow completo, uno de verdad, o eso creyó Rukia.

Alzó su zanpakuto para defenderse de los golpes que le propinaba, apenas podía pararlos. No quería…, no, no podía luchar contra él.

Un ataque mucho más fuerte se dirigió hacia ella, preparó su espada…

Una sombra detuvo el ataque en su lugar.

- Onii-sama

- Yo me encargo de él – dijo seriamente Byakuya

- Onii-sama, él es…

- Kurosaki Isshin, lo sé

- No lo mates, onegai

-Haré lo que pueda, ahora vete

- Hai – Rukia miró a su hermano y luego, con tristeza, al hollow, después desapareció.

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"- Ichigo…. – escuchó una voz suave – Ichigo…. – repitió

El shinigami abrió los ojos y pudo contemplar el rostro de una bella mujer

- Ma..ma?

- Ichigo, debes despertar – su madre lo mantenía aferrado a su pecho – debes de acabar con esto – le susurró – eres el único que puede, debes ir…"

Despertó agitado, aún sus heridas sangraban, pero por alguna razón había recuperado algo de fuerzas. Levantó la mirada y vio a lo lejos a Urahara, muy herido, pero de pie. Aizen se levantaba de los escombros, lentamente, apoyando su espada. Tenía un hilo de sangre corriendo por su rostro cansado y una gran herida cerca al pecho. Había estado desmayado más tiempo de lo que había imaginado.

Las palabras del Vizard que lo ayudó en varias ocasiones con lo de controlar sus poderes de hollow, invadieron su mente:

"- Kurosaki - habló con seriedad – recuerda que es muy pronto para usar esta técnica, es muy peligrosa si no la controlas, provocaría una gran explosión por la gran cantidad de reiatsu que se apodera de tu cuerpo, definitivamente necesitas más tiempo para perfeccionarlas

- No te preocupes Hirako, la controlaré antes de lo que crees…"

Aizen sostenía su espada, sacudiendo su vestimenta. Sintió como una mano pasaba por delante de la herida, hasta llegar a su cuello e inmovilizarlo.

La figura de Rukia apareció al lado de Urahara, que casi se desplomaba por la gran cantidad de sangre que había perdido.

La mano de Ichigo, se aferró con fuerza al cuello de Aizen.

- Kurosaki, Kurosaki, qué es lo que pretendes – sonrió débilmente – no tienes fuerzas para hacer esto, es que nunca te rindes verdad?, estoy demasiado cansado para ir con juegos tont… - su mano apretó con más fuerza – qué haces? – el cuerpo de Aizen no se movía – nnono mme pueddo movverrr – murmuró – mallddito…

Ichigo tenía el rostro hacia abajo, estaba absorbiendo la fuerza de Aizen poco a poco.

- Ichigo… - susurró Rukia. Pudo leer algo en su rostro, estaba escrito claramente, era inevitable – Ichigo – dijo nerviosamente – qué haces?, qué es lo que haces??, acaba con esto si?

- Rukia, perdóname – dijo cortante, clavando sus ojos en ella – vigila a mi familia por mi

- Qué?, qq..que, por qué dices eso

- Kurosaki-san… – habló Urahara – no irás…

- Ichigo, me asusta tu mirada…

- Rukia – dijo ignorando lo que decía

Las lágrimas corrieron por el rostro del shinigami sustituto sin que se diera cuenta.

Rukia quedó petrificada.

- Sonrió tristemente, secando su rostro con la mano que sujetaba a Zangetsu – te amo…

Las palabras retumbaron en los oídos de la muchacha. Abrió los ojos sin pestañear y su rostro se empañó con una pena profunda.

- Kurosaki!! – se exaltó Aizen, logrando articular palabras con el poco aire que recibía – NOOOO! – su grito fue desapareciendo

Ichigo había desaparecido llevándose a Aizen. Una luz inmensa y cegadora, estalló en el cielo. Luego la siguió un estruendo, la explosión retumbó la tierra e hizo que Rukia y Urahara salieran despedidos por los aires, para caer unos metros más allá..

La shinigami, no lo podía creer, se levantó lentamente con los ojos enfocados en el cielo, contemplando el último rastro de la explosión. La esperanza de ver al shinigami retornar, se desvanecía por completo.

Dos espadas cayeron con velocidad, ambas se quebraron. No sucedió nada más…

Rukia cayó de rodillas con los ojos desorbitados, apoyó las manos y vio como un mar de lágrimas se desbordaban por sus mejillas.

- ICHIGOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

El capitán Kuchiki estaba inmóvil, al lado del que hollow había parado su pelea para presenciarlo todo. No se movía, ni siquiera respiraba, sólo dirigía su mirada al cielo, en donde aún quedaban luces brillantes. Una gota resbaló por su máscara, era una lágrima.

La máscara blanca se resquebrajó y la forma de hollow desaparecía. Kurosaki Isshin se hallaba arrodillado, con la mirada perdida.

- Ichigo – sollozó finalmente – Ichigo… - gotas brotaban imparablemente de sus ojos – Ichigo… - no paraba de repetir – Hijoooooooooooooooooooooo!

...

Continuará...

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Gracias por darse un tiempo y leer , cuidense!