Capitulo 6

23 de Diciembre de 1989

La nieve caía en los alrededores de la madriguera, a pesar de ser ligera hacia a la noche mas fría de lo que usualmente.

Dentro del hogar de los Weasley todos se encontraban a gusto con el calor que les propinaba el fuego de la chimenea, los niños como siempre, se encontraban en uno de sus tantos pleitos.

La puerta principal se abrió y por ella entro un hombre alto y delgado. De cabello rojo fuego, sello caracterisitco de todo Weasley. La pequeña Ginny corrió a las piernas de su padre, buscando su protección. Tenía los ojos cristalizados por las lágrimas que amenazaban por salir.

-Papi, papi… Fred y George no me dejan jugar con sus escobas. Dicen que soy muy chiquita y no es justo – dijo ya entre llantos la pelirroja de nueve años.

-Ginny cariño. Ellos tienen razón. Aún eres muy pequeña para volar en sus escobas. ¿Quieres acaso hacerte daño y pasar la noche buena encerrada dentro de casa? –cuestionó a su hija con sabiduría Arthur Weasley.

-Ehh… no. No quiero. –Arthur se arrodilló para quedar a la altura de su hija y se dispuso a secar sus ojitos formando un brillo especial en ellos.

-Lo sé, mi nena preciosa. Lo que debes hacer es buscar a Ron y asegurarte de que no este tratando de averiguar que es lo que hay debajo del árbol de navidad.

-Si. Eso haré ya que el siempre se quiere salir con la suya. - Y luego de darle un beso en la mejilla a su padre fue silenciosamente a sorprender a Ron.

Arthur se quedo viendo a su pequeña, luego saludó a sus otros hijos y se acercó a la cocina a ver a su mujer.

-Hola amor. ¿Cómo estuvo hoy el Ministerio? -preguntó Molly mientras le daba unos últimos toques al estofado.

-Pues… como era de imaginarse. ¡Hecho un caos! Tuve que buscar al responsable de que varios trineos de nieve se manejaran solos por las calles. Y cuando voy a pedir ayuda al departamento de aurores, el jefe Banks se burla de todo y dice que eso no era importante. Hay algo que no me gusta de él -dijo contrariado.

-Cariño, pásame la sal. Y dime ¿qué te hace pensar mal del jefe Banks? –preguntó curiosa.

-Es que hay algo en su trato con respecto a los muggles y…

-Papi, papi… Ron quiere abrir uno de los regalos – se escuchó el grito de Ginny desde la sala y Arthur fue a donde estaban sus dos hijos menores.

La cena pasó sin mayores problemas exceptuando que parte del estofado había quedado derramado en la mesa y adornando más el humilde árbol de navidad ya que los gemelos decidieron jugar una broma a sus tres hermanos mayores. Y mientras Molly limpiaba el desorden, su esposo fue a su pequeño taller a experimentar con algunos objetos muggles que tenia de colección.

El taller del señor Weasley se hallaba en el pequeño cobertizo de la casa, dentro del cual había una gran placa donde rezaba la frase "NUNCA SUBESTIMES A LOS MUGGLES". Debajo de esta, un automóvil Ford Anglia color azul, varios anaqueles llenos de enchufes, tomacorrientes y muchos objetos comúnmente usados por muggles.

Mientras trabajaba se distrajo pensando en como había sido su día y no se percató de lo que sucedía a su alrededor.

.

La noche seguía siendo esplendida. Las estrellas y la gran luna iluminaban maravillosamente el cielo, el campo y el pequeño estanque que estaba en los terrenos de la Madriguera.

Harry se sentía arrepentido por el comentario que había hecho. No era su intención ensombrecer la mirada de los miembros de esa maravillosa familia que había conocido. Y mucho menos quiso que Ginny saliera con los ojos empañados de su casa.

Hermione le había sugerido que le diera espacio a su compañera pero se sentía tan miserable que prefirió pedirle disculpas en ese momento.

