Orfeo

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Autor original: Kiri coil

Titulo Original: Orpheus

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Capitulo 2. Un comienzo difícil

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Notas. Antes que anda quiero agradecer a Itoko Miyazawa, quien muy amablemente me esta apoyando a la tradución de esta historia, para mostrarles una historia con mayor calidad. ¡Esperamos que la estén disfrutando al igual que nosotras!

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"¿Qué me quieres para qué?" – Preguntó Allen, quien miraba alternativamente a Komui y Kanda – el primero lo miraba expectativamente, y el segundo miraba a Komui y fingía que Allen no existía – "Pero, ¿De cualquier forma, de qué tipo de misión se trata? Y ¿Por qué no le puede acompañar otra persona? "

No era que Allen pensara en si mismo, particularmente como alguien importante o superior, siendo un general, pero nunca había escuchado que un general haya sido enviado como compañero de un Exorcista normal, cuando en apariencia había otros exorcistas disponibles para ir con Kanda.

Vio un tic en la ceja de Kanda y Komui soltó un pequeño suspiro –"Kanda necesita poder ir a esta misión por tanto tiempo como sea necesario, hasta que encuentre la manera de romper su maldición."

A esto, volvió a parecer el tic de molestia en Kanda y Allen se giró hacia él, sus ojos se abrieron por la sorpresa – "¿estás maldito?"– Demandó – " ¿Cómo es que nunca me lo dijiste? Y aun así ¡te mofabas de mi maldición cuando nos conocimos!"

Kanda alzo los ojos –" Che, ¿Aún recuerdas eso, Moyashi?"

Esta vez fue el turno de Allen para crisparse – " ¡No lo has hecho exactamente fácil de olvidar, Sr. Ataca-sin-hacer-preguntas!"– Porque por supuesto la primera vez que ellos se conocieron, Allen estuvo cerca de ser rasgado por la punta de la espada de Kanda, todo por que Kanda había tenido un mal día y Komui no había limpiado su escritorio por varios meses.

Komui tosió – " bien… si, Kanda tiene una maldición y necesita romperla pronto".

" ¿Por qué ahora?"– preguntó Allen.

El rostro de Kanda parecía que estuviera en un aprieto cuando Komui respondió – "Morirá pronto si no lo hace "– dijo simplemente antes de girarse hacia Kanda – "y Kanda, si deseas esta misión, no se te permitirá invocar"

Kanda se paró, su mirada mostraba furia – " ¿ Qué quieres decir con que no puedo invocar?" – Demandó – " ¡Soy un maldito Exorcista! ¡Los Akumas acuden ante la Inocencia!"

"Eso es por lo que Allen estará ahí"– dijo Komui, ignorando las protestas de Kanda –"No tienes permitido invocar al menos que sea absolutamente necesarioy quiero decir con absolutamente necesario en el caso que Allen muera o tu pudieras morir si no invocas. Si no estas de acuerdo, te quedarás aquí" – dijo Komui –"y no habrá más misiones para ti nunca más" – añadió al final como si fuera un pensamiento posterior.

"Bien"– dijo a regañadientes.

" ¡Espera! ¿ Por qué no puede invocar?" – preguntó Allen, ahora completamente confundido. Estaba más desconcertado que nunca , ahora que había regresado a los Cuarteles. Le habían dado una fiesta de bienvenida, la cual había sido genial ya que pudo ver a casi todos sus amigos que había extrañado mientras estaba lejos. Pero una cosa siguió a la otra, y lo siguiente que recordaba era que despertó en su cama vestido completamente y todavía con las botas puestas, y después había sido arrastrado a la oficina de Komui por Kanda y estaba ahora dándole esta misión extraña.

"Su Inocencia esta atada a su maldición "–dijo Komui – "Kanda puede explicártelo con mayor detalles después" – dijo a pesar de la oscura mirada en el rostro de Kanda, quién no tenia la intención de hacerlo en un futuro próximo – "Básicamente, cuanto más invoque, más rápido morirá. Y si es herido, más rápido perecerá , así que asegúrate que él no …"

"No necesito ninguna jodida protección y especialmente ninguna que provenga de ese inservible pequeño idiota" – Kanda explotó antes de clavar su mirada glacial en Allen – "Solo te estoy llevando conmigo porque necesito un general para tener permiso de ir a una misión sin limite de tiempo. Así que no te metas en mi camino" – dijo Kanda antes de girarse y salir estrepitosamente del cuarto de control.

