Notas de las Autoras: Bueno… Aquí está el 2º cáp

Notas de las Autoras: Bueno… Aquí está el 2º cáp. Si tienen alguna sugerencia déjenlas en los reviews . Ojala que les guste. Si no… no me peguen… Gracias de nuevo a mi estimadísima por escribirlo!! n.n

Disclaimer: Sí, POT no me pertenece… no me lo refrieguen en la cara ¬¬… pero fuji y oishi siguen siendo míos en mis sueños más codiciados… jejeje

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Me desperté en medio de la noche, sudoroso y agitado, dando un grito desgarrador.

-Una pesadilla, excelente, lo que me faltaba.- Me tiré enfurruñado sobre la cama, ya deshecha por mis movimientos bruscos. De repente entra Yumiko en pijama y con una linterna.

- Syu… ¿Estás bien?- Me dijo preocupada, con ese tono que ocupan las madres para calmar a sus hijos asustados.

-Sí, muchas gracias. Fue tan sólo una pesadilla- Dije con una sonrisa en el rostro, con la cual esperaba que mi hermana saliera de mi pieza y me dejara con mis pensamientos.

-Está bien. Trata de Dormir, recién son las 3:30 de la mañana.- Me dio un beso en la frente y se marchó. Ojala ese beso fuera algo así como un amuleto para dormir, sin embargo no lo fue, y tuve que soportar mi insomnio toda la noche, el cual fue acompañado de pequeños y crueles retazos de mi pesadilla. En fin, sólo me quedaba esperar el nuevo día.

Son las 6:00 de la mañana, no pude conciliar el sueño en toda la noche, encargado de llorar mis desgracias. Lo único que me quedaba era levantarme, bañarme y sucumbir ante la rutina; Y eso fue lo que hice. Me levanté apesadumbrado hacia el baño, arrastrando mis pies. Abrí sin energía la puerta y asomé mi cara en el espejo. Me veía fatal. Parecía muerto, en realidad en estos momentos era un zombie. Ojeras gigantes, pálido y con los ojos rojos por tanto llorar. Suspiré. Debería enfrentar todo esto alguna vez.

Me desnudé y entré en la ducha. Dejé que el agua corriera por mi cuerpo empapándolo todo, buscando un punto en el que me pudiera relajar. Pero no, mi cuerpo se tensó más, ya que el agua avanzando sobre mí me recordó lo que fueron las manos de Kunimitsu, las que alguna vez recorrieron con rabia y excitación todo mi ser. De norte a sur. De este a oeste.

Corté el agua, ya que el dolor de mi pecho comenzaba a abrirse nuevamente. Salí de la ducha con el pelo goteando sobre mi espalda, con la toalla anudada sobre mi cintura y con mi dolor amenazando con hacerme perder el equilibrio.

Salí del baño, dirigiéndome a mi pieza. Vi el reloj mural del pasillo. Eran las 7:00 en punto. Suspiré, una hora en la ducha, un record. Sin embargo nadie podría sobrepasar a Yumiko, era la única que no lograba ahogarse estando casi 3 horas metida en el baño. Sonreí.

-Gracias Yumiko- Dije en voz baja y seguí avanzando hasta mi dormitorio.

Llegué a mi pieza, me sequé, me vestí. Hice todo como si fuera un robot. En ese momento, me acordé de Eiji, de él y sus locuras. La más reciente: Creerse Arturito, el robot que parece aspiradora de Star Wars. Me reí para mis adentros. Y pensé que debía mirar la vida desde el punto de Eiji. No mejor no… tal vez termino convertido en un gato. La risa se hizo más notable. Salí de mi habitación, pasé por alto la cocina (No tomé desayuno) y salí de mi hogar sin que nadie se diera cuenta. Estaban todos dormidos.

Caminé calle abajo, y para mi sorpresa me encontré con Eiji. Muy raro, ver a Eiji levantado a las 7:15

- Eiji… ¿Qué haces levantado a estas horas?- Le pregunté. Me había picado el bichito de la curiosidad. Miró al suelo y se sonrojó. Empezó a jugar con sus manos.