Se encontraba a pocos pasos de la pelirroja, quien estaba sentada bajo un árbol y con la mirada perdida en dirección al estanque. Harry se sentó a su lado mientras organizaba de la mejor manera posible las palabras de sus disculpas.

-Sabes...-comenzó a hablar Ginny sin dejar de ver hacia el estanque – no entiendo porque me puse de esta manera. Ya han pasado más de quince años desde su muerte. Pero hay algo dentro de mí que no me permite superarlo.

-Es comprensible. Era tu papá…

-Si, era mi papá. Pero también lo era de todos mis hermanos. A veces pienso que esto me sucede por haberme hecho la fuerte cuando todo sucedió.

-No esta mal llorar por alguien que se ama. ¿Por qué te hiciste la fuerte estando niña? – preguntó Harry, para tratar de entender a la mujer que estaba ante él.

-La noche en que mi padre murió, todo estaba bien. Recuerdo como molestaba a Ron para que no abriera los regalos de navidad, cuando yo también ansiaba saber que eran. Los gemelos estaban castigados en su cuarto por haber hecho un desastre mientras cenábamos. Percy estaba metido en unas tareas que le habían dejado en el colegio mientras que Charlie y Bill jugaban ajedrez mágico. Todos estábamos haciendo algo. Hasta que en un segundo todo cambio. Mi madre que estaba limpiando las ollas, una calló al suelo. Ron y yo fuimos a ver y encontramos a mamá en el piso agarrándose por el pecho. Lágrimas salían de sus ojos. Yo estaba en shock. Nunca había visto a mi mamá así. Ron llamó a gritos a mis demás hermanos y Bill dijo que buscaría a papá para que ayudara a mamá, pero mi madre le tomó del brazo y nos abrazó a todos. No entendía que sucedía hasta que me percate de que mi madre no apartaba su mirada del reloj de la casa. Había ocho manecillas que marcaban "en casa" y "a salvo" y una, la de papá, señalaba "en casa" pero… "muerto".

Harry la había escuchado atentamente sin interrumpirla. Pudo sentir su tristeza y más al ver que sus ojos se empañaban y ella se convertía en alguien que nunca había conocido. Pero a pesar de haberla escuchado y visto así seguía sin entender que la llevó a comportarse como lo hizo en el pasado. Y cuando iba a opinar, Ginny volvió a hablar.

-Mamá nos mando a todos a nuestras habitaciones. Nos pidió que no saliéramos. Mis hermanos seguían sin entender que pasaba y yo no sabía como explicarles. Cada uno entró en sus respectivos cuartos pero yo baje sin que nadie se diera cuenta. Vi a mamá escribir en medio de lágrimas una carta. Y luego de dársela a nuestra lechuza se paró en el marco de la puerta debatiéndose si ir o no al cobertizo. Pasaron unos minutos y frente a ella se apareció un hombre muy alto. Según tenía entendido era el director de todos mis hermanos que estaban en Hogwarts. No supe como pero el sabía que yo estaba en la esquina escondida. Sus ojos azules me dijeron que debía subir y ser fuerte para lo que se avecinaba. Y así lo hice. Subí a mi habitación, vi las fotos que tenia con papá y las abracé todo lo que podía. Me dormí con ellas en mis manos.

-Y… ¿no lloraste?-preguntó sorprendido Harry. Nunca había escuchado que una niña de nueve años tuviese tanta fuerza, para aguantar una tristeza así.

