Notas de la Autora: Sii

Notas de la Autora: Sii!! Me tarde una churrada... xD. Al final encontraran una explicación muy patética…

Disclaimer: POT y toditos sus personajes no me pertenecen… Sino que son del siempre guay Takeshi Konomi… Aunque Fuji... :D

XxX

Hace dos días que envié la carta, hace un día que me dieron de alta en el hospital, hace unas pocas horas que volví a ir al colegio, y hace tiempo que no puedo sacar de mi cabeza a una persona…

- ¿Por qué? – Dije suavemente… sin darme cuenta que ya no lo decía sólo en mi mente.

- ¡Nya! ¡Fujiko! ¿Qué te pasa? – Me decía preocupado mi compañero pelirrojo. Mis padres le pidieron a él (y a toda la escuela) que si notaban algo raro en mi actitud me alejaran de cualquier objeto corto punzante.

Me avispé rápidamente. Si no lo hacía Eiji daría aviso a la profesora y yo… terminaría en el psiquiátrico.

- Eeeh… Nada Eiji, nada. No te preocupes. – Le dije con una sonrisa un poco triste (imperceptible por Eiji, obviamente) y me voltee hacia la ventana.

Maldición. Decisión errónea. Lo primero que mis ojos ven, es a Tezuka refrescándose bajo el chorro de agua fría.

- ¡OMG! – Se me salió, mientras sentía que mi temperatura corporal iba subiendo poco a poco. Nunca me había sentido tan impulsivo. Tenía que voltear la vista, o si no, seguro que salía corriendo a las canchas y me tiraba encima de él… tomaba su cara entre mis manos, lo besaba, y mis manos…

- ¡NO! Deja de pensar en eso Fuji Syusuke – Se supone que lo estaba pensando, pero al parecer lo vociferé dentro de la sala, y para más, tenía mi cabeza sujeta con mis manos y me agitaba de aquí para allá. Cuando me di cuenta de la situación era tarde, todos me miraban y la profesora se estaba acercando a mí. Me senté y bajé la cabeza avergonzado, mientras Eiji me miraba, no sé si con risa o miedo.

- Sr. Fuji… ¿Se encuentra bien?- No hubo respuesta por parte mía. – ¿Sr. Fuji?

- ¿Si? – dije medio alicaído, ya que las dudas comenzaban a formarse nuevamente en mi cabeza. En estos momentos no podía entrar en el "si me voy o no me voy".

- Sr. Fuji… Acompáñeme afuera un momento. – dijo preocupada. Como por milésima vez en esta fatídica semana me acorde de Yumiko. ¿Por qué todos se preocupan por mí, si no valgo la pena? Me levanté apesadumbrado y seguí a mi "no tan querida" profesora hacia el pasillo.

Por el trayecto, todos mis compañeros cuchicheaban entre ellos y me apuntaban.

Debían de pensar que me faltaban gramos para kilo. Suspiré. Menos mal que me marcharía luego.

La profesora cerró la puerta tras de mí. Luego me sujeto por los hombros obligándome a levantar la vista del suelo.

- Sr. Fuji… ¿Qué le pasa?- No se para que me preguntan esto, si saben que no les voy a responder nunca.

- Nada. Muchas gracias por su preocupación. – Dije inclinando sutilmente la cabeza y volteándome para abrir la puerta y entrar al salón. Pero debí suponer que no lo dejaría así. Después de todo, me tocó la mala suerte de tener una profesora muy "preocupada" (Lo que se subentiende por metida).

Me sujetó por la muñeca y me volteó bruscamente hacía ella.

- ¡Fuji! Si no me dice ahora… - Decayó en su intento de hacerme hablar, sabía que no lo conseguiría, además no me podía amenazar con llevarme a Inspectoría o a Rectoría, porque sabía bien que poco me importaba. Su tono se suavizó notablemente.

- Esta bien, Discúlpame. Pero por favor, quédate afuera el resto de la clase. – Dicho esto, se alejó dando un portazo.

Caminé hacia una banca que estaba cerca. Me senté y recliné mi cabeza para atrás. Suspiré.