Allen no estaba seguro si se sentía más curiosidad o molestia hacia Kanda, porque ahora estaba impaciente por conocer que iba a suceder con el mayor de los exorcistas. Kanda era una persona tan directa que Allen nunca pensó en cuestionar su pasado – especialmente no cuando todo el mundo en la Orden Negra tiene una especie de trágico pasado – pero en apariencia Kanda ha estado ocultando más de lo que Allen pensó y además tenia muchos más problemas de los que Allen pensaba.

Komui sacudió su cabeza, después de la partida de Kanda – " Kanda está buscando a la persona capaz de romper su maldición y nosotros no sabemos cuanto tiempo esto le llevará. No estaría haciéndolo ahora, si no estuviera en una situación tan terrible… así que mantenlo vigilado"– finalizó Komui.

Allen asintió aunque pensaba que era difícil mantener la boca cerrada y no hacer ninguna pregunta acerca de Kanda – "Muy bien" – dijo y abandonó la habitación.

Por supuesto siempre estaba dispuesto a ayudar a alguien que lo necesitara, y especialmente alguien que era su compañero y amigo que ha conocido por algún tiempo. Pero entonces de nuevo, éste era Kanda, con quién Allen nunca se ha llevado bien desde que se conocieron. Allen suspiró. No tenia ninguna pista de cómo resultaría esta misión pero esperaba que no fuera muy terrible.

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Puesto que no había razón alguna para esperar, ellos partirían en esa misma tarde, después de arreglar algunos detalles con la Orden Negra. Allen no estaba muy feliz debido a que debía abandonar los cuarteles muy pronto después de haber regresado – especialmente cuando Crowley y Miranda y algunos de sus otros amigos no regresarían de sus misiones hasta dentro de algunos días más, así que Allen no podría verlos.

Pero esto implica, esencialmente, salvar la vida de Kanda – aunque, Allen no tenía idea aún exacta de quién o qué iban a buscar – y esto era más importante que pasar el tiempo en los cuarteles solo porque Allen deseaba comer una buena comida y ver a sus amigos. Por supuesto Allen no se quedaría en los cuarteles por mucho tiempo, mientras siguieran existiendo akumas, él tendría que continuar su trabajo como juró a su Inocencia que haría. Si él no lo hacía – bien, Allen no deseba pensar en ello y usualmente lograba evitarlo –. Él solo recordaba que tenía que mantenerse ocupado destruyendo y salvando a los Akumas, aún en esta realmente-no-misión que se le había asignado y tenía que aceptarla.

"Date prisa, Moyashi" – dijo Kanda cuando la voz de Lavi llegaba a través de un pasillo cercano y obligadamente Allen caminó más rápido para alcanzar a Kanda.

" ¿Por qué no quieres despedirte?"– Allen preguntó. Kanda se rehusó a permitir que Allen dijera adiós a cualquiera de sus amigos ya que supuestamente debían retirarse sin que se percataran.

" ¡Sería problemático si ellos hicieran preguntas!"– dijo Kanda

Al menos había una razón que tuviera sentido, pensó Allen. Por supuesto que Kanda no deseaba que las personas supieran en la situación tan mala que estaba, y probablemente en el fondo, muy profundamente en el fondo Kanda no deseaba que las personas se preocuparan por él porque él se preocupaba por ellos. Allen podía entender puesto que hacía lo mismo.

Miró nuevamente a Kanda y bultos que traía – una era la maleta estándar que todos los Exorcistas llevaban con ellos en sus misiones y contenía las cosas necesarias y los cambios de ropa; la otra era un pequeño recipiente de cristal, cubierto por una tela, Allen estaba al corriente de que contenía una extraña flor marchita con solamente dos pétalos.

"¿Estás seguro de que es buena idea traer la flor…?".

"de Loto"– dijo Kanda

"Correcto, de Loto, ¿con nosotros? ¿Qué pasa si se daña?"– preguntó Allen.

"La necesito para deshacer la maldición"– respondió Kanda brevemente – "No morirá al menos que yo muera. Aun si tratara de destruir la flor, no funcionaría, a no ser que fuese lastimado".

Esa fue probablemente la más larga explicación que Allen había obtenido de Kanda , y al menos eso fue un alivio.

"Oh, okay"– dijo Allen.

Llegaron al muelle subterráneo sin encontrase a nadie, y Kanda no dijo nada más en todo el tiempo en ellos que se dirigieron hacia la estación. Aun cuando abandonaron la estación de trenes, Kanda seguía sin decir absolutamente nada excepto una vez que Allen le preguntó hacia donde se dirigían – y entonces todo lo que respondió fue "transbordar" y una sola palabra de respuesta no contaba como hablar.