-Ya me dejaste metido Eiji. Sabes que cuando quiero algo lo consigo- Le dije. Sabía que iba a acabar diciéndome. De repente rememoré lo que había dicho hace un instante y me corregí para mis adentros. –Consigues CASI todo, Syusuke… Si lo pudieras tener todo tendrías a Kunimitsu- El dolor en mi pecho se abrió más y más hasta convertirse en un pozo de oscuridad. Caí de rodillas y comencé a respirar jadeante.

-Nya! ¿Fujiko? ¿Estás Bien? – Me decía mi amigo moviéndome un hombro – ¡Aah! ¡Oishi! Que bueno que llegaste… ¡Ayúdame! ¡SE NOS ESTÁ MURIENDO FUJI! ¡Aah!- Eiji comenzó a ponerse histérico, avanzó hacia Oishi y lo empezó a zarandear. Pero el recién llegado no perdió la calma y con toda sutileza le sacó las manos a Eiji de sus hombros.

-Fuji… ¿Me oyes?- Dijo el fuku-buchou agachado y mirándome a la cara. Asentí con la cabeza.

-Está bien… Trata de pararte. Si, así- Lo dijo y me sujetó por los hombros. Luego Eiji se puso al otro lado y comenzamos a caminar.

No se cuánto rato estuve caminando (Siendo arrastrado mejor dicho). Lo que se, es que llegamos a la escuela después de un rato y que me sentaron en la primera banca que encontraron.

-Fujiko… ¿Estás vivo?- Preguntaba Eiji picándome con el dedo. Junte energía para correrle la mano.

-Sí Eiji, Estoy vivo…- Dije en voz baja. Eiji sonrió mirándome y luego a Oishi.

-Nya! ¡Que susto que nos has dado! ¿Querías matarnos ehh?- Dijo el pelirrojo haciendo un berrinche.

-Mmm… Podría ser- Dije sonriendo. – A propósito… ¿Eiji, que hacías levantado tan temprano?- Dije mirándolo sospechosamente y sonriendo para mis adentros. Tenía una idea de lo que podría ser. Oishi enrojeció y Eiji comenzó a jugar con sus manos, nuevamente.

-Etto… Etto…. Bueno, es que… con Oishi… Somos novios- Dijo Eiji en voz bajita y a mi oído para que nadie más lo escuchara. Luego bajó la cabeza y Oishi lo rodeó con sus brazos.

-Eiji, Oishi… ¡Qué alegría! Ya me parecía que iban a terminar así- Lo dije de corazón, y de repente, sintiéndome como un paracaidista, me di cuenta que estaba estorbando su burbuja.

-Etto… Bueno chicos, Yo ya me voy. Que estén bien y… Bueno, en fin, los veo después. ¡Adiós!- Salí apresuradamente de la escena, sintiendo celos y envidia contra ellos. Suspiré. ¿Por qué ellos podían ser felices y yo no?

Eran las 7:30 en la escuela, todavía faltaba media hora para entrar a clases, necesitaba hacer algo durante este período antes de que sucumbiera de nuevo.

Me dirigí hacia las canchas de tenis, empuñe mi raqueta y me puse a pelotear contar un muro. Cada vez me iba acostumbrando más al movimiento rítmico y pausado que llevaba a cabo mi brazo, pero con cada golpe perdía más la concentración, haciendo que mi mente divagara por mis recuerdos… Cada vez iban cambiando más rápido, hasta detenerse en el día de ayer en esta misma cancha… Cada vez se volvía más doloroso… Cada vez pensaba más en él…

-Fuji…-

Cada vez ¿me imaginaba más su voz?, no, no lo imaginaba… ahí estaba. El problema: Comencé a desfallecer de nuevo. Las lágrimas fluían lenta y tortuosamente por mi mejilla, recordando la fatídica frase que acabo con mi alegría "Fuji… Deseo terminar con todo esto". Preferí no voltearme y seguir creyendo que fue sólo una mala pasada de mi mente.

