CE MUR QUI NOUS SÉPARE
Hola. Aquí Akai Hana llegando con una nueva historia. Que no, que no se me han olvidado las que ya están comenzadas, pero quise comenzar una nueva. Estos retos le dan sazón a la vida.
Historia de esta: hará cosa de dos meses, más o menos, me apareció en Youtube una canción. Yo ni atención le presté, para qué les miento, pero siguió apareciendo y yo dije: "ya tres veces es demasiado, voy a descargarla". Ni tengo que decir que me ENAMORÉ de la canción (SÍ, ASÍ EN MAYÚSCULAS) y busqué información sobre ella. Así descubrí esta serie Miraculous: Las aventuras de Ladybug y Cat Noir (había escuchado hablar de ella, pero como comentarios random en un pasillo) y la vi. También vale señalar que me encantó la serie, al punto que ya tengo ideas para 5 fanfics con la serie y quién sabe cuántos más vendrán, pero este tenía que ser el primero, por ser el que nació gracias a la canción que lo inició todo.
Espero que les guste.
Nota: Los personajes son del creador Thomas Astruc. La historia es un pedacito de mi inspiración que quise compartir con ustedes.
Capítulo 1
Tenía que haberse quedado durmiendo.
Esa es una realidad que tenía que enfrentar, le gustara o no. Porque no tenía otra opción.
Cuando el despertador sonó, tenía que haberlo apagado, haberse quedado en la cama, tranquila, en su "relativa" normalidad. Eso es lo que tenía que haber hecho, sin importar nada más.
¿Saben cómo son esos días en los que el cuerpo nos dice que debemos quedarnos durmiendo porque si nos levantamos y comenzamos el día todo sale MAL? Pues hoy era uno de esos días. Su cuerpo le había dicho que siguiera en la cama, pero su sentido de la responsabilidad y el deber con la escuela habían logrado que Marinette se levantara y comenzara un día que no hacía más que empeorar.
Primero que todo, llegó tarde a la escuela: TÍPICO. Luego continuó el día quedando tan ensimismada mirando a Adrien en la clase de Química que la señorita Mendeléyev le llamó la atención y le puso el doble de los ejercicios que a los demás como castigo. Tras el recreo, tuvo que escapar de la escuela porque el señor Ramier había sido akumatizado (por 54ta vez), lo que provocó que se ausentara de la clase de Educación Física y que ahora tuviese que hacer un trabajo investigativo de las ventajas del ejercicio físico para la salud… como si no tuviera nada más o mejor que hacer, como salvar a París, por ejemplo. No, espera, eso no se lo puede contar a nadie.
Pero, como todo parecía ir de mal en peor, fue la clase de la señorita Bustier la que terminó de arruinar el día.
Al principio todo parecía ir bien, dado que tenían un invitado de lujo en la clase: Clara Ruiseñor. Es increíble como algunas cosas parecen ir perfectas, para después terminar en un grandísimo y colosal desastre.
—Buenas tardes, niños.
—Buenas tardes, señorita Bustier.
—Hoy tendremos una invitada especial que quiere que ustedes la ayuden con algo. Pero dejaré que ella sea quien dé los detalles. Con ustedes, Clara Ruiseñor.
La ovación, por supuesto, no se hizo esperar y es que, ¿quién no era fan de Clara? Si incluso bailaron en uno de sus videos musicales.
—Hola a todos. Es un gran honor para mí estar con ustedes aquí, pero me temo que ayuda les vengo a pedir.
Porque sí, Clara hablaba rimando las palabras. Daba igual que fuera rima consonante o asonante, pero la rima siempre estaba presente.
Rosita, que era alguien muy servicial, enseguida se ofreció a ayudarla.
—Y, ¿qué podemos hacer por usted, señorita Clara?
—Pues verás, necesito una nueva canción y he perdido la inspiración. Por eso vengo a pedirles ayuda, sin demoras y sin dudas.
—¿Ayuda escribiendo una canción? Eso es patético, totalmente patético. —rezongó Chloe.
—Les explico, niños, —intervino la señorita Bustier— la composición de la canción es un trabajo de la clase de Arte. Ya sé que no todos toman esa clase en la misma modalidad, pero todos deberán entregar una canción.
—Y, ¿de qué tema será la canción? O ¿será tema libre? —preguntó Alya.
—De hecho, como en un final puntuará para calificación hemos pensado en hacer un concurso.
—Así es, será una competición para poner a prueba su imaginación. —cantó Clara.
—A cada uno de ustedes—continuó con su explicación la señorita Bustier— se les asignará un número y a cada número le corresponderá un tema. Deben escribir sobre ese tema. Los números serán dobles, lo que significa que habrá dos canciones de cada tema. De ambas se seleccionará una de ellas y luego de cada tema se elegirá a la ganadora entre todas, que será la que cante la señorita Clara.
El murmullo en el salón de clases fue un claro indicio de la emoción de todos, de algunos más que de otros, por supuesto. Marinette estaba entre las menos emocionadas.
—Los números se elegirán por sorteo y no pueden decirles ni su número ni su tema a nadie. Si lo hacen, se pierde la magia del concurso, ¿de acuerdo?
—Sí, señorita Bustier. —dijeron todos al unísono.
Tenían una semana para componer la canción.
El sorteo se llevó a cabo.
El número de Marinette Dupain-Cheng fue el 3. El tema que le correspondió: un amor imposible.
Realmente las cosas no podían empeorar más.
