Y a ahora, sólo queda esa maravillosa sonrisa que me diste la última vez…

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"- Rukia… "

La shinigami se sentó de golpe, confundida. Estaba en cama, con un paño húmedo sobre su frente que cayó cuando se levantó. Vio a su alrededor, esperando hallar a quien buscaba…

- Rukia – Renji estaba sentado, a su lado

- Renji… Ichigo, dónde está Ichigo?? – preguntó aún temiendo la respuesta

El pelirrojo se limitó a negar, sin decirle palabra alguna. Se acercó a Rukia y la estrechó entre sus brazos con tristeza.

- Lo siento tanto… - alcanzó a decir antes de que las lágrimas de la chica se deslizaran por sus mejillas – Rukia… Inoue, no ha vuelto

La pelinegra levantó la vista con el rostro empañado

- Qué? Inoue…?

- Ishida la vio por última vez antes de que Ichigo… - no logró terminar la frase – Todos ellos la están buscando, pero todavía no han encontrado rastro de ella

- Yo también debo ir – dijo parándose mientras pasaba un brazo por su rostro para limpiar sus ojos

- No, aún no tienes la fuerza suficiente, no estás bien…

- Debo ir.

Él no puedo hacer nada ante esa mirada, simplemente asintió. Se paró para dejar la habitación y ella pudiera cambiarse.

- Renji – él volteó, casi en la puerta

- Si?

- Dónde está Kurosaki-san – desvió su mirada al pronunciar ese apellido

- Está descansando, la capitana Unohana se está encargando de él. Ahora me retiro, nos vemos cuando termines de alistarte – le dio la espalda y salió

- Renji…

Asomó nuevamente su rostro por detrás de la puerta, que estaba a punto de cerrar.

- Si?

- Gracias… - trató de esbozar una sonrisa débil

- No te preocupes, tú sólo ponte bien - y desapareció tras la puerta.

En un abrir y cerrar de ojos, se abrió nuevamente, pero no fue el pelirrojo el que apareció esta vez.

- Onii-sama – gesticuló sorprendida

Sin dirigirle palabra alguna, caminó hacia ella; con el mismo semblante de siempre, impertérrito; y la abrazó, cerrando los ojos, acercándola a su pecho.

- Me alegro de que estés bien

- Onii-sama…

Era la primera vez que Byakuya hacía eso, abrazarla, nunca se lo hubiera imaginado. Por un momento, su cuerpo olvidó el dolor y sintió felicidad al sentir esos brazos tan cálidos con que decían que estaba con ella.

La dejó en la misma posición en la que la había encontrado, sentada en la cama y salió sin decir más. No sabía por qué había hecho eso, pero después de ver todo lo que había ocurrido con Ichigo, y todo lo que estaba sufriendo su padre, sintió la rara necesidad de estar aunque sea un instante con su hermana.

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Las tropas de Aizen, al perder a su líder, disminuyeron su fuerza, por lo que el Gotei 13, a pesar de ser menos en número, acabaron con ellos, muy pocos escaparon de vuelta a Hueco Mundo.

Los ex Capitanes Ichimaru Gin y Kaname Tosen perdieron contra el Capitán de la primera división, Yamamoto, que preparaba una defensa en caso de que Aizen se filtrara e intentara lograr su cometido con el Hogyoku.

Con la muerte de los líderes de la batalla del ejército de Hueco Mundo, acabó todo.

En definitiva, la Sociedad de Almas venció.

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- Ha permanecido así durante estos días, come y todo, pero no quiere hablar con nadie

- Me permitiría entrar, Capitana?

- Kuchiki-san, creo que sólo tú podrías hablar con él en este momento

La puerta se cerró detrás de Rukia. Cuando ella entró, Kurosaki Isshin volteó la mirada.

- Rukia-chan – dijo débilmente

Ella sólo no pudo contener las lágrimas al ver ese rostro tan triste, pareciera como si le fuera imposible sonreír nunca más. Rukia corrió hacia su cama, estiró sus brazos y se aferró a él.

Kurosaki Isshin la abrazó fuertemente, como si eso le ayudara a disminuir un poco del dolor que albergaba en ese momento.

- Karin y Yuzu están bien, se van a quedar con los Vizards por unas semanas, aún no saben nada – le dijo sin soltarla – Hirako vino a verme – debo de recuperarme para poder estar con ellas… No se como se los voy a decir de su… – se derrumbó finalmente

Rukia levantó la cabeza y vio como los ojos del padre de Ichigo lloraban, reflejando lo que su corazón sentía

Las palabras de consuelo no podían salir de sus labios, por más que lo intentó. Estaba igual de destrozada que él.

