Ni Bones ni X Files me pertenecen.

Un "pequeño" empujón

Caroline Julian había trabajado en alguno de los casos más difíciles de la historia de los Estados Unidos, se había enfrentado a los jueces más despiadados y la mayoría de las veces había ganado; pero definitivamente ninguno de esos casos había sido la mitad de difíciles que era su nueva empresa. Aunque debía aceptar que Angela Montenegro había ideado todo a la perfección y ella sólo tenía que hacer lo mejor que había hecho en toda su vida: juntar evidencias y crear alegatos convincentes.

Temperance trabajaba en el reporte de un caso cuando vio llegar a la fiscal.

- ¿Caroline? ¿Puedo ayudarla en algo?- preguntó poniéndose de pie tendiéndole la mano.

Caroline aceptó el saludo y se sentó en la silla frente a la de Brennan.

- Tiendo a ser una mujer muy ocupada, no me gusta que me molesten por tonterías y ahora una niñería tuya me hace tener que dejar el trabajo- dijo con irritación la fiscal.

- Caroline no sé de qué estás hablando- replicó Temperance asombrada.

- Chist... ni una palabra doctora Brennan. Seré yo la que hable. Porque realmente me caen bien tanto tú como Booth me veo en la obligación de intervenir.

Temperance la miraba sin entender una palabra. ¿Qué había hecho Booth para hacer enojar a la fiscal? Mentalmente hizo una lista: la hizo viajar a Nueva Orleáns para sacarla de prisión y Caroline realmente odiaba el calor; su trabajo y su cabeza pendieron de un hilo cuando investigaron la muerte del agente Harper y se había enojado bastante cuando Booth le dijo que su auto estaría en el taller por un mes, si mal no recordaba le había pegado bastante fuerte; se había ofendido muchísimo cuando Booth ayudó a Russ. Temperance cayó en la cuenta de que la constante en todos los problemas de Booth con Caroline era ella, así que por respeto a su compañero la mujer merecía su atención.

- Hace tres años que trabajas con Booth, hace tres años que te conozco y realmente no me gustan los re-makes, a no ser que The Duke resucite y acepte llevarme en su caballo y como ni tú ni Booth son él, me cansé.

- ¿Qué tiene que ver John Wayne con nosotros?

- ¿Conoces a Wayne? Pensé que contigo habría muerto su leyenda.

- Booth me hizo ver algunas de sus películas- contestó Brennan.

- ¡No me lo decía yo! ¿Por qué crees que el agente Booth te hizo ver una película donde el caballero rescata a la damisela en peligro?

- Bueno, Wayne es un icono fiel de las tendencias alfa macho... - intentó explicar Temperance.

- ¡Ah, no!- gritó Caroline moviendo su cabeza de un lado a otro- Cariño sin ánimo de ofensa esas son tonterías. ¿Vas a decirme, Temperance Brennan que dentro de esa cabecita tuya no estás feliz de tener a alguien TODO CABALLERO?- dijo poniéndose de pie- ¿Vas a decirme que ese hombre con el que trabajas no mueve tu mundo con esa sonrisita suya?- prosiguió mirándola a los ojos- ¿Vas a decirme que el beso que te dio fue fingido? Linda, estaba aquí y Booth te besó como si fueras la única gota de agua del desierto.

Temperance estaba nerviosa, Caroline nunca había hablado así con ella, nunca había hablado de "ese" tema con ella. ¿Qué quería decirle esta mujer? Intentó hablar pero la mano de la mujer la detuvo.

- Corazón ese hombre puso su carrera en vilo por ti, cruzó el país para buscarte cuando tenías problemas, se enfrentó a mí y déjame decirte que nunca, jamás, desde los años que lo conozco expuso tanto su cuello desde que llegaste a su vida. Temperance ese hombre te ama con todo su corazón y dejaré de llamarte genio si no corres a decirle que tú también lo amas.