-No, no llore esa noche. No llore en el funeral de mi padre. Y tampoco llore cuando por decisión de mi madre nos fuimos a Estados Unidos a donde unos tíos lejanos. Mamá pensó que era mejor estar lejos de donde papá murió. Y de repente así fue mejor. Con el tiempo cada uno se fue recuperando a su manera de la perdida. Mis hermanos que estudiaban en Hogwarts fueron recibidos en el Instituto de Salem y posteriormente Ron y yo fuimos a estudiar ahí. Cuando mis hermanos acabaron el colegio tenían muchas ganas de volver aquí. A nuestro verdadero hogar. Así que cuando me gradué y tenía fijado que quería estudiar para ser auror volvimos todos. Pero con volver comencé a sentir más la falta de mi padre. Esta casa ya no era la misma para mí y fue cuando el dolor se intensificó. Prefiero no estar aquí para la navidad ni en momentos en que se que lo recordare demasiado.

-Pero… hoy mencionaste a tu padre. Cuando estábamos en la mansión dijiste algo sobre él.

-Lo sé. Pero lo que recordaba eran momentos felices. Por eso no me hacían mal. Pero al momento en que Percy mencionó el tiempo en que murió, todo se me mezcló.

-Discúlpame. No fue mi intención que te pusieras así –declaró Harry con sinceridad.

-No te preocupes Potter. Por primera vez acepto que tú no tuviste nada que ver en todo esto. Y… ahora que lo recuerdo... Vamos a mi apartamento, tenemos cartas que transcribir.

Ginny se levantó y secó sus lágrimas. Y de un momento a otro se vio nuevamente como la mujer que Harry había tratado en los últimos días. Harry sintió que estaba ante la mujer mas impresionante que había conocido en su vida y una gran admiración comenzó a crecer dentro de él.

+.+.+.+.+.+.

Luego de dos largas y tediosas horas, donde se hicieron presentes el café, los gritos de Ginny hacia Harry y las leves insolencias de ambos aurores, la desesperación y la frustración eran más notables.

Habían logrado transcribir un total de siete cartas, pero ninguna daba indicios de alguna nueva pista.

Lo único que sabían era que la persona que amenazaba al Ministro Williams en un pasado fue muy cercano a él.

- ¡No puedo más! –Exclamó entre bostezos Harry, mientras se hacía espacio entre todos los papeles que se hallaban tirados sobre la alfombra.- Creo que estamos perdiendo el tiempo con estas cartas. Si hubiera algo entre ellas, ya habríamos al menos tenido una señal.

-Potter, no me desesperes más de lo que ya estoy. –Dijo Ginny en un tono moderado para no volver a despertar a Luna, luego de una descarga de insultos hacia Harry. –Algo me dice que estamos cerca, muy cerca de una pista. Así que levántate y sigue transcribiendo.

Harry tomó otra de las cartas y comenzó a ojearla, luego de haber transcrito tres cartas, ya podía identificar las palabras con rapidez.

-¿Goat Road? –dijo para si mismo. En algún lado había escuchado de ese lugar y por alguna razón ahora le parecía importante.

-Ginny… ¿Dónde queda Goat Road?

-Potter no te he dado la confianza para llamarme por mi nombre de pila y… ¿a qué viene esa pregunta? ¿Estas pensando en desaparecerte un tiempo?

-¡Eso es! Goat Road es un antiguo pueblo donde se decía que habitaban magos y que por poco los muggles lo descubren. Gi… ¡Weasley creó que tenemos algo!

-¿Qué dices? Déjame ver…

La carta no decía mucho pero rebuscando entre algunas otras cartas se halló nuevamente una pista que los orientaba hacia el olvidado pueblo.

-Tenemos que ir hacia allá. –dijeron ambos al unísono.

Al fin sentían que estaban cerca de algo importante. Y ni se imaginaban de cuan importante y revelador sería visitar Goat Road.


Hola... si lo se, me tarde un poco... pero he tenido varias cositas que me han complicado el tiempo disponible que antes tenia, ademas de que ahora comence a trabajar y pues quedo agotada al llegar la noche...

Espero sus comentarios... y gracias a todos aquellos que se pasan por esta historia y muxisimas mas gracias a todos aquellos que me dejan su review...

Saludos...

...: Diminuta :...