Notas de la Autora: Discúlpenme por la tardanza!! Traté de hacerlo largo a cambio... T.T
Disclaimer: POT no me pertenece ni nada por el estilo... aunque puedo seguir soñando n.n
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Yuuta se acababa de ir de mi habitación. Habíamos tenido una conversación de poco más de una hora. Me sentía aliviado y preocupado al mismo tiempo. Aliviado porque tenía el apoyo de mi hermano y preocupado, porque no sabía como mencionarle a Yumiko que me iba, a mis padres también, pero principalmente a ella, ya que no me hablaba más que lo necesario desde el incidente en la clínica.
Sentí un auto abajo. Mi padre acababa de llegar. Suspiré. Tendría que comenzar ahora a informar sobre mi decisión. Me paré pesaroso de la cama dirigiéndome a la puerta. Cuando tomé la manilla me arrepentí durante lo que dura un latido de corazón. Al momento ya había cruzado el umbral.
Bajé las escaleras con el temor creciendo poco a poco. Cuando llegué al vestíbulo, vi a mi padre colgar la chaqueta y dejar el maletín al lado. Me quedé mirándolo un momento. Se volteó hacia mí, preocupado. Al parecer tenía la mirada perdida. Cuando vi su cara le sonreí de inmediato, demostrándole con ese gesto que todo estaba bien… o al menos la mayoría.
- ¿Padre? Tengo que hablar contigo – le dije tratando de disimular el miedo que se había apoderado de mí. Dejó lo que estaba haciendo (Aflojarse la corbata) y me miró. Sus ojos reflejaban miedo.
- No te preocupes, no es nada grave – Dude un momento. ¿Sería mejor decirlo cuando estuvieran todos reunidos? ¿En el almuerzo?
- Pero creo que será mejor decirlo cuando estemos todos reunidos durante el almuerzo. – Dije esto aceleradamente. Había perdido todo el valor que acumulé en este pequeño rato.
Me observó confundido. Se encogió de hombros y siguió "luchando" con su corbata.
Subí corriendo las escaleras, lo que me valió unos cuantos tropezones. Llegué a mi habitación y cerré la puerta tras de mí. Me apoye contra ella y suspiré. Tenía la solución al frente mío y, sin embargo, no la podía ocupar.
Avancé hacia la ventana y saqué la mitad del cuerpo por ella. Inhalé profundo. El aire limpio me calmó e hizo que mi mente se despejara. Suspiré y cerré los ojos. Tendría que ver como le diría a mi familia.
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Ha pasado una hora, en la que me senté en la marquesina de mi ventana a pensar en la forma de tocar sutilmente el tema, pero claro, mi cabeza no estaba dispuesta a ayudar. Resultado: No se me ocurrió absolutamente nada. Suspiré. Faltaban unos pocos minutos para el almuerzo.
- ¡Syu! Baja a almorzar – Gritó mi madre desde la cocina.
- Maldición. Se me acabó el tiempo. – Me bajé de la marquesina y cerré la ventana. Luego me encogí de hombros. – Pura improvisación. – Miré al techo y sonreí. Bajé lentamente hacia el comedor.
Después de que mi familia comiera (Yo no lo hice, ya que la preocupación se encargó de revolverme el estómago) los miré uno a uno a la cara. Inhalé profundo y tomé la palabra.
- Padre, Madre, Yumiko… Les tengo que decir algo – Dije con la voz cogida por un pequeño temblor. Miré a Yuuta, el me miró unos segundos, luego sonrió y asintió, alentándome a que siguiera.
- Syu… Las cartas me lo dijeron. Espero que en realidad sea la decisión correcta. Pero sabes que aún estás a punto de arrepentirte. – Dijo Yumiko. Mmm… así que había estado leyendo mi futuro con el tarot. Bueno, mejor así, un peso menos de encima.
Mis padres se miraron confundidos entre ellos. No tenían ni la más remota idea de lo que estaba sucediendo.
- Hijo, por favor, dinos lo que ocurre – Dijo mi padre apretando fuertemente la mano de mi madre.
Suspiré y levanté la cabeza. Me acomodé en la silla y los miré a la cara. Me detuve en la de mi madre, a la cual estaba comenzando a preocupar de más. Debía hacerlo ahora.