- Rukia-chan – la llamó cuando ya se retiraba – Prométeme algo por favor

- Dígame

- No te alejes de mi familia nunca. Prométemelo

- No estaré lejos de ustedes nunca, se lo prometo – cerró la puerta y desapareció.

Ya había hecho esa promesa, cuidarlos. Y nunca la iba a olvidar.

Renji la esperaba a unos pasos de allí.

- Estás lista? - preguntó

- Sip, llévame a donde están Chad e Ishida

- Ok, sígueme

El Quincy y Chad, después de la batalla, habían quedado heridos, pero no pudieron esperar al enterarse de que Orihime había desaparecido.

A Ishida, le había resultado muy duro que Ichigo…, muera. Supuestamente, sólo eran compañeros porque un Quincy y un shinigami, no podían ser… "amigos", pero él sabía muy bien y podía sentir que ese chico se había convertido en uno de sus mejores amigos, a pesar de nunca habérselo dicho. Lamentaba todo eso, y al recibir la noticia de que otra de sus compañeros no había sido encontrada, fue casi insoportable, por lo que decidió encontrarla. Muchas ideas se juntaban en su cabeza, y si la habían raptado los hollows?, no…, ella era fuerte, pero la muerte de Ichigo había afectado a todos, en especial a ellos, y si se había ido por no poder soportarlo?, no, tampoco, la hubieran sentido, claro, en ese instante, era casi imposible concentrarse pero…

- Ishida – llamó Chad

- Eh? – había estado envuelto en sus pensamientos sin concentrarse en el área de búsqueda

- Estás bien?

- Eh si si, sólo pensaba adonde podría haber ido Inoue

Para Chad, Ichigo era alguien muy importante, su carácter no le permitía expresar tan bien como los demás, sus sentimientos, pero se sentía mal, y extrañaba a Ichigo, habían prometido luchar el uno por el otro, pero no habían podido sostener su promesa. Aún tenía la esperanza de que Ichigo regresara, porque él siempre lo hacía, siempre ganaba, pero…, ya habían pasado cinco días, y no lo había hecho, no quería seguir engañándose, pero sentía algo…

- Eh tú, grandulón, todo está bien? – Matsumoto apareció delante de ellos

- Hai – asintió

Habían tanteado todo el terreno en donde se llevó a cabo la pelea, los alrededores, habían buscado casi en toda la sociedad de almas para ver si encontraban algo que pudiera guiarlos hacia Orihime, pero en esos cinco días que habían pasado, no habían logrado nada.

- Quería agradecer que estuvieran haciendo esto - habló Ishida – no había tenido tiempo para agradecerles por su ayuda, yo sé que no tienen ninguna obligación ni…

- Oye, no te pongas sentimental, ya tenemos suficiente con todo lo ocurrido. Primero, Orihime y yo somos amigas, no quiero perderla…

- Ustedes nos brindaron su apoyo cuando los necesitábamos – interrumpió Yumichika

- Y vamos a encontrar a esa chica – añadió Ikkaku

- Tenemos trabajo que hacer, debemos encontrarla, así que déjense de charlas – ordenó el capitán Hitsugaya, él se había ofrecido para liderar el equipo que había sido asignado a la búsqueda. Matsumoto, Ikkaku y Yumichika, también se unieron.

- Si capitán – dijeron los tres mientras se dispersaban - han encontrado algo?

Ishida negó

- Aún podemos buscar en el mundo real, todavía podemos encontrarla, terminemos aquí y si no la hemos encontrado todavía, informaré para ampliar el rango de búsqueda. Ustedes continúen – y se retiró

- Vamos Chad

- Mmmh – asintió

Rukia y Renji iban en camino, cuando la pelinegra se detuvo en seco y sus ojos se abrieron, desorbitados y sin enfoque fijo

- Rukia?, qué sucede?, qué te pasa? – se había detenido a su lado

- Ino.. Inoue…

- Qué sucede con ella?

- Está muerta

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Abrió los ojos, y parpadeó hasta que su visión logró centrarse, estaba oscuro y no pudo ver nada. Tampoco lograba moverse, por más que lo intentó, sus esfuerzos fueron en vano.

Buscó en la penumbra, y pudo distinguir algo…, o tal vez a alguien… sip, definitivamente alguien estaba ahí, pero era imposible saber quien.

Agudizó sus oídos, ya que la vista no le ayudaba. No supo en qué momento se acercó, pero cuando posó sus manos sobre su cabeza, su atención se desvaneció y se desmayó…

Continuará