Allen estaba sentado muy tenso en el tren durante dos horas en un absoluto silencio, pero cuando Kanda seguía sin hablar, Allen decidió que no podía con aquel tenso silencio por más tiempo , así que habló.

"Así qué ¿A dónde nos dirigimos?"– preguntó nuevamente Allen.

Kanda lo miró molesto –"un tren de transbordo, te lo dije".

" ¿Transbordando a dónde?" – preguntó Allen. Si las conversaciones iban a ser así con Kanda todo el tiempo que estuvieran en esta misión, Allen no sabia si podría aguantarlo. Efectivamente había estado en algunas misiones con Kanda antes, a parte la primera misión, en la que el viaje en tren fue relativamente corto, todas las demás fueron misiones en grupo, así que Allen siempre había tenido a alguien con quién hablar.

"Un barco".

Allen se crispó – "Okay, pero ¿A dónde?".

"A Japón"– dijo finalmente Kanda.

Allen se congeló al escuchar eso. Aún recordaba ese país desde un año atrás, era el cuartel general del Conde. Había sido uno de los lugares que se aseguraba de evitar durante sus viajes en busca de nuevos Exorcistas porque, aunque él sabia que el encuentro con el Conde era probablemente inevitable tarde o temprano, Allen aún no estaba listo para enfrentarlo, todavía no – no hasta que encontrara… una solución. Esto era a un más incierto conocer donde estaba el conde en este momento, pero era probable que siguiera en Japón ya que el país continuaba cerrado.

" ¿Japón? ¿Por qué Japón?"– preguntó Allen.

Kanda alzó los ojos – "Soy un puto japonés. ¿De dónde demonios te crees que provengo? Es allí dónde recibí la maldición, así que es el mejor lugar para empezar a buscar la persona que me maldijo "

" ¿Quién te maldijo?"– pregunto Allen. Kanda lo miro aburrió y molesto aunque él fue quién lo arrastró a esta misión.

"No lo recuerdo"– contestó Kanda sin rodeos.

Allen se quedo mirándolo – "Entonces ¿cómo se supone que lo encontraremos?"– Demandó –" ¡Aún no sabes a quién estamos buscando! ¡Japón es grande! ¡Existen muchas personas! ¡No hay manera que encontremos a una persona en un país entero…"–

"Dije que no recordaba a la persona. No que no tenia idea, imbécil"– le interrumpió Kanda con una mirada y, para el horror de Allen, comenzó a desvestirse.

" ¿Qué es lo que haces?"– dijo cubriéndose los ojos con la mano aunque no era como si nunca hubiera visto a Kanda desnudo antes durante los entrenamientos, batallas o en los baños comunitarios, pero eso era muy distinto y mucho menos incomodo que tener a Kanda quitándose su abrigo y también su camisa en frente suyo.

"Che, ¿que edad se supone que tienes, Moyashi?"– Kanda resopló – " ¿no me habías preguntado sobre el tatuaje antes?"

Allen bajó su mano y vio a Kanda sentado enfrente con su camisa desabotonada. Recordaba la primera vez que notó el tatuaje en el pecho desnudo de Kanda después de la batalla en la Arca y tenia curiosidad y preguntó a Kanda sobre ello. Tenía una figura larga y negra que cubría el lado izquierdo del pecho y hombro de Kanda con un raro carácter, que Allen no reconocía, en el centro de éste. Pensaba que era inusual que Kanda tuviera un enorme tatuaje en su pecho – primero, por que Kanda no parecía ese tipo de persona que se tatúa, y segundo, aunque Kanda tuviera un tatuaje, no había razón para uno con apariencia tan homologa y extraña como ese.

" ¿Qué tiene que ver eso con la pista?"– preguntó Allen, desconcertado.

Kanda puso los ojos en blanco – "Ésta es la pista, estúpido. Esto es la maldición que ata mi vida a la flor"

Allen estaba aún más interesado en el tatuaje ahora – "Sabes, esto seria más sencillo si me contaras todo desde el principio"– dijo, recibiendo otro suspiro molesto de Kanda, aún así no era un completo idiota, porque finalmente comenzó a explicar – o eso pensó Allen.

"Cuando tenía 5, Tiedol me encontró y me llevó a la Orden Negra"– dijo Kanda – "No tenia Inocencia pero no había otro lugar a donde pudiera llevarme, después descubrimos que era compatible"

Allen esperó a que Kanda continuara – "¿Y?".