- Excelente. Fuji Syusuke. ¿Ahora que haces? – Mire un momento el reloj que colgaba de mi muñeca. – Tienes que soportar una hora sentado aquí. Perfecto. – Unas chicas que pasaron me miraron extrañadas, debían de pensar que estaba loco. Para reírme un rato les sonreí, haciendo que salieran disparadas hacia su aula. Me reí por lo bajo sin ganas y me puse a jugar con mis manos.

Así pasó toda la hora. Milagrosamente (Tal vez gracias a una profesora "no tan querida") Se suspendieron las clases de mi curso en lo que resta del día. Se me da la idea de que pidió tiempo para hablar con los directivos sobre mí. Suspiré. Me levanté pesadamente de la banca y esperé a que salieran todos mis compañeros del aula para ir a buscar mis cosas.

Tomé mi bolso, me lo colgué a la espalda y me fui a mi casa.

No me topé con nadie ni nada por el camino. Era como si la sociedad se hubiera puesto de acuerdo para aislarme.

Cuando logré divisar mi casa, mi corazón paró un momento. Estaba el cartero dejando el correo en el buzón. Esperé pacientemente a que se fuera para luego ir corriendo a ver si había llegado la dichosa carta.

Abrí de una patada la reja de mi casa. Me acerqué al buzón, las manos me temblaban. Al cabo de unos cuantos minutos logré abrir el cartero. Tomé las cartas y las empecé a revisar mientras caminaba hacia mi habitación. No había nadie en la casa. Revisé las primeras cinco cartas. En general eran cuentas y propagandas. Pero mi esperanza todavía no se difuminaba, ya que todavía quedaba una carta, la más grande.

Al momento de ver el frente del sobre, supe que aquí estaba la solución a todo. Absolutamente TODO lo que me pasaba. (Bueno, tal vez exageré un poco).

Me recosté en mi cama y comencé a leer la carta. Apenas fue abierta, cayó un pasaje de avión y unos boletos de hotel.

Comencé a devorar la carta:

"Sr. Fuji Syusuke

Presente

Me alegra que haya solucionado sus problemas. Aquí, y tratando de ser con la menor tardanza posible, le enviamos lo solicitado por usted: Un pasaje de ida para Nueva York, con fecha para el sábado de esta semana, y los boletos de un mes de estadía en uno de los mejores hoteles de la Gran Manzana.

Por separado, y por parte de la empresa, le enviamos U 1000, para cualquier gasto inesperado (o, en su defecto, el dinero del pasaje de vuelta).

Esperando que disfrute su premio

Se despide Atte.

Ootori Kyouya

Gerente General"

Genial. Tengo un boleto para el sábado de esta semana. O sea…

- ¿¡Para pasado mañana?! – Grité sorprendido y levantándome de un salto de la cama. No pensé que consiguieran el pasaje tan rápido. Me volví a sentar, ¿Cómo les diría a mis padres?

- Te metiste en una buena. – Dijo una voz familiar tras mi espalda. Me voltee para ver quien era. Me sorprendí al ver a Yuuta sentado en la silla del escritorio mirándome fijamente. De golpe se levantó y me arrebató la carta de las manos. La leyó con suma rapidez y me miró sin comprender.

- ¿Te vas? – Dijo mirando al suelo. Juraría que estaba luchando por contener las lágrimas. – Pero… ¿Volverás?- Dijo mirándome con unos ojos marrones sumidos en una gran tristeza.

Sin esperar respuesta se abalanzó sobre mí y me abrazo fuertemente.

Al cabo de un rato se separó de mí. Estaba más calmado.

- Syusuke… - Me miró dubitativo. – No te preocupes, en lo que concierne a mí, te apoyo. –

Dijo esto volviendo a abrazarme, como cuando éramos pequeños.

XxX

Se acabó el capítulo xD!!

Disculpen!! No había podido hacerlo porque me bajó la flojera… y como tengo que subir escaleras para venir al computador… bueno y también… porque se me había olvidado lo que tenía predestinado para Syu!! Pero lo recordé… :D

Falta poquito para el final… D

Trataré de actualizar pronto

Chao!!

P.D.: El botoncito "Go" no te comerá… Apriétalo sin miedo… ;)