- Padres… Me voy a New York por un mes.- Antes de que pudieran preguntar cualquier cosa seguí con la aclaración – Me gané el pasaje en un concurso. Y sí, voy solo. – Bajé la cabeza y exhalé el aire que había estado conteniendo. Lo había hecho. Había pasado la parte más difícil.
Mi madre desechó el contacto con mi padre y se acercó a mí.
- Hijo… Syu… ¿Vas a volver o te piensas quedar allá?- Me preguntó preocupadísima. – No quiero estar muy lejos de ti. Aparte debes terminar la escuela y… - Su voz se quebró. Había comenzado a llorar. Me paré de la silla en la que estaba y me acerqué a ella. La abracé, la besé con ternura y me agaché hasta quedar a la altura de su cara.
- Mamá… No se preocupe. Volveré.- A los pocos segundos de haber dicho esto, me di cuenta que había hecho una promesa que tal vez no cumpliría, ya que esta misma, atentaba contra mis planes.
Mi madre me miró con los ojos llorosos para luego tirarse sobre mí. Lloró unos cuantos minutos, mientras mi mano le acariciaba la cabeza y mi boca le susurraba frases dulces al oído.
Cuando amainó su llanto, mi padre tomó la palabra.
- Y ¿cuándo te vas? – Ups. Se me había olvidado decirles que me marchaba pasado mañana.
- Bueno… jejeje – Miré al suelo nervioso. Yumiko por debajo de la mesa me pegó una patada para apurar la frase que no quería soltar.
- Auch… - Levanté la cabeza y miré a mi familia. Inhalé profundo y solté la frase. – El vuelo es pasado mañana -.
Todos reaccionaron distinto. Yuuta quedó impenetrable como siempre, exceptuando una leve sonrisa que apareció en su rostro. Yumiko se cayó de la silla, al parecer las cartas no le habían dicho todo. Mi madre levantó su cabeza, fijó sus ojos en los míos y sonrió. Mi padre se atoró con el vino que estaba tomando.
Todas las miradas se volvieron a centrar en mí. El ambiente se había tensado. Nadie habló durante unos minutos, que se me hicieron larguísimos. Al cabo de un rato, mi padre se echó a reír. Todos quedamos impresionados por esa risa, nadie se la esperaba. Fue pegajosa, ya que todos acabamos riendo estruendosamente.
- Está bien – dijo mi padre tratando de contener la risa – Te apoyamos en lo que hagas.
Sonrieron todos. A los pocos segundos, ya los tenía abrazándome asfixiantemente.
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Pasó el día… Me encuentro recostado en mi cama, pensando… triturándome el cerebro de cómo lograré hacerles ver a mis amigos que me marcho… Suspiré.
Ya lo sabía... No era la mejor forma… pero no me atrevería a hacerlo de otro modo.
Me paré lentamente, demorando cada vez más los próximos pasos que daría. Al final, mi cuerpo apuro sus movimientos, haciéndome avanzar rápidamente al escritorio.
Tomé papel y comencé a escribir.
Demoré por los menos unas tres horas. Era difícil elegir las palabras adecuadas… era difícil aceptar que tal vez no les vería en mi vida… Era difícil pensar… No, no puedo divagar entre las posibles consecuencias… Sonreí. Cada vez se me hacía más fácil… Cada vez tomaba menos en cuenta mis sentimientos. Eso era excelente. Mi corazón estaba harto de sufrir por sentimientos que no eran correspondidos…
Al pensar esto, mi mente flaqueó… todavía no conseguía ignorar mis sentimientos por completo. Me apoye contra la ventana… y pensé. Pensé sobre como serían las cosas de ahora en adelante… no sólo para mí… también para todas las personas a las cuales amaba y quería, indistintamente de lo que ellas pensaran sobre mí.
Aquí está!! Ta-Dan!! Aunque les resulte imposible creerlo.. lo hice!! Disculpen por la demora… es que… ya saben… tener tres hermanos y un computador es complicadísimo… jejeje
El fic se está acabando… (chan chan) y cada vez se me ocurren cosas más locas… xD
El botoncito Go no muerde… Te lo juro por Fuji que no te hará nada… Así que apriétalo sin miedo!! ;)