Kanda le miró – "Eso es todo"

Allen se crispó – "¿Qué significa que eso es todo?" – Demandó – "¿Qué hay sobre la maldición?".

"Tiedol me encontró con la flor. Y ya tenía el tatuaje también."– Dijo Kanda – "No puedo recordar nada antes que él me encontrara".

Allen frunció el ceño – "¿Absolutamente nada?".

Kanda lo miró – "Todavía no sabía que el tatuaje o la flor estaban conectados a mi vida hasta que el tatuaje comenzó a crecer y los pétalos de comenzaron a caer cuando era herido".

Eso no sonaba muy prometedor para Allen – "Bueno, esto es una mala pista" – dijo.

Kanda resopló – "¿Qué quieres que haga sobre ello, eh viejo? ¿Tienes una idea mejor?".

Puesto que Allen no tenía, no podía decir nada – "Entonces, ¿por dónde vamos a comenzar buscando? ¿Tenemos que preguntar a quién sea que veamos en Japón si ellos saben algo sobre una maldición de una flor y tatuaje?" – preguntó.

"Recuerdo el lugar donde Tiedol me halló. Comenzaremos desde ahí"– dijo Kanda.

Allen no esta muy feliz con eso pero Kanda tampoco se veía contento, y como que no había nada que pudieran hacer, y no había otra ayuda más, seguirían con el plan de Kanda.

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Japón era un inquietante y oscuro lugar, justamente como Kanda recordaba, y no había progresado mucho desde la última vez que estuvo ahí, cerca de un año atrás. Siempre fue mucho peor para sus compañeros, sin embargo, Kanda al menos era japonés y podía mezclase en la población si era necesario. Por supuesto, aún usando el traje de Exorcista, los extranjeros llamaban la atención mucho más de lo que Kanda lo hacía, y se dirigían a ellos con más hostilidad que él porque era obvio que no eran japoneses.

El país aún estaba peor con la cantidad de Akumas que existían en el lugar. Desde que el país estaba cerrado al mundo y no permitía las relaciones internacionales o tratados, el conde estableció en éste, su cuartel general y fue absolutamente sumergido con Akumas quienes eran presas de si mismos cuando éstos no podían satisfacerse con los humanos.

Por todo esto, no era un país que a Kanda le gustara o extrañara, y no era un lugar al que desearía ir voluntariamente a excepción de las misiones.

Ninguno estaba realmente seguro de a dónde había ido el Conde después que el Arca fuera destruida, y como que era probable o casi seguro de que aún tuviera una fábrica de akumas en Japón, tenían que proceder cuidadosamente.

"¿Vamos a ir a Hokkaido?" – preguntó Allen tan pronto como Kanda regresó con los pasajes para el viaje a la isla más septentrional de Japón. Allen había puesto la capucha de Exorcista sobre sus cabellos, su abrigo de Exorcista, ahora modificado para adaptarse mejor a sus invocaciones, aún le hacía destacar entre la gente. Allen parecía algo nervioso de ser el centro de atención de las miradas y los susurros extranjeros que obviamente no podía entender, y se veía aliviado cuando Kanda regresó.

"Partiremos mañana por la mañana. Hará frío"– dijo Kanda – "espérame en la posada".

Habían tomado un barco que anclara lo más cerca posible de Hokkaido ya que no había absolutamente ningún puerto abierto en Hokkaido, teniendo así que hacer la Orden, algunas maniobras solo para tener un pasaje para entrar a Japón.

"¿Huh? ¿Por qué no puedo ir contigo?"– preguntó inmediatamente Allen.

Viajar desde el tren al barco hacia Japón no llevó mucho tiempo y aunque Kanda no había visto a Allen en un año, rápidamente se refamiliarizó con Allen y su irritante personalidad. Como que no tenían un Buscador o alguien más en la misión con ellos, Allen había tomado esto como una invitación para hablar con Kanda y cuando Kanda le respondía, Allen se molestaba y le llamaba maleducado. Y por supuesto, cuando ellos hablaban, terminaban en peleando.

Kanda no entendía la personalidad compasiva, suave, amable e infantilmente inocente de Allen – y quién sabe como la pudo mantener después de todo el tipo de situaciones que había visto y las batallas en las que había peleado. Era como si Allen no pudiera soportar a Kanda por las mismas razones opuestas así que no era de asombrarse el que estuvieran más tiempo peleando que no.

"¿Eres un niño?"– dijo Kanda, reafirmando el pensamiento cuando Allen de dirigió lo que parecía lo más probable un ceño fruncido pero se semejaba a un puchero más que nada – "no puedes hablar japonés, imbécil. Tengo que conseguir ropas adecuadas para Hokkaido".