-Fuji…- Dijo otra vez. Sucumbí; quería, DEBÍA verle el rostro, aunque sea una vez más, deseaba saber si estaba sufriendo lo mismo que yo, si podía ayudarle en algo, cualquier cosa por él. Me volteé, y sufrí una gran decepción al ver que seguía como siempre, que no le había afectado en nada su faz impenetrable. O sea… ¿Nunca me amó? ¿Sólo me acogió por lástima? Sin darme cuenta, mi mano comenzó a apretar cada vez más fuerte el mango de la raqueta, hasta acabar rompiéndolo. Mi mano comenzó a latir, era por el flujo de sangre que corría por ella, gracias a las astillas que se enterraron en su carne, haciendo que mis pensamientos volvieran a fijarse en la realidad.

-¿Fuji? ¿Estás bien? Déjame ver tu mano…- Dijo con una voz cargada de hielo y frialdad que atravesó mi alma. Hizo un ademán de tomar mi mano, rozó mis dedos… Comenzó a avanzar, palpando las zonas heridas. Mi orgullo no lo dejó seguir. Corrí la mano con violencia, deseaba marcharme lejos, para nunca más verle ni sentirle cerca de mí. No veía, gracias a mis ojos allegados en lágrimas. Traté de mirarle a la cara, sólo pude ver un borrón, y salí.

Salí corriendo, avanzando torpemente entre los alumnos que entraban a sus salones, tropezando con todo, sin ver nada.

No sé como, pero llegué a mi casa. Yumiko se había marchado a trabajar y Yuuta al instituto. Mi padre había salido a la oficina y mi madre al supermercado. Dejé mi bolso junto a la puerta y comencé a caminar lentamente hacia la escalera. Llegué arriba y avancé hacia el baño. Saqué el botiquín y limpie la herida (que todavía sangraba) con sumo cuidado, ya que ardía cada vez más. La vendé, esperando que se curara rápido. No quería darle explicaciones a nadie. Me miré al espejo. Me veía miserable. Con los ojos rojos, manchado de sangre. Me lavé la cara y me dirigí a mi habitación. Me quedé congelado. Había dejado charcos de sangre por toda la casa. Suspiré. Debía limpiar eso. Me puse manos a la obra. Durante una hora o dos estuve limpiando. Todavía no terminaba y ya estaba fatigado. Cuando me disponía a dejar los trapos manchados con sangre a la lavadora, me fijé en el buzón. Fui a ver si había llegado correspondencia. Para mí sorpresa, había una carta dirigida a mí.

"Sr. Fuji Syusuke

Presente

¡Felicidades! Nos alegra informarle que ha ganado el sorteo "Tu Sueño, Tu realidad" en el que participó. En la misiva, Ud. Indica que elegirá su premio luego del sorteo, si es que ganaba. Le pedimos que por favor nos haga llegar de algún modo su deseo, (que, cueste lo que cueste, se le será concedido) antes de que se cumpla el fin de mes.

Felicitándole y urgiéndole por la respuesta

Se despide

Ootori Kyouya

Gerente General

Mmm… así que había ganado. De repente un chispazo iluminó mi mente. Me quería alejar lo más posible de aquí, para olvidarme de todo lo pasado y comenzar de nuevo. ¿Por qué no viajo y me voy a algún lugar lejano? ¿Por qué no, mejor, comienzo mi vida en otra parte? Con estas ideas en mi cabeza, recogí apresuradamente el parte de felicitaciones, arrojé los trapos al suelo y corrí velozmente a mi habitación para expresar mi deseo y convertirlo en realidad.

XxX

Sii!! Aquí se acaba el 2º cáp… No tenía ni idea de cómo terminarlo… El Gerente es Kyouya… de Ouran High School Host Club… No se me ocurría nadie mejor para el puesto

Gracias a las chicas que dejaron review!! No saben lo gratificante que fue leerlos n/n

Voy a tratar de subir más rápido...

¡Cuídense!

Chaoo!! n.n