Con esas palabras la fiscal abandonó la oficina dejando a Temperance con un rastro de sorpresa y felicidad en sus rostro.

Al pasar por la oficina de Angela le guiñó un ojo en señal de complicidad y levantó su pulgar en señal de victoria. La artista sonrió feliz. La primera parte de su plan estaba cumplida.


Max Keenan era la última persona que Booth esperaba ver en su oficina, pero ahí estaba con una sonrisa gentil y dos tazas de café.

- ¿Cómo estás Booth? ¿Café?- dijo tendiéndole una de las bebidas.

Tragándose su desconcierto, el agente aceptó con una sonrisa el regalo.

- ¿Todo bien? ¿El trabajo?- preguntó el padre de su compañera tomando asiento frente a él.

- Bien, hay mucho trabajo. El crimen no se detiene- contestó nervioso Booth.

- Dímelo a mí- replicó Max- ¿Tu hijo? No lo conozco pero Tempe dice que es un niño maravilloso.

- Sí, lo es. ¿Bones dijo eso sobre Parker?- preguntó asombrado y con una sonrisa enorme en su rostro. Al fin y al cabo Bones siempre decía que Parker era igual a él, así que...

- Sí, es raro porque creía que a ella no le gustaban los niños aunque es muy dulce con Hayley y Emma.

- Creo que cambió de parecer con respecto a tener hijos.

El hombre levantó una de sus cejas mirándolo deliberadamente.

- No es que yo... No tengo certeza de eso... Es más no tendría por qué saberlo- tartamudeo Booth sin saber exactamente como se había metido en ese lío pero esperando que Max comprendiera lo que quería decir.

Mirando al hombre con cautela Booth recordó que no le caía bien: lo había detenido, estuvo a punto de mandarlo a la pena de muerte, había arrestado a su hijo. Definitivamente no encontraba una sola razón positiva para que el padre de Bones estuviera frente a él.

- ¿Sabes?- dijo levantándose y cerrando suavemente la puerta del despacho del agente- Nunca fue mi estilo adular a mis víctimas.

"¿Víctima? ¿Escuché bien o estoy teniendo una pesadilla?" La mirada siniestra en sus ojos le decía que había escuchado perfectamente. "¿Pero que hice? ¿Habrá descubierto lo del beso?" pensó Booth mientras tragaba dificultosamente.

- Max no sé que te habrán dicho...- el hombre se acercó a él sigilosamente.

- Tampoco me gusta dejarlas hablar. Verás mi hija es una buena chica: inteligente, hermosa, dulce y lamentablemente yo no estuve ahí para verla crecer y no sé exactamente como los padres hacen esto por lo que voy a usar la misma arma que usé con quienes quisieron hacerle daño.

- ¿Vas a apuñalarme y luego quemarme?- preguntó con una sonrisa forzada Booth.

- Antes de eso: Hijo, me caes bien, a pesar de todo, ¿me explico?- Booth asintió levemente- Y mi hija parece confiar en ti, es más desde que volví a su vida sólo habla de ti por lo que creo que siente algo más fuerte. Tempe merece ser feliz y parece que ella cree que esa felicidad eres tú- dijo apuntándolo con su dedo índice. Booth lo miraba con la boca abierta- Pero como tú pareces tener la valentía de una oveja voy a decirte una sola cosa: Si no le dices a Tempe lo que sientes por ella, la próxima vez que nos veamos tendrán que reconocer tu cadáver por la hebilla de tu cinto porque es lo único que quedara de ti, ¿me entiendes?- preguntó soltando la camisa del agente.

Booth sólo se animó a asentir, estaba asustado por la amenaza pero en el fondo estaba feliz sabiendo que Bones sentía lo mismo por él.

Max abandonó el edificio federal no sin antes llamar a Angela para decirle:

- Tuve que ser duro pero resultó... Todavía está en una pieza...Bien Ange. Nos vemos.

Angela podía dedicarle su tiempo a Jack, su plan marchaba sobre ruedas.