"Pero ¿Qué pasa si te encuentras con un Akuma? No se te permite invocar"– le recordó Allen.

Kanda le dirigió una mirada glacial –"Cállate" – sentenció. Kanda tenía toda la intención de desobedecer las estúpidas órdenes de Komui de cualquier forma si tenía que hacerlo. Era un Exorcista. Su trabajo era pelear con los Akumas y nada podría detenerlo si el podía.

"Bien, esta es una misión y tengo mis ordenes"– dijo Allen – "Además, no necesito decir nada. Tú puedes hacer todas las charlas en japonés".

Kanda se rindió – "Haz lo que desees"– dijo y comenzó a caminar.

Allen caminaba rápido para mantener el paso de Kanda, pero insistentemente mantuvo el paso de Kanda cuando se introdujo por las calles.

La verdad, es que Kanda no había hablado japonés en años y se sentía extraño usar su lengua mientras hablaba con los comerciantes.

"Ah, clientes ¿puedo serviles en algo?"– el encargado de la tienda de ropa les sonrió cuando ellos entraron, aunque Kanda pudo apreciar la mirada inquieta que le dirigía a Allen.

"Vamos a ir a Hokkaido"– dijo Kanda – "necesito dos abrigos y pantalones acolchonados de su medida" – dijo señalando a Allen – "un abrigo para mi".

" ¿Qué fue lo que dijiste?" – preguntó silenciosamente Allen mientras se acercaba a Kanda, mientras seguía mirando con curiosidad la tienda. Por supuesto la última vez que estuvo en Japón, no tuvo la posibilidad de mirar sus alrededores desde que se había lanzado inmediatamente a la batalla.

"Ordené ropa. Deja que te tome medidas"– dijo Kanda señalando al encargado que salió desde detrás del mostrador.

Allen se sonrojó cuando el encargado lo rodeó, le hizo extender sus brazos y mantener sus piernas juntas para tomar las medidas. Kanda hizo lo mismo momentos después, mientras el encargado escribía los números.

"Estarán listos en 5 días"– les dijo el encargado.

"Los necesito esta noche"– respondió Kanda.

El encargado estaba sorprendido – "Eso es muy repentino. ¡Es imposible, aún si comienzo a trabajar en ellos ahora mismo! Me tomará al menos dos días…"

"Entonces al menos mañana por la mañana. Le pagaré bien" – dijo Kanda y le lanzó una mirada penetrante al encargado hasta que éste retrocedió y se rindió.

"S-si señor. Entonces, venga por la mañana"– dijo mirándose algo pálido.

"Estaré aquí a las 6. Téngalos listos"– dijo Kanda mientras tomaba a Allen por el codo y lo arrastró al ver que no se movió lo suficientemente rápido.

"¿Qué fue lo que le dijiste? Se miraba asustado"– dijo Allen mientras caminaban por las largas calles hacia la posada que Kanda había reservado horas antes. No había otro lugar donde podían ir y Kanda no deseaba atraer más atención de la necesaria. Por todo lo que sabían, el Conde podía aun estar en Japón y podría vigilar sus movimientos.

"Le dije que necesitaba que la ropa estuviera lista mañana por la mañana"– respondió – "Ahora, cierra la boca y camina" – dijo.

Allen le dirigió una mirada de molestia y obedeció la orden por unos minutos – " ¿podemos comer dangos?"– preguntó momentos después y se puso a la defensiva cuando Kanda alzó la ceja y lo miró fijamente – "¿Qué? ¡Esto es Japón! el Dango es originario de aquí, ¿no es así? ¡Debe tener mejor sabor! Y también puedes tener tu tempura y soba"– dijo.

La verdad es que Allen viene a Japón y lo primero que piensa es en la comida.

Kanda puso los ojos en blanco y como no había razón para no… – "Está bien"– dijo Kanda y observó como una brillante sonrisa adornaba el rostro de Allen.

"¡Genial! Entonces ¡quiero 5 bandejas! ¡No que sean 8! "– dijo felizmente.

"¿Quién come tanto?"– Demandó Kanda – "eso es repugnante"

Allen le sonrió abiertamente – "¡Todo lo que tu comes es tu tempura soba, así que no puedes decir nada!" – Dijo – "y ¡también quiero sushi! Y udon, y miso ramen, y unagi y …"

"¡Dios! ¿Puedes comer aún más?"

" y tempura de camarón y gyoza"

"…."

Continuará…