Estás en las sombras, pero… aun te siento…

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- Rukia, qué acabas de decir? – preguntó Renji petrificado - Rukia

- Inoue está muerta – le respondió aún con la mirada perdida

- Ccoomo lo puedes saber?

- La siento en mi piel, la escucho en mi cabeza, me dice – se volteó hacia él y cayó de rodillas – me dice que no debo de preocuparme, que todo está bien, que ella no va a volver pero…

- Ppeeroo, como puede ser eso posible, desde cuándo tú

- Acaba de suceder, pero sólo la escuché una vez – su rostro se empañó – ahora también la he perdido a ella…

- De eso no podemos estar seguros, puede ser alguna trampa o algo así – se acercó – vamos, ya no llores, no me gusta verte así

- Renji, he perdido a Ichigo y ahora a Inoue – sollozó – y si pierdo a alguien más yo…

- Vamos a buscar a los demás, asi que cálmate – le dijo recobrando la compostura

- Renji…

- Levántate y sé fuerte, porque así es la Rukia que yo conozco

- Renji…

- Vamos – le dio la espalda y ella se paró

- Gracias, tienes razón – se paró y se limpió el rostro – no puedo dejarme llevar por esto

- La vamos a encontrar

- Ishida!! Chad! – gritó Renji al verlos en el suelo, el primero sentado, apoyándose mientras los brazos le temblaban y el otro arrodillado, con la mirada en el piso

- Chicos… - Rukia llegó hasta donde estaban – ustedes…

- Inoue… - murmuró el Quincy – siento a Inoue

- Te dice algo? – interrogó la chica

- Me dice, me dice que no estemos tristes

- Dice que todo estará bien… - completó Chad

Rukia esbozó una sonrisa triste y débil

- A mi también me dijo algo así - el Quincy y Chad la miraron – al menos nos dice algo, tenemos que encontrarla

- Pero me ha dicho…

- Ya no interesa lo que nos esté diciendo, podemos escucharla y eso es lo importante. Chad, estás mejor?

- Hmmh

Renji observó a Rukia, que hace unos segundos estaba totalmente desanimada, y ahora, desea con todas sus fuerzas encontrarla a cualquier precio.

- Bueno, señoritas, tenemos que encontrar a alguien – gruñó el pelirrojo – Vamos con el capitán Hitsugaya, apresurémonos

Mientras corrían un recuerdo pasó por la mente de Rukia: "Ichigo corría a su lado persiguiendo a un hollow. Acabaron con él y regresaron a casa. Ella aún se quedaba en el armario. Esa noche, ninguno de los dos podía dormir, por lo que se quedaron conversando tonterías, como si fueran dos viejos amigos. Por la mañana, tenían escuela, y a pesar de que asistieron, ambos se durmieron sobre sus carpetas hasta que Inoue les pasó la voz, todo el salón se rió de ellos e Ichigo casi los mata cuando se despertó."

Cómo no podían regresar a aquellos días, en donde lo más peligroso se limitaba a ser perseguir hollows, aquellos días en donde eran felices, aquellos días en los que sin saber lo que sentían el uno por el otro, peleaban y bromeaban, aquellos días que tal vez, ya no volverían más…

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Era de noche pero ella aún estaba en el entrenamiento de karate, faltaban pocas semanas para la Campeonato Nacional de ese año, y ella iba a participar junto a su equipo. A pesar de que estaba concentrada en el entrenamiento y hablaba amistosamente con sus compañeros, su mente estaba pensando en Inoue, no estaban yendo a la escuela, ni ella ni Ichigo ni Kuchiki Rukia, ni Chad ni Uryu, esos siempre le escondían algo, se lo podía perdonar a los demás, pero a Inoue, su mejor amiga…

Parece que los demás no se daban cuenta de que ellos faltaban, o no lo recordaban, porque cuando preguntó a Mizuiro por Ichigo, este le dijo que ya se había ido a su casa, cosa que no era verdad. Ella era la única que se daba cuenta, era demasiado extraño.

- Bien chicos, el trabajo por hoy ha terminado, bien hecho, gracias por su esfuerzo, nos vemos mañana – dijo el entrenador

Tatsuki caminó hacia la salida y se dirigió a su casillero, sacó su maletín y se metió en el baño. Eran muy pocas mujeres en el equipo, y ella era la única que se había quedado a entrenar esa noche.

Se duchó, se cambió de ropa y salió.

Caminaba hacia su casa cuando oyó su nombre. Volteó, nada, no había nadie.

- Esa era la voz de… - miró hacia todos los lados. Nada

- Tatsuki-chan… - oyó nuevamente

- Orihime?, dónde estás? – volvió buscando en la oscuridad. Nada, sólo el viento.

La preocupación inundó su cabeza. Salió corriendo en dirección a la casa de Inoue, donde ya había ido cientos de veces cuando había desaparecido.

Llegó. Luces apagadas, justo igual que la última vez que había ido. Tocó el timbre y sólo escuchó el eco que realizaba. Giró la perilla y esta vez estaba sin seguro, empujó la puerta y entró.

Encendió las luces. No había nadie allí, y todo estaba en su sitio, excepto…

- Qué es eso? – exclamó cuando vio en la mesa del recibidor un pequeño sobre.

Se acercó. "Tatsuki".

- Tenía su nombre? - pensó

Lo abrió y dos trozos de papel cayeron al piso. Era lo único que había en el sobre. Leyó el primero:

"Tatsuki-chan:

Quiero que me disculpes por todo. Te necesito.

Orihime"

Abrió los ojos y cogió el otro papel. Tenía escrito la hora, el día y una dirección. Miró el reloj de la pared. Faltaban 9 minutos. Arrugó los dos papeles, en su mano, tiró el sobre y corrió hacia la calle.

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El frío recorría su cuerpo, a pesar de tener varias mantas encima de él. Esta vez si logró ponerse de pie, aunque su visión no estaba tan bien. Aun estaba oscuro. Salió y vio el lugar, definitivamente no lo conocía, había muchos árboles, y le recordó a un parque. Paseó durante un momento, pero las piernas ya no podían seguir, por lo que tuvo que regresar.

A pesar de no saber donde encontrarse, no tuvo temor, sentía que no corría peligro y que tal vez, pudiera regresar, aún no, eso era seguro, pero luego, lo podría hacer.

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Cuando se encontraron con Hitsugaya y los otros, Renji le informó lo ocurrido.

- Bueno, como has dicho, no significa nada, no es nada seguro – dijo el capitán

- Sólo debemos terminar con esta zona y podremos ir al mundo real – respondió Renji

- Y si no la hallamos allí - Matsumoto intervino – sólo nos queda Hueco Mundo

- Podremos patear algunos traseros nuevamente – dijo Ikkaku

- Sólo piensas en eso… - Yumichika lo miró de reojo

- No, debemos de encontrarla

Alguien se acercó hacia ellos.

- Hola – dijo la voz mientras los demás volteaban

- Urahara… - Rukia lo contempló. Estaba completamente curado, como era de esperarse, a pesar de que solo habían pasado unos días.

- Hola Rukia-chan. Podría ser útil en algo Capitán?

Continuará